{"id":61734,"date":"2024-07-12T17:40:29","date_gmt":"2024-07-12T15:40:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=61734"},"modified":"2024-07-12T17:40:29","modified_gmt":"2024-07-12T15:40:29","slug":"etica-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/etica-del-trabajo\/","title":{"rendered":"Ganar m\u00e1s trabajando menos (es progresar)"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLa actual \u201creligi\u00f3n del trabajo\u201d no tiene otro horizonte que el trabajo en s\u00ed mismo como instrumento y testimonio del \u00e9xito econ\u00f3mico <!--more-->(\u2026). Y ah\u00ed estamos nosotros, completamente cautivos. Y vemos bien hasta qu\u00e9 punto no hay alternativa posible, ni tan siquiera anhelada por la gente.\u00bb (Yun Sun Limet: Sobre el sentido de la vida en general y el trabajo en particular)<\/p>\n<p>A partir del pasado 1 de julio se halla en vigor la conocida como \u00abLey Georgiadis\u00bb, una reforma laboral aprobada en Grecia el pasado mes de septiembre por la mayor\u00eda absoluta del partido en el gobierno, Nueva Democracia, pero con el resto de formaciones pol\u00edticas en contra. La ley supone en la pr\u00e1ctica la imposici\u00f3n de una sexta jornada laboral en la semana, la cual ser\u00e1 de obligado cumplimiento por los trabajadores afectados. Desde Syriza, el principal partido de la oposici\u00f3n, han declarado que \u00abvolver a las condiciones laborales del siglo XIX es una verg\u00fcenza\u00bb. Es una r\u00e9plica de aquel terremoto hist\u00f3rico que padeci\u00f3 el pa\u00eds en el a\u00f1o 2015, cuando la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/la-red-ciudadana-que-sostiene-a-grecia\/\">Troika<\/a> (Comisi\u00f3n Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), en los duros a\u00f1os que siguieron a la gran crisis de 2008, dobleg\u00f3 la voluntad de la democracia helena (recu\u00e9rdese el refer\u00e9ndum de aquel verano con Syriza precisamente en el gobierno). Por supuesto los que principalmente padecieron sus terribles consecuencias fueron los trabajadores. Esta ley es una prueba m\u00e1s de ello. Su entrada en vigor es un empeoramiento m\u00e1s de las condiciones de vida de la mayor\u00eda social griega. Pocos son los convenios colectivos que quedan en Grecia, heridos de muerte tras las medidas impuestas por la Troika durante los a\u00f1os de la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/grecia-en-la-encrucijada\/\">crisis financiera<\/a>, y con los cuales por cierto la susodicha ley entra inevitablemente en conflicto.<\/p>\n<p>La noticia llega a mis o\u00eddos al mismo tiempo que los \u00faltimos datos de la evoluci\u00f3n del empleo en nuestro pa\u00eds. Excelentes. Pero tan buena noticia tiene que tener su coda para darle un punto de dramatismo; y es el incremento del pluriempleo. Seg\u00fan leo en El Economista.es \u00abnunca ha habido tantas personas con m\u00e1s de un empleo en Espa\u00f1a. A cierre de 2023 alcanzaron las 593.500, un 14% m\u00e1s que un a\u00f1o antes, seg\u00fan los \u00faltimos datos de la Encuesta de Poblaci\u00f3n Activa (EPA)\u00bb. Inmediatamente me vienen a la cabeza unas cuantas personas que conozco pluriempleadas, incluido mi difunto padre, que lo estuvo toda su vida. \u00bfSer\u00e1 que es el precio que tienen que pagar los menos pudientes por vivir por encima de sus posibilidades?