{"id":59271,"date":"2024-04-08T18:14:40","date_gmt":"2024-04-08T16:14:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=59271"},"modified":"2024-04-08T18:15:35","modified_gmt":"2024-04-08T16:15:35","slug":"libertad-para-vender-tu-cuerpo-a-trozos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/libertad-para-vender-tu-cuerpo-a-trozos\/","title":{"rendered":"Libertad para vender tu cuerpo a trozos"},"content":{"rendered":"<p>En el mundo existen dos industrias que explotan los cuerpos de millones de mujeres, exponi\u00e9ndolas a tasas muy altas de nocividad <!--more-->(a menudo con consecuencias fatales). La condici\u00f3n de estos \u00abtrabajadores\u00bb no es mucho mejor que la de los negros en los campos de algod\u00f3n del sur de Estados Unidos antes de la abolici\u00f3n de la esclavitud. Son la industria de la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/prostitution\/\">prostituci\u00f3n<\/a> y la industria de la subrogaci\u00f3n. Veamos algunos datos. S\u00f3lo en Alemania, la industria de la prostituci\u00f3n emplea a 400.000 mujeres, cuenta con 1,2 millones de clientes y genera un flujo de caja anual de 6.000 millones de euros. La tasa de mortalidad es 40 veces superior a la media y las prostitutas corren un riesgo 18 veces mayor que otras mujeres de ser asesinadas en el ejercicio de su \u00abprofesi\u00f3n\u00bb. Seg\u00fan la OIT (Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo) los beneficios de la trata de seres humanos (mujeres y menores) se estiman en 28,7 mil millones de d\u00f3lares al a\u00f1o. Finalmente, una investigaci\u00f3n realizada entre 800 mujeres en nueve pa\u00edses encontr\u00f3 que el 71% hab\u00eda sido atacada por clientes, el 63% hab\u00eda sido violada, el 68% padec\u00eda trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, el 89% dijo que le gustar\u00eda cambiar su vida si tuviera la oportunidad. Pasemos a la industria de la gestaci\u00f3n subrogada. S\u00f3lo en la India (el mayor proveedor mundial de \u00fateros alquilados) el volumen de negocios fue de 449 millones de d\u00f3lares en 2006. Aqu\u00ed el da\u00f1o f\u00edsico es menor (aunque no despreciable) pero muy elevado a nivel psicol\u00f3gico: la separaci\u00f3n repentina del ni\u00f1o que llevaban durante nueve meses, de los que nunca m\u00e1s podr\u00e1n volver a saber, es para muchas una experiencia traum\u00e1tica que la m\u00edsera compensaci\u00f3n no basta para aliviar.<\/p>\n<p>Estos datos los revela la sueca Kajsa Ekis Ekman, autora de un libro (Ser y ser comprado. Prostituci\u00f3n, maternidad subrogada e identidad dividida) que acaba de publicar Meltemi y que, adem\u00e1s de documentar la cruda realidad que acabamos de destacar, derriba los argumentos con los que lo que podr\u00edamos definir como la santa alianza entre neoliberales e izquierdistas posmodernos (incluyendo parte del movimiento feminista) lucha por legitimar la prostituci\u00f3n y la gestaci\u00f3n subrogada en pa\u00edses donde ya est\u00e1n legalizadas y por promover su legalizaci\u00f3n donde est\u00e1n prohibidas.<\/p>\n<h2>\u00bfProstitutas?\u00a0no, trabajadoras sexuales<\/h2>\n<p>La tesis b\u00e1sica de los liberales y izquierdistas posmodernos de derecha (socialistas, verdes y feministas) que luchan por la legalizaci\u00f3n es que la prostituci\u00f3n es un trabajo como cualquier otro.\u00a0La venta de\u00a0servicios sexuales\u00a0(sic.) no viola derecho alguno;\u00a0al contrario, es un derecho en s\u00ed mismo, es decir, el \u00abderecho\u00bb a vender el propio cuerpo.\u00a0Los verdaderos problemas son otros: situaci\u00f3n laboral, sindicalizaci\u00f3n, salarios adecuados, autodeterminaci\u00f3n, seguridad sanitaria, etc.\u00a0Seg\u00fan esta narrativa, el mundo de la prostituci\u00f3n no enfrenta a mujeres contra hombres sino a vendedores y clientes, por lo que los due\u00f1os de los burdeles (privados o p\u00fablicos donde existe regulaci\u00f3n estatal) se convierten en empresarios y proveedores de servicios.<\/p>\n<p>La izquierda posmoderna contribuye a esa narrativa construyendo la imagen de la trabajadora sexual como una persona fuerte e independiente, que sabe lo que hace y no deja que nadie la presione, mientras que los te\u00f3ricos queer la glorifican como un sujeto que transgrede las normas, rompe fronteras y cuestiona los roles de g\u00e9nero.