{"id":60531,"date":"2024-05-25T20:10:22","date_gmt":"2024-05-25T18:10:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=60531"},"modified":"2024-05-25T20:14:40","modified_gmt":"2024-05-25T18:14:40","slug":"rashomon-1950-de-akira-kurosawa-en-la-fabrica-de-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/rashomon-1950-de-akira-kurosawa-en-la-fabrica-de-suenos\/","title":{"rendered":"&#8216;Rash\u014dmon&#8217; (1950) de Akira Kurosawa"},"content":{"rendered":"<p>El pen\u00faltimo filme del II Ciclo en tributo a la vida\/obra de Akira Kurosawa es Rash\u014dmon (1950) y se emite desde la b\u00f3veda interdisciplinaria de La F\u00e1brica de Sue\u00f1os<!--more-->, v\u00eda Cine-Club Al Filo del Tiempo: obra basada en la analepsis, figura tambi\u00e9n literaria que en <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/cine\/\">cine<\/a> equivale al flashback, contada desde la \u00f3ptica de cuatro sujetos y cuyo fin es demostrar lo inasible que es la verdad, as\u00ed como que \u00e9sta no depende s\u00f3lo de la memoria; aunque sea cierto que es el \u00fanico tribunal incorruptible, lo incierto es hallar la verdad por medio suyo ya que si bien toda ficci\u00f3n es memoria, toda memoria es\u2026: los hechos que ella narre son objetos de requiebros, nostalgia u olvido, sus principales enemigos. Esto se nota en los relatos de c\/u de los cuatro testigos del asesinato de un samurai en el bosque: el le\u00f1ador, que intenta aclarar el crimen, pero miente; el asesino, el ladr\u00f3n Tajomaru; la esposa de la v\u00edctima, al parecer violada por el asesino; una itako o m\u00e9dium, que habla por el occiso; y otra vez el le\u00f1ador, que se contradice.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n original del guion fue escrita por Shinobu Hashimoto, a partir del cuento En el bosque (1921), de Ryunosuke Akutagawa (1). Akira Kurosawa se interes\u00f3 por dicho guion, pero crey\u00f3 que un texto tan breve no daba para un largometraje: entonces, le pidi\u00f3 a Shinobu incluir otra historia de Akutagawa, Rash\u014dmon (1915). El primero va sobre cuatro personas que testifican ante la polic\u00eda y tres confesiones de los sujetos involucrados y su estructura consiste en yuxtaponer trozos que revelan el car\u00e1cter de aquellas frente a los hechos; el segundo, relata los pormenores de un siervo desempleado que opta por pasar la noche frente a un port\u00f3n antiguo y choca con una vieja quita cabellos de cad\u00e1veres que hace pelucas para poder comer: la voz mon es acr\u00f3nimo de monumental, como la puerta del filme (2). Y Raj\u014dmon o la puerta del castillo es el nombre de la m\u00e1s grande de las dos durante la era Heian, postrer periodo de la \u00e9poca cl\u00e1sica nipona (794 a 1185), en el que la capital era Heian-ky\u014d, luego llamada Kioto.<\/p>\n<p>En el relato de Akutagawa, la anciana se parapeta detr\u00e1s de la pobreza para justificar su irrespeto hacia los muertos, lo cual lleva al siervo a disipar su conflicto \u00e9tico y a robarle la ropa a la mujer: hecho que se repite luego con el campesino que hurta la ropa del beb\u00e9, antes de que se lo entregue al le\u00f1ador. Raj\u014dmon (j\u014d, castillo) vir\u00f3 a Rash\u014dmon (sh\u014d, vida) a causa de una obra de teatro N\u014d (c. 1420). En el XII, el sitio del port\u00f3n se deterior\u00f3 y convirti\u00f3 en lugar inh\u00f3spito como guarida de ladrones\/salteadores y otros par\u00e1sitos, que tiraban cad\u00e1veres olvidados igual que ni\u00f1os exp\u00f3sitos. As\u00ed, el port\u00f3n fue usado como s\u00edmbolo de la decadencia <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/\">cultural<\/a> y \u00e9tica de los nipones en la citada Era Heian. En un torrencial aguacero, delante del portal un monje ofrece refugio al campesino o, si se quiere, peregrino, y al le\u00f1ador que relata haber hallado a un samurai en medio del bosque y cuyos indicios conducen a un cruel caso de asesinato: luego, vendr\u00e1n otras versiones, las del monje y el peregrino, que lo contradicen.