{"id":6989,"date":"2015-03-13T08:36:56","date_gmt":"2015-03-13T08:36:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/inherent-vice-puro-vicio-paul-thomas-anderson-2015\/"},"modified":"2024-06-13T20:22:48","modified_gmt":"2024-06-13T18:22:48","slug":"inherent-vice-puro-vicio-paul-thomas-anderson-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/inherent-vice-puro-vicio-paul-thomas-anderson-2015\/","title":{"rendered":"Inherent vice (Puro vicio, Paul Thomas Anderson, 2015)"},"content":{"rendered":"<p>El nombre de Pynchon me ha dado siempre tanto respeto que, hasta ahora, no me he atrevido a leer sus novelas, rese\u00f1adas como obras de profundidad, extensos tratados de la naturaleza humana con una inabarcable cantidad de p\u00e1ginas para asumir el reto sin demasiado tiempo libre. Y cometer\u00eda el error de sentirme atra\u00eddo ahora hacia esas novelas por el hecho de quedar anonadado con la \u00faltima creaci\u00f3n de Anderson, porque quiz\u00e1s sea m\u00e1s Anderson que Pynchon, que ya es bastante, y no cabe confundir el culo con las t\u00e9mporas, porque lo grande en <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/cine\/\">cine<\/a> no tiene porqu\u00e9 ser grande en literatura, y en caso de ser ambos grandes, no tienen porqu\u00e9 ser equiparables pero para m\u00ed, esta pel\u00edcula es enorme. La primera escena ya nos anuncia que estamos ante un reflejo de un largo adi\u00f3s, un adi\u00f3s irreversible que no puede tener marcha atr\u00e1s de la misma manera que una mano no puede detener la marcha de un coche. \u201cPuro vicio\u201d es un desbordante ejercicio visual en el que el espectador tiene que perderse necesariamente, las tramas que vienen y van, los distintos registros que rodean este relato de cine negro transformado en retrato de los or\u00edgenes de la ruina democr\u00e1tica a caballo entre el fascismo hooveriano y el no menos comprometedor de las libertades, gobierno de Nixon, es una apabullante sucesi\u00f3n de pu\u00f1etazos a la memoria, al presente, a los sentidos. Todo mancha, no hay mejor opci\u00f3n que hacer como el ayudante sui g\u00e9neris de Larry \u201cDoc\u201d Sportello, a la saz\u00f3n nuestro h\u00e9roe lis\u00e9rgico encarnado por J. Phoenix, estar y pasar, vivir en camiseta de tirantes y bermudas, aprovechar el clima veraniego de California y acompa\u00f1ar, cuando toque, a nuestro especial detective sin hacer preguntas y sin decir nada.<\/p>\n<h2>Cr\u00edtica de la pel\u00edcula \u201cPuro vicio\u201d<\/h2>\n<p>En \u201cPuro Vicio\u201d inmediatamente nos sumergimos en su atm\u00f3sfera on\u00edrica, en esa patina de irrealidad que envuelve a todo y a todos los personajes, y sus primeros diez minutos tanto pueden ser el inicio de \u201cEl sue\u00f1o eterno\u201d como volver a \u201cLa noche se mueve\u201d, Arthur Penn y Sydney Lumet nos contemplan, pero Anderson no se limita a eso, hasta los Coen y el moderno slapstick de Wes Anderson tienen cabida en las idas y venidas de \u201cDoc\u201d. Si Sportello bebiera continuamente \u201crusos blancos\u201d no nos extra\u00f1ar\u00eda que su segundo apellido fuera Lebowski, aunque en todo caso, ser\u00eda el pariente ilustrado de \u201cEl Nota\u201d, y a diferencia de \u00e9ste, meti\u00e9ndose en la boca del lobo a sabiendas una vez que se le intenta perjudicar constantemente desde el departamento de polic\u00eda de Los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>Anderson juega con los g\u00e9neros hasta desmembrarlos, mezclarlos y fundirlos, desorientando o jugando a desorientar, visionar con una mueca de sonrisa la pel\u00edcula \u201cPuro vicio\u201d ambientados en una comedia negra identifica al espectador con la cara de cuelgue de \u201cDoc\u201d Sportello, el director cuenta con el apoyo inestimable de uno de los m\u00e1s grandes actores del momento, J.Phoenix es capaz de aparentar vicio, desenfreno, vulgaridad, encanto, romanticismo, violencia, iron\u00eda, perd\u00f3n, pecado, caridad, \u2026en una misma escena, de payaso c\u00f3mico a h\u00e9roe de acci\u00f3n, de doctor nada m\u00e1s que en el nombre a detective de medio pelo perdido en la singladura de una California peligrosa, donde lo m\u00e1s sucio y mendaz surge desde las cloacas del sistema, el departamento de polic\u00eda y el FBI compitiendo a ver quien violenta y vulnera m\u00e1s libertades civiles en los morros de la fiscal\u00eda (Reese Winterspoon). Tan iconoclasta se muestra Anderson en el retrato de una sociedad corro\u00edda por su vicio inherente que no duda en hacer aparecer en pantalla a estrellas del porno en personajes secundarios, que, en este caso, mantienen el tipo ante un detective en permanente estado de embriaguez ps\u00edquica y espiritual, adem\u00e1s de la f\u00edsica, por m\u00faltiples sustancias, aunque la preferida sea la hierba.