{"id":58845,"date":"2024-03-12T20:18:59","date_gmt":"2024-03-12T19:18:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=58845"},"modified":"2024-03-12T20:18:59","modified_gmt":"2024-03-12T19:18:59","slug":"la-triana-que-se-fue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/la-triana-que-se-fue\/","title":{"rendered":"La Triana que (se) fue"},"content":{"rendered":"<p>Triana es sin\u00f3nimo de idiosincrasia. Hablar de este arrabal sevillano es hablar de la solera de un barrio que tiempo atr\u00e1s hizo las veces de pueblo, con su vida en la calle y su sentir comunal, pero se encuentra ahora en la piel de una peque\u00f1a ciudad, v\u00edctima de la caricaturizaci\u00f3n de lo que fue.\u00a0\u201cPodr\u00edan tirar Triana entera, dejar a la gente, y seguir\u00eda siendo Triana\u201d, sentenci\u00f3 Gualberto Garc\u00eda, pionero del rock andaluz, nacido en un corral de vecinos en la calle Pag\u00e9s del Corro, en pleno coraz\u00f3n del mencionado barrio.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de Triana sin su gente? Cada vez resisten menos de aquellas personas a las que el m\u00fasico de Smash hac\u00eda referencia como sustento de la esencia de este lugar. Los pocos trianeros de toda la vida, que en su d\u00eda pudieron con la especulaci\u00f3n inmobiliaria de mediados del siglo XX, conviven ahora con fen\u00f3menos como la turistificaci\u00f3n y la gentrificaci\u00f3n, sinti\u00e9ndose extranjeros en sus propias casas.\u00a0La pureza del arrabal fue y es amenazada, al tiempo que las personas en las que se mantiene viva se ven obligadas a dejar atr\u00e1s su barrio, o a resistir en \u00e9l a duras penas.<\/p>\n<h2>Origen de una identidad<\/h2>\n<p>Una caracter\u00edstica innata del barrio de Triana es su multiculturalidad. La rica historia del arrabal es fruto de las distintas poblaciones que han pasado por \u00e9l desde el siglo XII, cuando empezaron a asentarse en este rinc\u00f3n de Sevilla los trianeros m\u00e1s primitivos.<\/p>\n<p>Sus or\u00edgenes datan de la \u00e9poca almohade, como reflejan los restos encontrados en el Castillo de San Jorge, levantado a orillas del Guadalquivir, con el fin de vigilar y proteger el desaparecido puente de barcas. La construcci\u00f3n de este \u00faltimo, a consecuencia del desplazamiento del cauce del r\u00edo, supuso un punto de inflexi\u00f3n en la vida del barrio. Antes de esta modificaci\u00f3n, el arrabal se caracterizaba por las frecuentes inundaciones que imped\u00edan su habitabilidad.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre Triana, el r\u00edo, y las inundaciones, ha sido una constante hasta hace pocas d\u00e9cadas, marcando las formas de vida que se han ido desarrollando en el barrio.<\/p>\n<h2>El principio del fin<\/h2>\n<p>Para entender c\u00f3mo se han ido desarrollando los acontecimientos en el barrio, es necesario conocer la historia de la Cava de Triana. Se trat\u00f3 de una zanja cavada (de ah\u00ed su nombre) donde hoy se encuentra la calle Pag\u00e9s del Corro, con el objetivo de desviar el r\u00edo ayudando a aliviar su caudal en \u00e9pocas de crecidas. As\u00ed, no es de extra\u00f1ar que cada vez que ten\u00eda lugar una inundaci\u00f3n en la ciudad, la Cava quedara completamente anegada.<\/p>\n<p>En \u00e9poca de lluvias, la excavaci\u00f3n ten\u00eda una funci\u00f3n protectora de cultivos, pero, en verano, invert\u00eda su forma c\u00f3ncava, y se convert\u00eda en una enorme monta\u00f1a de basura muy dif\u00edcil de atravesar. Esta situaci\u00f3n provoc\u00f3 que, a principios del siglo XX, el Ayuntamiento decidiese proceder a su saneamiento trazando en su lugar la calle que conocemos hoy.<\/p>\n<p>A comienzos del siglo pasado, esta y otras calles del barrio fueron testigos del crecimiento de la poblaci\u00f3n de Triana. En las casas de vecinos se hizo habitable la parte de la vivienda que, hasta entonces, hab\u00eda estado destinada al mantenimiento de animales y cultivos. Esta modificaci\u00f3n constituy\u00f3 el origen y el aumento, en n\u00famero y extensi\u00f3n, de un elemento clave para comprender los posteriores \u00e9xodos: los corrales de vecinos.