{"id":45020,"date":"2022-08-03T16:54:14","date_gmt":"2022-08-03T14:54:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=45020"},"modified":"2022-08-09T12:25:50","modified_gmt":"2022-08-09T10:25:50","slug":"el-nuevo-sueno-occidental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-nuevo-sueno-occidental\/","title":{"rendered":"El nuevo sue\u00f1o occidental"},"content":{"rendered":"<p>Era el primer d\u00eda en el que todo estaba abierto sin restricciones en Sevilla<!--more--> y como si alguien hubiera levantado un toque de queda para g\u00e1nsteres los granujas m\u00e1s dispares sal\u00edan de sus respectivos escondites y volv\u00edan a reunirse en los bares. Era de noche. Las luces de la gran ciudad brillaban por todas partes. Ya se me hab\u00eda olvidado que me hab\u00eda pasado toda la pandemia trabajando sin vacuna. No lleg\u00f3 mi turno hasta que la vacunaci\u00f3n fue casi general. Estaba claro que la sociedad no me consideraba alguien importante. Todo ese tinglado me hab\u00eda bajado un poco la autoestima. Los da\u00f1os colaterales eran muchos. La paranoia que hab\u00eda adquirido con el paso del tiempo tampoco era peque\u00f1a. A m\u00ed me daba la impresi\u00f3n de que iba a llegar un d\u00eda que iban a aprovechar alguna coyuntura similar para acabar con todos los seres que no \u00e9ramos importantes. Incluso cab\u00eda la terrible posibilidad que ese d\u00eda hubiera llegado ya, solo que yo no me hab\u00eda enterado todav\u00eda. Tal vez lo estaban haciendo de manera subrepticia. Mientras tanto, nosotros apel\u00e1bamos a una conciencia cada vez m\u00e1s escasa a nivel global. Porque, despu\u00e9s de a\u00f1os al pie del ca\u00f1\u00f3n, me sent\u00eda como un objeto de usar y tirar.<\/p>\n<p>En efecto, era como si estuviera en un callej\u00f3n sin salida. Y el baj\u00f3n me hab\u00eda llegado en un momento en el que Espa\u00f1a entera estaba en venta. El propio pa\u00eds, en la pr\u00e1ctica, estaba en quiebra t\u00e9cnica. La inflaci\u00f3n hab\u00eda llegado para quedarse y con cotas solo vistas con la peseta. La Uni\u00f3n Europea se negaba a devaluar el euro. \u00bfQui\u00e9n se iba a ocupar de todos nosotros? Las ovejas descarriadas est\u00e1bamos revueltas. Nosotros tambi\u00e9n hab\u00edamos cometido errores y est\u00e1bamos desesperados. Nuestras soluciones a los problemas sobrevenidos eran muy \u00e9ticas, legales y nos las merec\u00edamos. Es m\u00e1s, era responsabilidad de la sociedad que nos hab\u00eda visto crecer ofrecernos ayuda, pero precisamente por eso, la sociedad miraba para otro lado y nuestros remedios iban a tardar en llegar o lo que lo mismo no llegar\u00edan nunca. Nuestro espacio se hab\u00eda agotado y el nuevo espacio que reclam\u00e1bamos estaba ya ocupado por otros. Ahora hab\u00eda llegado el momento m\u00e1s temido, la cuenta atr\u00e1s del reloj de nuestras vidas. \u00bfQu\u00e9 opciones ten\u00edamos? A m\u00ed en particular un realismo trasnochado me abrumaba sobremanera. En efecto, ya no quedaban fuerzas para trabajar en los lugares precarios y malsanos que deliberadamente nos hab\u00edan dejado los poderes p\u00fablicos y los privados.