{"id":16142,"date":"2018-06-28T16:31:11","date_gmt":"2018-06-28T14:31:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=16142"},"modified":"2021-01-29T03:24:23","modified_gmt":"2021-01-29T02:24:23","slug":"mayo-del-68-la-revolucion-que-casi-fue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/mayo-del-68-la-revolucion-que-casi-fue\/","title":{"rendered":"Mayo del 68, la revoluci\u00f3n que casi fue"},"content":{"rendered":"<p>El levantamiento juvenil de mayo de 1968, que deriv\u00f3 en la mayor huelga salvaje de la historia de Francia, constituye sin duda, a pesar de durar menos de dos meses, el episodio m\u00e1s relevante de los \u00faltimos 70 a\u00f1os vivido por el pa\u00eds vecino. Si las barricadas de adoquines en Par\u00eds evocan las revoluciones del siglo XIX, las im\u00e1genes de decenas de f\u00e1bricas ocupadas por los obreros con las banderas rojas y negras ondeando en sus tejados alimentaron durante a\u00f1os los fantasmas revolucionarios. Durante unos d\u00edas (del 27 al 30 de mayo) el poder establecido pareci\u00f3 tambalearse, pero la ef\u00edmera ilusi\u00f3n de instaurar un nuevo orden solo fue eso: una ilusi\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16143\" aria-describedby=\"caption-attachment-16143\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-16143 size-medium\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-300x283.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"283\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-300x283.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-768x724.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-500x471.jpg 500w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-601x566.jpg 601w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-459x433.jpg 459w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-324x305.jpg 324w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68-600x565.jpg 600w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/rambla-mayo-68.jpg 1007w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16143\" class=\"wp-caption-text\">Ilustra Ricardo Jurado.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con la inestimable complicidad de un Partido Comunista Franc\u00e9s que, sabedor de las limitaciones impuestas por la inserci\u00f3n del pa\u00eds en el bloque occidental, lo hizo todo para que los huelguistas volvieran al trabajo, la Francia conservadora se impuso sin dificultad a la \u00e9pica de unos estudiantes desvinculados del mundo laboral por mucha fraseolog\u00eda marxista que esgrimieran sus l\u00edderes. No, el Mayo franc\u00e9s no lleg\u00f3 a ser una revoluci\u00f3n, aunque tuvo una incidencia profunda en las costumbres, la cultura y el fortalecimiento de movimientos sociales como el feminismo, el ecologismo y el pacifismo. \u00bfC\u00f3mo se fragu\u00f3 y desarroll\u00f3 aquel conato de insurrecci\u00f3n, tan intenso como inesperado?<\/p>\n<p><strong>Francia en la d\u00e9cada de 1960<\/strong><\/p>\n<p>La cruenta guerra colonial de Argelia (1954-1962) hab\u00eda provocado la ca\u00edda de la IV Rep\u00fablica a consecuencia del golpe militar de 1958, que se sald\u00f3 con el regreso al poder del general De Gaulle, quien instaur\u00f3 el r\u00e9gimen presidencialista de la V Rep\u00fablica, aprobado en refer\u00e9ndum por el 80 % de los votantes. Enfrentado al terrorismo de los ultraderechistas contrarios a la independencia argelina y a un nuevo levantamiento militar en 1961, el presidente logr\u00f3 la reelecci\u00f3n en1965 habiendo encarado la descolonizaci\u00f3n de las posesiones africanas. En las elecciones legislativas de 1967, la izquierda (comunistas y socialistas) obtuvo el 46 % de los votos, por delante del 42,5 % de los gaullistas y sus aliados. que no obstante conservaron la mayor\u00eda de la Asamblea Nacional debido a un sistema electoral nada proporcional.