{"id":57985,"date":"2024-01-11T21:29:48","date_gmt":"2024-01-11T20:29:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=57985"},"modified":"2024-01-11T21:29:48","modified_gmt":"2024-01-11T20:29:48","slug":"viva-la-policrisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/viva-la-policrisis\/","title":{"rendered":"Viva la \u00abpolicrisis\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Bruno Le Maire no es solo el ministro de Finanzas de Francia desde 2017, ni un escritor prolijo. En su tiempo libre, tambi\u00e9n es profeta. En oto\u00f1o de 2021, cuando present\u00f3 el proyecto de Ley de Finanzas para 2022, dijo a los diputados que su presupuesto era la primera piedra de una \u00abgran d\u00e9cada de crecimiento sostenible\u00bb. Era un momento para el optimismo: la econom\u00eda mundial parec\u00eda recuperarse r\u00e1pidamente de la crisis sanitaria. Los comentarios de Bruno Le Maire ilustran la euforia generalizada entonces en los c\u00edrculos empresariales y entre los principales economistas.<\/p>\n<p>El 1 de enero de 2021, cuando las heridas de Covid a\u00fan estaban abiertas, uno de los columnistas estrella del\u00a0Financial Times, el peri\u00f3dico de la City londinense, Martin Sandbu, abr\u00eda el A\u00f1o Nuevo con\u00a0un texto titulado: \u00abAdi\u00f3s 2020, a\u00f1o del virus y hola a los &#8216;rugientes a\u00f1os veinte'\u00bb. El t\u00e9rmino, traducido tradicionalmente al franc\u00e9s como \u00abann\u00e9es folles\u00bb, hace referencia a los a\u00f1os veinte del siglo pasado que, al menos en Estados Unidos, fueron un periodo de fuerte crecimiento y el nacimiento de la sociedad de consumo. La posici\u00f3n de Martin Sandbu es sencilla. Los consumidores, tratando de olvidar la crisis sanitaria, al igual que un siglo antes hab\u00edan tratado de olvidar los horrores de la guerra, se embarcaron en un frenes\u00ed de gasto, llevando a la econom\u00eda a un c\u00edrculo virtuoso y a \u00abla mayor prosperidad en un siglo\u00bb.<\/p>\n<p>Esta idea tendr\u00e1 un gran \u00e9xito en 2021. Es comprensible. Desde mediados de los a\u00f1os setenta, y m\u00e1s a\u00fan desde la gran crisis financiera de 2008, el capitalismo parece sumido en un proceso de debilitamiento sin fin, que combina una ralentizaci\u00f3n estructural del crecimiento, turbulencias financieras y tensiones en torno a la deuda p\u00fablica y privada. La esperada vuelta a una fase de crecimiento fuerte y compartido parece que conducir\u00e1 a una fase de estabilizaci\u00f3n pol\u00edtica y social del capitalismo.<\/p>\n<h2>La nueva palabra de moda<\/h2>\n<p>Pero dos a\u00f1os despu\u00e9s, el ambiente ha cambiado. La inflaci\u00f3n ha vuelto a la mayor\u00eda de las econom\u00edas, superando el 10% en algunos pa\u00edses occidentales por primera vez en cuarenta a\u00f1os. La tendencia inflacionista comenz\u00f3 a mediados de 2021 y se aceler\u00f3 con la invasi\u00f3n rusa de Ucrania al a\u00f1o siguiente, que volvi\u00f3 a sumir al mundo en la amenaza de una guerra total. Los salarios reales caen, el crecimiento se ralentiza y las cat\u00e1strofes ecol\u00f3gicas se aceleran.<\/p>\n<p>As\u00ed que el optimismo de principios de 2021 se ha acabado. Ya no hablamos de los locos a\u00f1os veinte, sino de una nueva fase de la crisis, m\u00e1s compleja, m\u00e1s general y m\u00e1s profunda. El 1 de enero de 2023, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la columna de Martin Sandbu, el mismo\u00a0Financial Times\u00a0defin\u00eda\u00a0el pr\u00f3ximo a\u00f1o en una palabra: \u00abpolicrisis\u00bb. Esta palabra se convirti\u00f3 en la nueva palabra de moda, la palabra de moda que todo el mundo en los c\u00edrculos econ\u00f3micos y pol\u00edticos estaba recogiendo. Unas semanas m\u00e1s tarde, se convirti\u00f3 en el tema de apertura del debate en el famoso foro de Davos, el Foro Econ\u00f3mico Mundial.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde viene la palabra? El t\u00e9rmino fue recuperado por el historiador brit\u00e1nico Adam Tooze a finales de 2021 y se generaliz\u00f3 tras el inicio de la guerra en Ucrania. Convertido en los \u00faltimos a\u00f1os en una aut\u00e9ntica estrella entre las \u00e9lites intelectuales del mundo anglosaj\u00f3n, este profesor de la Universidad de Yale, de 56 a\u00f1os, siempre ha tratado de pintar cuadros hist\u00f3ricos complejos, como en su libro de 2014 sobre las consecuencias de la Primera Guerra Mundial,\u00a0El diluvio.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, su ambici\u00f3n ha sido convertirse en un \u00abhistoriador del presente\u00bb. Tras\u00a0su seminal libro sobre la crisis financiera\u00a0publicado en 2018, que le consagr\u00f3 como una autoridad mundial en la materia, a finales de 2021 public\u00f3 otro sobre la crisis sanitaria,\u00a0El Apag\u00f3n, en el que defiende que la pandemia de Covid ha cambiado el paradigma dominante y podr\u00eda conducir a una econom\u00eda m\u00e1s pr\u00f3spera. No est\u00e1 muy lejos de las ideas expuestas por Martin Sandbu.