{"id":47554,"date":"2022-10-07T19:41:18","date_gmt":"2022-10-07T17:41:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=47554"},"modified":"2022-10-07T19:43:31","modified_gmt":"2022-10-07T17:43:31","slug":"neofascismo-posmoderno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/neofascismo-posmoderno\/","title":{"rendered":"Neofascismo posmoderno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>El ascenso de la extrema derecha europea no cesa. La victoria electoral de Fratelli d\u2019Italia es el caso m\u00e1s significativo. Igual de impactante que el segundo puesto conseguido por la extrema derecha sueca, que le puede llevar al Gobierno. Hace a\u00f1os, Italia y Suecia eran dos modelos para la izquierda. Italia, el pa\u00eds occidental con el mayor Partido Comunista y con una pl\u00e9yade de grupos a su izquierda de enorme vitalidad (para m\u00ed, <em>Il Manifesto <\/em>ha constituido una de las mejores publicaciones de la izquierda). Suecia, la experiencia socialdem\u00f3crata m\u00e1s madura, el pa\u00eds que durante a\u00f1os ha obtenido los mejores indicadores en t\u00e9rminos de bienestar e igualdad. Hoy el PCI y su izquierda han desaparecido del mapa pol\u00edtico, y pese a que la izquierda sueca ha obtenido un mejor resultado ha sido incapaz de superar a la marea derechista que cada vez resulta m\u00e1s preocupante. Nos merecemos un an\u00e1lisis en profundidad del proceso, m\u00e1s all\u00e1 de los errores que ha cometido todo el espectro de la izquierda (empezando por la autodisoluci\u00f3n del PCI y su conversi\u00f3n en un Partido Dem\u00f3crata con una trayectoria err\u00e1tica). Pero una oleada de este tipo obedece a un proceso m\u00e1s profundo, de transformaci\u00f3n de las sociedades desarrolladas, que es necesario entender si de verdad queremos trabajar para que las cosas cambien. El hecho de que el neoliberalismo se haya podido implantar sin alterar sustancialmente los procesos democr\u00e1ticos indica que la aceptaci\u00f3n de las desigualdades y los desastres que ha propiciado se han podido implantar sobre una base social que ha sido incapaz de reaccionar. En cierta medida, la oleada derechista es una continuaci\u00f3n de este proceso de anomia social generado por las din\u00e1micas econ\u00f3micas y sociales de las sociedades maduras. Por eso, creo que la cuesti\u00f3n requiere un an\u00e1lisis transversal que permita entender los mecanismos, las din\u00e1micas y las estructuras que han propiciado esta evoluci\u00f3n social que conduce a la minimizaci\u00f3n de la cultura de izquierdas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>La eclosi\u00f3n del fascismo cl\u00e1sico obedeci\u00f3 a una situaci\u00f3n f\u00e1cilmente entendible: el miedo de las clases dominantes a la revoluci\u00f3n y a un pujante movimiento obrero que cuestionaba derechos y privilegios. Fue una respuesta brutal propiciada por \u00e9lites estatales y locales ante lo que percib\u00edan como una amenaza total. En pa\u00edses como Italia y Alemania contaban adem\u00e1s con una masa social brutalizada por su experiencia en la Primera Guerra Mundial, desmoralizada por la traum\u00e1tica posguerra que constituy\u00f3 una masa de choque fundamental para lanzar el movimiento. Hab\u00eda un contexto y hab\u00eda unos intereses que explican, en todas partes, las ra\u00edces sociales y econ\u00f3micas del viejo fascismo. De hecho, incluso en pa\u00edses como Francia o Reino Unido es f\u00e1cilmente constatable que gran parte de las \u00e9lites capitalistas vieron con bastante buenos ojos el surgimiento del fascismo. La tr\u00e1gica historia de la 2\u00aa Rep\u00fablica tiene mucho que ver con la negativa de Francia y Reino Unido a darle un soporte real, mientras consent\u00edan el apoyo crucial de nazis y fascistas a Franco y los suyos. Actualmente no existe el impulso colonial que condujo a las dos guerras mundiales. Ahora el imperialismo funciona de otro modo y, cuando menos, ninguna de las naciones europeas estar\u00eda en condiciones de lanzar una expansi\u00f3n territorial (el caso de los EE. UU. es diferente, pero su modelo imperial es distinto al que aspiraban Hitler, Mussolini y Franco).