{"id":4175,"date":"2013-11-03T22:32:32","date_gmt":"2013-11-03T22:32:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/identidad-origenes-y-exilio-en-amin-maalouf\/"},"modified":"2024-05-04T20:58:20","modified_gmt":"2024-05-04T18:58:20","slug":"identidad-origenes-y-exilio-en-amin-maalouf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/identidad-origenes-y-exilio-en-amin-maalouf\/","title":{"rendered":"Amin Maalouf: identidad, or\u00edgenes y exilio"},"content":{"rendered":"<p>Cuando solo somos desesperaci\u00f3n y sombra nos negamos a disipar la identidad que nos domina, tanto si nos aferramos a esa identidad por convicci\u00f3n o porque hay tiempos en que vemos el mundo con ojos de rencor o desesperaci\u00f3n, es decir, cuando lo peor puede ser el torrente de pensamientos que nos inunda si \u00fanicamente podemos asirnos a lo m\u00e1s axiom\u00e1tico que encontramos, como si estuvi\u00e9ramos ante paisajes vac\u00edos que podr\u00edan significar algo m\u00e1s que una intensa angustia, un abandono espiritual que nos acerca una marea vehemente que dise\u00f1a la \u201cidentidad \u00fanica\u201d. En este art\u00edculo nos aproximaremos a la identidad, or\u00edgenes y exilio de Amin Maalouf.<\/p>\n<p>La \u201cidentidad \u00fanica\u201d convoca, es la \u201cquerencia\u201d que nos llama, y quien se deja emplazar es porque se entrega al v\u00e9rtigo de \u201cverdades\u201d que desbocan, que descubre contrastes en el centro mismo de la identidad y hace, por tanto, impensable cualquier argumentaci\u00f3n. Quien se aferra a una sola identidad, a pesar de todo, no carece de fundamento pero la \u201cidentidad \u00fanica\u201d es la misma que socaba las fidelidades, obliga a la mente a inquirirse, siempre hacia atr\u00e1s, en busca de unas causas primeras sobre las cuales sustentar un edificio de \u201cconceptos\u201d, valores, ideolog\u00edas, para descubrir, sin embargo, que toda pretendida causa primera no admite a otra todav\u00eda m\u00e1s originaria. En ese recorrido de enfrentar los or\u00edgenes y las culturas, de superponer unas sobre otras, se descubre esa indoblegable capacidad para la autodestrucci\u00f3n que ninguna religi\u00f3n o ideolog\u00eda explica, ni menos consigue dominar pero que s\u00ed las a\u00edsla en una sola identidad, \u00e9sa en la cual radica la supremac\u00eda del abismo al que nos lleva a nuestra propia escisi\u00f3n. La identidad que as\u00ed nos define es el surco desde dentro que nunca cicatriza.<\/p>\n<h2>La identidad de Amin Maalouf<\/h2>\n<p>Las religiones, las ideolog\u00edas, las naciones, las creencias, el \u201cgenio tribal\u201d, han dado forma a ese \u00edmpetu que se contrapone a lo que le es extra\u00f1o. Para Amin Maalouf, desde la \u00e9poca narrada en su primera novela, Le\u00f3n el Africano, \u2014la que habla de la vida del granadino, Hasan ben Muhamad al Wazzan, quien tuvo que abandonar su ciudad porque all\u00ed se impon\u00eda a sangre y fuego la voluntad uniformadora de los Reyes Cat\u00f3licos y su Inquisici\u00f3n\u2013, las \u201cidentidades asesinas\u201d no son tan diferentes. Resurgen aqu\u00ed y all\u00e1 los fundamentalismos religiosos y nacionales, Identidades asesinas (1998), de Amin Maalouf, nos alerta sobre ese mismo desconocimiento hist\u00f3rico, sus consecuencias y el peligro de refugiarse en la defensa de una \u201cidentidad \u00fanica\u201d,\u00a0 y se desvanecen las esperanzas en que el mundo comprenda el delirio de una utop\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, la obra de Maalouf tambi\u00e9n es como un encuentro entre buscadores de lo m\u00e1s preciado para seguir viviendo: el entendimiento. El mundo de las Identidades asesinas se despliega entre los valores (aceptados como universales) y la diversidad de las expresiones culturales, entre historias, ideolog\u00edas y la sabidur\u00eda cl\u00e1sica, traza momentos, mundos en los que podr\u00edan coincidir, si nos lo propusi\u00e9ramos, el aligeramiento y la iluminaci\u00f3n, como lo hace su personaje Ossyane (Las escalas de Levante, 