<\/p>\n<p>En una feliz coincidencia de noticias, estas dos se me juntan con las referencias que me llegan sobre la negociaci\u00f3n para rebajar la jornada laboral semanal en Espa\u00f1a. Aqu\u00ed tenemos uno de esos conflictos medi\u00e1ticos tan apasionantes en los que cada ciudadano puede escoger \u2013seg\u00fan sus anteojeras ideol\u00f3gicas\u2013 a sus h\u00e9roes y a sus villanos, adjudicando papeles a la hacendosa Yolanda D\u00edaz, al gallardo se\u00f1or Garamendi y a los contemporizadores sindicatos; lo que \u2013aunque no se quiera reconocer\u2013 da que pensar que seguramente no est\u00e9 tan pasada de moda la idea de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Toda esta pl\u00e9tora de informaciones me lleva a rescatar de la memoria una secuencia de El camino, versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de la novela del mismo t\u00edtulo original de <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/francisco-el-hermano-poeta-de-federico\/\">Miguel Delibes<\/a>. En ella Daniel \u00abEl mochuelo\u00bb, el ni\u00f1o ya p\u00faber, criado en un pueblo en mitad de la naturaleza c\u00e1ntabra en los a\u00f1os de la posguerra espa\u00f1ola, va a ser enviado inminentemente a la ciudad para estudiar interno por voluntad de su padre. La v\u00edspera de su marcha mantiene una \u00faltima conversaci\u00f3n con la peque\u00f1a Mariuca \u00abLa Uca\u00bb, quien est\u00e1 secretamente enamorada del chaval. La ni\u00f1a le pregunta, transida de tristeza, por qu\u00e9 se tiene que ir. \u00c9l le responde que su padre le manda tan lejos para que progrese, a lo que su precoz enamorada le pregunta en qu\u00e9 consiste eso de progresar. La escueta respuesta de \u00abEl mochuelo\u00bb es: \u00abmi padre dice que progresar es ganar m\u00e1s por trabajar menos\u00bb.<\/p>\n<p>En Elogio de la ociosidad, ensayo que fue escrito por el fil\u00f3sofo brit\u00e1nico Bertrand Russell hace casi un siglo, la premisa de la que se parte es que \u00abla fe en las virtudes del trabajo est\u00e1 haciendo mucho da\u00f1o en el mundo moderno\u00bb. A decir de Russell \u00abel camino hacia la felicidad y la prosperidad pasa por una reducci\u00f3n organizada de aqu\u00e9l\u00bb. Si esta reducci\u00f3n encuentra sus resistencias el pensador lo atribuye a una mentalidad anacr\u00f3nica, que perdurar\u00eda hasta la actualidad, heredada del sistema de creencias vigente durante la era preindustrial, cuando el trabajo era el medio de supervivencia de la mayor\u00eda de la gente, sometida a reg\u00edmenes laborales extenuantes justificados en concepciones ideol\u00f3gicas que bendec\u00edan su explotaci\u00f3n. Para Russell la moral del trabajo es la moral del esclavo, inapropiada para el mundo moderno, del cual la esclavitud ha sido desterrada en t\u00e9rminos \u00e9ticos. El ocio es parte integral de la nueva moral de la que la esclavitud ha sido desahuciada, un derecho que debe ser equitativamente repartido entre todos los integrantes de la sociedad (otro asunto que tambi\u00e9n merece reflexi\u00f3n es c\u00f3mo actualmente la moral del trabajo parasita el \u00e1mbito propio del ocio).<\/p>\n<p>La revocaci\u00f3n del pensamiento preindustrial, que albergaba una ideolog\u00eda del trabajo que nada ten\u00eda que ver con un ideal de vida buena al que cualquier ser humano ten\u00eda derecho independientemente de su origen social, constituy\u00f3 una empresa colectiva que tom\u00f3 cuerpo y adquiri\u00f3 fuerza a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Fueron factores determinantes para superar el viejo paradigma la configuraci\u00f3n de un pensamiento cr\u00edtico que permitiera que tomara conciencia de su situaci\u00f3n toda una masa de trabajadores industriales, as\u00ed como la acci\u00f3n continuada de ese colectivo organizada en forma de sindicatos, elementos decisivos en el redise\u00f1o institucional que a la postre trajo consigo la Revoluci\u00f3n Industrial.<\/p>\n<p>Si se quiere obtener una correcta idea de la relaci\u00f3n entre trabajo, poder y progreso el libro Poder y progreso, publicado en castellano el pasado a\u00f1o, es una muy recomendable lectura. En \u00e9l los economistas Daron Acemoglu y Simon Johnson demuestran, a trav\u00e9s de un recorrido hist\u00f3rico muy pertinente, que qui\u00e9nes son los que salen beneficiados del desarrollo econ\u00f3mico mediante los avances t\u00e9cnicos y el incremento de la productividad es algo que depende tanto del contexto institucional como del tipo de tecnolog\u00eda que se implementa. Ambas variables