<\/p>\n<p>Repartidos por todo el barrio, los corrales de vecinos instauraron una forma de entender la vida en todos los trianeros que por ellos pasaron. Constituidos como un conjunto de viviendas alrededor de un patio central se caracterizaban, entre otras cosas, por albergar en su interior un ba\u00f1o com\u00fan para todos los vecinos, una cocina comunitaria, y pilas con restregadores para lavar la ropa en el exterior donde, adem\u00e1s, sol\u00eda haber abundante vegetaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trataba de peque\u00f1os habit\u00e1culos, por lo que los inquilinos desarrollaban gran parte de sus actividades diarias en torno al patio que los un\u00eda. Este lugar com\u00fan pasaba a acoger, en algunas ocasiones, celebraciones familiares como bautizos o bodas, en las que participaban todos los residentes en el corral.<\/p>\n<p>En un escenario donde la vida se compart\u00eda y los vecinos se convert\u00edan en familia, la falta de comodidades pasaba a un segundo plano. \u201cAquellas condiciones de vida nunca se vieron como un inconveniente\u201d, asegura \u00c1ngel Vela Nieto, escritor, periodista y trianero nacido en la Cava, que conoci\u00f3 de primera mano la vida en los corrales de vecinos, desde muy temprana edad, a trav\u00e9s de sus amigos de juventud.<\/p>\n<p>Las personas que se hab\u00edan criado en su corral, no entend\u00edan el d\u00eda a d\u00eda sin ese sentido de clan, sin la lectura comunal que hac\u00edan de la convivencia entre habitantes de un mismo espacio. Sin embargo, los corrales, que constitu\u00edan el hogar de aquellos trianeros, ocupaban un terreno con mucho potencial para generar riqueza, desde el punto de vista inmobiliario.<\/p>\n<p>La proximidad del arrabal con el centro de la ciudad, unida a las numerosas conexiones existentes entre ambos puntos y el Aljarafe, hicieron de Triana el blanco perfecto para edificar nuevas viviendas, destinadas a personas pertenecientes a clases sociales que difer\u00edan mucho de las presentes, hasta el momento, en esta zona de Sevilla.<\/p>\n<figure id=\"attachment_58848\" aria-describedby=\"caption-attachment-58848\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-58848 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/triana2.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"619\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/triana2.jpg 800w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/triana2-472x365.jpg 472w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/triana2-768x594.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/triana2-16x12.jpg 16w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-58848\" class=\"wp-caption-text\">Corrales de vecinos. A pesar de la destrucci\u00f3n masiva de corrales de vecinos que se dio en Triana, a partir de la segunda mitad del siglo XX, algunos de ellos resisten al paso de los a\u00f1os gracias a la labor de sus residentes. El Hotel Triana es un ejemplo de corral que se conserva en la actualidad, al estar protegido parcialmente por el PGOU. Mar\u00eda Jos\u00e9 Blanco Garc\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<p>A partir de la segunda mitad del siglo XX, los pol\u00edticos locales, unidos a las empresas que pusieron sus ojos sobre Triana, llevaron a cabo numerosos movimientos especulativos que trajeron graves consecuencias para el barrio.<\/p>\n<p>Alegando condiciones de insalubridad en los corrales de vecinos, los trianeros que en ellos viv\u00edan fueron expulsados de sus hogares por parte de las autoridades. Muchos de aquellos corrales fueron destruidos o modificados de manera agresiva para, en su lugar, levantar nuevas viviendas destinadas a personas con un poder adquisitivo mayor, que pudieran permitirse vivir en un espacio privilegiado como era Triana.