{"id":406,"date":"2010-10-06T09:29:34","date_gmt":"2010-10-06T07:29:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-derecho-a-la-pereza\/"},"modified":"2021-12-07T20:07:21","modified_gmt":"2021-12-07T19:07:21","slug":"el-derecho-a-la-pereza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-derecho-a-la-pereza\/","title":{"rendered":"El derecho a la pereza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/Anselmo%20Lorenzo.png\" alt=\"alt\" width=\"220\" height=\"287\" \/><em>El fin de la revoluci\u00f3n no es el triunfo de la justicia, de la moral, de la libertad y dem\u00e1s embustes con que se enga\u00f1a a la humanidad desde hace siglos, sino trabajar lo menos posible y disfrutar, intelectualmente y f\u00edsicamente, lo m\u00e1s posible. Al d\u00eda siguiente de la revoluci\u00f3n habr\u00e1 que pensar en divertirse.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Ah! Que descubrimiento fue para m\u00ed este libro. Por primera vez encontraba una teorizaci\u00f3n sagaz y luminosa que se opon\u00eda al consabido dicho: \u201cEl trabajo dignifica\u201d y a la condena b\u00edblica: \u201cTe ganar\u00e1s el pan con el sudor de tu frente\u201d o con \u201cel sudor del de enfrente\u201d, que dec\u00eda aquel. Y la idea ven\u00eda de un marxista, del introductor del marxismo en Francia y Espa\u00f1a, yerno del mism\u00edsimo Carlos Marx.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al margen de ideas ut\u00f3picas \u2013trabajar 3 horas al d\u00eda como mucho- y humor\u00edsticas que las hay en otros art\u00edculos que acompa\u00f1an al texto de este ensayo \u2013<em>La religi\u00f3n del capital <\/em>y <em>La organizaci\u00f3n del trabajo<\/em>-, subyace una idea muy seria que, mi amigo Manolo y yo, compartimos: Paul Lafargue rompi\u00f3 con la devoci\u00f3n judeocristiana por el trabajo que todav\u00eda exist\u00eda en Marx. Las ideas positivistas y sanas del marxismo sucumbieron ante un marxismo m\u00e1s dogm\u00e1tico, se podr\u00eda decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfPERO QUI\u00c9N FUE LAFARGUE?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-403\" style=\"width: 151px; height: 229px; margin-left: 8px; margin-right: 8px; float: left;\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/Lafargue.jpg\" alt=\"alt\" width=\"151\" height=\"229\" \/><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Paul_Lafargue\">Paul Lafargue<\/a> naci\u00f3 en Santiago de Cuba en 1842. De abuelos franceses, sus abuelas, fueron una mulata de Santo Domingo y una india. Pas\u00f3 su juventud en Nueva Orle\u00e1ns y luego en Cuba, donde su padre Fran\u00e7ois Lafargue ten\u00eda una plantaci\u00f3n de caf\u00e9 y un negocio de toneles. Precisamente la posici\u00f3n acomodada de su familia y el empleo de esclavos en el cafetal ser\u00eda la munici\u00f3n dial\u00e9ctica preferida por sus enemigos pol\u00edticos. Pero la verdad es que cuando Paul empez\u00f3 su carrera pol\u00edtica en Europa, la familia lo repudi\u00f3. En sus primeros estudios en Cuba tom\u00f3 contacto con profesores anticolonialistas. Luego la familia volvi\u00f3 a Francia donde Paul termin\u00f3 el bachillerato en Toulouse y estudi\u00f3 medicina en Par\u00eds, carrera que nunca ejerci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en la capital francesa donde el joven empieza a relacionarse con las corrientes positivistas y republicanas. Y m\u00e1s tarde con los socialistas ut\u00f3picos. Lee a Kan, Hegel, Feuerbach, Moleschott, etc\u00e9tera. Pero sufrir\u00e1 un cambi\u00f3 radical cuando conoci\u00f3 a los representantes del pensamiento y la acci\u00f3n revolucionaria de la \u00e9poca, Carlos Marx y Auguste Blanqui. En 1865 Lafargue viaj\u00f3 por primera vez a Londres para presentar un informe sobre el movimiento obrero