{"id":6725,"date":"2015-01-19T09:01:27","date_gmt":"2015-01-19T09:01:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/joan-perucho-o-el-puchero-de-jano\/"},"modified":"2025-08-10T13:51:34","modified_gmt":"2025-08-10T11:51:34","slug":"joan-perucho-o-el-puchero-de-jano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/joan-perucho-o-el-puchero-de-jano\/","title":{"rendered":"Joan Perucho o el puchero de Jano"},"content":{"rendered":"<p>Con el acertado t\u00edtulo De lo maravilloso y lo real la Fundaci\u00f3n Banco de Santander publica una ampl\u00eda antolog\u00eda de textos del irrepetible Joan Perucho. Seleccionada y prologada por Mercedes Monmany, esta obra viene a rellenar un vac\u00edo editorial en torno a este autor imprescindible.<\/p>\n<p>Desde hace ya unos a\u00f1os, a trav\u00e9s de su Colecci\u00f3n Obra Fundamental, la Fundaci\u00f3n Banco de Santander viene realizando un encomiable trabajo de recuperaci\u00f3n de escritores que, por diversos motivos, no gozan hoy d\u00eda del prestigio y la presencia que debieran y cuya obra es dif\u00edcil de encontrar en las librer\u00edas. As\u00ed, autores como Eugeni d\u2019Ors, \u00c1lvaro Cunqueiro, Francisco Ayala o Rosa Chacel han sido reivindicados y, para muchos lectores, tambi\u00e9n descubiertos en una labor contra corriente dentro del p\u00e1ramo cultural que atravesamos. Tambi\u00e9n a contracorriente escribi\u00f3 siempre el inclasificable Joan Perucho, a quien le toca ahora enriquecer este cat\u00e1logo con una amplia selecci\u00f3n de textos de su narrativa corta.<\/p>\n<p>Perucho era poeta, escritor, cr\u00edtico de arte, periodista, editor, bibli\u00f3filo, gastr\u00f3nomo, erudito, amigo de sus amigos y, claro est\u00e1, tambi\u00e9n juez. Interesado siempre por lo arcano, en el excelente pr\u00f3logo de esta antolog\u00eda Mercedes Monmany nos habla de la fascinaci\u00f3n que sent\u00eda por la doble naturaleza de los espejos, la de reflejar la realidad y adem\u00e1s su reverso misterioso, s\u00f3lo alcanzable por la intuici\u00f3n po\u00e9tica. Por eso como Jano, el dios romano de las dos caras, la vida del bifronte Perucho se mueve siempre entre dos polaridades. De padre catal\u00e1n y madre castellana, dos idiomas iban a acomodarse en su mente. Tambi\u00e9n la azarosa vida quiso que sirviera en los dos bandos en la Guerra Civil, o que, llevado de la rauxa de su fantas\u00eda quisiera estudiar Letras, pero que el seny familiar lo encaminara hacia el Derecho, (no olvidemos que a Jano se le atribuye tambi\u00e9n la invenci\u00f3n de las Leyes). As\u00ed, en Perucho acab\u00f3 cumpli\u00e9ndose ese ox\u00edmoron que supon\u00eda ser juez, obligado a ce\u00f1irse rigurosamente a la realidad, y a la par poeta, propenso a trastrocarla. No debe extra\u00f1arnos entonces que Jano sea tambi\u00e9n el anagrama de Joan: est\u00e1 claro que se trataba de su divinidad tutelar, la que velaba porque esas fuerzas antag\u00f3nicas siempre permanecieran en equilibrio. Como bien se\u00f1alaba Carlos Pujol, escritor y amigo de Perucho y al que calderonianamente llamaba el m\u00e1gico prodigioso, \u201cel poeta, que parece haber vivido para todas las magias del lenguaje y de los sue\u00f1os, no olvida nunca que es un hombre de Derecho, y eso pone coto a los posibles peligros de la fantas\u00eda excesivamente desbocada\u201d. En el espejo de Perucho se miraba un juez y se reflejaba un poeta y, evidentemente, para conseguir ese equilibrio hac\u00edan falta buenas dosis de iron\u00eda, algo para lo que el burleta Joan Perucho siempre estuvo bien dotado.