{"id":5644,"date":"2014-07-13T10:20:21","date_gmt":"2014-07-13T10:20:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/ignacio-gonzalez-orozco\/"},"modified":"2024-06-24T19:51:03","modified_gmt":"2024-06-24T17:51:03","slug":"cuando-el-poder-ruge-tiene-miedo-por-su-seguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cuando-el-poder-ruge-tiene-miedo-por-su-seguridad\/","title":{"rendered":"Cuando el poder ruge, tiene miedo por su seguridad"},"content":{"rendered":"<p>La creciente preocupaci\u00f3n por la seguridad se ha convertido en un arma eficaz para que el poder pol\u00edtico, mediatizado por sectores econ\u00f3micos con fines ajenos al inter\u00e9s p\u00fablico, reprima las protestas de amplias capas de la sociedad. Como en el pasado, los gobernantes de nuestros d\u00edas siguen recurriendo a imaginativas tretas para que el ciudadano \u2013as\u00ed llamado todav\u00eda\u2013 acepte voluntariamente una posici\u00f3n subordinada. Sobre el tema hablaron Alicia Garc\u00eda Ruiz, investigadora de la C\u00e1tedra de Filosof\u00eda Contempor\u00e1nea y profesora en el M\u00e1ster de Pensamiento Contempor\u00e1neo y Tradici\u00f3n Cl\u00e1sica de la Universitat de <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/barcelona\/\">Barcelona<\/a>, e Hibai Arbide, abogado, miembro del colectivo de juristas Francesc Layret. Los reuni\u00f3 con tal fin la organizaci\u00f3n catalana de la Asociaci\u00f3n por la Tasaci\u00f3n de las Transacciones financieras y la Acci\u00f3n Ciudadana (ATTAC), que este mes de julio ha celebrado la decimosegunda edici\u00f3n de su escuela de verano.<\/p>\n<h2>\u00bfDerecho a la seguridad?<\/h2>\n<p>La gobernanza (compendio de t\u00e9cnicas para desempe\u00f1ar el ejercicio del gobierno) es un t\u00e9rmino de moda en nuestros d\u00edas, tanto en el mundo de la pol\u00edtica <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/global\/\">global<\/a> como en el \u00e1mbito empresarial, adem\u00e1s de objeto de estudio de Alicia Garc\u00eda Ruiz. Seg\u00fan la investigadora, el miedo forma parte de dicho bagaje t\u00e9cnico. Y no solo eso: adquiere tambi\u00e9n un valor t\u00e1ctico, pues se ha convertido en noci\u00f3n capital de una \u201cideolog\u00eda de la seguridad\u201d muy grata a nuestros gobernantes.<\/p>\n<p>Garc\u00eda Ruiz pide una reflexi\u00f3n p\u00fablica y rigurosa sobre los usos pol\u00edticos de la noci\u00f3n de seguridad, no siempre destinados a proteger al ciudadano. Un debate que debe partir de preguntas como: \u201c\u00bfQu\u00e9 tipo de derecho es este de la seguridad? \u00bfQui\u00e9nes son sus destinatarios? \u00bfEn qu\u00e9 r\u00e9gimen jur\u00eddico y social se fundamenta? \u00bfQu\u00e9 obligaciones y garant\u00edas conlleva? Y de modo concreto, en referencia a la Ley de seguridad ciudadana \u2013o <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/ley-mordaza-cuan-largo-se-nos-hace-el-franquismo\/\">Ley Mordaza<\/a>\u2013 impulsada recientemente por el gobierno espa\u00f1ol, \u201c\u00bfse trata de un objetivo prioritario de la agenda pol\u00edtica, dadas las circunstancias actuales del pa\u00eds?\u201d.<\/p>\n<h2>El juego de las imposturas<\/h2>\n<p>Aparte de estas dudas legales, Hibai Arbide se\u00f1ala la dificultad de definir la noci\u00f3n de seguridad: \u201cEn tanto que sensaci\u00f3n, no puede establecerse con un criterio objetivo. Solemos entenderla siempre de un modo negativo, en oposici\u00f3n a lo que no queremos que nos pase. Por ejemplo: el sentido m\u00e1s difundido identifica seguridad con no ser atracados por la calle, no sufrir el asalto de nuestras casas, no temer por nuestras vidas\u201d. En esa focalizaci\u00f3n reposa la impostura, pues \u201cse trata de una creencia inducida con un objetivo concreto, la desconfianza hacia nuestros iguales, porque en los medios oficiales nunca se habla del miedo a ser desahuciados de nuestras casas o a perder nuestro trabajo\u201d, amenazas mucho m\u00e1s comunes, pero inc\u00f3modas para los depositarios del poder pol\u00edtico. En suma, nunca se piensa en la inseguridad que dimana de los derechos no respetados por el Estado. Por ello, \u201cel discurso de la seguridad se construye a trav\u00e9s de falsas sugestiones\u201d.