\u00a0Entre estos apoyos de agitaci\u00f3n de \u00abputas heroicas\u00bb, Ekman cita, entre otros, a los activistas de COYOTE (Call Off Your Old Tired Ethics), un grupo estadounidense fundado por una facci\u00f3n liberal del movimiento hippie.\u00a0Todas estas personas realizan, a sabiendas o no, el trabajo sucio de un orden neoliberal que se complace en despejar la idea de la prostituta como v\u00edctima, porque admitir la existencia de v\u00edctimas implica reconocer la necesidad de una sociedad justa y una red de asistencia social, eliminar el concepto significa, a la inversa, legitimar el statu quo, las divisiones de clases y la desigualdad de g\u00e9nero: si no hay v\u00edctimas no puede haber verdugos.<\/p>\n<p>Acad\u00e9micos, periodistas y cr\u00edticos comprometidos en la construcci\u00f3n de esta imagen eufem\u00edstica y glorificada de la trabajadora sexual, trabajan duro para \u00abdar voz\u00bb a las partes interesadas y elegirse a s\u00ed mismos como representantes de sus intereses, necesidades y puntos de vista, identific\u00e1ndose con ellos incluso si, Como comenta sarc\u00e1sticamente Ekman, ninguno de estos sujetos se ha prostituido jam\u00e1s, del mismo modo que ciertos h\u00e9roes de sal\u00f3n alaban la guerra sin haber visto nunca el frente.\u00a0\u00bfQu\u00e9 pasa con los sindicatos?\u00a0Dado que, en general, el tema de la sindicalizaci\u00f3n capta el favor de los c\u00edrculos sindicales tradicionales y de izquierda, los llamados sindicatos de trabajadoras sexuales, como pudo comprobar la autora entrevistando a varios exponentes, son se\u00f1uelos creados para interceptar la financiaci\u00f3n: Los miembros, si existen, son muy pocos, a menudo trafican con hombres y trans, a veces incluso proxenetas y ma\u00eetress.<\/p>\n<p>En resumen, las narrativas reci\u00e9n evocadas desempe\u00f1an el papel de decorar el mundo de la prostituci\u00f3n con im\u00e1genes tomadas del mundo de las escorts de alto nivel en los pa\u00edses occidentales, al tiempo que arrojan un velo de ignorancia sobre una realidad de violencia, opresi\u00f3n y desesperaci\u00f3n que involucra a millones de personas y alcanza niveles inimaginables en el Tercer Mundo y en algunos pa\u00edses ex socialistas.<\/p>\n<p>La gestaci\u00f3n subrogada es una industria legal en crecimiento en EE. UU., Ucrania, Inglaterra, India, Hungr\u00eda, Corea del Sur, Israel, Holanda y Sud\u00e1frica, pero la delantera la lleva la India. En el mercado de este gran pa\u00eds las cosas funcionan as\u00ed: los \u00f3vulos de las mujeres blancas se inseminan con el esperma de los hombres blancos y el \u00f3vulo se implanta en el \u00fatero de las mujeres indias; los ni\u00f1os no mostrar\u00e1n rastro de la mujer que los pari\u00f3, no llevar\u00e1n su nombre ni la conocer\u00e1n; tras dar a luz, las mujeres firman un contrato renunciando al hijo y reciben entre 2.500 y 6.500 d\u00f3lares. Los clientes suelen ser estadounidenses, europeos, australianos, japoneses o indios ricos, parejas heterosexuales, gays, lesbianas y hombres solteros. \u00bfQu\u00e9 nos impide considerar todo esto como una forma extendida de prostituci\u00f3n, con la \u00fanica diferencia de que se vende el \u00fatero en lugar de la vagina? Para evadir esta cuesti\u00f3n, se movilizan dos narrativas complementarias: en la derecha, se exalta el sacrificio de la madre sustituta que se desgasta para hacer la felicidad de una uni\u00f3n est\u00e9ril; desde la izquierda se celebra la pr\u00e1ctica \u00abtransgresora\u00bb que derriba el estereotipo de familia tradicional.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber afirmado que el embarazo en cuesti\u00f3n no es una maternidad \u00abreal\u00bb, sino un servicio y que, al estipular un contrato, la madre subrogada confirma su condici\u00f3n de persona con libre albedr\u00edo individual (\u00a1una persona es alguien que posee su propio cuerpo!), los apologistas liberales endulzan la p\u00edldora presentando a la madre sustituta como un alma bondadosa, un hada madrina que ayuda a los clientes a conseguir lo que quieren. Los m\u00e1s atrevidos llegan incluso a perturbar la tradici\u00f3n judeocristiana de \u00abangelicalizar\u00bb el mercantilismo citando a la sierva Agar que llev\u00f3 en su seno al hijo de Sara y Abraham o al sacrificio de la virgen Mar\u00eda que llev\u00f3 en su seno al hijo del Se\u00f1or. Pero a medida que los argumentos se vuelven m\u00e1s prosaicos, salen a la luz las contradicciones. \u00bfEs la gestaci\u00f3n subrogada un servicio