<\/p>\n<h2>Primer adi\u00f3s<\/h2>\n<p>Los primeros \u00e9xodos de trianeros que se dieron en el arrabal, a diferencia de lo que se encuentra establecido en el imaginario popular, no respondieron, al menos de manera predominante, a una cuesti\u00f3n \u00e9tnica, sino a una cuesti\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Andrea Oliver Sanjusto, antrop\u00f3loga, y nieta de una de las vecinas del barrio que fue expulsada en la primera oleada de movimientos poblacionales, aporta luz sobre esta compleja cuesti\u00f3n desde una perspectiva diferente. \u201cNo fue una limpieza \u00e9tnica, la cual no pretendo blanquear porque s\u00ed hubo parte de ello, pero no fue, en esencia, una limpieza \u00e9tnica, ni solamente eso. Fue una limpieza de pobres\u201d, comenta la antrop\u00f3loga, haciendo referencia a la expulsi\u00f3n indiscriminada de gitanos y payos que conviv\u00edan en armon\u00eda, compartiendo un mismo espacio, y creando formas de vida comunes materializadas en los corrales de vecinos.<\/p>\n<p>Estos hechos no se dieron \u00fanicamente en la zona de la Cava de Triana, a pesar de ser esta la m\u00e1s popular y sonada. Otras partes del arrabal como la Barriada de la D\u00e1rsena, o el Turru\u00f1uelo, tambi\u00e9n se vieron afectadas por la especulaci\u00f3n urban\u00edstica e inmobiliaria.<\/p>\n<p>Existe diversidad de opiniones sobre el grado de voluntariedad que presentaron los trianeros que se marcharon del barrio, pues la versi\u00f3n oficial que ofrec\u00edan, tanto el Ayuntamiento, como las empresas interesadas en los terrenos, era cu\u00e1nto menos esperanzadora. Este acontecimiento se present\u00f3 como una reubicaci\u00f3n de determinadas familias pobres a las que, viviendo en unas condiciones de higiene y seguridad infrahumanas, se les ofrec\u00eda la posibilidad de adquirir un nuevo hogar en otro lugar de la ciudad.<\/p>\n<p>Muchos de los vecinos no lo consideraron una expulsi\u00f3n, puesto que, voluntariamente, accedieron a colaborar con el proyecto en vista de que ofrec\u00eda un buen futuro a sus familias. Muchas de ellas fueron reubicadas en zonas como el Pol\u00edgono de San Pablo, Torreblanca, o el Pol\u00edgono Sur. Barrios reci\u00e9n creados o aun sin terminar, sin servicios m\u00ednimos de colegio, hospital, transporte, o alcantarillado.<\/p>\n<p>En consecuencia, personas que estaban acostumbradas a vivir en corrales de vecinos, con unas costumbres y formas de vida poco compatibles con modelos de vivienda vertical, fueron trasladados a bloques de pisos. Rotos aquellos lazos de vecindad, la adaptaci\u00f3n result\u00f3 extremadamente compleja.<\/p>\n<p>\u00c1ngel Vela recuerda esta \u00e9poca como traum\u00e1tica para los trianeros que dijeron adi\u00f3s a su barrio de toda la vida y decidieron, o se vieron obligados, a emprender un nuevo camino. \u201cYo tengo amigos que se tuvieron que ir a Madre de Dios y a Torreblanca. S\u00e9 que muchos de ellos se acostaban llorando, a\u00f1orando su corral. Eso del cuarto de ba\u00f1o y la cocina alicatada no les daba la felicidad. La felicidad la ten\u00edan en su patio, con sus vecinos, con aquella convivencia. T\u00fa quitas a una persona mayor de su ambiente, la metes en una barriada nueva, donde no conoce a nadie, todo muy fr\u00edo, con una comodidad que no valoran, porque hay otros valores muy por encima de esa comodidad y, l\u00f3gicamente, se deprimen\u201d.<\/p>\n<p>Las consecuencias de estos primeros \u00e9xodos de la segunda mitad del siglo XX, no solo afectaron a las personas que se fueron. Tambi\u00e9n incidieron sobre el propio arrabal que dejaron atr\u00e1s, y los vecinos que en \u00e9l se quedaron, poniendo en juego la identidad e idiosincrasia de uno de los barrios m\u00e1s puros y genuinos que alberga la ciudad hispalense.