<\/p>\n<p>Esas falsas sugestiones sirven para que el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico camufle el blindaje de sus privilegios bajo exhortos al bienestar privado de los ciudadanos decentes. Una percepci\u00f3n de la realidad social, en suma, generadora de \u201cun creciente d\u00e9ficit democr\u00e1tico\u201d, seg\u00fan diagnostica Garc\u00eda Ruiz, que se despliega \u201csobre el sustrato de una vida social pulverizada y una desmovilizaci\u00f3n social generalizada. Entre los ciudadanos crece la convicci\u00f3n de que es necesario el sacrificio de ciertas libertades en nombre de un nuevo derecho, el de la seguridad\u201d.<\/p>\n<h2>Sujetos de derechos frente a sujetos a derecho<\/h2>\n<p>Prosigue Garc\u00eda Ruiz: \u201cEn vez de ser sujetos de derechos, parecemos estar sujetos a derecho. La vida cotidiana se militariza para sostener la hegemon\u00eda de los intereses privados frente a consideraciones de car\u00e1cter p\u00fablico; la ideolog\u00eda de la seguridad funciona como superestructura de dicha militarizaci\u00f3n.\u201d En este sentido, la crisis econ\u00f3mica, que a menudo suele presentarse como inicio de una nueva fase hist\u00f3rica, parece revertirnos \u201ca la resurrecci\u00f3n c\u00edclica de formas de poder militarizadas, que vuelven m\u00e1s insidiosas y fortalecidas que nunca, porque se naturalizan con la vida cotidiana a trav\u00e9s de diferentes pr\u00e1cticas sociales, que abarcan desde nuestros usos tecnol\u00f3gicos hasta la consagraci\u00f3n legislativa de diversas formas de represi\u00f3n en aras del mantenimiento del llamado orden p\u00fablico.\u201d<\/p>\n<p>Ciertamente antigua es la obsesi\u00f3n por la seguridad, exigencia clave de la legitimaci\u00f3n del orden social en todos los supuestos te\u00f3ricos del estado de naturaleza de los pensadores de los siglos XVII y XVIII, por diferentes que fueran sus conclusiones pol\u00edticas y sociales. En la sala se cita a Thomas Hobbes, como ejemplo te\u00f3rico al que tiende la deriva autoritaria del neoliberalismo contempor\u00e1neo: dominado por una conciencia hostil y temerosa hacia la figura del otro, el ciudadano solo conf\u00eda en la obtenci\u00f3n de beneficio privado, ejercicio que debe ser amparado por los poderes p\u00fablicos, a quienes est\u00e1 dispuesto a entregar buena parte de su libertad para alcanzar tal fin. En nuestros d\u00edas, esta argumentaci\u00f3n \u201ces capaz de parasitar el discurso de los derechos individuales y prevaricar a su favor la raz\u00f3n de Estado\u201d, advierte Garc\u00eda Ruiz.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/gs_attac_rambla_02.jpg\" alt=\"Cuando el poder ruge, tiene miedo por su seguridad\" width=\"700\" height=\"467\" \/><\/p>\n<h2>El exceso de democracia<\/h2>\n<p>Arbide se\u00f1ala que la preocupaci\u00f3n securitaria vive un poderoso rebrote desde la d\u00e9cada de 1980 a esta parte. Y Garc\u00eda Ruiz insiste en que la m\u00e1s reciente teor\u00eda pol\u00edtica de sesgo conservador \u2013por m\u00e1s que se reivindique liberal, retr\u00f3grada se queda\u2013 ha insistido en que las sociedades con intensa actitud participativa pueden colapsar la acci\u00f3n de sus gobiernos, debido a la elevada carga de demandas que afluyen a ellos: \u201cSeg\u00fan esta perspectiva, defendida entre otros por Samuel Huntington, un exceso de democracia resulta disfuncional para la gobernabilidad.\u201d Toda una defensa de la apat\u00eda y el borreguismo expuesta por uno de los te\u00f3ricos m\u00e1s apreciados del neoliberalismo, or\u00e1culo del c\u00e9lebre e igualmente interesado \u201cChoque de civilizaciones\u201d.