franc\u00e9s. All\u00ed conoci\u00f3 a Marx y cambi\u00f3 su vida. Como hac\u00edan los peripat\u00e9ticos, Lafargue <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/karl-marx-ilustrado\/\">daba grandes paseos con Marx<\/a> donde \u00e9ste le explicaba las teor\u00edas que conformar\u00edan su obra cumbre, <em>El capital<\/em>. Claro que el listo de Paul pronto fue trasladando su atenci\u00f3n hacia la segunda hija de Marx, Laura, una hermosa mujer de cabellos rubios y ojos verdes, adem\u00e1s de una combativa revolucionaria. En 1868 nuestro h\u00e9roe se cas\u00f3 con la chica. As\u00ed pas\u00f3 a ser el yerno de Marx, cosa nada f\u00e1cil, ya que el viejo sabio en lo tocante a la vida familiar, era bastante conservador y peque\u00f1o burgu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la petici\u00f3n de noviazgo\u2026 \u00bfPero usted tiene posibles para mantener a mi hija? Hasta el momento de la boda s\u00ed, porque su acaudalada familia a\u00fan no lo hab\u00eda desheredado y retirado toda asignaci\u00f3n. Pero la cosa fue m\u00e1s all\u00e1. El viejo Marx, suponiendo que el temperamento y la pasi\u00f3n criolla eran muy fuertes en el joven, le impuso una serie de reglas de obligado cumplimiento. Nada de intimidad excesiva, eso llegar\u00eda despu\u00e9s de un largo periodo y de: \u201cduras pruebas y purgatorio\u201d (sic). Es muy divertido leer las cartas que escrib\u00eda Marx sobre este particular. Pero a pesar de las pruebas y prevenciones paternas, la pareja se uni\u00f3 y, aunque no he estudiado ampliamente la biograf\u00eda de esta pareja, presumo que estos dos se amaron mucho, pero mucho. Y lo digo con sana envidia, y no hablo m\u00e1s que me pongo tierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-404\" style=\"width: 235px; height: 345px; margin-left: 7px; margin-right: 7px; float: right;\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/Laura%2C%20hija%20de%20Karl%20Marx%20y%20esposa%20de%20Paul%20Lafargue.jpg\" alt=\"alt\" width=\"409\" height=\"600\" \/>Y aqu\u00ed me paro en lo tocante a la introducci\u00f3n a la biograf\u00eda del personaje. El que quiera saber m\u00e1s que busque. Al final de esta pieza, por lo particular de hecho, explico como termin\u00f3 esta pareja. Pero hablemos del libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reproduzco algunos p\u00e1rrafos de este trabajo que fue publicado por primera vez en el semanario<em>L\u2019Egalit\u00e9<\/em> en 1880, en ese contexto hist\u00f3rico hay que leerlos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una extra\u00f1a pasi\u00f3n invade a las clases obreras de los pa\u00edses en que reina la civilizaci\u00f3n capitalista; una pasi\u00f3n que en la sociedad moderna tiene por consecuencia las miserias individuales y sociales que desde hace dos siglos torturan a la triste Humanidad. Esa pasi\u00f3n es el amor al trabajo, el furibundo frenes\u00ed del trabajo, llevado hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de su progenitura. En vez de reaccionar contra esa aberraci\u00f3n mental, los curas, los economistas y los moralistas han sacrosantificado el trabajo. Hombres ciegos y de limitada inteligencia han querido ser m\u00e1s sabios que su Dios; seres d\u00e9biles y detestables, han pretendido rehabilitar lo que su dios ha maldecido (\u2026) En la sociedad capitalista, el trabajo es la causa de toda degeneraci\u00f3n intelectual.