{"id":681,"date":"2010-12-16T11:26:01","date_gmt":"2010-12-16T10:26:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/la-brizna-y-la-muerte\/"},"modified":"2023-12-29T13:45:05","modified_gmt":"2023-12-29T12:45:05","slug":"la-brizna-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/la-brizna-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"La brizna y la muerte"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_19172\" aria-describedby=\"caption-attachment-19172\" style=\"width: 403px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-19172\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u.jpg\" alt=\"Le\u00f3n Tolstoi, autor de Guerra y paz.\" width=\"403\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u.jpg 1689w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-247x300.jpg 247w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-768x931.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-845x1024.jpg 845w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-500x606.jpg 500w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-467x566.jpg 467w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-357x433.jpg 357w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Leo_Tolstoy_1897_black_and_white_37767u-252x305.jpg 252w\" sizes=\"(max-width: 403px) 100vw, 403px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19172\" class=\"wp-caption-text\">Le\u00f3n Tolstoi, autor de Guerra y paz.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Despu\u00e9s de atravesar la secuencia de los a\u00f1os que narra <em>Guerra y paz<\/em> no sabemos qu\u00e9 hacer, si enfadarnos con Natasha o apiadarnos de ella; no estamos del todo seguros de que debamos respetar el aprendizaje de Pierre o, por el contrario, burlarnos de \u00e9l con una sonrisa; incluso dudamos de si es justo apenarse por la muerte del pr\u00edncipe Andrei o m\u00e1s bien sentir envidia de su suerte. Pero esta vacilaci\u00f3n corresponde, creemos, esencialmente al asunto del que aqu\u00ed se trata: la tensi\u00f3n mortal entre un constante querer elevarse a las preguntas decisivas y un constante tener que entregarse a los nimios detalles del momento. El prisionero ruso que en la \u00faltima hora cambia de postura con el \u00fanico fin de recibir m\u00e1s c\u00f3modamente en su cuerpo las balas de un militar franc\u00e9s, el gesto de quien se retira el cabello de los ojos para ver c\u00f3mo una granada le destroza el vientre, en esta y otras situaciones se plasma el desprop\u00f3sito, la inexpugnable complejidad que una y otra vez detiene y absorbe la atenci\u00f3n de Tolst\u00f3i. Aqu\u00ed est\u00e1 la brizna en los labios, el guijarro en el pie. All\u00ed los porqu\u00e9 sin respuesta y el miedo a la muerte.<\/p>\n<p>Y sin embargo, por m\u00e1s que <em>Guerra y paz <\/em>pretenda hacer justicia al inevitable desajuste entre lo nimio y lo esencial, incluso en el sentido de declarar expresamente que no en otro \u00e1mbito que el de lo nimio ha de buscarse lo esencial, que todo es sagrado o que el dios est\u00e1 en todas partes (as\u00ed lo aprende Pierre del campesino que canta, sonr\u00ede, charla, enferma y muere ante sus ojos), en sus p\u00e1ginas no deja de sentirse el sonido de una voz que juzga adoctrinando. La condesa Bezukhova, cuya belleza no es m\u00e1s que el huero adorno con que encubrir la mezquindad y el ego\u00edsmo de su ser, por fuerza tiene que morir torpemente, como por casualidad y sin que se derrame ni una sola l\u00e1grima por ella. En la orilla opuesta, en cambio, muere Andrei, cuyo tormento responde a una profunda aunque confusa comprensi\u00f3n de los asuntos decisivos. El pr\u00edncipe se reconcilia con la vida en la misma medida en que minuto a minuto se aleja de ella, y esta dulce muerte tranquila es la \u00faltima nota en la definici\u00f3n de su grandeza.