{"id":58417,"date":"2024-02-15T20:11:07","date_gmt":"2024-02-15T19:11:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=58417"},"modified":"2024-02-15T20:11:07","modified_gmt":"2024-02-15T19:11:07","slug":"el-estereotipo-del-anarquista-en-el-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-estereotipo-del-anarquista-en-el-cine\/","title":{"rendered":"El estereotipo del anarquista en el cine"},"content":{"rendered":"<p>Ella parec\u00eda una se\u00f1ora totalmente anacr\u00f3nica, m\u00e1s que las que aparecen en\u00a0Maribel y la extra\u00f1a familia, aunque su imaginario no era muy diferente a otras<!--more--> que podemos sentir entre gente mucho m\u00e1s joven y no especialmente derechista, gente que tiende a identificar la II Rep\u00fablica con \u201cla anarqu\u00eda\u201d, y a su vez a \u00e9sta con la quema de conventos y de iglesias, con todas las venganzas sociales que ocurrieron en la\u00a0\u201czona roja\u201d. Resulta un montaje de conveniencia apenas evolucionado que no permite discusi\u00f3n, destinado a demostrar hasta donde puede llevar la trasgresi\u00f3n de la \u201cley y orden\u201d, a establecer que detr\u00e1s de cada exigencia social puede esconderse la hidra de la revoluci\u00f3n, de la anarqu\u00eda, y que, en definitiva, no puede existir un anarquismo cargado de razones sino otro, el que justamente queda en manos de la actuaci\u00f3n policial\u2026<\/p>\n<p>Por supuesto, esta ser\u00e1 la imagen predominante que se ofrecer\u00e1 en el cine desde sus primeros pasos a trav\u00e9s de t\u00edtulos como,\u00a0Execution of Czolgost, with Panorama of Auburn Prison\u00a0(1901), obra de Edwin S. Porter, que pasar\u00e1 a la historia como autor de la primera pel\u00edcula norteamericana con gui\u00f3n, asalto y robo a un tren, por lo dem\u00e1s t\u00edtulo inaugural del \u201cwestern\u201d\u2026Recordemos sin m\u00e1s un detalle: la presencia de Jos\u00e9 Isbert, en uno de los en los inicios m\u00e1s famosos de la historia del primer cine espa\u00f1ol, interpretaba al anarquista de\u00a0Asesinato y entierro de don Jos\u00e9 de Canalejas\u00a0(Abelardo Fern\u00e1ndez, 1912). Ambos ejemplos son harto ilustrativos y podr\u00edan ampliarse sin dificultad con numerosos ejemplos, todos extra\u00eddos de la historia del cine, no hay m\u00e1s que haber el apartado de cine franquista con t\u00edtulos como\u00a0Mariona Rebull.<\/p>\n<p>De hecho no es muy diferente la instant\u00e1nea que se ha ofrecido en otros medios, por ejemplo, no tengo m\u00e1s que ojear algunas portadas de los libros que acompa\u00f1an este trabajo, o m\u00e1s concretamente, considerar las tramas de buena parte de los t\u00edtulos que son abordados en estas p\u00e1ginas, la mayor\u00eda abordan por historia o por amputaci\u00f3n del terrorismo, de historias como la de la\u00a0\u201cMano Negra\u201d\u00a0presuntamente inherente al ideario. El reverso de esta imagen son las persecuciones, encarcelamientos, torturas, exilios y muertes de anarquistas y similares, formando dos estampas opuestas de una lucha que con diversas matizaciones y graduaciones, atravesar\u00e1 la historia social desde los tiempos de la\u00a0\u201cCommune\u201d\u00a0de Par\u00eds (1871) hasta el presente.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que en grandes movilizaciones altermundialistas como Seattle, Barcelona o G\u00e9nova, las estrategias polic\u00edacas han buscado singularmente encontrar la pista de los \u201canarquistas y violentos\u201d, por lo visto la mejor coartada para aplicar se mostrar\u00edan fieles a sus m\u00e9todos m\u00e1s tradicionales para cortar la yerba bajo los pies de movimientos cuya amplitud y pluralidad abarca todos los colores de las izquierdas, y cuyos medios de lucha buscan ante todo la extensi\u00f3n y el arraigo organizativo, esto es lo que se cuenta en un modesto documental realizado por\u00a0Jorge M\u00fcller\u00a0al