<\/p>\n<p>En mi caso, por ejemplo, todas las cosas que hab\u00eda estado haciendo durante a\u00f1os pod\u00edan cambiar de repente para siempre, y eso me daba mucho miedo. En otras palabras, ten\u00eda miedo de perder mi rutina. Adem\u00e1s, la libertad estaba en v\u00edas de extinci\u00f3n. El mundo evolucionaba hacia una coincidencia consigo mismo que no iba permitir ni el m\u00e1s m\u00ednimo error y, por consiguiente, ni la menor divergencia. Muchos nos \u00edbamos a quedar fuera. Ser\u00edamos grotescos disidentes o algo as\u00ed. Todas las opciones restantes eran malas. El trapicheo, vivir de las ayudas, la estafa o el enga\u00f1o estaban a la orden del d\u00eda. Sin embargo, segu\u00eda habiendo gente que se negaba a entrar en ese c\u00edrculo vicioso. Individuos que no se daban por vencidos. Personas que viv\u00edan luchando a la contra. Personas que hac\u00edan locuras de otra clase. Un d\u00eda todo el mundo ser\u00eda igual. Por fortuna ese d\u00eda todav\u00eda no ha llegado. A\u00fan exist\u00edan ese tipo de personajes impunes. Hab\u00eda que hacer un esfuerzo por retomar las viejas amistades.<\/p>\n<p>Uno de mis amigos me hab\u00eda demostrado recientemente que lo hab\u00eda juzgado mal. Solo era un golfo que no ten\u00eda trabajo, ese era su problema. Pero pod\u00eda decir que era una buena persona y yo estaba tan acostumbrado a estar rodeado de granujas de mucha mayor entidad que me hab\u00eda costado mucho distinguirle entre la multitud. Eso me hizo darle otra oportunidad a otro de mis viejos colegas. No obstante, cada vez que quedaba con mis viejos amigos, una terrible idea se abr\u00eda paso en mi mente. Tal vez el problema no eran ellos, sino yo. Debido a mis numerosas limitaciones, cada vez me costaba m\u00e1s enfrentarme a las relaciones sociales. Creo que me estaba convirtiendo en un maniacodepresivo. Tal vez ya solo aspiraba a una agradable soledad. Era mejor estar solo que sufrir el dolor de ser rechazado.<\/p>\n<p>En ese momento, mientras iba enfrascado en esos pensamientos cruc\u00e9 la puerta del bar. Cuando llegu\u00e9 aquel viejo rockero estaba sentado en su poltrona y se jactaba de sus conocimientos con una gran copa entre sus manos. Ten\u00eda buen aspecto. Era un poco exc\u00e9ntrico y hab\u00eda pasado toda su vida ocioso, tocando blues en los antros a un volumen fort\u00edsimo. Pero sobre todo mejorando sus habilidades y trucos con a\u00f1os de experiencia en beber sin tener dinero. Llevamos por los menos dos a\u00f1os sin vernos. Estoy seguro de que se sorprendi\u00f3 de lo mal que yo estaba. Mi idea era expresarle con pocas palabras una cruda cr\u00edtica a la deriva del mundo moderno. Al principio, le dije que uno de los nuevos problemas que azotaba a mucha gente en la actualidad era un exceso de informaci\u00f3n \u00fatil e in\u00fatil. \u00c9l me hablo de la posmodernidad como el que est\u00e1 sentado en la cima del mundo.<\/p>\n<p>De alguna manera cuando comenc\u00e9 a charlar con \u00e9l me dio la impresi\u00f3n de que me encontraba frente a un dinosaurio. Tuvo que sentirse aludido, porque lo vi retorcerse en sus entra\u00f1as cuando le dije que las herramientas intelectuales de la antig\u00fcedad se hab\u00edan quedado obsoletas para juzgar al mundo actual, y, por ende, al hombre moderno. S\u00e9 que est\u00e1bamos de acuerdo en el fondo, pero no nos pon\u00edamos de acuerdo en las formas. S\u00ed, es cierto que Cervantes dibuj\u00f3 un personaje que ha pasado a la posteridad por volverse loco de leer tantos libros y cuya moraleja sigue m\u00e1s vigente que nunca. Pero hoy el diablo de la informaci\u00f3n es mucho peor. Debido a internet, esa locura se contrae de manera mucho m\u00e1s f\u00e1cil, y sobre todo, es m\u00e1s contagiosa. Pongo por ejemplo a los negacionistas o los seguidores de Donald Trump o, en general, a los bulos y las noticias falsas. En otras palabras, ahora la excepci\u00f3n se ha convertido en la norma porque la mayor\u00eda de los hombres tienen comportamientos muy quijotescos y se pelean a diario con enormes molinos de viento.