son dependientes de decisiones, no de leyes inexorables como la que estableci\u00f3 Thomas Malthus. Seg\u00fan esa ley alumbrada por el famoso reverendo la masa de campesinos pobres siempre estar\u00edan condenados a morirse de hambre. La \u00abtrampa de Malthus\u00bb, como la denominan los dos autores del libro antes mencionado, queda expuesta si reconocemos los otros factores que incid\u00edan decisivamente en la lamentable situaci\u00f3n del gran contingente de trabajadores del campo, a saber: la coacci\u00f3n a la que estaban sometidos y la forma en que el poder social y pol\u00edtico decid\u00eda qui\u00e9n se beneficiaba de la direcci\u00f3n del progreso. As\u00ed era, y cabe sospechar que as\u00ed sigue siendo en gran medida.<\/p>\n<p>La jornada de ocho horas, que ahora est\u00e1 en peligro en Grecia, era ya una reivindicaci\u00f3n de los obreros de los Estados Unidos en 1886: \u00abocho horas de trabajo, ocho para el descanso y ocho para lo que queramos\u00bb. Esa reivindicaci\u00f3n fue la que motiv\u00f3 el inicio de las movilizaciones del 1 de mayo de aquel a\u00f1o y que culminaron tres d\u00edas despu\u00e9s en Chicago con el incidente de Haymarket, cuando obreros y polic\u00eda se enfrentaron violentamente en una manifestaci\u00f3n. Por aquel entonces \u2013como ahora ocurre aqu\u00ed tambi\u00e9n con la reducci\u00f3n que se pretende\u2013 la petici\u00f3n de las ocho horas era considerada por las \u00e9lites como un monumental disparate. Basta echar un vistazo a la Wikipedia en la entrada que dedica a la revuelta de Haymarket para encontrar las referencias de la prensa de aquel entonces. Como muestra baste un bot\u00f3n extra\u00eddo del New York Times de aquel a\u00f1o: \u00abLas huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra naci\u00f3n, pero no lograr\u00e1n su objetivo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 se ha dicho reiteradamente en nuestro pa\u00eds ante las \u00faltimas subidas del salario m\u00ednimo interprofesional? Econofakes, que dir\u00eda el economista Juan Torres.<\/p>\n<p>Aquel movimiento reivindicativo de las ocho horas contaba con su propia canci\u00f3n, cuya letra dec\u00eda cosas como: \u00abestamos cansados de trabajar por nada, para sobrevivir a duras penas, sin tiempo para pensar\u00bb; y continuaba: \u00abqueremos que nos d\u00e9 el sol, queremos oler las flores, sabemos que Dios lo quiere y por eso pretendemos ocho horas trabajar\u00bb. Ocho horas para hacer lo que queramos; lo que queramos. En estos tiempos en los que la libertad ha quedado reducida a un fetiche vac\u00edo de significado esa vieja reivindicaci\u00f3n proletaria nos recuerda que hubo una \u00e9poca en que la libertad era un valor primordial de los movimientos sociales y pol\u00edticos de progreso, y no el trampantojo sin alma en que la ha convertido la transmutaci\u00f3n ideol\u00f3gica del capitalismo neoliberal (pero esa es otra historia).<\/p>\n<p>Acemoglu y Johnson lo dejan meridianamente expuesto en su libro: \u00abLa historia nos sugiere que siempre deber\u00edamos examinar cuidadosamente las ideas sobre el progreso, en particular cuando las personas que tienen poder est\u00e1n deseando vendernos una visi\u00f3n concreta\u00bb. Su \u00e9xito en este empe\u00f1o es el que explica que a pesar de los avances t\u00e9cnicos y el crecimiento de la productividad los trabajadores nunca fuesen los beneficiados del progreso econ\u00f3mico, sino la oligarqu\u00eda y sus \u00e9lites defensoras. Eso cambi\u00f3 en el siglo XIX con la concentraci\u00f3n de obreros en las ciudades industriales que propici\u00f3 el desarrollo de poderes compensatorios que la sociedad agr\u00edcola no hab\u00eda conocido. Entonces los avances t\u00e9cnicos se conformaron de tal manera que fuesen compatibles con el mantenimiento de la relevancia del papel humano y se forz\u00f3 el dise\u00f1o de toda una infraestructura institucional que contribuyera a un reparto m\u00e1s equitativo de los beneficios de la prosperidad.