{"id":58503,"date":"2024-02-21T21:19:09","date_gmt":"2024-02-21T20:19:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=58503"},"modified":"2024-02-21T21:19:09","modified_gmt":"2024-02-21T20:19:09","slug":"narcotrafico-en-el-guadalquivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/narcotrafico-en-el-guadalquivir\/","title":{"rendered":"Narcotr\u00e1fico en el Guadalquivir"},"content":{"rendered":"<p>Aquella noche estaba trazando un enfermo plan para vengarme del mundo que consist\u00eda fundamentalmente en dormir. Como una met\u00e1fora de los oscuros tiempos que est\u00e1bamos viviendo yo me hab\u00eda refugiado de forma permanente en el turno de noche. Tal vez pronto ver\u00eda la luz al final del t\u00fanel. Me imagin\u00e9 un futuro id\u00edlico comprando un piso en Mazag\u00f3n y dedic\u00e1ndome a escribir en la playa. La min\u00fascula biblioteca de la poblaci\u00f3n estar\u00eda justo en frente, detr\u00e1s del cine de verano. No necesitaba la inspiraci\u00f3n proporcionada por un amigo fiel como Platero. Me bastaba con el cielo azul y el mar con su cortina de fina plata. Pero el mundo me iba ganando la partida con una infinita ventaja. Las aventuras m\u00e1s literarias ocurr\u00edan incluso en los lugares m\u00e1s anodinos. El mal no estaba haciendo ninguna parada t\u00e9cnica en tiempos de depresi\u00f3n. M\u00e1s bien al contrario. Una banda que operaba por toda la geograf\u00eda nacional le acaba de robar el coche a un amigo para venderlo de contrabando en Marruecos. Por lo que a m\u00ed respecta, yo no quer\u00eda que mis cuentos formaran parte de una literatura inocua. Yo quer\u00eda denunciar todo lo que estaba pasando a mi alrededor. En Huelva por ejemplo hac\u00eda muy poco tiempo cogieron a un famoso modelo que era tertuliano habitual de ciertos programas de televisi\u00f3n. Por lo visto adem\u00e1s de mantener relaciones con mujeres famosas y sacar grandes sumas de dinero debido a su popularidad, el sujeto en cuesti\u00f3n era un empresario de \u00e9xito en el mundo de gasolineras. Hab\u00eda llegado a tener m\u00e1s de cincuenta creando su propia marca. Aquello debi\u00f3 de llamar la atenci\u00f3n de la polic\u00eda debido a lo r\u00e1pido que hab\u00eda subido su imperio a pesar del monopolio que grandes marcas tienen en ese sector. La realidad era que se dedicaba a vender el combustible a los traficantes que cruzan a diario el estrecho para traer de forma ilegal el hach\u00eds. Luego estaba el tema del blanqueo que en algunos casos era hasta divertido. Tanto es as\u00ed, que hace muy poco tiempo pillaron a una organizaci\u00f3n que se dedicaba al narcotr\u00e1fico en la provincia de Sevilla invirtiendo en comprar una planta de placas solares. El mundo actual conten\u00eda paradojas muy extra\u00f1as. Al teniente de la Benem\u00e9rita que le preguntaron por tan curiosa manera de lavar el dinero, no se le ocurri\u00f3 otra respuesta que decir algo simp\u00e1tico. \u00abNo s\u00e9&#8230; se estar\u00e1n volviendo m\u00e1s verdes&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, yo no me ve\u00eda nunca envuelto en esas aventuras que sal\u00edan en las portadas de los peri\u00f3dicos. Mi vida formaba parte de una intrahistoria mucho m\u00e1s normal pero no menos peligrosa. Mirando a mi alrededor sent\u00ed un ambiente ominoso. Record\u00e9 a un amigo que lo acababan de despedir estando de baja. Se hab\u00eda empe\u00f1ado en conseguir un despido nulo. No comprend\u00eda que en Espa\u00f1a el despido es libre. En otras palabras, su despido era improcedente pero si la empresa pagaba la indemnizaci\u00f3n nada pod\u00eda hacer para recuperar su puesto de trabajo. Ahora caminaba con una boina militar y una cara amenazante como si hubiera regresado de Vietnam. Otro amigo lo despidieron en la misma situaci\u00f3n y cuando se dio de alta ya hab\u00eda consumido casi todo su derecho al paro y se qued\u00f3 sin ning\u00fan ingreso. Una especie de