<\/p>\n<h2>T\u00e9cnica narrativa del Rash\u014dmon<\/h2>\n<p>Antes de ir con ello, se recuerda que la t\u00e9cnica narrativa del filme Rash\u014dmon, por v\u00eda de fragmentos y con base en la analepsis ya citada, al filo del tiempo se llam\u00f3 Efecto Rash\u014dmon, y su influjo es detectable en muchos cineastas posteriores. Si se aceptara otro pionero de dicho efecto, en literatura, ese ser\u00eda El cuarteto de Alejandr\u00eda (1957\/60), de L. Durrell, tambi\u00e9n cuatro versiones distintas, tres con similares hechos y s\u00f3lo la cuarta avanza\/concluye: todas tituladas con el nombre de cada protagonista, el mismo que da su versi\u00f3n, personal e incompatible con la del resto, de eventos desarrollados en grupo: de ah\u00ed, Justine, Balthazar, Mountolive y Clea. Para el antrop\u00f3logo gringo Karl G. Heider el \u2018efecto Rash\u014dmon\u2019 se remite a la subjetividad detectable en la percepci\u00f3n y la memoria, cuando testimonios de un mismo suceso (como pasa con el crimen en el bosque) pueden ofrecer relatos o descripciones muy diferentes y no obstante por igual loables; dicho efecto ha sido muy analizado en contextos epistemol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Otro ejemplo, en <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/libros\/\">literatura<\/a>, hoy, es 4 3 2 1 (2017), novela de Paul Auster (1947-2024), quien m. el 30.abr en NY, en la que se narra la vida de Archie Ferguson desde cuatro miradas por completo inconciliables: representan cuatro vidas y formas distintas de enfocar amor, amistad, familia, <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/arte\/\">arte<\/a> y con visiones que van del acuerdo al rechazo con respecto a salud, vivienda, pol\u00edtica, muerte: cada vez que muere Ferguson, aparece en la otra vida como de modo m\u00e1gico, para alivio del lector que, pese a la otra muerte, ya lo ha hecho inmortal. Detr\u00e1s de ello est\u00e1n los eventos m\u00e1s relevantes de EE.UU en la segunda mitad del XX. Ya en cine, el efecto Rash\u014dmon cobra vida en The Outrage (1964), de M. Ritt, del cual Kitano Takeshi hizo un remake, Outrage (2010), I Parte de la trilog\u00eda sobre Yakuza y traici\u00f3n\/corrupci\u00f3n y venganza; luego van Beyond Outrage (2012) y Outrage Coda (2017): Otomo, yakuza de bajo rango no aspira a ascender, ni siquiera a sobrevivir, porque en ese mundo no existen h\u00e9roes.<\/p>\n<p>Por su factura f\u00edlmica de Rash\u014dmon, dicho efecto ha permeado a cineastas de tanto talento como de escasa empat\u00eda tem\u00e1tica: Quentin Tarantino, Bryan Singer, Zhang Yimou, Tom Tykwer, por filmes como Perros de la reserva (1992), claustrof\u00f3bico e inflado y cuya hiperviolencia gratuita est\u00e1 por encima del sensacionalismo espectacular (3); Los sospechosos de siempre (1995), thriller sobre cinco delincuentes, sospechosos habituales, detenidos para reconocimiento policial por robar un cami\u00f3n de armas; H\u00e9roe (2002): Sin Nombre charla con el Rey de Qin y los \u2018recuerdos de memoria\u2019 son la parte esencial del metraje; y Corre, Lola, corre (1998) o la historia de la pelirroja Lola que quiere salvar a su novio Manni de unos mafiosos: en c\/u de tres carreras, en escenarios distintos, el mismo trayecto; as\u00ed, seg\u00fan las decisiones que ella tome, cada historia var\u00eda. Cabe citar aqu\u00ed a un intelectual franc\u00e9s, l\u00edder de la Internacional Situacionista (1957\/72) cuyos dardos apuntan con tino, sobre todo, al tano\/gringo Tarantino.