<\/p>\n<p>En El mundo de Juan Perucho: el arte de cerrar los ojos, Juli\u00e0 Guillamon analiza atinadamente su producci\u00f3n dividi\u00e9ndola en tres etapas, todas bajo una concepci\u00f3n del arte y la literatura como hecho espiritual alejado del materialismo.Una primera \u00e9poca caracterizada por la cr\u00edtica de arte y la escritura de versos en catal\u00e1n, que, a partir de Sota la sang (1947), va reuniendo en libros. Una segunda etapa inaugurada por su primer cuento Con la t\u00e9cnica de Lovecraft (1956), en que empieza el Perucho m\u00e1s heterodoxo e identificable, en obras que huyen del realismo social para adentrarse en el mundo de lo fant\u00e1stico. Es tiempo de grandes novelas como Libro de caballer\u00edas (1957) o Las historias naturales (1960) y de grandes amistades, como N\u00e9stor Luj\u00e1n o su alter ego literario \u00c1lvaro Cunqueiro. Tampoco abandona en esta etapa su trabajo period\u00edstico en Destino y su importante labor como cr\u00edtico y divulgador de arte, en art\u00edculos en los que habla de pintura o arquitectura, pero en los que tambi\u00e9n introduce novedosamente sus opiniones sobre temas hasta entonces casi ausentes en ese \u00e1mbito, como fotograf\u00eda, joyer\u00eda, dise\u00f1o gr\u00e1fico, c\u00f3mic o el pop-art. Un Perucho que, en palabras de Guillamon, \u201cdefiende el arte refinado y esteticista frente al compromiso social y pol\u00edtico\u201d, pues quiere expresar \u201cel deseo del hombre moderno de singularizarse en la sociedad de masas\u201d. Tambi\u00e9n comienza en los sesenta su memorable colaboraci\u00f3n en La Vanguardia, con cr\u00f3nicas que s\u00f3lo concluir\u00edan con la emotiva despedida de sus \u201camigos lectores\u201d, poco antes de su muerte en 2003. Un tercer periodo, a partir de la d\u00e9cada de los setenta, nos muestra a un Perucho ya en plena madurez art\u00edstica entregado a sus parodias del estilo epistolar, de los di\u00e1logos sapienciales, de los manuales de historia natural y de los bestiarios. Un autor que nos acerca a su inter\u00e9s por la gastronom\u00eda, la literatura biogr\u00e1fica y hasta por las vidas de santos. Su narrativa se injerta de su pasi\u00f3n bibli\u00f3fila y su convivencia con los personajes del pasado, que mezcla con otros que inventa con el h\u00e1bil ali\u00f1o de su erudici\u00f3n enciclop\u00e9dica.<\/p>\n<p>Pero si algo caracteriza esta \u00faltima etapa es su giro hacia la experiencia religiosa, sobre todo a partir de los ochenta, como muestra la novela bizantina Las aventuras del caballero Kosmas (1981), por la que recibe el premio Ramon Llull, el Nacional de la Cr\u00edtica y el Joan Crexells. La reafirmaci\u00f3n de su catolicismo y la defensa de autores como S\u00e1nchez Mazas, irreivindicables en el nuevo contexto pol\u00edtico de la Transici\u00f3n, lo sit\u00faan de nuevo a repelo de las modas literarias y culturales. Es sin embargo \u00e9poca de reconocimiento acad\u00e9mico y de m\u00e1s galardones, como la Creu de Sant Jordi en 1991, el Premi Nacional de Literatura de la Generalitat de Catalunyaen 1995, la Medalla de Oro al M\u00e9rito Art\u00edstico del Ayuntamiento de Barcelona en 2001 y, ya casi al final de su vida, el Premio Nacional de las Letras Espa\u00f1olas en 2003. No obstante, su condici\u00f3n de escritor en dos idiomas, unido a una evidente miop\u00eda cultural, impidi\u00f3 que le otorgaran el Premi d\u2019Honor de les Lletres Catalanes, pese a ser uno de los pocos escritores en esa lengua destacados en el canon de Harold Bloom. Con obras nost\u00e1lgicas como las memorias Els jardins de la malenconia (1992) o el poemario Els morts (2000), cerrar\u00eda su obra a vueltas con su querida Catalunya, la evocaci\u00f3n de la infancia y el recuerdo de viajes y amigos perdidos, cuya dolorosa ausencia evoca as\u00ed: \u201cTengo los a\u00f1os suficientes para sentirme desamparado cuando un amigo se me muere. Todo un lienzo de la pared de mi vida se derrumba estrepitosamente y tengo una angustiosa sensaci\u00f3n de soledad\u201d.