{"id":37521,"date":"2021-12-20T20:49:58","date_gmt":"2021-12-20T19:49:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=37521"},"modified":"2022-10-21T17:19:35","modified_gmt":"2022-10-21T15:19:35","slug":"lola-gaos-la-voz-rota-que-no-se-dejo-acallar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/lola-gaos-la-voz-rota-que-no-se-dejo-acallar\/","title":{"rendered":"Lola Gaos, la voz rota que no se dej\u00f3 acallar"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_37522\" aria-describedby=\"caption-attachment-37522\" style=\"width: 1181px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-37522 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/furtivos.webp\" alt=\"\" width=\"1181\" height=\"860\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/furtivos.webp 1181w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/furtivos-300x218.webp 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/furtivos-1024x746.webp 1024w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/furtivos-768x559.webp 768w\" sizes=\"(max-width: 1181px) 100vw, 1181px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-37522\" class=\"wp-caption-text\">&#8216;Furtivos&#8217;, de Jos\u00e9 Luis Borau.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los centenarios son a menudo un cierto acto de reparaci\u00f3n frente al olvido. Un olvido que durante muchos a\u00f1os fue impuesto a la fuerza. Nadie pudo llevar flores a la tumba de Federico Garc\u00eda Lorca y la conmemoraci\u00f3n de los cien a\u00f1os de su nacimiento permiti\u00f3 rendir un homenaje que la fuerza impidi\u00f3 durante d\u00e9cadas. Por eso estas efem\u00e9rides se convierten en ejercicios de memoria al recordarnos la imposici\u00f3n de antiguos silencios. De ellos venimos. Pero en Espa\u00f1a los decreto de olvido no se enterraron en 1975. Lola Gaos falleci\u00f3 en Madrid un 4 de julio de 1993. Trabaj\u00f3 con los m\u00e1s grandes y su rostro duro, como esculpido a navajazos en la madera, forma parte de la historia del cine espa\u00f1ol. Pero aquel d\u00eda la veterana actriz de cuerpo menudo y voz ronca, muri\u00f3 sola, condenada a la miseria y al olvido. Hoy se conmemoran los cien a\u00f1os de su nacimiento. Es momento pues de recordarla. A ella, pero tambi\u00e9n a la losa de silencio que acab\u00f3 envolvi\u00e9ndola. No hacerlo ser\u00eda convertir su centenario en una impostura.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s no se puede hablar de Lola Gaos sin hablar de memoria. Ella misma era memoria viva y nunca estuvo dispuesta a traicionarla. \u201cMis muertos, mis amados muertos, para m\u00ed siempre vivos y presentes, y a los que debo todo cuanto pueda haber amable en m\u00ed, pues ellos me lo ense\u00f1aron y de ellos lo aprend\u00ed con el ejemplo\u201d, le escribi\u00f3 a Francisco Umbral en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Se sab\u00eda heredera de una estirpe, los Gaos, que eran mucho m\u00e1s que una familia. Eran la encarnaci\u00f3n de un sue\u00f1o: el de una rep\u00fablica democr\u00e1tica, en libertad, culta e igualitaria, sangrientamente derrotada por una guerra. Por eso ella siempre se enorgulleci\u00f3 de ese apellido, aunque le cerr\u00f3 muchas puertas a lo largo de su carrera.