{"id":59152,"date":"2024-04-02T19:58:25","date_gmt":"2024-04-02T17:58:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=59152"},"modified":"2024-04-02T19:58:25","modified_gmt":"2024-04-02T17:58:25","slug":"politica-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/politica-de-guerra\/","title":{"rendered":"Pol\u00edtica de guerra"},"content":{"rendered":"<p>Estamos en guerra. Si es que alguna vez dejamos de estarlo. La \u201cpax americana\u201d se ha parecido bastante, al menos en lo b\u00e9lico, a la \u201cpax romana\u201d: una fuerte inversi\u00f3n en ej\u00e9rcitos y una sucesi\u00f3n de guerras fronterizas. Lo que se est\u00e1 produciendo los \u00faltimos a\u00f1os es un salto de nivel. Tanto en la dedicaci\u00f3n de fondos a las pol\u00edticas armament\u00edsticas como de defensa del belicismo frente a las potencias que presuntamente nos amenazan: Rusia y China. Aunque el socialismo sovi\u00e9tico muri\u00f3, por derribo en el caso ruso, por transformaci\u00f3n en una variante de capitalismo en el chino, parecer\u00eda que los viejos fantasmas de las \u00e9lites capitalistas (econ\u00f3micas, pol\u00edticas y militares) siguen dominando muchas de sus percepciones. Y nos conducen a un peligro colectivo de impensables consecuencias.<\/p>\n<p>Sin duda, el mayor peligro es que esta larga campa\u00f1a belicista culmine en una conflagraci\u00f3n total, con el uso de armas nucleares y la destrucci\u00f3n masiva. Es urgente revitalizar un movimiento pacifista, antinuclear, que en la d\u00e9cada de los ochenta supo poner de manifiesto la locura de la din\u00e1mica armamentista. Tras la desaparici\u00f3n de la URSS y la ca\u00edda de la tensi\u00f3n entre bloques, la gente ha olvidado que el arsenal at\u00f3mico sigue presente. Y, aunque no se utilice, el nivel destructivo del arsenal convencional es brutal. Incluso sin contar con el armamento nuclear, la capacidad de destrucci\u00f3n es de por s\u00ed atroz; Gaza lo recuerda a diario. Tambi\u00e9n ha contribuido a desmovilizar el movimiento antibelicista la paulatina desaparici\u00f3n de los ej\u00e9rcitos de leva, la profesionalizaci\u00f3n que provoca que, para la mayor parte de la juventud, la guerra no sea vista como un peligro directo para sus vidas. La guerra ha sido subcontratada a los pobres.<\/p>\n<p>Hay una inconsciencia compartida entre las \u00e9lites y la poblaci\u00f3n, aunque de distinta naturaleza. Las \u00e9lites militares casi siempre conf\u00edan en que su planteamiento es ganador. Todos los grandes conflictos modernos los ha iniciado el Ej\u00e9rcito que esperaba una victoria demoledora en poco tiempo. Tambi\u00e9n ha ocurrido en el caso de Ucrania. La ofensiva inicial rusa estaba pensada para obtener una victoria r\u00e1pida, que forzara un cambio en la pol\u00edtica ucraniana. Y Occidente estuvo en parte provocando esta guerra, con la confianza de que la combinaci\u00f3n de esfuerzo b\u00e9lico y sanciones desestabilizar\u00edan a Rusia y provocar\u00edan un cambio de r\u00e9gimen. Ahora que resulta obvio que este plan no ha funcionado, que existe una posibilidad real de que Zelenski y los suyos pierdan la guerra, algunos l\u00edderes europeos entran en p\u00e1nico y su respuesta, empezando por enviar \u201casesores\u201d al conflicto, puede acabar por provocar una escalada que nos lleve a una conflagraci\u00f3n global.<\/p>\n<p>Aunque al final el conflicto se mantenga al nivel local, y el sufrimiento extremo quede \u201climitado\u201d a las zonas de guerra, el alza del discurso militarista tiene consecuencias en otros muchos campos. En primer lugar, el del crecimiento del gasto b\u00e9lico a costa del bienestar social. Estados Unidos es un caso extremo de un pa\u00eds que combina una baja fiscalidad y un elevad\u00edsimo gasto militar, lo que tiene como consecuencia graves carencias en servicios p\u00fablicos, redistribuci\u00f3n de la renta, y equipamientos colectivos. Una combinaci\u00f3n de pol\u00edticas de ajuste y aumento del gasto b\u00e9lico es un c\u00f3ctel indigesto para cualquier sociedad sana. No s\u00f3lo desv\u00eda gasto en beneficio del complejo militar-industrial, sino que tambi\u00e9n contamina otras muchas \u00e1reas, especialmente todo lo que tiene que ver con investigaci\u00f3n y tecnolog\u00eda. Precisamente, en el momento en que ya es perceptible la necesidad de un cambio global para hacer frente al desastre ecol\u00f3gico (y otras muchas cuestiones, como el envejecimiento poblacional), optar por una econom\u00eda de guerra es un crimen y una estupidez.