{"id":779,"date":"2011-02-24T07:59:26","date_gmt":"2011-02-24T06:59:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/los-buenos-siempre-lloran\/"},"modified":"2023-12-29T13:45:03","modified_gmt":"2023-12-29T12:45:03","slug":"los-buenos-siempre-lloran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/los-buenos-siempre-lloran\/","title":{"rendered":"Los buenos siempre lloran"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/odisea.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-778 size-full\" style=\"width: 550px; height: 198px;\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/odisea.jpg\" alt=\"mendigos\" width=\"550\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/odisea.jpg 550w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/odisea-300x108.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/odisea-500x180.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y entonces alguien se pregunta, horrorizado ante la grasa y la sangre que rezuma de unos est\u00f3magos de cabras muertas extendidos sobre el fuego, compungido quiz\u00e1 ante el doloroso espect\u00e1culo de dos mendigos desnudos bati\u00e9ndose en duelo (como perros furiosos, como buitres solitarios en mitad de un desierto, y todo por nada, porque nada tienen y nada esperan, porque nada m\u00e1s valioso que el crujir de las tripas en sus cuerpos est\u00e1 en juego), entonces alguien se pregunta (moviendo la cabeza, apartando la mirada, librando por su cuenta una batalla contra el hambre y la sed que nunca ha conocido, mientras su bufanda roja parece estrangularle y los botones dorados quieren dar un brinco m\u00e1s all\u00e1 del pantal\u00f3n): \u00bfpor qu\u00e9 esa risa inextinguible rebotando en las paredes, por qu\u00e9 ese estruendo, por qu\u00e9 esa fiesta, por qu\u00e9 ese c\u00edrculo de j\u00f3venes en torno a dos mendigos golpe\u00e1ndose?<\/p>\n<p>\u00a1Oh manto del cielo, que no cubres por igual todas las noches que un hombre ha de pasar sobre la tierra! \u00a1Oh vida, que serpenteas como un tren en la llanura, hundi\u00e9ndote en negros t\u00faneles durante m\u00e1s tiempo del que podemos resistir sin echarnos a llorar! No quisiste que vivi\u00e9semos sin conocer el fr\u00edo que penetra la carne de los mendigos a la intemperie; te negaste a que pas\u00e1semos de largo ante las tristes ruinas de un hombre que en otro tiempo fue feliz; nos obligaste a escuchar toda la noche su quejido lastimero; y ahora, hundidos hasta las rodillas, atrapados en el mism\u00edsimo centro del t\u00fanel, sin luz abri\u00e9ndose a la vista como una marea de olas blancas, a inmensa distancia ya la estela dorada del comienzo, ahora los vemos a todos, todos los mendigos zarandeados por la tierra, los vemos tiritando, inclinados, doblegados, los harapos ondeando al viento, ciudad arriba y ciudad abajo, y siempre una promesa en sus labios, siempre una maldici\u00f3n en sus o\u00eddos, y el espect\u00e1culo es espeluznante.<\/p>\n<p>Un presunto anciano recorre un camino pedegregoso apoyado en un bast\u00f3n; un perro muere sobre una monta\u00f1a de esti\u00e9rcol; un pastor profiere su amenaza cerca de la fuente de las ninfas. El viento galopa sobre la espalda de la noche; la escarcha roc\u00eda de blanco la hierba en la ma\u00f1ana. En los amplios salones de las casas est\u00e1n los asientos que no nos corresponde ocupar; el vestido que no tenemos; la carne que no probaremos; el fuego que nos falta. Son cosas que uno descubre siempre tarde, cuando el d\u00eda se zambulle en la oscuridad como un atleta cansado y el a\u00f1o reclina su cabeza para morir en la \u00faltima hoja de un \u00e1lamo desnudo. Tarde, cuando ya nada queda de aquella muerte hecha de luz y de c\u00f3lera (te desplomaste en la tierra ensangrentada), y sin embargo algo queda todav\u00eda.<\/p>\n<p>Quedan sombras, penumbras, tinieblas; quedan chozas y palacios, establos con cerdos de blancos dientes abarrotando rediles; quedan salas llenas de mujeres presurosas sirviendo comida en bandejas de plata. Esposas que lloran, hijos que crecen; cabras, bueyes, jabal\u00edes; ancianas que muelen trigo en la aurora, chicas que llevan el c\u00e1ntaro a la fuente; calderos, ba\u00f1eras. A todas estas sombras congregadas al anochecer (las aves pliegan sus alas, el b\u00faho despierta en la copa del \u00e1rbol, la mujer se duerme en el lecho), a todas estas zonas oscuras, invisibles bajo el ardor enceguecido del comienzo, dona luz y hace justicia el poema que es la Odisea.