{"id":28699,"date":"2021-03-12T20:56:56","date_gmt":"2021-03-12T19:56:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=28699"},"modified":"2021-03-12T21:00:25","modified_gmt":"2021-03-12T20:00:25","slug":"mujeres-en-lucha-en-el-tardofranquismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/mujeres-en-lucha-en-el-tardofranquismo\/","title":{"rendered":"Mujeres en lucha en el tardofranquismo"},"content":{"rendered":"<p>Era el mes de abril. En Sama, Asturias, el fr\u00edo a\u00fan cortaba la cara. Un buen d\u00eda, Anita Sirgo, Constantina P\u00e9rez, y Celestina Marr\u00f3n, mujeres de mineros, se levantaron pronto, casi al alba. A\u00fan reinaba la oscuridad, hab\u00eda poca luz de luna. A las cinco de la ma\u00f1ana comenzaron a tocar los timbres de diferentes casas. \u00a1Hab\u00eda que despertar a las vecinas! \u00a1Ninguna pod\u00eda hacerse la remolona! Era la Gran Huelga Minera de la Primavera de 1962, La Huelgona. El Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE), partido de referencia de la lucha antifranquista en la clandestinidad, hab\u00eda ordenado a los mineros que involucrasen a las mujeres en el conflicto. Un grupo de ellas, bien abrigadas con mantones negros, se armaron con palos<b>,<\/b> y con piment\u00f3n por si alg\u00fan minero se hac\u00eda el \u00abesquirol\u00bb poder sopl\u00e1rselo a la cara. \u00a1Dispuestas a todo! Al pasar, bebieron un poco de agua cristalina del arroyo y se fueron sin miedo a formar los piquetes frente a aquellos obreros que quer\u00edan volver al trabajo. En la zona, hab\u00eda miedo, hambre, mucha miseria y mucha silicosis. La represi\u00f3n de la huelga fue brutal. Los maridos de Sirgo, P\u00e9rez y Marr\u00f3n se escondieron. A ellas, al permanecer herm\u00e9ticamente calladas para no delatar donde estaba su escondrijo<b>,<\/b> las raparon al cero. \u00a1Y eso que era ya 1962! Carlos Arias Navarro, el hombre que en 1975 anunci\u00f3 por televisi\u00f3n con voz entrecortada que Franco hab\u00eda muerto, ostentaba en aquellos momentos el cargo de director general de Seguridad. \u00bfTuvo en cuenta la sociedad del momento del sacrificio de estas mujeres? \u00bfNo fueron tambi\u00e9n relegadas al olvido? Bien, aqu\u00ed las hacemos visibles <b>[1]<\/b>.<\/p>\n<p>El papel de las mujeres en la protesta social ha sido fundamental, desde muy antiguo, a lo largo de la historia. Se remonta a los tiempos en que fueron ellas las iniciadoras de los levantamientos durante los motines de subsistencia<b>, <\/b>eso en siglos pasados, e incluso as\u00ed sucedi\u00f3 hasta principios del siglo XX. Existe, por lo tanto, toda una experiencia hist\u00f3rica de mujeres combativas, revolucionarias y protagonistas de la transformaci\u00f3n social. Sin embargo, su papel no se ha reconocido y su importancia se ha infravalorado dentro de los relatos hist\u00f3ricos. Las mujeres trabajadoras han sido doblemente invisibilizadas<b>,<\/b> primero por su condici\u00f3n de clase obrera y despu\u00e9s por su condici\u00f3n femenina. Es el caso de las obreras que combatieron al franquismo: ellas, las trabajadoras, especialmente las textiles, tuvieron un protagonismo destacado en las huelgas y protestas laborales. Estas contestaciones se llevaban a cabo en un contexto peligroso: en aquellos momentos las huelgas eran ilegales. Cualquier conflicto, aunque fuera estrictamente econ\u00f3mico o laboral, derivaba con facilidad en un enfrentamiento pol\u00edtico directo con el r\u00e9gimen franquista. Ello pod\u00eda derivar a un infierno de torturas, de c\u00e1rcel <b>[2]<\/b>.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, hasta la muerte del dictador, la participaci\u00f3n de los hombres y las mujeres en el sindicalismo era clandestina, solo pod\u00eda realizarse legalmente a trav\u00e9s del Sindicato Vertical creado por el franquismo. Pero al margen del sindicato \u00aboficial\u00bb exist\u00edan otros considerados ilegales. La Uni\u00f3n Sindical Obrera (USO) hab\u00eda surgido ya a finales de la d\u00e9cada de 1950. Aproximadamente al mismo tiempo se hab\u00eda creado la Alianza Sindical, formada por la casi centenaria Uni\u00f3n General de Trabajadores (UGT), de ideolog\u00eda socialista, la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo (CNT), de tendencia anarcosindicalista, y la ELA-STV, de impronta nacionalista vasca. En 