{"id":16236,"date":"2018-07-12T10:09:03","date_gmt":"2018-07-12T08:09:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=16236"},"modified":"2024-05-28T21:02:42","modified_gmt":"2024-05-28T19:02:42","slug":"el-misterioso-asesinato-del-conde-de-villamediana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-misterioso-asesinato-del-conde-de-villamediana\/","title":{"rendered":"El misterioso asesinato del Conde de Villamediana"},"content":{"rendered":"<p>Correo Mayor de Espa\u00f1a y N\u00e1poles, fue hombre influyente en la corte de Felipe IV y la leyenda le adjudic\u00f3 amores con la reina Do\u00f1a Isabel de Borb\u00f3n. La vida del Conde de Villamediana y su arrolladora personalidad y habilidades, le hacen un personaje fascinante, un h\u00e9roe rom\u00e1ntico al estilo de Cyrano de Bergerac. Si en Espa\u00f1a hubiera una industria cinematogr\u00e1fica fuerte, seguro que la peripecia de este personaje ya se hubiera llevado a la gran pantalla, porque lo tiene todo: Intrigas, asesinatos, duelos, sexo, amor, s\u00e1tira, pol\u00edtica, conspiraciones palaciegas, espionaje\u2026 Claro que los dramaturgos y literatos, como no pod\u00eda ser de otra forma, no han pasado por alto la novelesca vida del conde. Tirso de Molina se inspir\u00f3 en nuestro personaje para El Burlador de Sevilla; lo propio hizo Jos\u00e9 Zorrilla para el Don Juan Tenorio. El Duque de Rivas dedic\u00f3 algunos de sus romances hist\u00f3ricos a nuestro h\u00e9roe, y el dramaturgo Patricio de la Escosura, en Tambi\u00e9n los muertos se vengan (1838), dramatiza sobre los amores y el posterior asesinato de Tassis. Obra estrenada en plenas Guerras Carlistas, con un mensaje antimon\u00e1rquico y liberal, por cierto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos novelas, El cetro y el pu\u00f1al (1851-52), de Ceferino Su\u00e1rez; El Correo Mayor (1945), leyenda escrita por Concha de Salamanca, seud\u00f3nimo de Concha Zardoya; Villamediana (1984), novela corta de Carolina-Dafne Alonso Cort\u00e9s; La \u00faltima versi\u00f3n novelesca sobre el Conde de Villamediana (1986), de M\u00aa Carmen Rinc\u00f3n; Decidnos: \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 al conde? (1987), del maestro N\u00e9stor Luj\u00e1n; Capa y espada (2001), del no menos maestro Fernando Fern\u00e1n-G\u00f3mez; El pintor de Flandes (2006), de Rosa Ribas. En fin, dejando al margen la ficci\u00f3n, nos vamos a adentrar en la historia del tr\u00e1gico final de un donju\u00e1n, de un provocador p\u00fablico, cuyo asesinato a\u00fan sin resolver, es uno de los grandes enigmas del Siglo de Oro.<\/p>\n<h2>El Conde de Villamediana, criado en la corte<\/h2>\n<p>Juan de Tassis y Peralta, Conde de Villamediana, naci\u00f3 en Lisboa en el a\u00f1o de 1582. Su madre, Mar\u00eda de Peralta Mu\u00f1atones, y su padre, Juan de Tassis y Acu\u00f1a, acompa\u00f1aron a Felipe II en la toma de posesi\u00f3n del nuevo Estado Lusitano el 29 de junio de 1581, tras la campa\u00f1a del Duque de Alba que dobleg\u00f3 la resistencia portuguesa, que se opon\u00eda a los derechos sucesorios que reclamaba Felipe II como nieto del rey de Portugal Manuel I. El padre de nuestro personaje, acompa\u00f1\u00f3 al monarca en su condici\u00f3n de Correo Mayor. (1) Fue en esa breve estancia de la corte en Lisboa, donde Mar\u00eda de Peralta dio a luz, volviendo a Madrid con el peque\u00f1o en 1583. Aunque naciera casualmente en Lisboa, no cabe duda de la nacionalidad espa\u00f1ola de Villamediana, no s\u00f3lo por el poco tiempo que pas\u00f3 en tierras lusas, sino que, ex jure, vio la luz en dominios espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>El padre, Tassis y Acu\u00f1a, naci\u00f3 en Valladolid, pero proven\u00eda de una ilustre familia de la ciudad italiana de B\u00e9rgamo, en la regi\u00f3n lombarda. Durante los tiempos del Arzobispo San Ambrosio de Mil\u00e1n, a dicha familia, le fue encomendada la defensa de una torre que luego les proporcionar\u00eda el se\u00f1or\u00edo de la misma. Los Tassis se dispersaron por Italia, Alemania y Flandes, ostentando siempre cargos como gentilhombres. Juan de Tassis y Acu\u00f1a fue Caballero de la Orden de Santiago y embajador en Par\u00eds y Londres, fue Felipe III el que le nombr\u00f3 conde en 1603 y le confirm\u00f3 como Correo Mayor.<\/p>\n<p>Fue educado Juan de Tassis en humanidades por Bartolom\u00e9 Jim\u00e9nez Pat\u00f3n, y en literatura, por el licenciado Luis Tribaldo de Toledo. Sabemos que el poeta estudi\u00f3 en la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares donde destac\u00f3 en literatura, filosof\u00eda y matem\u00e1ticas, as\u00ed como en esgrima e h\u00edpica. Pero no lleg\u00f3 a terminar ninguna carrera, volviendo pronto al seno familiar. A la muerte de Felipe II en 1598 en El Escorial, le sucedi\u00f3 su hijo Felipe III, y Juan de Tassis, le acompa\u00f1\u00f3 en 1599 en su viaje a Valencia para contraer matrimonio con su prima Margarita de Austria. El padre del poeta estaba de embajador en Par\u00eds y deleg\u00f3 en su hijo para representar a su casa. A pesar de su juventud, diecisiete a\u00f1os, Villamediana se distingui\u00f3 en sus servicios y fue nombrado gentilhombre de boca. (2) Pronto dar\u00eda muestras de sus excentricidades y de su car\u00e1cter apasionado, tanto en amores, como en ri\u00f1as y duelos.