{"id":28365,"date":"2021-02-22T19:44:09","date_gmt":"2021-02-22T18:44:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=28365"},"modified":"2023-08-05T19:14:58","modified_gmt":"2023-08-05T17:14:58","slug":"las-redes-sociales-nuevo-medio-dominante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/las-redes-sociales-nuevo-medio-dominante\/","title":{"rendered":"Las redes sociales, nuevo medio dominante"},"content":{"rendered":"<p>El Internet moderno, la Web, se invent\u00f3 en 1989, hace treinta y dos a\u00f1os. O sea, estamos viviendo los\u00a0<em>primeros minutos<\/em>\u00a0de un fen\u00f3meno que lleg\u00f3 para quedarse durante siglos. Pensemos que la imprenta se invent\u00f3 en 1440, y que tres d\u00e9cadas despu\u00e9s casi no hab\u00eda modificado nada, pero acab\u00f3 por trastornar el mundo: cambi\u00f3 la cultura, la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la ciencia, la historia. Resulta evidente que muchos de los par\u00e1metros que conocemos est\u00e1n siendo modificados en profundidad, no tanto por la pandemia actual de Covid-19, sino, sobre todo, por la irrupci\u00f3n generalizada de los cambios tecnol\u00f3gicos y de las <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/mediakia.com\/agencia-social-media\/\">redes sociales<\/a><\/span>. Adem\u00e1s, no solamente en t\u00e9rminos de comunicaci\u00f3n \u2014\u00bfse est\u00e1 muriendo la verdad?\u2014, sino tambi\u00e9n en las finanzas, el comercio, el transporte, el turismo, el conocimiento, la cultura\u2026 Todo ello sin olvidar los nuevos peligros en materia de vigilancia y de p\u00e9rdida de privacidad.<\/p>\n<p>Ahora, con la Web y las redes sociales, ya no es \u00fanicamente el Estado quien nos vigila. Algunas empresas privadas gigantes (Google, Apple, Facebook, Amazon, etc.) saben m\u00e1s sobre nosotros que nosotros mismos. En los pr\u00f3ximos a\u00f1os, con la inteligencia artificial y la tecnolog\u00eda 5G, los algoritmos van a determinar m\u00e1s que nuestra propia voluntad el curso de nuestras vidas. Que nadie piense que esos cambios tan determinantes en la comunicaci\u00f3n no van a tener consecuencias en la organizaci\u00f3n misma de la sociedad y en su estructuraci\u00f3n pol\u00edtica tal como la hemos conocido hasta ahora. El futuro es muy largo y los cambios determinantes apenas acaban de empezar.<\/p>\n<p>Vivimos en un universo en el que nuestra privacidad est\u00e1 muy amenazada; estamos m\u00e1s vigilados que nunca mediante la biometr\u00eda o las c\u00e1maras de videoprotecci\u00f3n, mucho m\u00e1s de lo que imagin\u00f3 el mism\u00edsimo George Orwell en su novela dist\u00f3pica\u00a0<em>1984<\/em>. Adem\u00e1s, la rob\u00f3tica, los drones y la inteligencia artificial amenazan con crear un ecosistema del que el ser humano podr\u00eda acabar siendo expulsado; sin hablar de la \u201ccrisis de la verdad\u201d \u2014en materia de informaci\u00f3n\u2014, sustituida por las\u00a0<em>fake news<\/em>, la\u00a0<em>posverdad,\u00a0<\/em>las nuevas manipulaciones o las verdades alternativas. En este punto el futuro podr\u00eda estar acerc\u00e1ndose m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pensamos a nuestro pasado m\u00e1s aterrador.<\/p>\n<p>Sobre el aspecto emancipador de la actual revoluci\u00f3n digital, lo m\u00e1s notable es la \u201cdemocratizaci\u00f3n efectiva de la informaci\u00f3n\u201d. Un ideal que constitu\u00eda una reivindicaci\u00f3n fundamental, y en cierta medida un sue\u00f1o, desde la revuelta social de mayo de 1968 \u2014es decir, el deseo de que los ciudadanos se apoderaran de los medios de comunicaci\u00f3n y sobre todo de informaci\u00f3n\u2014 en cierta medida se ha realizado. Hoy en d\u00eda con el equipamiento masivo de dispositivos ligeros de comunicaci\u00f3n digital (tel\u00e9fonos inteligentes, computadoras port\u00e1tiles, tabletas y otros) los ciudadanos disponen, individualmente, de una potencia de fuego comunicacional superior a la que pose\u00eda, por ejemplo, en 1986, el primer canal de televisi\u00f3n de alcance planetario, Cable News Network (CNN). Es mucho m\u00e1s barato y f\u00e1cil de operar. Cada ciudadano es ahora lo que antes se llamaba un\u00a0<em>mass media<\/em>. Mucha gente lo ignora o no conoce el poder real del que dispone. Hoy, frente a las grandes corporaciones medi\u00e1ticas, ya no estamos desarmados. Otra cosa es saber si estamos haciendo un uso \u00f3ptimo del superpoder comunicacional del que disponemos.