{"id":5276,"date":"2014-05-07T15:46:08","date_gmt":"2014-05-07T15:46:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/una-alimentacion-adicta-al-petroleo\/"},"modified":"2024-04-18T21:37:54","modified_gmt":"2024-04-18T19:37:54","slug":"una-alimentacion-adicta-al-petroleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/una-alimentacion-adicta-al-petroleo\/","title":{"rendered":"Una alimentaci\u00f3n adicta al petr\u00f3leo"},"content":{"rendered":"<p>Comemos petr\u00f3leo, aunque no lo parezca. El actual modelo de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo de alimentos es adicto al \u00aboro negro\u00bb. Sin petroleo, no podr\u00edamos comer como lo hacemos. Sin embargo, ante un escenario donde cada vez va a ser m\u00e1s dif\u00edcil extraer petr\u00f3leo y \u00e9ste resultar\u00e1 m\u00e1s caro, \u00bfc\u00f3mo vamos a alimentarnos?<\/p>\n<p>La agricultura industrial nos ha hecho dependientes del petr\u00f3leo. Desde el cultivo, la recolecci\u00f3n, la comercializaci\u00f3n y hasta el consumo, necesitamos de \u00e9l. La revoluci\u00f3n verde, las pol\u00edticas que nos dijeron modernizar\u00edan la agricultura y acabar\u00edan con el hambre, y que se implementaron entre los a\u00f1os 40 y 70, nos convirtieron en \u00abyonquis\u00bb de este combustible f\u00f3sil, en parte gracias a su precio relativamente barato. La maquinizaci\u00f3n de los sistemas agr\u00edcolas y el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas qu\u00edmicos son el mejor ejemplo. Estas pol\u00edticas significaron la privatizaci\u00f3n de la agricultura, dej\u00e1ndonos, a campesinos y consumidores, en manos de un pu\u00f1ado de empresas del agronegocio.<\/p>\n<p>A pesar de que la revoluci\u00f3n verde insisti\u00f3 en que aumentar\u00eda la producci\u00f3n de comida y, en consecuencia, acabar\u00eda con el hambre, la realidad no result\u00f3 ser as\u00ed. Por un lado, s\u00ed que la producci\u00f3n por hect\u00e1rea creci\u00f3. Seg\u00fan datos de la FAO, entre los a\u00f1os 70 y 90, el total de alimentos per c\u00e1pita a nivel mundial subi\u00f3 un 11%. Sin embargo, esto no repercuti\u00f3, como se\u00f1ala Jorge Riechmann en su obra &#8216;Cuidar la (T)tierra&#8217;, en una disminuci\u00f3n real del hambre, ya que el n\u00famero de personas hambrientas en el planeta, en ese mismo per\u00edodo y sin contar a China cuya pol\u00edtica agr\u00edcola se reg\u00eda por otros par\u00e1metros, ascendi\u00f3, tambi\u00e9n, en un 11%, pasando de los 536 millones a los 597.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5273 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/petroleo_revRambla02.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/petroleo_revRambla02.jpg 700w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/petroleo_revRambla02-300x108.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/petroleo_revRambla02-500x180.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>En cambio, la revoluci\u00f3n verde tuvo consecuencias muy negativas para peque\u00f1os y medianos campesinos y para la seguridad alimentaria a largo plazo. En concreto, aument\u00f3 el poder de las empresas agroindustriales en toda la cadena productiva, provoc\u00f3 la p\u00e9rdida del 90% de la agro y la biodiversidad, redujo masivamente el nivel fre\u00e1tico, aument\u00f3 la salinizaci\u00f3n y la erosi\u00f3n del suelo, desplaz\u00f3 a millones de agricultores del campo a las ciudades miseria, desmantelando los sistemas agr\u00edcolas tradicionales, y nos convirti\u00f3 en dependientes del petr\u00f3leo.