{"id":62853,"date":"2024-10-01T20:32:10","date_gmt":"2024-10-01T18:32:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=62853"},"modified":"2024-10-01T20:32:10","modified_gmt":"2024-10-01T18:32:10","slug":"louis-stettner-la-revolucion-siempre-llega-con-retraso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/louis-stettner-la-revolucion-siempre-llega-con-retraso\/","title":{"rendered":"Louis Stettner: la revoluci\u00f3n siempre llega con retraso"},"content":{"rendered":"<p>Louis Stettner fue un relevante fot\u00f3grafo estadounidense que vivi\u00f3 casi un siglo y muri\u00f3 no hace mucho, en 2016, que no tuvo la proyecci\u00f3n que su obra merece<!--more-->: \u00e9l mismo bromeaba sobre el particular, afirmando que era \u00abel fot\u00f3grafo desconocido m\u00e1s conocido del mundo\u00bb, cuyas fotograf\u00edas se han podido ver este a\u00f1o en Espa\u00f1a. En ese 2016, se celebr\u00f3 la exposici\u00f3n de Ici Ailleurs, en el Centre Pompidou de Par\u00eds, que Stettner a\u00fan pudo conocer, y muri\u00f3 poco despu\u00e9s de su clausura, el 13 de octubre, con noventa y tres a\u00f1os. Enterrado en Montmartre, su l\u00e1pida recoge su condici\u00f3n de fot\u00f3grafo y pintor, aunque tambi\u00e9n escribi\u00f3 varios libros y muchos art\u00edculos sobre fotograf\u00eda, en Camera 35, Life, Time y Paris-Match, dibuj\u00f3 e hizo esculturas. En su vejez, el rostro de Stettner hab\u00eda adquirido una contenci\u00f3n de m\u00e1rmol, como si fuera un fil\u00f3sofo griego, con un aire del profeta que nunca fue, y en sus \u00faltimos a\u00f1os parec\u00eda tener una aparente mirada esc\u00e9ptica, que mantuvo hasta su muerte, desmentida por su pasi\u00f3n, por su convicci\u00f3n en la energ\u00eda del ser humano para atrapar la libertad y la justicia, para celebrar la vida sin retroceder ante las congojas y el miedo del hurac\u00e1n capitalista que convirti\u00f3 a tantos pa\u00edses en desiertos calcinados.<\/p>\n<p>Era hijo de una familia de or\u00edgenes jud\u00edos de Chernivts\u00ed, en la vieja Bucovina que fue austroh\u00fangara, rumana y despu\u00e9s sovi\u00e9tica. Su padre hab\u00eda emigrado a Am\u00e9rica como tantos otros europeos de la \u00e9poca y se estableci\u00f3 en Nueva York en 1912, junto a su esposa, y all\u00ed nacieron sus hijos. Stettner, aquel chico inquieto, que estudi\u00f3 la ense\u00f1anza secundaria en Brooklyn, vivi\u00f3 despu\u00e9s a caballo entre Nueva York y Par\u00eds, y aunque amaba su Brooklyn natal y las calles neoyorquinas, en 1990 se fue a vivir el resto de su vida en el barrio parisino de Saint-Ouen, aunque volv\u00eda algunos veranos a las calles de Manhattan y se instalaba en Athens, aguas arriba del Hudson. Al final de su vida, la evoluci\u00f3n de su pa\u00eds le hizo temer que aparecer\u00eda el fascismo en Estados Unidos, aunque tomase otras formas distintas a las que adopt\u00f3 en el mundo de entreguerras. Era consciente, como dijo, de que \u00aben Estados Unidos el pasado est\u00e1 completamente borrado por el presente\u00bb, y am\u00f3 su ciudad y sobre todo la gente que dej\u00f3 all\u00ed sus vidas, en las f\u00e1bricas, entre el humo y el estruendo, sinti\u00e9ndose \u00abprofundamente conmovido por su belleza l\u00edrica y horrorizado por su crueldad y sufrimiento\u00bb. Generoso y sensible, fascinado por sus semejantes y por las peque\u00f1as cosas de la vida, tan grandes, por el esfuerzo cotidiano de quienes sosten\u00edan el pa\u00eds, Stettner eligi\u00f3 su tierra prometida entre el sencillo y laborioso orgullo de los trabajadores.