<\/p>\n<p>Algunos, de manera excepcional, pudieron volver a Triana tras largos a\u00f1os de lucha incansable. Este fue el caso de la abuela de Andrea quien, tras ser expulsada de la D\u00e1rsena junto a toda su familia y trasladada al Pol\u00edgono Sur, consigui\u00f3 d\u00e9cadas despu\u00e9s una casa en el Hotel Triana, donde a\u00fan reside. Uno de los \u00faltimos corrales de vecinos que, a d\u00eda de hoy, resisten en el barrio al estar protegido parcialmente por el PGOU.<\/p>\n<p>La gentrificaci\u00f3n de Triana se fue haciendo cada vez m\u00e1s notable a lo largo de los a\u00f1os 60 y 70 hasta que, en los a\u00f1os 80, la centralidad que adquiri\u00f3 el barrio provoc\u00f3 una subida estratosf\u00e9rica de los precios de la vivienda y el alquiler. En los 90, las viviendas en Triana eran las m\u00e1s caras de la ciudad, despu\u00e9s de las del casco hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>As\u00ed, a pesar de regresos como el anteriormente mencionado, el sentir general de los trianeros que tuvieron la oportunidad de resistir en el barrio desde un principio, auguraba que aquellos \u00e9xodos solo constitu\u00edan el inicio de un largo proceso.<\/p>\n<h2>Involuci\u00f3n<\/h2>\n<p>El barrio de Triana ha ido adapt\u00e1ndose, con el paso de los a\u00f1os, a las exigencias econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas de estos nuevos tiempos en los que se encuentra su ciudad. Sin embargo, a pesar de que, a priori, la adaptaci\u00f3n se ha llevado a cabo con fines evolutivos, existen voces que la califican de involuci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_58850\" aria-describedby=\"caption-attachment-58850\" style=\"width: 419px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-58850\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA3-255x365.jpg\" alt=\"\" width=\"419\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA3-255x365.jpg 255w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA3-586x840.jpg 586w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA3-8x12.jpg 8w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 419px) 100vw, 419px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-58850\" class=\"wp-caption-text\">Pag\u00e9s del Corro, 11. Este edificio construido en 1888, y restaurado en 2007, posee una de las fachadas m\u00e1s identificativas del barrio. Sus azulejos constituyen un claro homenaje a la popular cer\u00e1mica de Triana. A d\u00eda de hoy, alberga en su interior un apartamento tur\u00edstico. Mar\u00eda Jos\u00e9 Blanco Garc\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<p>La gentrificaci\u00f3n, que fue haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s notable en el arrabal durante toda la segunda mitad del siglo XX, se une, desde hace varias d\u00e9cadas, a la turistificaci\u00f3n. Ambos procesos combinados resultan en un c\u00f3ctel letal para los que viven a esta orilla del Guadalquivir, aunque \u00e9sta es una realidad que, actualmente, comparten muchos otros barrios de Sevilla.<\/p>\n<p>\u201cTriana se ha convertido en un parque tem\u00e1tico, el \u00fanico que vive es el turista. T\u00fa sales y no ves una cara conocida, aunque te lleves tres horas andando por el barrio. Imag\u00ednate el cambio que es eso de la Triana-Pueblo que yo conoc\u00ed, a esta cosa que es ahora\u201d, se lamenta \u00c1ngel Vela Nieto recordando el ambiente familiar y cercano que se respiraba en este lugar, donde la convivencia entre la poblaci\u00f3n local era ejemplar.<\/p>\n<p>No son pocos los trianeros que, a d\u00eda de hoy, sufren las consecuencias de esta situaci\u00f3n. Andrea Oliver, cuya familia luch\u00f3 por volver a Triana tras los primeros \u00e9xodos, se ha visto obligada a dejar atr\u00e1s su barrio. La compra de edificios por parte de inversores que acometen reformas integrales de los mismos, ha hecho que los precios del alquiler sean ahora prohibitivos. Despu\u00e9s de toda una vida en el mismo barrio, ella es la primera generaci\u00f3n de su familia que tiene que marcharse.