terror latente se escond\u00eda en una realidad cotidiana perfectamente normal y ordenada. Se trataba de la locura cotidiana. Justo cuando hab\u00eda encontrado algo de paz en mi vida sonaba el tel\u00e9fono m\u00f3vil. Me encontraba en el Ruperto. Este lugar no necesitaba la aprobaci\u00f3n de Hemingway ni de Saramago. Ten\u00eda entidad propia. Se trataba de un bar m\u00edtico de Triana conocido por sus codornices fritas. Llevaba m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os abierto y en el pasado serv\u00edan muchas clases de p\u00e1jaros fritos, incluso gorriones. Eran otros tiempos. Ahora solo serv\u00edan cordonices fritas pero estaban tan deliciosas que siempre estaba lleno. Tal vez el cielo era eso. Tomar una cerveza y agasajar con una cordoniz a una mujer bonita. Nada malo puede pasarte en Tifannys hab\u00eda dicho la diva de Hollywood. Yo era mucho m\u00e1s vulgar y mis lugares preferidos ten\u00edan menos glamuor. \u00bfQui\u00e9n me iba a culpar por ser feliz con unas viandas tan baratas? Pero ten\u00eda que pasar algo para fastidiarme la tarde.<\/p>\n<p>Por poner un ejemplo aquella noche comenz\u00f3 de forma rara pues me llam\u00f3 mi nuevo jefe para que hiciera el relevo a un compa\u00f1ero una hora antes porque le hab\u00eda ca\u00eddo un cubata en el pie y se encontraba muy mal. Yo deb\u00ed olerme el pastel pero me gan\u00f3 la bondad y me present\u00e9 all\u00ed lo m\u00e1s r\u00e1pido que pude. Cada uno es due\u00f1o de sus actos y a m\u00ed no me sirven las excusas. Cuando llegu\u00e9 me vi frente a un mentecado caradura que se quejaba de una tonter\u00eda. Simplemente no ten\u00eda ganas de trabajar. Me pareci\u00f3 muy extra\u00f1o todo. \u00bfAcaso no era f\u00e1cil caer en la locura? Luego los psiquiatras te sal\u00edan al paso con una lista de diagn\u00f3sticos que iban desde el trastorno bipolar a la paranoia. \u00bfNo parec\u00eda como una especie de confabulaci\u00f3n para molestarme? No. En realidad cada uno ten\u00eda su propio inter\u00e9s. Pero la suma de todos ellos ten\u00eda como resultado algo que se asemejaba demasiado a una broma de mal gusto. Realmente yo estaba m\u00e1s muerto que vivo de tanto trabajar. Llevaba m\u00e1s de dos a\u00f1os depresivo, viv\u00eda apenas sin dormir y muy mal alimentado. Pasar tanto tiempo sentado me estaba provocando problemas circulatorios y me sent\u00eda como un funcionario del absurdo. Sin embargo, no me encontraba con fuerzas para afrontar demasiados nuevos retos como mandar a fre\u00edr esp\u00e1rragos a mi jefe y su hipocondr\u00edaco lacayo. Sobre todo porque ten\u00eda m\u00e1s de cuarenta y cinco a\u00f1os y sab\u00eda lo que esa edad significaba en el mercado laboral espa\u00f1ol. Me sent\u00eda lejos de todo y de todos. Eso por no hablar de mi estado de nervios y una interminable lista de achaques de salud. Pero ajeno a mis numerosos males, aquel individuo ped\u00eda un relevo anticipado porque le hab\u00eda picado un mosquito. Era profundamente indignante como manera de comenzar una ordinaria jornada de trabajo. Pero claro, aquello solo acababa de comenzar. Mi precario estado de salud y mis numerosas deudas me hab\u00edan dejado cara de pobre. Ir\u00f3nicamente trabajaba para la gente m\u00e1s rica de Sevilla. Pero la ciudad se estaba recuperando de la crisis del coronavirus al menos en cuanto al estado de \u00e1nimo se refiere. Por la tarde me hab\u00eda dado un paseo por la zona de bares de Triana y las colas en los supermercados y en los centros de m\u00e9dicos ahora hab\u00edan sido sustituidas por las colas en los bares. La gente estaba \u00e1vida de ocio. Incluso se les estaba agotando el g\u00e9nero. Al mismo tiempo que la ciudad retomaba su pulso los robos iban en aumento. Sin duda la m\u00eda era una profesi\u00f3n de riesgo. Pensando en un casi imposible deseo de abrir un negocio de cualquier tipo me olvid\u00e9 ya del asunto del accidente de bar. Luego lleg\u00f3 alguien