1996) quien, luego de 20 a\u00f1os de separaci\u00f3n, se encuentra con su hija Nadia y dice de ella: \u00ab\u00a1S\u00ed, exactamente, musulmana y jud\u00eda! Yo, su padre, soy musulm\u00e1n, al menos en los papeles; su madre es jud\u00eda, al menos en teor\u00eda. Entre nosotros, la religi\u00f3n se transmite por medio del padre; entre los jud\u00edos, por medio de la madre. Nadia era, pues, musulmana a los ojos de los musulmanes y jud\u00eda a los de los jud\u00edos; a los suyos, pod\u00eda escoger una u otra opci\u00f3n, o ninguna de las dos; hab\u00eda elegido las dos a la vez&#8230; S\u00ed, las dos a la vez, y muchas cosas m\u00e1s. Estaba orgullosa de todos aquellos linajes que hab\u00edan desembocado en ella, por caminos de conquista o de huida, procedentes de Asia Central, de Anatolia, de Ucrania, de Arabia, de Besarabia, de Armenia, de Babiera&#8230; \u00a1No ten\u00eda ning\u00fan deseo de seleccionar gotas de su sangre, parcelas de su alma!\u00bb. Amin Maalouf incita a declarar la identidad por acopio y no por rechazo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-4174 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/AminMaalouf_ RevRambla_02.jpg\" alt=\"amin Maalouf\" width=\"700\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/AminMaalouf_%20RevRambla_02.jpg 700w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/AminMaalouf_%20RevRambla_02-300x108.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/AminMaalouf_%20RevRambla_02-500x180.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Entre los buscadores, el conocimiento es un puente para encontrar a los otros, pero en muchos casos, una muralla para rechazar un mundo desconocido que hace falta descubrir, volverlo conocido. Con frecuencia algunas obras son la patria obsesiva, la fant\u00e1stica raza, la vehemente ideolog\u00eda, la religi\u00f3n intransigente, la obsesi\u00f3n de poner a alguien del otro lado, aunque otras son un <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/miscelanea\/viajes\/\">viaje<\/a> en busca de la refutaci\u00f3n de ese mito del otro lado, para comprender que cada uno se encuentra ora de este lado ora del otro, que cada uno, como en el misterio medieval, es el Otro. As\u00ed la poes\u00eda de Levante, la obra de Amin Maalouf, es una energ\u00eda rom\u00e1ntica, un himno entre las ruinas que han dejado los antiguos y \u00faltimos acontecimientos internacionales, y las amenazas de pr\u00f3ximas provocaciones. Por un lado: la panoplia m\u00edtica, m\u00e1gica y terrenal (Las Cruzadas vistas por los \u00e1rabes, 1989); por el otro: el vestigio de perspectivas interculturales que conforman las identidades que creemos que nos definen (Los desorientados, 2013).<\/p>\n<p>Si intertextualizamos la polifon\u00eda de Bajtin entre el discurso y los personajes de Amin Maalouf, ellos rechazan la concepci\u00f3n de una identidad \u00fanica aunque cada uno tiene su vestigio de <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/cultura\/historia\/\">historia<\/a>, su residuo de tiempo y su pedazo de espacio, su fragmento de vida y sus propias palabras, sus raciones de ideas y su espacio de muerte. Pero siempre los pedazos se cambian y todos viven con las vidas de otros o alguien muere con la muerte de otro. Casi nadie est\u00e1 hecho tan s\u00f3lo con lo propio, de tal manera que estas identidades se encuentran en las propias palabras y en las \u00abvoces\u00bb habladas por otros y que pertenecen a historias, <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/cultura\/arte\/\">artes<\/a>, religiones, clases, distintas. Estas identidades no son s\u00f3lo fragmentos, palabras, sino un conjunto interrelacionado de creencias y normas que dependen del contexto para significar una o muchas cosas. En otras palabras, la identidad es la polifon\u00eda.