{"id":3245,"date":"2013-04-26T12:48:16","date_gmt":"2013-04-26T10:48:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/"},"modified":"2021-12-10T12:16:00","modified_gmt":"2021-12-10T11:16:00","slug":"en-la-orilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/en-la-orilla\/","title":{"rendered":"En la orilla"},"content":{"rendered":"<p>Quedaron atr\u00e1s los numerosos furgones cargados de obreros y \u00a0camiones que circulaban con hierros y ladrillos destinados a la construcci\u00f3n, en Olba los andamios son columpios vac\u00edos y las estructuras de las viviendas son nichos para fantasmas, en el bar Casta\u00f1er, Bernal, Justino, Francisco y Esteban se escupen las penas mientras juegan a las cartas con el \u00e1nimo abatido por ese imborrable recuerdo de los a\u00f1os luminosos que arrastraron con todo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_02.jpg\" alt=\"alt\" width=\"700\" height=\"380\" \/><\/p>\n<p>En la costa valenciana la euforia econ\u00f3mica ya no se vislumbra,\u00a0 ahora se venden las mejores almas a Dios porque el Diablo ya se ha ido y los yates son reliquias nuevas que el precio \u00a0alto del combustible impide disfrutar, \u00a0se vive otro tiempo, son nuevos tiempos y aunque duros, aun pasean y \u00a0corren por la playa ancianos ingleses deseosos de seguir huyendo como si la muerte corriera veloz por detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Bien es sabido que todo lo que comienza termina, pero nadie pensaba que las cosas, finalmente acabar\u00edan as\u00ed, con 3, 5 millones de pisos vac\u00edos donde la oscuridad duerme tranquila y \u00a06 millones de parados que ya se han acostumbrado al insomnio, y los que no hurgan en contenedores, \u00a0hurgan en su pasado para ver d\u00f3nde qued\u00f3 la puerta de salida, son ahora ya casi dos millones las familias que tienen a todos sus miembros en el paro, en los comedores populares se multiplican los platos, el suicidio y el crimen se ha convertido en \u201cla venganza del pobre\u201d, del nuevo pobre del primer mundo, al tiempo que los ricos se blindan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Desde que quebr\u00f3 la carpinter\u00eda, herencia del abuelo muerto en la guerra civil de un tiro en la nuca, Esteban ha aprendido a oler el fracaso, jug\u00f3 todas sus cartas y perdi\u00f3, asiste al bar Casta\u00f1er y se suma a esa ch\u00e1chara cotilla que despelleja a los conocidos, la ambici\u00f3n a \u00e9l se la contagi\u00f3 Tom\u00e1s Pedr\u00f3s: el depredador de Olba que en \u00a0tiempos de bonanza \u00a0derramaba empleo a su paso y que, encarnando a un Dios contempor\u00e1neo sigue haciendo m\u00e1s o menos lo mismo: les consigue trabajo a decenas de obreros a cambio de quedarse con un veinte o veinticinco por ciento, gestiona \u00a0grupos de alba\u00f1iles, fontaneros, brigadas de ch\u00f3feres; para \u00e9l no existe el l\u00edmite, tiene la ambici\u00f3n en la sangre y \u00a0hace lo que haga falta.<\/p>\n<p>Un d\u00eda \u00a0Esteban cedi\u00f3 a la tentaci\u00f3n y se asoci\u00f3 con Pedr\u00f3s: esa fue su ruina pero ya no es \u00a0tiempo de se\u00f1alar culpables como mecanismo de salvaci\u00f3n. Ahora Esteban asume su derrota personal y salpica, como siempre, a sus cinco empleados que cuando ten\u00edan trabajo despertaban contentos y viv\u00edan bien; sabe que de momento le ha tocado interferir en el destino de esos hombres trabajadores \u00a0y\u00a0 se le hace duro ver la cara que pone \u00a0Joaqu\u00edn cuando se entera de que la carpinter\u00eda no va m\u00e1s. \u00c1lvaro, Jorge, Julio y Amed no se lo creen pero la realidad es una y el tiempo transcurre\u00a0 y hay que comer todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Esteban se ha visto en la cruel necesidad de prescindir tambi\u00e9n \u00a0de Liliana, aquella colombiana de \u00a0manos salvadoras que le hac\u00eda apacibles los d\u00edas y que, guarda en casa el rencor de Wilson,\u00a0 su marido que encuentra refugio en el alcohol. Para Liliana es ahora tambi\u00e9n\u00a0 todo tan distinto que rememora la ilusi\u00f3n\u00a0 que un d\u00eda tuvo por vivir en Espa\u00f1a: tierra prometida que nunca dej\u00f3 de ser la cuna de los lobos. Ella, que ha encontrado en la \u00a0paciencia un oficio, con un cari\u00f1o casi familiar se hac\u00eda cargo de los cuidados requeridos por el anciano padre de Esteban, que no se termina de morir. \u00a0Esteban con Liliana mantiene estrechas tertulias de calidez, hace uso de la falsedad de sus manos para saciar su dormido apetito, aun cuando\u00a0 \u00e9l \u00a0vive \u00a0con\u00a0 el recuerdo adormecido de Leonor, la mujer que nunca le dio un hijo, aquel amor de juventudes y promesas \u00a0que le fue arrebatado por Francisco: peso pesado de la especulaci\u00f3n, pol\u00edtico, escritor, catador, periodista de la gastronom\u00eda y degustador de vicios, que siempre prefiri\u00f3 \u00a0contemplar el mundo con indiferencia pues \u00a0\u201c mientras no le tiren la basura del otro lado de la tapia, ni le llegue el olor de podredumbre a la terraza, se puede hundir el mundo en mierda\u201d. S\u00ed: Francisco tambi\u00e9n pensaba as\u00ed e hizo dinero pero aunque se vali\u00f3 de su falso cari\u00f1o la \u00a0vida le jug\u00f3 una mala pasada. Ahora mantiene viva el aurea de su espejismo y cree seguir teniendo en Esteban a un amigo de los que saben compartir.