filo sobre el esc\u00e1ndalo polic\u00edaco montado a ra\u00edz de las multitudinarias manifestaciones en Barcelona, la ciudad que fue llamada\u00a0La Rosa de Fuego, t\u00e1ctica que fue ampliada en mucho mayor grado con ocasi\u00f3n del\u00a0Forum Social de G\u00e9nova\u00a0donde un joven fue asesinado por la polic\u00eda del c\u00ednico Berlusconi que proclamaba que \u00fanicamente aceptar\u00eda las protestas legalizadas, un tipo cuya divisa bien podr\u00eda ser: \u201cLa ley para quien la paga\u201d. El trasfondo de la cuesti\u00f3n es siempre el mismo: desplazar la protesta social al terreno que resulta m\u00e1s favorables para el Estado, donde \u00e9ste puede aparecer como defensor de los estropicios sobre personas y propiedades ocasionados por los \u201cextremistas\u201d.<\/p>\n<p>Evidentemente, existi\u00f3 una pr\u00e1ctica del terrorismo ligada al anarquismo como parte de una opci\u00f3n vengadora ante la pretensi\u00f3n de impunidad de los poderosos.\u00a0Conviene dejar claro que la bella idea \u2013asimilada finalmente por lo que anta\u00f1o fue la socialdemocracia y por ciertos herederos asimilados de lo que fue el comunismo- seg\u00fan la cual los explotados y oprimidos podr\u00edan haber conseguido sus justas mejoras, sin prisas, moderadamente, y mediante la negociaci\u00f3n y el di\u00e1logo pac\u00edfico, nos es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n, posiblemente la m\u00e1s adecuadas para las pel\u00edculas que abordaban la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d y quer\u00edan llegar al gran p\u00fablico y por lo tanto no tener el menor problema con la censura, so pena que fuese tan \u201csensible\u201d como la franquista, pero tambi\u00e9n en Hollywood fueron estrictos en esta cuesti\u00f3n, y normalmente, si hab\u00eda alg\u00fan problema, ese era el creado por los perturbadores.<\/p>\n<p>Una lista de las pel\u00edculas que abogan por la \u201cconcordia social\u201d ser\u00eda pr\u00e1cticamente interminable, y a t\u00edtulo de ejemplo lo podemos encontrar en tres t\u00edtulos de autores, calidades y \u00e9pocas diferentes, pero todo ellos suficientemente representativos:\u00a0Metr\u00f3polis\u00a0(1928), de\u00a0Fritz Lang, pasando\u00a0El valle del destino\u00a0(1945), de\u00a0Tay Garnett\u00a0una ambiciosa producci\u00f3n que cont\u00f3 con un espl\u00e9ndido reparto (Greer Garson, Gregory Peck, Lionel Barrymore, Donald Crips), y no digamos una peculiar ilustraci\u00f3n de la \u201cdoctrina social\u201d cat\u00f3lica exaltada desde el prisma franquista en\u00a0La guerra de Dios\u00a0(1953), de\u00a0Rafael Gil, cuyas l\u00edneas presuntamente conciliadoras y \u201csuperadoras\u201d son m\u00e1s resultantes de los imperativos ideol\u00f3gicos dominantes (en el \u00faltima caso, m\u00e1s que dominante, exterminador) pero no de las pruebas que ofrece la realidad hist\u00f3rica, que resulta bastante contundente en este aspecto: los poderosos nunca han aceptado reformas, no si no ha sido por miedo a \u201cmales mayores\u201d, a la revoluci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Que no pod\u00eda ser de otra manera, lo demuestran datos como que no ser\u00eda hasta 1960 que la izquierda abord\u00f3 con honestidad y sinceridad la lucha de los esclavos dos mil a\u00f1os atr\u00e1s en el Imperio Romano con\u00a0Espartaco\u00a0(1960) firmado por Kubrick, y que no ser\u00eda hasta 1998, que no har\u00eda lo propio con la rebeli\u00f3n de los esclavos negros, en este caso con\u00a0Amistad\u00a0(1998), la muy discutible denuncia de\u00a0Steven Spielberg\u00a0que, cuanto menos, ten\u00eda el m\u00e9rito de hacer un canto a la rebeli\u00f3n de los esclavos.