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la vida sigue siendo m\u00e1s absurda que nunca. Un amigo me ha contado que ha sido contratado para pasear un perro este fin de semana y lo asum\u00eda con cierta ilusi\u00f3n. Supongo que era su manera de pagarse su adicci\u00f3n al tabaco. Todos estamos algo locos. Mi desprecio por los colegas va en aumento. Y el discreto encanto de la burgues\u00eda es cada vez menor. Ya casi no quedan grupos dignos a los que pertenecer por lo que era mejor ir por libre. Tal vez por eso yo no deb\u00eda de sentirme especial al cometer la temeridad de abandonar un trabajo fijo para emprender un proyecto empresarial sin experiencia alguna y solo para intentar llevar una vida mejor. Pero si me equivoco no puedo decir que ignoro las procelosas aguas que todav\u00eda me quedan por cruzar. El viejo rockero me pregunt\u00f3 por mi vida sentimental y yo le respond\u00ed que hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n de que no serv\u00eda para las relaciones ser\u00edas y duraderas y que, por lo tanto prefer\u00eda hacer del centro de mi vida otra cosa. En esos momentos me preparaba para comenzar una gran aventura. Quer\u00eda una jovencita como camarera. Ya me imaginaba haciendo entrevistas de trabajo. Necesita al menos dos empleados. Era importante la buena presencia, porque, a pesar de todo, ten\u00eda que reconocer que yo, el otrora muchacho de aspecto corriente, ahora me paseaba por todas partes con un semblante que no inspiraba demasiada confianza. La mala apariencia era un motivo de rechazo social. En efecto, haciendo un repaso a mis antiguos amigos, solo uno era digno de confianza y estaba demasiado ocupado. Era un hombre responsable y llevaba una vida casi perfecta.<\/p>\n<p>Sin embargo, como esta crisis nos ha pillado a los de mi generaci\u00f3n en mitad de la de los cuarenta, el hombre que todo lo tiene a\u00f1oraba algo: el cambio. Y es que de todo se aburre uno. De hecho, tonto ser\u00eda si cambiara porque, sin duda, iba ser a peor. Solo hab\u00eda que escuchar las conversaciones por la calle: la cosa estaba tan mala que hasta los que ten\u00edan trabajo estaban echando curr\u00edculums. Se est\u00e1 muy solo en la cima, pero tambi\u00e9n en el fondo. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda sido de la vieja pandilla? Los dem\u00e1s amigos ya pertenec\u00edan a las nuevas hornadas de vagabundos inmundos, politoxic\u00f3manos contumaces y a los delirantes locos en general que hab\u00edan disparado la suspicacia de la gente corriente. Todos ellos ten\u00edan algo en com\u00fan, eran inasequibles al cambio. Ellos contemplaban imp\u00e1vidos c\u00f3mo se iban quedando m\u00e1s y m\u00e1s solos cada d\u00eda. Eso daba mucho que pensar. Por el contrario, yo sent\u00eda como la gente com\u00fan se hab\u00eda vuelto m\u00e1s extra\u00f1a que antes. Hab\u00eda un raro aire mafioso en el ambiente. Y no era como el de las pel\u00edculas americanas, m\u00e1s bien se trataba de un tenso aire corporativista que cerraba las puertas a los ne\u00f3fitos de cualquier clase. Una vez, la psiquiatra de la Seguridad Social me dijo que no me complicara. Porque trabajar para enfermarse m\u00e1s y m\u00e1s no ten\u00eda ning\u00fan sentido. Quiz\u00e1 tuve que haberle hecho caso. Ahora ya era tarde. Hab\u00eda enloquecido el sistema entero. Deb\u00edamos haberlo hecho todos al un\u00edsono durante el confinamiento y lo \u00fanico que nos diferenciaba era la naturaleza de nuestra locura. Y por eso ahora la gente deseaba cambiar de vida justo cuando lo cuerdo era volver a la llevar la vida anterior. Pero, mientras tanto, yo estaba en un bar bebiendo cerveza ajeno a todos sus problemas. \u00ab\u00bfQuieres teletrabajar?