España ya no está considerada una democracia plena, sino una «democracia defectuosa». Así lo establece el indicador internacional más prestigioso, el Índice Democrático del semanario británico The Economist.

Los analistas del índice atribuyen la pérdida de puntos a las disfunciones detectadas en el ámbito de la independencia judicial. Han penalizado a la baja cuestiones como el enquistamiento en la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Además, el grupo editorial británico ya había advertido que la gestión de la crisis política con Cataluña estaba degradando la democracia española.

En la última evaluación, correspondiente al 2020, España ocupaba el lugar 22 y tenía 8,12 puntos. Ahora, ha bajado hasta el 24, con una puntuación de 7,94. Estas centésimas (-0,18 puntos) significan que sale de la división de honor del ranking que encabeza Noruega, que tiene un 9,75 sobre 10. En la misma segunda división donde está España también figuran países como Francia y los Estados Unidos. La lista la cierra Afganistán, con 0,32 puntos.

Para ser considerada una democracia plena, el umbral al que se debe llegar son 8 puntos. Hay 21 países que pasan el corte de los 8 puntos, cuando en la edición anterior fueron 23 estados.

La caída más acusada la ha sufrido el Reino Unido, que pasa del 8,54 al 8,10. The Economist señala como causas las polémicas alrededor de la financiación de los partidos y los escándalos políticos protagonizados por el primer ministro, Boris Johnson.

La media democrática global en todo el mundo es de un 5,28 sobre 10, casi una décima menos que el año anterior. Para encontrar un descenso tan significativo de la calidad democrática en el mundo nos tenemos que situar en 2010, después de la crisis financiera.

Solamente un 6,4% de la población vive en una democracia plena

El estudio analiza 164 países de todo el mundo y ha concluido que más de un tercio de la población vive bajo un régimen autoritario. Solo un 6,4% de las personas lo hacen dentro de una democracia plena. En general, constata que hay una pérdida global de calidad democrática, que los autores del ranking han atribuido, en parte, a las medidas restrictivas que se han adoptado por el coronavirus. También hablan de una «expansión del poder estatal».

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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