<\/p>\n<p>Contra Huntington, Garc\u00eda Ruiz constata que la extensi\u00f3n de los medios legales y tecnol\u00f3gicos de control de las conductas individuales \u201cest\u00e1 generando en nuestras sociedades una creciente tensi\u00f3n entre libertad y seguridad\u201d. E intenta desenmara\u00f1ar las leyendas e infundios en torno a la oportunidad de este \u00e9nfasis securitario, atribuyendo sus urgencias a \u201cla gesti\u00f3n de un sistema econ\u00f3mico que genera creciente desigualdad social y, por supuesto, a la represi\u00f3n de las manifestaciones p\u00fablicas del malestar colectivo\u201d. En suma: \u201cla ideolog\u00eda de la seguridad es el sustrato y el s\u00edntoma de un creciente d\u00e9ficit democr\u00e1tico\u201d.<\/p>\n<h2>La ley y sus trampas: represi\u00f3n y exclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Prosigue Garc\u00eda Ruiz: \u201cVivimos en una sociedad ensimismada en su privacidad, que es reforzada por el temor. En este aislamiento se generan patolog\u00edas peculiares: fobia social, estr\u00e9s, la visi\u00f3n del otro como una amenaza potencial para la propia identidad y seguridad. Individuos altamente vulnerables que habitan un espacio social conceptualizado mediante algorritmos de riesgo, que son calculados y gestionados por el poder pol\u00edtico\u201d. Estos miedos sirven a los poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos para execrar y excluir del \u00e1mbito de las libertades a determinadas partes de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En aras del derecho a la seguridad se reprime la disidencia, afirma la ponente, no por representar un riesgo para la integridad f\u00edsica o moral de los ciudadanos, sino por el potencial peligro que entra\u00f1a para el mantenimiento de una democracia descafeinada, sometida a las burocracias partidarias y a los intereses de los grandes agentes econ\u00f3micos. As\u00ed se explica \u201cel viraje conceptual hacia la tipificaci\u00f3n de nuevos delitos, tales como la difusi\u00f3n de contenidos pol\u00edticos y convocatorias de movilizaci\u00f3n en redes sociales, o la criminalizaci\u00f3n del derecho de huelga y la actividad sindical. Es la inversi\u00f3n de la democracia en nombre de la democracia misma\u201d.<\/p>\n<p>Como complemento de lo anterior, Arbide recuerda que la seguridad es, para el neoliberalismo, \u201cun bien con el que comerciar, al igual que la salud, el agua o cualquier otro; quien tiene dinero puede disfrutar de mayor seguridad.\u201d Por lo tanto, constituye un nuevo frente de desigualdad social. Pero advierte: en las ant\u00edpodas ideol\u00f3gicas, amplios sectores de la izquierda consideran que la seguridad \u201ces un derecho de todos, no solo de los ricos\u201d, que debe figurar en los planes de las administraciones; \u201cun discurso muy bonito en teor\u00eda, pero que en la pr\u00e1ctica acaba sirviendo como justificaci\u00f3n para medidas represivas similares o complementarias a las que preconiza la derecha\u201d.<\/p>\n<h2>El doble rasero<\/h2>\n<p>En este punto, Arbide aporta una menci\u00f3n al pensamiento del jurista alem\u00e1n G\u00fcnther Jakobs y su \u201cderecho penal del enemigo\u201d, seg\u00fan el cual, en la pr\u00e1ctica, los poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos privan de los m\u00ednimos derechos jur\u00eddicos a los grupos sociales que consideran fuera del sistema (ya sea por causas econ\u00f3micas, pol\u00edticas o de otro tipo), adem\u00e1s de legislar contra ellos. Una tendencia, se lamenta, perceptible en el <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/estado-espanol\/\">Estado espa\u00f1ol<\/a>: \u201cFrente a la norma b\u00e1sica que se inculca en todas las facultades de Derecho: m\u00e1s vale que cien culpables queden en libertad a que un solo inocente vaya a prisi\u00f3n, el discurso oficial actual, tanto el de los medios de comunicaci\u00f3n como el que est\u00e1 vigente en los propios tribunales, considera que lo importante es garantizar la persecuci\u00f3n de determinados delitos, en detrimento de la garant\u00eda de los derechos de las personas que son acusadas. Ocurre as\u00ed que las reformas legales se hacen en funci\u00f3n de a qui\u00e9n van a ser aplicadas, y los jueces suelen actuar en funci\u00f3n de qui\u00e9n tienen delante. Puede sonar a demag\u00f3gico, yo mismo no pensaba as\u00ed antes, pero el ejercicio de la abogac\u00eda me lo ha mostrado tal cual.