<\/p>\n<h2>Una agricultura &#8216;yonqui&#8217;<\/h2>\n<p>La introducci\u00f3n de maquinaria agr\u00edcola a gran escala fue uno de los primeros pasos. En Estados Unidos, por ejemplo, en 1850, como recoge el informe Food, Energy and Society, la tracci\u00f3n animal era la principal fuente de energ\u00eda en el campo, representaba un 53% del total, seguida de la fuerza humana, con un 13%. Cien a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1950, ambas sumaban tan solo el 1%, ante la introducci\u00f3n de maquinas de combustible f\u00f3sil. La dependencia de la maquinaria agr\u00edcola (tractores, cosechadoras, camiones&#8230;), m\u00e1s necesaria si cabe en grandes plantaciones y monocultivos, es enorme. Desde la producci\u00f3n, la agricultura est\u00e1 \u00abenganchada\u00bb al petroleo.<\/p>\n<p>El sistema agr\u00edcola actual con el cultivo de alimentos en grandes invernaderos independientemente de su temporalidad y el clima muestra, asimismo, su necesidad de derivados del petr\u00f3leo y el elevado consumo energ\u00e9tico. Desde mangueras pasando por contenedores, acolchados, mallas hasta techos y cubiertas, todo es pl\u00e1stico. El Estado espa\u00f1ol, seg\u00fan datos del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, est\u00e1 a la cabeza del cultivo bajo pl\u00e1sticos en la Europa mediterr\u00e1nea con 66 mil hect\u00e1reas cultivadas, la mayor parte en Andaluc\u00eda, y en particular Almer\u00eda, seguida, a m\u00e1s distancia, de Murcia y Canarias. Y, \u00bfqu\u00e9 hacer con tanto pl\u00e1stico una vez finaliza su vida \u00fatil?<\/p>\n<p>El uso intensivo de fertilizantes y pesticidas qu\u00edmicos son una muestra m\u00e1s de la adicci\u00f3n del modelo alimentario al petr\u00f3leo. La comercializaci\u00f3n de fertilizantes y pesticidas ha aumentado un 18% y un 160%, respectivamente, entre los a\u00f1os 1980 y 1998, seg\u00fan el informe Eating oil: food suply in a changing climate. El sistema agr\u00edcola dominante necesita altas dosis de fertilizantes elaborados con petr\u00f3leo y gas natural, como amoniaco, urea, etc., que sustituyen los nutrientes del suelo. Multinacionales petroleras, como Repsol, Exxon Mobile, Shell, Petrobras cuentan en su cartera con inversiones en producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de fertilizantes agr\u00edcolas.<\/p>\n<p>Los pesticidas qu\u00edmicos de s\u00edntesis son otra fuente importante de dependencia de este combustible f\u00f3sil. La revoluci\u00f3n verde, como analiz\u00e1bamos, generaliz\u00f3 el uso de plaguicidas y, en consecuencia, la necesidad de petr\u00f3leo para elaborarlos. Y todo esto, sin mencionar el impacto medioambiental del uso de dichos agrot\u00f3xicos, contaminaci\u00f3n y agotamiento de tierras y aguas, y en la salud de campesinos y consumidores.<\/p>\n<h2>Alimentos viajeros<\/h2>\n<p>La necesidad de petr\u00f3leo la observamos, tambi\u00e9n, en los largos viajes que realizan los alimentos desde donde son cultivados hasta el lugar en que se consumen. Se calcula que la comida viaja de media unos 5 mil kil\u00f3metros del campo al plato, seg\u00fan un informe de Amigos de la Tierra, con el consiguiente menester de hidrocarburos e impacto medioambiental. Estos \u00abalimentos viajeros\u00bb, seg\u00fan dicho informe, generan casi 5 millones de toneladas de CO2 al a\u00f1o, contribuyendo a la agudizaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>La <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/actualidad\/global\/\">globalizaci\u00f3n<\/a> alimentaria en su carrera para obtener el m\u00e1ximo beneficio, deslocaliza la producci\u00f3n de alimentos, como ha hecho con tantos otros \u00e1mbitos de la econom\u00eda productiva. Produce