<\/p>\n<p>Camuflando con razones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, el valido del Rey, Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, convenci\u00f3 al monarca para trasladar la corte a Valladolid en 1601, corte que permaneci\u00f3 en esta ciudad cinco a\u00f1os. Lo que pretend\u00eda en realidad el Duque de Lerma era alejar al soberano de ciertas influencias que dificultaban el monopolio de favores y prebendas que, como buen valido, el de Lerma ejercitaba. De paso, con el traslado, dejaba en Madrid la creciente oleada cr\u00edtica contra su privanza. Por su parte, el Conde de Villamediana fue con la corte a Valladolid y, en esta ciudad, se propuso dar m\u00e1s lustre a su casa mediante un matrimonio de conveniencia. Como fue rechazado por algunas damas de la corte porque su fama de pendenciero y mujeriego le preced\u00eda, contrajo esponsales con do\u00f1a Ana de Mendoza y de la Cerda. (3) Era la segunda hija de Enrique de Mendoza Arag\u00f3n, quinto nieto del Marqu\u00e9s de Santillana, y de Ana de la Cerda y Latyloye, Marquesa de Ca\u00f1ete y de Atela, y sobrina del Duque de Medinaceli. La dama no llev\u00f3 dote al matrimonio, que le correspond\u00eda a su hermana mayor, por su parte, el padre del poeta, don Juan, aport\u00f3 24.000 ducados al matrimonio que se celebr\u00f3 en el oto\u00f1o de 1601. Do\u00f1a Ana debi\u00f3 acostumbrarse a los continuos abandonos, obligados o no, de su marido. Lo cierto es que esta mujer fue ninguneada por su esposo y, despu\u00e9s de la ceremonia nupcial, desapareci\u00f3 de la biograf\u00eda del Conde de Villamediana. Pese a tener varios hijos con \u00e9l, que se malograron a corta edad, nada nos dice la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/historia\/\">historia<\/a> de esta mujer en la sombra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero las ansias por poseer un t\u00edtulo por parte de Juan de Tassis, pronto se vieron colmadas con un triste hecho; en el 1607, mor\u00eda su padre, heredando el cargo de Correo Mayor y el t\u00edtulo de conde. Ahora s\u00ed, que podemos llamar a nuestro protagonista, el segundo Conde de Villamediana.<\/p>\n<h2>Juan de Tassis, jugador de cartas y h\u00e1bil espadach\u00edn<\/h2>\n<p>Con Felipe III, llamado El Piadoso, dio comienzo la \u00e9poca de los valimientos y la decadencia del dominio en Europa. Ligero de inteligencia y moldeable en las manos de sus validos -el codicioso y corrupto Duque de Lerma y el hijo de \u00e9ste, Crist\u00f3bal G\u00f3mez de Sandoval y Rojas, Duque de Uceda que le sucedi\u00f3 tras la su ca\u00edda- se rode\u00f3 el monarca de una corte empe\u00f1ada en resarcirse de la austeridad que les hab\u00eda precedido con Felipe II. El tercero de los felipes, y como su sobrenombre indicaba, era muy piadoso y sus actividades m\u00e1s preciadas se repart\u00edan entre los goces de la mesa, las partidas de caza y las timbas de naipes.<\/p>\n<p>En una corte de tah\u00fares, el Conde de Villamediana, no fue menos y se convirti\u00f3 en un experto jugador de cartas y h\u00e1bil espadach\u00edn. Seg\u00fan algunos autores, el Pierres Papin que se nombra en el Quijote, ser\u00eda un trasunto del conde, pero la cuesti\u00f3n no est\u00e1 nada clara, lo que s\u00ed se puede afirmar, es que Miguel de Cervantes ten\u00eda simpat\u00edas por el conde al que le dedic\u00f3 estos versos, del que reproduzco s\u00f3lo unas estrofas:<\/p>\n<p>Darte del caso relaci\u00f3n bastante<\/p>\n<p>Ser\u00e1 Don Juan de Tassis de mi cuento<\/p>\n<p>Principio, porque sea memorable,<\/p>\n<p>Y lleguen mis palabras a mi intento.<\/p>\n<p>Este var\u00f3n, en liberal notable,<\/p>\n<p>Que una mediana villa le hace Conde<\/p>\n<p>Siendo Rey en sus obras admirables\u2026<\/p>\n<p>Los problemas con el juego del conde, con grandes p\u00e9rdidas y ganancias, como los 30.000 ducados que gan\u00f3 el Conde de Villamediana, hicieron que fuera desterrado a Valladolid el 19 de enero de 1608 por un tiempo. La medida ten\u00eda claros tintes ejemplarizantes, pero claro\u2026 \u00bfQu\u00e9 ejemplo pod\u00edan dar si la reina, el rey y su ministro, eran consumados jugadores de cartas? No ser\u00eda el \u00fanico destierro que sufrir\u00eda el conde, sus s\u00e1tiras tambi\u00e9n le obligaron a abandonar la corte. Viaj\u00f3 el Conde de Villamediana a Italia siendo el Virrey y Capit\u00e1n General de N\u00e1poles, Pedro Fern\u00e1ndez de Castro, VII Conde de Lemos, puesto que ocup\u00f3 entre los a\u00f1os de 1610 y 1616. Gran mecenas de los artistas, se rode\u00f3 de ellos en su destino napolitano. Nuestro conde, entre juergas, lecturas de poemas y puesta en escena de obras teatrales, adquiri\u00f3 fama de poeta. La llamada \u201cAcademia de los Ociosos\u201d reun\u00eda lo m\u00e1s granado de la intelectualidad espa\u00f1ola en N\u00e1poles; Villamediana y Francisco de Quevedo, frecuentaron las reuniones de la academia, aunque el sabio de las antiparras, siempre estaba de viaje, cumpliendo misiones de su amigo y protector, Pedro T\u00e9llez-Gir\u00f3n y Velasco, III Duque de Osuna, que ejerci\u00f3 el virreinato napolitano entre 1616 y 1620.<\/p>\n<p>Seis a\u00f1os pas\u00f3 en Italia el conde. A su vuelta a Madrid en 1617, se encontr\u00f3 con un pa\u00eds desmoralizado y con una pol\u00edtica sumida en la m\u00e1s grande corrupci\u00f3n. Sus escritos y libelos no dejaban t\u00edtere con cabeza y corr\u00edan de mano en mano. El principal blanco de sus s\u00e1tiras fue el Duque de Lerma, cuyo nepotismo, venta de destinos y t\u00edtulos nobiliarios, vino a engrosar su ya incalculable fortuna en dinero y propiedades, que la expulsi\u00f3n de los moriscos en 1609 y el oro de Am\u00e9rica, le hab\u00edan proporcionado. Tan grande y descarado fue el robo que el rey termin\u00f3 por desterrar a su valido a Valladolid en 1618. Para escapar de la pena capital que le fue aplicada a su hombre de confianza, Lerma ya hab\u00eda solicitado con anterioridad el capelo cardenalicio al Papa Pablo V, que le fue concedido. En aquella ocasi\u00f3n, el Conde de Villamediana escribi\u00f3:<\/p>\n<p>El mayor ladr\u00f3n del mundo,<\/p>\n<p>Por no morir ahorcado,<\/p>\n<p>Se visti\u00f3 de colorado.<\/p>\n<p>A aqu\u00e9l que todo robaba<\/p>\n<p>Con las armas del favor,<\/p>\n<p>Le han entendido la flor;<\/p>\n<p>Y aqu\u00e9l que atemorizaba,<\/p>\n<p>Temblando est\u00e1 de temor\u2026<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, en estas d\u00e9cimas dirigidas al rey, carga contra Lerma:<\/p>\n<p>Las Indias le est\u00e1n rindiendo<\/p>\n<p>El oro y plata a montones,<\/p>\n<p>Y Espa\u00f1a con sus millones,<\/p>\n<p>Aunque la van destruyendo;<\/p>\n<p>Cada d\u00eda est\u00e1n vendiendo<\/p>\n<p>Cien mil oficios, se\u00f1or;<\/p>\n<p>Usan muy grande rigor<\/p>\n<p>En destruir vuestra tierra;<\/p>\n<p>Gast\u00f3se aquesto en la guerra\u2026<\/p>\n<p>O Lerma, dir\u00e9 mejor.