como cualquier otro? \u00bfPero cu\u00e1l es el producto? Un ni\u00f1o, que se vuelve as\u00ed comparable a un coche o a un tel\u00e9fono m\u00f3vil. \u00bfAcaso un hogar de clase alta, se dice, no le dar\u00e1 al ni\u00f1o la mejor educaci\u00f3n posible y una vida mejor que la que podr\u00eda ofrecerle una miserable madre biol\u00f3gica? En definitiva, con el c\u00e1lculo econ\u00f3mico resurge el espectro de la trata de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero siempre existe la posibilidad de movilizar argumentos de izquierda. Para los te\u00f3ricos queer y los activistas RGBTQ, la gestaci\u00f3n subrogada, como la prostituci\u00f3n, es una pr\u00e1ctica transgresora que desaf\u00eda los modelos conservadores y obsoletos; es la historia feminista de mujeres que se rebelan contra la maternidad tradicional redimiendo a otras mujeres del infierno asociado a la imposibilidad de tener hijos. Incluso hay quienes (como Kutte Jonsson citado por Ekman) comparan la lucha por la legalizaci\u00f3n de la gestaci\u00f3n subrogada con la de los a\u00f1os 70 por los salarios del trabajo dom\u00e9stico, argumentando que no se debe privar a las mujeres de la oportunidad de utilizar su cuerpo a cambio de un pago, por lo que la gestaci\u00f3n subrogada ser\u00eda, al mismo tiempo, un derecho y una petici\u00f3n de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En resumen: la alianza entre neoliberales e izquierdistas posmodernos funciona muy bien tambi\u00e9n en este caso pero, antes de entrar en el fondo de las reflexiones te\u00f3ricas con las que Ekman fundamenta su acusaci\u00f3n, vale la pena demostrar cu\u00e1les son los monstruos de esta unidad de intenci\u00f3n amorosa entre izquierda y derecha. Por eso, en el siguiente p\u00e1rrafo, he recopilado una lista de las citas de los argumentos de los apologistas de la prostituci\u00f3n y la subrogaci\u00f3n que m\u00e1s me llamaron la atenci\u00f3n mientras le\u00eda el libro de Ekman.<\/p>\n<h2>Flor feminista liberal<\/h2>\n<p>\u00abEstas mujeres (prostitutas) toman el mando sobre los hombres y act\u00faan seg\u00fan estrategias de poder\u00bb (Petra Ostergren).<\/p>\n<p>\u00abTodo tipo de sexo no convencional es revolucionario\u00bb (Gayle Rubin, antrop\u00f3loga estadounidense).<\/p>\n<p>La soci\u00f3loga Lara Agust\u00edn llama a las v\u00edctimas de trata de personas \u00abtrabajadores sexuales migrantes\u00bb.<\/p>\n<p>Respecto a la prostituci\u00f3n infantil en Tailandia, la antrop\u00f3loga social Heather Montgomery escribe: \u00abNo creo que los modelos psicol\u00f3gicos occidentales puedan aplicarse a ni\u00f1os de otros pa\u00edses y seguir siendo \u00fatiles\u00bb (es decir, \u00bflos ni\u00f1os tailandeses se lo pasan genial en los burdeles de ped\u00f3filos?).<\/p>\n<p>\u201cVender tu cuerpo es un derecho humano\u201d (Jenness).<\/p>\n<p>\u00abLos proxenetas no son necesariamente el enemigo, pueden ser necesarios para proteger a las trabajadoras sexuales, ya que la polic\u00eda no puede hacerlo\u00bb (Ana Lopes, sindicalista).<\/p>\n<p>\u201cLa gestaci\u00f3n subrogada disuelve la idea \u2018natural\u2019 de la maternidad, la paternidad y lo que es una familia\u201d (Torbjorn Tannsjo, fil\u00f3sofo)<\/p>\n<p>\u201cLa prohibici\u00f3n (de la gestaci\u00f3n subrogada) es una prueba de que tenemos una visi\u00f3n biol\u00f3gica de la paternidad heteronormativa y orientada a la pareja\u201d (Soren Juvas, activista por la legalizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>\u00abIncluso las diferencias de clase y raciales quedan de lado cuando se trata de infertilidad\u00bb (H\u00e9lena Ragon\u00e9, investigadora; es decir: al cliente blanco no le importa que su hijo crezca en el vientre de una mujer negra pobre).<\/p>\n<p>\u00abSer explotado tiene ventajas, especialmente cuando se vive en la pobreza total\u00bb (Wilkinson, fil\u00f3sofo ingl\u00e9s).<\/p>\n<p>\u201cLo que se vende es un paquete de derechos de los padres, no del ni\u00f1o\u201d (Wilkinson, fil\u00f3sofo ingl\u00e9s).<\/p>\n<p>\u201cLa gestaci\u00f3n subrogada no es vender ni\u00f1os sino construir familias a trav\u00e9s del mercado\u201d (Elly Teman, antrop\u00f3loga).