{"id":66077,"date":"2025-08-12T11:13:43","date_gmt":"2025-08-12T09:13:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=66077"},"modified":"2025-09-11T10:56:55","modified_gmt":"2025-09-11T08:56:55","slug":"el-ataud-errante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-ataud-errante\/","title":{"rendered":"El ata\u00fad errante"},"content":{"rendered":"<p>En la peque\u00f1a ciudad de Villap\u00e9same, donde las viudas vest\u00edan de negro por moda y los entierros eran el evento social del mes, la Funeraria \u00abEterno Reposo\u00bb era un monumento al caos organizado. <!--more-->Su due\u00f1o, Don Anselmo, un hombre de sesenta a\u00f1os con bigote torcido y una panza que parec\u00eda haber engullido todos los caterings de velorios, se jactaba de ser el \u00abmaestro de ceremonias de la muerte\u00bb. \u00abAqu\u00ed, hasta los muertos descansan en paz\u00bb, dec\u00eda en sus anuncios de radio, ignorando que su negocio era un circo de incompetencias.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 un martes lluvioso, cuando la familia Garc\u00eda deposit\u00f3 en manos de Don Anselmo el cuerpo de Don Eusebio, un jubilado cascarrabias que hab\u00eda fallecido de un infarto mientras discut\u00eda con el cartero sobre el precio de los sellos. \u00abAseg\u00farense de que llegue al tanatorio sin contratiempos\u00bb, implor\u00f3 la viuda, Do\u00f1a Pilar, sec\u00e1ndose las l\u00e1grimas con un pa\u00f1uelo bordado en oro. Don Anselmo, con su sonrisa de vendedor de coches usados, jur\u00f3 por su madre difunta que ser\u00eda un traslado impecable.<\/p>\n<p>El equipo de traslado consist\u00eda en dos empleados legendarios por su torpeza: Pepe, un joven flaco como un esp\u00e1rrago con aspiraciones de actor de telenovelas, y Manolo, un veterano calvo que juraba haber visto fantasmas en cada esquina, pero que en realidad solo ve\u00eda doble despu\u00e9s de sus \u00abcaf\u00e9s con corrector\u00bb. Cargaron el ata\u00fad de Don Eusebio en la furgoneta negra, un veh\u00edculo que parec\u00eda sacado de una pel\u00edcula de terror de bajo presupuesto, con puertas que chirriaban como almas en pena y un motor que tos\u00eda m\u00e1s que un fumador empedernido.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Cuidado con las curvas, Pepe! Recuerda lo del \u00faltimo traslado\u00bb, advirti\u00f3 Manolo mientras se abrochaba el cintur\u00f3n con manos temblorosas. Pepe, distra\u00eddo ensayando su mon\u00f3logo para una audici\u00f3n, pis\u00f3 el acelerador. La furgoneta sali\u00f3 disparada por las calles empedradas de Villap\u00e9same, sorteando charcos que salpicaban como fuentes improvisadas.<\/p>\n<p>El primer contratiempo fue inocente: un atasco causado por una procesi\u00f3n de Semana Santa fuera de temporada. \u00ab\u00a1Estos curas y sus desfiles! \u00bfNo ven que llevamos un VIP muerto?\u00bb, gru\u00f1\u00f3 Pepe, tocando la bocina. En el forcejeo por adelantar, la furgoneta roz\u00f3 un carrito de helados, y el vendedor, un italiano expatriado llamado Luigi, les grit\u00f3 improperios en un espa\u00f1ol macarr\u00f3nico: \u00ab\u00a1Mamma m\u00eda, idiotas! \u00a1Mi gelato vol\u00f3 como alma que lleva el diablo!\u00bb<\/p>\n<p>Pero el verdadero desastre comenz\u00f3 en la autopista. Manolo, que hab\u00eda insistido en parar por un \u00abcaf\u00e9 r\u00e1pido\u00bb en una gasolinera, regres\u00f3 con una bolsa de churros y un termo sospechoso. \u00abPara el camino, que los muertos no comen, pero nosotros s\u00ed\u00bb, dijo, masticando ruidosamente. Pepe, al volante, se distrajo con un p\u00f3dcast sobre \u00abc\u00f3mo triunfar en Hollywood sin talento\u00bb, y no vio el bache gigante causado por las obras eternas del ayuntamiento. La furgoneta salt\u00f3 como un toro en una plaza, y el ata\u00fad, mal asegurado por las prisas, se desliz\u00f3 hacia la puerta trasera.