{"id":68149,"date":"2026-05-12T17:59:27","date_gmt":"2026-05-12T15:59:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=68149"},"modified":"2026-05-12T17:59:27","modified_gmt":"2026-05-12T15:59:27","slug":"cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/","title":{"rendered":"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra"},"content":{"rendered":"<p>Durante d\u00e9cadas, Catalu\u00f1a construy\u00f3 parte de su identidad econ\u00f3mica alrededor de la industria civil, la exportaci\u00f3n, el autom\u00f3vil, la qu\u00edmica, el dise\u00f1o y la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica aplicada al consumo. <!--more-->Era una econom\u00eda orientada a Europa, al mercado, a la eficiencia y a la internacionalizaci\u00f3n. El concepto de \u201cindustria de defensa\u201d quedaba lejos del imaginario empresarial catal\u00e1n, asociado m\u00e1s bien a polos hist\u00f3ricos del sector militar como Andaluc\u00eda, Madrid o Galicia. Pero algo ha cambiado. Y ha cambiado deprisa.<\/p>\n<p>La entrada decidida de Indra en Catalu\u00f1a para convertirla en uno de los grandes nodos tecnol\u00f3gicos del sur de Europa en materia de defensa no es simplemente una noticia empresarial. Es el s\u00edntoma de una transformaci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda. La guerra ha dejado de percibirse como un fen\u00f3meno lejano para convertirse en un motor econ\u00f3mico de primer nivel. Europa ha asumido que el escenario geopol\u00edtico ha mutado radicalmente y que depender de terceros para garantizar la seguridad estrat\u00e9gica ya no es una opci\u00f3n. Y en ese nuevo mapa, Catalu\u00f1a ha decidido no quedarse fuera.<\/p>\n<p>La fotograf\u00eda resulta reveladora: m\u00e1s de doscientas empresas catalanas reunidas alrededor de Indra, universidades, centros tecnol\u00f3gicos, startups, instituciones p\u00fablicas y fabricantes tradicionales explorando c\u00f3mo integrarse en la nueva econom\u00eda militar europea. Hace apenas unos a\u00f1os, una escena as\u00ed habr\u00eda generado incomodidad pol\u00edtica, rechazo ideol\u00f3gico o, como m\u00ednimo, prudencia discursiva. Hoy sucede exactamente lo contrario. La defensa se presenta como oportunidad industrial, como vector de innovaci\u00f3n y como v\u00eda de reindustrializaci\u00f3n avanzada.<\/p>\n<p>El lenguaje tambi\u00e9n ha cambiado. Ya casi nadie habla \u00fanicamente de armas. Se habla de ciberseguridad, inteligencia artificial, sat\u00e9lites, drones, radares, digitalizaci\u00f3n industrial, veh\u00edculos aut\u00f3nomos, comunicaciones cr\u00edticas o sistemas duales. El t\u00e9rmino \u201cdual\u201d se ha convertido en la gran coartada conceptual de esta nueva etapa: tecnolog\u00edas con aplicaci\u00f3n civil y militar simult\u00e1nea. Es una forma de suavizar el impacto simb\u00f3lico de la militarizaci\u00f3n econ\u00f3mica y, al mismo tiempo, de justificar la movilizaci\u00f3n de recursos p\u00fablicos y privados hacia este ecosistema emergente.<\/p>\n<p>Porque la cuesti\u00f3n de fondo no es \u00fanicamente industrial. Es pol\u00edtica. Europa est\u00e1 entrando en una econom\u00eda de seguridad. El compromiso de alcanzar mayores niveles de gasto militar dentro de la OTAN ya no es una declaraci\u00f3n abstracta, sino una obligaci\u00f3n presupuestaria tangible. Miles de millones de euros van a movilizarse en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y nadie quiere quedarse fuera de ese reparto. La industria catalana, especialmente golpeada por las incertidumbres del autom\u00f3vil tradicional, la competencia asi\u00e1tica y la transici\u00f3n energ\u00e9tica, ha entendido que la defensa puede convertirse en una tabla de salvaci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>No es casualidad que algunas conversaciones estrat\u00e9gicas est\u00e9n conectando el sector de automoci\u00f3n con la fabricaci\u00f3n militar. La l\u00f3gica es evidente. Catalu\u00f1a posee conocimiento industrial, capacidad log\u00edstica, ingenier\u00eda avanzada y una red de proveedores altamente sofisticada. Todo eso puede reutilizarse para fabricar veh\u00edculos t\u00e1cticos, sistemas electr\u00f3nicos o plataformas tecnol\u00f3gicas vinculadas a defensa. La l\u00ednea que separa un coche inteligente de un veh\u00edculo militar ligero es mucho m\u00e1s fina de lo que parece cuando el verdadero valor est\u00e1 en el software, los sensores y la conectividad.