{"id":2644,"date":"2012-12-14T15:29:52","date_gmt":"2012-12-14T14:29:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-efecto-carandiru-o-del-brasil-que-se-pudre-en-las-carceles-jose-manuel-rambla\/"},"modified":"2022-10-21T18:48:08","modified_gmt":"2022-10-21T16:48:08","slug":"el-efecto-carandiru-o-del-brasil-que-se-pudre-en-las-carceles-jose-manuel-rambla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-efecto-carandiru-o-del-brasil-que-se-pudre-en-las-carceles-jose-manuel-rambla\/","title":{"rendered":"El efecto Carandiru (o del Brasil que se pudre en las c\u00e1rceles)"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 682px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/brasil.jpg\" alt=\"alt\" width=\"682\" height=\"400\" data-temp=\"true\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La ley de Ejecuci\u00f3n Penal asegura a cada preso seis metros cuadrados de espacio en la celda. Hoy la mayor\u00eda se exprime entre un metro y 70 cent\u00edmetros cuadrados. Frei Betto<\/figcaption><\/figure>\n<p>Viernes 14 de diciembre de 2012 A 20 a\u00f1os de la masacre de Carandiru, las profundas heridas del sistema penitenciario brasile\u00f1o siguen sangrando. En los reportajes sobre el milagro econ\u00f3mico de Brasil no aparece el medio mill\u00f3n de presos que sobrevive en las hacinadas y violentas c\u00e1rceles del gigante verde. Abrimos la celda informativa para que mires dentro.<\/p>\n<p>Hay fechas que parecen surgidas para el recuerdo, mientras que otras, por el contrario, intentan huir avergonzadas de la lista de efem\u00e9rides en los almanaques. A estas \u00faltimas se le sum\u00f3 hace ahora poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os la segunda jornada del mes de octubre. Aquel 2 de octubre de 1992, unos 350 polic\u00edas militares a las \u00f3rdenes del coronel Ubirat\u00e1n Guimar\u00e3es, tras recibir luz verde del gobernador deS\u00e3o Paulo, Luiz Ant\u00f4nio Fleury, irrumpieron en el pabell\u00f3n n\u00famero 9 de Carandiru, el mayor presidio de Am\u00e9rica Latina. El operativo ten\u00eda como misi\u00f3n sofocar el inc\u00f3modo mot\u00edn que una pelea entre reclusos hab\u00eda desencadenado justo una v\u00edspera electoral. Pero los acontecimientos que\u00a0 siguieron acabaron conformando uno de los episodios m\u00e1s luctuosos de esa p\u00e9rfida historia de Brasil que hoy intenta pasar desapercibida en los calendarios: la masacre de Carandiru.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/carandiu03.jpg\" alt=\"alt\" width=\"401\" height=\"236\" \/>En total, 111 presos murieron como consecuencia de aquel operativo. O al menos esos son los datos oficiales, porque algunos testigos estiman que el n\u00famero de v\u00edctimas fue muy superior. Sidney Sales era uno de los 2.500 detenidos que se encontraban aquella jornada en el pabell\u00f3n 9 del presidio y cuestiona abiertamente estas cifras. A su juicio, \u201clos 111 eran los que ten\u00edan padre, madre y abogados, los que apelaron. Pero hab\u00eda otras personas que no ten\u00edan familia\u201d. Y no le faltan motivos para la sospecha. Al menos treinta razones, tantas como el n\u00famero de cuerpos sin vida que \u00e9l mismo ayud\u00f3 a cargar una vez finalizado el asalto. Por ello Sales calcula que la operaci\u00f3n policial se cobr\u00f3 la vida de al menos 250 presos. Una estimaci\u00f3n que no resulta descabellada si se tiene presente que la polic\u00eda lleg\u00f3 a realizar unos 3.500 disparos de pistola y ametralladora. La mayor\u00eda de las v\u00edctimas, adem\u00e1s, presentaban impactos de bala en la cabeza y el t\u00f3rax, una circunstancia que llev\u00f3 a la comisi\u00f3n que investig\u00f3 los hechos a tener que admitir que la polic\u00eda en ning\u00fan momento se plante\u00f3 una salida negociada a la crisis. Su objetivo era claro: acabar con el mot\u00edn carcelario a sangre y fuego.