{"id":58755,"date":"2024-03-05T21:33:52","date_gmt":"2024-03-05T20:33:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=58755"},"modified":"2024-03-05T21:33:52","modified_gmt":"2024-03-05T20:33:52","slug":"negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/negro\/","title":{"rendered":"Negro"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><em>Martes<\/em><\/h4>\n<p>Estaba terminando de poner el lavarropas y justo me escribi\u00f3 el Negro. Me pregunt\u00f3 si no lo acompa\u00f1aba a Buenos Aires a descargar pescado en el Walmart. El Negro es mi amigo m\u00e1s querido. Es camionero y, seg\u00fan dice, no podr\u00eda dedicarse a otra cosa. Esa vez deb\u00eda venir de San Antonio y, como pasaba por Bah\u00eda, me junt\u00f3 en el Minino y lo acompa\u00f1\u00e9. El Minino es el cami\u00f3n del Negro. Lo trata como si fuera un humano y lo mima como si fuese una mascota.<\/p>\n<p>El Negro es quince a\u00f1os mayor que yo, pero aparenta mucho m\u00e1s, y cualquiera podr\u00eda pensar que es mi viejo. Su vida entera pasa por su oficio. Ante cualquier cosa que vos le comentes, \u00e9l te dice que no tiene idea, que \u00e9l es camionero. As\u00ed y todo, las conversaciones m\u00e1s interesantes siempre las tengo con \u00e9l y con Ruly, el amigo que nos present\u00f3 al Negro y a m\u00ed y con el que, cuando podemos coincidir, nos juntamos a comer. Con el Negro hemos hecho varios viajes en los que le cebo mate calentando agua en la garrafita que lleva ah\u00ed mismo y filosofamos a lo pavote.<\/p>\n<p>Feliz de que me agarrara justo en mi d\u00eda franco, le dije que pasara y le pregunt\u00e9 si compraba algo. Al pedo, porque jam\u00e1s me dejar\u00eda poner un mango en nada. Su machismo de hombre rudo de la vieja escuela no se lo permite, es m\u00e1s fuerte que \u00e9l. Puse m\u00fasica y me met\u00ed a ba\u00f1ar, porque en una hora, me dijo, iba a estar en mi casa y sabe ser puntual.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 y estacion\u00f3 al Minino en mi vereda. Reconocer\u00eda el motor de ese cami\u00f3n entre mil camiones del mismo modelo. Mis vecinos ya lo conocen y le tienen algo de cari\u00f1o, tiene esa simpat\u00eda natural de tipo que no le puede caer mal a nadie. Sal\u00ed justo cuando pegaba el salto y, ya en la calle, salud\u00e9 de lejos a mi vecino de enfrente. El Negro me dio un abrazo tan fuerte que me ahog\u00f3 un poco.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s flaquito \u2014le dije con tono de Susana Gim\u00e9nez.<\/p>\n<p>\u2014Es que estoy haciendo la dieta de la mandarina \u2014brome\u00f3. El Negro come m\u00e1s mandarinas que cualquier humano promedio y en esa \u00e9poca del a\u00f1o sab\u00eda tener siempre una bolsa con dos o tres kilos. No es flaco (creo que nunca lo ser\u00e1), pero para su corpulencia natural estaba delgado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo ven\u00eds? \u00bfQuer\u00e9s pasar al ba\u00f1o?<\/p>\n<p>El Negro tiene una sola delicadeza: no caga en otro ba\u00f1o que no sea el suyo. Sufre con los viajes largos por lo que morfa y por las cantidades de mate que consume. Aguanta lo que sea, pero una vuelta que ven\u00edamos desde Comodoro y que no pod\u00eda m\u00e1s pas\u00f3 al ba\u00f1o de mi casa. Despu\u00e9s de eso, hab\u00eda jodido un mes con que sent\u00eda \u00abalgo raro ah\u00ed\u00bb. De ah\u00ed en adelante, se permiti\u00f3 pasar al ba\u00f1o de mi casa. Me jur\u00f3 que ni en la casa de sus amantes gozaba de esa confianza.<\/p>\n<p>\u2014Paso a cargar agua para el mate y rajamos. \u00bfVos est\u00e1s lista?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, ya prepar\u00e9 agua, pero carg\u00e1 el tuyo tambi\u00e9n as\u00ed tenemos los dos \u2014le se\u00f1al\u00e9 su termo.<\/p>\n<p>Preparamos las cosas r\u00e1pido y subimos al Minino.