<\/p>\n<p>Guy Debord, en efecto, pone un ep\u00edgrafe de Feuerbach en La sociedad del espect\u00e1culo (4) que cae como bala ol\u00edmpica, pero no gratuita, sobre el autor de Django desencadenado (2012): \u2018Y sin duda nuestro tiempo\u2026 prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representaci\u00f3n a la realidad, la apariencia al ser\u2026\u2019 Sentencia con la que de paso vapulea a la mayor parte del cine Made in Hollywood, cada d\u00eda m\u00e1s decadente y cada d\u00eda menos publicitado por razones evidentes: haber ca\u00eddo en las garras de los canales de streaming, a cuya cabeza est\u00e1 el rey ciego por el dinero, el New Digital Hollywood Netflix, por el que hoy circulan los filmes que por su enfoque envilecen a la condici\u00f3n humana debido a su perversa\/pervertida confusi\u00f3n de valores, degradaci\u00f3n de principios, corrupci\u00f3n pol\u00edtica, en fin, manipulaci\u00f3n de la conciencia colectiva por v\u00eda de im\u00e1genes que de lejos son la cosa; de copias que pretenden pasar por originales; y en las que el objeto suplanta al sujeto y lo somete.<\/p>\n<p>Por contraste, a\u00fan existen directores en los que las personas est\u00e1n por encima de las cosas y filmes que lo registran con una eficacia digna de la mejor cr\u00f3nica o cine\/novela: todo bajo el \u2018efecto Rash\u014dmon\u2019. Tal es el caso concreto de B\u00e9la Tarr y su obra S\u00e1t\u00e1ntang\u00f3 (1994), basada en la novela del tambi\u00e9n h\u00fangaro L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai (Gyula, 1954), que narra el fracaso y posterior abandono de una granja colectiva en su pa\u00eds a fines del comunismo. Filme que en 439 min y una larga serie de cap\u00edtulos describe los errores humanos (burocracia, desidia, falta de conciencia pol\u00edtica, mala fe, odio gratuito) y no del sistema, as\u00ed como la carencia de uni\u00f3n entre sus integrantes y su voraz apetito por el dinero que llevan a una desigualdad sin remedio y a pugnas internas de imposible soluci\u00f3n: diversos textos y encuadres se repiten desde otras \u00f3pticas. Por la manipulaci\u00f3n de ciertos sujetos, al mando del poeta Irimi\u00e1s, el alcoholismo y otras causas, al final se imponen el caos, la desconfianza y el no-futuro los acaba de aplastar.<\/p>\n<h2>Contexto de la pel\u00edcula de Akira Kurosawa<\/h2>\n<p>Sobre el contexto en el filme de Akira Kurosawa, un cambio notable fue pasar del caos socio\/pol\u00edtico del Jap\u00f3n del XII a la crisis \u00e9tica, \u00e9sta vez no a causa de desastres naturales sino de hecatombes humanas. Se se\u00f1ala que por En el bosque Akira Kurosawa decidi\u00f3 narrar un mismo hecho, desde diversas \u00f3pticas; de Rash\u014dmon extrajo topos, ambientaci\u00f3n, contexto social y pol\u00edtico, factores a los que aun as\u00ed modific\u00f3 a trav\u00e9s de arreglos y\/o variaciones, como en m\u00fasica, o de relatos\/cuentos diferentes, como en literatura. Entonces, el monje Tabi H\u014dshi y el le\u00f1ador Kikori cavilan sobre el crimen del samurai pues declararon como testigos, mientras el peregrino, ya que est\u00e1 en lugar sagrado, o campesino, interesado en el relato, les pide narrar qu\u00e9 pas\u00f3. Ello lleva al segundo sector narrativo, con secuencias que se dividen en cuatro bloques: 1. La esposa testifica. 2. El ladr\u00f3n Taj\u014dmaru. 3. El occiso, v\u00eda m\u00e9dium Miko. 4. El le\u00f1ador. Todas las versiones, en esencia, son incompatibles y dejan en el aire una inc\u00f3gnita.<\/p>\n<p>A su vez, el relato En el bosque trae, en su orden: 1. La declaraci\u00f3n del le\u00f1ador al oficial de la Kebushi, en la que dice haber hallado el cad\u00e1ver del samurai, con una herida en el pecho y que antes de ser asesinado opuso fuerte resistencia. 2. Testimonio del monje al mismo oficial en el que dice haber visto al occiso el d\u00eda anterior, la mujer a caballo que iba con \u00e9l llevaba velo y el samurai portaba sable, arco y 20 flechas. 