<\/p>\n<h2>Cosificaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Las narrativas que defienden la legalizaci\u00f3n, escribe Ekman, trazan una l\u00ednea clara entre el bien y el mal. Del lado del bien ponen: la prostituta rebautizada como trabajadora sexual, el sexo libertario, el libre albedr\u00edo, el derecho a disponer del propio cuerpo, los derechos de los grupos oprimidos, los gays, la econom\u00eda de mercado, el progreso, la transgresi\u00f3n, etc. Del lado del mal: feministas y activistas pol\u00edticas paleomarxistas, moral, hipocres\u00eda, estigmatizaci\u00f3n del diferente, esencialismo, control estatal, etc. Sin embargo, la autora se ve obligada a admitir que incluso las feministas que no pertenecen al ala liberal-progresista del movimiento se dejan chantajear por esta polarizaci\u00f3n, para no ser retratadas como brujas moralistas y bastardos patriarcales. prefieren permanecer en silencio o alinearse con la narrativa dominante.<\/p>\n<p>La trampa conceptual que impide a las feministas distanciarse de las narrativas del ala liberal progresista del movimiento es el engorroso legado ideol\u00f3gico que llevan consigo desde 1968, resumido en el lema el cuerpo es m\u00edo y hago con \u00e9l lo que quiero. Eslogan que, tanto en el caso de la prostituci\u00f3n como en el de la gestaci\u00f3n subrogada, resulta contraproducente para las intenciones de quienes lo acu\u00f1aron. De hecho, se utiliza para legitimar otra afirmaci\u00f3n: estoy vendiendo una parte de mi cuerpo, no mi yo. El problema, comenta Ekman, es que la vagina y el \u00fatero est\u00e1n ligados a una persona, as\u00ed que cuando digo que vendo ciertas partes de mi cuerpo, elimino el hecho de que nadie es due\u00f1o de su propio cuerpo porque todos somos nuestros propios cuerpos. Si la vagina y el \u00fatero son cosas, la prostituta y la madre sustituta se componen de dos partes: el sujeto que vende y el objeto vendido y la libertad de la primera implica la esclavitud de la segunda.<\/p>\n<p>Para describir los efectos psicol\u00f3gicos de esta duplicaci\u00f3n, Ekman analiza los m\u00e9todos de distanciamiento que la prostituta, a partir del momento en que firma un acuerdo con el cliente, se ve inducida a implementar respecto de su propio cuerpo, as\u00ed como de sus propias sensaciones y emociones. Se trata de una serie de pr\u00e1cticas de autodefensa que generan malestar y trastornos mentales y, a la larga, pueden provocar aut\u00e9nticas personalidades divididas.<\/p>\n<p>Para profundizar en el tema, el autor cuestiona el concepto de extra\u00f1amiento en Luk\u00e1cs[1] y el de mercantilizaci\u00f3n en Marx. Para Luk\u00e1cs el concepto de cosificaci\u00f3n describe ese aspecto de la sociedad capitalista por el cual los objetos aparecen dotados de vida propia frente a sujetos reducidos a la impotencia. Por un lado tenemos al individuo \u00abliberado\u00bb de la relaci\u00f3n inmediata y directa con la tierra, los medios de producci\u00f3n y los medios de sustento; por el otro, su fuerza de trabajo, que toma la forma de una mercanc\u00eda, es decir, algo que posee y se ve inducido a vender para reproducirse. Esta relaci\u00f3n imprime su estructura en toda la conciencia humana: las cualidades y capacidades ya no est\u00e1n conectadas a la unidad org\u00e1nica de la persona, sino que aparecen como cosas que uno posee y exterioriza como los objetos del mundo exterior.<\/p>\n<p>Por su parte, Marx, dado que el capitalismo debe buscar constantemente nuevas \u00e1reas de mercantilizaci\u00f3n para perdurar, escribe que la mercantilizaci\u00f3n siempre oculta la relaci\u00f3n social entre dos partes. En el caso de la prostituci\u00f3n, pero tambi\u00e9n en el de la gestaci\u00f3n subrogada, comenta Ekman, esto debe entenderse en un sentido literal: la relaci\u00f3n se cancela y s\u00f3lo quedan los bienes. Finalmente, para demostrar a\u00fan m\u00e1s la congruencia de las categor\u00edas marxistas con respecto a los fen\u00f3menos sociales que analiza, escribe que la maternidad subrogada podr\u00eda considerarse como un caso particular del intento de regular la relaci\u00f3n entre el proletariado y las clases altas a trav\u00e9s de un contrato que permita debe ser desconcertado como entre \u00abiguales\u00bb.