{"id":35719,"date":"2021-10-04T19:33:45","date_gmt":"2021-10-04T17:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=35719"},"modified":"2021-10-06T20:52:18","modified_gmt":"2021-10-06T18:52:18","slug":"las-mujeres-en-la-posguerra-espanola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/las-mujeres-en-la-posguerra-espanola\/","title":{"rendered":"Las mujeres en la posguerra espa\u00f1ola"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_35720\" aria-describedby=\"caption-attachment-35720\" style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-35720 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mujeres-posguerra.jpg\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mujeres-posguerra.jpg 667w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mujeres-posguerra-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 667px) 100vw, 667px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-35720\" class=\"wp-caption-text\">Los a\u00f1os m\u00e1s duros del hambre en Espa\u00f1a.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Miseria: el final de una guerra<\/h3>\n<p>El d\u00eda 1 de abril de 1939 Mar\u00eda llor\u00f3, llor\u00f3 hasta agotar las l\u00e1grimas. Sucedi\u00f3 cuando la radio anunci\u00f3 que Franco hab\u00eda firmado el comunicado que daba la guerra por terminada. Entonces, en unos segundos, tres a\u00f1os de su vida pasaron por su mente. Se vio a s\u00ed misma a los quince a\u00f1os saliendo de su pueblo de Guip\u00fazcoa, Hernani, donde trabajaba en un laboratorio, para ir a Bilbao con su madre, viuda, su hermana, que ten\u00eda el marido combatiendo en el\u00a0frente republicano, su sobrina, una ni\u00f1a de\u00a0tres a\u00f1os y un beb\u00e9 de meses. \u00a1Solas en medio de la nada! Pasando por Bilbao, acab\u00f3 recalando en Santander, donde tuvo que asistir a la rendici\u00f3n de las tropas republicanas del frente del Norte. Sus ojos fueron testigos de militares que se arrancaban las charreteras<b> <\/b>de las chaquetas. Record\u00f3 c\u00f3mo una bomba lanzada desde el aire<b>,<\/b> por aquel maldito avi\u00f3n nacional<b>,<\/b> hund\u00eda el barco<b> <\/b>que hab\u00eda de trasladarles a su familia y a muchos de aquellos militares a Rusia. Y entonces se estremeci\u00f3. Al final: volver\u00eda al pueblo, para comprobar que de la casa donde habitaba de ni\u00f1a solo quedaban ruinas<b>. <\/b>Una tragedia, de la que<b> <\/b>nunca se sobrepuso<b>. <\/b>Hasta el fin de sus d\u00edas record\u00f3 el miedo. Las penurias. Los heridos. Los muertos. Ten\u00eda mucho que contar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del 1 de abril de 1939, Espa\u00f1a comenz\u00f3 a experimentar cambios muy importantes<b>.<\/b> El nuevo Estado empez\u00f3 a configurarse. Su m\u00fasica de fondo era el <i>Cara al sol<\/i>, el Oriamendi, el himno de la Legi\u00f3n y, c\u00f3mo no, el himno nacional. Los caf\u00e9s volvieron a abrir en toda Espa\u00f1a, y los teatros<b>.<\/b> Ni\u00f1os harapientos vagaban sin rumbo, sin hogar \u00a1Eran hu\u00e9rfanos! Y los vecinos comenzaron a recoger los escombros, a rehacer las casas, las calles\u2026 \u00a1Estragos y miserias de un pueblo desangrado! \u00bfY las mujeres? Las mujeres espa\u00f1olas, la mayor\u00eda, volvieron a ser invisibles. Fueron despojadas de los derechos que hab\u00edan adquirido durante la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Otro de los cambios experimentados en Espa\u00f1a fue ver de manera habitual gente uniformada<b>.<\/b> Vest\u00edan de uniforme el Jefe del Estado y tambi\u00e9n muchos miembros de su gobierno, militares de carrera como \u00e9l. Otros personajes eleg\u00edan el traje fascista. Adem\u00e1s de los militares y los falangistas<b>,<\/b> llevaban uniforme los chavales del Frente de Juventudes, las mujeres de la Secci\u00f3n Femenina, las de Auxilio Social, las Margaritas y los conductores y cobradores de los transportes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La Iglesia contribuy\u00f3 tambi\u00e9n de manera crucial a marcar los primeros a\u00f1os de la posguerra. Volvi\u00f3 a verse con naturalidad a sacerdotes ataviados con sotana y a monjas con sus tocas. Surgieron incluso otros h\u00e1bitos, de penitente, que muchas mujeres llevaban en cumplimiento de promesas hechas a Dios o a la Virgen: por la vuelta desde el frente de un marido, de un hijo o de otro familiar cercano. Generalmente estos trajes eran morados, marrones o negros, con un cord\u00f3n anudado a la altura de las caderas. Tambi\u00e9n se impusieron normas sobre la ropa que deb\u00edan llevar las mujeres en la calle: no pod\u00edan ir sin medias ni con los brazos al descubierto. Adem\u00e1s, en misa deb\u00edan llevar sus cabezas cubiertas, con una mantilla o velo. La moda de ropa interior femenina impon\u00eda el uso de la faja para sujetar las carnes de las mujeres y hacerlas menos pecaminosas para las miradas de los hombres. El luto<b>,<\/b> en aquella sociedad en la que hab\u00eda imperado y segu\u00eda imperando la muerte<b>, <\/b>obligaba a muchas mujeres a vestir de negro de pies a cabeza<b>,<\/b> durante largo tiempo, y a los hombres les colocaba un brazalete negro alrededor del brazo. El nuevo r\u00e9gimen se ir\u00eda afianzando en una sociedad dominada por la hipocres\u00eda.