<\/p>\n<p>En realidad, lo que estamos viendo es la consolidaci\u00f3n de una nueva pol\u00edtica industrial europea basada en la autonom\u00eda estrat\u00e9gica. Europa ha descubierto, quiz\u00e1 demasiado tarde, que depender de China para componentes cr\u00edticos, de Estados Unidos para la protecci\u00f3n militar y de Asia para buena parte de la producci\u00f3n tecnol\u00f3gica implica vulnerabilidad. Y la vulnerabilidad, en el contexto actual, se ha convertido en una amenaza econ\u00f3mica directa.<\/p>\n<p>Catalu\u00f1a encaja perfectamente en este nuevo paradigma porque posee algo muy dif\u00edcil de construir desde cero: ecosistema. Tiene universidades potentes, centros de investigaci\u00f3n competitivos, capacidad exportadora, talento tecnol\u00f3gico y cultura industrial. Indra lo sabe. Por eso su apuesta no consiste \u00fanicamente en abrir oficinas o aumentar plantilla. Lo que busca es construir un hub de defensa tecnol\u00f3gica capaz de integrar startups, pymes y grandes compa\u00f1\u00edas en una misma cadena de valor europea.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n laboral de esta transformaci\u00f3n tambi\u00e9n merece atenci\u00f3n. Durante a\u00f1os, el gran temor industrial en Catalu\u00f1a era la p\u00e9rdida de empleo cualificado y la deslocalizaci\u00f3n progresiva. Ahora aparece un nuevo horizonte de miles de puestos de trabajo vinculados a ingenier\u00eda, programaci\u00f3n, sistemas avanzados y fabricaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. El mensaje es poderoso: la defensa no solo protege fronteras; tambi\u00e9n crea empleo de alta cualificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta narrativa optimista convive con una contradicci\u00f3n inc\u00f3moda que apenas empieza a debatirse p\u00fablicamente. \u00bfQu\u00e9 implica para una sociedad convertir la industria militar en uno de sus motores econ\u00f3micos? La pregunta no es menor. Cuando una parte creciente del crecimiento econ\u00f3mico depende de la seguridad y del rearme, el incentivo estructural cambia. La estabilidad deja de ser necesariamente rentable. El conflicto, o al menos la percepci\u00f3n permanente de amenaza, pasa a alimentar inversiones, contratos y expectativas empresariales.<\/p>\n<p>La historia econ\u00f3mica ofrece precedentes claros. Estados Unidos consolid\u00f3 buena parte de su liderazgo tecnol\u00f3gico gracias al complejo militar-industrial. Internet, el GPS o numerosos avances aeron\u00e1uticos nacieron vinculados a necesidades militares. Pero tambi\u00e9n desarroll\u00f3 una dependencia estructural de ese modelo. Europa parece caminar ahora por una senda similar, aunque todav\u00eda envuelta en un discurso de excepcionalidad defensiva.<\/p>\n<p>En Catalu\u00f1a, adem\u00e1s, el debate posee una dimensi\u00f3n cultural y pol\u00edtica singular. Tradicionalmente, una parte importante del tejido pol\u00edtico y social catal\u00e1n hab\u00eda mostrado distancia respecto al militarismo cl\u00e1sico espa\u00f1ol. La irrupci\u00f3n de la defensa como oportunidad econ\u00f3mica obliga a revisar muchos marcos ideol\u00f3gicos. Y lo hace de manera pragm\u00e1tica. Cuando aparecen inversiones, empleo tecnol\u00f3gico y contratos millonarios, las resistencias simb\u00f3licas empiezan a diluirse.<\/p>\n<p>La propia evoluci\u00f3n del discurso institucional resulta significativa. Ya no se habla de defensa en t\u00e9rminos exclusivamente militares, sino como soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, resiliencia industrial o seguridad europea. Son conceptos cuidadosamente escogidos para construir consenso social alrededor de una transformaci\u00f3n profunda. El objetivo es presentar esta transici\u00f3n no como una militarizaci\u00f3n de la econom\u00eda, sino como una modernizaci\u00f3n inevitable.<\/p>\n<p>Y probablemente lo sea. La cuesti\u00f3n es que toda modernizaci\u00f3n implica costes invisibles. La econom\u00eda de defensa no solo transforma f\u00e1bricas; tambi\u00e9n transforma prioridades colectivas. Cuando los estados destinan miles de millones a tecnolog\u00eda militar, inevitablemente compiten con otras necesidades presupuestarias. El debate sobre d\u00f3nde colocar los recursos p\u00fablicos ser\u00e1 cada vez m\u00e1s intenso en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las empresas ya han tomado posiciones. Quien llegue tarde perder\u00e1 contratos, influencia y capacidad estrat\u00e9gica. Por eso Indra se mueve con rapidez. Quiere ocupar el espacio central de la nueva arquitectura industrial espa\u00f1ola y europea. Y Catalu\u00f1a aparece como una pieza esencial para conseguirlo.