<\/p>\n<p>Al margen de cualquier dolor Esteban asume su responsabilidad: debe pagar con cuidados todo lo que su padre, aquel Liebknecht dom\u00e9stico, \u00a0le dio en vida. Es su dolor m\u00e1s grande, el precio a devolver. \u00a0Pagar con su vida, la que le resta, \u2014no sabemos hasta cu\u00e1ndo porque\u2026 hay un embargo en camino, \u2014los cuidados que requiere su Tamagotchi afectado por una demencia ciclot\u00edmica. \u00a0Esteban tiene otros hermanos, el fallecido\u00a0 German, Juan y Carmen, ella completa el ego\u00edsta cuadro familiar pues imposta nostalgia cuando llama por tel\u00e9fono interes\u00e1ndose por su padre, pretexto que no hace sino dejar claro que est\u00e1 pendiente del dinero existente en esas cuentas ocultas del anciano y \u00a0que por supuesto le corresponder\u00e1, cuando su padre termine sus d\u00edas en esta vida.<\/p>\n<p>Para Esteban la a\u00f1oranza es un dolor,\u00a0 a\u00f1ora su infancia, cuando todo era \u201ccerteza bajo la manta, calor de nido, puedo cerrar los ojos, porque me protege la mujer que tiene voz de ni\u00f1a, \u00a0ante m\u00ed se abre un futuro sin l\u00edmite. Puedo ser lo que quiera y llegar donde desee\u201d, se le vienen a la cabeza los aprendizajes de pesca al lado de su t\u00edo Ram\u00f3n, los tiempos cuando \u00a0tras abandonar los estudios de bellas artes, porque artista nunca quiso ser, \u00a0decidi\u00f3 centrarse en la carpinter\u00eda, entonces todo parec\u00eda posible y no estaba tan mal solicitar un cr\u00e9dito para meterse en una inversi\u00f3n mayor, sin importarle que para ello tuviera que poner en riesgo la vivienda de su padre. Pero daba igual \u00a0porque en esos tiempos de billetes morados no se ve\u00edan con lupa los nombres, daba igual la firma, el alta en la seguridad social o la comilona a cargo de la empresa, las putas del Lovers; \u00a0daba igual un coche que tres. De eso sab\u00eda bien Pedr\u00f3s y su mujer, de eso sab\u00edan bien Francisco y Leonor quien a cargo del restaurante Cristal de Mal\u00f3n, \u00a0alcanz\u00f3 dos estrellas Michel\u00edn. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda hecho de su vida Leonor, aquella hija de un pescador, si se hubiera quedado a vivir en Olba?,\u00a0 algunos de ellos alcanzaron el cielo para despu\u00e9s caer en picada. Otros\u2026 alcanzaron el cielo de verdad.<\/p>\n<p>En la orilla,\u00a0 editorial Anagrama (2013), nos deja un sabor amargo en la boca, y muy en claro que la muerte es la justicia \u00a0suprema y que despu\u00e9s no hay culpa ni pecado. Quiz\u00e1s porque \u201ctodo lo que se cr\u00eda en el pantano huele a pescado podrido\u201d.<\/p>\n<p>Rafael Chirbes(Tavernes de la Valldigna, Valencia, 1949) a trav\u00e9s de la psicolog\u00eda de sus personajes \u00a0en las 437 p\u00e1ginas que conforman esta novela, destripa a \u00a0la sociedad espa\u00f1ola, practica una autopsia vali\u00e9ndose de un fino bistur\u00ed para mostrarnos que el espejo es m\u00e1s grande de lo que suponemos, \u00a0con cuidadoso \u00a0\u00e9nfasis interioriza\u00a0 en la esencia de todo \u00a0ser humano, nos muestra c\u00f3mo hacemos para vivir con ese cumulo de imperfecciones y a\u00f1ade que \u201cpara resistir, para seguir vivo, hace falta una buena dosis de idealismo. Capacidad para mentirse. S\u00f3lo sobreviven quienes consiguen creerse que son lo que no son\u201d.<\/p>\n<p>Chirbes es, cuando \u00a0hace uso de la primera persona para construir un infinito coro de voces\u00a0 de una potencia avasalladora, es, cuando penetra en la piel del fracasado Esteban, para enseguida penetrar en la piel de la ingenua Liliana, es cuando se mete en la piel del arribista Francisco, en la piel del materialista Pedr\u00f3s que ha venido a este mundo para hacer negocio hasta con el perro que sale su paso. Chirbes es cuando rebusca en la mente del padre y el abuelo y en la mente del resto de personajes vencidos y extraviados que conforman esta monumental obra impregnada del m\u00e1s crudo ego\u00edsmo de miserables y desgraciados carentes de moral que viven \u00a0en medio de un capitalismo depredador, donde ni siquiera los buenos se libran pues todos quedan embarrados por el fango de ese pantano de Olba, que se traga las mentiras pero tambi\u00e9n la verdad.