<\/p>\n<h2>El legado (\u00bfequivocado?) de 1968. Consideraciones finales<\/h2>\n<p>Hasta este punto, es decir, mientras la discusi\u00f3n se mantenga en el terreno de la denuncia y la cr\u00edtica cultural-filos\u00f3fica de las tesis de los liberales e izquierdistas posmodernos, los argumentos de Ekman me parecen impecables. Por el contrario, cuando la controversia pasa al terreno ideol\u00f3gico-pol\u00edtico, aparecen algunas apor\u00edas. La primera se manifiesta cuando el autor intenta dar una motivaci\u00f3n psicol\u00f3gica a la conversi\u00f3n de la izquierda a la ideolog\u00eda liberal. Cuando el capitalismo logr\u00f3 una hegemon\u00eda global indiscutible, escribe, partes de la izquierda \u00abreaccionaron disfrazando la derrota como un triunfo\u00bb. As\u00ed la b\u00fasqueda de lo provocativo, rebelde y subversivo se mueve desde el exterior hacia el interior del sistema, hasta el punto de teorizar (Ekman no los cita, pero aqu\u00ed s\u00ed las teor\u00edas de Negri y otros autores postoperaistas que balbucean sobre \u00bb comunismo capitalista\u00bb encajan perfectamente) que el orden existente ya es subversivo en s\u00ed mismo y\/o reconocer en cada manifestaci\u00f3n de intolerancia social, incluso las m\u00e1s conservadoras y reaccionarias, n\u00facleos de resistencia y contrapoder. La descripci\u00f3n del fen\u00f3meno es perfecta, pero \u00bfestamos seguros de que las razones del punto de inflexi\u00f3n son de car\u00e1cter psicol\u00f3gico, una especie de reacci\u00f3n de autoconsuelo para no hundirse en la depresi\u00f3n?<\/p>\n<p>La tesis me parece d\u00e9bil, y a\u00fan m\u00e1s d\u00e9bil es la forma en que Ekman describe el impacto de los movimientos libertarios y antiautoritarios del 68 en los sistemas de poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico, acad\u00e9mico y medi\u00e1tico, que, escribe, \u00abten\u00edan redefinirse para justificar su existencia\u00bb. As\u00ed, dado que la autoridad ya no pod\u00eda considerarse como algo bueno en s\u00ed misma ni pod\u00eda presentarse como algo dado \u00abde la naturaleza\u00bb, la \u00fanica manera de legitimar el poder habr\u00eda sido negarlo, o al menos eufemizarlo. De aqu\u00ed surge la simbiosis entre la derecha neoliberal y la izquierda posmoderna por la que capitalistas despertados[2], medios de comunicaci\u00f3n, intelectuales y pol\u00edticos compiten por construir una imagen de ser diferentes, disidentes o marginados.<\/p>\n<p>En una lectura superficial podr\u00eda parecer que las tesis de Ekman convergen con las de Boltanski y Chiapello[3] y\/o con las de la fil\u00f3sofa feminista Nancy Fraser[4]. Esto es parcialmente cierto en el caso del segundo, pero no en el del primero. De hecho, no sostienen que el neocapitalismo se habr\u00eda adaptado a la ideolog\u00eda, los principios y los valores de los movimientos antiautoritarios; argumentan mucho m\u00e1s correctamente que la ideolog\u00eda, los principios y los valores de esos movimientos eran en s\u00ed mismos. funcional a las necesidades de autorreforma de un capitalismo en r\u00e1pida transformaci\u00f3n a nivel econ\u00f3mico (financiarizaci\u00f3n), tecnol\u00f3gico (informatizaci\u00f3n) y sociocultural (terciarizaci\u00f3n y feminizaci\u00f3n del trabajo, subcontrataci\u00f3n del trabajo ejecutivo en los pa\u00edses en desarrollo y concentraci\u00f3n de lo \u00abinmaterial\u00bb y el trabajo \u00abcreativo\u00bb en las metr\u00f3polis occidentales).<\/p>\n<p>Una transformaci\u00f3n que requer\u00eda m\u00e9todos y modelos organizativos completamente nuevos de gesti\u00f3n de la mano de obra cualificada, compatibles con las aspiraciones de aquella clase media en formaci\u00f3n que en 1968 se hab\u00eda rebelado contra los viejos mecanismos de poder pol\u00edtico, acad\u00e9mico y familiar. Una vez finalizado el ciclo de luchas obreras con las que estos estratos hab\u00edan compartido brevemente objetivos y consignas, pasaron de la \u00abcr\u00edtica social\u00bb a la \u00abcr\u00edtica art\u00edstica\u00bb[5], rompiendo el bloque social con los trabajadores manuales y enrolando en el ej\u00e9rcito a los neocapitalistas que, Para extender el proceso de mercantilizaci\u00f3n a la totalidad de las relaciones sociales, era necesario barrer toda la vieja basura burguesa (incluidas la familia y las costumbres sexuales tradicionales). Millones de miembros de las clases medias \u00abreflexivas\u00bb estaban listos para marchar bajo la bandera de la libertad y la emancipaci\u00f3n individuales y ayudar al capital a lograr el objetivo descrito por Marx en el Manifiesto: derribar todas las barreras f\u00edsicas, morales, ideol\u00f3gicas y culturales que limitan las ganancias. oportunidades.