{"id":3843,"date":"2013-08-19T06:47:13","date_gmt":"2013-08-19T04:47:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/henri-cartier-bresson-el-ojo-del-siglo\/"},"modified":"2021-12-07T19:45:14","modified_gmt":"2021-12-07T18:45:14","slug":"henri-cartier-bresson-el-ojo-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/henri-cartier-bresson-el-ojo-del-siglo\/","title":{"rendered":"Henri Cartier-Bresson: el ojo del siglo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/cartier_revistarambla_11.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/cartier_revistarambla_11.jpg\" alt=\"Henri Cartier-Bresson\" width=\"682\" height=\"450\" \/><\/a><\/p>\n<p>Henri Cartier-Bresson naci\u00f3 el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup, en el departamento franc\u00e9s de Seine-et-Marne). Su familia, burguesa, era la propietaria de una manufactura de algod\u00f3n instalada en Pantin desde 1859, la f\u00e1brica Cartier-Bresson. Henri recibi\u00f3 una educaci\u00f3n cat\u00f3lica, aunque muy abierta y progresista para la \u00e9poca, pero le aterraban las historias b\u00edblicas y, de hecho, siempre se ha declar\u00f3 no creyente. Con un padre buen dibujante y un hermano pintor, le fue f\u00e1cil iniciarse en la pintura. Aunque su carrera art\u00edstica se la inculc\u00f3 su t\u00edo Louis, un pintor profesional que falleci\u00f3 durante la Primera Guerra Mundial. El peque\u00f1o Henri sol\u00eda visitar el taller de su t\u00edo, al que llamaba \u201cpadre espiritual\u201d. Con 13 a\u00f1os ya dibujaba y usaba una c\u00e1mara Kodak Brownie para hacer las fotos del \u00e1lbum familiar.<\/p>\n<h3>Henri Cartier-Bresson, de pintor a fot\u00f3grafo<\/h3>\n<p>Se traslad\u00f3 a Par\u00eds para cursar estudios secundarios en la escuela F\u00e9nelon y el Liceo Condorcet, donde no lleg\u00f3 a graduarse. De forma independiente, estudi\u00f3 pintura con el maestro Cotener durante los a\u00f1os 1922-23; y con Blanchete. En 1927, tambi\u00e9n estudi\u00f3 con el pintor cubista Andr\u00e9 Lhote. Por miedo a que sus cuadros terminaran pareci\u00e9ndose a los del maestro Lhote, abandon\u00f3 la academia en 1928. En ese a\u00f1o inici\u00f3 estudios de pintura y filosof\u00eda en la universidad de Cambridge, tampoco los complet\u00f3. Los caf\u00e9s y los clubes de jazz parisinos le atra\u00edan m\u00e1s. Comenz\u00f3 entonces su relaci\u00f3n con los artistas surrealistas, que iban s ejercer una gran influencia en su obra. M\u00e1s tarde declar\u00f3 que del surrealismo no le atrajo la pintura, sino la espontaneidad, la intuici\u00f3n y, sobre todo, la actitud de rebelarse. La acomodada posici\u00f3n familiar y sus maestros le facilitaron el encuentro con la \u00e9lite intelectual de la \u00e9poca: Gertrude Stein, Max Jacob, Jean Cocteau&#8230; Pero el que influy\u00f3 decisivamente en su carrera fue el cr\u00edtico y editor de arte, Efstratios Elefteriades, m\u00e1s conocido por T\u00e9riade. \u00c9ste era un mecenas de origen griego que dirigi\u00f3 la revista \u201cMinotaure\u201d, en la que colaboraban Dal\u00ed, Mir\u00f3, \u00c9luard y Breton, entre otros.