1962 se fundaron las Comisiones Obreras (CCOO), de tendencia comunista y quiz\u00e1s la m\u00e1s importante central sindical en aquellos momentos. Los l\u00edderes de Comisiones Obreras optaron por la pr\u00e1ctica del \u00abentrismo\u00bb, es decir, infiltrarse en los Sindicatos Verticales. En agosto de 1971, estos grupos recibieron el impulso del Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE) y del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), ambos igualmente ilegales. Tambi\u00e9n tuvieron el apoyo de movimientos cristianos obreros, como la Juventud Obrera Cat\u00f3lica (JOC) o la Hermandad Obrera de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica (HOAC). Y de militantes del Partido Carlista, refundado en 1971 bajo el liderazgo de Carlos Hugo de Borb\u00f3n-Parma, y de diferentes colectivos de izquierda (Front Obrer de Catalunya y Organizaci\u00f3n Comunista Bandera Roja en Catalu\u00f1a), todos ellos desde la ilegalidad. Incluso hab\u00eda grupos nacionalistas, como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Y en 1964 se fundaron la <a title=\"Uni\u00f3n do Povo Galego\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Uni%C3%B3n_do_Povo_Galego\">Uni\u00f3n do Povo Galego<\/a> (UPG) y el <a title=\"Partido Socialista Galego\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Partido_Socialista_Galego\">Partido Socialista Galego<\/a> (PSG), partidos nacionalistas de car\u00e1cter comunista y socialista, respectivamente. Y desde el 1959 estaba la ETA. Significaba una alternativa ideol\u00f3gica a los postulados del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Ten\u00eda cuatro pilares b\u00e1sicos: la defensa del euskera, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespa\u00f1olismo y la independencia de los territorios que, seg\u00fan reivindican, pertenec\u00edan a Euskadi: \u00c1lava, Vizcaya, Guip\u00fazcoa, Navarra (en Espa\u00f1a), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia). Algunos miembros de ETA pronto empezar\u00edan una lucha armada <b>[3]<\/b>.<\/p>\n<p>Un estudio sistem\u00e1tico de la represi\u00f3n de las mujeres bajo el franquismo es todav\u00eda una asignatura pendiente, se\u00f1ala la historiadora Carme Molinero <b>[4]<\/b>. Ello es cierto, pero existen diversas razones que explicar\u00edan porqu\u00e9 las mujeres no ocuparon un lugar tan destacado en la lucha sindical como pol\u00edtica clandestina. Su presencia en el mundo del trabajo era limitada en comparaci\u00f3n con la de los varones y su situaci\u00f3n laboral, precaria y dispersa <b>[5].<\/b> En 1975, de poco menos de 4 millones de mujeres activas<b>,<\/b> se dedicaban al sector servicios un 57 %; a la agricultura, el 38 % y a la industria, el 5 %. Se puede decir que la mujer pas\u00f3 de los trabajos dom\u00e9sticos al sector servicios sin apenas tener incidencia en la industria, que era un sector masivamente ocupado por varones. A excepci\u00f3n del textil, claro. La rama de la industria textil-confecci\u00f3n ocupaba un mayor n\u00famero de mujeres, en torno al 90 %. La escasa presencia femenina en el resto de la industria explica el que la sindicaci\u00f3n femenina fuera muy baja, tanto en los sindicatos oficiales (el Sindicato Vertical) como en las distintas organizaciones clandestinas<b>. <\/b>Precisamente, el sector secundario era el que mayor nivel sindical manten\u00eda.<\/p>\n<p>Las mujeres estaban poco sindicadas y, por tanto, muy poco representadas. El propio modelo sindical estaba construido desde la \u00f3ptica de la masculinidad en esa sociedad patriarcal. La asunci\u00f3n de los roles tradicionales por los propios militantes varones<b>,<\/b> en la familia o en situaciones cotidianas, hac\u00eda que no reconocieran a sus parejas como compa\u00f1eras de lucha, sino como simples \u00abmujeres\u00bb. Estas consideraciones aparecen constantemente en la reconstrucci\u00f3n que de su pasado hacen las mujeres<b>,<\/b> y nos advierten de uno de los mayores obst\u00e1culos que deb\u00edan esquivar para adherirse a la lucha: la oposici\u00f3n de los maridos, incluso de aquellos c\u00f3nyuges pertenecientes al partido comunista. Todo ello condujo a que numerosas militantes tuvieran dificultades para realizar acciones de movilizaci\u00f3n en empresas donde no hab\u00eda gran presencia femenina. Lo habitual era que los hombres