<\/p>\n<p>El Partido Comunista, que controlaba el sindicato mayoritario (la CGT), era hegem\u00f3nico entre la clase trabajadora y sumaba entre el 18 y el 22 % de los votos. Un par de formaciones socialdem\u00f3cratas representaban a las clases medias progresistas y eran el voto preferido de los funcionarios. La Francia tradicional y amante del orden, la mitad de la poblaci\u00f3n, aglutinaba a los seguidores del moderno nacionalismo republicano encarnado por De Gaulle y a los nost\u00e1lgicos del r\u00e9gimen colaboracionista de Vichy (con su lema \u201cTrabajo, Familia, Patria\u201d). Si el pa\u00eds estaba dividido pol\u00edticamente, nada hac\u00eda prever sin embargo la amplitud de la crisis que estall\u00f3 al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>Cabe recordar que, a semejanza de los pa\u00edses que se recuperaban de la Segunda Guerra Mundial, Francia experimentaba una prolongada fase de crecimiento econ\u00f3mico, germen de la naciente sociedad de consumo. Pactado en la Europa democr\u00e1tica por socialdem\u00f3cratas y democristianos para evitar la expansi\u00f3n del comunismo, el llamado estado de bienestar permit\u00eda una progresiva mejora de las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n. Desde hac\u00eda varios a\u00f1os, los salarios franceses crec\u00edan anualmente dos o tres puntos por encima de la inflaci\u00f3n sin apenas desempleo (la cifra de medio mill\u00f3n de parados alcanzada en enero de 1968 se consider\u00f3 un dato insoportable, reacci\u00f3n que provoca hoy en d\u00eda una sonrisa amarga). A pesar de las amenazas de la guerra fr\u00eda y de las secuelas del conflicto argelino, el futuro era esperanzador e imperaba la idea de que en cualquier caso no volver\u00edan los sinsabores del pasado.<\/p>\n<p>Si bien solo una minor\u00eda social, mayormente universitaria, militaba en organizaciones trotskistas, mao\u00edstas o anarquistas, la atracci\u00f3n por un socialismo de contornos imprecisos era bastante com\u00fan entre gran parte de los j\u00f3venes. La juventud se hab\u00eda formado en una escuela donde predominaba el profesorado de izquierdas y hab\u00eda crecido arropada por la canci\u00f3n protesta, los \u00e9xitos de la m\u00fasica rock y la contracultura de origen anglosaj\u00f3n. M\u00e1s que una ideolog\u00eda pol\u00edtica definida, prevalec\u00eda el deseo de libertad sin cortapisas, alentado por la huella todav\u00eda viva del surrealismo, que propugnaba \u201ccambiar la vida\u201d en la estela del poeta Rimbaud y \u201ctransformar el mundo\u201d seg\u00fan Marx, y por el entusiasmo libertario de las canciones de Brassens, Ferr\u00e9 o Brel, sin olvidar el impacto refrescante de los j\u00f3venes cineastas de la \u201c<em>nouvelle vague<\/em>\u201d (nueva ola: Godard, Truffaut, Chabrol\u2026). Relacionados con la libertad sexual, favorecida por la p\u00edldora anticonceptiva, se respiraban vientos de ruptura generacional que conectaban, inmersos a veces en humo de marihuana, con fen\u00f3menos detectados en el extranjero: <em>provos<\/em> holandeses, comunas alemanas, <em>beatniks<\/em> estadounidenses, <em>happenings<\/em> diversos por todas partes.