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2026Cristo, en su serm\u00f3n de la monta\u00f1a, predic\u00f3 la pereza: \u201cContemplad c\u00f3mo crecen los lirios de los campos; ellos no trabajan, ni hilan, y sin embargo, yo os lo digo, Salom\u00f3n, en toda su gloria, no estuvo m\u00e1s espl\u00e9ndidamente vestido\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Jehov\u00e1, el dios barbudo y \u00e1spero, dio a sus adoradores el supremo ejemplo de la pereza ideal: despu\u00e9s de seis d\u00edas de trabajo se entreg\u00f3 al reposo por toda la eternidad\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En el a\u00f1o 1770 apareci\u00f3 en Londres un escrito an\u00f3nimo bajo el t\u00edtulo \u201cUn ensayo sobre la industria y el comercio\u201d, que en aquella \u00e9poca hizo cierto ruido. Su autor, un gran fil\u00e1ntropo, se indignaba porque \u201ca la plebe manufacturera inglesa se le hab\u00eda puesto en la cabeza la idea fija de que, como ingleses, todos los individuos que la componen tienen por derecho de nacimiento el privilegio de ser m\u00e1s libres y m\u00e1s independientes que los obreros de cualquier pa\u00eds de Europa. Esta idea \u2013contin\u00faa- puede tener su utilidad respecto a los soldados, porque estimula su valor; pero cuando menos est\u00e9n imbuidos los obreros de las manufacturas de tal idea, tanto mejor ser\u00e1 para ellos mismos y para el Estado. Los obreros no deber\u00edan nunca considerarse independientes de sus superiores. Es extremadamente peligroso alentar tales caprichos en un Estado comercial como el nuestro, donde tal vez las siete octavas partes de la poblaci\u00f3n poseen muy poca o ninguna propiedad. La cura no ser\u00e1 completa sino cuando nuestros pobres de la industria se resignen a trabajar seis d\u00edas por la misma cantidad que ahora ganan en cuatro\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tenemos, pues -dice Lafargue-, que un siglo antes de Guizot \u2013pol\u00edtico ultraconservador de la \u00e9poca- ya se predicaba abiertamente en Londres el trabajo como un freno a las nobles pasiones del hombre\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les parecer\u00e1 mentira, pero un tipo que sufrimos en Catalu\u00f1a, independentista y de posiciones ideol\u00f3gicas ultraconservadoras muy parecidas al fil\u00e1ntropo del siglo XIX que nos cita Lafargue, dijo el otro d\u00eda en una tertulia televisada, que los obreros eran la munici\u00f3n y los empresarios son los que crean riqueza. Y a\u00f1adi\u00f3 algo as\u00ed como que est\u00e9n atentos los currantes que hacen huelgas generales, ya que la \u201cmunici\u00f3n\u201d se puede comprar en otros pa\u00edses y \u201cnosotros\u201d \u2013dijo el capullo diletante que pertenece a una rica familia de restauradores- \u201cya tenemos el dinero hecho\u201d. En fin, no est\u00e1 tan pasado de moda lo que dec\u00eda Lafargue. Pero sigue el texto:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuanto m\u00e1s trabajan mis pueblos, menos vicios tendr\u00e1n \u2013escrib\u00eda Napole\u00f3n desde Orterode-, yo soy la autoridad\u2026, y estar\u00eda dispuesto a ordenar que el domingo, pasada la hora del servicio divino, se reabrieran los negocios y volvieran los obreros a su trabajo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contin\u00faa Lafargue contando como los h\u00e9roes de la Revoluci\u00f3n Francesa se dejaron degradar por la religi\u00f3n del trabajo y consideraron una conquista revolucionaria la ley que limitaba el trabajo en las f\u00e1bricas a\u2026 \u00a112 horas por d\u00eda! Pero la cosa sigue con el Primer Congreso de Beneficencia celebrado en Bruselas en 1857. All\u00ed, el rico empresario Mr. Scrive, present\u00f3 como una gran obra lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Nosotros hemos introducido algunos medios de distracci\u00f3n para los ni\u00f1os. Les ense\u00f1amos a cantar durante el trabajo, y a contar igualmente trabajando; esto los distrae y les hace soportar con valor esas 12 horas de trabajo que deben emplear para conseguir sus medios de subsistencia\u2026<\/em>Aqu\u00ed no les digo lo que comenta un Lafargue visiblemente cabreado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>MUERTE