<\/p>\n<p>Pero el historiador del presente cay\u00f3 en la trampa de los acontecimientos. Cuando se public\u00f3 su \u00faltimo libro, el mundo experimentaba nuevas e imprevisibles convulsiones. Adam Tooze empez\u00f3 a utilizar el concepto de \u00abpolicrisis\u00bb en su muy le\u00eddo blog, antes de popularizarlo en octubre de 2022\u00a0en un art\u00edculo\u00a0del\u00a0Financial Times\u00a0titulado \u00abBienvenidos al mundo de la policrisis\u00bb.<\/p>\n<p>El historiador explica el t\u00e9rmino: \u00abEn la policrisis, los choques son dispares, pero interact\u00faan entre s\u00ed, de modo que el conjunto es a\u00fan m\u00e1s insuperable que la suma de sus partes\u00bb. Es como si los acontecimientos ca\u00f3ticos se multiplicaran y reforzaran mutuamente hasta culminar en una forma de desestabilizaci\u00f3n general del sistema (econ\u00f3mico, financiero, institucional, ecol\u00f3gico, etc.). \u00abLo que hace que las crisis de los \u00faltimos quince a\u00f1os sean tan desarmantes es que ya no parece plausible se\u00f1alar una \u00fanica causa y, en consecuencia, una \u00fanica soluci\u00f3n\u00bb, se\u00f1ala Adam Tooze.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan, las soluciones a ciertos aspectos de la policrisis est\u00e1n generando nuevas crisis. \u00abCuanto m\u00e1s conseguimos hacer frente [a la crisis], m\u00e1s aumentan las tensiones\u00bb, resume el historiador. Terrible desilusi\u00f3n, pues, para quienes pensaban que la crisis sanitaria, con su intervenci\u00f3n p\u00fablica masiva, inaugurar\u00eda una nueva era de prosperidad. Si bien esta soluci\u00f3n impidi\u00f3 el hundimiento de la econom\u00eda, sent\u00f3 las bases de una ola de inflaci\u00f3n al exacerbar las debilidades de la oferta productiva. Esto ha desestabilizado el orden econ\u00f3mico de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, basado en la baja inflaci\u00f3n y los bajos tipos de inter\u00e9s, una sacudida reforzada por lo que los economistas llaman \u00abexternalidades\u00bb, como el conflicto de Ucrania y la crisis ecol\u00f3gica, que hacen que la crisis sea a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de gestionar.<\/p>\n<h2>Un concepto tomado de Edgar Morin<\/h2>\n<p>Esta noci\u00f3n de policrisis no es nueva. Como se\u00f1ala Adam Tooze, est\u00e1 tomada del pensador franc\u00e9s de la complejidad Edgar Morin, que la plante\u00f3 en los a\u00f1os 70 como una forma de tener en cuenta la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica. Le dio su forma definitiva en su libro de 1993\u00a0Terre-Patrie.<\/p>\n<p>Morin define la policrisis como una situaci\u00f3n en la que \u00abcrisis interconectadas y superpuestas\u00bb adoptan la forma de un \u00abcomplejo interdependiente de problemas, antagonismos, crisis y procesos incontrolables\u00bb que forman \u00abla crisis general del planeta\u00bb. Esta visi\u00f3n es muy distinta de lo que en econom\u00eda se conoce como \u00abcrisis sist\u00e9mica\u00bb, es decir, una crisis que desestabiliza todo un sistema pero cuyo punto de partida es un choque \u00fanico e identificable. En este \u00faltimo caso, la espiral de crisis puede detenerse si se logra contener el contagio. Esta es la l\u00f3gica que ha regido la gesti\u00f3n de crisis desde 2008, sin \u00e9xito.<\/p>\n<p>En cambio, en una crisis m\u00faltiple, este tipo de contenci\u00f3n no es posible, porque la crisis forma parte de una cadena de acontecimientos tan compleja que resulta imposible detenerla. M\u00e1s a\u00fan, como hemos dicho, porque las soluciones propuestas dan lugar a nuevos problemas que extienden el contagio a otras zonas. El mundo sometido a la policrisis no es est\u00e1tico, est\u00e1 vivo: su crisis modifica su entorno, y su entorno modifica los t\u00e9rminos de la crisis.<\/p>\n<p>Aunque en su momento no se describi\u00f3 como una policrisis, la crisis financiera de 2008 ilustra c\u00f3mo las \u00absoluciones\u00bb pueden convertirse en \u00abproblemas\u00bb. Esta crisis desencaden\u00f3 una sobreinversi\u00f3n en China que salv\u00f3 a la econom\u00eda mundial del desastre, pero condujo a una sobreproducci\u00f3n de acero y hormig\u00f3n, en particular, que agrav\u00f3 la crisis clim\u00e1tica. Al mismo tiempo, esta recuperaci\u00f3n china provoc\u00f3 una reacci\u00f3n en Estados Unidos, llevando al poder a Donald Trump, pero tambi\u00e9n una crisis de sobreproducci\u00f3n de la que China solo pudo salir a costa de una burbuja inmobiliaria\u00a0que estall\u00f3 en 2021&#8230; Cada soluci\u00f3n abr\u00eda una nueva crisis, provocando una desestabilizaci\u00f3n global.<\/p>\n<p>El pensamiento de la complejidad se desarroll\u00f3 mucho en el mundo anglosaj\u00f3n en las d\u00e9cadas de 2000 y 2010, sobre todo en el campo de la historia. Sin utilizar el t\u00e9rmino \u00abpolicrisis\u00bb, ha estado en el centro de las controversias sobre un acontecimiento antiguo pero intrigante: el final de la Edad de Bronce, a finales del siglo XIII a.C.. Un complej\u00edsimo complejo civilizatorio en torno al Mediterr\u00e1neo oriental se derrumb\u00f3, o m\u00e1s bien se desintegr\u00f3 a lo largo de varias d\u00e9cadas, provocando la desaparici\u00f3n del imperio hitita y de la civilizaci\u00f3n mic\u00e9nica, pero tambi\u00e9n desestabilizando toda la regi\u00f3n durante varios siglos.