<\/p>\n<p>En 1929, el joven Henri Cartier-Bresson fue llamado para realizar el servicio militar en la fuerza \u00e1rea en La Bourget. No lejos de all\u00ed estaba la f\u00e1brica familiar, y ser hijo de una familia burguesa le cost\u00f3 barrer muchos hangares, incluso pas\u00f3 un tiempo en el pelot\u00f3n de castigo. Sus sue\u00f1os de ser piloto se acabaron y su orientaci\u00f3n art\u00edstica se impuso. En 1930, vio el trabajo del fot\u00f3grafo h\u00fangaro Martin Munckacsi, que tambi\u00e9n tuvo una formaci\u00f3n pict\u00f3rica. Le impactaron sus im\u00e1genes, en especial una: \u201cNi\u00f1os en la orilla del lago Tanganica\u201d, que le produjo una emoci\u00f3n imborrable.<\/p>\n<p>En 1931, Henri Cartier-Bresson realiz\u00f3 un viaje a \u00c1frica que supuso un choque vital que le marcar\u00eda profundamente. Durante un a\u00f1o residi\u00f3 en Costa de Marfil, donde vivi\u00f3 de la caza y realiz\u00f3 sus primeras fotograf\u00edas para documentar sus aventuras. Contrajo la malaria y estuvo a punto de morir, las hierbas de un nativo le salvaron la vida. Una vez curado, volvi\u00f3 a Par\u00eds y en 1932 se compr\u00f3 una c\u00e1mara Leica en Marsella. Justamente ese a\u00f1o se considera que comenz\u00f3 su carrera fotogr\u00e1fica, aunque por aquella \u00e9poca a \u00e9l y sus amigos las palabras \u201ccarrera\u201d o \u201ctrabajo\u201d les produc\u00eda aversi\u00f3n. Eran unos j\u00f3venes peque\u00f1o-burgueses que comenzaban a oponerse a la tradici\u00f3n familiar y, por ende, al futuro que ten\u00edan proyectado para ellos. Con el poeta Andr\u00e9 Pieyre de Mandiargues y la pintora y escen\u00f3grafa Leonor Fini, nuestro personaje viaj\u00f3 por toda Europa haciendo fotograf\u00edas o, mejor dicho, \u201ctomando\u201d fotograf\u00edas, como le gusta decir. En 1932, realiz\u00f3 sus primeras exposiciones y tuvo su primer contacto con Espa\u00f1a, adonde volver\u00eda en m\u00faltiples ocasiones.<\/p>\n<h3>Un &#8216;guiri&#8217; en Espa\u00f1a<\/h3>\n<p>En 1932, sus fotos fueron expuestas en la galer\u00eda Julien L\u00e9vy de Nueva York, y m\u00e1s tarde, en ese mismo a\u00f1o, en el Ateneo de Madrid presentadas por el torero Ignacio S\u00e1nchez Mej\u00edas y el escritor Guillermo de Torre.\u00a0Henri Cartier-Bresson lleg\u00f3 a Madrid para la exposici\u00f3n con un billete de tren de tercera clase, y con un visado cuya validez era de tres meses. Se aloj\u00f3 en una m\u00edsera pensi\u00f3n y, seg\u00fan cont\u00f3, se ilusion\u00f3 con la rep\u00fablica espa\u00f1ola, y sus ideas libertarias le llevaron a afilarse a la CNT y la FAI. Viaj\u00f3 por Espa\u00f1a fotografiando a los vendedores ambulantes de Madrid, los burdeles de Alicante, los gitanos de Granada y los chiquillos en las calles de Sevilla. Al fot\u00f3grafo le extra\u00f1aba que la gente se fijara en \u00e9l, cuando lo que pretend\u00eda era todo lo contrario, un amigo le hizo mirarse a un espejo para verse alto, flaco, rubio, ojos claros y con una c\u00e1mara colgada del cuello; lo menos indicado para pasar inadvertido en la Espa\u00f1a de entonces. Las fotograf\u00edas de las exposiciones fueron publicadas por Charles Peignot en \u201cArts et M\u00e9tiers Graphiques\u201d. En el a\u00f1o 1933, volvi\u00f3 a realizar reportajes por Espa\u00f1a.