{"id":3796,"date":"2013-08-06T09:45:57","date_gmt":"2013-08-06T09:45:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/la-calle-espacio-de-fiesta-y-de-ciudadania\/"},"modified":"2022-10-23T17:38:45","modified_gmt":"2022-10-23T15:38:45","slug":"la-calle-espacio-de-fiesta-y-de-ciudadania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/la-calle-espacio-de-fiesta-y-de-ciudadania\/","title":{"rendered":"La calle, espacio de fiesta y de ciudadan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Desde muy antiguo los humanos hemos necesitado hacer uso de un espacio com\u00fan para concelebrar. Incluso el mismo \u00e1mbito dom\u00e9stico privado, la casa propia, ha sido a menudo un espacio compartido con la familia, entendida de la forma m\u00e1s generosamente amplia, con los sobrinos, los t\u00edos, los primos, los cu\u00f1ados, los consuegros.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/fiestas_gracia_02.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"324\" \/><\/p>\n<p>Esta misma casa a menudo ha sido escenario de encuentros con los vecinos. Desde las visitas a los enfermos hasta los velatorios, las bodas, los bautizos, o las animadas verbenas en las azoteas, por poner algunos ejemplos.<\/p>\n<p>El nacimiento o el bautizo, la comuni\u00f3n o la circuncisi\u00f3n, la boda, incluso la muerte, han sido momentos rituales de cambio en los que la familia estricta ha compartido la casa propia con la comunidad.<\/p>\n<p>Los humanos compartimos nuestros espacios, los socializamos.<\/p>\n<p>Cuando imaginamos un espacio inh\u00f3spito, a menudo pensamos en un espacio sin gente, sin personas, un espacio sin humanidad. Los humanos concebimos un espacio agradable como un espacio humanizado. Compartimos los momentos de dolor para hacerlo m\u00e1s humano y llevadero. Compartimos los momentos de fiesta hasta el punto de que, en nuestro imaginario colectivo e individual, hacemos sin\u00f3nimos la fiesta y la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Pero un espacio humanizado no es s\u00f3lo un espacio donde hay gente, sino que es un espacio concreto, pero tambi\u00e9n simb\u00f3lico, donde la gente act\u00faa como tal, esto es: como colectivo de personas humanas. Si traducimos la palabra gente al ingl\u00e9s, obtenemos la palabra people, literalmente pueblo. Si lo hici\u00e9ramos al franc\u00e9s obtendr\u00edamos monde, literalmente mundo.<\/p>\n<p>Gente, pueblo, mundo, son conceptos abstractos que necesitan de la fina sutileza de los matices para llegar a ser precisos en nuestro actual entorno social complejo y cambiante.<\/p>\n<p>El antrop\u00f3logo franc\u00e9s Marc Aug\u00e9, profesor en la \u00c9cole des Hautes Etudes en Sciences Social- anthrop\u00f3logues de Par\u00eds, define ya a finales del siglo pasado el concepto de sobremodernidad a partir de la identidad del individuo en relaci\u00f3n con los espacios cotidianos, hoy llenos de tecnolog\u00eda, lo que \u00e9l llama los no espacios.<\/p>\n<p>Los no lugares, los no espacios de Aug\u00e9 se describen en su publicaci\u00f3n del a\u00f1o 1992 Non-lieux: Introduction a une Anthropologie de la surmodernite.<\/p>\n<p>A partir de la reflexi\u00f3n augeriana podemos pensar si la puritanizaci\u00f3n de las nuevas normas y nuevas leyes impuestas desde la Europa del Norte, tan alejada ideol\u00f3gica y culturalmente del Mediterr\u00e1neo, quiz\u00e1s va transformando nuestro espacio p\u00fablico cada vez m\u00e1s en un peque\u00f1o reducto rodeado de no lugares inh\u00f3spitos, sin humanidad.<\/p>\n<p>Los grandes complejos comerciales, verdaderos espacios teatralizados, prodigio de la arquitectura escult\u00f3rica, congregan multitudes de individuos en zonas urbanas llamadas de \u00abnueva centralidad\u00bb. Las nuevas centralidades artificiales generan comportamientos de masa, no de gente. Los consumidores acuden a los centros comerciales abducidos por la obsesi\u00f3n compradora, atra\u00eddos m\u00e1s por el reclamo comercial de las ofertas, propagadas a diestro y siniestro por la publicidad, que por la necesidad real de poseer bienes.