no se vieran en absoluto representados por mujeres en los cargos de responsabilidad. Adem\u00e1s, como la lucha obrera estaba asociada a la imperante visi\u00f3n masculina, la conflictividad laboral femenina lleg\u00f3 a verse como algo \u00aban\u00f3malo\u00bb y sus reivindicaciones se tacharon de \u00abespec\u00edficas\u00bb (de g\u00e9nero) <b>[6]<\/b>. A fuerza de o\u00edr repetir que la pol\u00edtica no era cosa de mujeres, algunas de ellas se lo creyeron. Mucha tinta impresa ha aseverado esta conducta. En Asturias, por ejemplo, la atenci\u00f3n de los dirigentes obreros siempre se dirig\u00eda a los sectores conflictivos claramente masculinizados del metal y la miner\u00eda. Es normal, si tenemos en cuenta la posici\u00f3n central que ten\u00eda el \u00abobrero masculino industrial\u00bb en el discurso del movimiento de los trabajadores. Esto explica que las protestas realmente importantes fueran las protagonizadas por ellos. Por el contrario, las manifestaciones de conflictividad femenina se silenciaban o se consideraban secundarias la mayor parte de las veces.<\/p>\n<p>All\u00e1 por el a\u00f1o 1965, los sindicatos hicieron ya tres reivindicaciones b\u00e1sicas que las afectar\u00edan: la reducci\u00f3n del horario laboral, el aumento de las retribuciones y la igualdad laboral, que inclu\u00eda la denuncia de la violencia espec\u00edfica contra las trabajadoras.<\/p>\n<p>Dentro del panorama descrito, hubo mujeres que no tuvieron cortapisas para incorporarse a la lucha sindical. Mujeres que han hecho historia. Se hicieron visibles. Veamos el caso de una de estas luchadoras. Rosario Rodr\u00edguez Serrano<b>,<\/b> a la que probablemente sus compa\u00f1eras le llamaban Charo. Hab\u00eda nacido en Hell\u00edn (Albacete) el a\u00f1o 1952. A la edad de cinco a\u00f1os se hab\u00eda instalado con su familia en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Hacia los diecisiete a\u00f1os hab\u00eda comenzado a trabajar en la empresa MEVAT, dedicada a la transformaci\u00f3n de materias pl\u00e1sticas y enseguida se afili\u00f3 a CCOO y entraba en el Sindicato Vertical. De voz potente y car\u00e1cter decidido, las compa\u00f1eras la ten\u00edan considerada como una l\u00edder sindical. En la f\u00e1brica cuando se hac\u00edan conferencias y se discut\u00edan problemas \u00a1ella siempre estaba en primera l\u00ednea! Entonces los trabajadores de la empresa realizaron un sinf\u00edn de huelgas: por la Semana Inglesa lucharon 2 o 3 a\u00f1os, por el injustificado despido de compa\u00f1eros\u2026 Frente a los repetidos conflictos la empresa argumentaba que no se deb\u00eda hacer huelga porque esto perjudicaba la producci\u00f3n, pero Rosario pensaba que ese era un asunto de los amos, no de los trabajadores<b>,<\/b> que estaban en todo su derecho de luchar y hacer huelga. Bajaba a la Gran V\u00eda con sus compa\u00f1eros a manifestarse y acababa corriendo delante de los \u201cgrises\u201d. As\u00ed una y otra vez. \u00a1Incansable! En 1975, cuando Franco muri\u00f3, las manifestaciones se hicieron m\u00e1s duras. El dilema que se planteaba a la izquierda era \u00bfLuchamos por la reforma o por la ruptura? \u00bfQu\u00e9 hacer? Y los \u00abgrises\u00bb a\u00fan se empleaban m\u00e1s a fondo. En el a\u00f1o 1980 la empresa finalmente cerr\u00f3. Rosario dej\u00f3 de trabajar como obrera y se dedic\u00f3 al cuidado de su hijo durante ocho a\u00f1os<b>, <\/b>y luego<b>,<\/b> pasado ese tiempo, acab\u00f3 incorpor\u00e1ndose a la limpieza de domicilios. Rosario fue sin duda un ejemplo m\u00e1s de mujer<b>:<\/b> fuerte y decidida. Siempre estuvo ah\u00ed <b>[7]<\/b>.<\/p>\n<p>Poco a poco aparecieron mujeres j\u00f3venes con estudios universitarios<b>,<\/b> que se hicieron un hueco en el sector servicios. Algunas de estas mujeres ocuparon puestos de trabajo en los sindicatos clandestinos, como abogadas laboralistas; por tener una muestra, fue el caso de la madrile\u00f1a Manuela Carmena o la catalana Ascensi\u00f3 Sol\u00e9.