<\/p>\n<h3>Henri Cartier-Bresson en el M\u00e9xico revolucionario<\/h3>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, Henri Cartier-Bresson viaj\u00f3 a M\u00e9xico para participar en una expedici\u00f3n etnogr\u00e1fica patrocinada por el gobierno de ese pa\u00eds. Problemas burocr\u00e1ticos dieron al traste con el proyecto, y Cartier-Bresson aprovech\u00f3 el viaje para pasar un a\u00f1o en una sociedad que le atrajo por los aspectos surrealistas presentes en la vida cotidiana. L\u00e1zaro C\u00e1rdenas era el flamante presidente de una naci\u00f3n de gran efervescencia pol\u00edtica y cultural. All\u00ed se relacion\u00f3 con el poeta afroamericano James Langston Hugues, con el escritor indigenista Andr\u00e9s Henestrosa, con el pintor y muralista revolucionario Ignacio Aguirre y, sobre todo, con su gran amigo el fot\u00f3grafo Manuel \u00c1lvarez Bravo (1902-2002) que en aquel a\u00f1o se encontraba rodando la pel\u00edcula Tehuantepec. Junto al mismo \u00c1lvarez Bravo expuso sus fotos en el Palacio de Bellas Artes de la capital, en marzo de 1935. El texto del cat\u00e1logo corri\u00f3 a cargo del editor y escritor Julio Torri. De esta etapa mexicana ha conservado el acento que lo delata cuando el viejo maestro habla castellano.<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s de la exposici\u00f3n de M\u00e9xico, la obra de ambos fot\u00f3grafos se expuso en la galer\u00eda Levy de Nueva York. A esta muestra se sum\u00f3 el fot\u00f3grafo estadounidense Walker Evans (1903-1975).\u00a0Henri Cartier-Bresson vivi\u00f3 ese a\u00f1o de 1935 en Nueva York y dej\u00f3 de fotografiar temporalmente para dedicarse a estudiar cine junto a otro fot\u00f3grafo, Paul Strand.<\/p>\n<p>En 1936, regres\u00f3 a Francia para ser segundo asistente de Jean Renoir en sus Films \u201cLa vie est \u00e0 nous\u201d y \u201cUna partida de campo\u201d. Tambi\u00e9n intervino en la obra maestra de este cineasta: \u201cLa regla del juego\u201d (1939). Curiosamente su trabajo con Renoir no fue como fot\u00f3grafo sino como guionista de di\u00e1logos. Tambi\u00e9n trabaj\u00f3 con los cineastas Jacques Becker y Andr\u00e9 Zvoboda.<\/p>\n<p>Por entonces comenz\u00f3 a colaborar para peri\u00f3dicos y revistas como \u201cPar\u00eds-Soir\u201d, \u201cVu\u201d, \u201cLife\u201d&#8230; y se reencontr\u00f3 con dos reporteros antifascistas con los que iba a coincidir durante la Guerra Civil espa\u00f1ola: Robert Capa y David Seymour, este \u00faltimo conocido como \u201cChim\u201d.<\/p>\n<h3>\u00a1Arriba la Rep\u00fablica!<\/h3>\n<p>En 1937\u00a0Henri Cartier-Bresson se cas\u00f3 con su primera esposa, la bailarina javanesa Ratna Moh\u00edni, y vino a una Espa\u00f1a en guerra para dirigir dos documentales. Uno fue \u201cVictoire de la Vie\u201d, que trataba sobre los hospitales republicanos y que cont\u00f3 con el operador Jacques Lemare. El otro, \u201cL\u2019Espagne Vivra\u201d, realizado por encargo de Socorro Rojo Internacional. En 1938, codirigi\u00f3 con Herbert Kline un segundo reportaje sobre los servicios m\u00e9dicos de ej\u00e9rcito republicano titulado \u201cReturn to Life\u201d y otro sobre los brigadistas internacionales norteamericanos: \u201cWith the Lincoln Batallion in Spain\u201d.