<\/p>\n<p>Cien mil moriscos salieron<\/p>\n<p>Y cien mil casas dejaron;<\/p>\n<p>Las haciendas que se hallaron<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 se distribuyeron?<\/p>\n<p>\u00a1Esto es hecho!<\/p>\n<p>Felipe III muri\u00f3 en 1621 y le sucedi\u00f3 su hijo Felipe IV que contaba con diecis\u00e9is a\u00f1os y ya estaba casado con la bella Isabel de Borb\u00f3n, hija del rey Enrique IV de Francia y Mar\u00eda de Medici. M\u00e1s preparado intelectualmente que su padre, su nula experiencia en asuntos de estado le oblig\u00f3 a iniciar un aprendizaje dirigido por su mentor, Gaspar de Guzm\u00e1n y Pimentel, el Conde de Olivares y que llegar\u00eda a ser Duque de Sanl\u00facar, lo que le hizo pasar a la historia con el nombre de un t\u00edtulo inexistente, el de Conde-Duque. M\u00e1s capacitado para gobernar que su antecesor el Duque de Lerma, Olivares tomar\u00eda las riendas del gobierno. Aunque como pasara con su padre, Felipe IV acabar\u00eda siendo una marioneta en manos de su ministro. Lo cierto es que sus enfrentamientos con Olivares fueron constantes pero, su d\u00e9bil voluntad e inexperiencia, le hicieron ceder y dedicarse a sus correr\u00edas galantes \u2013tuvo veintitr\u00e9s hijos bastardos- y a la <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/\">cultura<\/a>, que floreci\u00f3 bajo su reinado.<\/p>\n<p>Con el nuevo gobierno volvieron los desterrados, y entre ellos el Conde de Villamediana. Fue restituido como Correo Mayor y pas\u00f3 a ser gentilhombre de la reina. El Conde de Villamediana salud\u00f3 al nuevo gobierno como un regenerador de la monarqu\u00eda, y fue un hombre influyente en la corte y amigo personal del rey, con el que compart\u00eda su afici\u00f3n por la poes\u00eda y el teatro. Pero los amigos del conde, hicieron apuestas por ver cu\u00e1nto tiempo se mantendr\u00eda callado y no har\u00eda gala de su insolencia. Sus s\u00e1tiras contra los ministros ca\u00eddos, continuaron. Querido y odiado con la misma pasi\u00f3n, el maese Tassis, sigui\u00f3 con sus bravuconadas y desplantes. Algunas veces, sobre todo en el campo de sus controversias libertinas y literarias, los dardos de su pluma se dirigieron contra gente inocente, lo que le vali\u00f3 fama de bocazas entre algunos de sus contempor\u00e1neos y, no pocas s\u00e1tiras, fueron escritas contra \u00e9l.<\/p>\n<p>En 1622, Madrid vivi\u00f3 una primavera y verano lleno de acontecimientos. A mediados de junio, los altares port\u00e1tiles, procesiones y las fiestas de m\u00e1scaras, irrumpieron en la Villa y Corte para celebrar diversas canonizaciones promulgadas por el Papa Gregorio XV, entre ellas la de su patrono, San Isidro o las de Santa Teresa de Jes\u00fas y San Ignacio de Loyola. Lope de Vega estren\u00f3 obra en la Plaza Mayor, la misma plaza en la que un a\u00f1o antes, el 21 de octubre, fue degollado ante una multitud, Rodrigo Calder\u00f3n, Marqu\u00e9s de Siete-Iglesias, ministro y mano derecha del Duque de Lerma. Calder\u00f3n fue acusado de malversaci\u00f3n de fondos p\u00fablicos, de hacer brujer\u00eda contra la reina Margarita de Austria, que muri\u00f3 durante un parto en 1611, y de ordenar el asesinato de Francisco de Juara. (4) Curiosamente, Villamediana, que hab\u00eda satirizado a Calder\u00f3n, en el trance de su ejecuci\u00f3n, le dedic\u00f3 un piadoso epitafio.<\/p>\n<p>En julio, las justas po\u00e9ticas compet\u00edan con los festivales taurinos en la Plaza Mayor y los Autos de Fe, las ejecuciones p\u00fablicas dictadas por la Inquisici\u00f3n, que eran verdaderos actos sociales que concentraban a millares de personas. Las 400 tabernas censadas en Madrid por aquella \u00e9poca, estaban a rebosar. El 21 de agosto de ese a\u00f1o de 1622, Juan de Tassis se top\u00f3 con la muerte. Sus \u00faltimas palabras fueron un enigm\u00e1tico: \u201c\u00a1Esto es hecho!\u201d<\/p>\n<p>Publicado por primera vez en El semanario Pintoresco, en septiembre de 1854, este es el certificado de defunci\u00f3n oficial del vate:<\/p>\n<p>\u201cYo, Manuel de Pernia, escribano del Rey, nuestro se\u00f1or, de los que residen en su corte, certifico y doy fe que hoy, d\u00eda de la fecha desta, a la hora de las nueve de la noche, poco m\u00e1s o menos, fui en casa de Don Juan de Tassis, Conde de Villamediana, Correo Mayor de estos reinos, al cual doy fe que conozco, y le vi tendido en una cama, muerto naturalmente, que dijeron haberle muerto de una estocada en la calle Mayor, cerca de la callejuela de San Gin\u00e9s. Y para que de ello conste, de petici\u00f3n de la parte del Conde de O\u00f1ate, di \u00e9ste en Madrid, a 21 de agosto de 1622. Y en fe dello lo sign\u00e9 en testimonio de verdad \u2013 Manuel de Pernia\u201d.<\/p>\n<p>El conde fue enterrado en el pante\u00f3n familiar, que se encontraba y se encuentra, en la Capilla Mayor del convento de San Agust\u00edn de Valladolid. A\u00f1os m\u00e1s tarde fue exhumado el cad\u00e1ver y, ante la sorpresa de los presentes, el cuerpo estaba incorrupto sin haber sido embalsamado. Se explic\u00f3 el suceso atribuy\u00e9ndolo a la gran cantidad de sangre que se derram\u00f3 por la terrible herida. Este es otro de los misterios de este caso. Para investigar los hechos, voy a recurrir a las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca. Desgraciadamente, las que nos han llegado, son de amigos y enemigos del conde con la imparcialidad que ello conlleva. Muchas de ellas son an\u00f3nimas e incluso contradictorias. Estos manuscritos se conservan en la Biblioteca Nacional (en lo sucesivo, BN). Con la t\u00e9cnica de investigaci\u00f3n policial: hechos, arma del asesinato, m\u00f3vil y posibles sospechosos, nos acercaremos al caso.