<\/p>\n<p>V\u00e1stago de una familia obrera, Stettner bebi\u00f3 de la tradici\u00f3n marxista pero tambi\u00e9n utiliz\u00f3 los versos de <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/la-casa-de-keats\/\">Walt Whitman<\/a> (como hizo Paul Strand en su cortometraje Manhatta), seguro de la fraternidad de los seres humanos, a sabiendas de la ferocidad del capitalismo, reflejando la vida de las calles parisinas y neoyorquinas. Amaba tanto los poemas de Whitman que llevaba siempre consigo un ejemplar de Leaves of grass, las hojas de hierba que le serv\u00edan para reflexionar, lleno de anotaciones, como en el apartado 30 de \u00abCanto de m\u00ed mismo\u00bb donde destac\u00f3 \u00abAll truths wait in all things\u00bb: las verdades est\u00e1n latentes en las cosas. \u00c9l mismo dijo que le\u00eda el libro cuando sal\u00eda a fotografiar por la ciudad, cuando se sentaba en un caf\u00e9 o a descansar en un banco.<\/p>\n<p>Seg\u00fan contaba Stettner, se convirti\u00f3 en fot\u00f3grafo influido por un art\u00edculo de Paul Outerbridge (un fot\u00f3grafo neoyorquino que se hab\u00eda relacionado con Berenice Abbott, Duchamp y Man Ray), y atra\u00eddo por las im\u00e1genes de Clarence H. White, Alfred Stieglitz, Paul Strand y Weegee; y siendo un muchacho vivi\u00f3 el ascenso del fascismo en Europa, y su presencia en Estados Unidos (\u00a1decenas de miles de nazis estadounidenses llenaron el estadio del Madison Square Garden en febrero de 1939 bajo una gran sv\u00e1stica!), como una manifestaci\u00f3n del sistema capitalista. Como Sid Grossman y tantos otros, Stettner se incorpor\u00f3 al ej\u00e9rcito estadounidense en 1941, durante la guerra de Hitler: quer\u00eda luchar contra el fascismo. Su autorretrato de 1942, vestido con el uniforme del ej\u00e9rcito, lo muestra sonriente: tiene veinte a\u00f1os y est\u00e1 decidido a combatir a la Alemania nazi.<\/p>\n<p>Pudo asistir durante un par de a\u00f1os a Princeton y fue adiestrado como fot\u00f3grafo de combate, para ser destinado a Nueva Guinea y despu\u00e9s a la isla filipina de Mindoro, desde donde salt\u00f3 a Luz\u00f3n y, tras las bombas at\u00f3micas de agosto de 1945, fue enviado a Jap\u00f3n. Stettner tomaba im\u00e1genes de la guerra, y lleg\u00f3 a Hiroshima veinte d\u00edas despu\u00e9s de la explosi\u00f3n de la bomba at\u00f3mica que hab\u00eda ordenado lanzar Truman. No ser\u00eda f\u00e1cil para \u00e9l, como para los otros soldados, ver la devastaci\u00f3n y la muerte causada por la explosi\u00f3n nuclear en Hiroshima. En diciembre de 1945 fue licenciado del ej\u00e9rcito, y al volver a casa, en 1946, empez\u00f3 a fotografiar a las personas que viajaban en metro camino de sus casas o del trabajo, cargado con su Rolleiflex, trajinando con la c\u00e1mara, simulando, para poder captar a los viajeros.<\/p>\n<p>Enrolado en la Photo League neoyorquina, Stettner conoci\u00f3 a Sid Grossman, director de la escuela de fotograf\u00eda de la League a quien persigui\u00f3 el FBI por comunista y por sus im\u00e1genes de las luchas obreras, y que ayud\u00f3 en sus inicios a fot\u00f3grafos como Charles Pratt, Robert Frank, Leon Levinstein, Lou Bernstein, Leo Stashin, Eugene Smith, David Vestal. La cooperativa cont\u00f3 con fot\u00f3grafos como Sol Libsohn, Helen Levitt, Morris Engel, Harold Feinstein y Marvin E. Newman, uno de los supervivientes hasta su desaparici\u00f3n hace unos meses. All\u00ed, Stettner tambi\u00e9n pudo ver las fotograf\u00edas de Edward Weston y Lewis Hine, y conoci\u00f3 a Strand y a Weegee (Usher Fellig) un fot\u00f3grafo de sucesos originario de la Galitzia eslava y de quien Stettner escribi\u00f3 despu\u00e9s una peque\u00f1a biograf\u00eda: Weegee, el famoso, y a quien dedic\u00f3 su primer art\u00edculo en Camera 35 en 1971 y defini\u00f3 como \u00abun aut\u00e9ntico neoyorquino\u00bb. Weegee hab\u00eda sido violinista, jornalero, vendedor de caramelos, actor de cine, camarero, profesor, t\u00e9cnico de cuarto oscuro y fot\u00f3grafo. Stettner apreci\u00f3 tambi\u00e9n la obra de Lewis Hines, sus fotograf\u00edas de los inmigrantes que llegaban a Ellis Island, de los ni\u00f1os trabajando en las f\u00e1bricas.