<\/p>\n<p>\u201cMe he ido de uno de los sectores que m\u00e1s crece en el precio del suelo, que se est\u00e1 convirtiendo en una de las zonas con mayor poder adquisitivo, y que es mi barrio, al m\u00e1s pobre de Espa\u00f1a, que est\u00e1 en el sector Tres Barrios \u2013 Amate. All\u00ed me he comprado mi casa y, ahora, estoy viendo yo los lazos de vecindad, las estructuras de barrio, los comercios locales, y la vida en la calle que yo recuerdo haber vivido en Triana cuando era peque\u00f1a, pero que ya se ha perdido\u201d, alega la antrop\u00f3loga.<\/p>\n<p>Ib\u00e1n D\u00edaz Parra, doctor en Geograf\u00eda, ha llevado a cabo distintas investigaciones sobre las causas y consecuencias de la turistificaci\u00f3n en Sevilla. Seg\u00fan el experto, el punto en el que la ciudad se encuentra en este momento tiene que ver con la desregulaci\u00f3n de los alquileres que se llev\u00f3 a cabo a partir de 1985, a trav\u00e9s del Decreto Boyer.<\/p>\n<p>Entre otras cosas, se eliminaron los topes de precios y se redujo por norma general la duraci\u00f3n de los contratos, al permitir que, libremente, las partes contratantes llegaran a un acuerdo conjunto. En consecuencia, se empezaron a dar m\u00e1s garant\u00edas al propietario, al tiempo que los inquilinos cada vez lo ten\u00edan m\u00e1s dif\u00edcil. Esto, actualmente, se une al nacimiento de plataformas digitales que facilitan la turistifiaci\u00f3n de las ciudades.<\/p>\n<p>Como asegura Ib\u00e1n D\u00edaz Parra, \u201csurge un dispositivo tecnol\u00f3gico nuevo que, virtualmente, permite que cualquier vivienda en una ciudad se convierta en un alojamiento tur\u00edstico. Esto resulta en los pisos ofrecidos mediante plataformas digitales. En la actualidad, el mercado de los alojamientos tur\u00edsticos que se ofertan a trav\u00e9s de estos medios es un mercado completamente paralelo y desregularizado\u201d.<\/p>\n<p>De esta forma, aunque es innegable que el sector tur\u00edstico sustenta gran parte de la econom\u00eda de Sevilla y sus barrios m\u00e1s conocidos, no se deben pasar por alto sus consecuencias, ni enfrentarlas con resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El periodista y escritor Francisco Correal Naranjo habla sobre la medida en que esta situaci\u00f3n afecta a Triana. \u201cLa turistificaci\u00f3n es un fen\u00f3meno que no se puede parar. Por muy fuerte que sea la personalidad de Triana, eso termina afectando a la identidad de cualquier barrio\u201d.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de comercios locales, frente a la llegada de franquicias a las que no pueden hacer competencia, es la primera muestra de c\u00f3mo inciden la turistificaci\u00f3n y la gentrificaci\u00f3n en la caracter\u00edstica personalidad de la que presume Triana. Del mismo modo, la peatonalizaci\u00f3n de calles como la de San Jacinto, es concebida por muchos trianeros como un greenwashing. Esto quiere decir que las mismas quedan libres de los humos que generan los veh\u00edculos, pero ese espacio se privatiza en forma de terrazas que impiden andar libremente a los ciudadanos, o patinetes el\u00e9ctricos que invaden las calles del barrio.<\/p>\n<p>La contaminaci\u00f3n no desaparece, ya que pasa a ser ac\u00fastica, a trav\u00e9s de medidas que, una vez m\u00e1s, favorecen al for\u00e1neo en detrimento del local. Andrea Oliver lo resume alegando que \u201cse pierde el derecho a vivir en esta ciudad para los que hacemos ciudadan\u00eda\u201d. As\u00ed, a situaciones como las mencionadas, es preciso sumar el encarecimiento, no s\u00f3lo del suelo, sino de los productos b\u00e1sicos, o las dificultades que todo esto supone para los j\u00f3venes trianeros que desean formar una familia en su barrio de toda la vida, vi\u00e9ndose obligados, para ello, a caer en la precarizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Derecho al arraigo y apropiaci\u00f3n del espacio<\/h2>\n<p>Cualquier persona puede elegir irse, en este caso, de su barrio, cuando las condiciones que se presenten no le permitan seguir viviendo como desea. Pero, tambi\u00e9n, debe poder permanecer en \u00e9l, si le place, haciendo uso de la legitimidad que le concede el haber nacido y crecido en el mismo, sin que nadie tenga derecho a expulsarla y ocupar su lugar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_58851\" aria-describedby=\"caption-attachment-58851\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-58851 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA4.