<\/p>\n<p>El mar es lo \u00fanico deseable en este mundo paralelo en el que la mente de \u201cDoc\u201d Sportello fluct\u00faa hacia el desdoblamiento de personalidad, abrumado por el recuerdo permanente de su ex, Shasta Fay, un ideal de belleza arquet\u00edpico al que una persona como Doc no puede aspirar salvo que nos encontremos ante la mujer fatal que usa y abusa de si misma para conseguir sus fines, \u201c\u00bfsignifica que volvemos?, \u201cdesde luego que no\u201d, se dir\u00e1n Shasta y Doc en un par de ocasiones en uno de esos cruces que se dan en la historia entre ambos pero que sirven para situar al espectador, ya perdido para entonces, acompa\u00f1ado por los esbozos de flashback y predeterminismo de Sortil\u00e9ge, escudera sentimental y narradora m\u00edstica de las andanzas del detective (Joanna Newsom) nombre que alude, sin duda, al aspecto fant\u00e1stico, inasible, on\u00edrico de la historia, un personaje que, a veces est\u00e1, pero en otras desaparece antes de llegar a donde se dirig\u00eda con Doc, como si fuera pero no pareciera, y en permanente tensi\u00f3n y desvelo por\u00a0 la amenaza del alter ego que representa \u201cBig Foot\u201d, (Josh Brolin) el polic\u00eda violento, corrupto, en cuya cara se refleja \u201cviolaci\u00f3n de derechos civiles\u201d, obsesionado con el hippie sucio al que quiere retirar de la calle de manera poco honorable, una historia de odio-atracci\u00f3n de simbolismo homosexual (las bananas heladas que come y succiona\u00a0 el polic\u00eda delante de Doc son claros reclamos de simbolog\u00eda f\u00e1lica) donde un inspector del renacimiento (porqu\u00e9 se muchas cosas y una es que no soy imb\u00e9cil) que representa los valores del club \u201c<a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/centauros-del-desierto-la-verdad-esta-en-el-western\/\">John Wayne<\/a>\u201d aparece como un ser sumiso y sometido por su esposa. Estos tres personajes, muy centrales, junto con Doc, forman una especie de personalidad m\u00faltiple en la que, en ocasiones, dudamos si no estaremos ante la pel\u00edcula de una ficci\u00f3n que la mente de un escritor est\u00e1 inventando sobre la marcha, o si no ser\u00e1 todo fruto del cortocircuito cerebral que sufre Doc ante el consumo abusivo de estupefacientes.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6987\" aria-describedby=\"caption-attachment-6987\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-6987 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Vice_revrambla02.jpg\" alt=\"Inherent vice (Puro vicio, Paul Thomas Anderson, 2015)\" width=\"700\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Vice_revrambla02.jpg 700w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Vice_revrambla02-300x193.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Vice_revrambla02-500x321.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6987\" class=\"wp-caption-text\">Inherent vice (Puro vicio, Paul Thomas Anderson, 2015)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Al mar mira Doc para llegar a su casa, cuando siente el recuerdo doloroso de la ausencia de Shasta, cuando piensa en escapar de un mundo ruin y poco apetecible en el que solo fumar hierba proporciona paz y estabilidad temporal, porque los tiempos de paz y amor se alejan para Doc de manera irreversible. Un espacio estrecho, un pasillo que conduce entre dos casas hacia el abierto mar, a trav\u00e9s de un callej\u00f3n de esperanza, Doc puede imaginar que el mar est\u00e1 ah\u00ed para poder evadirse, aunque sea en una goleta llamada el \u201cColmillo dorado\u201d. Porque siendo tantos y tan ricos los referentes, no olvidemos a Houston y Polanski, cuyo Chinatown parecer\u00eda calcarse al inicio de la trama con ese tibur\u00f3n inmobiliario destrozando el litoral de California, la trama de cine negro se va diluyendo, va perdiendo su importancia como motor de la historia porque es la tapadera perfecta para reflejar, por un lado, a un mundo ca\u00f3tico y en convulsi\u00f3n, y por otro para recoger en im\u00e1genes la melancol\u00eda derivada del desamor, de una traici\u00f3n programada sin castigo, una melancol\u00eda y un dolor s\u00f3lo superable a base de chutes de ox\u00edgeno sentado en un sill\u00f3n ginecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Y si Doc hubiera bebido por los codos podr\u00eda ser el nuevo alter ego de Chinaski, si le hubiera dado a la hero\u00edna podr\u00eda ser un hijo de Burroughs, pero d\u00e1ndole a la hierba queda reducido a buf\u00f3n con raptos de lucidez y arrojo poco sensatos. Los fantasmas de los armarios obsesionan a Doc, dispuesto