<\/p>\n<p>En julio de 1947 Stettner viaja a Par\u00eds con la intenci\u00f3n de permanecer veinte d\u00edas, pero se qued\u00f3 durante cinco a\u00f1os. Desde all\u00ed, organiz\u00f3 por encargo de la Photo League una exposici\u00f3n de fot\u00f3grafos franceses como Brassa\u00ef, Isra\u00eblis Bidermanas (Izis, un fot\u00f3grafo ruso-lituano que colaboraba con el semanario Regards del Partido Comunista Franc\u00e9s), \u00c9douard Boubat, Robert Doisneau, con quienes compart\u00eda una mirada semejante sobre la vida cotidiana de la gente; Willy Ronis, un fot\u00f3grafo tambi\u00e9n de or\u00edgenes jud\u00edos de la ciudad rusa de Odessa, y Daniel Masclet. La exposici\u00f3n neoyorquina, en la galer\u00eda de la Photo League, anunciada como French Photographers Today, fue recogida incluso por el New York Times. En Par\u00eds, Stettner estudia cine en el Institut des Hautes \u00c9tudes Cin\u00e9matographiques, IDHEC, y en esa posguerra recibe los elogios de Henry Miller, a quien ya conoc\u00eda, que hab\u00eda visto sus fotograf\u00edas por la publicaci\u00f3n en 1949 de 10 Photographs. Conoce tambi\u00e9n a Cartier-Bresson, y su amistad con Boubat y Brassa\u00ef se fortalece: le acompa\u00f1ar\u00e1 toda su vida. Stettner reconoc\u00eda que las im\u00e1genes de Brassa\u00ef le influyeron. Captura entonces la pobreza de la Francia de posguerra, las calles solitarias, la soledad que se escond\u00eda entre las sombras parisinas, pese a la alegr\u00eda por la paz. Comparte la visi\u00f3n de Brecht de que el arte es otra herramienta para cambiar la vida, para transformar el mundo, para contribuir a las luchas sociales. Esas im\u00e1genes de posguerra que toma (los trabajadores con sus grandes delantales en la boucherie Lefrere, los carteles en una vieja casa del barrio parisino de Al\u00e9sia, la parada de libros en el Quai de la Seine, o el hombre que lee l\u2019Humanit\u00e9 en una pared) muestran todav\u00eda la precariedad que atrapaba a Francia. En 1949, Stettner consigue exponer en el Salon des Independents y en la Bibliotheque Nationale, y poco despu\u00e9s, en el Par\u00eds de 1951, vuelve a frecuentar a Paul Strand.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a Estados Unidos en 1952, a Nueva York, esa ciudad de Dorothy Parker, del Hammet prisionero en la c\u00e1rcel de la calle West de Manhattan, donde coincidi\u00f3 con el escritor Victor Jeremy Jerome, director de una revista del Partido Comunista estadounidense; la ciudad de Billie Holiday atrapada por la droga cantando entre dientes Strange Fruit (canci\u00f3n sobre el linchamiento de los negros que hab\u00eda escrito un hijo de los Rosenberg) porque a ella ya no la dejaban trabajar en los cabarets, y de Lester Young amargado por el racismo despidi\u00e9ndose del saxo. Nueva York irradiaba luz y sonrisas, pero el pa\u00eds mostraba sus dientes de acero en la persecuci\u00f3n de los comunistas, en las vistas de los juicios a sindicalistas y miembros del Partido Comunista, y en las c\u00e1rceles. El sue\u00f1o americano se estaba convirtiendo en la pesadilla de los ghettos para negros y los nuevos suburbios de casas para blancos. All\u00ed vuelve Stettner, desde Par\u00eds.