<\/p>\n<p>En los partidos pol\u00edticos clandestinos las mujeres tambi\u00e9n militaron de manera muy activa. Por ejemplo, Anna Saenz Morat\u00f3n, que hab\u00eda nacido en Barcelona el a\u00f1o 1932. Se hab\u00eda diplomado en Trabajo Social y trabaj\u00f3 en diversos oficios. Sus primeros contactos con el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), comunista, datan de 1962. Su casa sirvi\u00f3 de lugar de encuentro de muchos militantes. All\u00ed, los Primeros de Mayo hac\u00edan folletos en las \u00abvietnamitas\u00bb (peque\u00f1a imprenta manual) clandestinas que despu\u00e9s lanzaban por las calles. Debido a esta militancia activa, hacia mitad de los a\u00f1os sesenta, Saenz Morat\u00f3n fue detenida por orden del TOP (Tribunal de Orden P\u00fablico). En el a\u00f1o 1972 la polic\u00eda la volvi\u00f3 a detener cuando encontraron propaganda del PSUC al registrar su casa con la intenci\u00f3n de averiguar si ten\u00eda vinculaciones con la activista de izquierdas y feminista Lidia Falc\u00f3n. Fue detenida y sufri\u00f3 torturas. Despu\u00e9s estuvo un mes en la c\u00e1rcel <b>[8]<\/b>.<\/p>\n<p>Como se mostraba anteriormente, en aquellos a\u00f1os, los hombres que pertenec\u00edan a la clase obrera eran, en general, muy machistas. Ni m\u00e1s ni menos como el resto de sus cong\u00e9neres masculinos. Tambi\u00e9n el Partido Comunista de Espa\u00f1a era un partido sexista y excluyente: si la mujer era la compa\u00f1era de alg\u00fan dirigente comunista no estaba bien visto que ella ocupase un cargo en el partido. Se ha descrito que, en las asambleas, celebradas en locales cerrados llenos de humo, las mujeres observaban que los hombres se incomodaban cuando ellas tomaban la palabra <b>[9]<\/b>. Las actividades femeninas en el partido consist\u00edan fundamentalmente en hacer pintadas reivindicativas, imprimir hojas volantes y enganchar pancartas. Tambi\u00e9n se mostraban activas llevando a cabo acciones de solidaridad a favor de trabajadores despedidos o de los presos pol\u00edticos. Y en las manifestaciones corr\u00edan delante de los grises, pero generalmente rodeadas de compa\u00f1eros varones. Calzadas muchas de ellas con los resistentes zapatos de la casa Segarra, baratos y destinados a las clases trabajadoras, a menudo en medio de las carreras ten\u00edan que quit\u00e1rselos porque no los aguantaban. \u00a1Y eso que previamente se hab\u00edan colocado el esparadrapo en la parte trasera del pie!<\/p>\n<p>Un trabajo de la historiadora Nadia Varo introduce a las lectoras en un tema importante: la diferenciaci\u00f3n establecida por la polic\u00eda y por el Tribunal de Orden P\u00fablico (TOP) entre hombres y mujeres <b>[10]<\/b>. Varo se\u00f1ala que \u00abtanto las fuerzas represivas como las organizaciones antifranquistas proyectaron una imagen diferente de las personas detenidas y procesadas en funci\u00f3n de su sexo. Por un lado, las concepciones de la Polic\u00eda y el TOP sobre la \u201cpeligrosidad\u201d o \u201cperversidad\u201d de los hombres y las mujeres juzgados tuvieron repercusiones en las torturas y las sentencias aplicadas sobre esas personas\u00bb.<\/p>\n<p>Este panorama general (polic\u00eda, instituciones, movimiento obrero) de relegar a las personas en funci\u00f3n de su sexo gener\u00f3 una cierta adaptaci\u00f3n en las receptoras de ese trato. Sobre todo en lo que refiere a su papel en los partidos pol\u00edticos y sindicatos prohibidos. Y tambi\u00e9n luego, cuando estuvieron legalizados. Muchas veces las obreras no participaban en el movimiento obrero y en las movilizaciones directamente, sino a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con hombres determinados (en calidad de madres, esposas, hijas o hermanas). Cumpl\u00edan a rajatabla una de sus muchas funciones, igualmente fundamental: el cuidado del hogar. En una pareja con criaturas peque\u00f1as nadie dudaba de qui\u00e9n ten\u00eda que ir a las reuniones clandestinas. Por las noches, mientras los hombres acud\u00edan a la sede del partido o del sindicato, se hac\u00edan visibles. Ellas, en el silencio y anonimato de la casa, invisibles, eran las encargadas de ba\u00f1ar a los ni\u00f1os, hacer y darles la cena y ponerlos a dormir \u00a1Y colocarles el term\u00f3metro y vigilar la dichosa fiebre, si ven\u00eda al caso! Solo las mujeres que hab\u00edan tenido la posibilidad de convertirse en profesionales liberales y ganaban un buen salario ten\u00edan la elecci\u00f3n de encomendar esos cuidados a ni\u00f1eras. Pero all\u00ed donde estuvieran, celebrando asambleas, conspirando, no terminaban de estar tranquilas. \u00bfSe habr\u00edan dormido ya sus hijos? Quiz\u00e1s por ello no pocas de las mujeres que penetraron en la lucha ilegal pasaron posteriormente a militar, de manera paralela, en el movimiento feminista. \u00a1All\u00ed no se sent\u00edan tan \u00abextra\u00f1as\u00bb! Es revelador que un n\u00famero importante de mujeres feministas, a\u00f1os despu\u00e9s, en la transici\u00f3n pol\u00edtica, tuvieran el antecedente de haber sido militantes clandestinas.