<\/p>\n<p>\u00bfHa resuelto eso los problemas en materia de informaci\u00f3n y de comunicaci\u00f3n? La respuesta es no, porque en la vida cada soluci\u00f3n crea un nuevo problema. Es la tr\u00e1gica condici\u00f3n humana. Los griegos antiguos la ilustraban con el mito de S\u00edsifo, condenado a empujar una enorme roca hasta lo alto de una monta\u00f1a; una vez alcanzada la cumbre, la roca se le escapaba de las manos y se precipitaba de nuevo hasta el pie del monte. Entonces S\u00edsifo ten\u00eda que volver a subirla a la cima, donde se le volv\u00eda a resbalar, y as\u00ed hasta el fin de la eternidad.<\/p>\n<p>En ese sentido, aunque la revoluci\u00f3n digital permiti\u00f3 una indiscutible democratizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n \u2014objetivo que parec\u00eda absolutamente impensable\u2014 esa democratizaci\u00f3n provoca ahora una proliferaci\u00f3n incontrolada y desordenada de los mensajes, as\u00ed como ese ruido ensordecedor creado sobre todo por las redes sociales. Esto es precisamente lo que constituye el nuevo problema. Como dijimos, ahora la verdad se ha diluido. Si todos tenemos nuestra verdad, \u00bfcu\u00e1l es entonces la verdad verdadera? O ser\u00e1, como dec\u00eda Donald Trump, que la \u201cverdad es relativa\u201d.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la objetividad de la informaci\u00f3n (si alguna vez existi\u00f3) ha desaparecido, las manipulaciones se han multiplicado, las intoxicaciones proliferan como otra pandemia, la desinformaci\u00f3n domina, la guerra de los relatos se extiende. Nunca se hab\u00edan \u201cconstruido\u201d con tanta sofisticaci\u00f3n falsas noticias, narrativas delirantes, \u201cinformaciones emocionales\u201d, complotismos. Para colmo, muchas encuestas demuestran que los ciudadanos prefieren y\u00a0<em>creen m\u00e1s<\/em>\u00a0las noticias falsas que las verdaderas, porque las primeras se corresponden mejor con lo que pensamos. Los estudios neurobiol\u00f3gicos confirman que nos adherimos m\u00e1s a lo que creemos que a lo que va en contra de nuestras creencias. Nunca fue tan f\u00e1cil enga\u00f1arnos.<\/p>\n<p>M\u00e1s que una \u201cnueva frontera\u201d, Internet, o sea, el ciberespacio o\u00a0<em>digitalandia<\/em>, es nuestro \u201cnuevo territorio\u201d. Vivimos en dos espacios, el nuestro habitual, tridimensional, y el espacio digital de las pantallas. Un espacio paralelo, como en la ciencia-ficci\u00f3n o en los universos cu\u00e1nticos, donde las cosas o las personas pueden hallarse en dos lugares al mismo tiempo. Obviamente nuestra relaci\u00f3n respecto al mundo, desde un punto de vista fenomenol\u00f3gico, no puede ser la misma. Internet \u2014y ma\u00f1ana la Inteligencia Artificial\u2014 dota a nuestro cerebro de unas extensiones inauditas. Ciertamente la nueva sociabilidad digital, acelerada por redes socializantes como Facebook o Tinder, est\u00e1 modificando profundamente nuestros comportamientos relacionales. No creo que pueda haber \u201cvuelta atr\u00e1s\u201d. Las redes son sencillamente par\u00e1metros estructurales definitorios de la sociedad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que tener conciencia de que Internet ya no es ese espacio de libertad descentralizado que permit\u00eda escapar de la dependencia de los grandes medios de comunicaci\u00f3n dominantes. Sin que la mayor\u00eda de los internautas se haya dado cuenta, Internet se ha\u00a0<em>centralizado<\/em>\u00a0en torno a algunas empresas gigantes que ya citamos \u2014las GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon)\u2014, que lo monopolizan y de las que ya casi nadie puede prescindir. Su poder es tal, lo acabamos de ver, que se permiten incluso censurar al presidente de los Estados Unidos cuando Twitter y Facebook le cortaron el acceso y\u00a0<em>enmudecieron<\/em>\u00a0al propio Donald Trump a principios de enero pasado.