de la discoteca y me dijo que hab\u00eda movida. Los camareros se alejaban de la puerta escuchando un comentario mio al respecto a prop\u00f3sito de la poca discreci\u00f3n de los borrachos con sus celebraciones en tiempos de depresi\u00f3n. Algo que ser\u00eda totalmente premonitorio de lo que vendr\u00eda despu\u00e9s. Unos clientes muy importantes de la discoteca hab\u00edan organizado una gran fiesta, una lujosa boda. El problema era el horario, puesto que contrataron la barra y los m\u00fasicos hasta la cinco de la ma\u00f1ana, cuando el horario l\u00edmite impuesto por las autoridades andaluzas para el ocio nocturno era hasta las dos. Mi prodigiosa imaginaci\u00f3n no tard\u00f3 en encontrar un vago parecido entre el virus que permanec\u00eda agazapado en alguna parte entre nosotros, la fiesta y el cuento de Poe \u00abLa m\u00e1scara de la muerte roja\u00bb. No pas\u00f3 nada de eso. Ni siquiera pas\u00f3 nada interesante. Yo me limit\u00e9 a contemplar el trasiego de mujeres hermosas y hombres bebidos hasta que aproximadamente a las cuatro de ma\u00f1ana aparecieron dos hombres con muy malas caras y me ense\u00f1aron sus placas de polic\u00eda. Eran de la polic\u00eda secreta.<\/p>\n<p>-Buenas. Los vecinos se han quejado de la fiesta.<\/p>\n<p>-Ya, a m\u00ed tampoco me han invitado, yo cuando comenc\u00e9 el turno ya estaba empezada.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1nta gente hay en la fiesta?<\/p>\n<p>-No le puedo facilitar esa informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n es el responsable? Quiero hablar con el responsable.<\/p>\n<p>-Un momento&#8230; ahora le aviso&#8230;<\/p>\n<p>Fui avisar al responsable que estaba en el cuarto de al lado bebiendo cerveza. Ten\u00eda la sensaci\u00f3n que todo aquello era totalmente absurdo. \u00bfEran realmente necesarias aquellas restricciones? \u00bfCu\u00e1nta gente se estaba quejando a causa del ruido, sin que ya nadie llevara la cuenta? El mundo estaba enfermo y ten\u00eda cada vez menos paciencia para soportar cosas sin sentido. En efecto, cuando lleg\u00f3 el responsable al interrogatorio policial, la cosa subi\u00f3 de tono debido a su falta de experiencia al tratar con la polic\u00eda y a las bravuconadas que le provocaba el alcohol. Sin embargo, el bochorno de lo que estaba sucediendo fue enorme. En un momento dado, el camarero se dirigi\u00f3 a la hermana de la novia que pasaba por all\u00ed y le dijo que la celebraci\u00f3n hab\u00eda terminado. No me sent\u00eda nada c\u00f3modo con lo que estaba contemplando. Para m\u00ed la literatura se basaba fundamentalmente en el misterio. Y por eso deber\u00eda estar escribiendo cuentos en mi casa. Los senderos del mal que me hab\u00edan llevado a estar aquella noche inmiscuido en dicho asunto eran muy complejos. La hermana de la novia estaba cada vez m\u00e1s roja. Ella le respondi\u00f3 pregunt\u00e1ndole si estaba de broma. Luego se fue bamboleando su enorme trasero con aire de estar muy enfadada. Poco despu\u00e9s se produjo el desalojo de todos asistentes. Sin duda la situaci\u00f3n era muy distinta, pero a m\u00ed me record\u00f3 vagamente la genial pel\u00edcula de Bu\u00f1uel, porque muchos de los invitados se negaban a salir a pesar de los esfuerzos de la polic\u00eda. Solo que en este caso era al rev\u00e9s que en la pel\u00edcula. No quer\u00edan salir por un motivo real, seguir bebiendo. Poco a poco, la situaci\u00f3n se fue reconduciendo y la alta sociedad sevillana hizo caso de la autoridad. Pero quer\u00edan llevarse las copas a la calle y tuve que llamarles la atenci\u00f3n. No estaba permitido beber alcohol en la v\u00eda p\u00fablica. Mientras tanto, mi mente divagaba con el bar donde antes de la pandemia yo compraba churros despu\u00e9s de trabajar. Fue una v\u00edctima colateral del ruido y ahora estaba m\u00e1s deprimido. Por fortuna todav\u00eda no hab\u00edan desaparecido otros bares de tapas tradicionales de Triana