<\/p>\n<p>S\u00ed, la frivolidad se castiga, la desilusi\u00f3n se premia, pero \u00bfqu\u00e9 hacer con la princesa Mar\u00eda, que recibe m\u00e1s dicha de la que nunca habr\u00eda podido desear (sobre todo mientras su padre a\u00fan estaba vivo)? \u00bfQu\u00e9 es exactamente lo que ah\u00ed, en la abnegaci\u00f3n, el rezo y la renuncia, Tolst\u00f3i recompensa? Tal vez no otra cosa que el proceso que salva tambi\u00e9n al conde Bezukhov, quien, quiz\u00e1 como reminiscencia de la vieja consigna que dice \u03c0\u03b1\u03b8\u03ae\u03bc\u03b1\u03c4\u03b1 \u03bc\u03b1\u03b8\u03ae\u03bc\u03b1\u03c4\u03b1, o sea, en el sufrir se gesta el aprender y el aprender consiste en el sufrir, se transforma totalmente, renace y aparece \u2013as\u00ed lo observa Natasha\u2013 como un hombre \u00abreci\u00e9n salido del ba\u00f1o\u00bb. Pierre tuvo que perderlo todo, pasar hambre, andar descalzo y carecer de nombre para ser algo m\u00e1s que un conde muy rico, rid\u00edculo por su exceso de volubilidad y su indecisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta misma divergencia entre el poder de lo concreto y la miseria de lo abstracto alza de nuevo su voz en las p\u00e1ginas donde Tolst\u00f3i reflexiona sobre las carencias de la Historia que escribe las guerras. Si <a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.com.es\/historia\/actualidad\/se-cumplen-200-anos-de-la-fatidica-campana-de-napoleon-en-rusia_6461\">Kut\u00fazov, comandante en jefe de las fuerzas rusas en 1812<\/a>, merece algo de su admiraci\u00f3n, es precisamente porque ese viejo militar ruso reconoce sin ambages la insignificancia del poder que le ha sido otorgado, porque dormita y lee novelas mientras deja que act\u00faen aquellos de los que realmente depende algo: los soldados que luchan y mueren en las primeras filas del combate. Las generalizaciones de la Historia, sus h\u00e9roes y sus genios, todas son absurdas. No fue el deseo de un solo hombre quien condujo \u00abde Occidente a Oriente\u00bb a las tropas francesas, sino la mir\u00edada de peque\u00f1as decisiones cuyo enlace de uni\u00f3n desconocemos.<\/p>\n<p>\u00bfHa dicho alguien que <em>Guerra y paz <\/em>es \u00abcomo la Il\u00edada\u00bb? \u00bfHay algo en esta novela de 1869 que pueda ser semejante al poema griego? Dejando al margen la cuesti\u00f3n de los s\u00edmiles \u2013y sin duda otros han sido mucho m\u00e1s \u00abhom\u00e9ricos\u00bb utilizando s\u00edmiles\u2013, tal vez s\u00f3lo el personaje de Petia, ese ni\u00f1o muerto en plena flor de la edad, \u00e1vido de acontecimientos y, por lo mismo, inconsciente, precipitado y ciego para el peligro en ciernes, posee algo de la gravedad lac\u00f3nica con que el poeta de la Il\u00edada ilumina a veces, por un momento, el perfil de esos guerreros an\u00f3nimos que, tanto si agotan como si estrenan sus fuerzas, perecen igualmente en el polvo de Troya.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de atravesar la secuencia de los a\u00f1os que narra Guerra y paz no sabemos qu\u00e9 hacer, si enfadarnos con Natasha o apiadarnos de ella; no estamos del todo seguros de que debamos respetar el aprendizaje de Pierre o, por el contrario, burlarnos de \u00e9l con una sonrisa; incluso dudamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":19172,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[75],"tags":[],"class_list":["post-681","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-letras-y-cuentos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Guerra y paz: La brizna y la muerte - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Despu\u00e9s de atravesar la secuencia de los a\u00f1os que narra Guerra y paz no sabemos qu\u00e9 hacer, si enfadarnos con Natasha o apiadarnos de ella; 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