<\/p>\n<p>La agitaci\u00f3n estudiantil, fragmentada y festiva, se centraba en la cr\u00edtica del r\u00edgido sistema de ense\u00f1anza universitario y en el rechazo a la guerra del Vietnam. Mal gestionada por las autoridades acad\u00e9micas, la radicalizaci\u00f3n de los estudiantes entronc\u00f3 con los anhelos de cambio presentes en la sociedad y desencaden\u00f3 una crisis que casi fue una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Estudiantes y obreros ponen en jaque al r\u00e9gimen<\/strong><\/p>\n<p>El preludio de lo que se avecinaba ocurri\u00f3 en la Universidad de Nanterre, cercana a Par\u00eds, con la ocupaci\u00f3n de un edificio administrativo para reivindicar, entre otras peticiones, que los chicos pudieran entrar en las habitaciones de las chicas residentes en el campus universitario. Aquel d\u00eda se fund\u00f3 el Movimiento del 22 de Marzo, en el que confluyeron anarquistas, trotskistas, situacionistas y mao\u00edstas y que propugnaba la acci\u00f3n directa y la pr\u00e1ctica asamblearia. Liderado por Daniel Cohn-Bendit, convertido muy pronto en la figura ic\u00f3nica de las algaradas estudiantiles, el grup\u00fasculo no dej\u00f3 de provocar incidentes hasta la intervenci\u00f3n policial en la Sorbona el 3 de mayo, fecha en la que se encendi\u00f3 la mecha de lo que algunos llamar\u00e1n \u201cun alegre aquelarre\u201d.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, la polic\u00eda desaloj\u00f3 con violencia La Sorbona, que los estudiantes hab\u00edan decidido ocupar, tal como acab\u00f3 ocurriendo de madrugada. Los j\u00f3venes se opon\u00edan a la prevista irrupci\u00f3n de un grupo de extrema derecha y protestaban por el cierre de Nanterre. La acci\u00f3n policial provoc\u00f3 duros enfrentamientos en todo el Barrio Latino, que se saldan con cerca de 500 heridos y unas 600 interpelaciones. Las penas de c\u00e1rcel decretadas en vistas r\u00e1pidas contra algunos manifestantes desencadenan nuevos disturbios el 6 de mayo, otra vez con centenares de heridos y detenidos. En los d\u00edas siguientes, mientras prosiguen las manifestaciones diarias en Par\u00eds el movimiento estudiantil se extiende a varias ciudades de provincia. Varios intelectuales fundan el diario <em>Action<\/em> (Acci\u00f3n) que cuenta con famosos humoristas gr\u00e1ficos (Reiser, Sin\u00e9, Wolinski) y llegar\u00e1 a tener una tirada de cien mil ejemplares.<\/p>\n<p>El 10 de mayo, al terminar una manifestaci\u00f3n mas de 20.000 estudiantes, a los que se han unido alumnos de instituto, empiezan a levantarse decenas de barricadas con adoquines. Tras unas horas de vacilaci\u00f3n, m\u00e1s de 6.000 agentes intervienen hasta lograr desmantelarlas, hacia las 6 de la ma\u00f1ana, con un balance de m\u00e1s de 500 heridos (la mitad polic\u00edas) y medio millar de arrestados, entre los cuales figuran los l\u00edderes del movimiento y de los sindicatos estudiantiles. Muchas calles, con decenas de coches calcinados, est\u00e1n destrozadas. La violencia policial suscita el rechazo de gran parte de la poblaci\u00f3n, y, durante el d\u00eda, partidos y sindicatos llaman a un d\u00eda de huelga para solidarizarse con los estudiantes el 13 de mayo. El mismo d\u00eda 11, el primer ministro Georges Pompidou acepta las reivindicaciones del principal sindicato estudiantil (UNEF) y del sindicato de profesores universitarios (SNESup), adem\u00e1s de ordenar la reapertura de las universidades cerradas y la retirada de las fuerzas policiales. No lograr\u00e1 apaciguar los \u00e1nimos.<\/p>\n<p>El lunes 13 de mayo, un mill\u00f3n de personas de todas las edades recorren las calles de la capital en una manifestaci\u00f3n interclasista. Los sindicatos, que desconf\u00edan de un movimiento que no se amolda a los cauces tradicionales, esperan que despu\u00e9s de la demostraci\u00f3n de fuerza vuelva la normalidad. Ocurrir\u00e1 lo contrario. A partir del d\u00eda siguiente, las huelgas con ocupaci\u00f3n de las f\u00e1bricas y formaci\u00f3n de consejos obreros se van extendiendo por todo el pa\u00eds. En poco tiempo, con diez millones de huelguistas, el pa\u00eds queda paralizado. A las reivindicaciones cl\u00e1sicas (subida de salarios y mejora de las condiciones de trabajo) se suman algunas nuevas, como la autonom\u00eda de los asalariados y la cogesti\u00f3n de las empresas. En ese clima prerrevolucionario, los estudiantes no conseguir\u00e1n realizar la \u201cuni\u00f3n sagrada\u201d con los obreros, que en buena medida recelan de ellos.