<\/p>\n<p>Hubo muchos intentos de explicar la situaci\u00f3n, algunos aduciendo la tradicional invasi\u00f3n de \u00abpueblos del mar\u00bb procedentes del oeste o del norte, que destruyeron la civilizaci\u00f3n mediterr\u00e1nea, mientras que otros adujeron causas puramente econ\u00f3micas, sociales o medioambientales. Pero poco a poco se fue imponiendo otra idea, la de un conjunto tan complejo como inestable.<\/p>\n<p>Las interacciones e interdependencias adquirieron tal importancia que el m\u00e1s peque\u00f1o grano de arena pod\u00eda perturbarlo todo y provocar un colapso generalizado, a trav\u00e9s de una serie de crisis que se alimentaban unas a otras. \u00abCuanto m\u00e1s complejo es un sistema, m\u00e1s probabilidades tiene de colapsar\u00bb, resume el historiador Brandon Drake. A partir de entonces, terremotos, crisis clim\u00e1ticas, disturbios sociales, revueltas e invasiones se sucedieron sin coherencia, acelerando el proceso de desestabilizaci\u00f3n y acabando por hacer a\u00f1icos la cohesi\u00f3n general de la civilizaci\u00f3n mediterr\u00e1nea de la Edad del Bronce.<\/p>\n<p>En su\u00a0libro\u00a0sobre el tema, el antrop\u00f3logo Eric Cline resume el inter\u00e9s de esta teor\u00eda de la complejidad aplicada a este acontecimiento hist\u00f3rico: \u00abLa teor\u00eda de la complejidad, porque nos permite visualizar una progresi\u00f3n no lineal y una serie de factores, y no uno solo, tiene por tanto ventajas tanto para explicar el colapso que se produjo a finales de la Edad del Bronce Tard\u00eda como para proponer una forma de seguir estudi\u00e1ndolo\u00bb.<\/p>\n<p>Esta hip\u00f3tesis sigue siendo discutida por muchos historiadores, pero no podemos evitar relacionarla con la situaci\u00f3n actual y el an\u00e1lisis de Adam Tooze. Las crisis se multiplican, se suceden y se sostienen unas a otras, sin que se identifique entre ellas ning\u00fan v\u00ednculo global coherente. El repunte de la inflaci\u00f3n, la crisis sanitaria, el aumento de las tensiones entre China y Estados Unidos, la guerra ruso-ucraniana y la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica son crisis aut\u00f3nomas que ciertamente se autoperpet\u00faan, pero que no son el resultado de una perturbaci\u00f3n m\u00e1s general.<\/p>\n<p>Adam Tooze lo resume en\u00a0un diagrama\u00a0que enumera estas interdependencias. Causas y consecuencias, crisis y reacciones se entrecruzan para crear nuevos riesgos. De este modo, el historiador puede elaborar una especie de \u00abmatriz\u00bb de la crisis, indicando los \u00e1mbitos susceptibles de deteriorarse, los que pueden remitir y aquellos cuyo desenlace sigue siendo incierto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este esquema, la crisis actual no es una crisis sist\u00e9mica. Existen m\u00faltiples perturbaciones de diversos or\u00edgenes, no s\u00f3lo econ\u00f3micos, que est\u00e1n conduciendo, a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda de soluciones espec\u00edficas, a una desestabilizaci\u00f3n del conjunto. A diferencia de la crisis de 1929, no hay recesi\u00f3n repentina, sino polos de resistencia, como el empleo y ciertos servicios, y polos de depresi\u00f3n, como la industria y el consumo. Pero la crisis no es menos general y profunda porque parece imprevisible e incontrolable. Todo esto se parece mucho a la trayectoria \u00abno lineal\u00bb de la crisis que algunos han invocado para explicar el final de la Edad de Bronce.<\/p>\n<p>As\u00ed que surge inevitablemente la pregunta: \u00bfc\u00f3mo responder, en una hip\u00f3tesis as\u00ed, a este tipo de desestabilizaci\u00f3n compleja? \u00bfCu\u00e1les son las consecuencias del pensamiento policrisis para la acci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica?<\/p>\n<h2>El agotamiento de los tratamientos neoliberales<\/h2>\n<p>El 15 de mayo de 2023, Robert Lucas, el economista galardonado con el premio del Banco de Suecia en honor de Alfred Nobel en 1995, mor\u00eda ante la indiferencia de los grandes medios de comunicaci\u00f3n en lengua inglesa. Sin embargo, este hombre fue uno de los creadores de la s\u00edntesis intelectual que fund\u00f3 el neoliberalismo con su teor\u00eda de las \u00abexpectativas racionales\u00bb, expuesta en 1972.<\/p>\n<p>La idea es simple: los agentes econ\u00f3micos, siempre que no sean enga\u00f1ados, son capaces de reaccionar racionalmente a los acontecimientos econ\u00f3micos. Ahora parece posible proponer un modelo fiable del funcionamiento de los mercados que permita evitar las crisis macroecon\u00f3micas. Esto es lo que llev\u00f3 al Premio Nobel a declarar zanjada la cuesti\u00f3n de la prevenci\u00f3n de crisis en 2004.