{"id":3464,"date":"2013-06-03T08:25:51","date_gmt":"2013-06-03T08:25:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/macroeventos-deportivos-nueva-forma-de-control-social-y-territorial-en-brasil\/"},"modified":"2021-11-08T20:02:09","modified_gmt":"2021-11-08T19:02:09","slug":"macroeventos-deportivos-nueva-forma-de-control-social-y-territorial-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/macroeventos-deportivos-nueva-forma-de-control-social-y-territorial-en-brasil\/","title":{"rendered":"Macroeventos deportivos: Nueva forma de control social y territorial en Brasil"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/foto_02.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"435\" \/><\/p>\n<p>El deporte es uno de esos raros fen\u00f3menos sociales capaces de desatar las m\u00e1s intensas pasiones. Por ello, no es extra\u00f1o que el actual capitalismo postindustrial y especulativo lo haya convertido en pieza clave para ese modelo de desarrollismo de los grandes eventos que ha ido promoviendo en las \u00faltimas d\u00e9cadas a golpe de Expos, Cumbres, afamadas regatas o competiciones de F\u00f3rmula 1. Y por encima de todos, convertidos en el m\u00e1s luminoso objeto del deseo, lasOlimpiadas y los Mundiales de f\u00fatbol. Las m\u00e1s diferentes ciudades de todo el mundo pugnan por convertirse en sede de estos macroeventos que presentar\u00e1n a sus respectivas ciudadan\u00edas como la gran oportunidad para proyectarse internacionalmente, remodelar su urbanismo y dinamizar sus econom\u00edas.<\/p>\n<p>Negocios y deportese fusionan as\u00ed \u00a0para desatar un tsunami de emociones en el que los n\u00fameros de la contabilidad son tanto o m\u00e1s asombrosos que las gestas de los atletas. Un tsunami que con su elecci\u00f3n para la organizaci\u00f3n del Mundial de F\u00fatbol en 2014 y las Olimpiadas en Rio para 2016, viene azotando a un Brasil que ve ambas fechas como la rev\u00e1lida definitiva a su entrada en el selecto club de los ricos. Las cifras previstas parecen justificar por s\u00ed solas las ilusiones.\u00a0 Seg\u00fan un estudio realizado por la consultora Ernest &amp; Young \u00a0en colaboraci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas,\u00a0 la organizaci\u00f3n de la Copa implicar\u00e1 para Brasil un gasto de unos 29.600 millones de reales (11.000 millones de euros), una cantidad compensada por 3,6 millones de empleos anuales por los preparativos, que a su vez distribuir\u00e1n una renta entre la poblaci\u00f3n de 63.480 millones de reales (24.100 millones de euros), adem\u00e1s de generar una recaudaci\u00f3n tributaria adicional de 18.130 millones (6.886 millones de euros). As\u00ed mismo, se espera un incremento del flujo tur\u00edstico del 74%.<\/p>\n<p>No obstante, los tsunamis no son solo dignos de admiraci\u00f3n por su manifestaci\u00f3n de naturaleza desbordada. La devastaci\u00f3n que dejan a su paso alcanza niveles sin duda no menos espectaculares. Sin embargo, los medios de comunicaci\u00f3n, que suelen centrar sus focos en esta letal irrupci\u00f3n de la calamidad en las vidas humanas cuando se trata de fen\u00f3menos sismol\u00f3gicos, normalmente optan por apartar del da\u00f1o colateral el objetivo de las c\u00e1maras cuando se trata de estos modernos tsunamis deportivos. Y, como no pod\u00eda ser de otro modo, da\u00f1os colaterales no faltan en las olas gigantes proyectadas sobre la tierra brasile\u00f1a por la Copa del Mundo y los juegos Ol\u00edmpicos. Un informe elaborado por los Comit\u00e9s Populares de la Copa enumera algunos. As\u00ed, por ejemplo, unas 170.000 personas \u2013seg\u00fan las estimaciones \u00a0m\u00e1s conservadores- se ver\u00e1n desplazados de sus casas como consecuencia de las obras de infraestructuras ligadas a las competiciones. Para la mayor\u00eda de ellos las alternativas recibidas son limitadas, cuando no, sencillamente inexistentes.