{"id":65466,"date":"2025-06-14T13:08:15","date_gmt":"2025-06-14T11:08:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=65466"},"modified":"2025-06-14T13:08:15","modified_gmt":"2025-06-14T11:08:15","slug":"el-muro-invisible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-muro-invisible\/","title":{"rendered":"El Muro Invisible"},"content":{"rendered":"<p>A Reynaldo lo trasladaron sin previo aviso a uno de los tramos m\u00e1s olvidados de la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, cerca de la l\u00ednea que serpentea a trav\u00e9s del desierto de Arizona. Aquel lugar no ten\u00eda nombre oficial entre sus compa\u00f1eros. Lo llamaban, medio en broma y medio en advertencia, \u00abel kil\u00f3metro muerto\u00bb.<\/p>\n<p>Era un lugar seco, sin sombra, sin movimiento, sin historia\u2026 o eso cre\u00edan. Una delgada carretera cortaba el desierto en dos, cruzando un paisaje donde nada se mov\u00eda excepto el viento. No hab\u00eda cruces de migrantes, ni se\u00f1ales de coyotes. Los drones jam\u00e1s detectaban calor. A veces Reynaldo se preguntaba si en verdad estaba haciendo algo ah\u00ed, o si simplemente lo hab\u00edan enterrado con uniforme.<br \/>\nPero al dormir, algo distinto ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>So\u00f1aba con ese mismo lugar, pero transformado. En sus sue\u00f1os, el cielo ten\u00eda un resplandor rojo profundo y la tierra vibraba como si respirara. A un lado de la carretera, donde ahora no hab\u00eda m\u00e1s que polvo y arbustos secos, se alzaba una gran pir\u00e1mide de piedra, cubierta de s\u00edmbolos ancestrales. A veces sent\u00eda que alguien lo observaba desde la cima, pero al acercarse despertaba sin poder ver m\u00e1s.<\/p>\n<p>Esos sue\u00f1os se repitieron muchas veces. Al principio, pens\u00f3 que eran el efecto del aislamiento. Luego vinieron las burlas de sus colegas:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtra noche sin nada, Centinela Fantasma?<br \/>\n\u2014Tal vez si te disfrazas de cactus logras detener a alguien.<\/p>\n<p>Sus superiores no se burlaban, pero tampoco lo defend\u00edan. S\u00f3lo anotaban, evaluaban, asent\u00edan con rostro de cart\u00f3n. Le reclamaban, incluso:<\/p>\n<p>\u2014Desde que est\u00e1s all\u00ed, no se reporta ninguna detenci\u00f3n. \u00bfEst\u00e1s durmiendo en la patrulla?<\/p>\n<p>Y sin embargo, Reynaldo lo sab\u00eda: \u00e9l estaba vigilando algo. No sab\u00eda qu\u00e9. Pero lo sent\u00eda. Un peso invisible, un deber antiguo.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando tuvo otro sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta vez no hab\u00eda pir\u00e1mides. Era de noche y caminaba por el mismo tramo de carretera, hasta que escuch\u00f3 un llanto. Entre los arbustos, una ni\u00f1a peque\u00f1a, de no m\u00e1s de siete a\u00f1os, tiritaba de fr\u00edo. Estaba sola, con los zapatos rotos y una mu\u00f1eca de trapo. \u00c9l se agachaba, le ofrec\u00eda agua, y la envolv\u00eda en su chaqueta. En el sue\u00f1o, la llevaba de regreso a su coche y luego conduc\u00eda hasta Tucson, donde encontraba a su madre limpiando en la cocina de un restaurante. Las dos se abrazaban sin decir palabra.<\/p>\n<p>Al despertar, Reynaldo sinti\u00f3 algo m\u00e1s que emoci\u00f3n. Sinti\u00f3 certeza.<\/p>\n<p>Y una semana despu\u00e9s, lo imposible ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Recibi\u00f3 una carta sin remitente, escrita con trazo tembloroso en espa\u00f1ol:<\/p>\n<p>\u201cA veces los \u00e1ngeles visten uniforme. Usted no me vio, pero yo vi c\u00f3mo carg\u00f3 a mi hija dormida y la dej\u00f3 frente al restaurante. Le debo mi vida y la suya. No dir\u00e9 nada a nadie, como usted pidi\u00f3 en el sue\u00f1o. Gracias por cuidar donde nadie m\u00e1s se atreve.\u201d<\/p>\n<p>No hab\u00eda firma. Pero Reynaldo supo.<\/p>\n<p>Esa noche, mientras cenaba solo en la garita m\u00f3vil, sac\u00f3 del compartimiento de su mochila un libro que le\u00eda por partes: \u2018Sincronicidad\u2019 de Carl Jung. Lo hab\u00eda encontrado en una librer\u00eda de viejo en Tucson, atra\u00eddo por el t\u00edtulo m\u00e1s que por el contenido. Subray\u00f3 una frase que lo hizo detenerse: \u201cSincronicidad es un principio de conexiones acausales.\u201d Y pens\u00f3, con una media sonrisa, que esa era una idea racional\u2026 pero insuficiente. Acausal \u2014reflexion\u00f3\u2014 s\u00f3lo si uno intentaba forzar una explicaci\u00f3n cient\u00edfica. Pero en el fondo, toda sincronicidad obedece a una causa superior. No l\u00f3gica, sino divina. Lo que ocurre y lo que sue\u00f1as no se tocan por azar: se tocan porque alguien, o algo, los quiso juntar.<br \/>\nLas llamadas llegaron poco despu\u00e9s. Siempre a altas horas de la noche. Al principio, s\u00f3lo est\u00e1tica. Luego, susurros. Luego palabras.<\/p>\n<p>\u2014Gracias.<br \/>\n\u2014Protege el umbral.<br \/>\n\u2014Aqu\u00ed seguimos.