<\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1960 y principios de la de 1970, los comunistas espa\u00f1oles concibieron la idea de crear c\u00e9lulas femeninas. La mayor\u00eda de las mujeres ha se\u00f1alado despu\u00e9s que la militancia en estas c\u00e9lulas fue una actividad secundaria respecto a la que se cre\u00eda la \u00ab\u00fanica\u00bb militancia realmente urgente y eficaz en la pugna contra el r\u00e9gimen<b>: <\/b>la lucha obrera o la lucha en los barrios<b>.<\/b> Por eso el grueso de las militantes opt\u00f3 por trabajar en las c\u00e9lulas mixtas antes que en las c\u00e9lulas femeninas <b>[11]<\/b>.<\/p>\n<p>Las mujeres comenzaron a actuar pidiendo el derecho a reunirse y las m\u00ednimas garant\u00edas democr\u00e1ticas, en los mercados, en los colegios de ense\u00f1anza primaria o en los institutos. Se trataba de llegar al mayor n\u00famero posible de camaradas y encontrar puntos en com\u00fan para sumar fuerzas. Las acciones se llevaban a cabo a trav\u00e9s del \u00abboca a boca\u00bb, en peque\u00f1os grupos que enseguida fueron creciendo y que pon\u00edan de manifiesto los problemas comunes y las aspiraciones \u00faltimas. Esta es una de las tareas fundamentales de las mujeres en estos a\u00f1os: concienciar a la poblaci\u00f3n de la necesidad de un sistema democr\u00e1tico, convenciendo de ello a cualquier persona ajena a la militancia pol\u00edtica o sindical. Todo ello se produjo en los \u00faltimos a\u00f1os del franquismo <b>[12]<\/b>. En este contexto se constituyeron en Espa\u00f1a las primeras asociaciones de vecinos, acogi\u00e9ndose a la Ley de Asociaciones de Cabezas de Familia de 1964. Desempe\u00f1aron un papel pol\u00edtico en los barrios cuando todav\u00eda estaban prohibidos los partidos. Durante los primeros a\u00f1os en que las asociaciones se fueron consolidando, las asociaciones de vecinos fueron un resguardo para los hombres y mujeres que combat\u00edan de alguna manera al r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1969, Aida Fuentes Concheso, quiz\u00e1s sin propon\u00e9rselo, adquiri\u00f3 fama de hero\u00edna. Fue en Barredos, localidad minera asturiana. All\u00ed tuvo lugar la Manifestaci\u00f3n de las Velas, donde Fuentes encabez\u00f3 un contingente de unos 1.500 vecinos, pero sobre todo de vecinas. \u00a1Las mujeres, como en la Rep\u00fablica, volv\u00edan a tomar las calles! Se reivindicaba que el Ayuntamiento activase la electricidad en el barrio, que permanec\u00eda a oscuras por una disputa entre el consistorio y la compa\u00f1\u00eda el\u00e9ctrica. Con velas encendidas, el grupo se dirigi\u00f3 hacia el Ayuntamiento. A pesar de que la Guardia Civil intercept\u00f3 la protesta e hiri\u00f3 a una manifestante, al final la movilizaci\u00f3n consigui\u00f3 sus prop\u00f3sitos. \u00a1La polic\u00eda tuvo que admitir que las mujeres tambi\u00e9n exist\u00edan! Este hecho se inscribe indeleble en el movimiento reivindicativo de las asociaciones de vecinos <b>[13]<\/b>.<\/p>\n<p>Estas asociaciones inclu\u00edan a gentes de diversas sensibilidades ideol\u00f3gicas, pol\u00edticas o confesionales. En su origen se produjo una sinton\u00eda entre activistas \u2014provenientes del Partido Comunista de Espa\u00f1a y de la izquierda\u2014 y sectores de cristianos de base. En los barrios obreros m\u00e1s marginales, a menudo llegaron los cristianos y las cristianas de base antes que las comunistas. All\u00ed, llevaban a cabo todo tipo de actividades y no dudaban en poner manos a la obra atendiendo toda clase de menesteres.