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo anda? \u2014le pregunt\u00e9 por el cami\u00f3n. Ya me hab\u00eda acostumbrado a tratarlo como a una persona, como con esos amigos que tienen mascota y cuando los visit\u00e1s est\u00e1s obligado a acariciarlas.<\/p>\n<p>\u2014Fen\u00f3meno, como siempre. El mes pasado lo hice lavar en Brasil, \u00bfsab\u00e9s c\u00f3mo qued\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Ah, puto, me ven\u00eds a buscar para Buenos Aires pero a Brasil te llev\u00e1s a otra.<\/p>\n<p>\u2014No seas boluda, no puedo llevar a nadie afuera. Ta lleno de controles.<\/p>\n<p>\u2014Ya s\u00e9, te estoy jodiendo. Hablando de eso, \u00bfc\u00f3mo anda la \u00faltima\u2026? \u00bfC\u00f3mo era? \u00bfLa Andrea?<\/p>\n<p>\u2014Me peg\u00f3 un boleo en el culo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Paaa! Batiste r\u00e9cord. \u00bfY ahora?<\/p>\n<p>El Negro se puso serio.<\/p>\n<p>\u2014Te tengo que contar algo, pero te vas a cagar de risa.<\/p>\n<p>Me lo dijo tan serio que supe que no me iba a re\u00edr. El Negro es un tipo que cree que la tragedia es motivo de risa y eso es lo que me hace quererlo tanto.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Contame, boludo!<\/p>\n<p>Ya est\u00e1bamos en la ruta cincuenta y uno \u2014el Negro maneja como los dioses\u2014, as\u00ed que saqu\u00e9 el mate y lo llen\u00e9 por la mitad. Puse la yerba a tres cuartos y la sacud\u00ed contra mi palma para sacarle el polvillo. Por reflejo, me iba a limpiar contra el asiento, pero al instante me ubiqu\u00e9: le llegaba a hacer eso al Minino y el Negro me bajaba a patadas en medio de la ruta.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed hay servilletas \u2014me se\u00f1al\u00f3 el Negro, que me vio desorientada con la mano sucia.<\/p>\n<p>Me limpi\u00e9, ceb\u00e9 el primer mate y lo mir\u00e9, esperando.<\/p>\n<p>\u2014Estuve pensando en vender al Minino.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Es una idea nom\u00e1s. No puedo ponerle un precio, as\u00ed que capaz es solo la idea.<\/p>\n<p>\u2014Te enamoraste.<\/p>\n<p>\u2014Soy incapaz<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s enfermo? \u2014le pregunt\u00e9 preocupada.<\/p>\n<p>\u2014Yo no me enfermo, lo sab\u00e9s bien.<\/p>\n<p>\u2014Bueno\u2026 \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfTe quer\u00e9s dedicar a otra cosa?<\/p>\n<p>\u2014Arena\u2026 Solo dos actividades puede hacer el camionero: tomar mate y chupar conchas. No servimos para nada. Ni para manejar.<\/p>\n<p>Hab\u00eda repetido esa frase tantas veces que se me ven\u00eda a la cabeza cada vez que escuchaba la palabra \u00abcamionero\u00bb. En ese momento, el Negro intentaba decirla con el tono jocoso de siempre, pero estaba distinto, algo le pasaba.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, contame as\u00ed dejo de adivinar como una pelotuda.<\/p>\n<p>\u2014Conoc\u00ed una mina.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Viste!<\/p>\n<p>\u2014No, no. Par\u00e1 un poco. Es una piba b\u00e1rbara\u2026 Tuvo una vida jodida, medio as\u00ed como la tuya.<\/p>\n<p>El Negro y sus mujeres rescatadas. Siempre que se enamoraba, era de minas cascoteadas por la vida, y siempre so\u00f1aba con rescatarlas de algo. De los exmaridos faloperos, de la miseria, de los vicios.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY el Minino en qu\u00e9 molesta?<\/p>\n<p>\u2014Es que no s\u00e9\u2026 Tantas horas ac\u00e1 arriba, mirando la nada\u2026 Es una mina tan piola, te caer\u00eda bien \u2014me mir\u00f3 por un segundo\u2014, y yo tengo ganas de estar con ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEso no es estar enamorado? \u2014le recrimin\u00e9 como si me debiera algo.