3. Declaraci\u00f3n del sopl\u00f3n al mismo oficial en la que dice que agarr\u00f3 al bandolero\/mujeriego Taj\u014dmaru \u2018ayer al caer la noche\u2019 en el puente de Awataguchi, gimiendo, luego de caer del caballo, en efecto, alaz\u00e1n con las crines cortadas, que iba con 17 flechas y arco y, si es el asesino del samurai, quiz\u00e1s tambi\u00e9n de la dama. 4. El oficial interroga a una anciana que reconoce a su yerno, Takehiro Kanasawa, 26 a\u00f1os, su hija se llama Masago, 19 a\u00f1os, tan valiente e intr\u00e9pida como un hombre, que no conoci\u00f3 otro m\u00e1s que Takehiro y que odia al bandido Tajomaru pues no s\u00f3lo mat\u00f3 a su yerno.<\/p>\n<p>5. La confesi\u00f3n de Tajomaru al oficial es la m\u00e1s extensa del cuento de Akutagawa. En ella, son evidentes muchas contradicciones, las que pueden inferirse con facilidad: que \u00e9l mato al hombre, pero no a la mujer; de repente decidi\u00f3 apoderarse de ella aunque tuviera que matar al samurai; \u00e9l s\u00f3lo mata con el sable, mientras los polic\u00edas lo hacen por medio del poder, del dinero, y hasta de una palabra \u2018ben\u00e9vola\u2019; que cuando les habl\u00f3 a ambos de sus tesoros enterrados en el bosque despert\u00f3 su codicia, enga\u00f1\u00f3 al samurai, pele\u00f3 con \u00e9l, volvi\u00f3 por la mujer, la desarm\u00f3 y obtuvo lo que quer\u00eda sin cometer asesinato, salvo el del samurai tras 23 lances con la espada. 6. Confesi\u00f3n de la mujer luego de ir al templo de Kiyomizu: despu\u00e9s de violarla, el bandido mir\u00f3 con burla a su esposo atado; su odio hacia ella se hizo evidente, junto al m\u00e1s hondo desprecio; ella decide matarse, pero tambi\u00e9n le exige que muera \u00e9l; como \u00e9l le dice \u2018\u00a1m\u00e1tame!, ella hunde el pu\u00f1al en su pecho, atraviesa su kimono y se tira a la laguna.<\/p>\n<p>7. Por \u00faltimo, el esp\u00edritu del samurai narra por medio de una m\u00e9dium o bruja que una vez el bandido logra su fin, se sienta junto a su mujer e intenta consolarla; entonces le propone que abandone a su marido y sea su esposa; por el amor que ella le inspir\u00f3 fue que \u00e9l actu\u00f3 de esa manera; que por su discurso levant\u00f3 la mirada en se\u00f1al de \u00e9xtasis, nunca le hab\u00eda visto una expresi\u00f3n m\u00e1s bella y por eso de la forma m\u00e1s natural le pide llevarla adonde quiera. Esto \u00faltimo, que no est\u00e1 exento de manique\u00edsmo, contrasta con el tratamiento que a prop\u00f3sito da Akira Kurosawa: en algunos tramos, Tajomaru mismo es mostrado m\u00e1s que como un asesino sin h\u00edgado ni intestinos, como una presa m\u00e1s de la debilidad humana y del poder de las pasiones: as\u00ed, como nadie escapa a ellas, los testigos y las v\u00edctimas carecen de integridad, por lo que puede concluirse que la actitud m\u00e1s coherente es sumirse en un proceso de liberaci\u00f3n interior frente a las tentaciones morbosas y a las riquezas materiales en la l\u00ednea tradicional del budismo zen.<\/p>\n<p>Aun con el aspecto de un filme de acci\u00f3n e intriga, la historia que describe Rash\u014dmon ofrece una estructura cuyas l\u00edneas de argumento en paralelo llevan una carga conceptual signada por escepticismo y relativismo, factores que est\u00e1n en la base del Zen y del humanismo occidental: de ah\u00ed es posible extrapolar las conclusiones iniciales de un relato en el que la verdad total o ilimitada deviene una idea imposible para los seres humanos. Al esbozar las distintas versiones del asesinato acaecido en el bosque, Akira Kurosawa evita inclinarse por alguna en especial y al final flota en el aire la pregunta sobre cu\u00e1l de las cuatro se corresponde en mayor grado con lo que pas\u00f3. Si se quiere ir m\u00e1s all\u00e1, podr\u00eda decirse que la propia matriz narrativa que Akira Kurosawa forj\u00f3 con Shinobu permite saber que verdad y realidad son t\u00e9rminos que de por s\u00ed se excluyen: la primera, se busca sin fin; la segunda, parece estar ah\u00ed. La realidad es contundente, pero no es palpable\u2026 La verdad, se revela y pasa: ambas, resultan as\u00ed inasibles.