<\/p>\n<p>Fue el caso de Mar\u00eda Cruz. Educada en una familia cat\u00f3lica, de muy joven, a\u00fan era adolescente, estuvo en organizaciones cat\u00f3licas y de apostolado. Desenga\u00f1ada, un buen d\u00eda abandon\u00f3 esta militancia. En la parroquia de su barrio le hablaron de los grupos de j\u00f3venes formados por cristianos y cristianas de base que hac\u00edan visitas a las zonas depauperadas de Barcelona llevando consuelo y ayuda. All\u00ed se sinti\u00f3 bien. De car\u00e1cter generoso, con sus compa\u00f1eros acud\u00eda a los barrios humildes de la ciudad. A menudo iba a Can Clos, barrio depauperado done lo hubiera. Las casas las hab\u00edan edificado para dar cabida a las personas que habitaban las barracas de Montju\u00efc. Mar\u00eda Cruz, morenita, pizpireta, all\u00ed hac\u00eda labores de estudio y de propaganda cristiana. Pero su labor se centraba m\u00e1s en cuidar a los ni\u00f1os o en echar una mano a las vecinas en los quehaceres de la casa cuando hicieran falta. A diferencia de otros compa\u00f1eros, ella nunca particip\u00f3 en las asociaciones de vecinos. No porque se sintiera ajena a ellas. Simplemente porque lleg\u00f3 un d\u00eda en que su vida transcurri\u00f3 por otros derroteros. Con avances y retrocesos las mujeres se hac\u00edan un lugar en la historia <b>[14]<\/b>.<\/p>\n<p>Con el transcurso de los d\u00edas, las asociaciones vecinales fueron incorporando extensas redes formadas por gente del barrio. De esta manera llegaron a obtener una amplia representatividad como organizaci\u00f3n importante de la actividad del distrito. Eran capaces de poner en relaci\u00f3n distintas dimensiones ligadas a la calidad de vida: la salud, el urbanismo, la educaci\u00f3n, la cultura, la vivienda y los problemas de la mujer y de los j\u00f3venes. En estas asociaciones la participaci\u00f3n femenina fue muy importante. Las vecinas demandaban mejoras en las condiciones en el barrio en el que habitaban, medidas que resolvieran sus necesidades espec\u00edficas. Y es que ellas, las mujeres, eran las que sufr\u00edan de manera m\u00e1s intensa las deficiencias ambientales y de servicios. Por lo tanto, eran las m\u00e1s interesadas en la soluci\u00f3n de los problemas. La lucha se hac\u00eda desde el hogar y para el hogar. Se trataba de reivindicar cosas b\u00e1sicas, si se quiere, pero fundamentales para el d\u00eda a d\u00eda: la subida de precios de los alimentos, la oposici\u00f3n a una f\u00e1brica contaminante de la barriada, que los autobuses subieran hasta el barrio si este estaba situado en un lugar perif\u00e9rico y\/o el arreglo del pavimento de las calles. Y por otras cosas entonces poco valoradas e importantes que actualmente se estiman b\u00e1sicas. Tambi\u00e9n hab\u00eda reivindicaciones para obtener unas viviendas dignas, para demandar m\u00e1s escuelas, guarder\u00edas e institutos para la infancia y tambi\u00e9n en demanda de escuelas de adultos. Cada vez, un mayor n\u00famero de mujeres se interesaba en la educaci\u00f3n escolar de sus hijos y formaban parte de las Asociaciones de Padres de Alumnos (APA). Las mujeres se hac\u00edan visibles en todos los \u00e1mbitos, pero siempre desde un papel relegado a un segundo plano. Los presidentes de las asociaciones eran hombres, aunque en general ellas eran tan activas o m\u00e1s que ellos.<\/p>\n<p>A medida que las mujeres de los barrios iban consiguiendo resultados, ganaban confianza en ellas mismas y se involucraban en m\u00e1s actividades y luchas. En una segunda etapa, las mujeres comprendieron la importancia de su propia formaci\u00f3n y muchas de ellas acudieron a las mismas escuelas que se hab\u00edan construido con sus esfuerzos. En los vecindarios de trabajadores, muchas mujeres mayores eran casi analfabetas, pero gracias a las escuelas de adultos acabaron sabiendo leer y escribir. Ya no ten\u00edan que pedir ayuda a otras cong\u00e9neres o a las dependientas de los comercios cuando quer\u00edan saber el precio de alg\u00fan producto o vestido. Ya pod\u00edan leer cartas<b>, <\/b>las que sus hijos enviaban desde la mili o, si eran emigrantes, las que les llegaban del pueblo. En aquellas escuelas, a las m\u00e1s j\u00f3venes les proporcionaban el diploma de estudios de graduado escolar, imprescindible si quer\u00edan acceder a determinados puestos de trabajo. En fin, la labor de las mujeres en aquellas asociaciones de vecinos fue indispensable para que los barrios trabajadores resultaran mucho m\u00e1s confortables y socialmente justos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n aquellas mujeres valientes, qui\u00e9n se acuerda de ellas?