<\/p>\n<p>De cualquier modo, durante unas pocas semanas, Francia entera parece sacudida por una agitaci\u00f3n febril. Los periodistas ocupan la Radiotelevisi\u00f3n p\u00fablica y discuten en largas asambleas el control de los medios de comunicaci\u00f3n y la funci\u00f3n social de su trabajo. Ocupado el 16 de mayo por estudiantes y actores consagrados, el teatro del Od\u00e9on se convierte, como antes la Sorbona y al igual que los corrillos espont\u00e1neos de muchas calles y plazas el pa\u00eds, en un foro de discusi\u00f3n permanente donde debaten estudiantes, amas de casa, delegados de f\u00e1bricas, profesionales y jubilados. Tres d\u00edas despu\u00e9s, los cineastas fuerzan la suspensi\u00f3n del Festival de Cannes \u201cen solidaridad con la lucha popular\u201d. Inspirados por los situacionistas, desde la Escuela de Bellas Artes se editan decenas de carteles que glosan la rebeli\u00f3n y popularizan los lemas filos\u00f3ficos o revolucionarios que se han hecho famosos. D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, estos carteles se convertir\u00e1n en preciados objetos de coleccionismo, paradoja que no deja de parecer una broma.<\/p>\n<p>El 24 de mayo, la propuesta presidencial de convocar un refer\u00e9ndum sobre la descentralizaci\u00f3n no suscita inter\u00e9s alguno, mientras que la decisi\u00f3n gubernamental de no dejar entrar a Cohn-Bendit cuando volv\u00eda de Alemania provoca otra noche de barricadas, que se levantan por todo Par\u00eds y se extienden a Lyon, con algaradas en varias ciudades. El car\u00e1cter insurreccional que parecen tomar los acontecimientos fuerza el acercamiento de los comunistas al gobierno, el cual convoca un encuentro con sindicatos y patronal para negociar un acuerdo que permita la vuelta al trabajo. El 27 de mayo se firman los Acuerdos de Grenelle, considerados el pacto social m\u00e1s importante desde la victoria del Frente Popular en 1936: aumento del salario m\u00ednimo en un 35 %, subida del 10 % para los dem\u00e1s sueldos, pago de la mitad de los d\u00edas de huelga, creaci\u00f3n de una secci\u00f3n sindical en todas las empresas. El mismo d\u00eda, las formaciones socialistas re\u00fanen a 40.000 personas en el estadio Charl\u00e9ty para proponer la formaci\u00f3n de un gobierno provisional. En las f\u00e1bricas ocupadas, las bases rechazan el pacto acordado con los sindicatos y, mientras el gobierno enmudece, los comunistas desfilan en Par\u00eds el 29 para pedir \u201cun gobierno popular\u201d. Un cambio de r\u00e9gimen parece a punto de producirse.<\/p>\n<p><strong>El regreso del orden establecido<\/strong><\/p>\n<p>Cuando el poder se est\u00e1 tambaleando, De Gaulle marcha en secreto a Alemania para reunirse con el general Massu, comandante de las fuerzas francesas de ocupaci\u00f3n en aquel pa\u00eds. A cambio de la amnist\u00eda, concedida meses m\u00e1s tarde, de los cabecillas del fracasado golpe de 1961 (los generales Salan, Challe, Jouhaud y Zeller), Massu garantiza al presidente franc\u00e9s la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito para mantenerle en el cargo si fuera necesario. No lo ser\u00e1.