<\/p>\n<p>El ego\u00edsmo y el prurito pasional, que tanto se contradice con la postura \u00e9tica basada en el Zen, se manifiesta desde el inicio del cuento En el bosque, cuando al declarar como testigo ante el oficial de investigaciones de la Kebushi, el le\u00f1ador dice: \u2018\u00bfSi encontr\u00e9 una espada o algo ajeno? No. Absolutamente nada. S\u00f3lo encontr\u00e9, al pie de un abeto vecino, una cuerda, y tambi\u00e9n un peine\u2019. (5) Lo que por otro lado contiene un obst\u00e1culo m\u00e1s en el camino hacia el hallazgo de la verdad, en tanto la propensi\u00f3n al mal de la conducta humana y el car\u00e1cter corrupto de las instituciones convierten a dicha verdad en una virtud de valor relativo, nunca absoluto e irrefutable. As\u00ed, lo que de partida podr\u00eda ser uno de los tantos cr\u00edmenes achacados al ladr\u00f3n Tajomaru, poco a poco deriva en una honda cavilaci\u00f3n sobre el asunto del mal y sus ra\u00edces en el sujeto o ciudadano. Tema presente en la tradici\u00f3n oriental lo mismo que en la occidental, desde la base teol\u00f3gica\/cultural luterana hasta el m\u00e1s radical foco cristiano hoy.<\/p>\n<p>Otro aspecto de la trama en Rash\u014dmon, destacado por alg\u00fan cr\u00edtico, es el de la presencia clave del n\u00famero tres: son tres los espacios donde ocurre dicha trama, el Rash\u014dmon, la estaci\u00f3n de polic\u00eda, el bosque; cada locaci\u00f3n muestra a tres protagonistas; y la narraci\u00f3n se desarrolla a lo largo de tres d\u00edas. Lo que sugiere un tipo de estructura en bloques que facilitan la expresi\u00f3n de lo que se cuenta; la l\u00f3gica y la coherencia de los hechos, pese a la dificultad existente para unificar criterios; la maestr\u00eda de Akira Kurosawa y de Shinobu en el arte de escribir guiones, por un lado, y de dirigir como si se tratara de una vivencia, no de un \u2018oficio\u2019: voz, \u00e9sta, que no le gustaba al cineasta a la hora de elaborar una bit\u00e1cora de su trayecto por el cine. Es decir, no se trata de un oficio en tanto medio de obtener dinero, ni de ejercer una profesi\u00f3n en cuanto tal, sino como necesidad de expresi\u00f3n y \u00e9sta como medio para plasmar un hecho memorable: \u201cLa ra\u00edz de cualquier proyecto de cine es la necesidad interior de querer expresar algo.\u201d (6)<\/p>\n<p>Al final, los hombres del templo\/port\u00f3n, los que aguardan a que pase la lluvia, encuentran a un beb\u00e9 y se dan tres situaciones: el peregrino roba la ropa del ni\u00f1o para venderla; el monje se escandaliza y protege a aqu\u00e9l; el le\u00f1ador decide llevarse a la criatura y cuidarla como suya, porque, como dice, en tanto padre de familia, \u2018donde comen seis, caben siete\u2019. As\u00ed, de paso, se reivindica a s\u00ed mismo ante el monje y frente al espectador, por su coraje para dejar atr\u00e1s el ego\u00edsmo e inclinarse, con base en la voluntad de poder, por la compasi\u00f3n: as\u00ed, el le\u00f1ador ha encontrado a su vez la forma de redimirse, como sucede tambi\u00e9n con el funcionario de Vivir (7) que tras estar desahuciado por c\u00e1ncer terminal decide hacer un parque para los ni\u00f1os de una comunidad deprimida y, por ende, en p\u00e9simas condiciones socio\/pol\u00edticas y econ\u00f3micas. En efecto, ese raro caso de buen bur\u00f3crata que es Watanabe Kanji, decide vivir los \u00faltimos meses de vida, junto a la chica Toyo y a una suerte de Mefisto que lo llevan de un sitio a otro.