<\/p>\n<p>Cuando en 1939 estall\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, fue llamado a filas para ingresar en la unidad de cine y fotograf\u00eda del ej\u00e9rcito franc\u00e9s. En 1940 fue hecho prisionero por los alemanes y pas\u00f3 casi tres a\u00f1os en la prisi\u00f3n de Wuttemberg. Tras tres intentonas, logr\u00f3 evadirse en 1943 y se dirigi\u00f3 a Par\u00eds para engrosar las filas de la Resistencia. Fue un miembro del MNPGD (\u201cMouvement National des Prisonniers de Guerre et D\u00e9port\u00e9s\u201d), que ayudaba a los presos fugados. Ese mismo a\u00f1o recibi\u00f3 un encargo de la editorial Braun para realizar retratos de artistas como Henri Matisse, Georges Braque, Paul Claudel&#8230;<\/p>\n<h3>Y no estaba muerto&#8230;<\/h3>\n<p>Entre 1944 y 1945 Henri Cartier-Bresson se uni\u00f3 a un grupo de profesionales para filmar la liberaci\u00f3n de Par\u00eds y realiz\u00f3 el documental \u201cLe Retour\u201d, sobre el regreso de los deportados y prisioneros. Lo hizo junto a Richard Banks para la Oficina de Informaci\u00f3n de Guerra de los Estados Unidos. En el a\u00f1o 1946 el \u201cMuseum of Modern Art\u201d (MOMA) de Nueva York prepar\u00f3 una exposici\u00f3n \u201cp\u00f3stuma\u201d sobre Cartier-Bresson. En realidad, lo daban por muerto en la guerra. Los organizadores se llevaron una sorpresa may\u00fascula cuando Henri se present\u00f3 all\u00ed para ayudarles en la selecci\u00f3n de las fotograf\u00edas. Pas\u00f3 todo ese a\u00f1o en Estados Unidos, donde conoci\u00f3 al escritor\u00a0 William Faulkner y al fot\u00f3grafo Alfred Stieglitz, entre otras celebridades.<\/p>\n<h3>El momento decisivo<\/h3>\n<p>En 1947,\u00a0Henri Cartier-Bresson fund\u00f3 -junto a Robert Capa, Chim, George Rodger y William Vandivert- la agencia cooperativa Magnum para tener un control sobre su trabajo y producir y comercializar sus reportajes. Al amparo de la agencia pas\u00f3 los siguientes a\u00f1os, viajando y realizando reportajes por todo el mundo. India, Birmania, China y Jap\u00f3n fueron algunos de sus destinos. En 1952 se public\u00f3 uno de sus m\u00e1s famosos libros, \u201cImages \u00e0 la Sauvette\u201d (algo as\u00ed como \u201cim\u00e1genes tomadas a hurtadillas y deprisa\u201d\u201d) que en su versi\u00f3n inglesa se llam\u00f3 \u201cThe Decisive Moment\u201d (\u201cEl momento decisivo\u201d), una expresi\u00f3n que lo ha acompa\u00f1ado toda su vida. En 1954, despu\u00e9s de la muerte de Stalin, se convirti\u00f3 en el primer fot\u00f3grafo extranjero autorizado para viajar por la antigua URSS, y un a\u00f1o despu\u00e9s fue el primero en\u00a0 exponer fotos en el museo del Louvre. De 1958 a 1965 sigui\u00f3 viajando y pas\u00f3 largas temporadas en China, India y Jap\u00f3n, donde document\u00f3 acontecimientos hist\u00f3ricos de primer orden. Tambi\u00e9n fue a Cuba y volvi\u00f3 a M\u00e9xico, all\u00ed pas\u00f3 seis meses para, a continuaci\u00f3n, visitar Canad\u00e1.<\/p>\n<p>A partir de entonces empezaron a proliferar las exposiciones y los actos en su honor, y tambi\u00e9n la publicaci\u00f3n de libros sobre su obra, algunos tan bellos como el dedicado a la India. En 1966 dej\u00f3 la agencia Magnum y sigui\u00f3 viajando y fotografiando por su cuenta. Despu\u00e9s de captar con su c\u00e1mara las revueltas de Mayo de 1968, en Par\u00eds, realiz\u00f3 dos documentales para la cadena americana CBS: \u201cImpressions of California\u201d y \u201cSouthern exposures\u201d. En 1970 se cas\u00f3 con la fot\u00f3grafa de Magnum Martine Frank, treinta a\u00f1os m\u00e1s joven que \u00e9l. En la d\u00e9cada de los setenta dej\u00f3 la fotograf\u00eda para dedicarse a su pasi\u00f3n de juventud, el dibujo y la pintura.