<\/p>\n<p>De esos a\u00f1os que siguen son otras im\u00e1genes del metro neoyorquino, de las manifestaciones en apoyo a las luchas obreras o campesinas, de las huelgas. Su actividad pol\u00edtica hizo que el FBI lo vigilase durante d\u00e9cadas. Trabaja para Life, Fortune, Time, National Geographic, Paris-Match, Realities, y para el Plan Marshall, pero cuando es interrogado por los polic\u00edas del FBI y se niega a hablar sobre la ideolog\u00eda, y rechaza revelar la posici\u00f3n pol\u00edtica, las opiniones comunistas de sus compa\u00f1eros de la Photo League, Stettner es despedido del plan. Escribe sobre el desnudo en la fotograf\u00eda estadounidense, y en esos a\u00f1os cincuenta y sesenta viaja de nuevo a Francia, y a Espa\u00f1a, Portugal, Grecia, Holanda, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Entre 1952 y 1969, Stettner vuelve a fotografiar a la gente que viaja en el metro neoyorquino, aunque ahora lo hace desde el exterior (a diferencia de los primeros a\u00f1os de posguerra, donde simulaba arreglar la c\u00e1mara para poder fotografiar discretamente) captando las emociones de quienes est\u00e1n detenidos en un vag\u00f3n o varados esperando un destino incierto. Conoce entonces a Saul Bellow, otro escritor de or\u00edgenes rusos que tambi\u00e9n hab\u00eda luchado en la guerra de Hitler y que dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de su encuentro obtendr\u00eda el Premio Nobel. A finales de los a\u00f1os cincuenta, Stettner crea su serie sobre Penn Station, y entrevista a Paul Strand, encuentro que recoge en \u00abA day to remember\u00bb, un d\u00eda para recordar, publicado en Camera 35 en octubre de 1972, donde aparece la c\u00e9lebre fotograf\u00eda de Strand sobre la mujer ciega (con el cartel Blind en el pecho, de 1916) que mostraba a los n\u00e1ufragos del capitalismo estadounidense. Capta tambi\u00e9n sus im\u00e1genes sobre Nancy, una joven de Greenwich Village que le hab\u00eda fascinado y a quien fotograf\u00eda durante varios d\u00edas en la serie The Beatnik Generation, como en esa imagen Nancy escuchando jazz, de 1958, donde la joven de mirada absorta est\u00e1 reflejada en el espejo que tiene a su espalda. Stettner se sinti\u00f3 tambi\u00e9n atra\u00eddo por la gente del Bowery neoyorquino, ese barrio del sur de Manhattan donde abundaban los borrachos, prostitutas, mendigos y los pobres que dorm\u00edan hacinados en las tenebrosas flophouse, de manera que Stettner se convirti\u00f3 en camarada de personas sin hogar que viv\u00edan en las calles del Bowery, los fotografi\u00f3, convirtiendo sus im\u00e1genes en un canto a la solidaridad y la fraternidad, a la humanidad que deb\u00eda presidir la acci\u00f3n de los hombres, lejos de la indiferencia y la frialdad que hab\u00eda engrendado el duro capitalismo estadounidense de posguerra.<\/p>\n<p>A caballo entre el final de la d\u00e9cada de los a\u00f1os cincuenta y el inicio de los sesenta, Stettner trabaja por su cuenta en Par\u00eds, y para la agencia Havas durante un a\u00f1o. En los a\u00f1os setenta, publicaba en Camera 35 un art\u00edculo cada mes. La revista era de la Photo League, y la secci\u00f3n de Stettner se llamaba Speaking Out (Hablando claro), que cambi\u00f3 despu\u00e9s por A Humanist View (Una visi\u00f3n humanista). Adem\u00e1s, ejerce como profesor de fotograf\u00eda en LIU Post (C. W. Post Campus, de la Long Island University), y participa activamente en el combate pol\u00edtico: denuncia la agresi\u00f3n estadounidense y la