<\/p>\n<p>A partir de 1939, a la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles solo les quedaba una salida \u00a1la de de sobrevivir! No solo hubo vencedores y vencidos. Tambi\u00e9n hubo hambre, mucho hambre. \u00a1Y entre los vencidos mucho miedo! En sus casas no se hablaba de la guerra, porque en cada rinc\u00f3n de ella se ve\u00eda a un confidente, a un sopl\u00f3n. Un confidente pod\u00eda ser una persona normal, el vecino con el cual compart\u00edas mesa cualquier d\u00eda, el que te hab\u00eda ayudado en momentos de apuro. Pero \u00a1Ah! Ahora era diferente. El miedo, o la esperanza de recibir una recompensa, soltaban la lengua al delator. Cuando se recib\u00eda a amistades de confianza se aumentaba el volumen de la radio para evitar que el vecindario pudiera escuchar la conversaci\u00f3n. El secretismo era el pan de cada d\u00eda. En las zonas rurales, tener un huerto o un monte cercano era un privilegio en comparaci\u00f3n con quien sufr\u00eda el hambre en las ciudades, sobre todo en las m\u00e1s grandes. Lleg\u00f3 un momento en que muchas personas se levantaban a medianoche y, a escondidas, asustadas, se desplazaban hasta los pueblos para robar en los campos, porque era la \u00fanica manera de poder comer algo. La dictadura acab\u00f3 con los ahorros de media Espa\u00f1a: se retiraron de la circulaci\u00f3n 13.251 millones de pesetas republicanas y se anularon 10.356 millones m\u00e1s en dinero bancario <b>[1]<\/b>.<\/p>\n<p>El hambre, la bajada de defensas inmunol\u00f3gicas de la poblaci\u00f3n, y la falta de higiene, unido a una disminuci\u00f3n del nivel sanitario provocaron la eclosi\u00f3n de enfermedades infecciosas, que alcanzaron un inusitado protagonismo en los a\u00f1os posteriores a la guerra civil. La mortalidad infantil tuvo en Espa\u00f1a dos crisis importantes en el siglo XX: entre 1918-1920, primero, y entre 1937-1941, despu\u00e9s. En el caso de la segunda, solo en el oto\u00f1o de 1939 ya hubo tres epidemias simult\u00e1neas de viruela, difteria y tifus que ocasionaron una gran mortalidad de ni\u00f1os. Incluso en sus \u00faltimos coletazos, que alcanzaron el a\u00f1o 1942, en la provincia de Ja\u00e9n la mortalidad infantil alcanz\u00f3 una tasa del 35%, debido a la desnutrici\u00f3n, unida a la mala calidad y las deficiencias en la manipulaci\u00f3n de los alimentos.<\/p>\n<p>Las puertas de los cuarteles se llenaban de personas hambrientas. Acud\u00edan para poder comer lo poco que sobraba del rancho de los soldados. Los ni\u00f1os y los ancianos ten\u00edan que ir al Auxilio Social, donde, a cambio de cantar el <i>Cara al sol<\/i> con el brazo en alto, tambi\u00e9n se les daba un poco de comida: un plato de pur\u00e9 espeso de cereales cocidos durante bastante tiempo en agua, \u00abgachas o farinetas en Arag\u00f3n\u00bb, que ya les serv\u00eda para calentarse el est\u00f3mago <b>[2]<\/b>.<\/p>\n<p>El 14 de mayo de 1939, cuarenta y cuatro d\u00edas despu\u00e9s del final de la guerra, el Gobierno del general Franco implant\u00f3 la cartilla de racionamiento de alimentos para la poblaci\u00f3n del pa\u00eds. Eran unos documentos que daban derecho a recibir semanalmente los productos proporcionados por la Comisar\u00eda General de Abastecimientos. Una medida que se prometi\u00f3 provisional, pero que lleg\u00f3 a durar trece a\u00f1os. La Comisar\u00eda General de Abastecimientos racionaba los productos de primera necesidad en cantidades que no alcanzaban para evitar la desnutrici\u00f3n. El suministro se organiz\u00f3 de la siguiente manera: a cada habitante les daban la llamada \u00ablibreta de racionamiento\u00bb. Esta conten\u00eda varios sellos con las distintas leyendas: \u00abVale arroz\u00bb, \u00abVale pan\u00bb o bien \u00abpatatas\u00bb, \u00abaceite\u00bb, \u00abaz\u00facar\u00bb, as\u00ed como otro gen\u00e9rico que pon\u00eda \u00abVarios\u00bb. Este \u00faltimo era por si repart\u00edan alguna cosa durante ese mes que no estuviera programada. Las cartillas no estuvieron al alcance de todos. A veces, a las viudas de los fusilados del bando republicano no les fueron entregadas. Pronto