<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la situaci\u00f3n es completamente diferente. M\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de gesti\u00f3n neoliberal han debilitado a las clases trabajadoras, las han fragmentado y han difuminado gran parte de la conciencia colectiva. No existe una propuesta consolidada, social y pol\u00edtica, de alternativa al capitalismo. Las amenazas que perciben las \u00e9lites del viejo imperio americano, especialmente de China, no tienen una traslaci\u00f3n a la din\u00e1mica interna de los pa\u00edses occidentales (como s\u00ed representaban en alg\u00fan momento los partidos comunistas o el movimiento anarquista). Por eso es necesario analizar con m\u00e1s detalle a que responde esta nueva oleada protofascista.<\/p>\n<p>Una primera cuesti\u00f3n ser\u00eda estudiar qui\u00e9n est\u00e1 financiando el proceso. Es materialismo vulgar, pero puede ayudar a tener pistas. Servir\u00eda para conocer si hay sectores de la burgues\u00eda interesados en financiar a estas iniciativas. De hecho, sabemos que la derecha norteamericana recibe importantes fondos de algunos altos magnates de fuertes convicciones ultramontanas. Tambi\u00e9n conocemos el papel de las energ\u00e9ticas en financiar el negacionismo clim\u00e1tico. No ser\u00eda raro que tambi\u00e9n estuvieran apoyando a los ultras. Un capitalismo que ha derivado hacia un modelo de gesti\u00f3n totalmente autoritario puede generar muchos espec\u00edmenes a quienes atraiga la emergencia de partidos neofascistas. Y tambi\u00e9n est\u00e1n las iglesias y las sectas cristianas reaccionarias. Al fin y al cabo, uno de los ejes principales de intervenci\u00f3n de esta extrema derecha lo constituye todo lo que tiene que ver con la familia y la moral tradicional. El feminismo y la revoluci\u00f3n sexual han contribuido a minar la hegemon\u00eda moral de la iglesia. En los pa\u00edses desarrollados (EE. UU. es caso aparte) las iglesias se sienten amenazadas de muerte, y pueden ver en la extrema derecha una tabla de apoyo. Y tener al lado a las iglesias, o sectores importantes de las mismas, suele ser \u00fatil para obtener recursos y medios, pues una de las capacidades reconocidas de las mismas es la de captar ingresos de sus fieles o del Estado. Sugiero que este apartado merece estudios en profundidad. Sobre todo para tratar de ver si existe un creciente apoyo de \u00e9lites econ\u00f3micas a estas formaciones o se trata s\u00f3lo de un fen\u00f3meno circunscrito a unos pocos empresarios. De ocurrir lo primero estar\u00edamos en el escenario m\u00e1s preocupante de un movimiento que constituyera una parte org\u00e1nica del capitalismo de la pospandemia, la guerra y la crisis ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Una segunda cuesti\u00f3n son los contenidos. Los analiza detalladamente Steven Forti en <em>Fascismo 2.0 <\/em>y son bastante obvios: nacionalismo cerril, racismo y xenofobia, antifeminismo, anti-homosexuales, antiecologismo, anticomunismo (en un sentido muy amplio que implica casi cualquier acci\u00f3n p\u00fablica socializante). Uno dir\u00eda que construyen su atractivo explotando todos los miedos y los prejuicios de los machos tradicionales. Y ello mediante una h\u00e1bil demagogia para penetrar entre los sectores con menos cultura pol\u00edtica, y m\u00e1s proclives a una respuesta pasional. De hecho, no es m\u00e1s que una puesta al d\u00eda de las viejas ideas reaccionarias en una situaci\u00f3n en la que las migraciones internacionales se han intensificado y donde el patriarcado est\u00e1 sometido a un cuestionamiento abierto. Por eso, su