<\/p>\n<p>El listado es interminable y est\u00e1 compuesto en su mayor\u00eda por favelas y ocupaciones irregulares\u00a0que, en muchos casos, tienen m\u00e1s de medio siglo de historia. En Curitiba, por ejemplo, la ampliaci\u00f3n del aeropuerto y las obras del estadio Joaquim Am\u00e9rico Guimar\u00e3es amenaza a m\u00e1s de 2.000 familias. Otras 6.900 ser\u00e1n desalojadas en Belo Horizonte a causa de la construcci\u00f3n de carreteras, hoteles, centros comerciales y otras infraestructuras. La resistencia ha sido dura. La represi\u00f3n tambi\u00e9n. Los vecinos de la comunidad Dandara fueron desalojados por la polic\u00eda sin orden judicial, utilizando gases y destruyendo las endebles barracas con el vuelo rasante de los helic\u00f3pteros. Mientras tanto, en Fortaleza 5.000 familias pierden sus casas por distintos proyectos de transporte p\u00fablico y 15.000 m\u00e1s por otras actuaciones urban\u00edsticas ligadas al Mundial. En Rio otras 3.000 viviendas se ver\u00e1n impactadas, mientras que en S\u00e3o Paulo se estima que solo las conexiones entre el futuro estadio del Corinthians y el aeropuerto internacional de Guarulhos afectaron a unos 4.000 hogares y amenazan a otros 6.000.<\/p>\n<p>La maquinaria del evento no respeta nada. El proyecto inmobiliario Granja Werneck prev\u00e9 ocupar en Belo Horizonte unos 10 millones de metros cuadrados para construir 75.000 apartamentos destinados a turistas, delegaciones deportivas y periodistas que acudan a cubrir los partidos del Mundial programados en la capital minera. Como una apisonadora, estos planes amenazan con llevarse por delante el Quilombo de Mangueiras, una comunidad creada en la segunda mitad del siglo XIX por descendientes de esclavos negros, de los que hoy apenas quedan 35 familias. Igualmente, el pasado 22 de marzo unidades de la polic\u00eda de choque entraron en las instalaciones del antiguo Museo del Indio en Rio de Janeiro. Aunque el museo estaba inactivo, colectivos ind\u00edgenas de distintas etnias manten\u00edan ocupado el espacio como referente cultural. El edificio fue demolido dentro de las obras del nuevo Maracan\u00e3.<\/p>\n<p>La contundencia en la ejecuci\u00f3n de estos proyectos adquiere en ocasiones tintes absurdos.Los habitantes de Vila Harmonia y Metr\u00f4 Mangueira, por ejemplo, recibieron un buen d\u00eda y por sorpresa una notificaci\u00f3n judicial conla orden de desalojo y el plazo fijado para dejar sus casas: cero d\u00edas. Los casos se repiten por las distintas sedes del campeonato de f\u00fatbol, en ocasiones alegando problemas geot\u00e9cnicos obviados durante d\u00e9cadas. Adriano Evangelista, vecino de Itaquera, en S\u00e3o Paulo, recuerda cuando le notificaron que deb\u00eda dejar su vivienda. \u201cVinieron y me entregaron un documento que dec\u00eda que la casa iba a ser clausurada. No me dijeron si iba a tener derecho a algo o si nos iban a trasladar a otro lugar\u201d. Situaciones, en suma, que no han dejado de provocar denuncias y quejas como las de \u00a0Jos\u00e9 Renato, uno de los afectados por las obras en Porto Alegre: \u201cno sabemos cu\u00e1ndo comenzar\u00e1n la obras, ni qui\u00e9n se ver\u00e1 afectado, o hacia d\u00f3nde ser\u00e1n realojadas las familias. Queremos tener el derecho a discutir nuestro futuro. Defendemos la realizaci\u00f3n de la Copa, pero con respeto a los derechos de la poblaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La opacidad se ha convertido en moneda corriente. La urgencia en el cumplimiento de los plazos o el argumento de un pretendido inter\u00e9s general hace que la falta de transparencia sea la norma en la tramitaci\u00f3n de estos grandes proyectos. Ello a pesar de la cascada de instituciones creadas, entre otras cuestiones, precisamente para encauzar la participaci\u00f3n, como el Comit\u00e9 Gestor da Copa 2014, el Grupo Executivo da Copa, elComit\u00e9 de Responsabilidad de las ciudades sede o la Autoridad P\u00fablica Ol\u00edmpica. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica la supuesta participaci\u00f3n se ha limitado a lo que algunos han denominado ir\u00f3nicamente como \u201cdemocracia directa del capital\u201d, donde lo que cuenta son las conversaciones a puerta cerrada entre instituciones y empresas privadas.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o pues que en este contexto entidades como Amnist\u00eda Intenacional\u00a0o la Plataforma Brasile\u00f1a de Derechos Humanos, Econ\u00f3micos, Sociales, Culturales y Ambientales, hayan criticado el impacto negativo de estas pr\u00e1cticas. Sus denuncias\u00a0 fueron o\u00eddas por el grupo de trabajo deNaciones Unidas sobre derechos humanos, especialmente las relativas a los procedimientos utilizados en algunos desalojos. Incluso, la ministra brasile\u00f1a de Derechos Humanos, Mar\u00eda do Rosario Nunes, tuvo que admitir, durante un encuentro con miembros del grupo de trabajo de la ONU en mayo de 2012, la necesidad de prestar una atenci\u00f3n especial a los derechos humanos en el marco de los proyectos vinculados a la Copa y el Mundial. Finalmente, en julio del pasado a\u00f1o,\u00a0 la comisi\u00f3n recomend\u00f3 a Brasil \u2013a propuesta de Canad\u00e1- que se tomaran medidas que \u201ceviten los desplazamientos y los desalojos forzosos. Adem\u00e1s, se reclamaba la necesidad de que los afectados tengan acceso a la informaci\u00f3n, incluyendo plazos, se realizaran negociaciones con los vecinos implicados para buscar alternativas o, en su caso, se fijaran indemnizaciones adecuadas\u201d.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/foto_03.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"466\" \/><\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, en la pr\u00e1ctica, al amparo de estos proyectos se est\u00e1 \u00a0promoviendo un modelo urban\u00edstico basado en la exclusi\u00f3n social y la criminalizaci\u00f3n de la pobreza. Es as\u00ed como en los \u00faltimos meses se han puesto en marcha aut\u00e9nticos cordones sanitarios para aislar de la pobreza las zonas deportivas y tur\u00edsticas potenciadas por los eventos. El exponente m\u00e1s directo ha sido, sin duda, las Unidades de Polic\u00eda Pacificadora(UPP) puestas en marcha en Rio con el objetivo declarado de controlar la violencia y el crimen organizado en las favelas. Sin embargo, para Cleonice Dias, l\u00edder comunitario en la favela de Cidade de Deus, la realidad tiene otra cara. \u201cNosotros, que somos de la comunidad, sabemos que la UPP busca satisfacer a la opini\u00f3n p\u00fablica mostrando que el Estado tiene el control de\u00a0 las comunidades. Quieren destacar que habr\u00e1 seguridad porque nosotros, los pobres, estaremos controlados y que pueden venir las inversiones para los macroeventos\u201d. El coronel de la Polic\u00eda Militar Robson Rodrigues confirmaba las sospechas de las comunidades: \u201crealmente son las Olimpiadas las que dictan nuestra selecci\u00f3n. Yo dir\u00eda incluso que sin este evento la pacificaci\u00f3n nunca habr\u00eda ocurrido\u201d.