\u00bb \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no vuelves a escribir?\u00bb, me pregunt\u00f3 el viejo rockero.<\/p>\n<p>No me planteo hacer lo que realmente me gusta porque la escritura, desde hace tiempo, es sencillamente la ruina. Pero lo peor que pod\u00eda hacer era seguir mat\u00e1ndome en el turno de noche. \u00bfEra demasiado osado al intentar cambiar de vida en mitad de una pandemia? Era mucho m\u00e1s f\u00e1cil claudicar. Dejarme llevar por mi fracaso como una hoja que era arrastrada por el agua. Pero negaba en rotundo. A nadie le gusta que lo rechacen, pero sab\u00eda que ese era el precio que ten\u00eda que pagar si quer\u00eda luchar por conseguir mi propio sue\u00f1o. Por fin me estaba reconciliando conmigo mismo. Mi vida se parec\u00eda demasiado al cuento del patito feo. Y ahora casi hab\u00eda llegado a tocar fondo quiz\u00e1 para renacer. Tal vez por eso me hab\u00eda costado muchos meses perdonarme por perder la maravillosa vida hedonista que llevaba antes de la pandemia. Antes ten\u00eda dos amantes, una de Nicaragua y otra de Brasil. Ahora ni siquiera me miraban las muchachas guapas del barrio.<\/p>\n<p>En cierto modo, hab\u00eda sacrificado toda mi buena vida y en mi fuero interno quer\u00eda que llegara la recompensa por una p\u00e9rdida tan grande. Pero la recompensa tardaba y no era otra que el respeto por uno mismo. Mientras tanto, incluso llegu\u00e9 a pesar que ya no la merec\u00eda. La cobard\u00eda me aconsej\u00f3 que me quedara completamente quieto. Ahora todo era distinto. Todav\u00eda estaba muy lejos, pero ya sent\u00eda la agradable caricia de la nueva buena vida. Deb\u00eda de concentrarme en esa idea y olvidarme de todo lo dem\u00e1s. Volv\u00eda a darme cuenta de lo vac\u00eda e interesada que era, a veces, la opini\u00f3n de los dem\u00e1s. Yo deb\u00eda de ser el \u00fanico juez de m\u00ed mismo. Y, por supuesto, mi propio jefe. Entonces, cuando ese d\u00eda llegara, mirar\u00eda por encima del hombro a los que ahora se burlan de m\u00ed. Ellos siguen pidiendo trabajo. Aguantando las miserias que les vienen encima como una lluvia torrencial. Conform\u00e1ndose con las migajas que les dan. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 cuando el que les da trabajo no tenga trabajo? \u00bfCu\u00e1l es el modelo de sociedad hacia el que van nuestros pasos? Los economistas pronosticaron un rebote de la econom\u00eda tras la crisis del coronavirus, pero lo que nunca imaginaron fue una enorme cantidad de puestos de trabajo desiertos.