<\/p>\n<p>Porque no s\u00f3lo morir en Troya era importante. Despu\u00e9s de todo, ah\u00ed est\u00e1 la vida, enroscada a nuestros pies como una serpiente, voraz e insatisfecha como una leona hambrienta, y debemos aprender a tenerla con nosotros sin ser aniquilados. Debemos aprender qu\u00e9 se necesita para seguir con vida en un mundo lleno de situaciones inciertas, con el dolor esperando a la vuelta de la esquina, el error abriendo sus fauces como una trampa en un bosque, y siempre solos, sin recetas ni consejos ni voces susurrando una respuesta. Tal vez sea el momento de detener a la serpiente y preguntar \u00bfc\u00f3mo es posible que continuemos en pie, inconmovibles como rocas, firmes como el hierro?; \u00bfc\u00f3mo es posible que sobrevivamos cuando pastores obscenos nos golpean en la espalda y un pr\u00edncipe nos niega su trozo de pan? S\u00ed, quiz\u00e1 sea esto lo que verdaderamente importa cuando uno ha llegado contra toda expectativa hasta ese momento en la vida en que, boquiabierto, incr\u00e9dulo, estupefacto, se dice a s\u00ed mismo en silencio \u00abBien, aqu\u00ed sigo, aqu\u00ed contin\u00fao pese a todo\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez que ese joven lleno de orgullo y de furia se desvaneci\u00f3 en el aire como un astro rasgando el cielo; una vez que el eterno sol del mediod\u00eda ardi\u00f3 en el cenit y despu\u00e9s se inclin\u00f3, un hombre zarandeado por los confines de la tierra aparece de la nada como un \u00e1ngel vengador y alza su voz y dice \u00abcalla no s\u00f3lo cuando los necios te injurien, sino tambi\u00e9n en los momentos de triunfo jubiloso; contin\u00faa, persevera, y no permitas que los ojos lloren hasta que todo haya terminado\u00bb. Odiseo es el hombre dichoso que lleva consigo a todos los mendigos del mundo. Es el presunto anciano en cuyos harapos sentimos el fr\u00edo de la noche tanto como la calidez del fuego y la suavidad de un manto. \u00c9l nos ense\u00f1a a despreciar la belleza cuando \u00e9sta no es m\u00e1s que un envoltorio vac\u00edo (ah\u00ed est\u00e1n las suaves manos de Liodes, demasiado d\u00e9biles para sostener el arco). Nos ense\u00f1a que tenemos que llorar, no ya porque el orgullo y la furia hinchen nuestros pechos, sino porque la vida serpentea como un tren cruzando la llanura, dej\u00e1ndonos a oscuras, una y otra vez. Entonces lloramos como s\u00f3lo los hombres buenos lloran, por compasi\u00f3n y a todas horas, blandiendo heridas brillantes como estrellas, diciendo que s\u00ed, que aqu\u00ed seguimos, sentados en tronos de piedra, vestidos con ropas tejidas en el silencio de una habitaci\u00f3n, comiendo y bebiendo; que aqu\u00ed hemos llegado, al final del t\u00fanel, mareas de luz envolviendo la cintura, todos los mendigos con nosotros, tiritando y arrastr\u00e1ndose sobre un camino pedregoso, golpeados por idiotas junto a bosques inundados por el agua de las ninfas, tristes, fatigados, temblorosos. Y que no lo hemos olvidado, y a\u00fan lloramos, lloramos siempre, como todos los buenos siempre lloran.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y entonces alguien se pregunta, horrorizado ante la grasa y la sangre que rezuma de unos est\u00f3magos de cabras muertas extendidos sobre el fuego, compungido quiz\u00e1 ante el doloroso espect\u00e1culo de dos mendigos desnudos bati\u00e9ndose en duelo (como perros furiosos, como buitres solitarios en mitad de un desierto, y todo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[75],"tags":[],"class_list":["post-779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-letras-y-cuentos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Los mendigos buenos siempre lloran - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Compungido quiz\u00e1 ante el doloroso espect\u00e1culo de dos mendigos desnudos bati\u00e9ndose en duelo (como perros furiosos, como buitres solitarios en mitad de un...\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/los-buenos-siempre-lloran\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los mendigos buenos siempre lloran - 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