pero la verdad que no me gustaba como algunas franquicias o incluso particulares de nuevo cu\u00f1o se hac\u00edan con lugares m\u00edticos para abrirlos de nuevo desprovistos de la anterior magia sevillana. Por poner un poco de humor en el asunto me gustar\u00eda hablar del apartado: lo que perdimos durante la depresi\u00f3n. En mi caso est\u00e1 claro que perd\u00ed una hermosa amante de Nicaragua y otra de Brasil. Tambi\u00e9n perd\u00ed los ingresos de un local que ten\u00eda alquilado como una guarder\u00eda. Pero otros tambi\u00e9n perdieron. Recuerdo que un amigo que se dedicaba a la venta de juguetes er\u00f3ticos a trav\u00e9s de internet me llam\u00f3 bastante cabreado. Y ten\u00eda razones para estarlo. En efecto, durante mi romance con la muchacha de Nicaragua se me ocurri\u00f3 encargarle varios art\u00edculos entre ellos un enorme consolador para utilizarlo en nuestros encuentros sexuales. Sin embargo, como a ra\u00edz de la tristeza dejamos de vernos en realidad yo no quer\u00eda ya nada de lo que hab\u00eda encargado. Meses despu\u00e9s me llam\u00f3 muy enfadado diciendo que le deb\u00eda cierta suma de dinero y que ten\u00eda en su casa un enorme consolador que no consegu\u00eda vender a nadie. Yo sencillamente no le contest\u00e9 nada. Porque la respuesta que se me ocurri\u00f3 era tan evidente que no hac\u00eda falta ni siquiera decirla. (M\u00e9tete el consolador por donde te quepa). Tengo que decir en mi descargo que no me encontraba bien de \u00e1nimo. Mis amigos tampoco estaban bien. Uno de ellos acababa de ser ingresado en un psiqui\u00e1trico porque le hab\u00eda dado una crisis psic\u00f3tica. Ahora estaba tomando un fuerte tratamiento de pastillas y debido a la toxicoman\u00eda la familia lo hab\u00eda apuntado a rehabilitaci\u00f3n. Vino a buscarme un d\u00eda que yo estaba de resaca para que le hiciera de seguimiento. Yo le dije no. Otro ten\u00eda depresi\u00f3n porque se mujer lo hab\u00eda dejado. Era mec\u00e1nico jefe de Airbus y ten\u00eda un buen sueldo. Unos pocos meses en el paro durante el confinamiento hab\u00edan deshecho la pasi\u00f3n de su vida de clase media. Las vendas se hab\u00edan ca\u00eddo de los ojos. Aunque la suya no del todo porque segu\u00eda enamorado de su mujer. No entend\u00eda que su mujer, una dominicana con la que ten\u00eda una hija peque\u00f1a nunca estuviera satisfecha. \u00c9l se empe\u00f1aba en manejar el prejuicio de que como ven\u00eda de un mundo de chabolas donde a las mujeres las violaban y crec\u00edan entre bandas de matones que disparaban tiros a altas horas de la madrugada, ahora ten\u00eda que ser feliz simplemente con la seguridad que \u00e9l le aportaba. No comprend\u00eda la psicolog\u00eda del inmigrante caribe\u00f1o. Y no se pod\u00eda hacer idea porque siempre hab\u00eda tenido las necesidades b\u00e1sicas cubiertas. A los inmmigrantes les mov\u00eda una fuerza irracional igual que la que expresaba Scarlet O\u00b4hara en \u00abGone with the wind\u00bb. Ellos no quer\u00edan clase media. Ven\u00edan hasta aqu\u00ed arrastrados por algo parecido al sue\u00f1o americano. En otras palabras, lo quer\u00edan todo o nada. Yo tampoco estaba bien. Todav\u00eda me pasaba las tardes bebiendo cerveza y escuchando a Bob Dylan en un bar. All\u00ed conoc\u00ed a un narcotraficante jubilado que se lamentaba de todo el dinero que hab\u00eda dilapidado invitando a unos falsos amigos. Yo le trataba de animar diciendo que hab\u00eda sido magn\u00e1nimo y que no se sintiera mal por ello. Por supuesto que casi me pega. Como ya he dicho antes yo tampoco estaba bien. Supongo que me estaba recuperando de la visita de la brasile\u00f1a que fue francamente mal. Una mujer a la que hab\u00eda querido durante tantos a\u00f1os y que me mostr\u00f3 su cara m\u00e1s cruel cuando le ped\u00ed ayuda. Incluso me tild\u00f3 de vagabundo con techo. El esperpento de Valle Incl\u00e1n hab\u00edan llegado a mi vida para quedarse. Vino a verme desde Galicia, es verdad. Pero vino para ver qu\u00e9 pod\u00eda obtener de m\u00ed en lugar de ayudarme. Eso por no hablar de sus propios problemas. Hab\u00eda engordado mucho. Y se hab\u00eda apuntado a todos los esterotipos que yo odiaba. Desde vivir de las ayudas hasta comer comida basura. Ya no era la mujer que un d\u00eda conoc\u00ed. Y en absoluto me gustaba el cambio. Al menos ahora pod\u00eda ser realista. Se hab\u00eda cerrado el c\u00edrculo. Me encontraba completamente solo.