<\/p>\n<p>Un ejemplo de luchadora femenina fue Pepita Monn\u00e9 Mola (sus seud\u00f3nimos: Rosario y Ruth). Particip\u00f3 en el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), en las Comisiones Obreras y en las asociaciones de vecinos. Toda esta militancia la llev\u00f3 a cabo en un mismo per\u00edodo de tiempo. Nacida en Aspa (Lleida) en 1945, de profesi\u00f3n enfermera, con 21 a\u00f1os comenz\u00f3 a estar presente en las luchas de calle<b>,<\/b> tanto en manifestaciones por los conflictos de empresa como haciendo pintadas, enganchando carteles o repartiendo propaganda. Mientras trabajaba en el Hospital Vall d\u2019Hebron de Barcelona se present\u00f3 a las elecciones sindicales de 1970-1971, en las que sali\u00f3 elegida, y a partir de entonces milit\u00f3 dentro del Sindicato Vertical <b>[15]<\/b>.<\/p>\n<p>Al llegar la d\u00e9cada de los setenta, las mujeres representaban una capacidad de organizaci\u00f3n sin precedentes en la historia espa\u00f1ola. El movimiento asociativo (de vecinos y amas de casa) era tan enorme que se mostraba capaz de movilizar a la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola en unos niveles comparables a los de los a\u00f1os finales de la Rep\u00fablica. Nunca en la historia de Espa\u00f1a se hab\u00edan movilizado las amas de casa como en esa \u00e9poca. De repente, para muchos ojos, entonces se hicieron visibles. Fue en este per\u00edodo cuando los partidos pol\u00edticos no tuvieron m\u00e1s opci\u00f3n que reconocer esta capacidad organizativa asumiendo la lucha de las mujeres. Durante la transici\u00f3n democr\u00e1tica este potencial fue poco a poco perdiendo vigencia tras la pol\u00edtica de pactos de la izquierda espa\u00f1ola, despu\u00e9s de haber sido el soporte indiscutible de los cambios en la sociedad espa\u00f1ola responsable de la transici\u00f3n de una dictadura a un r\u00e9gimen democr\u00e1tico <b>[16]<\/b>.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen franquista no favoreci\u00f3 el cambio ni la evoluci\u00f3n social y mucho menos se dio en el caso del universo femenino. Muy al contrario, cost\u00f3 mucho arrancarle cambios legislativos al franquismo<b>.<\/b> Sin embargo, en las \u00faltimas \u00e9pocas del r\u00e9gimen, algunas mujeres s\u00ed lo consiguieron, como sucedi\u00f3 en un grupo con la extraordinaria Mar\u00eda Telo N\u00fa\u00f1ez a la cabeza. \u00bfQui\u00e9n fue Mar\u00eda Telo? Una luchadora en una dictadura, una mujer de convicciones. Telo era abogada y a base de tenacidad logr\u00f3 lo que parec\u00eda imposible: mejorar el estatus jur\u00eddico de las espa\u00f1olas en el franquismo, liberarlas de la obligaci\u00f3n legal de obedecer al marido y de contar con su permiso formal para casi todo. Hasta mediados de 1975 las casadas ni siquiera pod\u00edan abrir una cuenta corriente sin permiso del esposo. Telo, una mujer feminista, independiente y pamplonica logr\u00f3 cambiar el C\u00f3digo Civil. La democracia le concedi\u00f3 un reconocimiento puntual, pero no fue acreedora a ning\u00fan papel relevante dentro del sistema. Su candidatura al Tribunal Constitucional, en 1979, cay\u00f3 en saco roto <b>[17]<\/b>.<\/p>\n<p>Para acabar debemos preguntarnos \u00bfpor qu\u00e9 se rebelaron algunas mujeres? Es evidente que no todas vivieron las mismas circunstancias ni reaccionaron de la misma manera ante situaciones similares. De hecho, unas fueron m\u00e1s rompedoras que otras. Quiz\u00e1s el origen de las primeras rebeld\u00edas fue el propio ambiente familiar. O, por el contrario, las m\u00e1s conformistas quiz\u00e1s estaban influenciadas por la estricta educaci\u00f3n recibida en los colegios de monjas. Pero aquellas mujeres que tuvieron que solucionar muchos problemas y hacer frente a excesivos retos suelen manifestar en sus entrevistas que la mayor dificultad que tuvieron que superar fue la falta de interlocutores masculinos v\u00e1lidos y a su altura, capaces de compartir su transformaci\u00f3n dentro de la sociedad y de su vida.<\/p>\n<p><b>Notas:<\/b><\/p>\n<p><b>[1]<\/b> Claudia Cabrero Blanco, \u00abAsturias, las mujeres y las huelgas\u00bb, en Jos\u00e9 Babiano (ed.), <i>Del hogar a la huelga: trabajo, g\u00e9nero y movimiento obrero durante el franquismo<\/i>, Fundaci\u00f3n 1.\u00ba de Mayo, Madrid, 2007, pp. 189-244.<\/p>\n<p><b>[2]<\/b> Nadia Varo Moral, \u00abMujeres en huelga. Barcelona Metropolitana durante el franquismo\u00bb, en Jos\u00e9 Babiano (ed.), <i>Del hogar a la huelga: trabajo, g\u00e9nero y movimiento obrero durante el franquismo<\/i>, Fundaci\u00f3n 1\u00ba de Mayo, Madrid, 2007, pp. 139-188.