<\/p>\n<h2>La noche de autos<\/h2>\n<p>El 23 de agosto, dos d\u00edas despu\u00e9s del asesinato, escribi\u00f3 Luis de G\u00f3ngora a Crist\u00f3bal de Heredia una carta en que relataba los hechos. G\u00f3ngora fue amigo de Villamediana y, seguramente, uno de los muchos literatos a los que el conde ayudaba econ\u00f3micamente:<\/p>\n<p>\u201cSucedi\u00f3 el domingo pasado, a primera noche, 21 de \u00e9ste, viniendo de Palacio en su coche con el Sr. Don Luis de Haro, hijo mayor del Marqu\u00e9s del Carpio; y en la calle Mayor sali\u00f3 de los portales que est\u00e1n a la acera de San Gin\u00e9s, un hombre que se arrim\u00f3 al lado izquierdo, que llevaba el conde, y con arma terrible de cuchilla, seg\u00fan la herida, le pas\u00f3 del costado izquierdo al molledo del brazo derecho, dej\u00e1ndole tal bater\u00eda que a\u00fan en un toro diera horror\u201d.<\/p>\n<p>El piadoso G\u00f3ngora sigue su relato explicando como un cura da la extremaunci\u00f3n al moribundo, extremo que ning\u00fan otro cronista recoge y parece poco probable. Luego se hace eco de un sentir popular y muestra su desconfianza en la acci\u00f3n de la justicia:<\/p>\n<p>\u201cHablase con recato en la causa; y la Justicia va procediendo con exterioridades, mas tenga Dios en el Cielo al desdichado, que dudo procedan a m\u00e1s averiguaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En Grandes anales de quince d\u00edas, Francisco de Quevedo nos describe el crimen. Quevedo, que en un principio fue amigo de Tassis, luego se volvi\u00f3 su mayor cr\u00edtico, dicen que por dedicar, el de Villamediana, s\u00e1tiras contra el duque de Osuna, protector del \u201cpr\u00edncipe del ingenio\u201d. Pero lo que hizo caer en la desgracia quevediana a nuestro poeta, fue frecuentar la amistad de la bestia negra del maese, G\u00f3ngora, o el \u201cGongorilla\u201d, del famoso soneto. Por ello la inquina, el odio o las ganas de agradar al Conde-Duque \u2013como afirma Rosales (5) -, son evidentes en estas letras:<\/p>\n<p>\u201c\u2026viniendo al anochecer con Don Luis de Haro, hermano (en realidad era el hijo) del Marqu\u00e9s del Carpio, a la mano izquierda, en la testera, descubierto al estribo del coche, antes de llegar a su casa en la calle Mayor, sali\u00f3 un hombre del portal de los Pellejeros, mand\u00f3 parar el coche, llegase al conde y reconocido, le dio tal herida que le parti\u00f3 el coraz\u00f3n. El conde animosamente, asistiendo antes a la venganza que a la piedad, y diciendo: \u201cEsto es hecho\u201d, empezando a sacar la espada y quitando el estribo, se arroj\u00f3 en la calle, donde expir\u00f3 luego entre la fiereza de este adem\u00e1n y las pocas palabras referidas\u201d.<\/p>\n<p>Quevedo califica un acto natural de defensa propia, como venganza y, queriendo demostrar la irreligiosidad del conde, le culpa a \u00e9l y no a su asesino, de haber muerto sin confesi\u00f3n. Pero esta maledicencia es m\u00e1s clara, incluso brutal, en otros p\u00e1rrafos de la cr\u00f3nica, donde se evidencia que Quevedo hubiera preferido una ejecuci\u00f3n p\u00fablica del Conde de Villamediana:<\/p>\n<p>\u201c\u2026tuvo su fin m\u00e1s aplauso que misericordia. \u00a1Tanto valieron los distraimientos de su pluma, las malicias de su lengua, pues vivi\u00f3 de manera que los que aguardaban su fin (si m\u00e1s acompa\u00f1ado, menos honroso) tuvieron por bien intencionado el cuchillo!\u201d<\/p>\n<p>\u201c\u2026La justicia hizo diligencias para averiguar lo que hizo otro a falta suya; y s\u00f3lo as\u00ed se hall\u00f3 por culpada de haber dado lugar a que fuese exceso, lo que pudo ser sentencia\u201d.<\/p>\n<p>A los nueve a\u00f1os del suceso nos encontramos con el relato del historiador, relato que, hasta la fecha, es considerado como la versi\u00f3n oficial del hecho. Se recoge en la primara parte de la Historia de D. Felipe el IV, que fue publicada en Lisboa en 1631 por el cronista real Gonzalo de C\u00e9spedes y Meneses:<\/p>\n<p>\u201c\u2026sucedi\u00f3 el mismo mes de agosto, mas mucho antes estaba prevenido. Don Juan de Tassis, caballero de ingenio y partes muy lucidas (\u2026) A 21 entr\u00f3 en Palacio, m\u00e1s rodeado de criados de lo que nunca acostumbraba, y estuvo en \u00e9l un corto t\u00e9rmino (\u2026) al cual con ruegos y porf\u00edas, meti\u00f3 en su coche y le pidi\u00f3 que se viniese a pasear (se refiere Meneses a Luis de Haro)\u2026 yendo el conde al otro estribo recostado, le embisti\u00f3 un hombre y le tir\u00f3 un s\u00f3lo golpe, mas tan grande que arrebat\u00e1ndole la manga y carne del brazo hasta los huesos, penetr\u00f3 el pecho y coraz\u00f3n y fue a salir a las espaldas\u201d.<\/p>\n<p>El relato de Meneses contin\u00faa con los intentos de Luis de Haro, que iba desarmado, por detener al asesino y el adem\u00e1n del conde, herido de muerte, por sacar su espada. Pero por el relato del historiador tambi\u00e9n nos enteramos que el sicario, si es que fue tal, cont\u00f3 con la ayuda de dos c\u00f3mplices -en otras cr\u00f3nicas se habla de siete- para asegurar su huida. T\u00e1ctica clara de un planificado atentado.<\/p>\n<h2>El arma del crimen<\/h2>\n<p>Grande fue la herida que impresion\u00f3 a los testigos y cronistas:\u201cCorri\u00f3 al arroyo toda su sangre (\u2026) donde concurri\u00f3 toda la corte a ver la herida, que cuando a pocos dio compasi\u00f3n, a muchos fue espantosa; la conjetura atribu\u00eda a instrumento, no a brazo\u201d.<\/p>\n<p>Nos cuenta Quevedo en la obra citada. En la narraci\u00f3n del historiador Meneses se explica con gran crudeza y detalle el destrozo que el arma, impulsada por un poderoso brazo, caus\u00f3:<\/p>\n<p>\u201c\u2026y en tanto el conde revolvi\u00e9ndose, vomit\u00f3 el alma por la herida, de cuyas bocas \u2013por disformes- juzgaron muchos haber sido hecha con arma artificiosa, para desplazar cualquier defensa\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, G\u00f3ngora, nos habla de \u201carma terrible de cuchilla\u201d cuya herida \u201cen un toro diera horror\u201d. En una carta que escribieron a un caballero de Sevilla, de la cual no se conservan nombres, recogida por Cotarelo y Mori (6), y hablando de la herida, se dice: \u201cUn brazo cuentan que pod\u00eda caber por la herida\u201d.