<\/p>\n<p>Pese a la evidencia de aut\u00e9nticas ejecuciones sumar\u00edsimas y el alcance de la matanza, s\u00f3lo una persona fue condenada por lo sucedido: el coronel Guimar\u00e3es. Sobre \u00e9l cay\u00f3 en junio de 2001 una condena de 632 a\u00f1os de c\u00e1rcel. Sin embargo, el hecho de ser su primer delito le permiti\u00f3 recurrir y eludir el ingreso en prisi\u00f3n, toda una iron\u00eda si se piensa que tambi\u00e9n la mayor\u00eda de los presos del pabell\u00f3n 9 estaban en Carandiru por su primer delito y esperaban la confirmaci\u00f3n de sus penas. Pero Guimar\u00e3es no solo evit\u00f3 as\u00ed la c\u00e1rcel. La popularidad medi\u00e1tica que logr\u00f3 por aquellos hechos le abri\u00f3 las puertas de una carrera pol\u00edtica que le llevar\u00eda un a\u00f1o m\u00e1s tarde a ser elegido diputado del Partido Social Democr\u00e1tico por S\u00e3o Paulo. No acabar\u00eda ah\u00ed la buena estrella del coronel. En febrero de 2006 su sentencia fue de nuevo revisada y esta vez anulada por errores procesales. Finalmente, los jueces le exoneraron de cualquier responsabilidad al considerar que Guimar\u00e3es se limit\u00f3 a cumplir \u00f3rdenes. Sin embargo, el destino hizo que solo unos meses m\u00e1s tarde, el 10 septiembre, su cuerpo apareciese con el pecho atravesado por una bala que le hab\u00eda disparado su amante. Aunque el caso Carandiru nada tuvo que ver con este crimen, alguien recordar\u00eda unos d\u00edas m\u00e1s tarde a sus v\u00edctimas dejando escrito en un muro del edificio donde fue asesinado: aqu\u00ed se hace, aqu\u00ed se paga.<\/p>\n<h3>La sombra de Carandiru<\/h3>\n<p>La masacre de Carandiru es la tragedia carcelaria registrada en Brasil que mayor transcendencia internacional ha tenido, debido en parte a la recreaci\u00f3n de los hechos que el cineasta H\u00e9ctor Babenco hizo en su pel\u00edcula <a href=\"http:\/\/youtu.be\/Ca7BAdjDiyM\">Carandiru<\/a> (2003). Sin embargo, aquellos sucesos no fueron \u00a0un hecho aislado sino una manifestaci\u00f3n extrema de las lacras del sistema penitenciario brasile\u00f1o, muchas de las cuales se mantienen intactas veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde. Una prueba de ello es el centro penitenciario de Urso Branco, en el estado de Rond\u00f4nia. Solo en los seis primeros meses de 2002 fueron asesinados en sus galer\u00edas 37 presos. Esta cifra de asesinatos oblig\u00f3 a intervenir a la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos de la OEA que mostr\u00f3 su preocupaci\u00f3n por la la situaci\u00f3n de las c\u00e1rceles brasile\u00f1as e inst\u00f3 al gobierno a tomar medidas urgentes para acabar con la degeneraci\u00f3n de las condiciones de vida de los presos.<\/p>\n<p>Otro ejemplo de esta degradaci\u00f3n la pudieron comprobar m\u00e1s recientemente los integrantes del Conselho Estadual de Direitos Humanos de Para\u00edba que el pasado mes de agosto, sin previo aviso, fueron a inspeccionar la c\u00e1rcel de m\u00e1xima seguridad Dr. Romeu Gon\u00e7alves de Abrantes, en Jo\u00e3o Pessoa. Los miembros de la delegaci\u00f3n, antes de ser retenidos por los propios funcionarios al detectar que estaban realizando fotograf\u00edas, pudieron comprobar entre otras irregularidades c\u00f3mo permanec\u00edan encerrados 80 presos en una sola sala, desnudos, sin colchones, rodeados de inmundicias, obligados a dormir en el suelo entre sus propios v\u00f3mitos, \u00a0orines y heces.