<\/p>\n<p>El obst\u00e1culo que impide incluso a feministas anticapitalistas como Ekman y Fraser captar plenamente las ra\u00edces de esta transici\u00f3n hist\u00f3rica consiste en el hecho de que no se dan cuenta de que en la vieja basura burguesa de la que el neocapitalismo necesita deshacerse tambi\u00e9n est\u00e1 ese paternalismo que siguen representando como el principal objetivo. Por lo tanto, estos autores se ven obligados a hacer todo lo posible para demostrar la existencia de una relaci\u00f3n org\u00e1nica y estructural entre capitalismo y patriarcado[6]. Esto es bastante evidente en el caso de la gestaci\u00f3n subrogada. Ekman habla de un nuevo tipo de mito de creaci\u00f3n patriarcal, en el sentido de que el padre no es el hombre que engendra un hijo sino el que lo compra, y a\u00f1ade que la gestaci\u00f3n subrogada puede verse como una forma extendida de prostituci\u00f3n ya que alguien (a menudo un hombre, a\u00f1ade) paga por utilizar el cuerpo de la mujer. Finalmente escribe que, por parte de los partidarios de la legalizaci\u00f3n, no se cuestiona el v\u00ednculo biol\u00f3gico del padre: no se le acusa de defender la biolog\u00eda ni el n\u00facleo familiar, las cr\u00edticas se dirigen s\u00f3lo a ella. Se trata de argumentos forzados, por no decir enga\u00f1osos. Aqu\u00ed, de hecho, est\u00e1 claro que es m\u00e1s bien Ekman quien intenta llamar la atenci\u00f3n sobre el padre, obviando el hecho de que el deseo de tener hijos, en la gran mayor\u00eda de los casos (con excepci\u00f3n de las parejas homosexuales), ve a la mitad femenina como el principal protagonista de la pareja. Ciertamente no es casualidad que (ver arriba) los argumentos de los fan\u00e1ticos masculinos de la legalizaci\u00f3n sean en su mayor\u00eda econ\u00f3micos, mientras que los de las fan\u00e1ticos femeninas (que son una gran mayor\u00eda, a juzgar por las citas seleccionadas de la propia Ekman) exaltan el deseo femenino de maternidad. que \u00absubvierte\u201d las reglas de la familia tradicional. Es la narrativa feminista la que asocia a las mujeres que se rebelan contra la maternidad tradicional con el sufrimiento de no tener hijos, lo que la maternidad subrogada remedia. Es la historia de un deseo que se transfigura en necesidad para finalmente hacerse pasar por un \u00abderecho humano\u00bb que s\u00f3lo el mercado puede satisfacer[7]. Me parece obvio que aqu\u00ed no se trata de dominaci\u00f3n patriarcal sino de dominaci\u00f3n de clase y racial, una dominaci\u00f3n que las \u00ableyes\u00bb del mercado capitalista permiten ejercer a las parejas blancas ricas (mujeres y hombres) a costa de las mujeres pobres. y mujeres de color.<\/p>\n<p>Obviamente se podr\u00eda objetar que, en el caso de la prostituci\u00f3n, es dif\u00edcil negar que se trata de un fen\u00f3meno patriarcal m\u00e1s que (o al menos tanto como) capitalista. Tambi\u00e9n porque fen\u00f3menos como el turismo sexual y otras formas de violencia y la opresi\u00f3n que los varones ejercen sobre los cuerpos de las mujeres y los menores cargan el tema de fuertes valores emocionales. Dicho esto, a partir de este punto unilateral de la vida terminamos desviando la atenci\u00f3n de la forma espec\u00edfica que adopta el fen\u00f3meno de la prostituci\u00f3n en la sociedad capitalista. Una sociedad que desintegra los v\u00ednculos comunitarios y familiares, transformando a hombres y mujeres de las clases bajas en \u00e1tomos condenados a la pobreza y la soledad, y generando esa miseria sexual generalizada de la que la prostituci\u00f3n, con su complemento de violencia de g\u00e9nero, es uno de los corolarios.<\/p>\n<p>Pero la pregunta es m\u00e1s general. La relaci\u00f3n entre el modo de producci\u00f3n capitalista y los residuos antropol\u00f3gicos, sociales y culturales de las sociedades precapitalistas es compleja, en el sentido de que el capitalismo explota los residuos en cuesti\u00f3n hasta poder ponerlos al servicio de la acumulaci\u00f3n (ver el uso de la esclavitud en la Am\u00e9rica del siglo XIX) mientras se deshace de ellos tan pronto como entran en conflicto con su vocaci\u00f3n como dispositivo de subversi\u00f3n permanente de todas las formas y relaciones sociales. El salto cualitativo asociado a los fen\u00f3menos enumerados anteriormente (terciarizaci\u00f3n y feminizaci\u00f3n del trabajo, subcontrataci\u00f3n del trabajo ejecutivo en los pa\u00edses en desarrollo y concentraci\u00f3n del trabajo \u00abinmaterial\u00bb y \u00abcreativo\u00bb en las metr\u00f3polis occidentales, etc.) es incompatible con la persistencia de la familia patriarcal. estructuras. El capital necesita romper estas estructuras individualizando y atomizando la fuerza laboral, hombres y mujeres, para hacerla m\u00e1s chantajeable; necesita hacer barridos con los valores \u00abmachistas\u00bb del trabajador tradicional feminiz\u00e1ndolo, rompiendo su combatividad y orgullo profesional (las mujeres de clase media tienen habilidades que las hacen mucho m\u00e1s aptas para la producci\u00f3n terciaria).