<\/p>\n<p>Esos no lugares comerciales son enga\u00f1osos, representan simulaciones de verdaderos espacios p\u00fablicos, pero no lo son. En un no espacio comercial no hay polic\u00eda, sino que hay seguridad privada. Las organizaciones de los ciudadanos no pueden organizar actos p\u00fablicos libremente, sino que deben pedir autorizaci\u00f3n a sus propietarios. Los centros comerciales son unos no lugares privados, una propiedad privada repartida en no espacios m\u00e1s peque\u00f1os arrendados o adquiridos por empresas que hacen un negocio privado.<\/p>\n<p>Esos grandes centros comerciales proliferan en todo el mundo, favorecidos por los gobiernos locales de proximidad, que ven en ellos una fuente de ingresos por tasas y una potencial activaci\u00f3n econ\u00f3mica del territorio de su jurisdicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El efecto m\u00e1s frecuente es el derrumbe del peque\u00f1o comercio local y el aumento de beneficios de las grandes marcas multinacionales.<\/p>\n<p>Vendr\u00eda a ser como si nuestros legisladores parlamentarios y nuestros \u00abejecutores\u00bb gobernantes, quisieran transformar nuestro espacio comunitario en un enorme intercambiador de rutas a\u00e9reas o ferroviarias, donde hay multitudes despersonalizadas que ni se hablan ni se saludan.<\/p>\n<p>Multitudes que susurran a un aparato telef\u00f3nico port\u00e1til sin hacer ni mucho ni poco ruido.<\/p>\n<p>Multitudes que no beben alcohol si no es en los veladores habilitados en las salas de espera, propiedad de grandes multinacionales, que ofrecen sus productos estandarizados a todo aquel que paga el precio homologado, tasas incluidas, justo antes de pasar los controles que dan derecho de paso a las Duty Free.<\/p>\n<p>La idea de ciudadano da paso al concepto de consumidor. Es la copa de cerveza consumida en la terraza del bar de la plaza, compitiendo con la litrona que los j\u00f3venes compran en la tienda de la esquina y consumen con los amigos de la pe\u00f1a, mientras charlan sentados en medio de la plaza, antes de que llegue la patrulla y los eche por \u00abincivismo\u00bb.<\/p>\n<p>Eso es m\u00e1s que un simple conflicto generacional, y no tiene nada que ver con el orden p\u00fablico,se trata, lisa y llanamente, de clasismo.<\/p>\n<p>La prueba de que el conflicto es ideol\u00f3gico la tenemos en comprobar que no todo el mundo ha abierto su casa privada a parientes y vecinos. Ha habido siempre quienes recelan de todo y de todos. Ha habido siempre quienes han aplicado el concepto brit\u00e1nico my home is my castel, mi casa es mi castillo, ni demasiado ni nada nuestro, ni catal\u00e1n ni mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/fiestas_gracia_03.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"464\" \/><\/p>\n<p>Las libertades individuales versus las libertades colectivas. La propiedad privada versus el dominio p\u00fablico. Los bienes privados versus el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>En nuestra bendita tierra hubo un tiempo en que la gente compart\u00eda el espacio comunitario de la calle, delante de casa, con parientes y vecinos. Hubo un tiempo en que la gente bajaba las sillas a la calle al atardecer, cuando se sent\u00eda el fresco en el tiempo del verano.<\/p>\n<p>Sabemos, y lo queremos contar, que hubo un tiempo en que la gente charlaba animadamente en la calle hasta tal ya qu\u00e9 hora, y se quedaba dormida, bien entrada la noche, hasta que el sol sal\u00eda para ir al trabajo. Sabemos, porque nos lo han contado, que al anochecer bajaban las alfombras y mantas para pasar la noche en la calle.