<\/p>\n<p>Lola naci\u00f3 en Valencia un 2 de diciembre de 1921. Su padre era Jos\u00e9 Gaos, un jurista gallego librepensador, culto, mel\u00f3mano, amante de los libros, anticlerical e izquierdista; su madre, Josefa Gonz\u00e1lez-Pola y Men\u00e9ndez, hija de una peque\u00f1a aristocracia asturiana venida a menos.Juntos tuvieron catorce hijos, de los que sobrevivieron nueve que crecieron en un ambiente de libertad, tolerancia e inquietud pol\u00edtica y cultural. Aquel peculiar h\u00e1bitat, frecuentado por intelectuales como Max Aub o Juan Gil-Albert y todo un referente en la Valencia republicana, ser\u00eda determinante entre aquellos hijos: Jos\u00e9 ser\u00eda fil\u00f3sofo, disc\u00edpulo aventajado de Ortega y Gasset, de quien heredar\u00eda su c\u00e1tedra universitaria; Vicente ser\u00eda poeta, al igual que su hermano Alejandro, mientras que Angel y Miguel compaginar\u00edan la escritura, la traducci\u00f3n o el trabajo actoral. Y la peque\u00f1a Lola quer\u00eda ser m\u00e9dica.<\/p>\n<p>La guerra lo cambi\u00f3 todo. Las convicciones antifascistas de la familia, con varios de sus miembros vinculados al Partido Comunista y a Izquierda Republicana, les llevar\u00eda a una firme defensa de la legalidad republicana. Luego llegar\u00eda la derrota destroz\u00e1ndolo todo. Su padre mor\u00eda en Francia poco despu\u00e9s de cruzar la frontera con sus hijos Ignacio y Vicente; \u00c1ngel y Miguel sufrieron la c\u00e1rcel, las depuraciones y los destierros; Jos\u00e9, Carlos y Fernando, tras pasar por la c\u00e1rcel, tomaron el camino del exilio a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Y ,mientras tanto, Lola se quedaba en Valencia ayudando, junto a su hermana Mar\u00eda, a su madre, y a sus hermanos presos. Ya nunca podr\u00eda ser m\u00e9dica. Pero tendr\u00eda que trabajar. Y eligi\u00f3 para ello una antigua afici\u00f3n de ni\u00f1a, que ya hab\u00eda practicado como amateur: el teatro. Aquello era todo un acto de rebeld\u00eda porque solo hab\u00eda tres cosas que su padre no soportaba: los militares, los curas\u2026 y los artistas. Tal vez por eso, antes de dar el paso, Lola quiso obtener el benepl\u00e1cito de su hermano \u00c1ngel, preso en la c\u00e1rcel Modelo de Valencia. A su hermano le pareci\u00f3 bien, as\u00ed que ella, con 22 a\u00f1os, decidi\u00f3 trasladarse en 1943 a Madrid donde pensaba encontrar mayores oportunidades. Sin embargo, no estar\u00eda sola en la capital. Se le unir\u00edan Gon\u00e7al Castell\u00f3, compa\u00f1ero de c\u00e1rcel de su hermano, con quien se cas\u00f3 en 1945, y su hija de una anterior relaci\u00f3n. Con \u00e9l tendr\u00eda a su hija In\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero sus inicios teatrales ser\u00e1n duros y la fama del apellido Gaos no se lo pondr\u00e1 f\u00e1cil. De hecho, a penas consigue algunos trabajos de meritoria, hasta que por fin consigue un peque\u00f1o papel en la versi\u00f3n de <em>Electra <\/em>que Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n estrena en el Mar\u00eda Guerrero en 1949. As\u00ed poco a poco, se ir\u00e1 haciendo un hueco esc\u00e9nico, a menudo en complicados montajes para la \u00e9poca, como <em>La casa de Bernarda Alba<\/em> estrenada en 1950. O interpretando a autores como Ibsen, el izquierdista brit\u00e1nico J. B Priestley o Jean Renoir. En 1959 intervendr\u00e1 en el <em>Woyzeck<\/em> de Georg B\u00fcchner, para m\u00e1s tarde encarnar personajes de August Strindberg en <em>Sonata de espectros<\/em> (1964) y <em>El pel\u00edcano (1968).