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/carandiu01.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"269\" \/>Son casos extremos, sin duda. Pero por desgracia no tan excepcionales. En \u00faltima instancia estamos ante una muestra\u00a0 de la masificaci\u00f3n que caracteriza a las c\u00e1rceles brasile\u00f1as, uno de sus males end\u00e9micos. Los \u00faltimos datos hechos p\u00fablico por el Departamento Penitenciario Nacional\u00a0 (Depen) as\u00ed lo atestiguan. Brasil contaba en diciembre de 2011 con una poblaci\u00f3n reclusa de 514.582 personas, lo que le convierte en el cuarto pa\u00eds del mundo con mayor n\u00famero de presos, solo superado por Estados Unidos, China y Rusia. Sin embargo, el n\u00famero de plazas penitenciarias existente en el pa\u00eds es de 306.497, lo que implica un d\u00e9ficit de 208.085. La consecuencia inevitable es el hacinamiento, con el consiguiente deterioro de las condiciones de vida y de convivencia. El escritor Frei Betto describe gr\u00e1ficamente la situaci\u00f3n: \u201cLa ley de Ejecuci\u00f3n Penal asegura a cada preso seis metros cuadrados de espacio en la celda. Hoy la mayor\u00eda se exprime entre un metro y 70 cent\u00edmetros cuadrados\u201d.<\/p>\n<p>Esta circunstancia se vio agravada desde los a\u00f1os 90 del pasado siglo. En concreto, seg\u00fan los datos de Tribunal Popular, una red que agrupa a distintas organizaciones, activistas y familiares de v\u00edctimas, entre 1995 y 2005 la poblaci\u00f3n reclusa se increment\u00f3 un 143,9%, pasando de unas 148.000 personas a m\u00e1s de 361.000. Para esta entidad el fen\u00f3meno no es ajeno a las pol\u00edticas de ajuste neoliberal promovidas en aquellos a\u00f1os. \u201cEl aumento extraordinario de la poblaci\u00f3n carcelaria en el pa\u00eds a partir de los a\u00f1os 90 se dio acompa\u00f1ado de una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de las pol\u00edticas p\u00fablicas sociales dirigidas a la juventud y a los pobres en general\u201d, destacan.<\/p>\n<p>En cualquier caso, los n\u00fameros no dejan de crecer.\u00a0S\u00e3o Paulo es un buen ejemplo. Con unos 190.000 presos, el estado \u00a0acoge al 37% de los reclusos del pa\u00eds. S\u00f3lo entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2012 la Secretaria de Administraci\u00f3n Penitenciaria contabiliz\u00f3 el ingreso de 72.491 detenidos, lo que representa una media diaria de 302 personas. En consecuencia, se estima que para acabar con ese d\u00e9ficit de plazas y la masificaci\u00f3n ser\u00eda preciso construir s\u00f3lo en ese estado 93 centros penitenciarios nuevos con capacidad para 768 personas cada uno. Excepto en Piau\u00ed, esta situaci\u00f3n se repite por el resto de estados: en Pernambuco son precisas m\u00e1s de 15.100 nuevas plazas carcelarias para acabar con la masificaci\u00f3n; en Minas Gerais, m\u00e1s de 13.500. En Porto Alegre el nivel de hacinamiento registrado en su Presidio Central lleg\u00f3 a tal extremo que se prohibi\u00f3 el ingreso de m\u00e1s detenidos. Seg\u00fan informaciones publicadas por el diario O Globo, en el 68% de las c\u00e1rceles brasile\u00f1as tienen hasta nueve presos por cada una de sus plazas.