<\/p>\n<p>El profesor Gayet\u00e0 Vidal de Valenciano, abogado, historiador y fil\u00f3sofo vilafranquino establecido en <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/barcelona\/\">Barcelona<\/a>, explica c\u00f3mo se mataba el cerdo en medio de la calle en la Barcelona de 1840 en el libro publicado en 1906 en la Ilustraci\u00f3n Catalana, Barcelona Vella. <em>Escenes y costums de la primera meitat del segle XIX per tres testimonis de vista. <\/em><\/p>\n<p>No quisiera que se entendiera que quiero hacer, con lo que citar\u00e9 a continuaci\u00f3n, una apolog\u00eda de la exhibici\u00f3n p\u00fablica de la matanza ni del maltrato de los animales en la actualidad. S\u00f3lo pretendo poner como ejemplo unas costumbres antiguas, ya en desuso desde hace m\u00e1s de ciento setenta a\u00f1os, para comprender que la concepci\u00f3n social, cultural y normativa del espacio p\u00fablico es muy din\u00e1mica, y puede cambiar mucho, seg\u00fan el momento social, pol\u00edtico y cultural, seg\u00fan la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/cultura\/\">cultura<\/a> societaria de una comunidad en un momento determinado: \u00abLa costumbre m\u00e1s general era comprar la bestia, a cuyo efecto el due\u00f1o de la casa, debidamente aconsejado por persona de saber y experiencia se dirig\u00eda a los Estricadors, en donde las vend\u00edan, y all\u00ed, despu\u00e9s de haber elegido de la parada, la pesaban en vivo, operaci\u00f3n que arrancaba al paciente cada gru\u00f1e que sent\u00eda de un lado al otro del Paseo de San Juan.<\/p>\n<p>Acabada la feria, a casa, y en la calle, aunque fuera \u00e9ste el privilegiado de los Escudellers, y delante de la puerta, ten\u00eda efecto el sacrificio, y all\u00ed&#8217; lo degollaban, y all\u00ed lo chamuscaban, y all\u00ed \u00e9l lo afeitaban, y all\u00ed lo abr\u00edan en canal, tras lo cual iban entrando los pedazos de la v\u00edctima en la casa del comprador, quedando en la calle las se\u00f1ales inequ\u00edvocas de la matanza, representados por un reguero de aygua negruzca y sangrientos, y por un barrizal repugnante, mezcla de sangre y agua, ceniza de carb\u00f3n, carbonilla, pelo y restos de corteza. \u00bb \u00ab&#8230; En fin, ellas dec\u00edan que resultaba muy barato, y el due\u00f1o tambi\u00e9n lo cre\u00eda, tanto que, para celebrar el buen negocio que hab\u00eda hecho con la matanza de la bestia, las familias de la clase media, abogados, m\u00e9dicos, comerciantes, notarios y dem\u00e1s ciudadanos honrados, o burgueses, lo celebraban con bailoteo, en el que concurr\u00edan los tertulianos, que se divert\u00edan de lo lindo, danzando al sonido del piano o manubrio, con las se\u00f1oritas que se hab\u00edan pasado el d\u00eda trinchando y en medio de una atm\u00f3sfera que llenaban las emanaciones de la grasa, del caldo de la caldera en donde se coc\u00edan las butifarras, y de la cacerola en que se derret\u00eda la grasa para hacer la manteca \u00bb<\/p>\n<p>En el mismo <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/cultura\/libros\/\">libro<\/a>, el ingeniero y periodista Gayet\u00e0 Cornet y Mas, vinculado al Diario de Barcelona y a la Exposici\u00f3n Universal de 1888, nos describe el mismo hecho en la Barcelona de 1840: \u00abLa matanza del cerdo proporcionaba a las casas de familia un divertimento. El cerdo no se mataba como hoy, en lugar determinado, cada uno se lo hac\u00eda matar, chamusca, pelar y abrir en medio de la calle y delante de su casa, lo mismo los que viv\u00edan en la calle de Fernando o Rambla como en el de Jaume Giralt d &#8216;en Roig, sin que el vecindario ni los transe\u00fantes se quejasen de la molestia, ni por impedir por un rato el paso de la gente. \u00bb Pero volvamos al testimonio del profesor Gayet\u00e0 Vidal, cuando nos describe la vida en las calles de la Barcelona Vieja como una \u00abcomunidad de pensamientos