<\/p>\n<p>Conviene pues insistir: las clases dominantes respondieron sistem\u00e1ticamente con la \u201cley y el orden\u201d cualquier movilizaci\u00f3n social por las mejoras sociales, incluyendo las m\u00e1s elementales como pudo ser el trabajo infantil, una lacra que vuelve como tantas otras con la restauraci\u00f3n del capitalismo sin trabas. Aunque tard\u00eda y minoritariamente, esta tr\u00e1gica pauta dominante tambi\u00e9n ha sido ilustrada en la pantalla en unos pocos t\u00edtulos, algunos tan rotundos como\u00a0Las actas de Marusia\u00a0(1976), de\u00a0Miguel Littin\u00a0o la mucho mejor,\u00a0La Patag\u00f3nia rebelde\u00a0(1974), de\u00a0H\u00e9ctor Oliveras,\u00a0t\u00edtulos que ten\u00edan la virtud a\u00f1adida de establecer dram\u00e1ticos paralelismos con las dictaduras de\u00a0Pinochet o Videla. Pero no es necesario llegar hasta tales extremos, recordemos testimonios relativamente recientes situados en pa\u00edses de \u201cpedigr\u00ed\u201d democr\u00e1tico, de los Estados Unidos con\u00a0Harlan Country USA\u00a0(1976), el formidable documental obrerista de Barbara Kopple que gan\u00f3 un Oscar, o en el Reino Unido con los documentales de\u00a0Ken Loach\u00a0sobre las huelgas mineras en los inicios de la mal llamada \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d presidida por el gobierno de Margaret Thatcher, que consigui\u00f3 ganar un pulso hist\u00f3rico a la clase obrera que fue perdiendo conquista tras conquista, sobre todo gracias a la timorater\u00eda del sindicalismo tradeunionista y a la complicidad de los profesionales de la pol\u00edtica \u201claborista\u201d ya en plena deriva socioliberal.<\/p>\n<p>Que ante las exigencias obreras, \u00e9sta y no otra era la medida burguesa ya lo tuvo claro Emile Zola al escribir Germinal, que no en vano llego \u00e9ste nombre lleg\u00f3 a convertirse en un grito emblem\u00e1tico que se atribuye al anarquista italiano Miguel Angiolillo que el 8 de agosto de 1897 acab\u00f3 con la vida del patriarca liberal-conservador Canovas del Castillo, el abuelo pol\u00edtico de Manuel Fraga Iribarne; otro punto de mira sobre este atentado proviene del independentismo cubano, y se expresa en algunos esforzados y poco conocidos t\u00edtulos hispanocubanos sobre la guerra de Cuba como en Mamb\u00ed, de Ernesto L\u00f3pez del R\u00edo o en Cuba (Las garras del \u00e1guila), de Pedro Carvajal, que reflejan la alegr\u00eda de estos que interpretan el atentado como una significada contribuci\u00f3n a su propia causa, y no hay duda que lo fue.<\/p>\n<p>Se trata de una referencia que se har\u00e1 famosa y que est\u00e1 tomada del acto vengador llevada a cabo por un anarquista en una novela que figurar\u00eda en todas las bibliotecas anarquistas. Acabemos registrando que las dos grandes tentativas por parte de la clase obrera francesa \u2013la m\u00e1s evolucionada culturalmente en su tiempo- de sobrepasar el orden existente en el siglo XIX, la insurrecci\u00f3n obrera que proclam\u00f3 en 1848 la \u201cRep\u00fablica democr\u00e1tica, social e internacionalista\u201d, y la que instaur\u00f3 en 1871 la\u00a0\u201cCommune\u201d\u00a0de Par\u00eds, acabaron en ambos casos con un ba\u00f1o de sangre proletaria. Los primeros por ej\u00e9rcito mandados por un general reaccionario, los segundos por otro que portaba el estandarte de la Rep\u00fablica liberal y cumpl\u00eda las \u00f3rdenes del liberal August Thiers, modelo de republicano contrarrevolucionario, exaltado aqu\u00ed en 1934 por un\u00a0Calvo Sotelo\u00a0o por\u00a0Melqu\u00edades \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>Se puede decir por lo tanto que, por lo general, la violencia anarquista es una contraviolencia y as\u00ed lo entendi\u00f3 el pac\u00edfico\u00a0Eliseo Recl\u00fas\u00a0\u2013que particip\u00f3 en la\u00a0\u201cCommune\u201d\u00a0armado con una escopeta descargada-, al declarar: \u201cPersonalmente, cualesquiera que sean mis juicios sobre tal o cual individuo, jam\u00e1s mezclar\u00e9 mi voz a los gritos de odio de hombres que ponen en movimiento ej\u00e9rcitos, polic\u00edas, magistraturas, clero