<\/p>\n<p>El modelo, exportado a otras ciudades como S\u00e3o Paulo, Salvador de Bah\u00eda o Curitiba, supone a menudo una aut\u00e9ntica militarizaci\u00f3n de la sociedad, implicando incluso al ej\u00e9rcito en estas labores de \u201cpacificaci\u00f3n\u201d. En total, Rio tiene previsto desplegar 40 UPP en la ciudad, con un despliegue de 8.ooo polic\u00edas y un coste anual estimado en 408 millones de reales (156 millones de euros). Parad\u00f3jicamente, las favelas y barrios situados en la zona oeste de la ciudad, controlados por milicias criminales en las que a menudo est\u00e1n implicados agentes p\u00fablicos, han sido excluidas del programa de pacificaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>M\u00e1s polic\u00edas, la misma pobreza<\/h3>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed han sido numerosas las voces que dentro y fuera de Brasil han denunciado esta criminalizaci\u00f3n de la pobreza. Y ello a pesar de que, seg\u00fan sus cr\u00edticos, los macrooperativos policiales y militares desplegados en Rio con motivo de otros eventos, no han logrado una reducci\u00f3n de los altos \u00edndices de criminalidad. En cualquier caso, est\u00e1 previsto que el aparato de seguridad en torno a la Copa del Mundo tenga un costo de 2.100 millones de reales (803,7 millones de euros) e implique la contrataci\u00f3n de 53.000 nuevos agentes. Mientras tanto, el pasado mes de marzo expresaba su preocupaci\u00f3n otro grupo de trabajo de Naciones Unidas, el responsable de analizar los casos de detenciones arbitrarias. En sus conclusiones, los expertos censuraron la pol\u00edtica de \u201climpieza de las calles\u201d que se est\u00e1 realizando en las ciudades brasile\u00f1as a costa de detenciones masivas de toxic\u00f3manos y pobres. Al mismo tiempo destacaban su preocupaci\u00f3n porque \u201cseg\u00fan relatos, habr\u00eda presiones para reforzar este tipo de detenciones debido a los grandes eventos de los que Brasil ser\u00e1 sede, como la Copa del Mundo 2014 y los Juegos Ol\u00edmpicos en 2016\u201d.<\/p>\n<p>Las sombras ligadas a estos macroeventostambi\u00e9n se proyectan sobre uno de los aspectos m\u00e1s destacados en su justificaci\u00f3n: el empleo. En este sentido, las condiciones laborales en las obras de construcci\u00f3n de las instalaciones han provocado no pocos paros y huelgas, hasta el punto de que el entonces ministro de Deporte, Orlando Silva, del Partido Comunista de Brasil (PCdB), lleg\u00f3 incluso a apelar al \u201cpatriotismo de los trabajadores\u201d para no retrasar las proyectos. A ello se le suma el castigo que sufre el comercio informal, un sector clave para la supervivencia econ\u00f3mica de miles de brasile\u00f1os de renta baja. Y es que el monopolio econ\u00f3mico impuesto por la Federaci\u00f3n Internacional de F\u00fatbol (FIFA) sobre los estadios y sus alrededores para garantizar el negocio a sus empresas y patrocinadores, pasa por la marginaci\u00f3n, cuando no directa criminalizaci\u00f3n, de vendedores callejeros tan tradicionales como las baianas de Salvador que estos d\u00edas se movilizaban contra el veto que les impedir\u00e1 vender junto al estadio, su t\u00edpica comida afrobrasile\u00f1a de acaraj\u00e9.