y costumbres\u00bb entre la gente corriente. \u00abY no eran s\u00f3lo los sastres y zapateros los que trabajaban casi en medio de la calle, sin celos\u00edas ni vidrieras que los guardaran del fresco en invierno: los plateros, los hojalateros, los cerrajeros, en una palabra, todo el mundo desempe\u00f1aba su oficio coram populo, resultando de hay una cierta comunidad de pensamientos y costumbres, y una hermandad entre vecinos, que muchas veces era m\u00e1s firme y duradera que la de los lazos y v\u00ednculos de parentesco. Esa hermandad se traduc\u00eda en diferentes hechos, que ven\u00edan a constituir pr\u00e1cticas y usanzas que en d\u00edas determinados, y de un a\u00f1o a otro, se transmit\u00edan de padres a hijos &#8230; \/ &#8230; No quiero prescindir, con todo, de consignar una de las m\u00e1s t\u00edpicas: tal es la afici\u00f3n, que en parte se conserva a\u00fan, de salir de la ciudad en ciertas festividades, y casi en todos los d\u00edas festivos, y que se conoc\u00eda con los nombres de anar a fora, salir fuera, o ir a hacer una fontada.<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n, que era muy general, se explica perfectamente, teniendo en cuenta que la gente viv\u00eda hacinada en aquellas casas poco espaciosas, situadas en aquellas calles estrechas y tortuosas, en las que apenas penetraban el aire puro y la esplendorosa luz del sol, y por lo tanto, necesitaba hacer acopio de una y otra, desahog\u00e1ndose por el lugar m\u00e1s deliciosos que hab\u00eda al otro lado de las murallas que ce\u00f1\u00edan la ciudad \u00bb\u00a0 En el campo y en ciudad esto ocurr\u00eda tambi\u00e9n entre la gente corriente, entre aquella gente que siempre ha trabajado con la misma energ\u00eda con la que ha compartido trabajo y fiesta.<\/p>\n<p>Pueda ser que s\u00f3lo nos queden las fiestas de calle como testigo idealizado de un tiempo yespacio mitificados? La calle en fiestas es una de las m\u00e1ximas expresiones del ejercicio espont\u00e1neo de las libertades p\u00fablicas.<\/p>\n<p>La Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos de 1948, en su art\u00edculo 20, proclama lo siguiente: 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reuni\u00f3n y de asociaci\u00f3n pac\u00edficas.<\/p>\n<p>Una fiesta es una reuni\u00f3n pac\u00edfica de personas que concelebran libremente.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola de 1978, en el T\u00edtulo Primero, Cap\u00edtulo Segundo, Secci\u00f3n Primera, de los Derechos Fundamentales y de las Libertades P\u00fablicas, en su art\u00edculo 21, dice lo siguiente:<\/p>\n<p>1. Se reconoce el derecho de reuni\u00f3n pac\u00edfica y sin armas. Para el ejercicio de este derecho no necesitar\u00e1 autorizaci\u00f3n previa<\/p>\n<p>2. En los casos de reuniones en lugares de tr\u00e1nsito p\u00fablico y manifestaciones se dar\u00e1 comunicaci\u00f3n previa a la autoridad, que s\u00f3lo podr\u00e1 prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteraci\u00f3n del orden p\u00fablico, con peligro para personas o bienes.<\/p>\n<p>C\u00f3mo se pueden argumentar, de buena fe, razones fundadas de alteraci\u00f3n del orden p\u00fablico, que representen peligro para personas o bienes, en una fiesta? La fiesta, como reuni\u00f3n pac\u00edfica de personas desarmadas, es un derecho fundamental reconocido que no necesita autorizaci\u00f3n previa.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n, en su Cap\u00edtulo Cuarto, De las garant\u00edas de las libertades y derechos fundamentales, en el Art\u00edculo 53, dice lo siguiente:<\/p>\n<p>1. Los derechos y libertades reconocidos en el Cap\u00edtulo Segundo del presente T\u00edtulo vinculan a todos los poderes p\u00fablicos. S\u00f3lo por ley, que en todo caso deber\u00e1 respetar su contenido esencial, podr\u00e1 regularse el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tutelar\u00e1n de acuerdo con lo previsto en el Art\u00edculo 156, 1 en ).