\u00a0 Antes de que se marchara la Polic\u00eda, uno de los invitados volvi\u00f3 y les advirti\u00f3 que solo unas decenas de metros m\u00e1s abajo se estaba produciendo una enorme pelea en un masificado botell\u00f3n. Yo me guardaba de decir lo que pasaba con las lanchas que transportaban droga todas las noches en el rio porque no quer\u00eda quedar como un entrometido. Sal\u00ed a la puerta y contempl\u00e9 poco despu\u00e9s los coches de la polic\u00eda local. Termin\u00f3 el botell\u00f3n y fue sustituido por la aglomeraci\u00f3n de los invitados a la boda, que una vez desalojados se pusieron a beber en la puerta de la discoteca. Sin duda eso era incluso peor que la celebraci\u00f3n que ten\u00eda lugar con anterioridad y hab\u00eda sido parada por la Polic\u00eda. Mientras se marchaban los invitados les hice varios comentarios. Vi a una chica sonre\u00edr y a otra romper a re\u00edrse a carcajadas. M\u00e1s tarde, todo volvi\u00f3 a la calma. La calle se qued\u00f3 sola y en silencio. Yo volv\u00ed a mis quehaceres, que en aquellos momentos consist\u00edan fundamentalmente en no hacer nada. En realidad era impresionante la cantidad de ruidos que brindaba la noche para un o\u00eddo despierto. Un ambiente de violencia soterrada se respiraba por todas partes. Los robos y las agresiones iban en creciente aumento. Era evidente que se estaba perdiendo el principio de autoridad. La noche era mucho m\u00e1s ca\u00f3tica que antes de la pandemia. Los ruidos daban buena cuenta de ello. Desde rabiosos gritos que tal vez anunciaban una lejana agresi\u00f3n o una pelea, hasta canciones beodas y furibundos acelerones de coches de alta gama y motores fuera borda que cruzan el rio a toda pastilla. Sin duda est\u00e1bamos viviendo unos tiempos muy locos. Pero Par\u00eds ya no era una fiesta. El d\u00eda anterior por ejemplo fui a tomar una cerveza a un bar un taxista me dijo que hab\u00eda gastado todos sus ahorros durante el confinamiento y que ahora no paraba de trabajar. Otro hombre por ejemplo quer\u00eda comprarme un local que yo ten\u00eda en propiedad y la operaci\u00f3n se frustr\u00f3 porque me sent\u00ed estafado por su enorme codicia. Al final no era tanto cuesti\u00f3n de la diferencia de precio sino del ego. De hecho, se puso a darme una improvisada charla de econom\u00eda que pod\u00eda resumirse en que \u00e9l considera la inversi\u00f3n en locales como el m\u00edo en un valor refugio. Los camareros de un bar de toda la vida ahora estaban en la otra punta de la ciudad y las tiendas cambiaban de manos de una manera completamente acelerada e inusual. No quer\u00eda tomar decisiones importantes sin tener claro lo que estaba pasando. Tanto era as\u00ed, que me imaginaba que cuando llegara la desaparici\u00f3n del efectivo los narcotraficantes iban a querer comprar hasta las piedras para lavar el dinero negro que de un d\u00eda para otro pod\u00eda quedar sin valor. Otra veces me imaginaba como el gran Gatsby haciendo dinero r\u00e1pido para impresionar con fiestas de moda a un hermoso amor del pasado. Me gustar\u00eda escribir de algo m\u00e1s alegre. Escribir por ejemplo de la emoci\u00f3n que se siente cuando se mira a una mujer hermosa. Y de la hermosa locura que siento cuando estoy a su lado. Sin embargo, por ahora yo andaba en otras preocupaciones ojal\u00e1 que fuera por poco tiempo. La verdad que a\u00f1oraba sentirme escritor. Pero lo \u00fanico cierto era que