<\/p>\n<p>En realidad, no resulta extra\u00f1o si se tiene presente que la organizaci\u00f3n de este tipo de eventos es, esencialmente, un gran negocio. Y tampoco muy transparente. La adjudicaci\u00f3n de la gesti\u00f3n del nuevo estadio Maracan\u00e3 de Rio de Janeiro es una buena muestra. El contrato fue adjudicado este mes de mayo al Consorcio Maracan\u00e3 S.A. por un periodo de 35 a\u00f1os, a cambio de la inversi\u00f3n de unos 300 millones de d\u00f3lares en mejoras del entorno y el pago de unos 2,2 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o al gobierno estadual. En compensaci\u00f3n obtendr\u00e1 unas ganancias totales de 715 millones de d\u00f3lares. Entre las empresas que componen el consorcio est\u00e1 Obedrecht que junto a la sociedad Mendes Junior, responsable de la construcci\u00f3n del nuevo estadio de Salvador de Bah\u00eda, son dos de las firmas que mayores aportaciones realizaron a las campa\u00f1as electorales de 2006 y 2010 de Aldo Rebelo, candidato del PCdB y actual ministro de Deportes. En concreto, juntas donaron unos 83.500 d\u00f3lares a su candidatura, si bien los defensores del ministro se\u00f1alan que en aquel momento las empresas \u2013que tambi\u00e9n donaron dinero a otros candidatos- no pod\u00edan saber su nombramiento en octubre de 2011. Un nombramiento, por cierto, provocado por la salida de su antecesor y compa\u00f1ero de partido, acosado por denuncias de corrupci\u00f3n. En cualquier caso, el pasado 27 de abril la polic\u00eda dispersaba con gases a un grupo de manifestantes que denunciaba irregularidades en la concesi\u00f3n durante la inauguraci\u00f3n del nuevo campo de f\u00fatbol. Solo unos d\u00edas m\u00e1s despu\u00e9s la Justicia iba m\u00e1s all\u00e1 y anulaba la adjudicaci\u00f3n, despu\u00e9s de que una jueza carioca aceptaba el recurso de la Fiscal\u00eda en el que se planteaba \u201cla presencia de ilegalidades que contaminan la licitaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>De este modo, el deporte se transforma en motor de una burbuja especulativa que, en ocasiones, adquiere niveles il\u00f3gicos. La evoluci\u00f3n del mercado inmobiliario en Rio es un buen reflejo de ello. La capital carioca experiment\u00f3 entre 2010 y 2012 una encarecimiento del 116,6% en el precio de venta de las viviendas, revalorizaci\u00f3n que en el caso de los alquileres fue del 68,5%. En algunas zonas la subida de los precios ha sido todav\u00eda mayor, sobre todo en el \u00e1rea centro donde barrios como Cidade Nova e Est\u00e1cio se revalorizaron desde 2008 hasta enero de 2013 por encime del 300%.<\/p>\n<p>De nuevo, las obras del emblem\u00e1tico Maracan\u00e3 resultan paradigm\u00e1ticas. Entre 1999 y 2006, el gobierno de Rio de Janeiro invirti\u00f3 unos 400 millones de reales (unos 153,9 millones de euros) \u00a0en adaptar sus instalaciones a las exigencias de la FIFA. Solo \u00a0cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde toda esa inversi\u00f3n acabar\u00eda en la basura al decidirse cerrar el campo y acometer las obras del Nuevo Maracan\u00e3 por un valor m\u00ednimo de 808 millones de reales (unos 310,9 millones de euros). Los trabajos, adem\u00e1s, tambi\u00e9n han implicado la demolici\u00f3n del Estadio de Atletismo C\u00e9lio de Barros, una de las mejores pistas del pa\u00eds, o el parque acu\u00e1tico Julio Alamare que ahora, en el mejor de los casos, tendr\u00e1n que ser reconstruidos en otro lugar.<\/p>\n<h3>La FIFA quiere consumidores<\/h3>\n<p>La propia FIFA es responsable en gran medida de esta visi\u00f3n economicista. Curiosamente fue un brasile\u00f1o, Jo\u00e3o Havelange, quien con su llegada a la presidencia de la organizaci\u00f3n all\u00e1 por 1974, sent\u00f3 las bases de esta concepci\u00f3n empresarial y mercantilista del f\u00fatbol al vincular las competiciones con el patrocinio de grandes firmas como Adidas o Coca Cola y al transformar los derechos de televisi\u00f3n en una de las claves del negocio. El \u00a0modelo fue consolidado por su sucesor y actual presidente, Joseph Blatter. Modelo que ha despertado no pocas voces cr\u00edticas en Brasil durante los \u00faltimos