<\/p>\n<p>La propaganda pol\u00edticamente correcta[8] que los medios de comunicaci\u00f3n, los intelectuales y los pol\u00edticos difunden generosamente es el arma letal destinada a aplastar cualquier residuo de ideolog\u00eda patriarcal. El hecho de que las mujeres sigan cobrando salarios m\u00e1s bajos de media, ocupen menos puestos de responsabilidad, etc. no tiene nada que ver con el patriarcado: es el sistema utilizado por el capital para dividir y poner en competencia a los trabajadores de ambos sexos (la feminizaci\u00f3n del trabajo no es un factor de equiparaci\u00f3n de mujeres a hombres, sino de equiparaci\u00f3n de hombres a mujeres, es un juego descendente). Evidentemente esto no quita nada a la extraordinaria contribuci\u00f3n que el libro de Kajsa Ekis Ekman ofrece a la lucha contra dos fen\u00f3menos repugnantes como son la reducci\u00f3n del cuerpo femenino a objeto de placer y m\u00e1quina reproductora. Tampoco quita nada a su denuncia de la complicidad de la izquierda posmoderna con el proyecto neoliberal de mercantilizaci\u00f3n total de todo tipo de relaci\u00f3n humana. Estas glosas finales m\u00edas s\u00f3lo pretenden ser un est\u00edmulo cr\u00edtico para comprender la sobredeterminaci\u00f3n de todas las formas de vida precapitalistas por parte del mercado.<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Ekman se refiere en particular a Luk\u00e1cs en Historia y conciencia de clase (Tasco, Mil\u00e1n 1997) mientras que no parece conocer la obra \u00abdefinitiva\u00bb del fil\u00f3sofo h\u00fangaro, Ontolog\u00eda del ser social (4 vols. Meltemi, Mil\u00e1n 2023). lo que tal vez le hubiera servido para superar algunas limitaciones presentes en su an\u00e1lisis filos\u00f3fico-pol\u00edtico (ver la \u00faltima parte de este art\u00edculo).<\/p>\n<p>[2] He estado trabajando en el fen\u00f3meno del llamado capitalismo del despertar (ver C. Rhodes, Capitalismo despierto, Fazi, Mil\u00e1n 2023), es decir, capitalistas \u00abprogresistas\u00bb que aplican los principios de correcci\u00f3n pol\u00edtica a la gesti\u00f3n de sus negocios. hace en estas p\u00e1ginas:https:\/\/socialismodelsecoloxxi.blogspot.com\/2023\/09\/a-proposito-del-cosiddetto-capitalismo.html .<\/p>\n<p>[3] V\u00e9ase L. Boltanski, E. Chiapello, El nuevo esp\u00edritu del capitalismo, Mimesis, Mil\u00e1n-Udine 2014.<\/p>\n<p>[4] V\u00e9ase N. Fraser, Fortune of Feminism , Nueva York 2013; ver tambi\u00e9n (con R. Jaeggi), Capitalismo, Meltemi, Mil\u00e1n 2019.<\/p>\n<p>[5] Boltanski y Chiapello definen la cr\u00edtica art\u00edstica como la cultura antiautoritaria, libertaria y antisexista del ala intelectual y estudiantil de los movimientos de 1968, distingui\u00e9ndola de la cr\u00edtica social del movimiento obrero.<\/p>\n<p>[6] El an\u00e1lisis te\u00f3rico de Nancy Fraser es t\u00edpico en este sentido. Su reflexi\u00f3n integra la de la \u00abcrisis de los cuidados\u00bb en el concepto de crisis capitalista. Es decir, desplaza las principales contradicciones del sistema fuera del modo de producci\u00f3n y las relaciones de mercado, o m\u00e1s bien las reubica en la frontera entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n. Este enfoque, si bien presenta ciertas analog\u00edas con las tesis de autores como Polanyi, Luxemburg, Laclau y otros, se diferencia de ellos en que, por un lado, sostiene que desde el principio la sociedad capitalista ha separado el trabajo de reproducci\u00f3n social, el externo y el externo. a la econom\u00eda, del trabajo de producci\u00f3n econ\u00f3mica, por otro lado afirma que las actividades no econ\u00f3micas representan una condici\u00f3n previa para la existencia misma del sistema econ\u00f3mico. Por tanto, dado que la tendencia capitalista hacia la acumulaci\u00f3n ilimitada desestabiliza los procesos de reproducci\u00f3n social, es en la frontera que separa producci\u00f3n y reproducci\u00f3n donde surge una crisis de cuidados de una intensidad sin