<\/em><\/p>\n<p>Muy pronto tambi\u00e9n empezar\u00e1 su carrera cinematogr\u00e1fica. En 1949 har\u00e1 su primera aparici\u00f3n en el filme <em>El s\u00f3tano<\/em>, basado en un guion de Camilo Jos\u00e9 Cela, vecino de Lola Gaos en el edificio la madrile\u00f1a calle R\u00edos Rosas. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde dos j\u00f3venes cineastas, Juan Antonio Bardem y Luis Garc\u00eda Berlnga, la llaman para un peque\u00f1o papel en su primer largometraje: <em>Esa pareja feliz<\/em> (1951). Pero su definitiva su confirmaci\u00f3n llegar\u00e1 en 1961 cuando Luis Bu\u00f1uel la elija para uno de los personajes de <em>Viridiana<\/em>: la m\u00edtica escena de Lola fotografiando con la falda levantada la \u00faltima cena de los miserables se har\u00e1 ic\u00f3nica. Tras participar en la comedia de Jos\u00e9 Mar\u00eda Forqu\u00e9 <em>Atraco a las tres<\/em> (1962), Berlanga la volver\u00e1 a convocar en otra pel\u00edcula clave para la historia del cine espa\u00f1ol, <em>El verdugo<\/em> (1963). Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00e1 Bu\u00f1uel la recuperar\u00e1 en su nueva adaptaci\u00f3n de Gald\u00f3s, <em>Tristana<\/em> (1970).<\/p>\n<p>En aquella pel\u00edcula su cuerpo enjuto y peque\u00f1o, su voz dura y su rostro incisivo, contrastar\u00e1n con la sensualidad delicada de la joven Catherine Deneuve. Aquellas caracter\u00edsticas f\u00edsicas, que le hac\u00edan aparentar mayor edad que la que ten\u00eda, marcar\u00e1n su carrera y limitar\u00e1n en gran medida los papeles para los que es seleccionada. Sus trabajos para la televisi\u00f3n agravar\u00e1n ese encasillamiento. Lola lleg\u00f3 al nuevo medio cuando TVE iniciaba sus emisiones. De hecho, en 1957 participa ya en la comedia familiar <em>Los Tele-Rodr\u00edguez<\/em>, primera serie televisiva espa\u00f1ola. En la mayor\u00eda de las ocasiones le tocar\u00e1 encarnar el papel de la malvada, la criada, la bruja. Esto no le impedir\u00e1 desarrollar grandes interpretaciones, como la <em>Medea<\/em> que en 1966 protagoniza junto a Agustin Gonz\u00e1lez para la peque\u00f1a pantalla.<\/p>\n<p>Aquellas cualidades interpretativas no impidieron que se consolidase el t\u00f3pico que la bautiz\u00f3 como \u201cla mujer m\u00e1s fea de Espa\u00f1a\u201d. Un accidente m\u00e9dico incrementar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s la etiqueta. En abril de 1970 se le detectaron unos p\u00f3lipos de garganta que requirieron de una intervenci\u00f3n quir\u00fargica.En la operaci\u00f3n, el cirujano le cort\u00f3 una de las cuerdas vocales. Lola se qued\u00f3 muda. Fueron necesarios meses de rehabilitaci\u00f3n para que lograra recuperar el habla. Pero su voz se hab\u00eda roto definitivamente, limitando a\u00fan m\u00e1s sus opciones interpretativas.<\/p>\n<p>Pero la d\u00e9cada que comenzaba iba a ser crucial para el pa\u00eds. Y ella no estaba dispuesta a quedarse muda. Ni como actriz, ni como ciudadana. Menos aun como representante de la derrotada y humillada saga de los Gaos. Lo demostrar\u00e1 cuando el Jos\u00e9 Luis Borau la elija para protagonizar, junto a Ovidi Montllor, el guion de Manuel Guti\u00e9rrez Arag\u00f3n, <em>Furtivos <\/em>(1975). Se trata de una historia dura entre bosques de ensue\u00f1o que esconden relaciones de incesto, opresi\u00f3n, violencia. Es la gran met\u00e1fora de un franquismo. Pese al f\u00e9rreo control de la censura, el filme se estrena a principios de septiembre y, dos d\u00edas antes de que se ejecuten las \u00faltimas sentencias de muerte de la dictadura, ganar\u00e1 la Concha de Oro del Festival de San Sebasti\u00e1n. La pel\u00edcula se convierte en un \u00e9xito. Lola Gaos es reconocida como la gran actriz que es. Unas semanas m\u00e1s tarde fallece Francisco Franco.