<\/p>\n<p>2. Cualquier ciudadano podr\u00e1 recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el art\u00edculo 14 y la Secci\u00f3n 1. del Cap\u00edtulo segundo ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a trav\u00e9s del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.<\/p>\n<p>La fiesta, como ejercicio de derecho y libertad p\u00fablica, vincula a todos los poderes p\u00fablicos, tambi\u00e9n los ayuntamientos. Cualquier ciudadano puede pedir tutela de libertades y derechos ante los Tribunales ordinarios y tambi\u00e9n recurso al Tribunal Constitucional, si considera vulnerados su derecho y libertad fundamental de celebrar fiestas en el espacio p\u00fablico.<\/p>\n<p>El estatuto de <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/catalunya\/\">Catalu\u00f1a<\/a> en su art\u00edculo 22, los Derechos y Deberes en el \u00e1mbito cultural dice esto:<\/p>\n<p>1. Todas las personas tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a la cultura y al desarrollo de sus capacidades creativas individuales y colectivas.<\/p>\n<p>2. Todas las personas tienen el deber de respetar y preservar el patrimonio cultural.<\/p>\n<p>Las fiestas tradicionales son un patrimonio cultural colectivo que facilita el acceso de los ciudadanos a la cultura en condiciones de igualdad.<\/p>\n<p>La Ley 2\/1993, de 5 de marzo, de fomento y protecci\u00f3n de la cultura popular y tradicional y del asociacionismo cultural, en su Art\u00edculo 8, en el apartado de Responsabilidades de los entes locales dice esto:<\/p>\n<p>Corresponde a los consejos comarcales y los ayuntamientos de fomentar la realizaci\u00f3n de actividades de animaci\u00f3n y de integraci\u00f3n socio-cultural, apoyando las iniciativas sociales en este campo y, si es necesario, complementarlas.<\/p>\n<p>En caso de que las organizaciones de los ciudadanos, como las asociaciones de fiestas, no fueran capaces de promover y organizar fiestas, corresponde por ley a los consejos comarcales y los ayuntamientos complementarlas.<\/p>\n<p>La calle es un espacio que tiene muchas funciones, la mayor\u00eda comunitarias, esta es la raz\u00f3n fundamental por la cual le atribuimos la categor\u00eda de espacio p\u00fablico, invistiendo el espacio como un bien p\u00fablico.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de lo p\u00fablico se suele relacionar con todo aquello de lo que puede hacer uso todo el mundo, una v\u00eda p\u00fablica es pues una calle que puede ser usado indistintamente por cualquier persona.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el derecho com\u00fan en Espa\u00f1a son de dominio p\u00fablico, seg\u00fan el art\u00edculo 339 del c\u00f3digo civil, los bienes destinados al uso p\u00fablico, como los caminos, canales, r\u00edos, torrentes, puertos y puentes construidos por el <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/estado-espanol\/\">estado espa\u00f1ol<\/a>, entre otros bienes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>M\u00e1s en concreto, las calles y las plazas de los municipios se regulan en el art\u00edculo 344 en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>Son bienes de uso p\u00fablico en las provincias y los pueblos, los caminos provinciales y los vecinales, las plazas, calles, fuentes y aguas p\u00fablicas, los paseos y las obras p\u00fablicas de servicio general, costeados por los mismos pueblos y provincias.<\/p>\n<p>La calle es un bien de uso p\u00fablico que puede ser usado de pleno derecho por cualquierpersona.