\u201d<\/p>\n<p>\u201cMuestra de la misma inmoralidad \u2013apostilla Arbide\u2013 es la teor\u00eda del amigo, por la cual se utilizan todas las garant\u00edas legales para preservar la impunidad de los poderosos.\u201d Por ello, cuando se enjuician delitos como las torturas policiales o la corrupci\u00f3n, el rigor de la justicia decrece notoriamente.<\/p>\n<h2>El ejemplo espa\u00f1ol<\/h2>\n<p>\u201cLas pol\u00edticas securitarias teorizadas en la d\u00e9cada de 1980 han sido intensificadas de un modo intenso en el Estado espa\u00f1ol durante los \u00faltimos a\u00f1os\u201d, denuncia Arbide. A su juicio, esta tendencia se debe \u201ca una reacci\u00f3n de p\u00e1nico ante la creciente movilizaci\u00f3n social\u201d que genera \u201cla deslegitimaci\u00f3n del r\u00e9gimen\u201d. Una p\u00e9rdida de prestigio derivada tanto de las pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales gubernamentales, como de la amplitud de la corrupci\u00f3n y la p\u00e9rdida de credibilidad de los partidos. \u201cYa no nos los creemos: ni a ellos ni sus discursos, ni tampoco sus leyes.\u201d<\/p>\n<p>Cuando el poder ruge, \u201ces que siente p\u00e1nico a perder sus privilegios\u201d. Su primera reacci\u00f3n estriba en convertir en falta administrativa o\u00a0delito toda manifestaci\u00f3n de rebeld\u00eda, aunque sea pac\u00edfica, bajo la excusa de alterar el orden p\u00fablico y la seguridad individual. Entre estas manifestaciones figuran \u201cparar desahucios, la ocupaci\u00f3n de establecimientos p\u00fablicos, los escraches, la convocatoria de movilizaciones a trav\u00e9s de las redes sociales\u2026\u201d<\/p>\n<p>El Estado espa\u00f1ol, constatan ambos ponentes, es uno de los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea con menor tasa delictiva, pero tambi\u00e9n, parad\u00f3jicamente, tiene una de las tasas de presos por habitantes m\u00e1s altas de la Uni\u00f3n. Sin embargo, admite Arbide, \u201cbasta abrir los diarios para ver que esa tasa no afecta a todos por igual, puesto que se da una perversi\u00f3n escandalosa del sistema de garant\u00edas, de modo que a determinada gente le resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil ser condenada y sufrir prisi\u00f3n que a otras personas, curiosamente relacionadas con el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Para estos, el c\u00f3digo penal representa un peque\u00f1o riesgo a asumir, que en ning\u00fan caso les deparar\u00e1 serias consecuencias.\u201d<\/p>\n<p>En cuanto a la Ley de seguridad ciudadana actualmente en tr\u00e1mite, Arbide quiere resaltar la arbitrariedad que suponen las sanciones administrativas, pues no mueven proceso judicial y por ello resultan a\u00fan m\u00e1s arbitrarias que las sanciones penales. Basta con que un polic\u00eda, que dispone de \u201cpresunci\u00f3n de veracidad\u201d, declare en contra de un manifestante para que este quede sin recurso frente a la sanci\u00f3n.<\/p>\n<p>Acerca de la reforma de la Ley del aborto, el ponente la tilda de \u201cpretensi\u00f3n de control sobre el cuerpo de las mujeres, impulsada por la creencia de que las f\u00e9minas solo sirven para reproducir la fuerza de trabajo que se estima necesaria en un momento dado\u201d. La misma inspiraci\u00f3n tienen las campa\u00f1as de esterilizaci\u00f3n forzosa de algunos pa\u00edses y la represi\u00f3n del aborto en otro: la negaci\u00f3n del derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Por ello, \u201cla reforma de esta ley est\u00e1 en sinton\u00eda ideol\u00f3gica con la Ley Mordaza, aunque la relaci\u00f3n entre ambas no suela aparecer en el debate p\u00fablico.