<\/p>\n<p>Se abre en el pa\u00eds una nueva etapa de esperanza, de ilusi\u00f3n, pero tambi\u00e9n de incertidumbres y de miedos. La calle est\u00e1 en ebullici\u00f3n y el compromiso pol\u00edtico de los Gaos impide que la actriz sea indiferente. Lola alzar\u00e1 su voz rota para reivindicar las libertadas, con m\u00e1s fuerza si cabe, consciente de la proyecci\u00f3n que le daba su \u00faltima pel\u00edcula. En diciembre de ese a\u00f1o la veremos en la multitudinaria manifestaci\u00f3n a las puertas de la c\u00e1rcel de Carabanchel para exigir la libertad de los presos pol\u00edticos. La marcha ser\u00e1 disuelta con violencia por la polic\u00eda. En mayo de 1976 participar\u00e1 en el homenaje a Miguel Hern\u00e1ndez que cientos de personas intentan realizar en Elche y que acabar\u00e1 entre los botes de humo y las porras de los \u201cgrises\u201d. En junio, se trasladar\u00e1 a Fuente Vaquero junto a Gabriel Celaya, Goytisolo, Gil-Albert, Nuria Espert o Blas de Otero, para participar en un acto en memoria de Lorca.Firmar\u00e1 manifiestos en favor de la amnist\u00eda, dar\u00e1 conferencias sobre la situaci\u00f3n de la mujer. En septiembre de ese a\u00f1o interviene en Vallecas en un acto de apoyo a la revoluci\u00f3n china al que asisten m\u00e1s de un millar de personas vigiladas de cerca por la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Este activismo se proyectar\u00e1 tambi\u00e9n en el \u00e1mbito profesional. Ser\u00e1 as\u00ed como Lola Gaos se convierta en uno de los rostros de la hist\u00f3rica huelga de actores que se extender\u00e1 por el pa\u00eds exigiendo mejoras laborales para estos trabajadores. De hecho, ella reniega del concepto de \u201cartistas\u201d, a su juicio los actores son trabajadores que merecen condiciones dignas. Y pagar\u00e1 por esta lucha: el 3 de marzo de 1976 es detenida en Aranjuez por la guardia civil al salir de una reuni\u00f3n de actores. Pasar\u00e1 dos noches en los calabozos de la siniestra Direcci\u00f3n General de Seguridad y ser\u00e1 puesta en libertad tras imponerle una multa de 100.000 pesetas, una cantidad desorbitada para la \u00e9poca. Esto no acobardar\u00e1 a la actriz que seguir\u00e1 luchando: ese mismo a\u00f1o demanda a RTVE ante Magistratura de Trabajo por incumplimiento de contrato.<\/p>\n<p>De este modo, la actriz sumar\u00e1 a la etiqueta de \u201cfea\u201d otras nuevas: radical, pol\u00e9mica, conflictiva. Si la primera la encasillaba en el trabajo, las nuevas le alejar\u00e1n de \u00e9l. Los contratos con televisi\u00f3n desaparecen, los encargos para el cine son cada vez m\u00e1s puntuales, en teatro no volver\u00e1 a tener un papel de relieve hasta 1980 en que el director Gerardo Malla la llame para el montaje de la obra de Domingo Miras, <em>De San Pascual a San Gil<\/em>. Pero esta marginaci\u00f3n, no llev\u00f3 a Lola Gaos a renunciar a sus ideas y su implicaci\u00f3n pol\u00edtica. Aunque, pese a sus firmes convicciones comunistas, nunca milit\u00f3 en ning\u00fan partido, la actriz se integrar\u00e1 en la candidatura del Frente para la Unidad de los Trabajadores que en las primeras elecciones de 1977 intentaba aglutinar a los sectores a la izquierda del PCE. En 1981 se la ver\u00e1 en primera marcha contra la base militar norteamericana en Torrej\u00f3n y se implicaba en las movilizaciones contra la OTAN.