y leyes para mantener sus privilegios\u201d. No obstante, caben m\u00e1s consideraciones sobre esta reacci\u00f3n vengativa. La primera es que es la preferida por el sistema, la que le facilita las mejores coartadas para ampliar su actuaci\u00f3n represiva, as\u00ed como para hacer casi ininteligible cualquier debate. Lo \u00faltimo que desea el sistema es la acci\u00f3n de masas, a la que este tipo de acci\u00f3n tiende a sustituir y a menoscabar. Por otro lado, se suele tratar de gente valerosa que podr\u00eda ser mucho m\u00e1s \u00fatil en una militancia m\u00e1s prosaica, pero a la larga m\u00e1s efectiva.<\/p>\n<p>Una vez esto queda claro, al menos sobre lo que podemos llamar su interpretaci\u00f3n b\u00e1sica, queda la cuesti\u00f3n de analizar los errores o aciertos de lo que se ha convenido a llamar la\u00a0\u201cpropaganda por el hecho\u201d, aprobada en principio por un congreso anarquista celebrado en Suiza, en\u00a0La Chaux-de-Fonds, en 1879, y refrendada por las recomendaciones exaltadas del congreso anarquista de Londres (1881). El anarquismo \u2013sobre todo en Francia-, se encontraba pro entonces inmerso en un impasse, aislado de un mundo obrero en pleno desarrollo y cada vez m\u00e1s bajo el influjo de los pol\u00edticos reformistas socialdem\u00f3cratas. Es la \u00e9poca ulterior a la derrota de la \u201cCommune\u201d de Par\u00eds, un tiempo que concluir\u00e1 con la emergencia del sindicalismo revolucionario con la emergencia de un movimiento de masas influenciado por el anarcosindicalismo.<\/p>\n<p>Anotemos que es igualmente un tiempo en el que la Europa liberal aplaude las acciones de los\u00a0nihilistas rusos, y del\u00a0terror agrario en Irlanda, muestras de desesperaci\u00f3n radical, que apuesta por medios extremos para acelerar una historia que parece detenida. La represi\u00f3n se cierne sobre cualquier movimiento, y aparecen grupos de\u00a0\u201cacci\u00f3n directa\u201d\u00a0en Francia e Italia (la banda de Benevento).\u00a0En un tiempo apretado se suceden el asesinato del zar Alejandro II, del presidente franc\u00e9s Carnot, del rey Umberto de Italia y del presidente McKinley de los Estados Unidos, sin olvidar los ataques espor\u00e1dicos a civiles de personajes como\u00a0Emile Henry\u00a0que arroj\u00f3 una bomba en medio de pac\u00edficas personas an\u00f3nimas en el Caf\u00e9 Terminus de Par\u00eds. Henry estaba de acuerdo con la opini\u00f3n L\u00e9athier: \u201cNo golpear\u00eda a ning\u00fan inocente golpeando al primer burgu\u00e9s que apareciera\u201d. Frases como esta ser\u00e1n repetidas en muchas otras ocasiones no menos violentas.<\/p>\n<p>De un proceder muy diferente fue el escritor libertario,\u00a0Octave Mirbeau, el autor del\u00a0Diario de una camarera, una incisiva denuncia de la podredumbre burguesa sobre la que existen dos adaptaciones cinematogr\u00e1ficas muy ilustres, escribi\u00f3 ante la ocasi\u00f3n que\u00a0\u201cun enemigo mortal del anarquismo no hubiera actuado mejor que Emile Henry\u201d. No es necesario decir que el anarquismo no tiene porque resultar una excepci\u00f3n en una paradoja de la que ya se hicieron eco los romanos, a saber, que los peores cr\u00edmenes pueden escudarse en los m\u00e1s altos ideales.<\/p>\n<p>Esta t\u00e1ctica que se convirti\u00f3 en una aut\u00e9ntica pesadilla para la gente bien pensante, fue entendida y admitida entre los anarquistas (aunque no solo) en casos extremos como los existentes en Rusia o en Espa\u00f1a, como una respuesta legitima a una represi\u00f3n extrema, pero, cuando su aplicaci\u00f3n dio lugar a tanta perturbaci\u00f3n o una degeneraci\u00f3n de los medios que fue duramente criticada. Por los que apostaban por una l\u00ednea de masas. De hecho, se convirti\u00f3 en un problema a\u00f1adido para la militancia de base. Su l\u00f3gica acababa justificando el aumento de las medidas