<\/p>\n<p><b>[3]<\/b> Nadia Varo, \u00abTreballadores, conflictivitat laboral i moviment obrer a l\u2019\u00e0rea de Barcelona durant el franquisme. El cas de Comissions Obreres (1964-1975)\u00bb, tesis doctoral, Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona, 2014.<\/p>\n<p><b>[4]<\/b> Carme Molinero, \u00abHistoria, mujeres, franquismo. Una posible agenda de investigaci\u00f3n en el \u00e1mbito pol\u00edtico\u00bb, en Manuel Ortiz Heras, <i>Memoria e Historia del franquismo, <\/i>Actas del V Encuentro de Investigadores del Franquismo, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2005, pp. 171-192.<\/p>\n<p><b>[5]<\/b> Cristina Border\u00edas, M\u00f2nica Borrell, Jordi Ybarz y Conchi Villar, \u00abLos eslabones perdidos del sindicalismo democr\u00e1tico: la militancia femenina en la CCOO de Catalunya durante el franquismo\u00bb, <i>Historia Contempor\u00e1nea<\/i>, 2003, n\u00ba 26, pp. 171-172.<\/p>\n<p><strong>[6]<\/strong> Jaime Cast\u00e1n, \u00abMujeres rebeldes: las obreras que combatieron el franquismo\u00bb, <i>Izquierda Diario<\/i>, 13\/2\/2018, <a href=\"https:\/\/www.izquierdadiario.es\/Mujeres-rebeldes-las-obreras-que-combatieron-el-franquismo\">https:\/\/www.izquierdadiario.es\/Mujeres-rebeldes-las-obreras-que-combatieron-el-franquismo<\/a><\/p>\n<p><b>[7]<\/b> Entrevista oral realizada por la autora.<\/p>\n<p><b>[8]<\/b> Soledad Bengoechea, <i>Les Dones del PSUC, <\/i>Els arbres de Farenheit, Biblioteca virtual d\u2019Espai Marx, <a href=\"http:\/\/www.elsarbresdefahrenheit.net\/ca\/index.php\">http:\/\/www.elsarbresdefahrenheit.net\/ca\/index.php<\/a>. Treball col\u00b7lectiu; <i>El feminisme al PSUC. Els anys setenta i vuitanta del segle XX, <\/i>Barcelona, 2009.<\/p>\n<p><strong>[9]<\/strong> Jaime Cast\u00e1n, <i>Mujeres rebeldes: las obreras que combatieron el franquismo<\/i>, Izquierda Diario, 13\/2\/2018, <a href=\"https:\/\/www.izquierdadiario.es\/Mujeres-rebeldes-las-obreras-que-combatieron-el-franquismo\">https:\/\/www.izquierdadiario.es\/Mujeres-rebeldes-las-obreras-que-combatieron-el-franquismo<\/a><\/p>\n<p><b>[10]<\/b> Nadia Varo, \u00abMujeres y hombres, \u201cla represi\u00f3n sexuada\u201d de la militancia pol\u00edtica\u00bb, en Javier T\u00e9bar Hurtado ed<i>., \u00abResistencia ordinaria\u00bb. La militancia y el antifranquismo catal\u00e1n ante el Tribunal de Orden P\u00fablico (1963-1977), <\/i>Universitat de Val\u00e8ncia, 2012, pp. 86-103.<\/p>\n<p><b>[1<\/b><b>1]<\/b> Giaime Pala, \u00abEl partido y la ciudad. Modelos de organizaci\u00f3n y militancia del PSUC clandestino (1963-1975)\u00bb, <i>Historia contempor\u00e1nea<\/i>, n.\u00ba 50, 2015, pp. 195-222.<\/p>\n<p><b>[1<\/b><b>2]<\/b> Clara C. Parram\u00f3n, \u00abFeminizando espacios p\u00fablicos: migraciones y movimientos vecinales del tardofranquismo y Transici\u00f3n pol\u00edtica en Catalu\u00f1a\u00bb, en Jordi Mir Garc\u00eda y Merc\u00e8 Renom (eds.), <i>Revoluciones en femenino<\/i>, Ic\u00e0ria, Barcelona, 2014, pp. 105-122.<\/p>\n<p><b>[13]<\/b> Mar\u00eda Carmen Su\u00e1rez Su\u00e1rez, El feminismo asturiano en la oposici\u00f3n al Franquismo y en la Transici\u00f3n democr\u00e1tica. Vivencias, conciencia y acci\u00f3n pol\u00edtics. Tesis doctoral,<\/p>\n<p><b>[1<\/b><b>4]<\/b> Entrevista oral realizada por la autora.<\/p>\n<p><b>[1<\/b><b>5]<\/b> Soledad Bengoechea, <i>Les Dones del PSUC, <\/i>Els arbres de Farenheit, Biblioteca virtual d\u2019Espai Marx, <a href=\"http:\/\/www.elsarbresdefahrenheit.net\/ca\/index.php\">http:\/\/www.elsarbresdefahrenheit.net\/ca\/index.php<\/a>.<\/p>\n<p><b>[1<\/b><b>6]<\/b> Pilar D\u00edaz, \u00abLa lucha de las mujeres en el tardofranquismo: los barrios y las f\u00e1bricas\u00bb, <i>Ger\u00f3nimo de Uzrariz<\/i>, n\u00ba 21 znb, pp. 39-54 orr.<\/p>\n<p><strong>[17<\/strong>] Charo Negueira, \u00abMar\u00eda Telo, la abogada de la igualdad\u00bb, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 14 agosto 2014.<\/p>\n<p><em>*Soledad Bengoechea es historiadora y miembro de la Associaci\u00f3 Cultural Tot Hist\u00f2ria.<\/em><\/p>\n<pre><em>mientrastanto.org<\/em><\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era el mes de abril. En Sama, Asturias, el fr\u00edo a\u00fan cortaba la cara. 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