<\/p>\n<p>En segundo lugar, est\u00e1 la generaci\u00f3n de un clima emocional y social favorable a la guerra. Imprescindible para que estas pol\u00edticas puedan sostenerse. Un clima que combina la generaci\u00f3n de un clima de terror (\u201cnos atacan\u201d, \u201cquieren destruirnos\u201d), una sensaci\u00f3n de superioridad moral frente al presunto enemigo, una criminalizaci\u00f3n persuasiva de la disidencia interna, la separaci\u00f3n radical entre \u201clos nuestros y los otros\u201d, y la creaci\u00f3n de chivos expiatorios locales sobre los que descargar sospechas y concentrar tensiones. La Alemania nazi es el ejemplo extremo, pero esta din\u00e1mica es visible en otros muchos lugares, como por ejemplo el uso del antiamericanismo por parte del macartismo estadounidense. Israel es, actualmente, otro ejemplo evidente de esta combinaci\u00f3n de din\u00e1micas nefastas. Y, en tercer lugar, esta din\u00e1mica suele culminar en un recorte de libertades y derechos especialmente aplicable a quienes se oponen a estos planteamientos. Los casos de Assange y de Pablo Gonz\u00e1lez son dos ejemplos palpables de lo que implica esta l\u00f3gica de guerra, y c\u00f3mo deteriora los derechos fundamentales. Todas las sociedades en las que se ha impuesto esta l\u00f3gica b\u00e9lica han acabado deteriorando el conjunto de la vida social.<\/p>\n<p>Aunque ahora est\u00e1 emergiendo esta din\u00e1mica b\u00e9lica, muchos de sus rasgos (m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente militar) llevan a\u00f1os proliferando en las sociedades capitalistas desarrolladas. El sostenido crecimiento de la extrema derecha se apoya en las l\u00edneas que acabo de destacar: explotaci\u00f3n del medio, creaci\u00f3n de chivos expiatorios, agresi\u00f3n sostenida a los opositores, delimitaci\u00f3n de espacios\u2026 Lo aplica la extrema derecha, lo han aplicado los nacionalismos perif\u00e9ricos y lo est\u00e1 implementando, de forma creciente, la derecha tradicional.<\/p>\n<p>Una parte de este modelo de acci\u00f3n puede explicarse por motivos instrumentales, de la eficacia que tienen estas pol\u00edticas a la hora de ganar audiencia, consolidar la base social y debilitar al opositor. La proliferaci\u00f3n de especialistas en comunicaci\u00f3n \u2014m\u00e1s bien en manipulaci\u00f3n de masas, sea con fines pol\u00edticos o comerciales\u2014, consolidada en centros de formaci\u00f3n especializados, de empresas dedicadas a ello, puede explicar parte del fen\u00f3meno. La otra, menos conocida, es la de los intereses materiales; las \u00e9lites econ\u00f3micas han optado por fomentar estas pol\u00edticas para frenar cualquier regulaci\u00f3n p\u00fablica que atente contra sus intereses, y para bloquear la emergencia de modelos alternativos de organizaci\u00f3n social. Aunque sea s\u00f3lo un ejemplo local, sirve el caso de la persecuci\u00f3n a Ada Colau y los Comuns en Barcelona (parecida a la padecida por Pablo Iglesias, aunque var\u00edan las formas por el marco local), con una combinaci\u00f3n de acoso legal, campa\u00f1as medi\u00e1ticas e intervenci\u00f3n en redes sociales. Este ejemplo es una muestra de la intolerancia de las \u00e9lites a la hora de aceptar cambios, por moderados que sean, que afecten a sus mezquinos intereses. Sus impulsores son reconocibles: Agbar, la Caixa, el Gremio de Restauraci\u00f3n, el lobby del autom\u00f3vil, el de la especulaci\u00f3n inmobiliaria\u2026 Con la colaboraci\u00f3n de parte de las viejas \u00e9lites pol\u00edticas, \u00e1vidas de recuperar el poder perdido. No es un caso \u00fanico, y seguramente puede extrapolarse a muchos otros lugares. Pero, sea cual sea el lugar y la experiencia concreta, lo que es evidente es que esta pol\u00edtica de guerra entronca con una larga corriente de creaci\u00f3n de un clima de enquistamiento, fractura social, desprecio a la democracia real, proliferaci\u00f3n de p\u00e1nicos, e irracionalismo. Y ello la hace a\u00fan m\u00e1s peligrosa.<\/p>\n<p>Romper esta din\u00e1mica, cuestionar el militarismo, las l\u00f3gicas de bloques, el nacionalismo excluyente, el racismo impl\u00edcito, el autoritarismo, es una tarea urgente. Por el peligro claro que supone y porque, adem\u00e1s, su ascenso impide afrontar con serenidad los problemas reales a los que se enfrenta la humanidad: la crisis ecol\u00f3gica y la desigualdad extrema. Requiere un esfuerzo social, pol\u00edtico y cultural enorme. Y exige, tambi\u00e9n, que la izquierda evite entrar en esta din\u00e1mica de espacios cerrados, de persecuci\u00f3n de la propia disidencia en busca de cohesi\u00f3n. Exige buscar l\u00edneas de actuaci\u00f3n que sirvan para quebrar el simplismo y la groser\u00eda de la l\u00f3gica militar.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>*Fuente: https:\/\/mientrastanto.org\/233\/notas\/politica-de-guerra\/<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta pol\u00edtica de guerra entronca con una larga corriente de creaci\u00f3n de un clima de enquistamiento, fractura social, desprecio a la democracia real, proliferaci\u00f3n de p\u00e1nicos, e irracionalismo. 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