<\/p>\n<p>Robert Lucas ejerci\u00f3 una influencia considerable en la econom\u00eda hasta mediados de la d\u00e9cada de 2000. Despu\u00e9s, su estrella se fue apagando hasta casi desaparecer. Cuando muri\u00f3 en mayo de 2023, el\u00a0Financial Times\u00a0y el\u00a0New York Times\u00a0tardaron casi cinco d\u00edas en publicar los habituales obituarios m\u00ednimos. La an\u00e9cdota es significativa. En la era de la policrisis, el pensamiento de Robert Lucas se ha vuelto inoperante. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan los agentes formular \u00abexpectativas racionales\u00bb en un contexto de m\u00faltiples crisis con efectos tan imprevisibles y aparentemente insuperables?<\/p>\n<p>En realidad, este callej\u00f3n sin salida es parte del problema. En efecto, aunque la influencia intelectual de Robert Lucas haya disminuido, aunque ya nadie pueda plantear seriamente la hip\u00f3tesis de las \u00abexpectativas racionales\u00bb, sus teor\u00edas siguen estructurando la ciencia econ\u00f3mica y las pol\u00edticas p\u00fablicas, que de repente parecen desorientadas en este periodo de policrisis: los instrumentos de los que habian presumido durante d\u00e9cadas los neoliberales han llegado a su l\u00edmite.<\/p>\n<p>En el mayor desorden desde 2020, todas las grandes organizaciones internacionales persiguen sin cesar una situaci\u00f3n econ\u00f3mica que supera cada vez m\u00e1s sus modelos. Sin duda, siempre ha sido as\u00ed, pero la distancia con la realidad es ahora cada vez mayor. \u00abDesde la pandemia de Covid-19, las bolas de cristal de los economistas se han vuelto opacas hasta la caricatura\u00bb,\u00a0se\u00f1alaba\u00a0un editorial de\u00a0Le Monde\u00a0a finales de mayo de 2023.<\/p>\n<p>Esta creciente ineficacia de la ciencia econ\u00f3mica est\u00e1 creando un nuevo peligro: el de que las pol\u00edticas p\u00fablicas provoquen nuevas crisis, precisamente porque se basan en esta ciencia fallida. Como los modelos no tienen en cuenta la complejidad de la crisis, se da prioridad a tapar las lagunas que crean nuevos frentes para la policrisis.<\/p>\n<p>Es lo que ocurri\u00f3 con la pol\u00edtica de endurecimiento monetario de los bancos centrales. Ante el aumento de la inflaci\u00f3n, los bancos centrales no tuvieron m\u00e1s remedio que actuar, dados los modelos imperantes: la subida de los precios hizo bajar en la misma medida los tipos de inter\u00e9s reales, abriendo la v\u00eda al riesgo de recalentamiento de la econom\u00eda y de espiral inflacionista. Pero la subida de los tipos nominales no ha hecho sino crear nuevas tensiones. Tanto es as\u00ed que Adam Tooze considera este endurecimiento como el nuevo \u00abcoraz\u00f3n de la crisis\u00bb.<\/p>\n<p>En el contexto de una policrisis, la gesti\u00f3n global no s\u00f3lo es imposible, sino tambi\u00e9n contraproducente. En tal marco, los agentes se ven obligados a soportar la crisis, y la estrategia s\u00f3lo pretende minimizar sus efectos. No es posible controlar el movimiento ni detenerlo.<\/p>\n<p>Como conclu\u00eda Adam Tooze en su art\u00edculo de octubre de 2022 en el\u00a0Financial Times: \u00abSi tu vida ya se ha visto alterada, es hora de que te pongas las pilas. Nuestra interminable cuerda floja ser\u00e1 cada vez m\u00e1s precaria y angustiosa\u00bb.<\/p>\n<h2>Una falsa soluci\u00f3n: la resiliencia<\/h2>\n<p>La Historia se impone a personas impotentes para controlarla. Y as\u00ed, la l\u00f3gica de la policrisis es la misma que la de los conservadores cl\u00e1sicos, que creen que la Historia es una fuerza que las personas no pueden controlar y que, por tanto, deben soportarla.<\/p>\n<p>La \u00fanica respuesta posible es la \u00abresiliencia\u00bb, otro concepto de moda que es la hermana gemela de la policrisis. Este t\u00e9rmino ha entrado ya en el vocabulario tecnocr\u00e1tico: tras la crisis sanitaria, el plan europeo de apoyo se denomina oficialmente \u00abplan de recuperaci\u00f3n y resiliencia\u00bb.<\/p>\n<p>La resiliencia es la capacidad de soportar las crisis, de aguantar la historia y salir de ella lo mejor posible. En este contexto, el papel de las pol\u00edticas p\u00fablicas roza la impotencia. Hay que renunciar a intentar superar las crisis, a controlarlas, porque eso puede provocar nuevas crisis. S\u00f3lo queda reforzar la resiliencia, es decir, la capacidad de absorber los choques. La policrisis da lugar a una pol\u00edtica del mal menor.<\/p>\n<p>Pero esta idea de resiliencia tambi\u00e9n da lugar a una l\u00f3gica de competencia. Frente a crisis que no podemos controlar, tenemos que intentar superarlas. Esto es tan cierto para los Estados como para los individuos. Puede haber un aspecto colectivo en la resiliencia, pero ante todo hay una l\u00f3gica individualista.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, es f\u00e1cil comprender el entusiasmo de ciertos c\u00edrculos empresariales y el revuelo que se ha generado en torno a la noci\u00f3n de policrisis, tanto antes como despu\u00e9s de Davos. En su informe sobre los riesgos mundiales publicado el 9 de marzo de 2023, Zurich Seguros ve\u00eda \u00abbuenas noticias detr\u00e1s de la policrisis\u00bb. Y esta buena noticia es precisamente que existen profesionales de la \u00abgesti\u00f3n de riesgos\u00bb en los que todo el mundo deber\u00eda confiar para aumentar su resiliencia.