<\/p>\n<p>Como vemos, el arma utilizada en el crimen caus\u00f3 un gran debate en su \u00e9poca, lo que prueba que no fueron comunes las heridas inferidas. Las hechas por dagas al uso, estiletes, espadas roperas o la saeta de una ballesta, no hubieran creado este desconcierto. Por lo que, posiblemente, nos encontremos con un arma especial usada por un sicario experto, lo que descartar\u00eda el asalto improvisado y ofuscado de un ofendido enemigo del conde. En un manuscrito de Miguel de Soria titulado Libro de cosas memorables que han sucedido desde 1599 hasta 1622, que se conserva en la BN, se recoge un escrito an\u00f3nimo en el que podemos leer:<\/p>\n<p>\u201c\u2026y dicen que le mataron con un arma como ballesta al uso de Valencia -quiz\u00e1s sea Venecia- y que callase se mand\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Que el ataque fuera hecho con ballesta, es un dato que aparece en otros manuscritos como el citado. Pero en mi opini\u00f3n, y atendiendo a las cr\u00f3nicas que nos describen el crimen, una ballesta no es un arma para el cuerpo a cuerpo, salvo la ballesta-pistola que ya exist\u00ed en el siglo XVII. Claro est\u00e1 que, si se hubiera utilizado esta arma, la saeta quedar\u00eda en el cuerpo, o el proyectil, si se hubiera utilizado una ballesta de bodoques. (7) En todo caso, no se entender\u00eda la pol\u00e9mica sobre el arma que hubo en su momento. Mas que ballesta, aventuramos nosotros, pudo ser una ballestilla o fleme, que era un instrumento que utilizaban los veterinarios para desangrar los caballos. O un estoque de secci\u00f3n triangular y larga hoja, cuya afilada punta, era capaz de atravesar las cotas de malla que sol\u00edan llevar los caballeros como defensa, y que Villamediana llevaba.<\/p>\n<p>Luis de G\u00f3ngora dedic\u00f3 una octava al asunto del arma, lo que nos da medida de la pol\u00e9mica. De forma burlesca, cita las malas artes, seg\u00fan \u00e9l, del doctor Collado, amigo del conde:<\/p>\n<p>Mataron al se\u00f1or Villamediana,<\/p>\n<p>D\u00fadase con cu\u00e1l arma fuese muerto:<\/p>\n<p>Qui\u00e9n dice que fue media partesana;<\/p>\n<p>Qui\u00e9n alfanje, de puro corvo tuerto;<\/p>\n<p>Qui\u00e9n el golpe atribuye a Durindana,<\/p>\n<p>Y en lo horrible tuvi\u00e9ralo por cierto,<\/p>\n<p>A no haber un alcalde averiguado<\/p>\n<p>Que le dieron con un doctor Collado.<\/p>\n<h2>El m\u00f3vil del asesinato del Conde de Villamediana<\/h2>\n<p>Algunos vieron una actitud casi suicida en los \u00faltimos comportamientos del conde, y era evidente que una gran preocupaci\u00f3n le atenazaba, como dejan constancia estas estrofas:<\/p>\n<p>Callar quiero, y sufrir; pues la osad\u00eda<\/p>\n<p>De haber puesto tan alto el pensamiento<\/p>\n<p>Basta por galard\u00f3n del sufrimiento<\/p>\n<p>Sin descubrir la loca fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Sus versos aluden a un amor imposible y al riesgo de poner sus pensamientos en altas cotas. Esto concuerda con la versi\u00f3n de que la desgracia le lleg\u00f3 por poner sus ojos en la reina Isabel y desafiar al poderoso Conde-Duque. Olivares era partidario de la vuelta de los jud\u00edos y estaba contra la limpieza de sangre, lo que le hizo ser blanco de muchos ataques. Esto sumado a la venta de t\u00edtulos de \u00f3rdenes militares, y sus regalos de cargos para aumentar su ej\u00e9rcito de agradecidos, le puso en el punto de mira de los poetas sat\u00edricos, y entre ellos, brillaba con luz propia nuestro personaje.<\/p>\n<p>Meneses, en su cr\u00f3nica, nos cuenta que estaba prevenido Villamediana de un peligro que le amenazaba, incluso nos dice que acudi\u00f3 a Palacio con m\u00e1s criados que de costumbre y con cota de malla. Si el complot se conoc\u00eda, y algo de ello tambi\u00e9n comenta Quevedo, no pudo ser de gente civil, ya que las autoridades hubieran actuado para salvaguardar a un hombre de la corte que, por lo menos hasta unos meses antes de su muerte, contaba con la amistad del rey.<\/p>\n<p>Muestra de esta amistad son los siguientes sucesos, que tambi\u00e9n dan claves sobre la posible ca\u00edda en desgracia del conde. Acabado el luto por el Rey Piadoso, Felipe IV le encarg\u00f3 a Villamediana la composici\u00f3n de una obra para ponerla en escena en las fiestas de Aranjuez. La obra fue La gloria de Niquea. Durante la representaci\u00f3n, el 15 de mayo de 1622, en la que particip\u00f3 la propia reina y sus damas como actrices, una antorcha cay\u00f3 en una parte del decorado produci\u00e9ndose un incendio. Pronto las habladur\u00edas culparon al conde y a uno de sus lacayos de provocar el incendio y, con tal pretexto, salvar a la reina y asirla de este modo entre sus brazos. (8) Fuera o no real la an\u00e9cdota, lo cierto es que fue una historia muy popular, y no s\u00f3lo en Espa\u00f1a, muestra de ello es que La Fontaine la recoge en una de sus f\u00e1bulas.<\/p>\n<p>Volviendo al texto de Meneses, leemos como apunta unas posibles causas del crimen, aunque nos advierte que fueron varias las versiones:<\/p>\n<p>\u201cAqueste fue su infausto fin, mas de sus causas, aunque siempre se discurri\u00f3 con variedad, nunca se supo cierto autor. Unos han dicho se produjo de tiernos yerros amorosos que le trujeron recatado para toda la resta de su vida, porque \u00e9l sin duda era de aquellos que comprenden en sus \u00e1nimos cuanto les brinda la fortuna y otros de partos de su ingenio que abrieron puerta a su ruina\u201d.