meses. Una de ellas es la del ex futbolista y actual diputado por el Partido Socialista de Brasil, Rom\u00e1rio da Souza Faria. \u201cBrasil ser\u00e1 entregado a una FIFA que se va a llevar m\u00e1s de 3.000 millones de reales y no va a pagar ni mil\u201d, denunciaba en una entrevista al diario O Globo. El veterano deportista tambi\u00e9n\u00a0 denunciaba la exclusi\u00f3n de las capas medias y populares de un Mundial que solo podr\u00eda ser disfrutado por una minor\u00eda de extranjeros y miembros de las clases altas brasile\u00f1as, al tiempo que rechazaba las imposiciones de la FIFA. \u201cBrasil no puede darse a cambio de una Copa\u201d, se\u00f1alaba.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la mayor paradoja de todo ello sea que entre las numerosas\u00a0 v\u00edctimas colaterales del modelo FIFA se encuentre el propio f\u00fatbol y especialmente, la forma en que el aficionado brasile\u00f1o viv\u00eda la torcida. Como destaca el antrop\u00f3logo Marcos Alvito, el objetivo estransformar al torcedor en consumidor, al tiempo que se impone en los estadios la misma vigilancia pan\u00f3ptica que se promueve en las calles. \u201cLas autoridades intentan garantizar un f\u00fatbol \u2018higienizado\u2019, un producto televisivo no perturbado por ning\u00fan disturbio, donde la torcida y sus manifestaciones m\u00e1s extremas aparecen como aquello que en teor\u00eda de la comunicaci\u00f3n se llama ruido\u201d, se\u00f1ala este profesor de Historia en la Universidad Federal Fluminense y uno de los fundadores de la Asociaci\u00f3n Nacional de Torcedores.<\/p>\n<p>Alvitoinsiste en c\u00f3mo, con la excusa de la violencia en los estadios, \u201chan sido tomadas una serie de medidas de control y monitorizaci\u00f3n de todos lostorcedores\u201d. En este sentido, el \u00a0tambi\u00e9n antrop\u00f3logo Antonio Holzmeister recog\u00eda en su cuaderno de campo el impacto de estas pr\u00e1cticas a prop\u00f3sito de su experiencia durante un partido entre el Atl\u00e9tico Paranense y el Paran\u00e1. \u201cLo que m\u00e1s me impresion\u00f3 fue cuando un jugador del Paran\u00e1 lanz\u00f3 el bal\u00f3n a la grada, que fue r\u00e1pidamente escondido por un torcedor atl\u00e9tico debajo de su camisa. Poco despu\u00e9s escucho en los altavoces: \u2019Torcedor atl\u00e9tico que viste la camiseta n\u00famero 23, usted est\u00e1 siendo filmado, devuelva la pelota inmediatamente o ser\u00e1 expulsado del estadio\u2019. Intimidaci\u00f3n r\u00e1pidamente obedecida por el aficionado\u201d.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, el torcedor brasile\u00f1o ve como paulatinamente las normas de la FIFA le impiden buena parte de sus manifestaciones m\u00e1s particulares como las bandas de m\u00fasica, los grupos de percusi\u00f3n, las coreograf\u00edas, las bengalas, el baile de banderas, los gigantescos bandeir\u00f5es capaces de ocultar toda una grada, o simplemente, seguir en pie el partido. En buena medida eso se ha debido a los cambios introducidos en los estadios que tienden a una dr\u00e1stica reducci\u00f3n de su capacidad, especialmente de las localidades m\u00e1s baratas. Maracan\u00e3 vuelve a ser ejemplificador. Inaugurado como el mayor estadio del mundo con una capacidad oficial para 155.000 personas, lleg\u00f3 a acoger a m\u00e1s de 200.000 espectadores en la m\u00edtica final de la Copa de 1950 donde Brasil cay\u00f3 derrotado tras una remontada de la selecci\u00f3n uruguaya. El 80% de aquel aforo estaba destinado para las entradas m\u00e1s baratas. Ahora, el nuevo Maracan\u00e3 ha limitado su capacidad a unas 78.000 plazas, todas sentadas y acolchadas, que incluyen el palco de autoridades y de prensa, as\u00ed como unos 12.750 asientos VIP distribuidos entre 10.000 asientos Premium y 110 palcos privados de 80 metros cuadrados cada uno y aforo para 25 personas.