primer bander\u00edn de enganche es la xenofobia y el racismo, porque es lo que m\u00e1s conecta con un amplio sector social que ha mamado toda su vida el racismo impl\u00edcito del eurocentrismo. Me parece m\u00e1s difusa, en cambio, su visi\u00f3n econ\u00f3mica, en la que ha desaparecido el modelo corporativo que plante\u00f3 el viejo fascismo, donde las propuestas proteccionistas se combinan con enfoques neoliberales radicales. Y es que, en los tiempos actuales de globalizaci\u00f3n y Uni\u00f3n Europea, es imposible sostener propuestas de tipo aut\u00e1rquico como en el pasado. Por ello considero que el neofascismo actual tiene buenas posibilidades de acabar convergiendo con la derecha convencional si la dureza de los tiempos convierte en m\u00e1s deseable, para las \u00e9lites econ\u00f3micas, reforzar el autoritarismo estatal. Al fin y al cabo, nunca ha estado claramente definida la frontera entre derecha civilizada y derecha fascista (en Espa\u00f1a la gente de Vox ha estado muchos a\u00f1os dentro del PP), y muchos de los grandes temas son compartidos con matices. Y, por tanto, me parece que lo de aislar a la extrema derecha era un cuento que durar\u00eda hasta que fuera necesario un pacto. Como ya ocurri\u00f3 en Austria, y como ahora se plantea en muchos otros pa\u00edses. M\u00e1s que una cuesti\u00f3n de principios, era una cuesti\u00f3n de oportunidad, de coyuntura.<\/p>\n<p>La amenaza de una involuci\u00f3n autoritaria es obvia. Ya hubo un giro en esta direcci\u00f3n con el gobierno de Rajoy. Y ya conocemos las experiencias de Hungr\u00eda y Polonia. En un encadenamiento de crisis como la actual, la tentaci\u00f3n de Gobiernos autoritarios fuertes que restrinjan libertades para garantizar sus intereses puede ser imparable. De hecho, a escala local, desde mi punto de observaci\u00f3n en el movimiento vecinal, llevamos meses detectando una situaci\u00f3n de acoso continuado al Gobierno municipal y a todos los movimientos sociales que les molestamos. Y resulta relevante que uno de los principales focos de ataque haya sido un moderado reglamento de participaci\u00f3n (aprobado por la mayor\u00eda de grupos municipales), o sea un reglamento que simplemente concede un peque\u00f1o espacio de acci\u00f3n a entidades y vecindario. Se trata de una pol\u00edtica que construye obst\u00e1culos institucionales a los de abajo, que acaba por criminalizar todo aquello que se opone a sus ideas, que bloquea toda acci\u00f3n colectiva. Y que se hace utilizando fundamentalmente cambios legales y el apoyo de una buena parte de la judicatura. En esto nada es nuevo, los nazis y los franquistas tambi\u00e9n utilizaron la retorsi\u00f3n de las leyes para dar una p\u00e1tina de legitimidad a sus tropel\u00edas. Este nuevo fascismo no es el de los correajes, las antorchas. Es posmoderno porque no plantea un modelo acabado de sociedad. Y por eso puede ser a\u00fan m\u00e1s tolerable para alguna de las sensibilidades de la derecha, y m\u00e1s \u00fatil a los objetivos de imponer un capitalismo autoritario. Al fin y al cabo, entre Berlusconi \u2014con sus pol\u00edticas (la estatal y la cultural de sus medios)\u2014 y Meloni hay m\u00e1s continuidad que una mera alianza circunstancial.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>Las crisis actuales pueden resolverse de formas diversas. La financiera del 2008, en un reforzamiento de las pol\u00edticas neoliberales. En la pandemia, con alguna reforma sustancial. Hab\u00eda otro gobierno, y el fiasco de las pol\u00edticas anteriores ayud\u00f3 a moderar algunas posiciones. Pero el rebrote de la inflaci\u00f3n, los impactos ya visibles de la crisis clim\u00e1tica y el clima b\u00e9lico en torno a las tensiones de EE. UU. con Rusia y China abren otras salidas. Y el problema crucial que tenemos en este momento est\u00e1 en la izquierda: en la debilidad de la acci\u00f3n colectiva y las organizaciones, en su amplio descr\u00e9dito social, en el aislamiento social de gran parte de la poblaci\u00f3n (en gran medida propiciado por un combinado de consumismo, de presi\u00f3n individualista, de carreras profesionales competitivas, de desaliento en los que ya salen derrotados en su juventud\u2026), y en la desaparici\u00f3n de un proyecto alternativo que sirva cuando menos de gu\u00eda.