se comprob\u00f3 que los alimentos suministrados carec\u00edan del valor nutritivo necesario para la subsistencia. Predominantemente, estos estaban compuestos por boniatos, garbanzos, pastas para sopas, bacalao y, muy de tarde en tarde, por carne de membrillo y chocolate terroso, incomestible. \u00a1El d\u00e9ficit de calor\u00edas y nutrientes b\u00e1sicos \u2014prote\u00ednas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, calcio y hierro\u2014 resultaba evidente! El pan se convirti\u00f3 en un alimento de lujo. Las cantidades variaban entre 150 y 200 gramos diarios solo para aquellas personas que ten\u00edan una cartilla de racionamiento de tercera. Solo los privilegiados afectos al r\u00e9gimen fascista ten\u00edan acceso a todos los alimentos que les apeteciera. El resto de la poblaci\u00f3n, la inmensa mayor\u00eda, se convirti\u00f3 en devoradora de algarrobas. La cebada tostada se empleaba como suced\u00e1nea de caf\u00e9. Las algarrobas se com\u00edan como si fueran lentejas. Con las cubiertas de los pl\u00e1tanos se hac\u00edan espesas \u2013o ligeras, depend\u00eda de las posibilidades de cada cual\u2013 cremas y pur\u00e9s.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os de hambre aparecieron una serie de productos que pusieron un punto de alegr\u00eda a las grises despensas de la posguerra: el Cola Cao, el flan Chino Mandar\u00edn, Gallina Blanca y sus productos como mito de una Espa\u00f1a que poco a poco dejaba atr\u00e1s la inmensa hambruna de los primeros a\u00f1os de la posguerra, y los quesitos fundidos El Caser\u00edo <b>[3]<\/b>.<\/p>\n<p>El suministro del racionamiento no era algo regular. Resultaba imprevisible. A veces, durante unos d\u00edas se abastec\u00eda a la poblaci\u00f3n<b>,<\/b> por ejemplo<b>,<\/b> de jab\u00f3n, bacalao y aceite, y en otros, de az\u00facar, garbanzos, un huevo y tocino.<\/p>\n<p>Las mujeres que estaban solas, bien por ser viudas, bien por tener los maridos en prisi\u00f3n o en el exilio, se vieron obligadas a ponerse al frente de la familia y salir en busca de alimentos en el mercado oficial. Un trabajo \u00edmprobo, que nadie parec\u00eda ver. El mercado se caracterizaba por el control de los precios y por la distribuci\u00f3n de productos a trav\u00e9s del racionamiento. Tambi\u00e9n tuvieron que recurrir al mercado negro extraoficial. El mercado negro era obligado para la mayor\u00eda de espa\u00f1oles debido a las carencias del primero. No todas consiguieron hacerlo siguiendo los cauces legales; algunas lo consiguieron salt\u00e1ndose los l\u00edmites de la ley. Las dificultades que establec\u00eda para ellas el control social del r\u00e9gimen as\u00ed lo impon\u00edan. Pero all\u00ed estaban ellas. Como siempre.<\/p>\n<h3>El negocio de la posguerra: el estraperlo<\/h3>\n<p>Pero, de repente, gracias al comienzo del estraperlo \u00a1hubo pan y hubo de todo! Pero solo si ten\u00edas dinero. Entonces consegu\u00edas toda clase de comida. Muchas personas se hicieron ricas con este negocio, que funcionaba de la manera siguiente: se tomaba un tren en la ciudad para ir a los pueblos a comprar comida, pues en algunos de ellos no faltaba. Al principio, la Guardia Civil o la polic\u00eda realizaban detenciones. Pasado un tiempo, fueron cogiendo confianza con los estraperlistas. Recib\u00edan propinas y, a veces, las mujeres se ve\u00edan obligadas a hacerles ciertos favores. Ellas lo sab\u00edan bien \u00a1La depravaci\u00f3n crece con el hambre! A partir de ello, correr con los fardos hacia los trenes fue m\u00e1s f\u00e1cil. La polic\u00eda se hac\u00eda la despistada. El ferrocarril fue uno de los escenarios preferidos por los estraperlistas para mover sus productos por el pa\u00eds. Los horarios previstos permit\u00edan fijar citas para realizar los intercambios, que normalmente se produc\u00edan antes de llegar a la estaciones, cuando el tren comenzaba a desacelerar. Los paquetes sujetos por ganchos se arrojaban por la ventanilla de los vagones, en puntos convenidos cerca de las estaciones <b>[4]<\/b>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, los productos de estraperlo se pod\u00edan intercambiar o vender. En un pa\u00eds donde aparentemente no hab\u00eda de nada, si se ten\u00eda dinero se pod\u00eda conseguir casi de todo: un kilo de az\u00facar costaba 1,90 pesetas a precio de tasa, pero en el mercado negro pod\u00eda llegar a alcanzar las 20 pesetas. Otro ejemplo: el aceite destinado al racionamiento se pagaba a 3,75 pesetas el litro y a 30 pesetas de estraperlo. En 1941, una ley advert\u00eda que el estraperlo se pagar\u00eda con la pena de muerte, pero ello solo sirvi\u00f3 para provocar el suicidio de un zaragozano que, por miedo, se arroj\u00f3 al Ebro.