<\/p>\n<p>Una vecina m\u00eda que se cuidaba de los jardines p\u00fablicos me escuch\u00f3 este argumento: \u00abUna familia proletaria, por poner un ejemplo: dos personas adultas y dos ni\u00f1os, baja desde el barrio de Horta hasta el parque de la Ciutadella a pasar una ma\u00f1ana de domingo. Cogen el metro de ida y de vuelta, gastando ocho viajes de la T10. Toman un vermut, una cerveza, dos refrescos, una bolsa de patatas fritas y unas aceitunas. Lo hacen en uno de esos veladores y terrazas que el ayuntamiento ha dado en concesi\u00f3n a alguna empresa. Deben volver a casa para comer. Han pasado media ma\u00f1ana en el parque, sin salir de la ciudad y han gastado cerca de veinte euros. \u00bfPor qu\u00e9 no poner barbacoas y mesas como hacen en Sabadell o Terrassa? \u00bb\u00a0 Mi vecina era de izquierdas y ecologista, pero nunca se lo hab\u00eda planteado en los t\u00e9rminos que yo le hab\u00eda descrito. Argument\u00e9 que hay pol\u00edticas de derechas y pol\u00edticas de izquierdas tambi\u00e9n en la gesti\u00f3n de los parques y del espacio p\u00fablico. Era el momento en que en Francia e Italia aumentaba el apoyo electoral a las opciones populistas de extrema derecha, que a menudo hab\u00edan ocupado el \u00ablecho ecol\u00f3gico\u00bb descuidado por los pol\u00edticos acomodados de la izquierda europea.<\/p>\n<p>Debo decir que pronto aparecieron algunas tablas de madera en los parques, y alg\u00fan lugar para hacer fuego. Hoy son escenario de meriendas de cumplea\u00f1os y de fiestas de criaturas donde se comparte la fiesta con los compa\u00f1eros de la escuela. Aquellos espl\u00e9ndidos pasteles caseros y aquellas botellas de refrescos de dos litros, hacen las delicias de la gente corriente como yo, que preferimos el espacio p\u00fablico a cualquier cadena de comidas preparadas.<\/p>\n<p>El Gobierno de la Generalidad de Catalu\u00f1a aprob\u00f3 el Decreto 112 de 31 de agosto de 2010 quequer\u00eda ser coherente con la Directiva 2006\/123\/CE del Parlamento Europeo y del Consejo. En este decreto se ponen en un semejante nivel normativo los espect\u00e1culos p\u00fablicos lucrativos y las actividades recreativas sin \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n<p>Este simple detalle, no menor, ha provocado una gran avalancha de problemas de interpretaci\u00f3n, hasta el punto de causar conflictos entre las administraciones y lasorganizaciones de los ciudadanos. Las primeras en querer aplicar de forma gradual, pero inexorable, la normativa. Las segundas al no haber adaptado su cultura organizativa en un entorno legal cada vez m\u00e1s exigente y garante de los derechos individuales. Un entorno legal cada vez m\u00e1s \u00abeuropeo\u00bb, pero menos fiestero.<\/p>\n<p>Siempre recordaremos los problemas del a\u00f1o 2013 en la fiesta de Sant Medir de Barcelona, cuando no se quer\u00eda permitir a romeros ir derechos a los camiones lanzando caramelos, por motivos de seguridad vial. O aquella ocurrente idea inicial de convertir los Foguerons en barbacoas en la Verbena Mallorquina Sa Pobla en Gr\u00e0cia, tambi\u00e9n por motivos de seguridad y normativa. Por no hablar de la Patum, las carretillades, las coet\u00e0s, los pasacalles de diablos de fuego, los corre-focs, San Juan, Carnaval ni cabalgatas &#8230;<\/p>\n<p>El decreto lo firmaba el marido de mi vecina. Quiz\u00e1s deber\u00edamos hablar m\u00e1s con los vecinos.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 cabe esperar del futuro?<\/p>\n<p>Un espacio inundado por las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n. Una televisi\u00f3n que hace d\u00e9cadas que ha cambiado los h\u00e1bitos de la gente corriente, que se queda en casa y abandona la calle.<\/p>\n<p>Un espacio dom\u00e9stico privado, tan peque\u00f1o como siempre, pero que ha superado psicol\u00f3gicamente sus estrecheces con una tecnolog\u00eda que ofrece ventanas a un nuevo mundo virtual imaginario.<\/p>\n<p>Unos espacios p\u00fablicos que antes eran el lugar de encuentro de las familias y los grupos de vecinos, merenderos medio de la pizca de verde que rodeaba las ciudades. Unos espacios ahora frecuentados por familias trabajadoras de origen latino, asi\u00e1tico, africano.