<\/p>\n<p>Gran parte de esta debilidad es estructural. Refleja el impacto social de la desigualdad de recursos, de sistemas normativos dise\u00f1ados en beneficio del capital, del marketing formal e informal, del impacto de unos medios de comunicaci\u00f3n alienantes. Tambi\u00e9n de la persistencia de viejos posos reaccionarios como los que genera el patriarcado o la tradici\u00f3n racista. Pero la izquierda no puede renunciar a intentar revertir esta situaci\u00f3n. Hay a\u00fan mucha fuerza social que se enfrenta en mil y un espacios a esta deriva autoritaria y reaccionaria. Sin embargo, est\u00e1 bastante dispersa, metida en sus luchas particulares, en espacios que les resultan relativamente confortables dada la dureza del ambiente exterior, y otra mucha que lo vive de forma mucho m\u00e1s pasiva y a la que hay que tratar de activar. Una activaci\u00f3n que requiere un enorme esfuerzo colectivo, generoso, abierto de acciones pol\u00edticas, de organizaciones sociales, de espacios de reflexi\u00f3n, de encuentros. Para disputar a la reacci\u00f3n la hegemon\u00eda cultural, para provocar din\u00e1micas de cambio.<\/p>\n<p>Y, demasiadas veces, parece que el guion de la izquierda lo escribe un reaccionario infiltrado. El caso de Italia es paradigm\u00e1tico; c\u00f3mo tirar por la ventana en pocos a\u00f1os un patrimonio cultural y pol\u00edtico construido con mucho esfuerzo. C\u00f3mo aceptar unas reformas pol\u00edticas totalmente favorables a la reacci\u00f3n. Y c\u00f3mo, despu\u00e9s del desastre, no tener ninguna capacidad de reacci\u00f3n. Aqu\u00ed las cosas no han sido tan desastrosas. La vieja izquierda, la de Izquierda Unida, la sindical, la vecinal, ha sabido mantener un suelo de organizaci\u00f3n y resistencia nada despreciable. La nueva izquierda, la que emergi\u00f3 con el 15-M, tuvo la capacidad de generar una din\u00e1mica ganadora cuando la coyuntura le fue favorable, pero no consigui\u00f3 consolidar un proyecto s\u00f3lido ni eludir la tradici\u00f3n de las disputas partidistas y personales. Tenemos que agradecer todo este esfuerzo de la vieja y la nueva izquierda, y pedirles a todos y todas que sean, seamos, capaces de construir una constelaci\u00f3n social y pol\u00edtica capaz de, cuando menos, bloquear tanto el ascenso de este fascismo encubierto como de parar el declive de la izquierda. Esto es lo que exigen los tiempos.<\/p>\n<p><em>(*) Publicado originalmente en mientratanto.org. Lea <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/216\/notas\/neofascismo-postmoderno\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">aqu\u00ed<\/a><\/span> el original.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El problema crucial que tenemos en este momento est\u00e1 en la izquierda: en la debilidad de la acci\u00f3n colectiva y las organizaciones, en su amplio descr\u00e9dito social, en el aislamiento social de gran parte de la poblaci\u00f3n y en la desaparici\u00f3n de un proyecto alternativo que sirva cuando menos de gu\u00eda.<\/p>","protected":false},"author":218,"featured_media":47555,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[72],"tags":[],"class_list":["post-47554","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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Economista, profesor y activista social. Profesor de Econom\u00eda en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona. Especialista en Econom\u00eda laboral. 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