<\/p>\n<p>Una escena memorable nos acerca al fin de Rash\u014dmon: la del instante en que Tajomaru observa los pies desnudos de la mujer del samurai para despertar en \u00e9l la pasi\u00f3n que engendra los celos, los celos que despiertan la crueldad, como dir\u00eda de modo casi textual Dostoievski en su cuento El sue\u00f1o de un hombre divertido (8). A prop\u00f3sito, se dice que la nuca y los pies de mujer son partes de la er\u00f3tica japonesa y, en general, de Oriente, pero que es dif\u00edcil de comprender en la de Occidente: en uno y otro caso podr\u00eda argumentarse en contra, si se sabe que en La belleza de las cosas (1995), del sueco Bo Widerberg, a la profe ad\u00faltera Viola, el joven Stig le observa desde atr\u00e1s su nuca y cuello y se deslumbra con la tersura\/tono de su piel en un plano de fuerte erotismo y sensualidad; y en Diario de una camarera (1964), L. <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/bunuel-y-la-hurdes-el-realizador\/\">Bu\u00f1uel<\/a> filma la escena de los botines: en sus Memorias relata que fue un placer sensual hacer caminar a Jeanne Moreau y ver de pronto que su pie temblaba ligeramente sobre el tac\u00f3n. (9)<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>En conclusi\u00f3n, Rash\u014dmon presenta tanto en la entrada como a la salida del filme, a los hombres del templo\/port\u00f3n que resisten un fuerte aguacero; el que contrasta con la fuerte luz que muestran las escenas en el bosque, o en los matorrales, y que para algunos cr\u00edticos sugiere lo opuesto de lo que debiera: en el espacio oscuro de la lluvia, se intenta aclarar la situaci\u00f3n sobre lo que pas\u00f3 con el crimen del samurai, mientras en el espacio soleado del bosque, con ayuda de grandes espejos usados en el plat\u00f3, ocurren los momentos m\u00e1s turbios del hecho. El templo opera como marco narrativo del filme en general, en tanto espacio del narrador extra\/meta\/dieg\u00e9tico; lugar en el que, adem\u00e1s, se busca aclarar la ambig\u00fcedad de la confesi\u00f3n del le\u00f1ador, \u00fanico testigo ex\u00f3geno del nunca comprobado crimen del samurai. En ese juzgado a cielo abierto, el tribunal de la Kebushi, el juez brilla por su ausencia pues de manera h\u00e1bil Akira Kurosawa lo reemplaza por el espectador, para que en \u00faltimas sea \u00e9ste el juez de los testimonios\u2026<\/p>\n<p>Mientras el le\u00f1ador afirma no entender nada en absoluto, el monje, con tristeza, se\u00f1ala haber visto algo que sorprende y devela horror, as\u00ed que \u2018despu\u00e9s de haberlo visto, no creo que pueda confiar en nadie m\u00e1s\u2019, con lo que de paso manifiesta su escepticismo\/nihilismo. Lo que hace que el reci\u00e9n llegado peregrino\/campesino se sorprenda con la angustia que rodea la situaci\u00f3n y propicia, a la par que se seca al fuego, que le expliquen los relatos del salteador, la mujer y su esposo sobre los hechos del bosque. Su actitud choca con la honesta angustia del le\u00f1ador y el monje, la que surge con nitidez del \u2018efecto Rash\u014dmon\u2019 y del hecho improbable de revelar el secreto de unos testimonios incompatibles entre s\u00ed, pese a volver sobre los mismos hechos, para de ah\u00ed poder extrapolar una verdad objetiva, concreta e irrefutable. Otros indicios muestran que el le\u00f1ador busca captar por qu\u00e9 Tajomaru, el samurai y su mujer mienten o dan versiones contradictorias o que no cuadran con todo aquello visto por \u00e9l como testigo secreto.<\/p>\n<p>Aunque Akira Kurosawa produzca la sensaci\u00f3n de ser en extremo anal\u00edtico en Rash\u014dmon; asuma la pr\u00e1ctica de taxidermista que tendr\u00eda Chabrol en tanto disecar a sus actores para que conserven su apariencia de vivos; y se abstenga de parcializarse por uno u otro de ellos, sabe muy bien que la verdad aunque acabe por revelarse, a diferencia de la realidad, impide que la observen puesto que, en efecto, la verdad es como el sol: sus destellos enceguecen, igual que por contraste la oscuridad de la mentira lo hace. Y Akira Kurosawa plantea un juego, muy serio y filos\u00f3fico entre la verdad y la mentira y lo hace con humor y sutileza, sin asomo de manique\u00edsmo: entonces, a Tajomaru lo ridiculiza y desvirt\u00faa, pero jam\u00e1s lo despoja de su aura, gracia, e incluso habilidad esquizoide