<\/p>\n<p>\u2014Yo no me enamoro m\u00e1s \u2014me dijo sin sacar la vista de la ruta y me sent\u00ed para la mierda. En lugar de animarlo a que me cuente lo que le pasaba, lo corr\u00ed con reclamos\u2014, pero me gusta estar con ella. Y es una mina que ha sufrido tanto\u2026<\/p>\n<p>Era obvio que estaba hasta las manos, si no, no pensar\u00eda en vender al Minino. Pens\u00e9 en alentarlo, como corresponde, as\u00ed que me apoy\u00e9 el termo en una pierna y, mirando a la ruta, cambi\u00e9 totalmente el tono.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe pondr\u00edas un negocito?<\/p>\n<p>\u2014A ella le gusta la ropa. Quiere vender ropa en Buenos Aires.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs de all\u00e1? \u00bfC\u00f3mo la conociste?<\/p>\n<p>El Negro chup\u00f3 fuerte el mate e hizo ruido, ya no ten\u00eda agua. Me lo devolvi\u00f3 y se puso serio del todo.<\/p>\n<p>\u2014La conoc\u00ed en la calle \u2014me dijo en tono bajo y entend\u00ed todo.<\/p>\n<p>\u2014No va a ser ni la primera ni la \u00faltima \u2014minimic\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014No, m\u00e1s vale. A m\u00ed me chupa un huevo \u2014subi\u00f3 los hombros como diciendo qu\u00e9 me importa y movi\u00f3 la cabeza, convencido.<\/p>\n<p>Sonre\u00ed. Mi amigo estaba enamorado. No era la primera vez que andaba con una mina de la calle, ya hab\u00eda tenido otra que hab\u00eda conocido en White y le hab\u00eda pagado horriblemente mal. El Negro hab\u00eda vendido un Peugeot 206 al contado y andaba con la plata arriba del Minino. Una vuelta fue a subirse y no estaba la plata. Y la flaca desapareci\u00f3 del mapa. Se cag\u00f3 de risa un tiempo, pero en el fondo se hab\u00eda desilusionado fuerte, porque en poco tiempo la hab\u00eda querido. El Negro es de coraz\u00f3n noble, confiado y terco como \u00e9l solo. No le importa la guita, al punto que se le vencen los cheques sin cobrarlos. Pero siempre anda buscando a la mujer de su vida, y se la confunde con cualquier loca que se le cruza.<\/p>\n<p>\u2014Y bueno, Negro, habr\u00e1 que sentar cabeza.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Par\u00e1!, tampoco me castres. Yo a esta altura no me dejo gobernar por nadie.<\/p>\n<p>Me re\u00ed, pero no dije nada. El Negro es el hombre m\u00e1s pollerudo y gobernable de la Tierra, pero con nosotros siempre se hace el guapo. Lo dejamos mentir porque para qu\u00e9 son los amigos sino para dejar que te hagas el boludo con vos mismo.<\/p>\n<p>Llegamos a Azul y estacionamos en el paradorcito que est\u00e1 frente a la YPF. Ah\u00ed el agua para el mate es gratis y no se les cobra el caf\u00e9 a los camioneros y los colectiveros. El Negro es recibido como alguien de la casa, como lo reciben en todas partes, porque es un tipazo con todas las letras. Lo mir\u00e9 e intent\u00e9 imaginarme a la mujer que lo hab\u00eda conquistado. No lo toco ni amenazada, pero sent\u00eda celos. Esperaba ganarme la confianza de esa mujer para no perder a mi amigo. Pas\u00e9 al ba\u00f1o, y cuando volv\u00ed ya estaban cargados los termos. Saludamos y seguimos viaje.<\/p>\n<p>\u2014No entiendo c\u00f3mo no me\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Vejiga de camionero, Arenita. Contate algo, che. Me la pas\u00e9 hablando yo.<\/p>\n<p>\u2014No hay mucho para contar, parece que Grillo nos va a dar un franco m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo sabe que los patrones no van al cielo?<\/p>\n<p>\u2014Parece que \u00e9l quiere ser el primero.<\/p>\n<p>Grillo es el due\u00f1o del restor\u00e1n donde laburo hace tres a\u00f1os. Es un tipo de clase media que se nota que viene de abajo, respetuoso con las mujeres (al punto de la frialdad) y algo m\u00e1s amable con mis compa\u00f1eros varones. A la hora de pagar es cumplidor como \u00e9l solo y siempre tiene en cuenta cosas que otros patrones ni registran. Cuando cerramos caja muy tarde, se asegura de llevarnos a las que no tenemos movilidad, y cuando alguno se enferma o tiene un problema le pregunta c\u00f3mo anda de guita. Es piola, aunque por ser mina no habla conmigo como lo hace con mis compa\u00f1eros, y eso me hincha un poco las pelotas.