<\/p>\n<p>Tampoco hablaron nunca de la subida del coste de la vida. Y la realidad es que en Espa\u00f1a el PIB no ha rebotado como se esperaba. Pero a m\u00ed lo que m\u00e1s miedo me daba era la salud mental de la gente. A tenor de la decadencia que flotaba en el ambiente, no era raro que algunos incluso echaran de menos el confinamiento. \u00bfQu\u00e9 era lo que ten\u00eda ante mis ojos? Una manada de buitres vespertinos. Una miscel\u00e1nea de basura. De nuevo me hab\u00edan enga\u00f1ado. Y daba mucho miedo porque la pandemia parec\u00eda como una gigantesca sentina que se tragaba toda la basura que llevaba a\u00f1os flotando en el agua. He de reconocer que cortar el cord\u00f3n umbilical que me un\u00eda al pasado juvenil fue muy doloroso. Yo a diferencia de Allen Ginberg, no he visto a los cerebros m\u00e1s brillantes de mi generaci\u00f3n destrozarse como contaba en su celebrado poema Aullido. En cambio, s\u00ed he visto a gente muy capaz y valiosa, que durante mucho tiempo hab\u00edan sido trabajadores esenciales para la sociedad y ahoran eran arrojados a la basura para enfrentarse con sus peores demonios, en una trampa perfecta para convertirse en verdugos de s\u00ed mismos. No en vano, el desfile de mis amigos era lamentable. Un marasmo de tristezas. Fe de erratas: antes, en otro cuento dije que a un amigo le hab\u00edan robado el coche. En realidad, nadie se lo rob\u00f3.<\/p>\n<p>El caso es que nunca record\u00f3 d\u00f3nde lo hab\u00eda aparcado despu\u00e9s de una noche de juerga y como hab\u00edan pasado m\u00e1s de tres meses desde que lo perdi\u00f3, supuso que lo hab\u00edan desguazado por piezas los yonquis del barrio ignorado en el que lo dej\u00f3 aparcado. Yo pienso que lo perdi\u00f3 en Los Pajaritos, el mismo barrio en el que hab\u00eda le\u00eddo en la prensa que los ajustes de cuentas se realizan en plena calle con catanas o a punta de pistola. Mi amigo estaba volviendo a sus peores a\u00f1os. Y se hab\u00eda obsesionado con conseguir una incapacidad permanente para lo que hab\u00eda denunciado a la Seguridad Social. Yo le expliqu\u00e9 que a sus cuarenta y pocos nunca se la dar\u00edan. Es m\u00e1s, le dije que era mejor utilizar la t\u00e9cnica salami. Tomar el terreno a base de rodajas. Es decir, cogerse bajas m\u00e1s o menos largas intercaladas en el tiempo. Cobrar el paro u otro tipo de ayudas y algunas veces incluso volver a trabajar. \u00c9l se negaba en rotundo. Quer\u00eda su incapacidad y punto. En realidad, era un hombre con principios. En resumen, su incapacidad para adaptarse a los acelerados cambios del mundo le hab\u00eda llevado a perder su trabajo, su coche y, como no ten\u00eda dinero, pronto le quitar\u00edan su casa por no poder pagar la hipoteca.<\/p>\n<p>Fuimos a tomar un caf\u00e9. Le present\u00e9 a la camarera rubia que me gustaba y \u00e9l me pregunt\u00f3 si ella sab\u00eda que yo era pobre. Pens\u00e9 replicarle si la que le gustaba a \u00e9l sab\u00eda que era un vago y un caradura pero me contuve. Mi amigo me hab\u00eda decepcionado, yo le atribu\u00ed los reda\u00f1os suficientes para escapar de los viejos problemas. Pero no fue as\u00ed. Por supuesto que tambi\u00e9n tuve un momento de dolor y duda y que me vi inclinado a encaminar mis pasos hacia una ayuda econ\u00f3mica permanente. Pero hubo un \u00ednterin en el que visit\u00e9 ciertos pa\u00edses comunistas con sistemas totalitarios en los que las condiciones eran tan absurdas que pr\u00e1cticamente no te dejan ni trabajar. Eso me hizo despedirme en mi imaginaci\u00f3n del pa\u00eds de jauja en el que todo era gratis. Por lo dem\u00e1s, soy una persona que siempre se ha caracterizado por llevar la contraria, y si todo el mundo quiere una paga, a m\u00ed lo que me apetece es montar un negocio. En efecto, ya eran varios amigos los que ven\u00edan con el argumento de las adicciones como una v\u00eda para adquirir una ayuda permanente del Estado. En cierto sentido, comprend\u00eda a los miembros de mi generaci\u00f3n que se sent\u00edan estafados.