de enga\u00f1ar y evitar ser enga\u00f1ado; a Takehiro lo describe en todo su machismo, como cuando por dejarse seducir del bandido acusa a su mujer de puta; Masago, en cambio, recibe un trato amable en su rol de mujer violentada por partida doble\u2026<\/p>\n<p>Primero por Tajomaru y luego por Takehiro. Sin embargo, su desdoblamiento postrero permite notar que ahora tiene una fuerza que antes no ten\u00eda: as\u00ed, no titubea para exigir que \u2018t\u00fa tambi\u00e9n debes morir\u2019 en directa alusi\u00f3n al marido. De ah\u00ed la exclamaci\u00f3n del le\u00f1ador, en su condici\u00f3n de testigo secreto desde su pan\u00f3ptico abierto, refiri\u00e9ndose a los otros tres testigos: \u2018Todos son unos ego\u00edstas\u2019, \u00a1todos mienten! Y por eso su desencanto y nihilismo, como los del monje. Cabe agregar que el da\u00f1o que causa Tajomaru parece no importarle a \u00e9l as\u00ed afecte a otros, o a todas luces lo justifique en su prurito de proyectar importancia o por estar hundido hasta el tope en el infinito combate por no perder la autoestima. Al final se ver\u00e1 que eso de que toda verdad es simple, al cabo no es m\u00e1s que una doble mentira: por lo contrario, que la verdad es asaz compleja y si es pura lo es rara vez, que en todo caso nunca ser\u00e1 simple, por el \u00e1rido entramado que implican las virtudes y errores de los seres humanos.<\/p>\n<p>Todo ello, permeado por la nefasta influencia de las religiones que, desde el Papa Constantino se volvi\u00f3 cada una un lucrativo negocio, si no el m\u00e1s, con base en el control sobre el cuerpo de la gente, sus movimientos, y m\u00e1s all\u00e1 sobre la conciencia colectiva. Sin pretender herir susceptibilidades, con respecto a la religi\u00f3n podr\u00eda decirse que lo justo no es ni de lejos lo correcto cuando, como sosten\u00eda el sabio chino de cuyo nombre no quiero acordarme para no herir susceptibilidades, se comprueba que \u2018si te meten un dedo en el culo, queda justo\u2026 \u00a1pero no es lo correcto!\u2019 El taxidermista Akira Kurosawa parece flaquear, pero no, en el abordaje final a los tres personajes en el templo\/portal: as\u00ed, el peregrino ser\u00e1 vituperado al jugar el rol de robar la ropa de un beb\u00e9 abandonado; el monje parece tener coraza de armadillo por su conciencia y preocupaci\u00f3n, pero su ansiedad parece radicar en el af\u00e1n de salvar su fe en la verdad y en los seres humanos: aun as\u00ed, sorprende cierta inconsciencia al entregarle el exp\u00f3sito al le\u00f1ador.<\/p>\n<p>El monje quiz\u00e1s experimente goce al verificar que es el le\u00f1ador el que a la postre salva su voluntad de poder, fe y verdad en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s; que pueda estimar su historia mejor que las de Tajomaru, Takehiro y Masago, sin poder ignorar, claro, que observ\u00f3 el posible estupro de la mujer y el asesinato del samurai. Para Akira Kurosawa, tal vez, igual que para el monje, el le\u00f1ador encarna la \u00fanica ilusi\u00f3n de echar candado al \u2018efecto Rash\u014dmon\u2019, despertar cierto anhelo de verdad y, por qu\u00e9 no, de un acto \u00faltimo \u00e9tico\/vital y animista: del que quiz\u00e1s carezca el monje. Por tal raz\u00f3n, el le\u00f1ador en cierto modo deriva vocero del cineasta en el filme. Aun as\u00ed, para ello deber\u00e1 abandonar su propio hades, el \u2018efecto Rash\u014dmon\u2019, y exorcizar sus \u2018pecados\u2019, b\u00e1sicamente tres, para volver al n\u00famero clave desde Arist\u00f3teles hasta Tesla, junto al seis y al nueve: robar la daga en el bosque, mentir a la justicia y, lo peor, no haber intervenido jam\u00e1s en favor de las v\u00edctimas: la doblemente ofendida mujer y el macho samurai.