represivas, socialmente tend\u00eda a sustituir la acci\u00f3n de\u00a0\u201cmillones de trabajadores organizados\u201d\u00a0(Kropotkin), y a veces significaba el sacrificio de militantes valiosos. Se hizo notar que en muchos casos no se trataba propiamente de anarquistas sino de individuos normalmente alejados de las organizaciones de la clase obrera como ser\u00eda el caso notorio Ravachol (nom de guerre\u00a0de\u00a0Fran\u00e7ois-Claudius Koenigstein\u00a0o\u00a0Le\u00f3n Czolgost, pero para las clases dominantes no se trataba de argumentaciones. Por eso pusieron el grito el cielo cuando obligada a declarar sobre \u00e9ste \u00faltimo,\u00a0Emma Goldman, dijo que lo que, al fin de cuentas, atentados como aquel eran \u201cpura bagatela\u201d en comparaci\u00f3n con las v\u00edctimas causadas por la barbarie gubernamental, un terrorismo de alto nivel que raramente se suele reconocer.<\/p>\n<p>No hay que decir que esta interpretaci\u00f3n de la\u00a0\u201cpropaganda por el hecho\u201d\u00a0ser\u00e1 duramente criticada por algunos de los principales portavoces libertarios, muy especialmente por\u00a0Kropotkin\u00a0quien en una serie de art\u00edculos publicados en 1890, afirm\u00f3 \u201cque es preciso estar con el pueblo, quien ya no pide actos aislados sino hombres de acci\u00f3n en sus filas\u201d. Previno contra\u00a0\u201cla ilusi\u00f3n de que puede vencerse a la coalici\u00f3n de explotadores con unas libras de explosivos\u201d, y preconiz\u00f3 el retorno a un sindicalismo de masas similar al que engendr\u00f3 y difundi\u00f3 la Primera Internacional:\u00a0\u201cUniones gigantescas que engloben a los millones de proletarios\u201d. El \u201cpr\u00edncipe anarquista\u201d realiz\u00f3 en 1898 una excursi\u00f3n por Norteam\u00e9rica propagando la nueva actitud entre sus numerosos adeptos, aunque dada la violencia institucional la tentaci\u00f3n nunca dej\u00f3 de existir.<\/p>\n<p>Se cuenta que bajo la influencia de\u00a0Kropotkin, un joven periodista anarquista franc\u00e9s\u00a0Ferdinand Pelloutier, public\u00f3 en 1898 en la revista libertaria\u00a0Los Tiempos Nuevos\u00a0el articulo: El anarquismo y los sindicatos obreros, argumentando que el sindicato deb\u00eda ser una \u201cescuela pr\u00e1ctica de anarquismo\u201d, y la consecuencia de este encuentro, con aportaciones muy amplias, ser\u00eda la Carta de Amiens, piedra angular de la CGT francesa, de los\u00a0\u201cwobblies\u201d, de la CNT espa\u00f1ola, y de otros sindicatos de masas. Una historia infinitamente m\u00e1s importante socialmente, y sobre el cual, \u00a1qu\u00e9 casualidad!, el cine apenas si ha encontrado inspiraci\u00f3n (y si la ha encontrado no ha encontrado todav\u00eda manera de ejercerla).<\/p>\n<p>Todo aquel ruido y furia de los atentados anarquistas de finales del siglo XIX, de aquel tiempo que parec\u00eda sin salida, tuvieron un importante eco en una amplia representaci\u00f3n tanto en la buena como en la mala literatura, en el caso de la primera cabr\u00eda comenzar por autores como\u00a0Joseph Conrad\u00a0de\u00a0El agente secreto,\u00a0Henry James\u00a0en\u00a0La princesa Casamassima\u00a0(1886), una de sus pocas obras que no se han llevado al cine, del ambivalente\u00a0Jean Cocteau, en concreto en su obra teatral\u00a0El \u00e1guila de dos cabezas\u00a0(1946) o del escritor y fil\u00f3sofo ruso, primero populista, luego cristiano-conservador,\u00a0Leonidas Andreiev, todos ellos desde un \u00e1ngulo que pod\u00edamos definir como curioso y no exento de un \u201ctoque rom\u00e1ntico\u201d. Pero tambi\u00e9n se puede hablar de otros puntos de miras como los\u00a0Emile Zola\u00a0en\u00a0Germinal, o\u00a0Jack London\u00a0o el inclasificable\u00a0Georges Darien\u00a0de\u00a0El ladr\u00f3n, y d\u00e9cadas m\u00e1s tarde,\u00a0Romain Gary, que se sit\u00faan en la cr\u00edtica matizada, la iron\u00eda o incluso la exaltaci\u00f3n. Entre