<\/p>\n<p>Cuesta volver a creer en la humanidad cuando uno tiene que irse de vacaciones de verano en pleno mes de octubre gracias al cambio clim\u00e1tico, y encima se encuentra all\u00ed una pandilla de jubilados divirti\u00e9ndose en enormes apartamentos que disfrutan todo el a\u00f1o. \u00bfEra esa la fiesta similar al Par\u00eds de Hemingway que nos prometieron? Yo quer\u00eda un carnaval tropical lleno de una belleza conmovedora hasta romperme la piel a tiras. Una fiesta encima de un mercado flotante al otro lado del mundo. \u00bfY qu\u00e9 pod\u00eda hacer al respecto? Me estaba leyendo toda la informaci\u00f3n que ca\u00eda en mis manos sobre Tailandia, pero primero quer\u00eda ir a los San Fermines. Todos sospechaban que pronto me iba a pirar sin avisar a nadie. En realidad despu\u00e9s de dos a\u00f1os en el turno de noche tambi\u00e9n ten\u00eda ganas de fiesta. Y esto no era lo que nos prometieron. M\u00e1s bien parec\u00eda una resaca de una vida entera llena de desprop\u00f3sitos y con un despertar amargo y sin consuelo. Si hab\u00eda que tener depresi\u00f3n yo quer\u00eda tener una depresi\u00f3n divertida. Me sent\u00eda tentado como Bob Dylan. Estaba a punto de quitarme la insignia, s\u00edmbolo de una suprema responsabilidad, para volver a llamar a las puertas del cielo. Quer\u00eda volver a ser libre. Me dijeron que, tras la pandemia, vendr\u00edan unos tiempos locos como los a\u00f1os veinte del siglo pasado. Muy al contrario, yo lo que observaba era un enorme p\u00e1ramo de mezquindad en todos los sentidos.<\/p>\n<p>A mi alrededor ve\u00eda el fen\u00f3meno -La Gran Dimisi\u00f3n- pues as\u00ed lo hab\u00edan bautizado en Estados Unidos. Es decir, una dimisi\u00f3n masiva de los puestos de trabajo. Sobre todo los esenciales, es decir, los m\u00e1s duros. Sin embargo, en Espa\u00f1a el mercado laboral era muy distinto del americano. De hecho, aqu\u00ed esa masiva dimisi\u00f3n de los puestos, en muchos casos, ni siquiera era totalmente voluntaria. A un gran grupo sencillamente los hab\u00edan despedido por estar de baja. En otros casos, se trataba de excedencias, renuncias o simple vagancia. Evidentemente, mucha gente se hab\u00eda acostumbrado a vivir de las ayudas del Estado, rechazaba las ofertas con la idea de que en el futuro podr\u00eda encontrar un trabajo mejor.<\/p>\n<p>No hab\u00eda nada malo en eso. Solo que todo el mundo no pod\u00eda tener un trabajo mejor. La segunda ronda de este fen\u00f3meno promet\u00eda ser brutal. No en vano, en Espa\u00f1a, un pa\u00eds con un mercado laboral muy particular, la gente de mi generaci\u00f3n -que ten\u00eda m\u00e1s de cuarenta y cinco a\u00f1os- si no sab\u00eda bien lo que hac\u00eda, se arriesgaba a quedar para siempre fuera del mercado de trabajo. Ning\u00fan experto hab\u00eda predicho de este fen\u00f3meno. Supongo que no contaron con el factor humano. O, mejor dicho, con el factor subhumano. En la pr\u00e1ctica, quedaba con mis amigos y aquello parec\u00eda m\u00e1s bien una terapia de grupo. Hab\u00edan creado un mont\u00f3n de par\u00e1sitos: vagos y caraduras sin dinero. Manos lentas a la hora de pagar una cerveza. Les pagaba las cervezas y as\u00ed ellos pod\u00edan comprar tabaco. Pero no quer\u00edan volver a trabajar. Sobre todo despu\u00e9s de haber dado tantas ayudas econ\u00f3micas a los trabajadores para mantener las empresas abiertas. Pero no toda la culpa era de ellos.