guerra en Vietnam, ataca el imperialismo, participa en las manifestaciones de protesta, apoya a los miembros de las Panteras Negras, y sigue dedicando su esfuerzo a la clase obrera, a quienes se dejaban la vida en las f\u00e1bricas en Estados Unidos, en Francia, en Gran Breta\u00f1a; y en esos a\u00f1os fotograf\u00eda a quienes trabajan, a quienes luchaban por un futuro distinto del que les hab\u00eda reservado la brutalidad capitalista. Stettner era consciente de que para cambiar su destino la movilizaci\u00f3n de los trabajadores era imprescindible, y por eso intent\u00f3 tambi\u00e9n que sus compa\u00f1eros neoyorquinos del Photographers\u2019 Forum luchasen por sus derechos en el trabajo, enfrent\u00e1ndose al poder de los empresarios de la prensa y de las agencias.<\/p>\n<p>Stettner siempre supo que la opresi\u00f3n de la poblaci\u00f3n negra estadounidense y de las mujeres era una consecuencia m\u00e1s del capitalismo. Sus fotograf\u00edas muestran el empe\u00f1o y la dignidad proletaria, como en la joven obrera de la l\u00ednea de montaje de los autom\u00f3viles Chrysler, que tom\u00f3 en Delaware a principios de los a\u00f1os setenta; en la serena concentraci\u00f3n de la trabajadora de la l\u00ednea de montaje, en Long Island City, y en el obrero que mueve un taladro neum\u00e1tico, en Broadway, Manhattan, en 1974. El capitalismo hac\u00eda invisibles a los trabajadores, a los pobres, y mostraba el trance almidonado de Hollywood y la trivialidad de sus estrellas junto al prestigio falsario de los empresarios y pol\u00edticos a su servicio. Su serie \u00abWorkers\u00bb quer\u00eda mostrar el orgullo de los trabajadores por su funci\u00f3n central en la sociedad moderna, eran retratos de clara significaci\u00f3n pol\u00edtica que romp\u00edan con la fotograf\u00eda sometida a las leyes del mercado, la publicidad y la l\u00f3gica capitalista, porque se centraban en la funci\u00f3n de los trabajadores, poniendo de manifiesto su fuerza, su dignidad y su papel como coraz\u00f3n imprescindible de la sociedad. Seg\u00fan sus propias palabras, los obreros son las personas que producen todo lo que necesitamos: ropa, comida, casas, y sin embargo estaban mal pagados: por eso, Stettner quiso hacer con Workers \u00abun largo poema heroico en homenaje a los trabajadores\u00bb.<\/p>\n<p>Las escenas callejeras de la ciudad que lo vio nacer se recogen en esa imagen de 1952 del hombre negro bien vestido apoyado en una farola de la calle 23 que titul\u00f3 \u00abAlma de Nueva York\u00bb, o en la Promenade de Brooklyn, de 1954, donde un hombre descansa con los brazos abiertos en un banco, ajeno al mundo, inm\u00f3vil, ante los rascacielos de Manhattan: no mira la ciudad, solo aspira el sol, celebra la vida, acoge la felicidad de los d\u00edas corrientes; y en Mother and son on the bus, New York, de 1975, donde una madre negra, cuyo rostro parece cansado, mira a su hijo, mientras el autob\u00fas donde est\u00e1n sentados recorre las calles neoyorquinas. Esas im\u00e1genes son muy distintas a las que tomar\u00eda en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX cuando volv\u00eda desde Par\u00eds a Nueva York para fotografiar en color Times Square, interesado como siempre en la gente com\u00fan, prisionera muchas veces de la soledad en medio del caos y del ruido de Manhattan, captando vistas como la del Edificio Chrysler de 2004, que toma desde el cruce de Broadway y la S\u00e9ptima avenida, entre los anuncios de ne\u00f3n.