<\/p>\n<p>No eran voces vivas. Tampoco eran hostiles. Eran como el viento que sopla entre ruinas. Reynaldo, confundido, comenz\u00f3 a investigar. En un viejo archivo digital encontr\u00f3 un mapa. En \u00e9l, una marca se\u00f1alaba un antiguo asentamiento ceremonial ind\u00edgena. El punto coincid\u00eda exactamente con el lugar donde ahora s\u00f3lo hab\u00eda desierto.<\/p>\n<p>La pir\u00e1mide del sue\u00f1o fue real. Hab\u00eda estado all\u00ed siglos antes, centro de rituales, sepulcro de sabios. Seg\u00fan el informe, fue destruida por una empresa minera que desapareci\u00f3 poco despu\u00e9s, devorada por bancarrota y leyendas.<\/p>\n<p>Desesperado por entender m\u00e1s, Reynaldo busc\u00f3 a un anciano yaqui en Nogales. Lo hab\u00edan mencionado en una historia de migrantes, como un hombre que \u201cso\u00f1aba despierto\u201d.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa eres el guardi\u00e1n del muro invisible \u2014le dijo el anciano, sin necesidad de presentaciones.<\/p>\n<p>Lo llev\u00f3 a un c\u00edrculo de piedra en el desierto, le dio un brebaje amargo, y lo acompa\u00f1\u00f3 en silencio. En la visi\u00f3n que sigui\u00f3, Reynaldo vio el interior de la pir\u00e1mide. All\u00ed estaban los muertos, s\u00ed, pero no como fantasmas vengativos, sino como ancestros protectores. Lo miraban en paz. Uno de ellos \u2014una mujer con ojos como lagos secos\u2014 le habl\u00f3 directamente:<\/p>\n<p>\u2014Custodias el paso entre dos mundos. El de los vivos, y el que a\u00fan respira bajo tierra.<\/p>\n<p>Cuando despert\u00f3, no ten\u00eda miedo. Comprendi\u00f3 que no estaba vigilando una frontera f\u00edsica, sino un umbral espiritual. Cada vez que evitaba que la codicia, el tr\u00e1fico o la violencia contaminaran ese tramo des\u00e9rtico, estaba cumpliendo su verdadera misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os se volvieron m\u00e1s claros. Las llamadas cesaron. Ya no eran necesarias.<\/p>\n<p>Hoy, nadie m\u00e1s patrulla ese tramo. Todos los dem\u00e1s agentes prefieren evitarlo, por superstici\u00f3n o simple incomodidad. Lo llaman \u00abel muro invisible\u00bb, y algunos aseguran que, en noches sin luna, pueden verse luces suaves movi\u00e9ndose en el desierto, como si alguien \u2014o algo\u2014 caminara con \u00e9l.<\/p>\n<p>Reynaldo sigue all\u00ed, firme.<\/p>\n<p>Ya no espera reconocimiento, ni busca gloria. Su paz es otra.<\/p>\n<p>Y cada tanto, en sue\u00f1os, una ni\u00f1a lo saluda desde la otra orilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Reynaldo lo trasladaron sin previo aviso a uno de los tramos m\u00e1s olvidados de la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, cerca de la l\u00ednea que serpentea a trav\u00e9s del desierto de Arizona. Aquel lugar no ten\u00eda nombre oficial entre sus compa\u00f1eros. Lo llamaban, medio en broma y medio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":294,"featured_media":65467,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3908],"tags":[],"class_list":["post-65466","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-bodeguita-de-hemingway"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El Muro Invisible - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-muro-invisible\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Muro Invisible - Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"A Reynaldo lo trasladaron sin previo aviso a uno de los tramos m\u00e1s olvidados de la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, cerca de la l\u00ednea que serpentea a trav\u00e9s del desierto de Arizona. Aquel lugar no ten\u00eda nombre oficial entre sus compa\u00f1eros. Lo llamaban, medio en broma y medio [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-muro-invisible\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-06-14T11:08:15+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/48339.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1000\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Estimated reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/94294f57cf4910853e3280fda7339bfc\"},\"headline\":\"El Muro Invisible\",\"datePublished\":\"2025-06-14T11:08:15+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/\"},\"wordCount\":1054,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/48339.jpg\",\"articleSection\":[\"La bodeguita de Hemingway\"],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/\",\"name\":\"El Muro Invisible - Revista Rambla\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/48339.jpg\",\"datePublished\":\"2025-06-14T11:08:15+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/48339.