<\/p>\n<p>Incluso hay formas de ganar dinero con este caos. El Presidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Werner Hoyer, que tambi\u00e9n fue uno de los protagonistas de la crisis griega a principios de la d\u00e9cada de 2010, afirm\u00f3 con aplomo que \u00abla policrisis es tambi\u00e9n una polioportunidad para la inversi\u00f3n\u00bb. As\u00ed que el Foro Econ\u00f3mico Mundial no pod\u00eda sino celebrar tal concepto y elaborar su propio diagrama de \u00abriesgos interconectados\u00bb para ayudar a la gente a invertir y protegerse.<\/p>\n<p>Aunque los agentes econ\u00f3micos ya no pueden permitirse el lujo de las \u00abexpectativas racionales\u00bb de Robert Lucas, s\u00ed pueden adoptar una postura oportunista para que les vaya mejor que a sus vecinos. Desde un punto de vista social, la continuaci\u00f3n de tal proceso parece dar un inter\u00e9s renovado a la visi\u00f3n de Friedrich Hayek.<\/p>\n<p>Frente a los neocl\u00e1sicos de los que descend\u00eda Robert Lucas, Hayek cre\u00eda que los agentes eran incapaces de comprender la complejidad de las situaciones econ\u00f3micas y sociales. Por esta raz\u00f3n, junto con Ludwig von Mises, se opuso a la planificaci\u00f3n socialista de los a\u00f1os 1930 y 1940.<\/p>\n<p>La idea de Hayek es simple: si el conocimiento est\u00e1 siempre fragmentado, el Estado no s\u00f3lo es incapaz de una gesti\u00f3n \u00f3ptima: \u00e9l mismo se convierte en un elemento perturbador. La \u00fanica forma de coordinaci\u00f3n posible es, pues, la confrontaci\u00f3n de los intereses individuales en el mercado, que da lugar a un \u00aborden espont\u00e1neo\u00bb, \u00fanico equilibrio capaz de satisfacer a todos.<\/p>\n<p>Un equilibrio \u00abmenos malo\u00bb, por as\u00ed decirlo. Podemos ver el v\u00ednculo con la policrisis: la incertidumbre fundamental sobre la situaci\u00f3n conduce a estrategias individuales oportunistas, presentadas como las \u00fanicas realmente eficaces en tales casos. Estas estrategias tienen un lugar ideal: el libre mercado.<\/p>\n<p>Por supuesto, \u00e9sta no es expl\u00edcitamente la posici\u00f3n de Adam Tooze y, como sostiene Edgar Morin, la solidaridad colectiva puede construirse sobre la policrisis. El hecho es que la base de la teor\u00eda de la policrisis es conservadora. Y en el contexto de la desintegraci\u00f3n del paradigma neoliberal, en el que se supon\u00eda que el Estado deb\u00eda apoyar el desarrollo de los mercados, la hip\u00f3tesis de la policrisis bien podr\u00eda reavivar la opci\u00f3n de un radicalismo libertario individualista y nacionalista.<\/p>\n<h2>\u00bfUna crisis sin causa?<\/h2>\n<p>A primera vista, pues, la noci\u00f3n de policrisis parece ajustarse al mundo que nos rodea. Pero sigue siendo problem\u00e1tica. Una comparaci\u00f3n con el final de la Edad de Bronce lo pone de manifiesto. Como se\u00f1ala Eric Cline, si la teor\u00eda de la complejidad ofrece aparentemente una explicaci\u00f3n adecuada del colapso de esta civilizaci\u00f3n, es tambi\u00e9n porque nuestro conocimiento del periodo es fragmentario e incompleto.<\/p>\n<p>Invocar la \u00abcomplejidad\u00bb ser\u00eda de hecho una soluci\u00f3n f\u00e1cil, una forma de ocultar los l\u00edmites de nuestra reflexi\u00f3n sobre la realidad, ya sea porque nuestros conocimientos son limitados, como en el caso de la Edad de Bronce, o porque se inscriben en un marco que no nos permite comprender esta realidad.<\/p>\n<p>Hay otra objeci\u00f3n importante a la hip\u00f3tesis de Adam Tooze: si los sistemas humanos se vuelven m\u00e1s complejos a lo largo de la historia, \u00bfpor qu\u00e9 las policrisis no son sistem\u00e1ticas? \u00bfPor qu\u00e9 la complejidad conduce a una desestabilizaci\u00f3n general en determinados momentos y no en otros? La noci\u00f3n de policrisis no da respuesta a esta pregunta, lo que plantea interrogantes sobre su pertinencia. Si complejidad no es siempre sin\u00f3nimo de crisis, puede deberse a que el marco en el que se ejerce y organiza esta complejidad est\u00e1 a su vez en crisis.<\/p>\n<p>Adam Tooze considera que la noci\u00f3n de policrisis permite acabar con los \u00abmonismos\u00bb y emanciparse de las explicaciones monocausales. Apunta especialmente al marxismo y, en menor medida, a los esquemas neocl\u00e1sicos. Pero tambi\u00e9n en este caso podr\u00eda tratarse de tomar el camino m\u00e1s f\u00e1cil, content\u00e1ndose con una \u00abfenomenolog\u00eda\u00bb de la crisis: identificamos los choques, constatamos los v\u00ednculos entre ellos, pero renunciamos a intentar comprender c\u00f3mo y por qu\u00e9 la perturbaci\u00f3n se convierte, en un momento dado de la historia, en general.