{"id":5624,"date":"2014-07-09T22:28:31","date_gmt":"2014-07-09T22:28:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/de-goles-lluvias-y-bombas\/"},"modified":"2021-06-02T20:25:29","modified_gmt":"2021-06-02T18:25:29","slug":"de-goles-lluvias-y-bombas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/de-goles-lluvias-y-bombas\/","title":{"rendered":"De goles, lluvias y bombas"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/De%20goles_revRambla02.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"252\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustra Evelio G\u00f3mez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Premonitoriamente, el cielo de Rio de Janeiro fue invadido por tenebrosos nubarrones justo cuando el silbato del \u00e1rbitro dio comienzo a lo que iba a ser la mayor hecatombe del f\u00fatbol brasile\u00f1o. Es curioso el extra\u00f1o proceso por el que determinados segmentos de tiempo se transforman sin propon\u00e9rselo en un hecho hist\u00f3rico. Ayer los siete goles con los que la selecci\u00f3n alemana acribill\u00f3 la porter\u00eda de Julio C\u00e9sar fueron en un antes y un despu\u00e9s para la historia futbol\u00edstica de este pa\u00eds, transformando en derrota honrosa aquel trauma frente Uruguay que enmudeci\u00f3 el Maracan\u00e1 un ya lejano 1950.<\/p>\n<p>Tal vez es precisamente la lluvia la que consigue impregnar de transcendencia algunos momentos. Porque mientras la pitag\u00f3rica conjunci\u00f3n de toques y remates de M\u00fcller, Klose,Kroos, Khedira y Sch\u00fcerle lograba transformar en grotescos los sobreactuados gestos de la canarinha entonando el himno con el fervor m\u00e1s propio de alguien prepar\u00e1ndose para revivir la guerra de los Canudos, mientras los rostros de los jugadores y la torcida se desencajaban estupefactos a cada estremecimiento de la red de su porter\u00eda, mientras todo esto ocurr\u00eda, en Rio llov\u00eda, llov\u00eda y llov\u00eda. A mares. Al final, no pocas de sus calles se transformaron en aut\u00e9nticos r\u00edos, toda una met\u00e1fora para el inspirado poeta que quiso ver en ello el desbordado llanto de un pa\u00eds frente el sue\u00f1o que se va.<\/p>\n<p>Ignoro si a esa hora tambi\u00e9n llovia sobre Jan Yunis. Lo dudo. Por eso los ocho muertos \u2013uno por cada gol marcado en el Miner\u00e3o- que all\u00ed quedaron tras el bombardeo israel\u00ed nunca pasar\u00e1n a la historia. Como tampoco lo har\u00e1n los dos ni\u00f1os que hace solo unas horas quedaron convertidos en piltrafas de carne apagada entre los escombros de Shejaiya, o la mujer y el peque\u00f1o de seis que hace solo unos minutos fueron transformados en nada en las castigadas callejuelas de Zeitun. Ni el resto de destripados y achicharrados gui\u00f1apos humanos que la letal perseverancia sionista viene sembrando por milenaria tierra palestina.<\/p>\n<p>S\u00ed, hace tiempo que no llueve en Gaza. Si como sospecho el agua es capaz de hacer florecer momentos hist\u00f3ricos, el fuego parece tener la propiedad de inundar los espacios con la rutina del olvido. Israel lo sabe e insiste en sembrar tempestades de llamas que expulsen definitivamentea Palestina de la Historia. Eso s\u00ed mientras tanto, como sobreactuados jugadores brasile\u00f1os cantando el himno, clamar\u00e1 a los cuatro vientos medi\u00e1ticos su pavor a ser lanzados al mar por la agon\u00eda de un pueblo que con algunos cohetes tan caseros e ineficaces como desesperados, se resiste a desaparecer.<\/p>\n<p>Pero seamos realistas y no pidamos imposibles. Pese a la flexibilidad del hipertexto, los cibercronistas de la realidad no tienen espacio para todos y est\u00e1n obligados a elegir. Elegir los hechos hist\u00f3ricos que les marca la lluvia. Y hoy es preciso escribir con la caligraf\u00eda de las epopeyas la hist\u00f3rica derrota de Brasil frente Alemania, mientras diluviaba a mares en las calles de Rio. Torrentes de agua que algunos vieron brotar de las l\u00e1grimas de los desconsolados brasile\u00f1os. Aunque otros poetas, igual de poco imaginativos pero mucho m\u00e1s prosaicos, tal vez intuyan el origen de tanta agua en un manantial bien distinto: las hip\u00f3critas l\u00e1grimas de cocodrilo de un mundo que saca a los pueblos de la historia para que los muertos comunes no nos distraigan de los grandes momentos. Ay, que felicidad el d\u00eda que la poes\u00eda se libre de estos demagogos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Premonitoriamente, el cielo de Rio de Janeiro fue invadido por tenebrosos nubarrones justo cuando el silbato del \u00e1rbitro dio comienzo a lo que iba a ser la mayor hecatombe del f\u00fatbol brasile\u00f1o. Es curioso el extra\u00f1o proceso por el que determinados segmentos de tiempo se transforman sin propon\u00e9rselo en un hecho hist\u00f3rico. 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