<\/p>\n<p>Una autoridad sin un rostro bastante perceptible, que a veces ejerce el control social de forma sutil pero eficaz. Que cambia la hora por decreto y que, de repente, hace que el d\u00eda comience una hora antes en primavera con el argumento del ahorro energ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Una autoridad que otras veces no gasta man\u00edas y se muestra dura con la gente corriente cuando debe abandonar la casa donde vive, cuando cobra menos para hacer m\u00e1s trabajo, o cuando no tiene trabajo, ni lo encuentra.<\/p>\n<p>Es entonces cuando la calle, espacio de fiesta y de ciudadan\u00eda, vuelve a llenarse de gente y de vida.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/fiestas_gracia_04.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"464\" \/><\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>\u2022 Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Resoluci\u00f3n<\/p>\n<p>217 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 10 de diciembre de 1948. Naciones<\/p>\n<p>Unidas.<\/p>\n<p>\u2022 Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola, aprobada por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los<\/p>\n<p>Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978 en su T\u00edtulo Primero, los Derechos<\/p>\n<p>y los Deberes Fundamentales, al Cap\u00edtulo Segundo, los Derechos y las Libertades, en la Secci\u00f3n<\/p>\n<p>Primera, los Derechos Fundamentales y de las Libertades P\u00fablicas, en el art\u00edculo 21. Cap\u00edtulo<\/p>\n<p>Cuarto, De las garant\u00edas de las libertades y derechos fundamentales, Art\u00edculo 53 \u00cdndice ISBN<\/p>\n<p>978-84-393-7399-5I. Catalu\u00f1a. Parlamento II. T\u00edtol1. Espa\u00f1a. Constituci\u00f3n (1978) 342.4 (460)<\/p>\n<p>\u00ab1978\u00bb (094) Primera edici\u00f3n, febrero de 2007 (edici\u00f3n n\u00fam. 278) Primera reimpresi\u00f3n,<\/p>\n<p>diciembre de 2007 (edici\u00f3n n\u00fam. 299) Primera edici\u00f3n electr\u00f3nica, diciembre de 2011.<\/p>\n<p>Parlamento de Catalu\u00f1a<\/p>\n<p>\u2022 Estatuto de Catalu\u00f1a. Ley Org\u00e1nica 6\/2006, de 19 de julio, de reforma del Estatuto de<\/p>\n<p>autonom\u00eda de Catalu\u00f1a. Parlamento de Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2022 Ley 2\/1993, de 5 de marzo, de fomento y protecci\u00f3n de la cultura popular y tradicional y del<\/p>\n<p>asociacionismo cultural. Parlamento de Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2022 Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el C\u00f3digo Civil. Ministerio de Gracia<\/p>\n<p>y Justicia. BOE-A-1889-4763. \u00daltima actualizaci\u00f3n publicada el 10\/07\/2003, en vigor a partir del<\/p>\n<p>01\/09\/2004. Bolet\u00edn Oficial del Estado.<\/p>\n<p>\u2022 Decreto 112 de 31 de agosto de 2010. Diario Oficial. N. 5709 &#8211; 07\/09\/2010. 6283.<\/p>\n<p>Departamento de Interior, Relaciones Institucionales y Participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2022 Directiva 2006\/123\/CE del Parlamento Europeo y del Consejo.<\/p>\n<p>\u2022 Barcelona Vella. Escenas y Costumbres de la Primera Meytat del Siglo XIX por tres testigos<\/p>\n<p>vista. Barcelona Ilustraci\u00f3 Catalana 1906. Estampa de J. Thom\u00e0s. Barcelona Antigua en lo siglo<\/p>\n<p>XIX por Francisco Anglada. Barcelona de 1820 a 1840, por G. Vidal de Valenciano. Una mirada<\/p>\n<p>retrospectiva, por Gayet Cornet y Mas.<\/p>\n<p>\u2022 Non-lieux: Introduction a une Anthropologie de la surmodernite. Marc Aug\u00e9. La Librairie du<\/p>\n<p>XXe si\u00e8cle. Par\u00eds 1992<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde muy antiguo los humanos hemos necesitado hacer uso de un espacio com\u00fan para concelebrar. 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