<\/p>\n<p>El Levante moderno es cristiano (cat\u00f3lico, protestante, maronita), musulm\u00e1n (chiita y sunita), jud\u00edo\u2026 a la vez. Pero ninguna de estas proposiciones tiene en s\u00ed misma, aisladamente, trazas de ser una paradoja. No obstante, el m\u00faltiple enunciado tiene algo intolerablemente parad\u00f3jico. \u00bfC\u00f3mo puede ser este Levante a la vez esto y aquello? \u00bfDe qu\u00e9 forma puede responder a doctrinas diversas, opuestas en m\u00e1s de un punto, incluso incompatibles? La historia funda y crea identidades que sobrepasan las creencias. Se puede creer en atesorar lo nacional o lo \u00e9tnico, cualesquiera que sean las posesiones de la tribu, de su pasado, los objetos y los s\u00edmbolos sagrados, las viejas historias, las tradiciones, la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/cultura\/\">cultura<\/a> que une a los pueblos, por qu\u00e9 no. El peligro es el triunfalismo de un grupo de s\u00edmbolos por sobre otro, cuando se comienza a castigar a otras tribus por unirse alrededor de sus s\u00edmbolos. La creencia en la historia, en la herencia, no va a ser suprimida s\u00f3lo porque permanece en la memoria. Sin embargo, esta creencia ha sido profanada y tratada brutalmente en movimientos fascistas, nazis, fundamentalistas, nacionalistas. Dice Amin Maalouf: \u201cLas tradiciones s\u00f3lo merecen ser respetadas en la medida en que son respetables [\u2026] Respetar \u2018tradiciones\u2019 o leyes discriminatorias es despreciar a sus v\u00edctimas\u201d. Es de la asunci\u00f3n de las muchas identidades la que nos hace convivir, la que no pertenece a ninguna etnia en particular, a ninguna naci\u00f3n en particular, a ninguna ideolog\u00eda en particular. Pertenece, m\u00e1s que en otros momentos de la historia, a todos los que quieren hacerse un sitio en \u00e9l. \u201cSe deber\u00eda animar a todo ser humano a que asumiera su propia diversidad\u201d.<\/p>\n<p>Las identidades m\u00faltiples no son solo imaginaci\u00f3n, aunque antes hayan sido trozos de mundo donde se depositan los sue\u00f1os. Por lo tanto son el manantial sonoro que se expande en la realidad. Las identidades no pueden ser invocadas por alegor\u00edas inmutables (se vuelven asesinas) sino que manan, y se vuelven curso siempre avanzando, en el que perennemente nos alejamos de nuestros propios or\u00edgenes. Quien mejor ha expresado el amor a la patria, siempre peque\u00f1a y siempre grande, no ha sido quien celebraba brutalmente la procedencia y la sangre, olvid\u00e1ndose de que \u00e9sta es siempre mezclada, sino quien ha tenido la maestr\u00eda del exilio y de la p\u00e9rdida, y ha aprendido, de la nostalgia, que una patria y una identidad no se pueden poseer como se posee una propiedad. Dice Claudio Magris de los supervivientes de un disuelto imperio habsb\u00fargico (Hermann Broch, Joseph Roth, Karl Kraus, Leo Perutz, <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/kafka-y-hitler\/\">Franz Kafka<\/a>, entre otros), que en los estados nacionales que vinieron despu\u00e9s se sintieron siempre unos \u201cex\u201d, que ense\u00f1an, incluso m\u00e1s all\u00e1 de su destino y del de su mundo, que el amor a las propias ra\u00edces necesita insertarse en un horizonte m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>El mismo Magris escribi\u00f3 en \u201cLa astilla y el mundo\u201d (Utop\u00eda y desencanto. 2004) \u201cToda endogamia \u2013toda pretensi\u00f3n de identidad pura\u2013 es asfixiante e incestuosa. Se aprende a amar la Irlanda en Joyce, que la abandon\u00f3 y critic\u00f3 ferozmente, mucho m\u00e1s que en todas esas novelas irlandesas rebosantes de muchachas pelirrojas y de prados verdes. En una astilla puede estar el mundo, pero \u00e9sta es algo si no es s\u00f3lo una astilla sino el mundo.