est\u00e1bamos viviendo unos tiempos como m\u00ednimo igual de locos que los a\u00f1os veinte. Y a veces ten\u00eda la sensaci\u00f3n de ser demasiado indiscreto. No pod\u00eda hablar con nadie de manera ociosa y si expresaba abiertamente algunas de mis ideas enseguida se creaba a mi alrededor una trama peligrosa. Quitando la paranoia que yo me mismo me montaba me hab\u00eda dado cuenta de algo. En efecto, hab\u00eda un peligro real en hablar con determinada gente que te encontrabas en la calle. Ahora m\u00e1s que nunca era mejor mantener la boca cerrada. Hab\u00eda un mal ambiente a mi alrededor.\u00a0 Resulta evidente que en Sevilla se necesitan m\u00e1s efectivos de la Polic\u00eda. Todo el mundo habla de los recortes, pero nadie hace caso a lo que est\u00e1 pasando en sus propias narices. Hoy en d\u00eda hay tal exceso de informaci\u00f3n que es muy f\u00e1cil redirigir la mirada del receptor hacia el lugar interesado. Por ejemplo, yo hab\u00eda le\u00eddo \u00abEl viejo y el mar\u00bb de Hemingway y si no fuera porque hubo una vez que fui de vacaciones a Cuba y conoc\u00ed gente igual que las que describe el libro pensar\u00eda que el personaje de Santiago era un personaje de ciencia ficci\u00f3n. Ya no se sabe lo que es verdad y lo que es mentira. En otras palabras, pasan tantas cosas a la vez que la gente poderosa selecciona previamente de lo que quiere que hablemos, independientemente de su importancia real o de su veracidad. Por el contrario, otras noticias tal vez m\u00e1s importantes y con m\u00e1s impacto en nuestras vidas pasan inadvertidas. \u00bfD\u00f3nde estaban los verdaderos delincuentes? Si en Espa\u00f1a hubiera una colaboraci\u00f3n m\u00e1s honesta y fluida entre la seguridad privada y la polic\u00eda yo har\u00eda un informe para que pillaran a esos delincuentes. Pero mis muchos a\u00f1os de experiencia me advert\u00edan que si lo hac\u00eda no sacar\u00eda nada bueno. En otras palabras, no me pagaban para hacer esas cosas. Sin embargo, apuesto a que poca gente habla de lo que pasa por la noche, mientras gran parte de la ciudad duerme, debajo de la Torre del Oro. Si quieres contemplar escenas de organizaciones criminales operando al amparo de la noche ya no te tienes que ir a ciudades fronterizas ni nada de eso. Basta con sentarte por la noche a la orilla del Guadalquivir. Es un negocio tan grande y que mueve tanto dinero que supongo que ya no tienen efectivos para perseguir a todos los narcotraficantes de Espa\u00f1a. Y no creo que el m\u00e9todo sea demasiado sigiloso. M\u00e1s bien se trata del m\u00e9todo de la saturaci\u00f3n. En efecto, cada noche yo escuch\u00f3 el paso de unas embarcaciones muy sospechosas a unas horas muy raras. Y eso que estamos hablando en la parte m\u00e1s tur\u00edstica de la capital. La polic\u00eda ha hecho numerosas incautaciones en enormes naves de los pol\u00edgonos industriales de esas poblaciones. No hab\u00eda que ser muy listo para darse cuenta de que el negocio de la droga era cada vez mayor en todas partes. Porque el contrabando se da en los pueblos cercanos donde se llama menos atenci\u00f3n, en sitios como Utrera o Dos Hermanas. Vienen rio arriba desde C\u00e1diz y lo hacen debido a la vigilancia de las rutas tradicionales. En efecto, es un tr\u00e1fico tanto de hach\u00eds como de coca\u00edna. Incluso cuesta guardar el material de las incautaciones. Tanto es as\u00ed, que, en Dos Hermanas, un pueblo muy cerca de Sevilla, se han acumulado una enorme cantidad de lanchas decomisadas a los traficantes en un dep\u00f3sito improvisado al aire libre, un material muy poco edificante para encontrarse a las puertas de un colegio p\u00fablico de educaci\u00f3n secundaria.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un negocio tan grande y que mueve tanto dinero que supongo que ya no tienen efectivos para perseguir a todos los narcotraficantes de Espa\u00f1a. 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