<\/p>\n<p>No entendimos, a principios de los a\u00f1os 2000, que el modelo econ\u00f3mico de \u201cpublicidad contra gratuidad\u201d crear\u00eda un peligroso fen\u00f3meno de centralizaci\u00f3n, porque los anunciantes tienen inter\u00e9s en trabajar con los m\u00e1s grandes, con aquellos que poseen m\u00e1s audiencia. Ahora hay que conseguir ir en contra de esta l\u00f3gica para\u00a0<em>descentralizar<\/em>\u00a0de nuevo Internet. La opini\u00f3n p\u00fablica debe comprender que la gratuidad conlleva una centralizaci\u00f3n tal de Internet que, poco a poco, el control se vuelve m\u00e1s fuerte y la vigilancia se generaliza.<\/p>\n<p>En cuanto a esto, debemos precisar que hoy la vigilancia se basa esencialmente en la informaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, autom\u00e1tica, mucho m\u00e1s que en la informaci\u00f3n humana. Se trata de \u201cdiagnosticar la peligrosidad\u201d de un individuo a partir de elementos de sospecha m\u00e1s o menos comprobados y de la vigilancia (con la complicidad de las GAFA) de sus contactos en redes y mensajes; con la parad\u00f3jica idea de que, para garantizar las libertades, hay que empezar por limitarlas. Que se entienda bien: el problema no es la vigilancia en general, sino la\u00a0<em>vigilancia clandestina masiva.<\/em><\/p>\n<p>En un Estado democr\u00e1tico las autoridades est\u00e1n completamente legitimadas para vigilar a cualquier individuo que consideren sospechoso, para ello se apoyan en la ley y hacen uso de la autorizaci\u00f3n previa de un juez. En la nueva esfera de vigilancia, toda persona es considerada sospechosa<em>\u00a0a priori<\/em>, sobre todo si las \u201ccajas negras algor\u00edtmicas\u201d la clasifican mec\u00e1nicamente como \u201camenazante\u201d despu\u00e9s de analizar sus contactos en redes y sus comunicaciones. Esta nueva teor\u00eda de la seguridad considera que el ser humano est\u00e1 desprovisto de verdadero libre arbitrio o de pensamiento aut\u00f3nomo. Es in\u00fatil, por lo tanto, que para prevenir eventuales derivas se busque intervenir\u00a0<em>retroactivamente\u00a0<\/em>en el entorno familiar o en las causas sociales. Lo \u00fanico que ahora se desea, con la fe puesta en los informes de vigilancia, es reprimir lo antes posible,<em>\u00a0antes<\/em>\u00a0de que se cometa el delito. Esta concepci\u00f3n determinista de la sociedad, imaginada hace unos sesenta a\u00f1os por el escritor estadounidense de ciencia ficci\u00f3n Philip K. Dick en su novela\u00a0<em>Minority Report,\u00a0<\/em>se impone poco a poco. Es el \u201cpredelito\u201d lo que a partir de ahora se persigue, bajo el pretexto de \u201canticiparse a la amenaza\u201d.<\/p>\n<p>Con semejante fin, empresas comerciales y agencias publicitarias cachean nuestras vidas. Estamos siendo cada vez m\u00e1s observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada d\u00eda se perfeccionan nuevas tecnolog\u00edas para el rastreo de nuestras huellas. En secreto, los gigantes de la red elaboran exhaustivos ficheros de nuestros datos personales y de nuestros contactos, extra\u00eddos de nuestras actividades en las redes sociales mediante diferentes soportes electr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta vigilancia generalizada no impide el despertar de algunas sociedades mucho tiempo mantenidas en silencio y ahora interconectadas. Sin duda, lo que se llam\u00f3 en 2011 la \u201cprimavera \u00e1rabe\u201d, igual que el \u201cMovimiento de los indignados\u201d en Espa\u00f1a y \u201cOccupy Wall Street\u201d en Estados Unidos, no hubieran sido posibles \u2014en la manera en que se desarrollaron\u2014 sin las innovaciones comunicacionales aportadas por la revoluci\u00f3n de Internet. Ello no solo se debe al uso de las principales redes sociales, que entonces estaban apenas extendi\u00e9ndose \u2014Facebook se crea en 2006 y Twitter arranca en 2009\u2014, sino al recurso del correo electr\u00f3nico, de la mensajer\u00eda y simplemente del tel\u00e9fono inteligente. El impacto de las manifestaciones populares provocadas por esas innovaciones comunicacionales fue muy fuerte ese a\u00f1o 2011, independientemente de la naturaleza de los sistemas pol\u00edticos (autoritario o democr\u00e1tico) contra los que chocaron.