a gran escala en los pa\u00edses del Sur, aprovech\u00e1ndose de unas condiciones laborales precarias y una legislaci\u00f3n medioambiental inexistente, y vendiendo, posteriormente, su mercanc\u00eda aqu\u00ed a un precio competitivo. O produce en el Norte, gracias a subvenciones agrarias en manos de grandes empresas, para despu\u00e9s comercializar dicha mercanc\u00eda subvencionada en la otra punta del planeta, vendiendo por debajo del precio de coste y haciendo la competencia desleal a la producci\u00f3n aut\u00f3ctona. Aqu\u00ed reside el porqu\u00e9 de los alimentos kilom\u00e9tricos: m\u00e1ximo beneficio para unos pocos; m\u00e1xima precariedad, pobreza y contaminaci\u00f3n ambiental para la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2007, se importaron en el Estado espa\u00f1ol m\u00e1s de 29 millones de toneladas de alimentos, un 50% m\u00e1s que en 1995. Tres cuartas partes fueron cereales, preparados de cereales y piensos para la ganader\u00eda industrial, la mayor parte llegados de Europa y Am\u00e9rica Central y del Sur, como recoge el informe Alimentos kilom\u00e9tricos. Incluso comestibles t\u00edpicos, como el garbanzo o el vino, los acabamos consumiendo de miles de kil\u00f3metros de distancia. El 87% de los garbanzos que comemos aqu\u00ed vienen de M\u00e9xico, en el Estado espa\u00f1ol su cultivo ha ca\u00eddo en picado. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene dicho ajetreo internacional de alimentos desde un punto de vista social y medioambiental? Ninguno.<\/p>\n<p>Una comida t\u00edpica dominical en Gran Breta\u00f1a con patatas de Italia, zanahorias de Sud\u00e1frica, jud\u00edas de Tailandia, ternera de Australia, br\u00f3coli de Guatemala y con fresas de California y ar\u00e1ndanos de Nueva Zelanda de postres genera, seg\u00fan el informe Eating oil: food suply in a changing climate, 650 veces m\u00e1s de gases de efecto invernadero, debido al transporte, que si dicha comida hubiese sido cultivada y comprada localmente. La cifra total de kil\u00f3metros que el conjunto de estos \u00abalimentos viajeros\u00bb suman del campo a la mesa es de 81 mil, el equivalente a dos vueltas enteras al planeta tierra. Algo irracional, si tenemos en cuenta que muchos de estos productos se cultivan en el territorio. Gran Breta\u00f1a importa grandes cantidades de leche, cerdo, cordero y otros alimentos b\u00e1sicos, a pesar de que exporta cantidades similares de los mismos. Aqu\u00ed, pasa lo mismo.<\/p>\n<h2>Comiendo pl\u00e1stico<\/h2>\n<p>Y una vez los alimentos llegan al supermercado, \u00bfqu\u00e9 sucede? Pl\u00e1stico y m\u00e1s pl\u00e1stico, con derivados del petroleo. As\u00ed, encontramos un embalaje primario que contiene el alimento, un empaquetado secundario que permite una atractiva exhibici\u00f3n en el establecimiento y, finalmente, bolsas para llev\u00e1rtelo del \u00abs\u00faper\u00bb a casa. En Catalunya, por ejemplo, de los 4 millones de toneladas de residuos anuales, un 25% corresponden a envases de pl\u00e1stico. Los supermercados lo empaquetan todo, la venta a granel ha pasado a la historia. Un estudio encargado por la Ag\u00e8ncia Catalana del Consum conclu\u00eda que comprar en comercios de proximidad generaba un 69% menos de residuos, que haci\u00e9ndolo en un supermercado o una gran superficie.