<\/p>\n<p>Hablar de la trayectoria literaria de Rafael Chirbes es aproximarse a un escritor exigente \u00a0que se arma de una profunda observaci\u00f3n para dar con el diamante en bruto de la condici\u00f3n humana, con justa raz\u00f3n a la fecha es considerado uno de los mejores novelistas vivos en Espa\u00f1a donde van en aumento los lectores que siguen su trayectoria compuesta por la extraordinaria \u00a0Mimoun, \u00a0\u00a0finalista del premio Herralde en (1988) En la lucha final (1991), La buena letra (1992), Los disparos del cazador (1994), La larga marcha (1996), Premio alem\u00e1n SWR-Bestenliste, 1999, La ca\u00edda de Madrid (2000), Los viejos amigos (2003), Premio C\u00e1lamo \u00abLibro del A\u00f1o 2003, Crematorio,(2007) Premio Nacional de la Cr\u00edtica,Premio C\u00e1lamo \u00abLibro del A\u00f1o 2007\u201d, y Premio Dulce Chac\u00f3n (2008).<\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar que Rafael Chirbes desde hace varios a\u00f1os se ha ganado el \u00a0respeto en pa\u00edses como Francia, Italia y Alemania donde, un buen n\u00famero de lectores y acad\u00e9micos revisan su obra con especial atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con En la orilla \u00a0Rafael Chirbes toma una enorme distancia con cualquier otro planteamiento narrativo o arriesgada propuesta capaz de tomarle el pulso a estos tiempos duros. A\u00a0 Chirbes le ha significado a\u00f1os observar c\u00f3mo se contagia todo y estoy seguro que \u00a0transita por el mismo sendero de Juan Mars\u00e9 en Si te dicen que ca\u00ed, y as\u00ed tambi\u00e9n, se emparenta con Vargas Llosa de Conversaci\u00f3n en la catedral, \u00a0pero sin necesitar preguntarse en qu\u00e9 momento se jodi\u00f3 Espa\u00f1a, Chirbes lo ha mostrado arrojando las piezas de un puzzle compuesto por equ\u00edvocos actos humanos, que mientras dura la vida, no parece tener fin. Esta novela ha conseguido reflejar el s\u00edntoma punzante de la sociedad desde los buenos tiempos hasta los a\u00f1os del castigo: esa indignaci\u00f3n de nuestros d\u00edas donde cada d\u00eda parece que todo amaneciera peor, aunque bien es sabido que: \u201cEl tiempo nos domestica a todos, nos tranquiliza, nos seda, nos acuna suavemente hasta que nos duerme\u201d.<\/p>\n<p>En la orilla: Editorial Anagrama.<\/p>\n<p>P\u00e1ginas: 437<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Portada%20En%20la%20orilla.jpg\" alt=\"alt\" width=\"474\" height=\"745\" \/><\/p>\n<p>En la orilla: Editorial Anagrama.<\/p>\n<p>P\u00e1ginas: 437<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quedaron atr\u00e1s los numerosos furgones cargados de obreros y \u00a0camiones que circulaban con hierros y ladrillos destinados a la construcci\u00f3n, en Olba los andamios son columpios vac\u00edos y las estructuras de las viviendas son nichos para fantasmas, en el bar Casta\u00f1er, Bernal, Justino, Francisco y Esteban se escupen las penas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":48,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,60],"tags":[],"class_list":["post-3245","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-libros"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>En la orilla - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/en-la-orilla\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"En la orilla - Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Quedaron atr\u00e1s los numerosos furgones cargados de obreros y \u00a0camiones que circulaban con hierros y ladrillos destinados a la construcci\u00f3n, en Olba los andamios son columpios vac\u00edos y las estructuras de las viviendas son nichos para fantasmas, en el bar Casta\u00f1er, Bernal, Justino, Francisco y Esteban se escupen las penas [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/en-la-orilla\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-04-26T10:48:16+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-12-10T11:16:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_01.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"682\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"450\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Cristian Jara Alvarado\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Cristian Jara Alvarado\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Estimated reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"8 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Cristian Jara Alvarado\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/1533ce1c5e463a7ffe5cde703d920ee6\"},\"headline\":\"En la orilla\",\"datePublished\":\"2013-04-26T10:48:16+00:00\",\"dateModified\":\"2021-12-10T11:16:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/\"},\"wordCount\":1835,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/CHIRBES_02.jpg\",\"articleSection\":[\"Cultura\",\"Libros\"],\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/\",\"name\":\"En la orilla - Revista Rambla\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/CHIRBES_02.jpg\",\"datePublished\":\"2013-04-26T10:48:16+00:00\",\"dateModified\":\"2021-12-10T11:16:00+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/CHIRBES_02.