<\/p>\n<h2>Con la t\u00e9cnica de Perucho<\/h2>\n<p>Pero hablemos de esta antolog\u00eda. Con sabia deliberaci\u00f3n el editor la ha titulado De lo maravilloso y lo real, un ep\u00edgrafe que entra en di\u00e1logo con De Santos y Milagros, la obra de su gran amigo \u00c1lvaro Cunqueiro que tambi\u00e9n ha rescatado la Colecci\u00f3n Obra Fundamental. La ant\u00f3loga ha organizado los textos en diez apartados tem\u00e1ticos que, aparte de reflejar la variedad de intereses de su autor, siguen ese itinerario que anuncia el t\u00edtulo: desde los de naturaleza m\u00e1s imaginaria y fabulosa hasta los de intenci\u00f3n m\u00e1s nost\u00e1lgica y realista. De esa forma, como si de un mago se tratara, de la chistera de Il grande Peruccio van surgiendo por arte de poes\u00eda personajes reales e inventados, santos y brujos, m\u00edsticos y eruditos, criaturas amables y plantas desasosegantes, caballeros bizantinos y fantasmas desconcertados, viajes reales e historias ap\u00f3crifas, el arte de la amistad y la amistad por el arte, junto a los escritores admirados y los para\u00edsos perdidos de la infancia, un heterodoxo carrusel que, sin embargo, conforma un mundo coherente. Desfilan por sus p\u00e1ginas monstruos tiernos y entra\u00f1ables, como el servicial Bernab\u00f3 o la Madofa, un gusano de aire bonach\u00f3n que vive en los cuartos de ba\u00f1o y \u201cproclama su felicidad\u201d. Monstruos que aparecen en lo cotidiano, tan humanos o m\u00e1s que nosotros porque, como canta Caetano Veloso, de cerca nadie es normal. Tambi\u00e9n aprendemos que con las apariciones se debe hablar en lat\u00edn y que una frase tan gallega como \u201cser o no ser\u201d no pudo ocurr\u00edrsele a Shakespeare, sino a un obispo de Mondo\u00f1edo, posible antepasado de Cunqueiro. De la parte m\u00e1s real conocemos c\u00f3mo la palabra tiene la culpa de la decadencia del arte, nos habla de sus influencias literarias, sobre todo de la del Nuevo Testamento, y de su admiraci\u00f3n por escritores hoy bastante olvidados como Luys Santa Marina o S\u00e1nchez Mazas. Tambi\u00e9n tienen cabida sus viajes y recuerdos y nos da noticia de sus teor\u00edas de Catalunya o de los misterios de Barcelona. Toda una miscel\u00e1nea que cobra sentido a la luz delo fant\u00e1stico, una vocaci\u00f3n que para \u00e9l representaba \u201cla pura y simple reivindicaci\u00f3n de la poes\u00eda y todo lo que es maravilloso ante la excesiva racionalidad de la vida\u00bb. Para observar el mundo, Perucho prefer\u00eda la magia fragmentaria de un caleidoscopio a la precisi\u00f3n notarial de una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6724\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/PortadaPerucho.jpg\" alt=\"Joan Perucho\" width=\"400\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/PortadaPerucho.jpg 700w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/PortadaPerucho-211x300.jpg 211w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/PortadaPerucho-500x709.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>Por eso, la manera que mejor se acomod\u00f3 a sus fines fueron unos textos, mezcla de varios g\u00e9neros, que \u00e9l mismo llamaba \u201cfabulaciones\u201d. Se trata de una especie de poemas en prosa con una documentada parte real infiltrada de contaminaci\u00f3n fant\u00e1stica, todo sin jactancia, gracias a una oportuna socarroner\u00eda con la que le baja los humos a la erudici\u00f3n. Esa tendencia hacia lo fantasioso puede hacer pensar en Cunqueiro, Borges o Calvino, pero el uso que hace de ello es muy peculiar. Perucho busca el misterio po\u00e9tico que se oculta en los pliegues de la realidad. Es un escritor de reversos, donde le interesa m\u00e1s lo sugerido que lo mostrado. Pero lo que marca la diferencia son esos ingredientes que lo alejan del terror o de lo fant\u00e1stico convencional: la iron\u00eda, el culturalismo y, por encima de ellos, lo po\u00e9tico que est\u00e1 en la base de toda su estrategia narrativa. Para Perucho, la poes\u00eda es el instrumento quir\u00fargico con que extirpar el misterio que se esconde en esa realidad plisada y, como los ar\u00faspices, desentra\u00f1ar su significado oculto para revel\u00e1rnoslo. As\u00ed, su prosa est\u00e1 llena de versos agazapados, tiradas r\u00edtmicas bien escandidas que se atrincheran en el texto armadas de met\u00e1foras e im\u00e1genes para el asalto po\u00e9tico del lector. Como se\u00f1ala Fernando Valls, para Perucho \u201cel arte es una verdad revelada que abre puertas a lo desconocido\u201d &#8211; recordemos que Jano tambi\u00e9n es el dios de puertas y transiciones &#8211; y el poeta es ese m\u00e9dium capaz de atravesarlas para mostrarnos el misterio que se oculta del otro lado, lo que explicar\u00eda su apuesta por la literatura culturalista y su propensi\u00f3n hacia lo fant\u00e1stico.