<\/p>\n<p>Claro, en el mundo \u00e1rabe, \u201ccongelado\u201d por diversas razones desde hac\u00eda medio siglo, la \u201csacudida\u201d tuvo consecuencias espectaculares: dos dictaduras (T\u00fanez y Egipto) se derrumbaron, y en otros dos pa\u00edses (Libia y Siria) empezaron dolorosas guerras civiles que a\u00fan, diez a\u00f1os despu\u00e9s, no han terminado. Tambi\u00e9n en el seno de sistemas democr\u00e1ticos \u2014Espa\u00f1a, Grecia, Portugal, Estados Unidos\u2014 se produjeron ese a\u00f1o impactos considerables que modificaron definitivamente la manera de hacer pol\u00edtica. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en Espa\u00f1a, donde al calor de ese movimiento surge un partido nuevo de izquierda, Podemos, que los electores acabaron por propulsar en 2019 hasta el poder, en coalici\u00f3n con el Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol. No es poca cosa.<\/p>\n<p>Deseo a\u00f1adir dos ideas. Primero, que esas innovaciones comunicacionales dieron muy pronto lugar a un uso pol\u00edtico de las redes sociales. No podemos ser ingenuos. Hay manuales para usar las redes con intenciones subversivas. Se han usado contra Cuba un sinn\u00famero de veces, as\u00ed como contra la Revoluci\u00f3n Bolivariana en Venezuela y contra el gobierno del presidente Nicol\u00e1s Maduro. Recordemos tambi\u00e9n que entre 2003 y 2006, de manera organizada y planificada, con financiamiento de poderosos intereses, se hab\u00edan producido ya lo que se llamaron las \u201crevoluciones de colores\u201d en Georgia (2003), Ucrania (2004), Kirguist\u00e1n (2005), etc.; con la intenci\u00f3n no disimulada de romper las alianzas de estos pa\u00edses con Mosc\u00fa y disminuir la potencia de Rusia.<\/p>\n<p>En segundo lugar, comentaremos que en el oto\u00f1o de 2019, antes de que la pandemia de COVID-19 se extendiera a todo el planeta, el mundo \u2014de Hong Kong a Chile, pasando por Irak, L\u00edbano, Argelia, Francia, Catalu\u00f1a, Puerto Rico, Costa Rica, Colombia, entre otras naciones\u2014 estaba conociendo un reguero de grandes protestas populares impulsadas y acentuadas por el recurso de las redes sociales. Todos los gobiernos de esos pa\u00edses, te\u00f3ricamente democr\u00e1ticos, no supieron, en la mayor\u00eda de los casos, c\u00f3mo enfrentar este nuevo tipo de contestaci\u00f3n social excepto con la represi\u00f3n brutal.<\/p>\n<p>As\u00ed que podr\u00edamos, en efecto, decir que por una parte, las redes sociales y las mensajer\u00edas de nuevo tipo (Twitter, Facebook, Instagram, Telegram, Signal, Snapchat, WhatsApp, Zoom, TikTok y otras) han ampliado indiscutiblemente el espacio de nuestra libertad de expresi\u00f3n, pero a la vez han multiplicado al infinito las capacidades de manipulaci\u00f3n de las mentes y de vigilancia de los ciudadanos. Es cl\u00e1sico. Podr\u00edamos afirmar, parafraseando a Marx, que la Historia es la historia de las innovaciones tecnol\u00f3gicas. Cada innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica aporta una soluci\u00f3n a un problema, y a su vez, como ya subrayamos, cada soluci\u00f3n crea un nuevo problema. O sea, siempre que se produce un salto hacia adelante en las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, nos hallamos efectivamente ante un progreso en materia de capacidades de expresi\u00f3n, y tambi\u00e9n, ante un peligro de confusi\u00f3n, de confrontaci\u00f3n y de nuevas intoxicaciones mentales. Es normal. En ese aspecto no hay nada nuevo. Todo poder que posee el monopolio de la expresi\u00f3n p\u00fablica se desespera ante cualquier aparici\u00f3n de una tecnolog\u00eda comunicacional democratizante que amenaza su uso solitario de la palabra. Pi\u00e9nsese, de nuevo, en la invenci\u00f3n de la imprenta en 1440, y el p\u00e1nico de la Iglesia y del trono ante una m\u00e1quina que les arrebataba de repente el monopolio de la verdad.