<\/p>\n<p>Los casos contrapuestos de Grecia y Espa\u00f1a en la actualidad demuestran la relevancia de la pol\u00edtica a la hora de incidir en ese dise\u00f1o institucional del que son parte muy importante las leyes. En el caso griego el gobierno del partido Nueva Democracia, el equivalente al PP nuestro, toma una decisi\u00f3n propia de un enfoque pol\u00edtico de derechas, que favorece a los sectores privilegiados de la sociedad helena; mientras que en el caso espa\u00f1ol, una ministra de izquierdas miembro de un gobierno que se dice \u00abprogresista\u00bb tiene como objetivo la mejora de las condiciones reales de vida para la mayor\u00eda de la ciudadan\u00eda, que no tiene m\u00e1s remedio que trabajar para aspirar a gozar de una vida digna, y que se concreta en un poco m\u00e1s de tiempo \u00abpara lo que queramos\u00bb, como rezaba la vieja reivindicaci\u00f3n sindical decimon\u00f3nica. Esto es hacer pol\u00edtica de verdad, transformadora y de progreso.<\/p>\n<p>Es la pol\u00edtica a la que se oponen aquellos que creen en el \u00abcapitalismo libre\u00bb, como el escritor sueco Joan Norberg, autor de El manifiesto capitalista, quien sobre la cuesti\u00f3n del trabajo sostiene en su libro: \u00abEl trabajo no siempre es divertido, \u00a1por eso nos pagamos unos a otros por hacerlo! En el capitalismo libre no vamos a trabajar porque alguien nos haya obligado, sino porque necesitamos el dinero y hemos decidido que es una mejor manera de conseguirlo que otras alternativas. Y eso es un fen\u00f3meno bastante nuevo en la historia\u00bb. No es de extra\u00f1ar que ese ap\u00f3stol escandinavo del capitalismo actual sostenga que \u00abel libre mercado global salvar\u00e1 al mundo\u00bb. Ahora bien, \u00bfd\u00f3nde existe ese estado de cosas ideal que \u00e9l postula en el que todas las personas eligen trabajar, escogiendo libremente entre las diversas alternativas, sin cortapisas ni imposiciones por raz\u00f3n de edad, sexo, extracci\u00f3n social, o cualquier otra circunstancia determinante de su concreta existencia?<\/p>\n<p>No obstante, aunque la pol\u00edtica pueda tener \u2013y los tiene\u2013 vasos comunicantes con aquellas creencias en las que vivimos instalados todos los que compartimos una misma cultura, no tiene el poder inmediato de modificar esa cosmovisi\u00f3n que domina, de forma inconsciente la mayor de las veces, nuestra conducta. A este respecto hemos de tener muy presente el legado filos\u00f3fico de Ortega y Gasset; en particular su distinci\u00f3n entre ideas y creencias. Su tesis es que las creencias conforman el subsuelo vital sobre el que tejemos la trama de nuestros actos, los cuales a su vez se entrelazan sobre el bastidor de las circunstancias que nos vienen dadas, unas, y las que resultan de lo que vamos haciendo, otras.<\/p>\n<p>Entre esas creencias que en gran medida determinan el marco de posibilidades de cambio de las circunstancias est\u00e1n las que conforman lo que podr\u00edamos denominar la \u00e9tica del trabajo (o moral del trabajo, que dec\u00eda Russell); es decir, nuestro pensamiento inconsciente, pero cien por cien operativo, sobre lo que, de entrada, consideramos admisible o inadmisible en relaci\u00f3n con ese aspecto, principal, de la vida de la mayor\u00eda de nosotros. En su antes mencionado ensayo Russell alude a la persistencia de la creencia de que el ocio es m\u00e1s un lujo que un derecho, algo que, en definitiva, \u00fanicamente se pueden permitir los ricos. Para \u00e9l esa creencia \u00abes la fuente de gran parte de nuestra confusi\u00f3n econ\u00f3mica\u00bb. No entend\u00eda ya hace un siglo que fuese necesario prolongar la jornada diaria de un asalariado m\u00e1s all\u00e1 de las cuatro horas, dado el prodigioso incremento de la productividad logrado merced al vertiginoso avance tecnol\u00f3gico. Para \u00e9l los beneficios de una reducci\u00f3n del tiempo de trabajo redundar\u00eda