<\/p>\n<p>Hay otro elemento especialmente relevante: la velocidad del cambio. Lo que hace apenas tres a\u00f1os habr\u00eda generado enormes controversias hoy se normaliza casi sin resistencia social. La guerra en Ucrania, la tensi\u00f3n global creciente y el deterioro del orden internacional han modificado la percepci\u00f3n colectiva de la seguridad. El rearme europeo ya no se presenta como una opci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino como una necesidad pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Eso explica que sectores empresariales tradicionalmente alejados del \u00e1mbito militar comiencen a acercarse sin complejos. La frontera entre tecnolog\u00eda civil y militar pr\u00e1cticamente ha desaparecido. La inteligencia artificial sirve tanto para optimizar log\u00edstica comercial como para sistemas de vigilancia. Los drones pueden utilizarse en agricultura o en combate. La ciberseguridad protege bancos y tambi\u00e9n infraestructuras militares. Todo converge.<\/p>\n<p>Catalu\u00f1a se encuentra as\u00ed ante una decisi\u00f3n hist\u00f3rica. Puede limitarse a participar de forma t\u00e1ctica en esta ola de inversiones o puede intentar liderar una parte relevante de la nueva industria tecnol\u00f3gica europea. Los movimientos recientes indican claramente que ha optado por la segunda v\u00eda.<\/p>\n<p>La gran inc\u00f3gnita es si la sociedad catalana est\u00e1 preparada para asumir todas las implicaciones de ese salto. Porque una cosa es celebrar la llegada de inversi\u00f3n tecnol\u00f3gica y otra muy distinta interiorizar que parte creciente de esa prosperidad estar\u00e1 vinculada a la econom\u00eda de defensa. El debate apenas comienza, aunque las decisiones estrat\u00e9gicas ya est\u00e1n tomadas.<\/p>\n<p>Lo verdaderamente significativo es que esta transformaci\u00f3n no responde \u00fanicamente a una coyuntura pasajera. Todo apunta a que Europa ha entrado en una nueva etapa hist\u00f3rica donde seguridad, tecnolog\u00eda e industria formar\u00e1n un \u00fanico bloque estrat\u00e9gico. Y en ese tablero, Catalu\u00f1a quiere jugar en primera divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 dentro de unos a\u00f1os miremos atr\u00e1s y descubramos que este fue el momento exacto en que la industria catalana dej\u00f3 de mirar exclusivamente hacia los mercados y empez\u00f3 tambi\u00e9n a mirar hacia la geopol\u00edtica. Porque eso es, en el fondo, lo que est\u00e1 ocurriendo: la econom\u00eda ya no se entiende sin el conflicto internacional, y el conflicto internacional ya no se entiende sin la tecnolog\u00eda industrial.<\/p>\n<p>Catalu\u00f1a no solo est\u00e1 entrando en el negocio de la defensa. Est\u00e1 entrando en una nueva era.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La alianza entre la industria catalana e Indra revela un cambio de paradigma econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y pol\u00edtico que ya no tiene marcha atr\u00e1s<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":68150,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59],"tags":[],"class_list":["post-68149","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-catalunya"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra - Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La alianza entre la industria catalana e Indra revela un cambio de paradigma econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y pol\u00edtico que ya no tiene marcha atr\u00e1s\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-05-12T15:59:27+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1536\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"R@mbla\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"R@mbla\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Estimated reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"R@mbla\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a146a5a2550b94981a75131180e1bd9c\"},\"headline\":\"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra\",\"datePublished\":\"2026-05-12T15:59:27+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/\"},\"wordCount\":1627,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg\",\"articleSection\":[\"Catalunya\"],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/\",\"name\":\"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra - Revista Rambla\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg\",\"datePublished\":\"2026-05-12T15:59:27+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg\",\"width\":1920,\"height\":1536,\"caption\":\"industria catalana de defensa e Indra\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"name\":\"Revista Rambla Barcelona\",\"description\":\"Periodismo independiente\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\",\"name\":\"Revista Rambla\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"width\":1900,\"height\":600,\"caption\":\"Revista Rambla\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistarambla\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/revistarambla\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista_rambla\",\"https:\\\/\\\/es.linkedin.com\\\/company\\\/revista-rambla\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a146a5a2550b94981a75131180e1bd9c\",\"name\":\"R@mbla\",\"description\":\"Este art\u00edculo ha sido redactado y\\\/o validado por el equipo de redacci\u00f3n de Revista Rambla.\",\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistarambla\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/revistarambla\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra - Revista Rambla","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/","og_locale":"en_GB","og_type":"article","og_title":"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra - Revista Rambla","og_description":"La alianza entre la industria catalana e Indra revela un cambio de paradigma econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y pol\u00edtico que ya no tiene marcha atr\u00e1s","og_url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/","og_site_name":"Revista Rambla","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla","article_published_time":"2026-05-12T15:59:27+00:00","og_image":[{"width":1920,"height":1536,"url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"R@mbla","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@revistarambla","twitter_site":"@revistarambla","twitter_misc":{"Written by":"R@mbla","Estimated reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/"},"author":{"name":"R@mbla","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/a146a5a2550b94981a75131180e1bd9c"},"headline":"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra","datePublished":"2026-05-12T15:59:27+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/"},"wordCount":1627,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg","articleSection":["Catalunya"],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/","name":"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra - Revista Rambla","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg","datePublished":"2026-05-12T15:59:27+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Indra_headquarters_Alcobendas_Spain_01.jpg","width":1920,"height":1536,"caption":"industria catalana de defensa e Indra"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/cataluna-entra-en-la-economia-de-guerra\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.revistarambla.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Catalu\u00f1a entra en la econom\u00eda de guerra"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","name":"Revista Rambla Barcelona","description":"Periodismo independiente","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization","name":"Revista Rambla","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","width":1900,"height":600,"caption":"Revista Rambla"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","https:\/\/x.com\/revistarambla","https:\/\/www.instagram.com\/revista_rambla","https:\/\/es.linkedin.com\/company\/revista-rambla"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/a146a5a2550b94981a75131180e1bd9c","name":"R@mbla","description":"Este art\u00edculo ha sido redactado y\/o validado por el equipo de redacci\u00f3n de Revista Rambla.","sameAs":["https:\/\/www.revistarambla.com\/","https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla","https:\/\/x.com\/revistarambla"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68149"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":68151,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68149\/revisions\/68151"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/68150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}