<\/p>\n<p>Los \u201ctiernos yerros amorosos\u201d, parece hacer referencia a amores juveniles, pero no parece probable que este fuera el motivo, y la referencia a su afilada pluma, aunque concitadora de m\u00faltiples odios, lo normal es que los ofendidos redimieran sus venganzas de forma p\u00fablica, en duelos, para as\u00ed lavar su nombre. Pero ahora veremos la hip\u00f3tesis m\u00e1s extendida sobre la causa del atentado.<\/p>\n<h2>\u00bfFue \u00e9ste el verdadero m\u00f3vil?<\/h2>\n<p>En las fiestas de celebraci\u00f3n de la canonizaci\u00f3n del patr\u00f3n de Madrid, San Isidro, el conde particip\u00f3 en un torneo de ca\u00f1as, ya que era un h\u00e1bil y reconocido rejoneador. Cuentan que ante la pericia del Conde de Villamediana, la reina dijo: \u201c\u00a1Qu\u00e9 bien pica el conde!\u201d \u2013 a lo que el rey contest\u00f3- \u201cPica bien, pero pica alto\u201d. En estas fiestas de caballos, los jinetes sol\u00edan llevar cosidas en su ropa cintas con el nombre de sus amadas. En una de esas fiestas, se present\u00f3 el conde con una divisa bordada en su pecho. La palabra estaba hecha con reales de plata que acababan de ponerse en circulaci\u00f3n. La divisa dec\u00eda: \u201cSon mis amores\u201d, y no, no se refer\u00eda el vate a su amor por el dinero, que muestras dio de desprendimiento del mismo. La asociaci\u00f3n de ideas era clara y\u2026 \u00a1Vive Dios!&#8230; que osada: \u201cSon mis amores reales\u201d. Dicen que el Conde-Duque de Olivares apercibi\u00f3 al rey para que vengara la ofensa.<\/p>\n<p>En los poemas del Conde de Villamediana aparece una misteriosa Francelisa y Francelinda. Hay qui\u00e9n ve en estos nombres un juego de palabras que har\u00eda referencia a la reina. Recordemos que Isabel de Borb\u00f3n era francesa, y \u201clisa\u201d, es un diminutivo de Elisabeth. Adem\u00e1s incluye la palabra \u201clis\u201d, que es la flor her\u00e1ldica de los Borbones. Otros autores, por las referencias al Tajo y a unas hermanas y primas que aparecen en las composiciones, creen que hace referencia a una dama de la reina, la condesa portuguesa Francisca de Tabora, que fue amante del rey. \u00bfFue \u00e9ste el amor que disputaba el conde al soberano? Para algunos, en este caso, el del Conde de Villamediana no actuaba como amante, sino como celestino del rey, aunque mucho nos tememos que el rey no necesitaba de alcahuetes para sus m\u00faltiples aventuras galantes.<\/p>\n<p>Fueran o no verdad los amores del Conde de Villamediana con la reina o con la entretenida del rey, la cuesti\u00f3n es que estos supuestos amores estaban en boca de todos. \u00c1ngel de Saavedra, el Duque de Rivas, en uno de sus romances escribe:<\/p>\n<p>Gran favor se le supone,<\/p>\n<p>Aunque secreto, en palacio,<\/p>\n<p>Pues susurran malas lenguas\u2026<\/p>\n<p>Pero mejor es dejarlo.<\/p>\n<p>De todos y todas dicen,<\/p>\n<p>Y es poner puertas al campo<\/p>\n<p>Querer de los maliciosos<\/p>\n<p>Sellar los ojos y labios.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, los m\u00e1s aduladores cortesanos se apresuraban a sentenciar que, de existir, era un amor plat\u00f3nico y no correspondido por tan regia dama.<\/p>\n<p>Otro de los m\u00f3viles que se barajaron, tiene que ver con una noticia. Una gacetilla publicada en Noticias de Madrid, daba cuenta de la muerte en la hoguera de unos mozos en diciembre de 1622, muerto el conde:<\/p>\n<p>\u201cA cinco (de diciembre) quemaron por sodom\u00eda a cinco mozos. El primero fue Mendocilla, un buf\u00f3n. El segundo, un mozo de c\u00e1mara del Conde de Villamediana. El tercero, un esclavillo mulato. El cuarto, otro criado de Villamediana. El \u00faltimo fue don Gaspar de Terrazas, paje del Duque de Alba. Fue una justicia que hizo mucho ruido en Madrid\u201d.<\/p>\n<p>Esta fue otra de las razones que se adujeron para el final tr\u00e1gico del poeta, lo que en la \u00e9poca se llamaba el pecado nefando. Incluso lo deja caer Quevedo cuando en sus escritos dice que Juan de Tassis muri\u00f3 por \u201chaber pecado con todo su cuerpo\u201d. Lo cierto es que, el proceso que inici\u00f3 la Inquisici\u00f3n por estos hechos y en los que s\u00ed estaba encausado el conde, fue en el mismo momento de su muerte y continu\u00f3 despu\u00e9s de ella. Se dijo que el rey mand\u00f3 silenciar el nombre de Tassis para no da\u00f1ar su memoria. \u00bfFue el asesinato una forma de evitar el esc\u00e1ndalo de ver a un noble cortesano juzgado por relaciones homosexuales? Para sus amigos, esta fue una falacia inventada por el instigador del crimen, que para ellos no era otro que el Conde-Duque de Olivares.<\/p>\n<p>No faltan los que proponen el m\u00f3vil de estado, esa Raz\u00f3n de Estado que nada tiene que ver con el estado de la raz\u00f3n. Nosotros, amigo lector, nos apuntamos a la tesis del crimen pol\u00edtico. Es m\u00e1s prosaico y menos novelesco que la venganza de un marido cornudo o la de un sodomita \u2013 \u201cagentes\u201d o \u201cpacientes\u201d, como se dec\u00eda entonces- airado. Los intentos de Juan de Tassis por desplazar la Conde-Duque de la confianza del rey, fueron claros y parece que iban bien encaminados. Los enfrentamientos pol\u00edticos entre los que luchaban por un acuerdo de la corona espa\u00f1ola con los franceses, y otros con los rebeldes holandeses, llenaron la corte de conspiraciones. Dichas conspiraciones, unidas a los intereses de los jud\u00edos expulsados, pintaban una situaci\u00f3n bastante convulsa en la que el conde pudo estar relacionado. No olvidemos que al cargo de Correo Mayor le compet\u00edan tareas de espionaje, sobre todo con una familia Tassis que extend\u00eda sus tent\u00e1culos por toda Europa.<\/p>\n<h2>Los sospechosos<\/h2>\n<p>En un conocido libelo de la \u00e9poca que apareci\u00f3 tras la ca\u00edda de Olivares y se titulaba La Cueva de Meliso, mago, se escribe:<\/p>\n<p>Conde Duque te llama,<\/p>\n<p>T\u00edtulo que ha de darte eterna fama,<\/p>\n<p>Y si hay un poeta tan grande<\/p>\n<p>Que contra ti y los tuyos se desmande,<\/p>\n<p>El desacato advierte<\/p>\n<p>Y con atroz rigor dale la muerte;<\/p>\n<p>Porque su fin violento<\/p>\n<p>Sirva a los inferiores de escarmiento.