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2002 se realizaron dos importantes exposiciones de Henri Cartier-Bresson. La primera, organizada con motivo del centenario del nacimiento de su amigo, el tambi\u00e9n fot\u00f3grafo Manuel \u00c1lvarez Bravo, ten\u00eda el t\u00edtulo de \u201cMiradas Convergentes\u201d y rememoraba la hist\u00f3rica exposici\u00f3n de Nueva York que realizaron los dos fot\u00f3grafos junto a Walker Evans.\u00a0 La segunda fue \u201cLos Europeos\u201d que, entre otras ciudades, se expuso en Salamanca, Ciudad Europea de la Cultura 2002. Adem\u00e1s, en abril de 2003, la Biblioteca Nacional de Francia prepar\u00f3 una gran retrospectiva con 350 de sus fotograf\u00edas. Y dentro de los actos de la muestra, se present\u00f3 la Fundaci\u00f3n HCB, dedicada a preservar la obra del gran maestro fot\u00f3grafo. Est\u00e1 y dirigida por Robert Delpire y cuenta con la colaboraci\u00f3n de la mujer y la hija de Cartier-Bresson, M\u00e9lanie. Cartier-Bresson muri\u00f3 el 3 de agosto de 2004, el \u201cojo del siglo\u201d se apag\u00f3 a la avanzada edad de 96 a\u00f1os.<\/p>\n<h3>Henri Cartier-Bresson: el fot\u00f3grafo zen<\/h3>\n<p>La filosof\u00eda fotogr\u00e1fica de\u00a0Henri Cartier-Bresson se basa en el placer de la contemplaci\u00f3n y en la importancia del instante y de lo sencillo, tal como ense\u00f1a el budismo. Cuando su amigo Georges Braque le regal\u00f3 el libro \u201cEl Zen el Arte Caballeresco del Tiro con Arco\u201d, de Eug\u00e8ne Herrigel, no imagin\u00f3 que esta obra iba a influir tanto a su amigo. Del libro, Henri aprendi\u00f3 una de sus m\u00e1ximas: \u201cpresentarse, aguardar en el anonimato y desaparecer\u201d. De alguna forma, el \u201cmomento decisivo\u201d es una met\u00e1fora de la caza y Cartier-Bresson \u201catrapa\u201d la vida que se desarrolla frente al objetivo de su c\u00e1mara.<\/p>\n<p>Como lo hiciera Gyula Hal\u00e1sz, conocido como \u201cBrassa\u00ef\u201d o \u00a0Eug\u00e8ne Atget, vag\u00f3 por las calles de Par\u00eds sin un destino fijo, buscando el momento adecuado para \u201cdisparar\u201d la c\u00e1mara. De alguna forma, esto recuerda a la acci\u00f3n intuitiva o la escritura autom\u00e1tica de los surrealistas y al \u201cobjet trouv\u00e9\u201d de los dada\u00edstas. \u00c9l mismo escribi\u00f3: \u201cLa fotograf\u00eda es un impulso espont\u00e1neo que proviene de mirar perpetuamente, y que captura el instante en su eternidad\u201d.<\/p>\n<p>Cartier-Bresson siempre ha mostrado un gusto exquisito por la forma, la composici\u00f3n y la geometr\u00eda de las im\u00e1genes. Ha huido de todo montaje o intervenci\u00f3n en la escena a fotografiar, se ha mostrado radical al mantener que nunca hay que cambiar el encuadre en el laboratorio. Confes\u00f3 que \u00e9l s\u00f3lo lo hizo una vez, con una foto del cardenal Pacelli al que tuvo que fotografiar sin mirar por el visor, (aunque la c\u00e9lebre foto de 1934 de las dos prostitutas mexicanas asomadas a unas ventanas se public\u00f3 en la revista \u201cHarper\u2019s Bazar\u201d eliminando a una de las mujeres). Nunca ha utilizado flash ni objetivos que \u201cdeformaran la realidad\u201d y siempre ha usado la lente de cincuenta mil\u00edmetros, m\u00e1s cercana al \u00e1ngulo de visi\u00f3n del ojo humano.