<\/p>\n<p>Seguimos charlando con el Negro de mi laburo, del estudio, de su nueva mujer, y no quise sacarle de vuelta el tema de la venta del Minino porque se iba a ponerse serio otra vez. Cay\u00f3 la noche. Llegamos a Las Flores y paramos en la que para m\u00ed es la mejor parrilla del mundo y comimos como dos degenerados. Mientras se escarbaba los dientes con la punta del cuchillo (siempre hace eso el hijo de puta), el Negro mir\u00f3 para afuera por el ventanal y volvi\u00f3 a ponerse serio, m\u00e1s serio que al mediod\u00eda. Afuera estacionaba un Scania impresionante y pens\u00e9 que le daba nostalgia imaginar la vida que iba a dejar atr\u00e1s. Pero no. Del Scania se baj\u00f3 una morochita, flaquita, de unos veintitr\u00e9s o veinticuatro a\u00f1os. Manejaba un flaco lungo y encorvado, con barba de una semana, y entraron abrazados. Si ser\u00e1 chico el mundo, era la flaca por la que mi amigo estaba por cambiar de vida.<\/p>\n<p>\u2014Hija de remil putas \u2014susurr\u00f3 el Negro mir\u00e1ndola fijo.<\/p>\n<p>Se sentaron en una mesa. El Negro los miraba y la flaca lo vio, pero hizo como si no lo conociera. Al Negro se le pusieron los ojos vidriosos. Apretaba los dientes. Se levant\u00f3 violentamente y se acerc\u00f3 a la mesa donde estaban los dos. Se agach\u00f3 a la altura de la mina y le dijo algo (yo pens\u00e9 que la ahorcaba). Se fue al ba\u00f1o. Imagin\u00e9 que la mina saldr\u00eda atr\u00e1s, pero no lo hizo. No hizo nada. Yo me qued\u00e9 petrificada por un rato hasta que pens\u00e9 en ir a buscar a mi amigo. Me met\u00ed en el ba\u00f1o de tipos. Por abajo de la puertita pod\u00eda ver los pies, el Negro estaba descompuesto, sentado en el inodoro.<\/p>\n<p>\u2014Negro, \u00bfest\u00e1s bien?<\/p>\n<p>\u2014Ya salgo.<\/p>\n<p>Esper\u00e9 en el pasillo. Sali\u00f3 y estaba serio como nunca.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVamos? \u2014me dijo como si nada.<\/p>\n<p>Pag\u00f3 en el mostrador y yo me acerqu\u00e9 a nuestra mesa y agarr\u00e9 las pocas cosas que hab\u00edan quedado ah\u00ed. Mi celular, mi billetera. Sal\u00ed atr\u00e1s de \u00e9l. Mir\u00e9 a esos dos como si me hubieran traicionado a m\u00ed y nos subimos al Minino. El Negro manej\u00f3 tan r\u00e1pido que me agarr\u00f3 miedo, a pesar de que s\u00e9 que se sabe esa ruta de memoria.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><em>Mi\u00e9rcoles<\/em><\/h4>\n<p>Llegamos a Buenos Aires a las doce y media y el Negro arm\u00f3 las camas del Minino en silencio. Como siempre, me acost\u00e9 en la de arriba, que es la m\u00e1s c\u00f3moda y el Negro me la cede como el caballero que es. Ninguno durmi\u00f3, pero no hablamos. A las seis y media ya hab\u00eda amanecido, hice unos mates y tomamos en silencio. Al rato descargamos en Walmart y al Negro lo vieron serio. Era raro, porque es un tipo tan c\u00e1lido que te dan ganas de que se quede siempre cerca tuyo. Uno de los muchachos me mir\u00f3 y se hizo un c\u00edrculo en la cara, y me se\u00f1al\u00f3 con la mirada al Negro. Era su forma de preguntarme qu\u00e9 le pasaba. Le hice una se\u00f1a negativa para que no hiciera preguntas. Ya eran como las nueve cuando los muchachos terminaron de descargar todo \u2014mi \u00fanica colaboraci\u00f3n fue cebarles mate\u2014, y salimos para Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda pasamos por Las Flores y ni se me ocurri\u00f3 pedirle a mi amigo que par\u00e1ramos a comer, pese a que es casi una religi\u00f3n entre nosotros. Paramos reci\u00e9n en Olavarr\u00eda y ya las tripas me hac\u00edan una orquesta. Fui al ba\u00f1o y a cargar los termos y compr\u00e9 unos s\u00e1nguches de milanga. El Negro no se baj\u00f3 del cami\u00f3n. Que te quieran en todos lados tambi\u00e9n puede ser una desgracia.