<\/p>\n<p>A diferencia del templo o del bosque (o matorrales, seg\u00fan el t\u00edtulo alternativo del cuento de Akutagawa: En los matorrales), el cuartel de polic\u00eda resulta el espacio en que el \u2018efecto Rash\u014dmon\u2019 se expresa en toda su crudeza y eso se puede extrapolar desde la filosof\u00eda impresa en el guion por Akira Kurosawa y Shinobu, dados los impl\u00edcitos l\u00edmites que marcan todo intento por desentra\u00f1ar un crimen de forma coercitiva en relaci\u00f3n con los testigos y cuyo \u00fanico fin parece ser hallar un culpable, cosa que es bien distinta a querer hallar la verdad o hacer justicia. As\u00ed se busque eludir el citado \u2018efecto\u2019 con la coacci\u00f3n a testigos que busca dejar desnuda su subjetividad en favor de una presunta objetividad irrefutable, nada se consigue; por contraste, el \u00fanico resultado es sucumbir a la fuerza implacable de puntos de vista que se rechazan entre s\u00ed, que no se complementan sino que se excluyen para que, en fin, la verdad siga escap\u00e1ndose de la ley como pompas de jab\u00f3n y la mentira siga de reina entre el pueblo aun sin merecerlo.<\/p>\n<p>Entre el desencanto y la opci\u00f3n de morir por hambre, la anciana que arranca el cabello a las v\u00edctimas del desastre para de paso mancillar su honor, no tiene m\u00e1s que intentar \u2018ganarse la vida\u2019, as\u00ed al mismo tiempo sacrifique la \u00e9tica. Y aunque en paralelo la historia tenga un aire de pesimismo y depresi\u00f3n, mientras el aguacero y la neblina invaden el lugar, para contrarrestar sus nefastos efectos, Akira Kurosawa ha intentado por todos los medios necesarios juntar belleza y armon\u00eda, buscado la verdad e invocado el bien, todo en aras de lo \u00fanico que se opone a la muerte y al envilecimiento de la condici\u00f3n humana: la obra de arte. Y lo logra en el filme y con su vida. As\u00ed, no en vano, una vez Bergman le escribi\u00f3 para decirle que otro de esos filmes tocados por la magia de Rash\u014dmon y su efecto posterior, El manantial de la doncella, era una tonter\u00eda al lado del que une dos cuentos de referencia, cuatro versiones de unos mismos hechos (incompatibles) y tres locaciones distintas en un mismo arm\u00f3nico filme.<\/p>\n<p>Para terminar, luego de presenciar tan obsesiva b\u00fasqueda de la verdad y obtener tan terribles resultados sobre la inocultable vigencia de la duda y la mentira, al final de Rash\u014dmon el ilustrado Rousseau recobra su presencia ahora inextinguible pues no hay duda con respecto a que en una historia siempre hay cuatro lados: el de uno, el de ella, el de la inasible verdad, el de lo que en realidad ocurri\u00f3. De ah\u00ed a su vez es posible inferir que la verdad se nos escapa a toda hora, que ella no depende s\u00f3lo de la memoria sino, m\u00e1s que todo, de los requiebros, la nostalgia y el olvido; y lo que en realidad pas\u00f3 s\u00f3lo puede recuperarse con el registro en los anales de la Historia que se prive del negacionismo a ultranza, del fanatismo atravesado por la daga conservadora y la religi\u00f3n institucionalizada, de los prejuicios impuestos a sangre y fuego o por v\u00eda de zanahoria y garrote: s\u00f3lo as\u00ed, al filo del tiempo, la Humanidad habr\u00e1 accedido al para\u00edso de la libertad concreta y dejado atr\u00e1s el averno de la pat\u00e9tica esclavitud\u2026<\/p>\n<p><em>A Santiago y Carolina, buscadores de la verdad por el m\u00e1s eficaz de los contenidos: el amor.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Fuente original: https:\/\/rebelion.org\/registrar-la-historia-sin-negacionismo-para-acceder-a-la-libertad-concreta\/<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Registrar la Historia sin negacionismo para acceder a la libertad concreta<\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":60535,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61],"tags":[],"class_list":["post-60531","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Rash\u014dmon (1950) de Akira Kurosawa. 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