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Manolo, el muerto se mueve!\u00bb, chill\u00f3 Pepe. Manolo, medio dormido por el \u00abcaf\u00e9\u00bb, se gir\u00f3 justo a tiempo para ver c\u00f3mo la puerta se abr\u00eda de golpe en una curva. El ata\u00fad sali\u00f3 volando como un proyectil, rodando por el arc\u00e9n hasta chocar contra un seto. \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, hemos perdido al cliente!\u00bb, exclam\u00f3 Manolo, palideciendo m\u00e1s que el propio difunto.<\/p>\n<p>Pepe fren\u00f3 en seco, y ambos bajaron corriendo. Pero el ata\u00fad no estaba. En su lugar, hab\u00eda un rastro de astillas y una huella de neum\u00e1ticos que suger\u00eda que alguien lo hab\u00eda recogido. \u00ab\u00bfQui\u00e9n roba un ata\u00fad en plena autopista?\u00bb, se pregunt\u00f3 Pepe, rasc\u00e1ndose la cabeza. Manolo, en p\u00e1nico, llam\u00f3 a Don Anselmo: \u00abJefe, hemos tenido un&#8230; percance. El finado ha decidido tomar un atajo solo\u00bb.<\/p>\n<p>Don Anselmo, que estaba en la oficina contando billetes de condolencias, casi se atraganta con su puro. \u00ab\u00a1Idiotas! \u00a1B\u00fasquenlo! \u00a1Si no aparece, la viuda nos demanda y yo termino vendiendo flores en el mercado!\u00bb As\u00ed comenz\u00f3 la odisea m\u00e1s rocambolesca de Villap\u00e9same.<\/p>\n<p>Primera pista: un camionero en la gasolinera jur\u00f3 haber visto un ata\u00fad rodando como un bollo por la carretera. \u00abPens\u00e9 que era un truco publicitario\u00bb, dijo, riendo. Pepe y Manolo siguieron el rastro hasta un circo ambulante que acampaba en las afueras. El director, un enano con bigote postizo llamado Zoltan, les recibi\u00f3 con sospecha. \u00ab\u00a1Aqu\u00ed no hay muertos! Solo payasos y elefantes\u00bb. Pero al registrar las carpas, encontraron un ata\u00fad id\u00e9ntico&#8230; \u00a1Usado como cama para el le\u00f3n! \u00ab\u00a1Es perfecto para su siesta!\u00bb, explic\u00f3 Zoltan. Era el equivocado: dentro hab\u00eda un disfraz de payaso, no Don Eusebio.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en la ciudad, Do\u00f1a Pilar empezaba a impacientarse. \u00ab\u00a1Mi Eusebio debe llegar con dignidad!\u00bb, exig\u00eda por tel\u00e9fono. Don Anselmo, sudando como un pollo en asador, invent\u00f3 excusas: \u00abUn retraso por tr\u00e1fico celestial, se\u00f1ora\u00bb. Pero la viuda, olfateando el enga\u00f1o, contrat\u00f3 a un detective privado: el Inspector L\u00f3pez, un ex-polic\u00eda jubilado con gafas de botella y un bast\u00f3n que usaba para golpear a los sospechosos.<\/p>\n<p>Pepe y Manolo, desesperados, siguieron una segunda pista: un tuit viral de un influencer local que mostraba un ata\u00fad flotando en el r\u00edo. \u00ab\u00bfArte callejero o fantasma acu\u00e1tico? #Villap\u00e9sameMisterio\u00bb. Result\u00f3 ser un enga\u00f1o: era un flotador gigante para una fiesta de piscina tem\u00e1tica de Halloween. \u00ab\u00a1La juventud de hoy no respeta ni a los muertos!\u00bb, refunfu\u00f1\u00f3 Manolo, empapado tras caer al agua en la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>El \u00e1cido giro lleg\u00f3 cuando Don Anselmo se uni\u00f3 a la caza. Con su traje negro arrugado y un mapa improvisado, lider\u00f3 una expedici\u00f3n que involucr\u00f3 a media ciudad. La alcaldesa, una mujer ambiciosa llamada Do\u00f1a Gertrudis, vio la oportunidad de un esc\u00e1ndalo: \u00ab\u00a1Esto es negligencia municipal! \u00a1Exijo una investigaci\u00f3n!