<\/p>\n<p>Consigui\u00f3 el primer premio en un concurso internacional de fotograf\u00eda que le otorg\u00f3 Pravda, el \u00f3rgano central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y viaj\u00f3 al pa\u00eds en 1975, donde durante mes y medio visit\u00f3 factor\u00edas levantadas por el socialismo y retrat\u00f3 tambi\u00e9n a los obreros sovi\u00e9ticos, en fundiciones de aluminio o en la construcci\u00f3n de presas hidroel\u00e9ctricas. Un an\u00f3nimo fot\u00f3grafo sovi\u00e9tico lo capta entonces conversando bajo un gran cartel de Lenin, y Stettner toma una imagen del sencillo estudio que tuvo el dirigente bolchevique. Fue una experiencia \u00fanica para \u00e9l, trascendental: \u00abIntent\u00e9 expresar aquello que me pareci\u00f3 m\u00e1s significativo del pueblo sovi\u00e9tico. En todos los lugares, los encontr\u00e9 dedicados a construir el futuro. En pr\u00e1cticamente todos los pueblos y todas las ciudades, la gente me hablaba con esperanza y la alegr\u00eda del ma\u00f1ana.\u00bb A\u00f1os despu\u00e9s, vio la suicida carrera que se hab\u00eda iniciado en Mosc\u00fa: no le gust\u00f3 el camino emprendido por Gorbachov, cuyo desastre final con Yeltsin lo vivi\u00f3 Stettner viviendo en Francia. Pero la cat\u00e1strofe de la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no le hizo abandonar sus convicciones: sigui\u00f3 siendo comunista, defensor del socialismo, aunque lo hubiesen ahogado en Europa para un largo periodo. Le subyug\u00f3 la importancia del arte en la vida diaria de los ciudadanos de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana, algo que lo acerca a nuestro Josep Renau, que hizo importantes obras para el pa\u00eds, en Halle y en Erfurt. Stettner siempre defendi\u00f3 a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Cuba y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana, donde los artistas recib\u00edan su salario del Estado, a diferencia de lo que ve\u00eda en Estados Unidos donde (excepto unos pocos afortunados o quienes estaban arropados por la plutocracia) los trabajadores de la cultura, con mucha frecuencia, deb\u00edan buscar su sustento en otras ocupaciones. Sab\u00eda que el capitalismo convierte el arte en mercanc\u00eda, y fuerza a los artistas a competir en un mercado corrupto donde impera el poder y el dinero.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n particip\u00f3 Stettner en la solidaridad con el pueblo griego sometido a la dictadura de los coroneles o contra la sangrienta represi\u00f3n de Pinochet en Chile y, ya en su vejez, en el rechazo a las intervenciones imperialistas estadounidenses en Panam\u00e1, Afganist\u00e1n, Iraq, a las guerras del capitalismo. Su militancia en el comunismo es patente en sus fotograf\u00edas, como si la fecha de su nacimiento (7 de noviembre) le hubiese indicado ya el camino, mostrando a la clase obrera con gran dignidad, sabiendo que las duras condiciones que padece, la mugre de las f\u00e1bricas, el veneno de los humos pestilentes, los accidentes que sufre por la codicia de los empresarios, no quiebran su honra de trabajadores, el orgullo de ser quienes mantienen la vida, aunque la revoluci\u00f3n siempre llegue con retraso. Tambi\u00e9n mostr\u00f3 de esa forma a marineros espa\u00f1oles: los pescadores ibicencos fotografiados por Stettner durante sus duras jornadas de trabajo en el mar; y a campesinos, en im\u00e1genes que traen a la memoria a los labradores egipcios enfermos de bilharziosis \u00abcuya nobleza brilla a trav\u00e9s de sus harapos\u00bb, como escribi\u00f3 Lawrence Durrell. En su etapa final, sus fotograf\u00edas en blanco y negro dejaron paso al color, aunque sigui\u00f3 interesado en la vida cotidiana de la gente com\u00fan e incorpor\u00f3 escenas de la campi\u00f1a de la Provenza francesa, ayudado por su familia cuando la edad le dificultaba el trabajo, aunque esas im\u00e1genes de los campos no eran las primeras: ya a finales de los setenta hab\u00eda comenzado a fotografiar paisajes en Montana y en Wyoming.