<\/p>\n<p>El tabaco fue tambi\u00e9n racionado y solo estaba destinado a los hombres. Las mujeres quedaban excluidas de su consumo, como de tantas cosas. Los fumadores secaban hojas de patatas que luego se fumaban, adem\u00e1s de recoger colillas. Los ni\u00f1os, los grandes perdedores de todas las guerras, siempre corriendo por las calles, ejerc\u00edan diferentes tareas. No era raro verlos recogiendo colillas para despu\u00e9s venderlas como tabaco picado.<\/p>\n<p>La necesidad descubri\u00f3 en cada espa\u00f1ol a un p\u00edcaro. Una buena parte de espa\u00f1oles se olvid\u00f3 de su conciencia, se hizo de doble fondo. Unos por necesidad, otros por el ansia de enriquecerse. Cu\u00e1ntas jud\u00edas, cu\u00e1nto aceite y cu\u00e1ntas planchas de tocino escondi\u00f3 la palabra estraperlo. Cualquier producto encontr\u00f3 su hueco en la cubierta de una rueda de repuesto, colgando entre las piernas de las mujeres al cobijo de las faldas, durmiendo entre las ropas de un beb\u00e9 inexistente, en los instrumentos de una banda de m\u00fasica.<\/p>\n<p>Sobre el papel, la ley era implacable con el mercado negro: lo asimilaba a la rebeli\u00f3n militar. Las penas pod\u00edan ser alt\u00edsimas. No obstante, solo los peque\u00f1os estraperlistas acabaron siendo juzgados, nunca aquellos que hicieron grandes fortunas con el contrabando. Como siempre, la justicia reca\u00eda entre los que nada ten\u00edan.<\/p>\n<p>Popularmente, el nombre que se dio a los coches de aquellos que se hab\u00edan enriquecido con el estraperlo fue el de \u00abHaiga\u00bb; era una mofa por su escasa cultura. Con el estraperlo aparecieron los nuevos ricos. En aquella Espa\u00f1a inculta hab\u00eda que ostentar para ser alguien. El estatus de una persona se mostraba con el autom\u00f3vil que conduc\u00eda. Se dec\u00eda popularmente que cuando estos nuevos ricos iban a comprar un coche ped\u00edan, simplemente, el m\u00e1s grande, el m\u00e1s caro o el mejor \u00abque haiga\u00bb. Realmente no es que se dijese \u00abhaiga\u00bb \u2014que tambi\u00e9n los habr\u00eda, no quepa duda\u2014, pero era una manera de ridiculizar la incultura de la dura posguerra: esa simple palabra pas\u00f3 a servir para nombrar a un tipo de autom\u00f3viles. La palabra \u00abhaiga\u00bb qued\u00f3 en el vocabulario popular como un vocablo despectivo. As\u00ed se defin\u00eda a los coches grandes y lujosos. Por regla general, eran de origen americano y en el mercado nacional eran los m\u00e1s grandes y de precio m\u00e1s alto. De los a\u00f1os cuarenta a los cincuenta es cuando hubo mayor producci\u00f3n de estos coches que tanto deseaban los nuevos ricos espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>La miseria de posguerra se ceb\u00f3 especialmente con las mujeres. Como hemos visto, muchas hab\u00edan quedado solas, con sus hijos, sus enfermos y sus ancianos. No era f\u00e1cil mantenerlos. Una de las consecuencias fue el aumento significativo de la prostituci\u00f3n. Tolerada hasta 1956, se convirti\u00f3 en una salida para unos hombres que viv\u00edan en una sociedad sexualmente oprimida. El gobierno cre\u00f3 instituciones para recluir a las prostitutas en burdeles de lujo, en algunos de los m\u00e1s de mil prost\u00edbulos que de forma oficial funcionaban en Espa\u00f1a o en otros muchos que lo hac\u00edan de forma clandestina bajo la protecci\u00f3n de respetadas viudas<b>.<\/b> Al abrigo de tantas ruinas que hab\u00eda dejado la guerra o en las salas de cine, ejerc\u00edan su oficio un ej\u00e9rcito de prostitutas. Por un Decreto publicado en el BOE el 20 de noviembre de 1941 se crearon las llamadas Prisiones Especiales para Mujeres Ca\u00eddas. De manera simult\u00e1nea, apareci\u00f3 el Patronato de Protecci\u00f3n a la Mujer, constituido formalmente en marzo de 1942. Estaba presidido por la esposa de Franco, Carmen Polo, apodada popularmente como \u00abla collares\u00bb, porque siempre iba cargada de ellos. Los espa\u00f1oles, a veces, conservaban ramalazos de humor, a pesar de todo. Sobre el papel, esta instituci\u00f3n trataba de impedir que las prostitutas fueran explotadas. Y quer\u00eda educarlas con arreglo a las ense\u00f1anzas de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. El patronato estaba encaminado tambi\u00e9n a la vigilancia y control de las prostitutas y de los locales de prostituci\u00f3n. Se puso en funcionamiento una red provincial que estaba destinada a controlar la moral. Denunciaba a los locales de baile, cines o piscinas que no cumplieran a rajatabla las reglas de comportamiento impuestas por aquella sociedad. Asimismo, en un intento de llegar a las mujeres que habitaban fuera de la ciudad, se cre\u00f3 la Hermandad de la Mujer y el Campo. Tuvo un papel importante en aquella Espa\u00f1a inculta y atrasada. Su mayor dedicaci\u00f3n estuvo orientada a hacer propaganda pol\u00edtica, y a ejercer un control social, no lo perdamos de vista, pero tambi\u00e9n organiz\u00f3 grupos femeninos que iban a los pueblos a ayudar en las tareas agr\u00edcolas. Las mujeres que llegaban a aquellos pueblos tambi\u00e9n informaban sobre principios b\u00e1sicos de higiene, como tambi\u00e9n cuidado de la casa y de la familia. Producto de estas actividades se creo el cuerpo de Divulgadoras Rurales Sanitario Sociales <b>[5]<\/b>.