en un reparto m\u00e1s equitativo tanto del trabajo como del ocio, lo que ser\u00eda muy conveniente para el conjunto de la humanidad por cuanto el fil\u00f3sofo brit\u00e1nico asocia m\u00e1s tiempo de ocio a mayores niveles de civilizaci\u00f3n; y concluye: \u00abs\u00f3lo un necio ascetismo, generalmente vicario, nos lleva a seguir insistiendo en trabajar en cantidades excesivas, ahora que ya no es necesario\u00bb. A\u00f1adamos a ese \u00abnecio ascetismo\u00bb, que sin duda a\u00fan persiste en el subconsciente colectivo (recordemos la f\u00e1bula de la cigarra y la hormiga), el mito de la meritocracia como un ingrediente ideol\u00f3gico fundamental para justificar la implantaci\u00f3n del paradigma econ\u00f3mico que se ha erigido como el predominante en las \u00faltimas d\u00e9cadas congruente con el proceso de globalizaci\u00f3n neoliberal.<\/p>\n<p>El mejor planteamiento cr\u00edtico de la \u00e9tica del trabajo desde una perspectiva cient\u00edfica seguramente se encuentre en el libro El arte y la ciencia de no hacer nada. As\u00ed lo presenta su autor, Andrew J. Smart, joven cient\u00edfico estadounidense investigador en el \u00e1rea del factor humano: \u00abla muy mentada \u00e9tica del trabajo es, como la esclavitud, una invenci\u00f3n cultural sistem\u00e1tica resultante de una idea difundida, aunque errada, respecto de los seres humanos\u00bb. Igual que, en retrospectiva, la ideolog\u00eda que justificaba la esclavitud anta\u00f1o nos parece una barbaridad, cuando al mism\u00edsimo Arist\u00f3teles \u2013sin duda un tipo inteligente\u2013 le parec\u00eda de lo m\u00e1s normal, dentro de un tiempo, probablemente, echen nuestros descendientes la vista atr\u00e1s y juzguen nuestra \u00e9tica del trabajo del mismo modo. Ya hubo quien puso a prueba las consecuencias reales, en la vida concreta de las personas, del imperio de esa \u00e9tica del trabajo. Eso fue lo que llev\u00f3 a cabo la fil\u00f3sofa, militante y m\u00edstica Simone Weil cuando quiso compartir los sufrimientos de una cadena de montaje por la misma \u00e9poca en que Charles Chaplin representaba lo mismo en esa magistral pel\u00edcula ejemplo de compromiso art\u00edstico y pol\u00edtico que es Tiempos modernos. A trav\u00e9s de su experiencia de obrera en la f\u00e1brica Weil \u00abdescubri\u00f3 el embrutecimiento salv\u00edfico del trabajo penoso y extremo: el trabajo mismo, con su inmanencia brutal, pone a los trabajadores \u201cfuera del mundo\u201d\u00bb, en palabras de Santiago Alba Rico de su art\u00edculo \u00bfEsto nos est\u00e1 pasando realmente?.<\/p>\n<p>Un ingrediente constitutivo del capitalismo desde sus or\u00edgenes en la incipiente Inglaterra industrial, heredado de los paradigmas econ\u00f3micos anteriores, y que se insiste en \u00e9l con la globalizaci\u00f3n neoliberal y con cada crisis, es el condicionamiento de los trabajadores para que acepten su explotaci\u00f3n como si fuera normal (lacra lamentablemente padecida de m\u00e1s por la generaci\u00f3n millennial, como ya se\u00f1al\u00e9 en mi art\u00edculo Los \u201cmillennials\u201d y la anomia: \u00bfuna generaci\u00f3n quemada?). Esto es de todo punto inaceptable cuando, al menos en el as\u00ed llamado mundo desarrollado, se dan las condiciones para pensar en c\u00f3mo crear institucionalmente la sociedad post-trabajo \u2013como anuncia Smart en su libro\u2013 \u00abque libere las energ\u00edas humanas\u00bb.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa actual \u201creligi\u00f3n del trabajo\u201d no tiene otro horizonte que el trabajo en s\u00ed mismo como instrumento y testimonio del \u00e9xito econ\u00f3mico<\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":8731,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[72],"tags":[],"class_list":["post-61734","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Ganar m\u00e1s trabajando menos (es progresar) - 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