<\/p>\n<p>En una nota del libelo se asegura:<\/p>\n<p>\u201cDijeron en el caso del poeta Villamediana que le hab\u00edan muerto por las s\u00e1tiras que escribi\u00f3 contra don Gaspar (se refieren al Conde-Duque de Olivares), y las demostraciones fren\u00e9ticas que ejecut\u00f3 por la reina Isabel. Al que lo mat\u00f3, llamado Ignacio M\u00e9ndez, natural de Illescas, hizo el Conde-Duque guarda mayor de los Reales Bosques. Fue com\u00fan opini\u00f3n que muri\u00f3 este asesino envenenado por su mujer, que se llamaba Micaela de la Fuente. Otros, por el contrario, dicen que el matador fue Alonso Mateo, ballestero del rey\u201d.<\/p>\n<p>Ya vemos, que en este texto an\u00f3nimo, se dan nombres y apellidos a dos posibles ejecutores. Incluso se apunta como instigador, con el pl\u00e1ceme de la Casa Real, al Conde-Duque. Esta es la hip\u00f3tesis persistente en este caso, pero, desgraciadamente, no tenemos las pruebas para pasar a la tesis; para, sin ninguna duda, apuntar a los asesinos materiales e intelectuales. Todo son pruebas circunstanciales que no se sostendr\u00edan en un juicio. Quiz\u00e1s, alg\u00fan d\u00eda, en un manuscrito olvidado, el historiador encuentre la prueba definitiva. Pero mientras, este es un crimen sin resolver y, por ende, sus culpables escaparon a la acci\u00f3n de la justicia. Quiz\u00e1s, porque la justicia, la dictaban los mismos asesinos.<\/p>\n<h2>En la poes\u00eda est\u00e1 la clave<\/h2>\n<p>Los m\u00e1s insignes poetas de aquel tiempo escribieron epitafios al Conde de Villamediana. Son muchos los manuscritos que se conservan en la BN, algunos de ellos publicados por Narciso Alonso Cort\u00e9s y Juan Eugenio Hartzenbusch. Las disquisiciones sobre autor\u00edas y significados, son abundantes e imposibles de resumir aqu\u00ed. Es probable que algunos de los poemas fueran le\u00eddos en alguna sesi\u00f3n de la Academia de Madrid, de ah\u00ed su similitud en m\u00e9trica y contenido. La mayor\u00eda corr\u00edan de mano en mano en copias manuscritas; modificados o versionados por los propios copistas, es tarea dif\u00edcil para los estudiosos fijar su autor\u00eda, incluso en aquellos que tradicionalmente se reproducen con un nombre conocido.<\/p>\n<p>La importancia de estos epitafios es grande, ya que se hacen eco de las teor\u00edas del crimen o apuntan claramente hac\u00eda un autor utilizando alegor\u00edas o un lenguaje cr\u00edptico. Quiz\u00e1s en unos de ellos est\u00e9 la soluci\u00f3n al enigma:<\/p>\n<p>-G\u00f3ngora-<\/p>\n<p>Mentidero de Madrid,<\/p>\n<p>Decidnos, \u00bfqui\u00e9n mat\u00f3 al conde?<\/p>\n<p>Ni se sabe, ni se esconde,<\/p>\n<p>Sin discurso discurrid:<\/p>\n<p>Dicen que le mat\u00f3 el Cid<\/p>\n<p>Por ser el conde Lozano;<\/p>\n<p>\u00a1Disparate chabacano!<\/p>\n<p>La verdad del caso ha sido<\/p>\n<p>Que el matador fue Bellido<\/p>\n<p>Y el impulso soberano.<\/p>\n<p>Atribuido a G\u00f3ngora, Lope de Vega escribi\u00f3 una versi\u00f3n de este verso, por ello suele confundirse la autor\u00eda. Hay una alusi\u00f3n a Bellido Dolfos, caballero zamorano que asesin\u00f3 a traici\u00f3n a Sancho II cuando \u00e9ste asediaba Zamora. Lo del \u201cconde Lozano\u201d, se refiere a la muerte del padre de do\u00f1a Ximena del M\u00edo Cid. El \u201cimpulso soberano\u201d, apunta a que la orden del asesinato sali\u00f3 de Palacio, demostrando la osad\u00eda del autor del poema. En cambio, la alegor\u00eda con el traidor Bellido, no concuerda con el hecho. Si el autor material del asesinato fue un sicario, no cabe llamarle traidor, ya que cumpli\u00f3 una orden, fue ejecutor de una sentencia, salvo que el secuaz fuera un amigo o conocido del conde. Pero para ver hasta qu\u00e9 punto se intent\u00f3 buscar respuestas en estas estrofas, traigo aqu\u00ed una lectura estramb\u00f3tica y cogida por los pelos de Alonso Cort\u00e9s. Para este ilustre poeta e historiador de la literatura, en el \u201cni se sabe, ni se esconde\u201d deber\u00edamos leer: \u201cNise sabe, Nise esconde\u201d, en alusi\u00f3n a una pretendida Nise o In\u00e9s conocedora del secreto. Lo que est\u00e1 claro, es que el poeta nos refiere con el \u201cni se sabe, ni se esconde\u201d, que la autor\u00eda intelectual del crimen, era un secreto a voces. Para este autor cabe la posibilidad que la alusi\u00f3n de Bellido, no fuera al traidor zamorano, sino a un \u201cbellido\u201d, un hermoso, un bello\u2026 un afeminado. Siguiendo con esta lectura harto improbable, llegamos a la \u00faltima palabra: \u201csoberano\u201d, que Cort\u00e9s propone leerla separando a partir de la quinta letra: \u201csober-ano\u201d. Sin comentarios.<\/p>\n<p>-Francisco de Rioja-<\/p>\n<p>De tan poderosa mano<\/p>\n<p>Donde apenas hay defensa,<\/p>\n<p>Aun los amagos de ofensa<\/p>\n<p>Pagan tributo temprano;<\/p>\n<p>No te admires cortesano,<\/p>\n<p>Ni la trates con rigor,<\/p>\n<p>Si no sabes que es amor<\/p>\n<p>Incapaz de resistir,<\/p>\n<p>D\u00edgalo quien con morir<\/p>\n<p>Lo supo decir mejor.<\/p>\n<p>Pese a estar entre las composiciones de Rioja, en algunos manuscritos se atribuye este verso a Luis V\u00e9lez de Guevara. Es importante porque Rioja era amigo del Conde-Duque de Olivares. Los \u201camagos de ofensa\u201d, hacen referencias a que Villamediana puso sus ojos e intenciones, en la reina.<\/p>\n<p>-Conde de Salda\u00f1a-<\/p>\n<p>Yace aqu\u00ed quien supo mal<\/p>\n<p>Usar del saber tan bien,<\/p>\n<p>Y quien nunca tuvo quien<\/p>\n<p>Le fuese amigo leal;<\/p>\n<p>\u00c9l fue se\u00f1or sin igual,<\/p>\n<p>Invencible en el ardor,<\/p>\n<p>\u00c1guila que al resplandor<\/p>\n<p>Del Sol se opuso tan fuerte<\/p>\n<p>Que no le caus\u00f3 su muerte<\/p>\n<p>La muerte, sino el valor.