<\/p>\n<p>Las empresas tambi\u00e9n deber\u00edan hacer un esfuerzo para mejorar sus condiciones laborales. Voy a poner un ejemplo real: un amigo al que se le est\u00e1 agotando la tercera ayuda del Estado que solicit\u00f3, estaba haciendo un curso para encontrar un nuevo empleo. Est\u00e1 furioso porque le han denegado el salario social al carecer de renta. Tiene cuarenta y tantos a\u00f1os y le hace falta el dinero. En efecto, debe de pagar la hipoteca, la factura de la luz y dem\u00e1s gastos fijos que se requieren para llevar una vida normal. En resumen: no tiene ni para tomar un caf\u00e9. Cada vez que nos vemos me toca pagar la birra a m\u00ed. De los veinte alumnos, seleccionaron a tres para trabajar en una empresa de reparto llamada X. Tras realizar las pr\u00e1cticas, los tres rechazaron el trabajo debido al estr\u00e9s. Uno de ellos era una muchacha de veinte a\u00f1os que viv\u00eda con su hijo en un garaje.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiero decir con esto? Pues que si partimos de la base de que ciertos servicios b\u00e1sicos alguien los tiene que hacer y las condiciones de esos trabajos son cada m\u00e1s duras hasta tal punto que en poco tiempo enferman a la gente, dentro de poco nadie querr\u00e1 hacer esos servicios b\u00e1sicos para la sociedad. El pron\u00f3stico es claro: o las empresas y los gobiernos mejoran los salarios y las condiciones de los trabajos m\u00e1s b\u00e1sicos o nos encontraremos, de repente, con un mill\u00f3n de vagos que vivir\u00e1n de las ayudas del Estado al mismo tiempo que ciertos sectores de la sociedad dejar\u00e1n de funcionar. Para ver una soluci\u00f3n al problema, imagin\u00e9 un h\u00edbrido entre el capitalismo y el comunismo. Algo con lo mejor de ambos sistemas. Un sistema progresivo donde cada uno eligiera, a trav\u00e9s de aplicaciones de internet, lo que quiere hacer en cada momento, si trabajar o descansar, si ganar m\u00e1s o ganar menos. Sin embargo, a pesar de que eso ya est\u00e1 pasando es demasiado tarde para m\u00ed.<\/p>\n<p>Para nuestra generaci\u00f3n, la primera que viv\u00eda peor que nuestros padres, en muchos casos ya no hab\u00eda tiempo. Entonces le di un trago a mi cerveza. Poco a poco, sorbo a sorbo, estaba recuperando mi viejo sexto sentido para atraer a la buena suerte. Hab\u00eda que tomar decisiones dif\u00edciles antes de que nos comiera la tristeza. Mi coraz\u00f3n estaba de mudanza. Despu\u00e9s de analizar todos los pros y los contras hab\u00eda tomado una gran decisi\u00f3n: iba a vender mi casa de Triana por ciento veinte mil euros para mudarme a un loft deslumbrante por la mitad de precio en una zona absurda y alejada de un pueblo dormitorio. La venta de viviendas en Espa\u00f1a se hab\u00eda disparado un cuarenta por ciento. La di\u00e1spora de todos los amigos de la antigua pandilla quedar\u00eda completada cuando yo me mudara. Hab\u00eda que combatir el fuego con fuego. En los tiempos que corr\u00edan era mejor aislarse. Y el resultado ser\u00eda que pronto tendr\u00eda mucho dinero en mi cuenta corriente y sab\u00eda perfectamente lo que iba a hacer con \u00e9l. Primero los San Fermines, luego un fugaz viaje a Tailandia con un amigo, y despu\u00e9s, abrir una helader\u00eda. Al fin estaba reaccionando. \u00abDeb\u00eda de haberte dejado hace mucho y ya estar\u00eda con mi amigo en M\u00e9xico\u00bb dec\u00eda la canci\u00f3n. En mi caso el viaje iba a ser hacia otra direcci\u00f3n, m\u00e1s bien con destino a Oriente, pero la idea era la misma.