\u201d<\/p>\n<h2>Amin Maalouf, el exilio<\/h2>\n<p>Amin Maalouf es uno de esos escritores que se mueve por el mundo como por su propia casa mediante la literatura, pero tambi\u00e9n es un exiliado, de su idioma \u201cmaterno\u201d. Si bien Amin Maalouf no eligi\u00f3 dos religiones, s\u00ed el idioma para corresponder a su pasado, alas de su epifan\u00eda, porque el lenguaje es el lugar del ser, pero del ser que no puede asumirse como identidad \u2013y que, por tanto, tampoco puede significarse ni apropiarse por medio de la lengua\u2013, sino como ser transparente y determinado por la alteridad, por una circunstancia de la cual no puede escapar: la de ser siempre en relaci\u00f3n con otro. Quien elige su lengua transita por paisajes que la mirada no logra dominar, debe someterse al poder de su propia transformaci\u00f3n y a la nostalgia de aquello que le sale al paso. Ha dicho Juan Gelman: \u201cTodos pertenecemos al mundo y si una patria tengo es la lengua [\u2026] Para un poeta y escritor es lo \u00fanico que puede habitar\u201d. Maalouf duda de la frase que une patria e idioma. El concepto de conservar la lengua pese a vivir en el exilio constituye la ant\u00edtesis. La patria del idioma tambi\u00e9n se puede elegir.\u00a0 La \u201caloglosia\u201d, su cambio de lengua, es para Tabucchi \u201cel espacio de la lengua donde todo escritor busca simplemente su palabra, que est\u00e1 siempre ligada a una forma de viaje parecida al exilio\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de cualquier experiencia personal la palabra y la escritura permanecen por encima de todo, es la gracia de una manifestaci\u00f3n que, en su sentido m\u00e1s radical, escapa a cualquier intenci\u00f3n Si para los nacionalismos la identificaci\u00f3n lengua-identidad cultural resulta una pieza clave de su argumento, Amin Maalouf desmonta esa idea, ya que, adem\u00e1s de producirse en una \u00e9poca de m\u00faltiples manifestaciones culturales, nos enfrenta a quienes entienden la lengua como un mero c\u00f3digo apto y necesario para la expresi\u00f3n literaria, la necesidad de escribir es m\u00e1s poderosa que el peso de la lengua \u201cmaterna\u201d. La lengua no tiene due\u00f1o, no le pertenece a nadie por derecho, es un medio de comunicaci\u00f3n, una \u201cpatria\u201d abierta a quienes la cultiven, as\u00ed lo entendieron Nabokov, Becket, Conrad, Cioran, Ionesco, Kundera, Celan, entre otros.<\/p>\n<p>Quien busca su diversidad es como el hijo que abandona la casa de sus padres, y vuelve a ella con el pensamiento y el sentimiento; nostalgia que se pierde y se renueva en un perpetuo desarraigo y retorno porque cada una de las primeras personas que amamos u odiamos, nuestros primeros significados, nuestros primeros horizontes que el mundo nos ofrece a nuestra experiencia y nos revela nuestra naturaleza, han tenido uno de sus or\u00edgenes en la familia sin la cual no hay \u00e9pica, no hay relaci\u00f3n ed\u00edpica, no existen la experiencia indeleble de la fraternidad, ni el turbador descubrimiento del posible odio fratricida, del que habla el Mahabharata, pero tambi\u00e9n el G\u00e9nesis. En la familia, el amor demuestra sobre todo su capacidad de perpetuarse y de incidir de manera fundamental en la realidad. Ese es el origen de Or\u00edgenes (2004), esa \u201cvaria invenci\u00f3n\u201d entre el ensayo, la novela y el g\u00e9nero epistolar con el cual Maalouf inicia su propia \u00e9pica familiar, la que abraza al individuo como un coro: los Rostov de Guerra y paz, con la armon\u00eda y la unidad de tono de su casa; los Buddenbrook, para los que la fidelidad a la marca de la empresa es m\u00e1s fuerte que los sentimientos amorosos individuales. Quiere esto decir que Amin Maalouf extra\u00f1aba a su familia. \u201c\u00a1S\u00ed, claro que la echo de menos, bien lo sabe Dios! Pero hay relaciones amorosas que funcionan as\u00ed, en clave de nostalgia y alejamiento. Mientras se est\u00e1 en otra parte, se puede maldecir la separaci\u00f3n y vivir con la idea de que bastar\u00eda acercarse. Pero al llegar, los ojos se abren: la distancia amparaba el amor, y si abolimos la distancia corremos el riesgo de abolir el amor.