<\/p>\n<p>Todo ello ha ocasionado unincremento desorbitado del precio de las entradas que, a su vez, aleja a las capas populares de los estadios. Seg\u00fan un estudio realizado por la consultora Pluri, el coste de las entradas de f\u00fatbol en Brasil ha subido un 300% en la \u00faltima d\u00e9cada, pasando de los 9,50 reales de media que costaban en 2003 a los 38 que se paga en la actualidad. Este encarecimiento es muy superior tanto a la inflaci\u00f3n del 73% acumulada durante ese mismo periodo, como a la revalorizaci\u00f3n del 37% experimentado por la renta media del trabajador que, seg\u00fan el estudio, se sit\u00faa hoy en unos 1.955 reales (754 euros).<\/p>\n<p>Brasil parece as\u00ed desandar el camino recorrido en los inicios del pasado siglo, que le llev\u00f3 hasta convertir el f\u00fatbol en una de sus principales\u00a0 se\u00f1as de identidad. Si a finales del siglo XIX el balompi\u00e9 lleg\u00f3 al pa\u00eds en las aristocr\u00e1ticas maletas de j\u00f3venes que, como Charles Miller u Oscar Cox, regresaban de estudiar en Inglaterra, las primeras d\u00e9cadas del siglo XX fueron el escenario de un aut\u00e9ntico conflicto social por la democratizaci\u00f3n del deporte. Mientras la \u00e9lite social defend\u00eda un modelo que expulsaba de los campos y las competiciones de prestigio a los negros y los trabajadores, estos por su cuenta inventaban en las calles ese juego creativo e imaginativo que acabar\u00eda caracterizando al f\u00fatbol brasile\u00f1o. Ser\u00e1 en los a\u00f1os 20 y 30 cuando la paulatina profesionalizaci\u00f3n del f\u00fatbol permiti\u00f3 la irrupci\u00f3n de jugadores negros y de las clases populares, mientras el nuevo sistema de venta de entradas lo transformaba en un espect\u00e1culo de masas rescat\u00e1ndolo de los clubes privados de la burgues\u00eda blanca. Paralelamente, fue tomando cuerpo una manera de vivir la afici\u00f3n que al entroncar con el esp\u00edritu de rebeld\u00eda juvenil de los a\u00f1os 70, acab\u00f3 hallando su m\u00e1xima expresi\u00f3n en la torcida organizada.<\/p>\n<p>Hoy la globalizaci\u00f3n ha convertido a Brasil en un exportador nato de jugadores al precio de vaciar sus clubs de las grandes figuras sobre las que se asentaba la afici\u00f3n. As\u00ed, al pasear por las calles brasile\u00f1as es casi m\u00e1s f\u00e1cil tropezarse con aficionados vistiendo camisetas del FC Barcelona, el Real Madrid o cualquier otro equipo europeo donde juegue alguna de las figuras brasile\u00f1as, que con torcedores luciendo los colores del Corinthians, el Fluminense o el Vasco de Gama. Ahora las restricciones impuestas por la FIFA amenazan con dar el tiro de gracia a una forma de vivir el f\u00fatbol que, con todas las contradicciones sociales y pol\u00edticas que caracterizaron su historia, se convirti\u00f3 en se\u00f1a de identidad de un pa\u00eds. Un golpe final que llega con el implacable tsunami del Mundial y sus secuelas de especulaci\u00f3n inmobiliaria, mercantilizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n social justificadas en nombre del mayor espect\u00e1culo del mundo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/foto_04.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"402\" \/><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pobres y \u201ctorcedores\u201d se convierten en las grandes v\u00edctimas de los preparativos del Mundial y las Olimpiadas en Brasil. 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