<\/p>\n<p>De este modo, Lola Gaos fue cayendo definitivamente en el ostracismo coincidiendo con la victoria del PSOE de Felipe Gonz\u00e1lez. Su rostro y su voz rasgados no parec\u00edan interesar en la imagen de la nueva Espa\u00f1a de la modernidad y el europeismo que se preparaba para los fastos de 1992. Se buscan nuevas caras, rostros y voces peculiares pero m\u00e1s amables y simp\u00e1ticas para la Espa\u00f1a de la Movida, como el Chus Lampreave que popularizar\u00eda Pedro Almodovar en sus pel\u00edculas. La fidelidad de Lola a sus ra\u00edces, a la memoria de los Gaos, a la memoria del sue\u00f1o de aquella perdida rep\u00fablica, no ten\u00eda cabida en el esp\u00edritu de la nueva \u00e9poca basado en el hedonismo, la autocomplacencia, el triunfo econ\u00f3mico y el olvido.<\/p>\n<p>La penuria de la actriz se vio acentuada adem\u00e1s por graves problemas personales. En 1982 se divorci\u00f3 de su marido, que le hab\u00eda acusado de maltratar a su hija de una relaci\u00f3n anterior, un caso del que se har\u00e1 eco hasta la prensa del coraz\u00f3n. En el juicio, la propia ahijada de Lola rechazar\u00e1 esas acusaciones de su padre. Tras la separaci\u00f3n, la exigua pensi\u00f3n que le pase su exmarido ser\u00e1 su \u00fanico ingreso, para ella y su hija In\u00e9s, periodista en paro. A ello se le sumar\u00e1 un estado f\u00edsico cada vez m\u00e1s delicado.En 1983 los m\u00e9dicos le diagnostican la enfermedad de Crohn, con reca\u00eddas peri\u00f3dicas que dificultaban aun m\u00e1s las cada vez m\u00e1s escasas propuestas de trabajo: en 1985 har\u00eda su \u00faltima obra de teatro,<em>Los abrazos del pulpo<\/em>, de Vicente Molina Fox; en 1987, Juan Antonio Bardem la volver\u00eda a recuperar para televisi\u00f3n en <em>Lorca, muerte de un poeta; <\/em>no volver\u00eda al medio. En 1988, interpret\u00f3 su \u00faltimo papel en cine, una fugaz aparici\u00f3n en la adaptaci\u00f3n que Ferran Llagostera hizo de la novela hom\u00f3nima de Ignacio Aldecoa, <em>Gran Sol<\/em>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s ya nada. Solo malvivir con la enfermedad a cuestas, sola en casa, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que su hija, sus gatos y sus perros. Casi disecada como las lechuzas que adornaban sus paredes. Aun as\u00ed, sacando fuerzas para no dejar de pedir trabajo, casi mendigarlo, para ella o su hija. Y mientras espera esa propuesta que nunca llega, se entrega a leer, a escribir. Y a recordar. C\u00f3mo no hacerlo sin renunciar a la memoria de los Gaos. Lo dejar\u00eda escrito en uno de sus poemas: Y amo toda esa sangre derramada\/Y odio por ella y por ella no olvido,\/ni perdono, ni le doy mi sonrisa y mi palabra\/a aquel que, ayer y hoy, es mi enemigo.<\/p>\n<p>El 4 de julio de 1993, un c\u00e1ncer de intestitino le arranc\u00f3 la vida. Hoy, 2 de diciembre de 2021, se conmemora el centenario de su nacimiento. Una buena fecha para recordar su vida, sus pel\u00edculas, su carrera. Pero, tambi\u00e9n, y no menos imprescindible, una fecha para no olvidar su injusta condena al olvido.<\/p>\n<p><em>Publicado originalmente en <\/em><strong><em>El Salto<\/em><\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los centenarios son a menudo un cierto acto de reparaci\u00f3n frente al olvido. Un olvido que durante muchos a\u00f1os fue impuesto a la fuerza. 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