<\/p>\n<h2>Capitalismo en crisis<\/h2>\n<p>As\u00ed que nos contentamos con la superficie de los acontecimientos y nos limitamos a tratar de encontrar la manera de evitar o superar sus consecuencias con la ayuda de aseguradoras o gestores de riesgos. Esto es tambi\u00e9n lo que hace Adam Tooze en su blog: a cada faceta de la policrisis se le dedica una entrada que supuestamente demuestra su complejidad, pero se descarta cualquier otro an\u00e1lisis global.<\/p>\n<p>Tal visi\u00f3n se vuelve entonces casi tautol\u00f3gica: es porque nos negamos a comprender la din\u00e1mica global -o no lo hacemos- que teorizamos su ausencia en nombre de la complejidad. Entonces resulta imposible comprender lo que impulsa el conjunto. Al final, la noci\u00f3n de policrisis equivale a ocultar una hip\u00f3tesis central: que las m\u00faltiples crisis actuales est\u00e1n todas vinculadas por la incapacidad del sistema capitalista para cumplir sus funciones hist\u00f3ricas. Al hablar de una crisis sin causa \u00fanica, se evita plantear la cuesti\u00f3n del agotamiento del propio capitalismo. Esta es sin duda una de las razones del \u00e9xito de la noci\u00f3n de policrisis en Davos y en otros lugares.<\/p>\n<p>Pero hay un hecho evidente que conviene recordar: el capitalismo ya no es una forma m\u00e1s de gesti\u00f3n econ\u00f3mica. Es el \u00fanico modo de funcionamiento econ\u00f3mico y social de todo el planeta. La l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n y de la producci\u00f3n de valor se ha generalizado. Este monismo que tanto disgusta a Adam Tooze es, pues, una realidad objetiva. Ser\u00eda por tanto extra\u00f1o que un sistema que determina las rentas de casi todos los pa\u00edses y configura la existencia humana no estuviera implicado como sistema en la crisis actual.<\/p>\n<p>Pero si este sistema en s\u00ed mismo est\u00e1 en crisis, no puede ser una crisis aislada entre otras, porque ser\u00eda entonces una crisis del marco en el que se producen los dem\u00e1s fen\u00f3menos. Es a esta hip\u00f3tesis a la que debemos recurrir si queremos comprender la multiplicidad de las crisis y su profundidad.<\/p>\n<p>Contrariamente a lo que sugiere Adam Tooze, la existencia de este tipo de causa \u00abprimaria\u00bb no es contradictoria con un estudio de los aspectos diversos y complejos de la crisis. Es muy posible que la perturbaci\u00f3n original adopte diversas formas que se transmiten a trav\u00e9s de dependencias y v\u00ednculos causales complejos. Pero no comprender el marco de esta crisis es, en realidad, negarse a comprenderla.<\/p>\n<h2>La ca\u00edda de la productividad<\/h2>\n<p>As\u00ed que tenemos que recurrir al capitalismo, que est\u00e1 innegablemente en crisis. El economista marxista Michael Roberts\u00a0insiste\u00a0en el car\u00e1cter \u00ablimitado\u00bb de la noci\u00f3n de policrisis \u00aben la medida en que oculta el fundamento subyacente de estas diferentes crisis, los fracasos del capitalismo\u00bb.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo los marxistas lo ven as\u00ed. En un\u00a0editorial\u00a0publicado el 4 de mayo de 2023, Olivier Passet, economista del canal econ\u00f3mico Xerfi Canal, hablaba de crisis del capitalismo y de un \u00abmodo de producci\u00f3n y de consumo que se ha roto\u00bb. La disminuci\u00f3n constante de los aumentos de productividad desde hace medio siglo es uno de los principales s\u00edntomas de esta crisis. Sin embargo, ninguna innovaci\u00f3n, ni siquiera las revoluciones digital e inform\u00e1tica, ha sido capaz de invertir el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>El problema de la productividad ha ocupado a los economistas durante d\u00e9cadas, dando lugar a debates a menudo poco concluyentes. Pero la realidad es que el crecimiento de los pa\u00edses avanzados est\u00e1 en constante declive, y la ralentizaci\u00f3n de las ganancias de productividad tiene mucho que ver con ello: las econom\u00edas con menores ganancias de productividad sufren naturalmente presiones sobre la rentabilidad de las empresas, es decir, sobre su capacidad de crear valor.<\/p>\n<p>Esta presi\u00f3n da lugar a reacciones, o \u00abcontratendencias\u00bb. Desde los a\u00f1os 70, se han producido innumerables reacciones de este tipo, desde la globalizaci\u00f3n y la financiarizaci\u00f3n hasta la presi\u00f3n ejercida sobre la mano de obra por las reformas neoliberales y el recurso masivo al endeudamiento. El equilibrio de baja inflaci\u00f3n en el que se bas\u00f3 la econom\u00eda pol\u00edtica tras la crisis de 2008 es producto de estas contratendencias, que contribuyeron a limitar el impacto de los menores aumentos de productividad.<\/p>\n<p>Pero como el movimiento subyacente ha persistido, estas contratendencias se han agotado y han provocado a su vez nuevas crisis que amenazan ahora al sistema. La financiarizaci\u00f3n, la globalizaci\u00f3n y la moderaci\u00f3n salarial se ven desafiadas a su vez por la crisis de 2008, la crisis sanitaria y la aparici\u00f3n de la inflaci\u00f3n. Las contratendencias se improvisan con urgencia, pero no sirven de nada: el sistema se desestabiliza, con evidentes consecuencias sociales, medioambientales y geopol\u00edticas.