<\/p>\n<h3>El negocio de la reclusi\u00f3n<\/h3>\n<p>As\u00ed las cosas, no es extra\u00f1o que la soluci\u00f3n de este problema se haya convertido en un apetitoso negocio. En unos casos, porque para municipios deprimidos del interior recibir uno de estos centros se percibe como una alternativa para acceder a m\u00e1s fondos p\u00fablicos, especialmente aquellos relacionados con el n\u00famero de habitantes. Y es que la llegada de presos puede en no pocos casos duplicar en la pr\u00e1ctica el n\u00famero de habitantes de estas peque\u00f1as poblaciones. Adem\u00e1s, la actividad que estas instituciones traen acompa\u00f1ada son en ocasiones elementos de dinamizaci\u00f3n para sus econom\u00edas locales. En consecuencia, muchos municipios han puesto sus esperanzas en el Plan de Expansi\u00f3n de presidios dise\u00f1ado por el estado de S\u00e3o Paulo y que prev\u00e9 la construcci\u00f3n de 49 nuevas c\u00e1rceles.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/carandiu07.jpg\" alt=\"alt\" width=\"399\" height=\"234\" \/>La otra vertiente del negocio es la privatizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n de los distintos centros. Este modelo est\u00e1 ya en funcionamiento en estados como Amazonas, Bah\u00eda, Cear\u00e1, Espirito Santo, Pernambuco y Santa Catarina. En estos casos, la empresa que asume la gesti\u00f3n de la c\u00e1rcel recibe del estado por cada preso unos 1.500 reales de media para su manutenci\u00f3n, m\u00e1s otros mil por compensaci\u00f3n, en total 2.500 reales (unos 920 euros). Sin embargo, el sistema no contabiliza de ning\u00fan modo ni las condiciones de los presos ni medidas de reinserci\u00f3n. Valdir Jo\u00e3o Silveiria, coordinador nacional de la Pastoral Carcer\u00e1ria subraya esta carencia. \u201cQuien privatiza no se preocupa por la reinserci\u00f3n social. Cuanto m\u00e1s tiempo mantenga al preso mejor porque va a estar produciendo para la empresa que est\u00e1 privatizando\u201d, afirma.<\/p>\n<p>El 60% de los detenidos son negros y unos 135.000 son j\u00f3venes con edades comprendidas entre los 18 y los 24 a\u00f1os<\/p>\n<p>Al mismo tiempo llama la atenci\u00f3n la escasa inversi\u00f3n que el estado brasile\u00f1o est\u00e1 destinando a la soluci\u00f3n del sangrante problema social que se vive en sus c\u00e1rceles. Como destaca Frei Betto: \u201cnuestras unidades penitenciarias est\u00e1n desvencijadas y abandonadas. Por la Ley Presupuestaria ellas deber\u00edan haber recibido este a\u00f1o del Gobierno federal 277,5 millones de reales. Obtuvieron apenas 2,5 millones, menos del 1% de lo previsto\u201d. Esa degradaci\u00f3n de la vida en las prisiones tiene su inevitable plasmaci\u00f3n en el incremento de la violencia en su interior, incluidos los malos tratos infligidos. \u201cPor lo general -destaca el escritor-, nuestros polic\u00edas est\u00e1n mal formados, hasta el punto de que consideran los derechos humanos una liberaci\u00f3n para los delincuentes\u201d. Los datos hechos p\u00fablicos este mismo mes por la coordinadora general de Combate la Tortura, de la Secretaria de Derechos Humanos de la Presidencia de la Rep\u00fablica, Ana Paula Diniz, destacan que el 65% de las reclamaciones recibidas en el tel\u00e9fono de denuncias sobre el sistema penitenciario est\u00e1n relacionadas con la tortura en las c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>De este modo, las c\u00e1rceles abarrotadas se convierten en una imagen en negativo de la bonanza que proyecta el pa\u00eds, mostrando los graves problemas de pobreza y la marginaci\u00f3n que perviven en el Brasil del crecimiento. Seg\u00fan las cifras del Depen, el 60% de los detenidos son negros y unos 135.000 son j\u00f3venes con edades comprendidas entre los 18 y los 24 