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/48339.jpg\",\"width\":1500,\"height\":1000,\"caption\":\"FRONTERA M\u00c9XICO\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-muro-invisible\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El Muro Invisible\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"name\":\"Revista Rambla Barcelona\",\"description\":\"Periodismo independiente\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\",\"name\":\"Revista Rambla\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"width\":1900,\"height\":600,\"caption\":\"Revista Rambla\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistarambla\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/revistarambla\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista_rambla\",\"https:\\\/\\\/es.linkedin.com\\\/company\\\/revista-rambla\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/94294f57cf4910853e3280fda7339bfc\",\"name\":\"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero\",\"description\":\"Escritor sevillano finalista del premio Azor\u00edn 2014. Ha publicado en diferentes revistas como Culturamas, E\u00f1e, Visor, etc. Sus libros son: 'La invenci\u00f3n de los gigantes' (Buc\u00e9falo 2016); 'Literatura tridimensional' (Adarve 2018); 'S\u00f3crates no vino a Espa\u00f1a' (Samarcanda 2018); 'La rep\u00fablica del fin del mundo' (Tandaia 2018) y 'La bodeguita de Hemingway'.\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El Muro Invisible - Revista Rambla","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-muro-invisible\/","og_locale":"en_GB","og_type":"article","og_title":"El Muro Invisible - Revista Rambla","og_description":"A Reynaldo lo trasladaron sin previo aviso a uno de los tramos m\u00e1s olvidados de la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, cerca de la l\u00ednea que serpentea a trav\u00e9s del desierto de Arizona. Aquel lugar no ten\u00eda nombre oficial entre sus compa\u00f1eros. Lo llamaban, medio en broma y medio [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-muro-invisible\/","og_site_name":"Revista Rambla","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","article_published_time":"2025-06-14T11:08:15+00:00","og_image":[{"width":1500,"height":1000,"url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/48339.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@revistarambla","twitter_site":"@revistarambla","twitter_misc":{"Written by":"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero","Estimated reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/"},"author":{"name":"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/94294f57cf4910853e3280fda7339bfc"},"headline":"El Muro Invisible","datePublished":"2025-06-14T11:08:15+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/"},"wordCount":1054,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/48339.jpg","articleSection":["La bodeguita de Hemingway"],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/","name":"El Muro Invisible - Revista Rambla","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/48339.jpg","datePublished":"2025-06-14T11:08:15+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/48339.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/48339.jpg","width":1500,"height":1000,"caption":"FRONTERA M\u00c9XICO"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-muro-invisible\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.revistarambla.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El Muro Invisible"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","name":"Revista Rambla Barcelona","description":"Periodismo independiente","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization","name":"Revista Rambla","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","width":1900,"height":600,"caption":"Revista Rambla"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","https:\/\/x.com\/revistarambla","https:\/\/www.instagram.com\/revista_rambla","https:\/\/es.linkedin.com\/company\/revista-rambla"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/94294f57cf4910853e3280fda7339bfc","name":"Jos\u00e9 Antonio Gamero Romero","description":"Escritor sevillano finalista del premio Azor\u00edn 2014. Ha publicado en diferentes revistas como Culturamas, E\u00f1e, Visor, etc. Sus libros son: 'La invenci\u00f3n de los gigantes' (Buc\u00e9falo 2016); 'Literatura tridimensional' (Adarve 2018); 'S\u00f3crates no vino a Espa\u00f1a' (Samarcanda 2018); 'La rep\u00fablica del fin del mundo' (Tandaia 2018) y 'La bodeguita de Hemingway'."}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65466","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/294"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65466"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65466\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65468,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65466\/revisions\/65468"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65467"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65466"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65466"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65466"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}