\u201d El <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/cultura\/libros\/\">libro<\/a> es una especie de novela sumergida: escribe sobre la familia levantina, pero tambi\u00e9n del testigo que la contempla. Su ritual lo realiza en el c\u00edrculo cabal\u00edstico de viejos archivos, cartas amarillentas, fotograf\u00edas desva\u00eddas para, como los Buend\u00eda de Cien a\u00f1os de soledad, reconstruir la saga de un siglo de historia de los Maalouf, por Alejandr\u00eda, por Estados Unidos, por Cuba y por el derrumbe del Imperio Otomano: los or\u00edgenes que conten\u00edan sus mundos, su diversidad: \u00abEn mi familia hubo de todo y se registraron muchas peleas religiosas porque unos eran m\u00edsticos, otros, masones; unos, profesores; otros, comerciantes, y todos, so\u00f1adores, pol\u00edglotas y cosmopolitas [\u2026] Ten\u00eda miedo de que la historia de mi familia cayese en el olvido porque \u00e9ste es peor que la muerte f\u00edsica, ya que la muerte es inevitable. Olvidar ser\u00eda injusto\u00bb porque jam\u00e1s podr\u00eda soslayar las pertenencias, precisamente porque no queremos pasar inadvertidos, ni ser olvidados, debe someterse al poder de su perpetua transformaci\u00f3n y a la nostalgia de aquello que le sale al paso.<\/p>\n<p>Or\u00edgenes se le presenta a Amin Maalouf como un modelo, para bien y para mal, del universal humano, el lugar material y sentimental en donde se descubre el mundo, sus certezas y sus ambivalencias, su pluralidad, su juego y su guerra, donde se encuentran el eros y el orden, la ternura y el odio, la protecci\u00f3n y el enfrentamiento, el amor y el conflicto; en esa obra se vive la identidad con las cosas, con otros seres y con la imprevista indiferencia con uno mismo, y se aprende para siempre ese fatal y contradictorio impulso de huir y regresar en que, como ense\u00f1a la Odisea, quiz\u00e1 consiste en general la vida.<\/p>\n<h2>&#8216;Los desorientados&#8217;<\/h2>\n<p>Y como la Odisea, Los desorientados (2013) es una cadena de historias de nostalgia por la p\u00e9rdida de un Oriente, por el quebranto del deleite de la tierra que en un tiempo parec\u00eda el para\u00edso, y del momento imposible de volver a casa. Es, desde otro punto de vista, la historia de un solo personaje, Adam, quien se escinde y se multiplica en una pluralidad de individualidades, es quien en alas de la evocaci\u00f3n (tambi\u00e9n como en Or\u00edgenes), por medio de las cartas, diario y apuntes, confronta las existencias en una misma juventud y en una misma tierra. \u00c9l es cada uno de sus apegos respecto del lugar de origen y del reencuentro con una identidad necesariamente elegida. El lugar de reuni\u00f3n con sus amigos es la evocaci\u00f3n com\u00fan de todas las cosas que se han perdido, de las que han anhelado y todas las traiciones que se han cometido, es la constataci\u00f3n de que todas las existencias solo son un exilio. Exilio, como dice Edward W. Said, es ese lapso curiosamente cautivador sobre el cual se piensa, pero del cual nunca se puede superar su esencial tristeza. Y aunque es cierto que Los desorientados narra episodios heroicos, rom\u00e1nticos, gloriosos e incluso triunfantes en la vida de muchos exiliados, todos ellos no son m\u00e1s que esfuerzos encaminados a vencer el agobiante pesar del extra\u00f1amiento. Los logros del exiliado est\u00e1n minados siempre por la p\u00e9rdida de algo que ha quedado atr\u00e1s para siempre, es el pathos del exilio. Adam, con sus resonancias b\u00edblicas, se convierte en el protagonista de una Odisea contempor\u00e1nea basada en una ausencia y un retorno a la tierra original.<\/p>\n<p>Hab\u00eda para Adam y sus amigos un Oriente entra\u00f1able y un Oriente impersonal, un Oriente familiar que Ren\u00e9 Grousset llam\u00f3 L\u2019empire du levant, y un Oriente incomprensible que de acuerdo con Edward W. Said los occidentales inventaron. A veces era el Levante un mundo antiguo al que se volv\u00eda, como al Ed\u00e9n o al Para\u00edso, para establecer all\u00ed una nueva versi\u00f3n de lo antiguo, y otras era un lugar completamente nuevo al que se llegaba como un descubridor. No era s\u00f3lo nostalgia, era algo m\u00e1s: cantos del viento sobre los cedros de Levante, una fuerza que perdura. No eran recuerdos sino la risa que dej\u00f3 su hermosura entre las monta\u00f1as. No eran silencios. Era el secreto idioma de la infancia entre muchos. \u201cMe pregunto \u2014escribe\u2014 si un recuerdo es algo que tenemos o algo que hemos perdido para siempre. Sabemos que los recuerdos no existen: reescribimos siempre la memoria del mismo modo como reescribimos la historia\u201d.