<\/p>\n<h3>La pata quebrada y en casa: la legislaci\u00f3n franquista<\/h3>\n<p>El primero de abril de 1939 finalizaba la guerra civil espa\u00f1ola y comenzaba una larga posguerra. Mucho se ha hablado en la historiograf\u00eda reciente de las ra\u00edces ideol\u00f3gicas que el r\u00e9gimen franquista impuso a la sociedad espa\u00f1ola durante cuarenta a\u00f1os. El legado del conservadurismo, del tradicionalismo y de un fascismo que hab\u00eda aparecido en distintos pa\u00edses europeos resulta innegable. En el caso de la mujer, sin embargo, el r\u00e9gimen franquista construy\u00f3 su propio modelo con la influencia tradicional y conservadora del catolicismo imperante, recuperado como uno de los pilares de legitimaci\u00f3n. La mujer se liber\u00f3, obligatoriamente, del trabajo asalariado, con el fin de que reprodujese en el hogar la misma estructura social que desde el poder se hab\u00eda trazado. No obstante, \u00bfno segu\u00edan las mujeres trabajando en el campo, en el servicio dom\u00e9stico y en muchas f\u00e1bricas, las textiles por ejemplo? Los anhelos del r\u00e9gimen de regresar a ideales tradicionales se tradujeron en todo un sistema de valores que impuso unas f\u00e9rreas normas morales e ide\u00f3 un modelo de mujer relegada a un segundo plano. Pero una cosa era el discurso y otra la realidad <b>[6]<\/b>.<\/p>\n<p>Dentro del marco de la cultura cat\u00f3lica imperante, el espacio para la mujer deb\u00eda reducirse a la familia, donde cumplir\u00eda el imprescindible papel de \u00abproporcionar hijos a la patria\u00bb. Se dise\u00f1\u00f3 un prototipo de espa\u00f1ola, cuyo modelo se hab\u00eda trazado desde la Iglesia, la escuela y los propios medios de comunicaci\u00f3n. Ella deb\u00eda ir convenientemente vestida, es decir, con mangas largas o que llegasen al codo, no deb\u00eda exhibir escotes y las faldas deb\u00edan ser holgadas de tal manera que no se\u00f1alaran los detalles del cuerpo. Los vestidos no pod\u00edan ser cortos ni transparentarse. Las j\u00f3venes no deb\u00edan salir nunca solas ni ir junto a hombres que no fueran de la familia <b>[7]<\/b>. El adulterio estaba penado severamente, pero solo si lo ejecutaba una mujer. Tambi\u00e9n se anularon las reformas republicanas m\u00e1s avanzadas, como los matrimonios civiles y el divorcio.<\/p>\n<p>En contra de lo que ocurr\u00eda en otros pa\u00edses occidentales con gobiernos democr\u00e1ticos, durante la guerra civil, en la zona nacional, se desincentiv\u00f3 la actividad laboral femenina. En contraste con la legislaci\u00f3n crecientemente igualitarista de los tiempos de la Segunda Rep\u00fablica, el franquismo puso en marcha una legislaci\u00f3n que dejaba fuera a las mujeres de numerosas actividades. Dice la profesora Lina G\u00e1lvez que \u00abmuchas medidas legislativas ten\u00edan como objetivo reafirmar la autoridad masculina en el seno del matrimonio, conforme el esquema organicista del propio Estado, seg\u00fan el cual el marido\/padre era el cabeza\/representante de la unidad familiar, como Franco lo era del Estado\u00bb <b>[8]<\/b>. Ya en el Fuero del Trabajo, decretado en 1938, se prohibi\u00f3 a las mujeres apuntarse como obreras en las oficinas de empleo. Hab\u00edan excepciones: si ellas eran las cabezas de familia y ten\u00edan que mantener a \u00e9sta con su trabajo, si se hab\u00edan separado de sus maridos, si el c\u00f3nyuge se hallaba incapacitado o si permanec\u00edan solteras, siempre que no tuvieran medios para ganarse la vida, o bien si dispon\u00edan de alg\u00fan t\u00edtulo con el que podr\u00edan ejercer alguna profesi\u00f3n. Mediante la Ley de reglamentaciones de 1942 se implant\u00f3 que la mujer, en el caso de que contrajera matrimonio, estaba obligada a abandonar el trabajo. Adem\u00e1s, la ley creaba los subsidios familiares, llamados popularmente \u00ablos puntos\u00bb. Ten\u00eda como misi\u00f3n mantener a la mujer en el hogar. A partir del segundo hijo, el subsidio ascend\u00eda a 30 pesetas mensuales y luego aumentaba progresivamente 15 pesetas por ni\u00f1o hasta un m\u00e1ximo de doce hijos. El pago se realizaba directamente al cabeza de familia. La mujer no recib\u00eda ning\u00fan tipo de ayuda. En 1944 fue reintegrado el C\u00f3digo Civil de 1888, que prohibi\u00f3 la capacidad decisoria de la mujer en el seno de la familia otorgada por la Segunda Rep\u00fablica. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, la Orden de 26 de marzo de 1946 privaba a los hombres del cobro del subsidio familiar cuando su mujer trabajase. Una manera m\u00e1s de convencer a las familias de la inutilidad del trabajo femenino. Estas medidas, natalistas, se vieron reforzadas cuando en muchas empresas, sobre todo en las p\u00fablicas, el cese temporal forzoso por matrimonio y la prohibici\u00f3n de emplear a mujeres casadas se restablecieron. El franquismo tambi\u00e9n acab\u00f3 con la coeducaci\u00f3n promovida durante la Rep\u00fablica y retom\u00f3 la educaci\u00f3n segregada de ni\u00f1os y ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Las hijas no pod\u00edan dejar el hogar hasta los veintitr\u00e9s a\u00f1os \u00absalvo para tomar estado\u00bb. La mayor\u00eda de edad no se adquir\u00eda hasta los veintiuno. Hasta entonces estaban bajo la tutela de los padres o marido. Esta tutela se traduc\u00eda en que las solteras o casadas no pod\u00edan escoger una profesi\u00f3n y ejercerla, ejecutar ninguna operaci\u00f3n de compraventa, firmar un contrato de trabajo o abrir una cuenta bancaria. Solo m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s, a partir de 1958, la mujer fue autorizada por la ley a ser tutora en testamentos.<\/p>\n<p>A pesar de este tipo de medidas, ya se ha comentado, durante las dos primeras d\u00e9cadas de la posguerra la presencia de mujeres en puestos asalariados aument\u00f3 de forma considerable. Debido a ello, hacia finales de los a\u00f1os cincuenta se produjo un cambio de actitud del r\u00e9gimen en lo que respecta al trabajo de la mujer. Ello conllev\u00f3 la revisi\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica: dada la necesidad de la expansi\u00f3n industrial se recurri\u00f3 al reclutamiento de mujeres. De entonces fue el Plan de Estabilizaci\u00f3n (1959) y el Plan de Desarrollo (1961). Hab\u00eda factores muy importantes para que el r\u00e9gimen decidiera estimular el trabajo femenino. En unos momentos en que se comenzaron a producir huelgas y conflictos en los lugares de trabajo, las mujeres significaban una mano de obra m\u00e1s disciplinada y sumisa.<\/p>\n<p>Ya en la d\u00e9cada de los sesenta, a partir de 1966, se permiti\u00f3 a la mujer ejercer como magistrada, jueza y fiscala de la Administraci\u00f3n de Justicia. Pero el art\u00edculo 416 del C\u00f3digo Penal castigaba duramente, con arresto mayor o multa, a las personas que de alguna manera facilitaran el aborto o evitaran la procreaci\u00f3n. La condena, no obstante, pod\u00eda reducirse si se alegaba la deshonra que significaba para la familia tener una madre soltera en su seno <b>[9]<\/b>.<\/p>\n<h3>Mujeres guerrilleras<\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Yo s\u00e9 mucho del miedo (La Parrillera)<\/em><\/p>\n<p>Las maquis est\u00e1n de moda. Periodistas y directores de cine se rinden ante esas figuras de mujeres silenciadas por d\u00e9cadas. Los relatos se han ido tejiendo principalmente a trav\u00e9s de las entrevistas realizadas a aquellas mujeres que, en los oscuros a\u00f1os cuarenta y cincuenta, se echaron al monte. Aunque actualmente de edad avanzada, la memoria persiste en estas antiguas guerrilleras como si se negara a abandonarlas hasta que desgranen sus historias. Los autores de estos relatos siempre deben tener en mente que<b> <\/b>cuando entras en el terreno de los hechos hist\u00f3ricos, del pasado, para evitar la ficci\u00f3n hay que imbuirse de las circunstancias generales, ser fieles al contexto y necesariamente luego intentar escuchar las peque\u00f1as cosas, las an\u00e9cdotas, descubrir las emociones, recoger los recuerdos\u2026 todo lo que te vas encontrando.<\/p>\n<p>Al terminar la guerra civil, en 1939, muchas personas se escondieron en los montes, en los bosques y comenzaron una lucha de resistencia contra el r\u00e9gimen franquista: fueron los maquis, guerrilleros. La historia oficial les denomin\u00f3 bandoleros. El car\u00e1cter pol\u00edtico de los guerrilleros fue plural. Tambi\u00e9n lo hab\u00eda sido el bloque republicano durante la guerra. En \u00e9l hab\u00eda una presencia importante de comunistas, socialistas y anarquistas. Pero, por diversas causas, los comunistas fueron ganando peso en relaci\u00f3n a las dem\u00e1s corrientes.