<\/p>\n<p>Al volver a la ruta, me dorm\u00ed y me despert\u00e9 cuando ven\u00edamos por Pringles. Mir\u00e9 la hora y me di cuenta de que ten\u00eda que ir directamente a laburar. Agarr\u00e9 un espejito que tiene el Negro (arriba del Minino hay todo lo necesario para vivir) y me acomod\u00e9 un poco los pelos y la cara. No estaba tan demacrada como imaginaba y eso me alivi\u00f3 un poco. Las propinas se las debo a mi simpat\u00eda, pero la presencia juega mucho.<\/p>\n<p>No hab\u00edamos hablado en todo el viaje y el silencio era inhumano. Yo no quer\u00eda decir nada, cualquier cosa habr\u00eda sido inc\u00f3moda, pero no me qued\u00f3 otra. Antes de que encarara para mi casa, le se\u00f1al\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014Dej\u00e1me en el cruce, que tengo que ir directo al restor\u00e1n.<\/p>\n<p>Manej\u00f3 las cuadras que faltaban con una concentraci\u00f3n exagerada. Al estacionar se qued\u00f3 mirando fijamente el volante, pero yo sab\u00eda que no estaba mirando nada. Pasaron unos segundos en los que no me atrev\u00ed a hablarle y por suerte hablo \u00e9l, intentando sacarse la verg\u00fcenza de encima.<\/p>\n<p>\u2014No soy un cag\u00f3n \u2014me dijo sin sacar la mirada de ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Ya s\u00e9, boludo, \u00a1qu\u00e9 dec\u00eds!<\/p>\n<p>\u2014No me voy a cagar la vida por dos soretes.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo s\u00e9, Negrito, no vale la pena.<\/p>\n<p>Le puse la mano en la espalda y me abraz\u00f3 tan fuerte que casi me ahoga otra vez. Yo lo abrac\u00e9 tan fuerte que romp\u00ed la coraza que lo proteg\u00eda y, por fin, se quebr\u00f3. Como si fuera un cart\u00f3n al que le est\u00e1n echando agua, sent\u00ed c\u00f3mo se me iba desarmando en los brazos. Me pesaba. Me qued\u00e9 inm\u00f3vil, muda, abraz\u00e1ndolo. Me empap\u00f3 el hombro de mocos.<\/p>\n<p>\u2014Soy un pelotudo.<\/p>\n<p>No le dije nada. Me angustiaba tanto su tristeza que no pod\u00eda hablarle. Pens\u00e9 en faltar al laburo y ofrecerle mi compa\u00f1\u00eda, pero no lo habr\u00eda aceptado. El Negro es muy macho como para reconocer que est\u00e1 mal, y yo soy muy amiga suya como para ponerlo en evidencia. No hab\u00eda parado de llorar cuando sent\u00ed que se le mov\u00eda el estern\u00f3n como si riera a carcajadas y, efectivamente, se estaba cagando de risa mientras lloraba. Me corr\u00ed para atr\u00e1s, le saqu\u00e9 el hombro de la cara, lo mir\u00e9, me mir\u00f3 y me re\u00ed de su risa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me hizo cagar en un ba\u00f1o p\u00fablico! \u00a1Pendeja hija de remil putas!<\/p>\n<p>Largu\u00e9 la carcajada con \u00e9l y nos re\u00edmos a lo bestia de la desgracia de mi amigo. Le sequ\u00e9 las l\u00e1grimas mientras sollozaba y se re\u00eda y hac\u00eda chistes con que hab\u00eda podido sentir los bichos meti\u00e9ndose en su culo.<\/p>\n<p>\u2014Tengo que entrar a laburar. Vas a estar bien \u2014le dije confiada, agarr\u00e1ndole la cara con las dos manos. Le bes\u00e9 la frente y me baj\u00e9 con cuidado del Minino.<\/p>\n<p>Me di vuelta ya en el piso y, desde abajo, con la puerta todav\u00eda abierta, mir\u00e9 a mi Negro. Se limpi\u00f3 con el dorso de la mano la nariz y me hizo un gesto de \u00aband\u00e1 nom\u00e1s\u00bb cargado de dignidad. Le sonre\u00ed. Cerr\u00e9 con cuidado la puerta y encar\u00e9 las tres cuadras hasta el restor\u00e1n con las piernas algo dormidas.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>*Fuente: https:\/\/revistaorsai.com\/negro\/<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00bfPara qu\u00e9 son los amigos sino para dejar que te hagas el boludo con vos mismo?\u00bb, se pregunta la narradora de este texto rutero que incluye tandas de mates y paradas t\u00e1cticas en estaciones de servicio.  Ilustraci\u00f3n de Powerpaola. 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