<\/p>\n<p>Ante el dilema peligros\u00a0<em>v.s.<\/em>\u00a0ventajas, la pregunta sigue siendo \u00bfqu\u00e9 hacer?\u00a0Depende de qui\u00e9n se plantee esa interrogaci\u00f3n. Si son los ciudadanos, es previsible que deseen hacer uso inmediato de la excesiva potencia que les confieren las redes, sin tener la precauci\u00f3n de desconfiar del segundo aspecto: la manipulaci\u00f3n de la que pueden ser objeto. Las decepciones, por ello, pueden ser fuertes.<\/p>\n<p>Si quien se hace la pregunta es el poder, yo dir\u00eda que debe guardar la serenidad; no puede so\u00f1ar con que, por milagro, desaparezcan las redes que ya est\u00e1n aqu\u00ed para siempre. \u00c9l tambi\u00e9n debe adaptarse a esta nueva realidad, a esta nueva normalidad comunicacional. La censura, la negaci\u00f3n o la ceguera no sirven de nada, solo agravar\u00edan el problema, visto desde el poder. Lo r\u00edgido rompe, mientras que lo flexible resiste. Por lo tanto, el poder debe entender que las redes son un nuevo espacio de debate y de confrontaci\u00f3n, y constituyen quiz\u00e1s, en el campo pol\u00edtico, el principal espacio contempor\u00e1neo de enfrentamiento dial\u00e9ctico. Es el \u00e1gora actual, y es ah\u00ed, en gran parte \u2014como lo fue en las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos durante mucho tiempo\u2014, donde se dirimen ahora los grandes diferendos y las principales pol\u00e9micas. Quien no desee ser el gran perdedor de nuestro tiempo debe estar presente en este espacio central de los debates.<\/p>\n<p>S\u00ed, las redes sociales son el medio dominante hoy, como lo fueron en otras \u00e9pocas la televisi\u00f3n, la radio, el cine o la prensa. Es una revoluci\u00f3n considerable, como no la ha habido jam\u00e1s en el campo de la comunicaci\u00f3n. Repetimos, todo cambio importante en el \u00e1mbito de la comunicaci\u00f3n acaba fatalmente por tener repercusiones decisivas en lo social y lo pol\u00edtico. No hay excepciones. Desde la invenci\u00f3n de la escritura hasta Internet, pasando por la imprenta.<\/p>\n<p>En cualquier pa\u00eds, las redes obligan a todos los dem\u00e1s medios de masas (prensa escrita, radio, cine, televisi\u00f3n) a tener que repensarse. Hay un darwinismo medi\u00e1tico en marcha. El medio que no se adapte al nuevo ecosistema desaparecer\u00e1. Adaptarse no quiere decir que los otros medios deben hacer lo que hacen las redes. No. Las redes son tambi\u00e9n el territorio, ya lo dijimos, de la manipulaci\u00f3n, de la intoxicaci\u00f3n, de las\u00a0<em>fake news<\/em>, de las \u201cverdades emocionales\u201d, de las \u201cverdades alternativas\u201d, de los relatos conspiracionistas. La prensa escrita, por ejemplo, debe concentrarse en sus cualidades: la calidad de la escritura, la brillantez del relato, la originalidad de la tem\u00e1tica, la realidad del testimonio, la autenticidad de la informaci\u00f3n, la inteligencia del an\u00e1lisis y la garant\u00eda de la verdad verificada.<\/p>\n<p>*El autor es catedr\u00e1tico, periodista, historiador, escritor y analista pol\u00edtico. Dirigi\u00f3 la edici\u00f3n francesa y espa\u00f1ola de <em>Le Monde Diplomatique.<\/em>\u00a0Cofundador de la organizaci\u00f3n no gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicaci\u00f3n). Fundador de la Red en Defensa de la Humanidad.<\/p>\n<p>**Imagen de Portada: \u201c(\u2026)aunque la revoluci\u00f3n digital permiti\u00f3 una indiscutible democratizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n \u2014objetivo que parec\u00eda absolutamente impensable\u2014 esa democratizaci\u00f3n provoca ahora una proliferaci\u00f3n incontrolada y desordenada de los mensajes, as\u00ed como ese ruido ensordecedor creado sobre todo por las redes sociales\u201d. Ilustraci\u00f3n: Brady Izquierdo<\/p>\n<pre><em>La Jiribilla<\/em><\/pre>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Internet moderno, la Web, se invent\u00f3 en 1989, hace treinta y dos a\u00f1os. O sea, estamos viviendo los\u00a0primeros minutos\u00a0de un fen\u00f3meno que lleg\u00f3 para quedarse durante siglos. 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