<\/p>\n<p>Michael Roberts teoriz\u00f3 esta larga crisis en un\u00a0libro\u00a0de 2016 bajo el t\u00e9rmino \u00ablarga depresi\u00f3n\u00bb. Distingue entre \u00ablo que los economistas llaman recesiones [&#8230;] y depresiones\u00bb. Las recesiones son crisis econ\u00f3micas regulares que son r\u00e1pidamente absorbidas por una recuperaci\u00f3n de la actividad. \u00abLas depresiones son diferentes\u00bb, explica el economista, \u00aben lugar de salir de la depresi\u00f3n, las econom\u00edas capitalistas permanecen deprimidas con, durante un periodo m\u00e1s largo, un menor crecimiento de la actividad, la inversi\u00f3n y el empleo que antes\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Roberts, 2008 marca as\u00ed el inicio de la tercera depresi\u00f3n de la historia del capitalismo, tras las de 1873-1897 y 1929-1941. Y nada parece capaz, a corto plazo, de sacar al capitalismo de este periodo. Michael Roberts ve una \u00abintensificaci\u00f3n de las contradicciones del modo de producci\u00f3n capitalista en el siglo XXI\u00bb, con tres componentes: econ\u00f3mico, medioambiental y geopol\u00edtico.<\/p>\n<p>Este cuadro no niega la complejidad de la crisis, su diversidad, ni siquiera la imbricaci\u00f3n de sus consecuencias m\u00e1s all\u00e1 de la propia econom\u00eda. Pero s\u00ed se\u00f1ala el agotamiento del marco general de la actividad humana, el del capitalismo. Este marco lucha ahora por cumplir su funci\u00f3n hist\u00f3rica: la creaci\u00f3n de valor a partir de actividades productivas. Esta reflexi\u00f3n se hace eco naturalmente de las de Karl Marx en el Libro III de\u00a0El Capital, ampliadas por el economista polaco\u00a0Henryk Grossmann\u00a0en 1929.<\/p>\n<p>Grossmann se\u00f1alaba el inevitable agotamiento del sistema capitalista debido a la propia din\u00e1mica de la ley del valor, que conduce a un aumento del \u00abtrabajo muerto\u00bb (m\u00e1quinas) en relaci\u00f3n con el \u00abtrabajo vivo\u00bb, \u00fanico productor de valor.\u00a0En su modelo, el capitalismo se encontraba atrapado en su propia l\u00f3gica y entraba en una crisis subyacente permanente. Cuanto m\u00e1s tiempo pasaba, m\u00e1s se esforzaba el capitalismo por encontrar contra-tendencias.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Grossmann, este agotamiento conduce a un \u00abcolapso\u00bb, no de forma inevitable y natural, sino en forma de una \u00abcrisis final\u00bb en la que la lucha de clases se juega a escala internacional. \u00abSi estas contratendencias se debilitan o se detienen, la tendencia al colapso se impone y se realiza en la forma absoluta de una crisis final\u00bb, escribe.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de Grossmann es que el agotamiento del sistema conducir\u00e1 a la revoluci\u00f3n. Pero su traductor australiano, Rick Kuhn, se\u00f1ala que este colapso \u00abes contingente\u00bb. \u00abGrossmann no plantea la idea de que el capitalismo se derrumbar\u00e1 sin m\u00e1s, sino que, por el contrario, le resultar\u00e1 cada vez m\u00e1s dif\u00edcil salir de sus crisis porque la rentabilidad ser\u00e1 cada vez menor\u00bb, a\u00f1ade Michael Roberts. Esto es precisamente lo que est\u00e1 ocurriendo en la actual \u00abdepresi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Si la revoluci\u00f3n no est\u00e1 en el orden del d\u00eda, lo que queda es la crisis de un sistema que recurre a todos sus recursos para sobrevivir: la guerra, la creaci\u00f3n de dinero, el apoyo p\u00fablico a la econom\u00eda privada, la precipitaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la aceleraci\u00f3n de la devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Pero es una carrera hacia el fondo. Podemos imaginar una recuperaci\u00f3n de la productividad y de la rentabilidad de las empresas gracias a la inteligencia artificial y a la robotizaci\u00f3n, pero \u00bfresolver\u00e1 esto todas las tensiones? Desde el punto de vista medioambiental, es dudoso, al igual que desde el punto de vista geopol\u00edtico.<\/p>\n<p>Es cierto que este marco explicativo puede llevarnos a pensar que la crisis sist\u00e9mica es \u00fanicamente de origen econ\u00f3mico. Robert Kurz, fundador de la escuela de la \u00abcr\u00edtica del valor\u00bb, adopta un enfoque diferente al de Marx y propone un an\u00e1lisis m\u00e1s global de la crisis capitalista.<\/p>\n<p>En su libro fundamental,\u00a0El colapso de la modernizaci\u00f3n, publicado en 1991, sostiene que existe una crisis generalizada en \u00abel sistema mundial de producci\u00f3n de mercanc\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo 9, que lleva ese t\u00edtulo, relata las diversas facetas de esta crisis y su car\u00e1cter insuperable, no muy diferente de la actual \u00abpolicrisis\u00bb. Pero \u00abla raz\u00f3n de la crisis es la misma para todas las partes\u00bb de este sistema global, afirma. Es lo que \u00e9l llama el declive hist\u00f3rico de la \u00absustancia abstracta del trabajo\u00bb.