<\/p>\n<p>Mientras tanto, ajeno a todos mis pensamientos, aquel viejo rockero que demostr\u00f3 no ser un buen amigo y el que segu\u00eda sentado en su poltrona era alguien que nunca hab\u00eda sido embrutecido por el trabajo. Ni siquiera hab\u00eda sido embrutecido por el amor. Aquel viejo ni\u00f1o que nunca hab\u00eda madurado me mir\u00f3 con condescendencia y lleno de maldad me pregunt\u00f3 si andaba bien de dinero. Despu\u00e9s de meses de caraduras sin dinero, ahora me hab\u00eda tocado uno peor. Uno que quer\u00eda presumir que pod\u00eda pagar dos cervezas. Llam\u00f3 a la camarera y, sin darme tiempo, pag\u00f3 la cuenta. Aquella funesta invitaci\u00f3n fueron las dos cervezas m\u00e1s caras de mi vida. Muy r\u00e1pido se le hab\u00edan olvidado las innumerables cervezas que anta\u00f1o yo le hab\u00eda invitado. Sobre todo porque yo me olvid\u00e9 de \u00e9l cuando conoc\u00ed a la mujer del tr\u00f3pico. \u00c9l era una suerte de militante de un extra\u00f1o movimiento que reivindicaba la independencia masculina. En cierto modo, era mis\u00f3gino y odiaba a los mujeriegos como yo. Hasta tal punto que ahora se andaba con ese aire de falsa generosidad y esos modos llenos de reproches. A buen seguro debido a que sab\u00eda que yo estuve muy enamorado de la mujer del tr\u00f3pico. Pero ya no era tan ingenuo como para sobreestimar a los prohombres o los granujas por igual. M\u00e1s bien al contrario.<\/p>\n<p>No obstante, lo primero que deb\u00eda de haber hecho antes de verle era haberme desintoxicado del sufrimiento del trabajo en el turno de noche y haberme caracterizado como un escritor. Pens\u00e9 que \u00e9l que hab\u00eda le\u00eddo muchos de mis libros y tanto hab\u00eda conversado conmigo en el pasado, pod\u00eda soslayar por unos breves instantes los perjuicios y los achaques de mi pertenencia al mundo obrero. Me equivoqu\u00e9. Nadie te ayudar\u00e1 si t\u00fa no te ayudas primero a ti mismo. Hasta el sufrimiento se vuelve vano cuando uno abusa de \u00e9l. En efecto, alguna gente seguro que, si puede te har\u00e1 da\u00f1o. Sobre todo la que est\u00e1 amargada. Tal vez despu\u00e9s de estar dos a\u00f1os completos trabajando en el turno de noche y de ver mi aspecto de vagabundo y mis teor\u00edas sobre el fin del mundo se borr\u00f3 del guion mi idea del nuevo gran sue\u00f1o de la humanidad.\u00a0 Me concedi\u00f3 una segunda entrevista por los viejos tiempos. Y la idea era volver a hablar con \u00e9l con un aspecto atildado y llevando del brazo una hermosa jovencita. Pero eso no se pod\u00eda explicar con palabras, sino con hechos. Porque, si en cierto modo estaban obsoletas las herramientas intelectuales del pasado y, aunque pareciera que las fuerzas del mal estuvieran echando horas extras para deprimir a la gente desde luego, la felicidad segu\u00eda siendo la misma de siempre.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era el primer d\u00eda en el que todo estaba abierto sin restricciones en Sevilla<\/p>","protected":false},"author":294,"featured_media":25595,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3908],"tags":[],"class_list":["post-45020","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-bodeguita-de-hemingway"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El nuevo sue\u00f1o occidental - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-nuevo-sueno-occidental\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El nuevo sue\u00f1o occidental - 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