unos y otros crearon una amplia una base literaria que acabar\u00eda instando a diversas adaptaciones cinematogr\u00e1ficas, la mayor\u00eda de cierta ambici\u00f3n, y que en su conjunto conforman un cierto cuadro sobre el que se puede configurar un cierto panorama cinematogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Posiblemente el enfoque m\u00e1s ir\u00f3nico y quiz\u00e1s m\u00e1s original sea el que produjo\u00a0Jack London\u00a0al final de su vida con una notable novela (inconclusa), un ejemplo de ambig\u00fcedad calculada en la que se mofaba de la psicosis desarrollada desde la prensa desde las m\u00e1s \u201camarilla\u201d hasta la m\u00e1s seria. Estamos hablando de\u00a0Asesinatos. SL, que ser\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde acabada por\u00a0Robert Fish\u00a0y en la que satiriza en clave de humor negro la l\u00f3gica del mercado \u2013cliente que paga siempre tiene raz\u00f3n-, y los estereotipos de anarquistas organizados en supuestos comit\u00e9s organizados para liquidar pr\u00edncipes y autoridades. La novela tendr\u00eda una ocurrente adaptaci\u00f3n al cine mediante un gui\u00f3n de\u00a0Michael Relph y Wolf Mankowitz\u00a0que dirigi\u00f3 con agilidad el interesante director brit\u00e1nico con cierto tono laborista comprometido,\u00a0Basil Dearden\u00a0(que pasar\u00e1 a la historia del cine en especial por\u00a0Victim\u00a0(1960), un incisivo alegato en defensa de los homosexuales).<\/p>\n<p>Con el t\u00edtulo de\u00a0El Club de los asesinos\u00a0(1969), que comienza cuando all\u00e1 por 1906 una intr\u00e9pida periodista (Diane Rigg) se propone desenmascarar a una banda internacional de asesinos por encargo, y acude al presidente de una organizaci\u00f3n criminal (Oliver Reed). Se trata de una verdadera multinacional, solo que en vez de expoliar cualquier zona de Oriente o Am\u00e9rica Latina, se encarga \u2013honradamente, por supuesto- de suprimir personas indeseadas \u2013las que sean- por un m\u00f3dico precio. Su petici\u00f3n tiene trampa porque su petici\u00f3n no es otra que extermine a todos sus socios. Naturalmente, el director protesta al principio pero tiene que rendirse a la l\u00f3gica empresarial, adem\u00e1s, para colmo se ha enamorado de la audaz periodista, una mujer muy liberada para la \u00e9poca. El mecanismo comercial pone en movimiento toda la plantilla de asesinos profesionales (interpretados por actores cuyos rasgos habr\u00edan llenado de gozo a\u00a0Cesare Lambroso) se pone en movimientos. Los perfiles de \u00e9stos suelen ser\u00a0 id\u00e9nticos a los que otras muchas veces el cine m\u00e1s tradicional hab\u00eda empleado para representar conspiradores anarquistas La pel\u00edcula tiene verdadera mala uva, es muy din\u00e1mica (sobre todo si tenemos en cuenta el sello brit\u00e1nico), y est\u00e1 servida con humor y buen hacer por un extenso reparto en el que se incluyen tambi\u00e9n a\u00a0Telly Savalas, Curd Jurgens, Anabella Incontrera, Philippe Noiret y Clive Revill\u2026<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>*Fuente: https:\/\/kaosenlared.net\/el-estereotipo-del-anarquista-en-el-cine\/<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Detr\u00e1s de cada exigencia social puede esconderse la hidra de la revoluci\u00f3n, de la anarqu\u00eda, y que, en definitiva, no puede existir un anarquismo cargado de razones sino otro, el que justamente queda en manos de la actuaci\u00f3n policial\u2026 Foto: execution of Czolgosz with Panorama of Auburn Prison \u2013 Wikipedia \u2013 Licencia C.C.<\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":58418,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61,562],"tags":[],"class_list":["post-58417","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-historia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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