DE PAUL Y LAURA: UN FINAL PROGRAMADO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-405\" style=\"width: 251px; height: 251px; margin-left: 7px; margin-right: 7px; float: left;\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/Laura%20y%20Paul.jpg\" alt=\"alt\" width=\"383\" height=\"383\" \/>Con la frialdad de una decisi\u00f3n largamente meditada, el matrimonio Lafargue decidi\u00f3 que no quer\u00edan llegar a la edad en que pudieran ser una carga para sus familiares. Fijaron el fin de sus d\u00edas en la edad de 69 a\u00f1os \u00e9l y 66 a\u00f1os ella. Lo cierto es que fue Lafargue el que dijo que no quer\u00eda pasar de los 70 a\u00f1os. Nada sabemos, m\u00e1s all\u00e1 de la decisi\u00f3n tomada de correr la misma suerte que su marido, de las ideas de Laura sobre el particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la noche del s\u00e1bado del 26 de noviembre de 1911, y despu\u00e9s de pasar la tarde en el cine y comerse unos pasteles, se acostaron para no amanecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El suicidio conmocion\u00f3 a propios y extra\u00f1os. Los m\u00e1s cr\u00edticos fueron sus propios camaradas. Lenin lleg\u00f3 a decir en privado de Lafargue: \u201cno ten\u00eda derecho a suicidarse\u201d. Y el m\u00e1s duro ataque se hizo en la prensa socialista, donde se acusaba al te\u00f3rico de hedonista y falso materialista. Hasta en la cuesti\u00f3n del suicido el peso de la tradici\u00f3n judeocristiana se hac\u00eda notar en algunos. Curiosamente, un adversario ideol\u00f3gico pero buen amigo de Lafargue, el hist\u00f3rico anarquista espa\u00f1ol Anselmo Lorenzo, fue el que escribi\u00f3 el m\u00e1s sentido epitafio para su amigo. Lorenzo era el que ayudaba en la redacci\u00f3n al castellano de los art\u00edculos que Lafargue public\u00f3 en los dos a\u00f1os que, con su compa\u00f1era y activa militante, pasaron en Espa\u00f1a. El criollo hablaba perfectamente el castellano pero no lo escrib\u00eda, ya que su preparaci\u00f3n acad\u00e9mica y su lengua materna era el franc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lafargue dej\u00f3 una nota de suicidio \u2013incomprensiblemente est\u00e1 redactada en primera persona y en singular, nada dice de Laura- pero muchos jugaron con las m\u00e1s rocambolescas hip\u00f3tesis. Si desencanto, problemas econ\u00f3micos \u2013descartado esto, porque Federico Engels les dej\u00f3 una estimable herencia-, tristeza por la muerte sucesiva de los tres hijos \u2013de corta edad- de la pareja\u2026 En fin, todo era buscar una causa medianamente \u201cl\u00f3gica\u201d para tranquilizar nuestro miedo y desaz\u00f3n ante el hecho del suicidio. El m\u00e9todo elegido fueron unas inyecciones de \u00e1cido cianh\u00eddrico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cosa interesante que apunta el encargado de estudio preliminar que firma esta edici\u00f3n, Manuel P\u00e9rez Ledesma, es la que dice \u2013lo tengo que comprobar en una relectura- que hay indicios de tendencias suicidas en el texto <em>Derecho a la pereza<\/em> y <em>La organizaci\u00f3n del trabajo<\/em>. No ser\u00eda ni el primero ni el \u00faltimo escritor suicida que deja pistas en sus textos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, voy a tumbarme a la bartola a meditar. Pero si esto lo coge un tipo menos perezoso que yo, seguro que escribe una novela con este argumento.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fin de la revoluci\u00f3n no es el triunfo de la justicia, de la moral, de la libertad y dem\u00e1s embustes con que se enga\u00f1a a la humanidad desde hace siglos, sino trabajar lo menos posible y disfrutar, intelectualmente y f\u00edsicamente, lo m\u00e1s posible. 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