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/CHIRBES_02.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/en-la-orilla\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"En la orilla\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"name\":\"Revista Rambla Barcelona\",\"description\":\"Periodismo independiente\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\",\"name\":\"Revista Rambla\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"width\":1900,\"height\":600,\"caption\":\"Revista Rambla\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistarambla\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/revistarambla\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista_rambla\",\"https:\\\/\\\/es.linkedin.com\\\/company\\\/revista-rambla\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/1533ce1c5e463a7ffe5cde703d920ee6\",\"name\":\"Cristian Jara Alvarado\",\"description\":\"Narrador, guionista y editor.\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"En la orilla - Revista Rambla","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/en-la-orilla\/","og_locale":"en_GB","og_type":"article","og_title":"En la orilla - Revista Rambla","og_description":"Quedaron atr\u00e1s los numerosos furgones cargados de obreros y \u00a0camiones que circulaban con hierros y ladrillos destinados a la construcci\u00f3n, en Olba los andamios son columpios vac\u00edos y las estructuras de las viviendas son nichos para fantasmas, en el bar Casta\u00f1er, Bernal, Justino, Francisco y Esteban se escupen las penas [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/en-la-orilla\/","og_site_name":"Revista Rambla","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","article_published_time":"2013-04-26T10:48:16+00:00","article_modified_time":"2021-12-10T11:16:00+00:00","og_image":[{"width":682,"height":450,"url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_01.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Cristian Jara Alvarado","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@revistarambla","twitter_site":"@revistarambla","twitter_misc":{"Written by":"Cristian Jara Alvarado","Estimated reading time":"8 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/"},"author":{"name":"Cristian Jara Alvarado","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/1533ce1c5e463a7ffe5cde703d920ee6"},"headline":"En la orilla","datePublished":"2013-04-26T10:48:16+00:00","dateModified":"2021-12-10T11:16:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/"},"wordCount":1835,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_02.jpg","articleSection":["Cultura","Libros"],"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/","name":"En la orilla - Revista Rambla","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_02.jpg","datePublished":"2013-04-26T10:48:16+00:00","dateModified":"2021-12-10T11:16:00+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_02.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/CHIRBES_02.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en-la-orilla\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.revistarambla.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"En la orilla"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","name":"Revista Rambla Barcelona","description":"Periodismo independiente","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization","name":"Revista Rambla","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","width":1900,"height":600,"caption":"Revista Rambla"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","https:\/\/x.com\/revistarambla","https:\/\/www.instagram.com\/revista_rambla","https:\/\/es.linkedin.com\/company\/revista-rambla"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/1533ce1c5e463a7ffe5cde703d920ee6","name":"Cristian Jara Alvarado","description":"Narrador, guionista y editor."}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3245","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/48"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3245"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3245\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}