a\u00f1os. Igualmente, informes del Ministerio de Justicia ponen de manifiesto que el 47% son analfabetos o no hab\u00edan finalizado la ense\u00f1anza b\u00e1sica. Se estima que el 20% son enfermos de VIH\/Sida. Por el tipo de delito, el mayor n\u00famero de presos lo componen los acusados de tr\u00e1fico de droga, seguidos por los hurtos y robo sin armas. El 90% de los ex detenidos acaba regresando a la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para la red Tribunal Popular, que\u00a0 junto con entidades como la Pastoral Carcer\u00e1ria, la Associa\u00e7\u00e3o de Ju\u00edzes pela Democracia o la Defensoria P\u00fablica do Estado de S\u00e3o Paulo, intenta promover desde 2008 un debate sobre el sistema penitenciario brasile\u00f1o, el actual modelo destaca por su fracaso social. \u201cEn Brasil el Estado Penal adquiere una dimensi\u00f3n m\u00e1s cruel porque se intensifica en una sociedad donde el Estado de Bienestar nunca fue una realidad concreta\u201d, se\u00f1alan. \u201cEn este sentido, se fortalece cada vez m\u00e1s un sistema penal selectivo, que castiga a los negros, pobres y excluidos. Y punitivo, donde en lugar de la aplicaci\u00f3n de los derechos y garant\u00edas individuales, el castigo se convierte en una pol\u00edtica p\u00fablica de contenci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn el fondo de mi coraz\u00f3n, si tuviera que cumplir muchos a\u00f1os en alguna de nuestras prisiones, preferir\u00eda morir\u201d. Jos\u00e9 Eduardo Cardozo, ministro de Justicia.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/carandiu09.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"269\" data-temp=\"true\" \/>Tambi\u00e9n Frei Betto reclama la urgente necesidad de un cambio de modelo. \u201cEn Brasil no existe una pol\u00edtica penitenciaria y mucho menos de reinserci\u00f3n social de los detenidos. Ante la violencia urbana muchos claman ingenuamente por m\u00e1s cadenas. Presionados por el clamor popular, los gobiernos federal y estatales invierten en prisiones lo que deber\u00edan destinar a escuelas\u201d, destaca. A su juicio, la soluci\u00f3n pasa por la educaci\u00f3n, tanto dentro como fuera de las prisiones: \u201c\u00bfC\u00f3mo evitar la criminalidad si 5,3 millones de j\u00f3venes de entre 18 y 25 a\u00f1os, est\u00e1n fuera de la escuela y sin trabajo\u201d. Y advierte: \u201csi el estado y la sociedad no cuida de los presos, ellos mismos tratar\u00e1n de buscar lo que m\u00e1s les convenga: autorganizados en comandos, en redes de informantes para carceleros y polic\u00edas, vincul\u00e1ndose con las bandas que act\u00faan en libertad. Y nosotros, ciudadanos, pagamos doblemente: por sustentar un sistema inoperante y como v\u00edctimas de la recurrente espiral de violencia\u201d.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la sombra y el recuerdo de Carandiru siguen proyect\u00e1ndose sobre la cotidianidad de miles de presos para los que su vida en la c\u00e1rcel solo puede compararse con un infierno. Una imagen que, sin duda, ten\u00eda muy presente el ministro de Justicia,\u00a0Jos\u00e9 Eduardo Cardozo, cuando, durante un reciente encuentro con empresarios paulistas, admiti\u00f3: \u201cEn el fondo de mi coraz\u00f3n, si tuviera que cumplir muchos a\u00f1os en alguna de nuestras prisiones, preferir\u00eda morir\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viernes 14 de diciembre de 2012 A 20 a\u00f1os de la masacre de Carandiru, las profundas heridas del sistema penitenciario brasile\u00f1o siguen sangrando. 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