precedentes. Esta crisis es el escenario que genera las condiciones para la convergencia entre la emancipaci\u00f3n femenina y la mercantilizaci\u00f3n del trabajo reproductivo, una convergencia que es el caldo de cultivo de ese \u00abneoliberalismo progresista\u00bb al que el feminismo dominante proporciona justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica. Fraser, aunque duramente cr\u00edtico con este feminismo neoliberal, se estanca en el intento de poner la justicia distributiva y la justicia de reconocimiento al mismo nivel pero, como se trata de dos discursos que encarnan paradigmas te\u00f3ricos diferentes, la aspiraci\u00f3n a \u00abreequilibrarlos\u00bb se convierte inevitablemente en resulta en la hegemon\u00eda de uno sobre el otro. Ergo: Fraser tambi\u00e9n termina siendo v\u00edctima del enfoque posmodernista, lo cual es inevitable tan pronto como partimos del supuesto de que las demandas de reconocimiento tienen, no menos que las demandas de justicia distributiva, razones estructurales, ya que las estratificaciones internas de la clase de los explotados seg\u00fan criterios de g\u00e9nero y raza responder\u00eda a una necesidad precisa del modo de producci\u00f3n capitalista. Rebatiendo esta visi\u00f3n en un di\u00e1logo con Fraser, Rahel Jaeggi (ver nota 4) afirma que, de un an\u00e1lisis te\u00f3rico de inspiraci\u00f3n marxista, no se puede deducir ninguna raz\u00f3n estructural por qu\u00e9 los explotados deben ser categorizados sobre la base de fronteras de g\u00e9nero y\/o raciales: \u201c\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si el capitalismo, uno se pregunta, tuviera como objetivo expropiar y \u2018reproductivizar\u2019 a casi todo el mundo, exigiendo mano de obra en esas moradas ocultas de toda la poblaci\u00f3n que no posee capital? , m\u00e1s all\u00e1 de lo que ya les exige mediante la explotaci\u00f3n del trabajo asalariado? \u00bfNo ser\u00eda el resultado un capitalismo no racista y no sexista? Ante esta objeci\u00f3n, Fraser se ve obligado a admitir que la hip\u00f3tesis es \u00abl\u00f3gicamente posible\u00bb, tras lo cual intenta salirse con la suya diciendo que, no obstante, puede excluirse \u00aba todos los efectos pr\u00e1cticos\u00bb. La cuesti\u00f3n es que el feminismo no puede admitir que el sexismo y el racismo no son en s\u00ed mismos estructuralmente necesarios para el modo de producci\u00f3n capitalista, ya que correr\u00eda el riesgo de parecer una lucha de retaguardia contra ciertos arca\u00edsmos culturales y contra las fuerzas pol\u00edticas que los encarnan. En resumen: el problema conceptual que penaliza los an\u00e1lisis de todas las intelectuales feministas es el de la presunta necesidad estructural de la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero para la supervivencia del modo de producci\u00f3n capitalista; un tropiezo que les imposibilita emanciparse completamente de la hegemon\u00eda liberal.<\/p>\n<p>[7] Este giro en el eje deseo-necesidad-derecho fue el punto central que aliment\u00f3 la cr\u00edtica que el abajo firmante, junto con Onofrio Romano y otros amigos, plante\u00f3 contra las tesis defendidas por Stefano Rodot\u00e0 en su El derecho a tener derechos (Laterza, Roma -Bari 2012).<\/p>\n<p>[8] Sobre el car\u00e1cter violento, autoritario y antidemocr\u00e1tico de la cultura pol\u00edticamente correcta, ver J. Friedman, Pol\u00edticamente correcto. El conformismo cultural como r\u00e9gimen, Mimesis, Mil\u00e1n-Udine 2018.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>*Fuente: https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/libertad-para-vender-tu-cuerpo-a-trozos\/<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Progresismo liberal, izquierda fucsia, izquierda posmoderna, izquierda woke\u2026 calificativos que ocultan una visi\u00f3n reaccionaria enmascarada por aires de modernidad. <\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":59280,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4099],"tags":[],"class_list":["post-59271","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-miradas"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Libertad para vender tu cuerpo a trozos - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/libertad-para-vender-tu-cuerpo-a-trozos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Libertad para vender tu cuerpo a trozos - 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