<\/p>\n<p>Pero esta intrusi\u00f3n po\u00e9tica en la narrativa de Perucho nunca es cursi ni afectada y esto es gracias a la iron\u00eda que trufa muchos de sus escritos, incluso para burlarse de sus prop\u00f3sitos: \u201cNo hablar\u00e9 de vanas fabulaciones y misterios, que tanto estragan el gusto y la imaginaci\u00f3n de los lectores\u201d, dice al principio de un texto donde precisamente va a hablarnos de un prodigio. El humor y el juego le surgen tan espont\u00e1neos como la poes\u00eda y, sobre todo, le sirven para hacer digerible la sabidur\u00eda libresca de la que rebosa su obra. Un culturalismo juguet\u00f3n en el que a las referencias eruditas enseguida se les cuelga de la espalda el monigote del D\u00eda de los Inocentes. Aunque la ligaz\u00f3n de esa mezcla tan peruchiana de erudici\u00f3n y fantas\u00eda sea el sentido del humor, no por ello debe quit\u00e1rsele importancia al componente enciclop\u00e9dico. La obra de Perucho es el fest\u00edn de la intertextualidad. Gracias a una portentosa cultura libresca inventa un pasado a su gusto del que se alimenta su narrativa y lo puebla de sus propios fantasmas. Monmany lo explica bellamente: \u201cLa literatura, pues, actuar\u00e1 de \u2018m\u00e9dium\u2019 que convoca esp\u00edritus en la mesa del texto, de vaso comunicante con un pasado del que se extrae la sangre y al que se vampiriza po\u00e9ticamente para otorgarle vida y mantener as\u00ed las mejillas del fino entramado de la ficci\u00f3n sonrosadas\u201d. As\u00ed, en esa invenci\u00f3n, los sucesivos referentes reales e inventados van construyendo una deliciosa impostura en la memoria. Puede, sin embargo, que para el lector \u00e1vido de certezas la recepci\u00f3n actual de los textos de Perucho se vea modificada por Internet, una poderosa herramienta a la hora de deshacer imposturas y con cuatro clics ponerle cara al fantasma de Katie King o saber si existieron Isidro de las Pedrochas o la libreta de Xacon\u00edn. Pero esa facilidad no desvirt\u00faa el artefacto narrativo, pues basta pensar en que su autor solo contaba con la peruchopedia para hacernos una idea de su riqueza.<\/p>\n<p>Ya hemos dicho que pese a lo heterog\u00e9neo de sus creaciones, todas en conjunto tienen una gran coherencia y esa integraci\u00f3n s\u00f3lo se consigue con un guiso concienzudo. Su obra se asemeja en eso a un reconfortante puchero. Un puchero hecho con los huesos a\u00f1ejos de la historia, los vegetales de su bot\u00e1nica oculta, las carnes de sus personajes y fantasmas, las legumbres de su erudici\u00f3n y el caldo de sus viajes y memorias, sazonado todo con la sal de la iron\u00eda y cocinado por el fuego lento de la poes\u00eda. No debe sorprendernos entonces que Perucho sea adem\u00e1s el anagrama de puchero y, en estos tiempos de pilares y c\u00f3digos, de superventas de saberes triturados con que surtir al fastfood cultural, da gusto poder apostar por un plato tan sustancioso como \u00e9ste.<\/p>\n<p>En Introducci\u00f3n a la Tierra Alta, un nombre que parece tolkeniano pero que es orgullosamente tarraconense, Joan Perucho nos cuenta que en Gandesa acude por la noche al Casino para pegar la hebra con sus conocidos y, mientras comparte con ellos un whisky, reflexiona: \u201cEs bueno estar entre los amigos, oyendo sus cosas, honestamente alegre, dando la espalda a la pantalla de televisi\u00f3n. Hay pocas cosas buenas en la vida. Lo juicioso es aprovecharlas\u201d. Seguro que el puchero de este Jano es una de ellas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con el acertado t\u00edtulo De lo maravilloso y lo real la Fundaci\u00f3n Banco de Santander publica una ampl\u00eda antolog\u00eda de textos del irrepetible Joan Perucho. Seleccionada y prologada por Mercedes Monmany, esta obra viene a rellenar un vac\u00edo editorial en torno a este autor imprescindible. 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