<\/p>\n<p>Los maquis lucharon hasta la d\u00e9cada de los cincuenta del siglo pasado. Cuando nos vienen al recuerdo, pensamos en ellos en masculino, nada extra\u00f1o viniendo de una Espa\u00f1a donde la mujer no ten\u00eda presencia oficial. Pero lo cierto es que tambi\u00e9n hubo guerrilleras, como lo puso de manifiesto la periodista Ana R. Ca\u00f1il, galardonada en mayo del a\u00f1o 2008 con el Premio Espasa de Ensayo por su trabajo <i>La mujer del maquis. <\/i>En el libro hace un homenaje a estos \u00abproscritos\u00bb y olvidados de la posguerra espa\u00f1ola, y tambi\u00e9n a sus enlaces y sus familias.<\/p>\n<p><i>La mujer del maquis<\/i> personifica la opresi\u00f3n que sufrieron ciertos grupos de ciudadanos y sus familias durante el primer franquismo<b>. <\/b>As\u00ed lo afirman los relatos de los supervivientes y documentos \u00abdesenterrados\u00bb con posterioridad. En palabras de Fernando Savater, Ana R. Ca\u00f1il refleja una historia \u00absecreta y desgarradora\u00bb, la dolorosa situaci\u00f3n de la mujer en relaci\u00f3n con la lucha del maquis, que tiene un enorme valor como \u00abtestimonio del drama que se lidiaba en Espa\u00f1a en aquellos a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Manuela D\u00edaz Cabeza fue una guerrillera antifranquista. Su vida ha dado pie a <i>La Parrillera. Una maquis por amor<\/i>, una obra cinematogr\u00e1fica dirigida por Miguel \u00c1ngel Entrenas en 2009. Una obra que rescata la memoria de esta guerrillera que se vio obligada a recluirse en la sierra por las circunstancias. El proyecto ha sido impulsado por el Foro Ciudadano para la Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica de Andaluc\u00eda. Su presidenta, Mar T\u00e9llez, ha comentado a la agencia Efe que la iniciativa surgi\u00f3 de una entrevista que mantuvo en el a\u00f1o 2005 con la ya desaparecida guerrillera. En su opini\u00f3n, la pel\u00edcula es una forma m\u00e1s de hacer justicia a una mujer muy querida en Villanueva de C\u00f3rdoba. Tuvo la suerte de ver como su historia era llevada al cine \u00abentre l\u00e1grimas de alegr\u00eda y esperanza\u00bb despu\u00e9s de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de silencio.<\/p>\n<p>Esta guerrillera hab\u00eda nacido en Laguna del Pino (Villanueva de C\u00f3rdoba) en 1920, en una familia de militantes de izquierda. El primero en ir a la sierra en 1939 fue su marido, Miguel L\u00f3pez Cabezas <i>Mora\u00f1o<\/i> o <i>Parrillero<\/i>. Detenido al finalizar la guerra, fue liberado al mes siguiente, pero fueron a buscarlo una segunda vez, y escap\u00f3 al monte, donde form\u00f3 la partida guerrillera de Los Parrilleros.<\/p>\n<p>Para esos guerrilleros, para los maquis, ponerse en contacto con la familia resultaba un riesgo<b>.<\/b> Esto les obligaba necesariamente a mantenerse alejados de ella. Manuela D\u00edaz, valiente, se convirti\u00f3 en su enlace durante unos a\u00f1os. Despu\u00e9s se fue al monte con su marido.<\/p>\n<p>Por aquel entonces \u2014a comienzos de 1944\u2014, Manuela hab\u00eda quedado otra vez embarazada de su esposo. Mala fortuna en aquellas terribles circunstancias. Sola arrostr\u00f3 el parto. \u00a1En el monte! Pronto tuvo que asumir la dura realidad: no pod\u00eda hacerse cargo del beb\u00e9. Cedi\u00f3 a su hijo. Para aumentar el incre\u00edble drama de la mujer, poco despu\u00e9s ese ni\u00f1o enferm\u00f3<b> <\/b>y muri\u00f3 un a\u00f1o m\u00e1s tarde. Su pena fue enorme, \u00a1no ten\u00eda fin!<\/p>\n<p>Las desgracias para Manuela no acabaron aqu\u00ed. Cuando contaba 29 a\u00f1os de edad, fue detenida. Se le acus\u00f3 de \u00abconcubina\u00bb y tambi\u00e9n de haber pertenecido a las Mujeres Comunistas de Villanueva. Ingres\u00f3 en la c\u00e1rcel de Ventas al a\u00f1o siguiente. Se le conden\u00f3 a treinta a\u00f1os de c\u00e1rcel. En 1961 un indulto la puso en la calle<b>.<\/b> Dej\u00f3 estas palabras para la posteridad: \u00abYo s\u00e9 que la gente joven piensa que esto es mentira. Y yo les digo: Esto ha pasado porque yo lo he vivido\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>En 2010, Rub\u00e9n Buren dirigi\u00f3 una pel\u00edcula que se convirti\u00f3 en un homenaje a las mujeres que lucharon durante la posguerra. Se trata de<i> Maquis,<\/i> un largometraje en el que solo aparecen mujeres; habla de la rebeli\u00f3n de las guerrilleras. Ofrece un punto de vista novedoso: el de las mujeres que lucharon abajo, en los pueblos, mientras m\u00e1s arriba, en los bosques, sus compa\u00f1eros e hijos eran asesinados por la guardia civil.