{"id":2121,"date":"2012-09-05T12:52:07","date_gmt":"2012-09-05T10:52:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/espana-y-el-caso-de-phineas-gage\/"},"modified":"2022-10-21T17:42:13","modified_gmt":"2022-10-21T15:42:13","slug":"espana-y-el-caso-de-phineas-gage","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/espana-y-el-caso-de-phineas-gage\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a y el caso de Phineas Gage"},"content":{"rendered":"<p>La capacidad que el azar tiene para cambiar el devenir de las cosas es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s llamativas \u2013e inquietantes\u2013 de esta ruleta rusa que se ha venido en llamar la vida. Phineas Gage, por ejemplo, se levant\u00f3 el\u00a0 13 de septiembre de 1848 siguiendo la misma rutina que por aquellos d\u00edas le llevaba hasta su trabajo a las afueras de Cavendish, como capataz en el tendido ferroviario. Sin embargo, aquel d\u00eda una insignificante chispa iba a cruzarse en su biograf\u00eda para convertirle, sin \u00e9l sospecharlo mientras tomaba el desayuno, en todo un referente acad\u00e9mico para la neurociencia.<\/p>\n<figure style=\"width: 682px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fineas01.jpg\" alt=\"alt\" width=\"682\" height=\"400\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustra Evelio G\u00f3mez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Un descuido al colocar la carga explosiva que deb\u00eda permitir superar \u00a0unas rocas, fue el origen de aquella chispa que provoc\u00f3 una deflagraci\u00f3n que, a su vez, propuls\u00f3 contra su cabeza la pesada barra de hierro que Gage utilizada en su trabajo. La pieza, de un metro de longitud, le entr\u00f3 por la mejilla izquierda y le sali\u00f3 por la parte superior del cr\u00e1neo, dej\u00e1ndole mortalmente tendido en el suelo. Sin embargo, para sorpresa de sus horrorizados compa\u00f1eros, Gage se incorpor\u00f3 y se dirigi\u00f3 a ellos pidiendo ayuda. Trasladado al pueblo m\u00e1s pr\u00f3ximo, su suerte qued\u00f3 en las manos del doctor Harlow que atendi\u00f3 sus heridas y durante las semanas siguientes supervis\u00f3 \u00a0su milagrosa evoluci\u00f3n. As\u00ed, pese a las graves lesiones sufridas en el c\u00f3rtex cerebral, \u00a0dos meses m\u00e1s tarde recibi\u00f3 el alta m\u00e9dica que le deb\u00eda \u00a0permitir retomar su vida anterior. Solo que su vida no volver\u00eda a ser como antes.<\/p>\n<p>Y es que tras el accidente Gage parec\u00eda otra persona. Se transform\u00f3 en un ser irascible, nervioso, blasfemo incluso, que a la m\u00e1s m\u00ednima contrariedad discut\u00eda airadamente con sus compa\u00f1eros. Se hab\u00eda convertido en un hombre inconstante, capaz de mudar de planes continuamente y con una extra\u00f1a habilidad para elegir siempre la peor de las opciones. La transmutaci\u00f3n fue tal que hasta su esposa acab\u00f3 por abandonarlo, incapaz de reconocer en \u00e9l a quien hab\u00eda sido su esposo hasta el d\u00eda del accidente. Su caso se convert\u00eda as\u00ed en una de las primeras evidencias \u00a0cient\u00edficas que permit\u00edan situar el origen de la sociabilidad, las emociones y el temperamento en el l\u00f3bulo frontal del cerebro, al tiempo que demostraba como lesiones graves \u00a0en esa zona pod\u00eda modificar la personalidad del individuo.<\/p>\n<p>En realidad, pese a la extra\u00f1eza que provoc\u00f3 entre quienes le conocieron la evoluci\u00f3n del comportamiento de Gage, lo realmente sorprendente hubiera sido que alguien a quien una barra de hierro le ha atravesado el cr\u00e1neo no deje patente de alguna forma su malestar. Y, sin embargo, esa curiosa indiferencia es lo que parece estar ocurriendo en Espa\u00f1a desde que la chispa de Lehman Brothers nos lanzara contra nuestro cr\u00e1neo social la pesada barra de la debacle del capitalismo financiero. Peor a\u00fan si pensamos que en todos estos a\u00f1os no ha sido una sino infinitas las barras que nos vienen destrozando en c\u00f3rtex de nuestro, por otra parte, raqu\u00edtico estado del bienestar. La \u00faltima \u00a0lleg\u00f3 la pasada semana con nuevos recortes sanitarios, con la conversi\u00f3n de los subsidios por desempleo en un escupitajo de beneficencia destinado a unos excluidos que deben asumir p\u00fablicamente su condici\u00f3n de despojo. Vigas m\u00e1s que barras, que se vienen a sumar a las que ya impactaron en nuestros derechos laborales, en nuestra educaci\u00f3n p\u00fablica, en los recortes a nuestros salarios, o las que se auguran contra nuestras pensiones. S\u00ed, lo realmente extraordinario es que los espa\u00f1oles no estemos m\u00e1s irascibles de lo que hemos demostrado hasta ahora.<\/p>\n<p>Phineas Gage pas\u00f3 el final de sus d\u00edas exhibi\u00e9ndose en circos para mostrar a los aburridos habitantes de la Am\u00e9rica profunda, las cicatrices de su cabeza y la pesada barra de hierro que le cambi\u00f3 la vida. Tambi\u00e9n como \u00e9l Mariano Rajoy parece feliz en su papel de artista invitado en este nuevo circo de los horrores donde ense\u00f1a con orgullo las pesadas cargas que impactan sobre nuestras cabezas, esperando con fe el aplauso sincero de los mercados. P\u00fablico, en cualquier caso, insaciable y \u00e1vido de un eterno m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda, al que el presidente del gobierno espa\u00f1ol les responde encantado con nuevos saltos mortales sobre nuestros derechos y nuestros bolsillos.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, las secuelas del accidente acabaron por llevarse la vida Gage y hoy su cr\u00e1neo junto con su emblem\u00e1tica barra reposan en las vitrinas de la Universidad de Harvard. Una suerte que no parece reservada para nosotros. Porque para qu\u00e9 enga\u00f1arnos, si no le ponemos remedio ni siquiera tendremos el consuelo de pasar\u00a0 a la posteridad de los museos, instituciones para entonces cerradas sin duda por los recortes en Cultura.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La capacidad que el azar tiene para cambiar el devenir de las cosas es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s llamativas \u2013e inquietantes\u2013 de esta ruleta rusa que se ha venido en llamar la vida. 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