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"506\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA4.jpg 800w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA4-577x365.jpg 577w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA4-768x486.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA4-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-58851\" class=\"wp-caption-text\">Silla de enea en una esquina de Triana Mar\u00eda Jos\u00e9 Blanco Garc\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<p>La antrop\u00f3loga Andrea Oliver se refiere a este concepto y pone de ejemplo su propia situaci\u00f3n. \u201cYo me he ido de Triana, mi barrio, como podr\u00eda haberme no ido y haberme quedado all\u00ed haci\u00e9ndome notar, porque tengo derecho a ese arraigo. Por eso, tampoco culpo a la gente que, a costa de pagar y aguantar all\u00ed como sea, se queda\u201d.<\/p>\n<p>Relacionado con el derecho al arraigo, Ib\u00e1n D\u00edaz expone la problem\u00e1tica de la no apropiaci\u00f3n del espacio. Actualmente, debido a la turistificaci\u00f3n, tanto los ciudadanos que se marchan, como los que se quedan tras los \u00e9xodos, dejan de apropiarse del espacio en el que viven. \u201cLa gente, al no sentir ese espacio como suyo, al sentirse extranjera, lo cuida menos, se preocupa menos por \u00e9l. Esto est\u00e1 sucediendo en Triana\u201d.<\/p>\n<p>Como soluci\u00f3n a esta problem\u00e1tica, \u00c1ngel Vela Nieto propone incidir en la sociedad desde la educaci\u00f3n. \u201cTriana deber\u00eda ser una asignatura en los colegios del barrio, porque eso lleva a un conocimiento que las nuevas generaciones deber\u00edan tener\u201d. As\u00ed, los j\u00f3venes trianeros ser\u00edan conscientes del derecho que tienen a quedarse en su hogar y apropiarse del espacio que ocupan.<\/p>\n<h2>Paralelismos<\/h2>\n<p>En la actualidad seguimos asistiendo, irremediablemente, a la expulsi\u00f3n de vecinos de Triana y, aunque los a\u00f1os han provocado que algunos factores se intensifiquen, las caracter\u00edsticas de estas marchas no se alejan tanto como podr\u00edamos pensar de las que tuvieron lugar hace siete d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>La precariedad laboral generalizada en la mayor\u00eda de los sectores, unida a la aceleraci\u00f3n de la vida en todos sus aspectos, es una caracter\u00edstica determinante de los \u201c\u00e9xodos contempor\u00e1neos\u201d que est\u00e1n teniendo lugar actualmente en Triana y que afecta, predominantemente, a los m\u00e1s j\u00f3venes. Esto tiene que ver con las dificultades con las que se topan las nuevas generaciones a la hora de buscar un trabajo que les permita seguir viviendo en su barrio de toda la vida, o con lo dif\u00edcil que puede llegar a resultar adquirir una vivienda en propiedad.<\/p>\n<p>Andrea Oliver hace referencia a lo anterior, bas\u00e1ndose en su propia experiencia. \u201cAntes pod\u00eda haber una esperanza, un \u2018pues me busco la vida y veo c\u00f3mo vuelvo\u2019, aunque en muchos casos se tratara de una fantas\u00eda. Ahora te vas, y lo haces con una mano delante y la otra detr\u00e1s, porque sabes con seguridad que la vuelta es imposible\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_58852\" aria-describedby=\"caption-attachment-58852\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-58852 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA5.