a, no tanto descubrir como a redimir a quien se puede salvar. El viaje alucin\u00f3geno que \u201cDoc\u201d emprende desde su despacho de detective privado instalado en un consultorio m\u00e9dico, est\u00e1 empantanado en episodios de p\u00e9rdida de conciencia, ya sean mediante un bate de b\u00e9isbol, un exceso de cerveza o polvo de \u00e1ngel mezclado con hierba, su mente sufre los colapsos propios de los sesenta dedicados a experimentar con todo tipo de sustancias, de ah\u00ed su mezcla de perplejidad e ignorancia ante lo que le sucede y lo que va descubriendo, c\u00f3mo si no es con ayuda de la hierba puedes aguantar asesinatos policiales, secuestros programados, alianzas de nazis y negros contra el gobierno, un gobernador como Reagan o un presidente como Nixon, c\u00f3mo soportar la muerte de tantos j\u00f3venes enviados a la masacre de Vietnam, c\u00f3mo conjugar la palabra democracia con la persecuci\u00f3n de los disidentes pol\u00edticos tachados de comunistas.<\/p>\n<p>En un mundo de capitalismo desbocado los apellidos Nixon y Reagan se van desgranando como origen de la bancarrota californiana, en los 70 se despedaza el sistema de asistencia social para fomentar la empresa privada, ni m\u00e1s ni menos que pol\u00edticos, polic\u00edas y c\u00e1rteles de la droga cooperando para que los ni\u00f1os ricos del surfing style se cuelguen a todo tipo de sustancias, cuanto m\u00e1s caras mejor, y al mismo tiempo se les ofrezca la desintoxicaci\u00f3n en paradisiacas cl\u00ednicas privadas donde los internos asisten a proyecciones de cine similares a las que Andy MacDowell sufr\u00eda en La naranja mec\u00e1nica, deshabituaci\u00f3n a la droga mediante lavados de cerebro anticomunista, cl\u00ednicas que el cartel The Golden Fage sufraga como manera de aumentar el margen de beneficios, con la inestimable cooperaci\u00f3n de un colegio de dentistas que se presta a servir de lavadora del dinero de la droga alentado por las enormes posibilidades de beneficios fiscales o por un FBI que utiliza los sanatorios para \u201ccongelar\u201d a sus confidentes, dinero que llega a trav\u00e9s de unos cargamentos peri\u00f3dicos para los que la polic\u00eda cuenta como ayudante perfecto haciendo la vista gorda.<\/p>\n<p>Pero todo esto es una de las tramas, porque est\u00e1 la de Mickey Wolffman, el magnate inmobiliario que desaparece cuando est\u00e1 dispuesto a regalar su fortuna y a construir alojamiento gratis una vez que ha descubierto la verdad de su negocio inmoral gracias a las drogas, y est\u00e1 la trama de Shasta Fay, ex de \u201cDoc\u201d, pareja de Mickey, amante de neonazis, chica para todo a cambio del vac\u00edo del dinero, prototipo del vicio inherente que nos deja secos, o la trama de Coy Harlingen , saxofonista al que ni sus propios compa\u00f1eros reconocer\u00edan tras a\u00f1os de drogas, informante de tantas organizaciones policiales y parapoliciales que su vida ha desaparecido secuestrado en su obligaci\u00f3n de silencio para el que queda una \u00faltima redenci\u00f3n, o la trama del guardaespaldas Charlock y su hermana, o Jade, la puta de buen coraz\u00f3n que siente l\u00e1stima por una encerrona a \u201cDoc\u201d, o\u2026son tantas las tramas que no nos queda m\u00e1s que aspirar el humo embriagador y dejarnos llevar, imposibilitados de asumir tanta informaci\u00f3n y tan seguida, oscilando desde la incredulidad a la expectaci\u00f3n, Inherent Vice es toda una cascada de sensaciones, y es mejor moverse al ritmo de Doc, mecido por la m\u00fasica setentera que recorre toda la historia sin estridencias y la fabulosa banda sonora de Johnny Greenwood.<\/p>\n<p>Oigan, \u201cPuro vicio\u201d, un lujo de pel\u00edcula, no se obsesionen con descubrir la trama o se perder\u00e1n el bosque, be water my friend, un disfrute, un subid\u00f3n est\u00e9tico y po\u00e9tico a ritmo de chakras y citas de misticismo hippie de los 70, con hero\u00edsmo desinteresado y un enigm\u00e1tico plano final, \u00bf ve Doc la luz?, \u00bfiluminado o deslumbrado? \u00bfrealidad o deseo? previamente ya ha visto destellos a ritmo funky, pero nunca un foco interroga a una mirada de manera m\u00e1s descarnada y nunca esa mirada se devuelve con una mezcla de impotencia y de dejar pasar. \u201cPuro vicio\u201d es un PELICUL\u00d3N.<\/p>\n<p>Estreno 13 de marzo de 2015<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nombre de Pynchon me ha dado siempre tanto respeto que, hasta ahora, no me he atrevido a leer sus novelas, rese\u00f1adas como obras de profundidad, extensos tratados de la naturaleza humana con una inabarcable cantidad de p\u00e1ginas para asumir el reto sin demasiado tiempo libre. 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