<\/p>\n<p>Adam en Par\u00eds recibe la noticia: Mourad muere en Levante, fue su amigo, luego su enemigo. No hubo tiempo para la reconciliaci\u00f3n ni para el enfrentamiento: la muerte lleg\u00f3 antes y es ella quien lo llama y le ruega la cita precisamente con ella. Adam, como Magris, contrapone dos formas de entender el viaje en nuestra cultura: la concepci\u00f3n cl\u00e1sica del viaje circular, que implica el retorno final, y la moderna, en la que el desplazamiento es rectil\u00edneo y cuya meta no es otra que la muerte. Muerte que se intenta diferir mediante \u201cvivir, viajar y escribir\u201d, tres facetas de una experiencia que est\u00e1 en el origen de una nueva forma de la literatura donde se diluyen las fronteras entre relato, ensayo y diario de vida.<\/p>\n<p>Adam viaja del presente hacia el pasado porque Adam es quien escribe. Sus trazos son como serpientes que se arrastran entre las ruinas del misterioso pasado, no en vano es historiador. \u201cSu pasado (dir\u00eda Leo Perutz) era un pa\u00eds rec\u00f3ndito, all\u00ed era otro\u201d. \u00c9l es quien recrea, con su diario y sus archivos, a sus amigos, a su amante, a sus familias, quien los conduce a la sombra de su antiguo pueblo, que los aguarda y que los hunde en la profundidad de sus respectivas vidas. La luz que los encamina en su ceguera, y sin embargo tambi\u00e9n es el rencor de quien, aunque dirige la luz, a veces miente. La \u00faltima lectura de su archivo fue una mirada que revelaba a los otros que hasta entonces eran irreales. Era una transgresi\u00f3n de su historia, una ruina y por lo tanto un desconocimiento.<\/p>\n<p>Los exiliados, es decir, los desorientados, hab\u00edan aprendido a concederse la hermosura del aire de todos los paisajes de la tierra, de todos los humanos, de sus p\u00e1ginas luminosas y las oscuras que llamaron a sus puertas de muy lejos. En brisas de la memoria invocaron y conjuraron los felices d\u00edas y los amargos ata\u00fades que silenciar\u00edan su soledad de viajeros perseguidos por sus propios or\u00edgenes. Yacer\u00edan entre malezas contrarias a la vida. Se reunir\u00edan desnudos de futuros, perseguidos por sus propias palabras. Queda el recuerdo, no lo destruyas. Las luces, las sombras, las virtudes y las ruinas que Adam registra en sus archivos de correspondencia, de reportero o cronista de la tolerancia. Sus\u00a0 historias, cosecha de recuerdos, eran como las olas que llegan a la arena caliente de la playa: refrescaban y animaban las conversaciones. Eran tan esenciales como el mar, regresaban siempre. No los dejaba olvidar pues cada s\u00edlaba de su lenguaje era un recordatorio gritando sus umbrales en las orillas del mundo porque \u201cel pa\u00eds del que ten\u00edan nostalgia no era el pasado, sino el porvenir\u201d.<\/p>\n<p>Adam observ\u00f3 a sus amigos por medio de sus cartas y su diario, y record\u00f3. La mirada pas\u00f3 del distanciamiento a la incomprensi\u00f3n, nadie finalmente sab\u00eda nada de s\u00ed mismo o de nadie, incluso los arrebatos de odio o desprecio estaban pasando, no ten\u00edan consecuencias necesarias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando solo somos desesperaci\u00f3n y sombra nos negamos a disipar la identidad que nos domina, tanto si nos aferramos a esa identidad por convicci\u00f3n o porque hay tiempos en que vemos el mundo con ojos de rencor o desesperaci\u00f3n, es decir, cuando lo peor puede ser el torrente de pensamientos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4174,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[],"class_list":["post-4175","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-libros"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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