<\/p>\n<p>El argumento de <i>Maquis<\/i> se sit\u00faa en la Espa\u00f1a de 1949<b>,<\/b> un a\u00f1o crucial para la resistencia antifranquista. La guerrilla sigue en el monte, mientras abajo, en el llano, las mujeres sufren la represi\u00f3n. Algunas personas quieren olvidar y otras, en cambio, seguir luchando. Las mujeres de los pueblos permanecen en silencio, guardan secretos. Es el silencio de un pa\u00eds que no quiere recordar. Las tres mujeres protagonistas simbolizan las tres Espa\u00f1as: Adela, la m\u00e1s radical, a veces ego\u00edsta<b>, <\/b>da<b> <\/b>la impresi\u00f3n de que pierde la perspectiva sobre la realidad. No obstante, a la vez se muestra comprometida, y lucha contra la injusticia. Pilar, madre y suegra, es una se\u00f1ora cat\u00f3lica y conservadora que ha perdido a su marido y a su hijo en la guerra y quiere vivir tranquila, no desea que nada cambie<b>.<\/b> Por \u00faltimo, Sagrario representa esa Espa\u00f1a indiferente a todo, cautivada por la idea de \u00abprogreso\u00bb sin ninguna preocupaci\u00f3n pol\u00edtica <b>[10]<\/b>.<\/p>\n<p>Actualmente se hacen esfuerzos para rescatar del olvido la figura de la mujer guerrillera. No obstante, el paso del tiempo dificulta la labor. Es muy dif\u00edcil, pr\u00e1cticamente imposible, llegar a conocer de viva voz cu\u00e1l fue la presencia verdadera de las maquis en los montes y bosques espa\u00f1oles. Queda la esperanza de que algunas de ellas, antes de morir, pudieran compartir sus recuerdos con hijas y nietas. Si fue as\u00ed, si estos valiosos testimonios se han guardado en la memoria, podr\u00e1n ser relatados a otras mujeres, a otros hombres, de manera que fluyan a trav\u00e9s de los a\u00f1os, de los siglos <b>[11]<\/b>.<\/p>\n<p><b>Notas:<\/b><\/p>\n<p><strong>[1]<\/strong> Julio Mart\u00edn Alarc\u00f3n, \u00abDinero rojo: as\u00ed arruin\u00f3 Franco a los republicanos derrotados\u00bb, <i>El Confidencial<\/i>, 29\/6\/2017, <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2017-06-29\/dinero-rojo-franco-republica-guerra-ivil_1406693\/\">https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2017-06-29\/dinero-rojo-franco-republica-guerra-ivil_1406693\/<\/a><\/p>\n<p><b>[2] <\/b>Francisco Abad Alegr\u00eda, <i>Heraldo, <\/i>2014<i>.<\/i><\/p>\n<p><b>[3] <\/b>Isa\u00edas Lafuente, <i>Tiempos de hambre, <\/i>Temas de hoy, 1999.<\/p>\n<p><b>[4] <\/b>Ana Tudela, \u00abHambre, cartilla y estraperlo: Espa\u00f1a no come escr\u00fapulos\u00bb, <i>P\u00fablico<\/i>, 2 de marzo de 2009, <a href=\"http:\/\/www.publico.es\/actualidad\/hambre-cartilla-y-estraperlo-espana.html\">http:\/\/www.publico.es\/actualidad\/hambre-cartilla-y-estraperlo-espana.html<\/a><b><\/b><\/p>\n<p><b>[5] <\/b>M.\u00aa Jos\u00e9 Ruiz Somavilla y Isabel Jim\u00e9nez Lucena, \u00abUn espacio para mujeres. El Servicio de Divulgaci\u00f3n y Asistencia Sanitario-Social en el primer franquismo\u00bb, <cite>Historia Social<\/cite>, n\u00ba. 39 (2001), pp. 67-85.<\/p>\n<p><b>[6] <\/b>Cristina G\u00f3mez Cuesta, \u00abEntre la flecha y el altar: el adoctrinamiento femenino del franquismo. Valladolid como modelo, 1939-1959\u00bb. <i>Cuadernos de Historia Contempor\u00e1nea <\/i>2009, vol. 31, 297-317<\/p>\n<p><b>[7] <\/b>Encarna Nicol\u00e1s Mar\u00edn, <em>La libertad encadenada. Espa\u00f1a en la dictadura franquista 1939-1975<\/em>; extra\u00eddo de <em>Mujer y dictadura franquista<\/em>, de Manuel Ortiz Heras.<\/p>\n<p><b>[8]<\/b> Lina G\u00e1lvez, \u00abEspa\u00f1a en perspectiva de g\u00e9nero\u00bb, <i>La Vanguardia<\/i>, dossier n\u00ba 173, julio\/septiembre 2019.<\/p>\n<p><b>[9] <\/b>Carme Molinero, \u00abMujer, franquismo, fascismo. La clausura forzada en un \u201cmundo peque\u00f1o\u201d\u00bb, <i>Historia Social<\/i>, n.\u00ba 30, 1998.<\/p>\n<p><b>[10] <\/b>Jim\u00e9nez, Jes\u00fas, \u00ab\u201dMaquis\u201d, un homenaje a las mujeres que lucharon en silencio durante la posguerra\u00bb, RTVE, 2017, <a href=\"http:\/\/www.rtve.es\/noticias\/20170607\/maquis-homenaje-mujeres-lucharon-silencio-durante-posguerra\/1561202.shtml\">http:\/\/www.rtve.es\/noticias\/20170607\/maquis-homenaje-mujeres-lucharon-silencio-durante-posguerra\/1561202.shtml<\/a><\/p>\n<p><b>[11] <\/b>Pilar Bartolom\u00e9, \u00abLa guerrillera que sufri\u00f3 el olvido\u00bb, <i>El D\u00eda de C\u00f3rdoba<\/i>, 12 de marzo de 2017, <a href=\"http:\/\/www.eldiadecordoba.es\/cordoba\/guerrillera-sufrio-olvido_0_1116788681.html\">http:\/\/www.eldiadecordoba.es\/cordoba\/guerrillera-sufrio-olvido_0_1116788681.html<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<p><em>http:\/\/mientrastanto.org<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viaje al pasado<\/p>","protected":false},"author":15,"featured_media":35720,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[72],"tags":[],"class_list":["post-35719","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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