<\/p>\n<p>Salda\u00f1a, o el Marqu\u00e9s de Alenquer, que a los dos se le atribuye este epitafio elogioso, eran amigos de Villamediana. Mucho se podr\u00eda comentar de este bello verso, pero me voy a centrar el lo que a nuestro caso se refiere. En la poes\u00eda de la \u00e9poca, el Conde de Villamediana lo usaba mucho, las alusiones al Sol, era una forma com\u00fan de referirse al soberano, al rey. Simb\u00f3licamente, el \u00e1guila real es el \u00fanico animal que puede mantener la vista ante el astro rey. Si el \u00e1guila es el trasunto de Villamediana, aqu\u00ed si nos dice que se opuso al resplandor del Sol.<\/p>\n<p>Hay otros versos que aluden a que el conde pudo traicionar su condici\u00f3n de Correo Mayor, para conocer secretos y utilizarlos en sus libelos, o que su muerte le vino por ser un \u201crobador de honras\u201d. Fueran sus amores prohibidos, sus s\u00e1tiras pol\u00edticas, las vendettas cortesanas o un conjunto de todo ello lo que motiv\u00f3 el complot para matarlo, lo cierto es que despu\u00e9s de m\u00e1s de tres siglos, a\u00fan es un crimen sin resolver. Como se dijo en su tiempo: \u201cSu mala lengua lo mat\u00f3 y que su mucha pasi\u00f3n no conoc\u00eda raz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><em>*Agradecemos a los trabajadores de la secci\u00f3n de manuscritos de la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a las facilidades dadas para realizar este trabajo.<\/em><\/p>\n<h3>NOTAS sobre la investigaci\u00f3n del Conde de Villamediana<\/h3>\n<p>La familia Tassis \u2013llamada Tasso o Taxis, dependiendo de las \u00e9pocas y pa\u00edses- est\u00e1 considerada la introductora del correo en Europa. Francisco de Tassis, a principios del siglo XVI, fue nombrado Correo Mayor por el archiduque Felipe I el Hermoso, esposo de Juana I de Castilla (la Loca). Francisco organiz\u00f3 todo el transporte del correo del Sacro Imperio y, posteriormente, con los familiares que heredaron el cargo, los Tassis organizaron un verdadero monopolio de alianzas que posibilitaron las rutas postales por toda Europa. Estas alianzas y contactos con las canciller\u00edas y casa reales europeas, situaron a la familia en un lugar privilegiado para tareas diplom\u00e1ticas e incluso para el espionaje. Los correos transportaban la correspondencia mediante caballos que se revelaban en las postas. Los Correos Mayores, eran los administradores del servicio, para ello recib\u00edan 11.000 ducados de oro, 6.000 de ellos pagados en Espa\u00f1a. Como curiosidad, decir que los correos empleaban 7 d\u00edas en verano y 8 en invierno, en recorred la distancia que separa Burgos de Bruselas. El cuerno o cornamusa con el que anunciaban su llegada, as\u00ed como el amarillo de su divisa, a\u00fan hoy son empleados en los logotipos de muchos servicios de correos del mundo.<\/p>\n<p>Gentilhombre de boca era una especie de mayordomo que acompa\u00f1aba al rey en los actos p\u00fablicos, los oficios religiosos y en sus salidas a caballo.<\/p>\n<p>No confundir con Ana de Mendoza de la Cerda y Silva (1540-1592), la famosa princesa de \u00c9boli.<\/p>\n<p>Rodrigo Calder\u00f3n, neg\u00f3 todas las acusaciones menos el encargo del asesinato del plebeyo Juara, conocido hechicero, cuyo delito, fue hablar mal del marqu\u00e9s. Aunque hay constancia que Calder\u00f3n utiliz\u00f3 en sus venganzas personales las <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/arte\/\">artes<\/a> nigrom\u00e1nticas del brujo, por lo que el motivo del asesinato, bien pudiera haber sido eliminar a un testigo molesto. En su declaraci\u00f3n, dijo que lo hubiera matado el mismo si el difamante hubiera sido noble. Lo cierto es que Felipe III favoreci\u00f3 unas leyes lasas con los poderosos. Ning\u00fan crimen de noble contra plebeyo, hubiera sido castigado con la muerte si, como en el caso de Calder\u00f3n, no concurrieran motivaciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Luis Rosales. Pasi\u00f3n y muerte del Conde de Villamediana, Madrid. Ed. Gredos, 1969.<\/p>\n<p>Emilio Cotarelo Mori. El Conde de Villamediana (1\u00aa ed. De 1886). Madrid. Ed. Visor Libros, 2003.<\/p>\n<p>Los bodoques eran unas bolas de barro hechas con turquesas y endurecidas al aire. Parecidas a las balas de mosquete.<\/p>\n<p>El incendio durante la representaci\u00f3n es un hecho que est\u00e1 documentado, pero que el conde lo provocara, entra dentro del campo de la leyenda popular. Parece harto irresponsable, incluso para el Conde de Villamediana, perpetrar un acto que pon\u00eda en peligro la vida de la reina y de sus damas. Destacar sobre esta representaci\u00f3n que, por primara vez en Espa\u00f1a, se utilizaron unas avanzadas t\u00e9cnicas esc\u00e9nicas ideadas por el arquitecto italiano Giulio Cesare Fontana. La historia del <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/cultura\/teatro\/\">teatro<\/a> considera esta puesta en escena y al texto, donde la m\u00fasica y el baile est\u00e1n muy presentes, como el comienzo del teatro l\u00edrico en nuestro pa\u00eds. Con la escenograf\u00eda m\u00e1s vanguardista de la \u00e9poca, la italiana.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida del poeta Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana, transcurri\u00f3 entre lances de amor, duelos, timbas de cartas y la redacci\u00f3n de despiadadas s\u00e1tiras que dirigi\u00f3 contra pol\u00edticos corruptos y adversarios de toda \u00edndole.<\/p>","protected":false},"author":26,"featured_media":16237,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[562],"tags":[],"class_list":["post-16236","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El misterioso asesinato del Conde de Villamediana - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Juan de Tassis y Peralta, Conde de Villamediana, es un personaje fascinante, un h\u00e9roe rom\u00e1ntico al estilo de Cyrano de Bergerac.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-misterioso-asesinato-del-conde-de-villamediana\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El misterioso asesinato del Conde de Villamediana - 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