\u201d<\/p>\n<h2>La desobediencia como herramienta emancipadora<\/h2>\n<p>Recuerda Arbide en una realidad hist\u00f3rica que a menudo se olvid\u00f3 o pretiri\u00f3, puesto que en s\u00ed misma parece poco amable: \u201cEl derecho nunca se establece como producto de un c\u00e1lculo objetivo, sino como resultado de una relaci\u00f3n de fuerzas. El derecho es en s\u00ed mismo un terreno de lucha.\u201d En este sentido, la difusi\u00f3n del descontento social y su materializaci\u00f3n en acciones de protesta y oposici\u00f3n son una amenaza para el mantenimiento del statu quo pol\u00edtico y econ\u00f3mico. \u201cLas leyes no son objetivas ni en su elaboraci\u00f3n ni en su aplicaci\u00f3n. Solo pueden ser aplicadas si as\u00ed lo permitimos.\u201d<\/p>\n<p>Los dos ponentes se unen en una exhortaci\u00f3n a la respuesta pac\u00edfica, pero contundente ante las leyes injustas, la democracia devaluada y la fusi\u00f3n de los poderes pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Y aunque la lucha no es simple ni ligera, \u201cprefiero el optimismo de la voluntad al pesimismo de la realidad\u201d, asegura Arbide. Y recuerda Garc\u00eda Ruiz la necesidad de reapropiarnos de unos derechos \u201cque son nuestros, porque la reivindicaci\u00f3n no es arrancar una d\u00e1diva, sino reivindicar lo que nunca ha dejado de pertenecernos\u201d; en este sentido, defiende la desobediencia civil \u2013y para ello se apoya en te\u00f3ricos como Thoreau y Rawls\u2013 como \u201cuna fuente de innovaci\u00f3n normativa y de perfeccionamiento de la legalidad constitucional, sobre todo cuando se agotan infructuosamente todos los cauces de expresi\u00f3n legal. La desobediencia civil, por ejemplo, fue decisiva para el reconocimiento de los derechos sociales de los afroamericanos\u201d. Arbide a\u00f1ade: \u201cEn la actualidad, la desobediencia es el \u00fanico recurso para garantizar derechos fundamentales amenazados, como cuando se para un desahucio gracias a la presi\u00f3n popular. Una herramienta cotidiana para dotarnos de los derechos que el poder nos pretende arrebatar\u201d.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/gs_attac_rambla_05.jpg\" alt=\"Cuando el poder ruge, tiene miedo por su seguridad\" width=\"700\" height=\"467\" \/><\/p>\n<h2>Contra la servidumbre voluntaria<\/h2>\n<p>Todo hay que decirlo, no solo inmoviliza el miedo a la represi\u00f3n. La apat\u00eda nos ronda de la mano de la comodidad. Tambi\u00e9n esa desidia que nace del fatalismo, la creencia en la imposibilidad de transformar la realidad social. As\u00ed pues, en la base de estos problemas se halla un consentimiento generalizado por parte de los ciudadanos, la \u201cservidumbre voluntaria\u201d a la que \u00c9tienne de la Bo\u00e9tie dedic\u00f3 uno de los tratados m\u00e1s brillantes \u2013y breves\u2013 de la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/historia\/\">historia<\/a> del pensamiento pol\u00edtico. Nada, por arraigado que se halle, resiste necesariamente al ejercicio cr\u00edtico; sobre todo porque, seg\u00fan cita de C\u00e9sar Rendueles sacada a colaci\u00f3n por Arbide, \u201cla mayor\u00eda de la gente es anticapitalista, pero no lo sabe\u201d. Ante la necesidad de vigilar a nuestros guardianes, como bien concluye Garc\u00eda Ruiz \u201cest\u00e1 en nuestra mano revertir estas tendencias\u201d. Y como apostilla Arbide, \u201clas leyes injustas pueden aprobarse, pero tambi\u00e9n puede impedirse su aplicaci\u00f3n; por eso, el miedo est\u00e1 cambiando de bando. Ellos no mandan si nosotros no obedecemos\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La creciente preocupaci\u00f3n por la seguridad se ha convertido en un arma eficaz para que el poder pol\u00edtico, mediatizado por sectores econ\u00f3micos con fines ajenos al inter\u00e9s p\u00fablico, reprima las protestas de amplias capas de la sociedad. 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