<\/p>\n<h3>El m\u00e1s r\u00e1pido con la Leica<\/h3>\n<p>Henri Cartier-Bresson se consideraba artesano y no artista, y su etapa de fot\u00f3grafo la vio como un tr\u00e1nsito hacia su verdadera vocaci\u00f3n, el dibujo. Siempre que ten\u00eda ocasi\u00f3n repet\u00eda: \u201cLa fotograf\u00eda es la acci\u00f3n inmediata, el dibujo es la meditaci\u00f3n\u201d. Con su Leica siempre fue el m\u00e1s r\u00e1pido y el menos agresivo al enfrentarse a los temas. Pensaba que la fotograf\u00eda no demuestra nada y no era su prop\u00f3sito. Esto se opone a otros reporteros actuales, a los que Cartier-Bresson admiraba, aunque los ve\u00eda como soci\u00f3logos, militantes o mesi\u00e1nicos. Al fin y al cabo, \u00e9l concibi\u00f3 sus fotos desde la mirada de un pintor.<\/p>\n<p>T\u00edmido, de voz discreta y con una sordera de conveniencia, lo pon\u00edan irascible con el consumismo y la publicidad, para la que nunca quiso trabajar. El recogimiento zen tambi\u00e9n desaparece cuando alg\u00fan insensato quer\u00eda fotografiarlo sin su permiso. Cuenta la leyenda que llevaba siempre encima una peque\u00f1a navaja y que, en una ocasi\u00f3n, no dud\u00f3 en blandir para evitar ser retratado. \u201cPara poder observar hay que ser discreto\u201d, dijo en una ocasi\u00f3n. Lector incansable de los cl\u00e1sicos franceses y anglosajones, s\u00f3lo los abandonaba para bucear por los misterios del budismo y el zen japon\u00e9s. Aunque se pas\u00f3 m\u00e1s de treinta a\u00f1os renegando de la fotograf\u00eda, una vez la defini\u00f3 as\u00ed: \u201cLa fotograf\u00eda es una lecci\u00f3n de amor y odio al mismo tiempo. Es una metralleta, pero tambi\u00e9n es el div\u00e1n del psiquiatra. Una interrogaci\u00f3n y una afirmaci\u00f3n, un s\u00ed y un no al mismo tiempo. Pero, sobre todo, es un beso muy c\u00e1lido&#8230; Es poner en el mismo punto de mira la cabeza, el ojo y el coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Le gustaban las fotos de paisajes tranquilos, con remansos de agua que, como espejos, reflejen la luz de su entorno. Para \u00e9l eran como los poemas cortos japoneses, los \u201chaikus\u201d. Uno cl\u00e1sico dice: \u201cCuando parta, dejadme ser, como la luna, amigo del agua.\u201d<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capaz de captar con su c\u00e1mara el esp\u00edritu de una \u00e9poca tan convulsa como el siglo XX, las fotograf\u00edas de\u00a0Henri Cartier-Bresson conforman un aut\u00e9ntico \u00e1lbum hist\u00f3rico. Para este viejo anarquista, \u201cver es todo\u201d, y por eso su bi\u00f3grafo, Pierre Assouline, lo ha llamado acertadamente \u201cEl ojo del siglo\u201d<\/p>","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,562],"tags":[],"class_list":["post-3843","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-historia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Henri Cartier-Bresson: el ojo del siglo - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Capaz de captar con su c\u00e1mara el esp\u00edritu de una \u00e9poca tan convulsa como el siglo XX, las fotograf\u00edas de\u00a0Henri Cartier-Bresson conforman un aut\u00e9ntico \u00e1lb...\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/henri-cartier-bresson-el-ojo-del-siglo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Henri Cartier-Bresson: el ojo del siglo - 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