<\/p>\n<p>Con el desarrollo de las fuerzas productivas y el aumento continuo de la productividad, el sistema de mercanc\u00edas ha perdido la base sobre la que funciona. Mientras que antes el capitalismo era capaz de encontrar los recursos que necesitaba para perpetuarse, esto ya no es posible.<\/p>\n<p>\u00abCon este nivel cualitativamente nuevo de productividad, se hab\u00eda vuelto imposible crear el espacio necesario para la acumulaci\u00f3n real\u00bb, dijo Kurz en una entrevista de 2010. Como el trabajo ya no era capaz de producir valor, era necesario encontrar soluciones alternativas, todas ellas fallidas, y, en \u00faltima instancia, confiar en el Estado. Aqu\u00ed encontramos uno de los rasgos dominantes del periodo: el recurso al Estado como salvaguarda del sistema, que abre los cap\u00edtulos pol\u00edticos, sociales y geopol\u00edticos de la policrisis.<\/p>\n<p>Ya en 1991, Robert Kurz no se hac\u00eda ilusiones sobre el \u00abestatismo del fin de los tiempos que, mediante la violencia del Estado, se obstinar\u00e1 en mantener la c\u00e1scara vac\u00eda de la relaci\u00f3n dinero-mercanc\u00eda, a costa de una gesti\u00f3n brutal tendente al terror y a la autodestrucci\u00f3n absoluta\u00bb. A partir de entonces, la \u00abdin\u00e1mica de la crisis se apoderar\u00e1 sucesivamente no s\u00f3lo de todos los sectores de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, sino tambi\u00e9n de todos los \u00e1mbitos de la vida, que durante d\u00e9cadas se hicieron dependientes de la expansi\u00f3n del cr\u00e9dito porque no pod\u00edan alimentarse de la producci\u00f3n real de plusval\u00eda y de su redistribuci\u00f3n social\u00bb.<\/p>\n<p>Robert Kurz cree ciertamente que existen \u00abesferas diferenciadas\u00bb de la crisis que tienen sus propias l\u00f3gicas y se organizan a nivel socio-institucional e individual. Estas esferas son en parte aut\u00f3nomas, con una faceta de su realidad que escapa a la crisis del valor, pero todas se ven afectadas por esta perturbaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es en esta complejidad donde se despliega la \u00abpolicrisis\u00bb, pero no puede entenderse independientemente de la crisis de la \u00abtotalidad social\u00bb. A menos que nos limitemos a una fenomenolog\u00eda de las diferentes esferas y nos neguemos a captar el punto de partida y el punto com\u00fan de estas perturbaciones.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de policrisis es, pues, quiz\u00e1 m\u00e1s superficial de lo que sugiere su naturaleza compleja. Al limitarse a constatar que la complejidad es un hecho irreductible de la vida, quienes la utilizan no comprenden el funcionamiento global de las actividades humanas ni la l\u00f3gica que las subyace. Todo lo que queda es una simple observaci\u00f3n que conduce a respuestas que, en el mejor de los casos, son defensas pasivas y, en el peor, oportunismo individual.<\/p>\n<p>En resumen, la noci\u00f3n de policrisis ignora la existencia de un sistema global dominante que determina los aspectos m\u00e1s generales de la vida humana: el sistema capitalista. Dado que nada escapa al reino de la mercanc\u00eda, ser\u00eda asombroso que la crisis de la mercanc\u00eda fuera un mero epifen\u00f3meno de una crisis global.<\/p>\n<p>Esta crisis del sistema no significa -y este es el error fundamental de Adam Tooze- que las perturbaciones que est\u00e1 provocando no sean complejas y dif\u00edciles de predecir. Pero las m\u00faltiples facetas de esta crisis son s\u00edntomas de la incapacidad del sistema para funcionar.<\/p>\n<p>Entender la policrisis como la crisis del propio capitalismo significa que podemos prever soluciones atacando la l\u00f3gica del capitalismo y de la mercanc\u00eda. M\u00e1s f\u00e1cil decirlo que hacerlo, sin duda. En este sentido, las dos visiones de Grossmann y Kurz, por ejemplo, son frontalmente opuestas: revoluci\u00f3n cl\u00e1sica en un caso, cr\u00edtica radical de todo el modo de vida ligado a la mercanc\u00eda en el otro.<\/p>\n<p>Pero no se trata de eso. Lo que est\u00e1 en pugna aqu\u00ed son dos visiones radicalmente distintas: la visi\u00f3n metaf\u00edsica y quietista de la policrisis, por un lado, y la visi\u00f3n materialista e hist\u00f3rica de la superaci\u00f3n del capitalismo, por otro. En realidad, esta distinci\u00f3n traiciona la distinci\u00f3n entre dos lecturas de la historia: una conservadora y fatalista, la otra emancipadora y activa. Y es precisamente en este punto donde la noci\u00f3n de policrisis resulta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p><em>*Art\u00edculo publicado originalmente en la \u00abRevue du Crieur\u00bb traducido por SinPermiso.info<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El historiador Adam Tooze ha resucitado la noci\u00f3n de \u00abpolicrisis\u00bb, que se ha convertido en uno de los temas favoritos de las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas del mundo. 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