<\/p>\n<p>Su amor por la humanidad, la abnegaci\u00f3n y generosidad que encuentra reflejadas en los versos de Whitman, le acompa\u00f1aron siempre. Stettner pag\u00f3 un precio por su compromiso pol\u00edtico y su denuncia de los mecanismos que corrompen la actividad de muchos artistas, y tuvo siempre presente el combate de los trabajadores, que \u00ablucharon con \u00e9xito contra el fascismo\u00bb y ello le dio \u00abuna fe en el ser humano que nunca me ha abandonado\u00bb. Construy\u00f3 una po\u00e9tica del ser humano basada en la solidaridad, en la necesidad de vencer al miedo, en la convicci\u00f3n de que los trabajadores adem\u00e1s de organizar la vida y hacer posible el mundo, pod\u00edan alumbrar la justicia. Nunca busc\u00f3 ventajas para s\u00ed mismo, ni nunca renunci\u00f3 a sus ideales, siempre fue leal al compromiso por la libertad y el socialismo.<\/p>\n<p>Cuando trabajaba en la serie Workers, Stettner constat\u00f3 la fuerza, la dignidad y el orgullo del trabajo bien hecho de los obreros que dejaban sus vidas en las f\u00e1bricas. Recogi\u00f3 tambi\u00e9n el silencio al que un sistema desalmado condena a quienes sostienen el mundo y escribi\u00f3 sobre esa experiencia: \u00abEstaba en una f\u00e1brica textil de Nueva Jersey, fotografiando en silencio pero obstinadamente a una cosedora ante su m\u00e1quina. Era un mujer piel roja, de pecho generoso, que primero se mostr\u00f3 recelosa y despu\u00e9s se tranquiliz\u00f3 cuando le expliqu\u00e9 que estaba trabajando en un libro de fotograf\u00edas sobre los obreros. Trabajaba con tanta rapidez que apenas levantaba los ojos mientras yo hablaba. Finalmente se sinti\u00f3 halagada y satisfecha con mis fotograf\u00edas y murmur\u00f3 en un susurro: \u00abYa era hora\u00bb. Despu\u00e9s, con un tono de voz que nunca olvidar\u00e9, lleno de la amargura y el tormento de los a\u00f1os, detuvo la m\u00e1quina, mir\u00f3 fijamente hacia un rinc\u00f3n oscuro del taller y casi grit\u00f3: \u00ab\u00a1Nadie sabe que estamos vivos!\u00bb<\/p>\n<p>Aquella obrera piel roja, doblemente marginada por su condici\u00f3n de mujer india y proletaria, conoc\u00eda el exterminio de los pueblos nativos americanos y sufr\u00eda la explotaci\u00f3n a que estaban sometidos los trabajadores, condenados a los campos de algod\u00f3n, a las reservas ind\u00edgenas y al humo venenoso de las f\u00e1bricas, y sus palabras eran el reflejo amargo de la condena y el silencio a que los hab\u00eda sometido el pa\u00eds de la gran mentira, el de Wounded Knee, la masacre de negros en Tulsa, y de Sacco y Vanzetti, pena que Stettner quiso romper con su actividad y sus fotograf\u00edas, mostrando la dignidad obrera, rompiendo la noche del desorden.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>*Fuente: https:\/\/rebelion.org\/louis-stettner-la-revolucion-siempre-llega-con-retraso\/<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Louis Stettner fue un relevante fot\u00f3grafo estadounidense que vivi\u00f3 casi un siglo y muri\u00f3 no hace mucho, en 2016, que no tuvo la proyecci\u00f3n que su obra merece<\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":62854,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-62853","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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