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"565\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA5.jpg 800w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA5-517x365.jpg 517w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA5-768x542.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/TRIANA5-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-58852\" class=\"wp-caption-text\">Calle Castilla. La Parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de la O, unida a las coloridas fachadas de esta emblem\u00e1tica calle de Triana, contrasta con un cartel que refleja la inmersi\u00f3n del turismo en lo que siempre fue el coraz\u00f3n del barrio. Mar\u00eda Jos\u00e9 Blanco Garc\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<p>Adem\u00e1s de consecuencias econ\u00f3micas, la antrop\u00f3loga destaca que los \u00e9xodos a los que estamos asistiendo actualmente llevan consigo un componente cultural que antes no jugaba un papel tan destacado. \u201cEl problema es que ahora expulsas y exportas, ya no solamente a la gente, sino tambi\u00e9n la cultura, trayendo luego de importaci\u00f3n cosas nuevas, y la perspectiva rom\u00e1ntica de lo que el \u2018guiri\u2019 quiere o espera encontrar aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Se observa, as\u00ed, una destrucci\u00f3n del patrimonio etnol\u00f3gico m\u00e1s clara en el caso de los primeros \u00e9xodos al tratarse de formas tradicionales de vida. En los \u00e9xodos actuales, esta eliminaci\u00f3n de formas de vida se une a una eliminaci\u00f3n del uso del espacio p\u00fablico.<\/p>\n<p>A pesar de las diferencias de contexto entre aquellas marchas del pasado siglo y las que est\u00e1n teniendo lugar ahora, existen paralelismos muy marcados respecto a sus causas. La l\u00f3gica que se sigue, en ambos casos, es la de extraer el m\u00e1ximo beneficio de la propiedad, aumentando las rentas. En definitiva, quien paga m\u00e1s se queda con el espacio. \u201cSi antes la clase media pagaba m\u00e1s que la gente que tradicionalmente hab\u00eda habitado Triana, se la quedaba. Si ahora el turista paga m\u00e1s que la clase media, la clase media se puede ir yendo tambi\u00e9n\u201d, expone sobre esto D\u00edaz Parra.<\/p>\n<p>Coincide con el ge\u00f3grafo, el periodista \u00c1ngel Vela. \u201cAhora mismo hay muy pocos trianeros en Triana. La gente que hemos tenido la suerte de poder quedarnos somos unos afortunados, estamos aqu\u00ed como el resultado de un milagro. Dos hermanos m\u00edos se pudieron quedar en Triana, pero cinco se tuvieron que ir fuera, porque viv\u00edan en casas que echaron abajo. En distintas \u00e9pocas es la misma tragedia, el resultado es que la gente de aqu\u00ed se tiene que ir\u201d.<\/p>\n<p>Francisco Correal defini\u00f3 a Triana como un barrio que convive permanentemente con el exilio y el desarraigo, aunque la esencia de este arrabal se mantiene viva en la gente que, cerca o lejos de \u00e9l, ha formado parte de su pasado, y construye su presente. Sin embargo, es imprescindible que realidades como las expuestas se traten y se pongan en conocimiento de la ciudadan\u00eda, ya que, como dice la frase atribuida al poeta y fil\u00f3sofo Ruiz de Santayana, \u201cel pueblo que no conoce su historia est\u00e1 condenado a repetirla\u201d.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>*Fuente: https:\/\/www.elsaltodiario.com\/ciudad\/triana-se-fue<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apenas ciento cincuenta metros de hierro y piedra separan a Sevilla de Triana. Un barrio con catedral, fiestas, costumbres, y formas de vida y expresi\u00f3n propias, se enmarca dentro de una ciudad que tiende a a\u00f1orar su patrimonio humano, en lugar de preservarlo. Tras los \u00e9xodos de trianeros que se dieron a mediados del siglo XX, casi setenta a\u00f1os despu\u00e9s la historia se repite, pero el contexto socioecon\u00f3mico hostil actual agrava sus consecuencias. 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