<\/p>\n<p>Una an\u00e9cdota personal ilustra bien esta tendencia. De peque\u00f1a, en casa compraban el agua embotellada en grandes garrafas de vidrio de ocho litros, hoy casi toda el agua que se comercializa est\u00e1 embotellada en envases de pl\u00e1stico. Y se ha puesto de moda, incluso, comprarla en packs de seis unidades de litro y medio. No es de extra\u00f1ar, pues, que de los 260 millones de toneladas de residuos de pl\u00e1stico en el mundo, la mayor parte sean envases de botellas de agua o leche, como indica la Fundaci\u00f3n Tierra. El Estado espa\u00f1ol, seg\u00fan dicha fuente, es el principal productor en Europa de bolsas de pl\u00e1stico de un solo uso y el tercer consumidor. Se calcula que la vida \u00fatil de una bolsa de pl\u00e1stico es 12 minutos de media, pero su descomposici\u00f3n puede tardar unos 400 a\u00f1os. Saquen conclusiones.<\/p>\n<p>Vivimos en un planeta de pl\u00e1stico, como retrataba brillantemente el austr\u00edaco Werner Boote en su film &#8216;Plastic Planet&#8217; (2009), donde afirmaba: \u00abLa cantidad de pl\u00e1stico que hemos producido desde el principio de la edad del pl\u00e1stico es suficiente para envolver hasta seis veces el planeta con bolsas\u00bb. Y no s\u00f3lo eso, \u00bfqu\u00e9 impacto tiene en la salud su omnipresencia en nuestra vida cotidiana? Un testimonio en dicho film dec\u00eda: \u00abComemos y bebemos pl\u00e1stico\u00bb. Y esto, como denuncia el documental, tarde o temprano, nos pasa factura.<\/p>\n<p>La gran distribuci\u00f3n no solo ha generalizado el consumo de ingentes cantidades de pl\u00e1stico sino, tambi\u00e9n, el uso del coche para ir a comprar. La proliferaci\u00f3n de hipermercados, grandes almacenes y centros comerciales en las afueras de las ciudades ha obligado al uso del coche privado para desplazarse hasta estos establecimientos. Si tomamos como ejemplo Gran Breta\u00f1a, y como indica el informe Eating oil: food suply in a changing climate, entre los a\u00f1os 1985\/86 y 1996\/98 el n\u00famero de viajes a la semana por persona en coche para hacer la compra pas\u00f3 de 1,7 a 2,4. El total de la distancia recorrida, tambi\u00e9n, aument\u00f3, de los 14km por persona a la semana a 22km, un ascenso del 57%. M\u00e1s kil\u00f3metros, m\u00e1s petroleo y m\u00e1s CO2, en detrimento, adem\u00e1s, del comercio local. Si en el a\u00f1o 1998, exist\u00edan en el Estado espa\u00f1ol 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se hab\u00eda reducido a 25 mil.<\/p>\n<h2>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/h2>\n<p>Seg\u00fan la Agencia Internacional de la Energ\u00eda, la producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional alcanz\u00f3 su pico en 2006. En un mundo, donde el petroleo escasea, \u00bfqu\u00e9 y c\u00f3mo vamos a comer? En primer lugar, es necesario tener en cuenta que a m\u00e1s agricultura industrial, intensiva, kilom\u00e9trica, globalizada, m\u00e1s dependencia del petroleo. Por contra, un sistema campesino, agroecol\u00f3gico, local, de temporada, menos \u00abadici\u00f3n\u00bb a los combustibles f\u00f3siles. La conclusi\u00f3n, creo, es clara.<\/p>\n<p>Es urgente apostar por un modelo de agricultura y alimentaci\u00f3n antag\u00f3nico al dominante, que ponga en el centro las necesidades de la mayor\u00eda y el ecosistema. No se trata de una vuelta rom\u00e1ntica al pasado, sino de la imperiosa necesidad de cuidar la tierra y garantizar comida para todos. O apostamos por el cambio o cuando no quede m\u00e1s remedio que cambiar, otros, como tantas veces, van a hacer negocio con nuestra miseria. No dejemos que se repita la historia.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comemos petr\u00f3leo, aunque no lo parezca. El actual modelo de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo de alimentos es adicto al \u00aboro negro\u00bb. Sin petroleo, no podr\u00edamos comer como lo hacemos. 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