\u00bb Pero en secreto, ella misma hab\u00eda perdido un ata\u00fad en su juventud, durante un traslado pol\u00edtico, y no quer\u00eda que saliera a la luz.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda se volvi\u00f3 un carnaval de absurdos. En un mercadillo, confundieron el ata\u00fad con un ba\u00fal de antig\u00fcedades vendido a un coleccionista exc\u00e9ntrico. \u00ab\u00a1Es del siglo XVIII!\u00bb, proclam\u00f3 el comprador, un marqu\u00e9s arruinado que lo usaba para guardar sus calcetines. Dentro: solo olor a naftalina. Luego, en un restaurante chino, pensaron que el ata\u00fad era parte de un pedido de \u00abcomida para llevar eterna\u00bb. El chef, confundido, les sirvi\u00f3 dim sum en forma de cr\u00e1neo.<\/p>\n<p>El cl\u00edmax rocambolesco ocurri\u00f3 en el estadio de f\u00fatbol local, durante un partido crucial. Pepe, disfrazado de hincha para infiltrarse, oy\u00f3 un rumor: un ata\u00fad hab\u00eda sido usado como barricada en una pelea de ultras. Corriendo por las gradas, Manolo tropez\u00f3 con un vendedor de pipas y cay\u00f3 rodando hasta el campo, interrumpiendo el juego. \u00ab\u00a1Golpe de Estado&#8230; digo, de ata\u00fad!\u00bb, grit\u00f3 el locutor por megafon\u00eda.<\/p>\n<p>All\u00ed, en el centro del caos, apareci\u00f3 el Inspector L\u00f3pez con el ata\u00fad a cuestas. \u00abLo encontr\u00e9 en el maletero de un taxi. El conductor pens\u00f3 que era equipaje olvidado y lo llev\u00f3 a la comisar\u00eda\u00bb. Dentro, Don Eusebio segu\u00eda intacto, con una expresi\u00f3n de sorpresa eterna, como si dijera: \u00ab\u00bfQu\u00e9 demonios ha pasado?\u00bb<\/p>\n<p>La iron\u00eda fue suprema: el taxi pertenec\u00eda a Luigi, el vendedor de helados, quien lo hab\u00eda recogido por venganza tras el incidente de la furgoneta. \u00ab\u00a1Ahora estamos en paz, cretinos!\u00bb, dijo, riendo. Do\u00f1a Pilar, al enterarse, demand\u00f3 a la funeraria&#8230; pero termin\u00f3 cas\u00e1ndose con Don Anselmo en una boda tem\u00e1tica de entierro, porque \u00abla vida es demasiado corta para rencores\u00bb.<\/p>\n<p>Al final, \u00abEterno Reposo\u00bb prosper\u00f3 como nunca. Don Anselmo convirti\u00f3 la historia en un tour guiado: \u00abEl Ata\u00fad Errante: \u00a1Viva la aventura postmortem!\u00bb Pepe consigui\u00f3 su rol en una telenovela como \u00abel enterrador torpe\u00bb, y Manolo jur\u00f3 abstinencia&#8230; hasta el pr\u00f3ximo velorio.<\/p>\n<p>Villap\u00e9same aprendi\u00f3 que la muerte no es el fin, sino el principio de las comedias m\u00e1s \u00e1cidas. Y Don Eusebio, desde dondequiera que estuviera, seguramente se re\u00eda a carcajadas, porque incluso en la eternidad, la burocracia humana era un chiste mortal.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la peque\u00f1a ciudad de Villap\u00e9same, donde las viudas vest\u00edan de negro por moda y los entierros eran el evento social del mes, la Funeraria \u00abEterno Reposo\u00bb era un monumento al caos organizado.<\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":66078,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4113],"tags":[],"class_list":["post-66077","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuentos-de-la-tia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El ata\u00fad errante - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-ataud-errante\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El ata\u00fad errante - 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