<\/p>\n<p>Convocados por Malraux, ministro de Cultura, un mill\u00f3n de manifestantes ondeando banderas tricolor desfilan el d\u00eda 30 por Par\u00eds en apoyo del gaullismo. Por la noche, De Gaulle anuncia la celebraci\u00f3n de elecciones anticipadas y amenaza con aplicar el art\u00edculo 16 de la Constituci\u00f3n que le otorga plenos poderes. No har\u00e1 falta. El 31 de mayo, el gobierno consigue en un gesto de autoridad abastecer de combustible las gasolineras, con lo que las clases medias pueden reanudar el ritual de las escapadas de fin de semana. El mismo d\u00eda, los antidisturbios recuperan el control de los centros de Radiotelevisi\u00f3n y, al cabo de pocos d\u00edas, los periodistas m\u00e1s cr\u00edticos con el r\u00e9gimen ser\u00e1n despedidos. Los comunistas, que han aceptado enseguida la imposici\u00f3n del adelanto electoral como soluci\u00f3n a la crisis, se mostrar\u00e1n muy activos en los centros de trabajo para liquidar la huelga.<\/p>\n<p>En las f\u00e1bricas m\u00e1s recalcitrantes a volver a la normalidad, la polic\u00eda interviene con extrema dureza, como en Renault-Flins el 7 de junio y en Peugeot-Sochaux el 11, donde usa por primera vez armas de fuego que causan varios muertos. La \u00faltima noche de barricadas en el Barrio Latino (11 de junio), con muchos menos participantes, certifica el cansancio de los m\u00e1s resistentes. Al d\u00eda siguiente, las autoridades decretan la disoluci\u00f3n de 11 grupos de extrema izquierda. El 14 de junio las fuerzas del orden desalojan el teatro del Od\u00e9on y dos d\u00edas despu\u00e9s, sin demasiadas dificultades, cae el \u00faltimo basti\u00f3n de la Sorbona.<\/p>\n<p>La revuelta ha terminado y se impone la Francia conservadora y temerosa del desorden. Las elecciones del 23 y el 30 de junio representan una derrota sin paliativos para los partidos de izquierda, que solo obtienen 94 esca\u00f1os de los 485 en juego. Sin embargo, al a\u00f1o siguiente De Gaulle perder\u00e1 el refer\u00e9ndum de regionalizaci\u00f3n y renunciar\u00e1 a la presidencia, siendo sustituido por Pompidou. Pese a no ser una revoluci\u00f3n triunfante, el legado de Mayo ser\u00e1 duradero y los rescoldos de la extrema izquierda se mantendr\u00e1n activos durante varios a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>La herencia del Mayo franc\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>El antiautoritarismo como valor social y la realizaci\u00f3n personal como objetivo primordial del individuo ser\u00e1n consecuencias directas de los temas popularizados durante el estallido social. La notoriedad del individualismo podr\u00eda explicar, por ejemplo, por qu\u00e9 tantos veintea\u00f1eros de la \u00e9poca se convirtieron con el paso de los a\u00f1os en firmes defensores de la sociedad que pretend\u00edan combatir en su juventud. Ese transfuguismo se dio en Francia y en el resto de Europa. Pero, al principio, la libertad, la creatividad y el rechazo de las normas tradicionales, tanto en el seno familiar como en la ense\u00f1anza, modificar\u00e1n de forma permanente los comportamientos sociales e incidir\u00e1n en la crisis de los partidos tradicionales, al cuestionarse la transmisi\u00f3n jer\u00e1rquica de las consignas.<\/p>\n<p>A partir de Mayo del 68, la sociedad se ir\u00e1 movilizando alrededor de temas como la liberaci\u00f3n de la mujer, la defensa del medio ambiente o el rechazo del militarismo, aunque la fragmentaci\u00f3n de las distintas luchas, incapaces de confluir en una alternativa global, impedir\u00e1 hasta el d\u00eda de hoy un cambio dr\u00e1stico en el equilibrio de clases de una sociedad que sigue dominada por los due\u00f1os del capital.<\/p>\n<p>Con todo, las propias esferas gubernamentales se apuntaron a los aires de renovaci\u00f3n. En noviembre de 1968, para abordar los problemas relacionados con la masificaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior, se decreta la autonom\u00eda universitaria y se divide la Universidad de Par\u00eds en 13 universidades, entre ellas la de Vincennes, a la que se facilita el ingreso y que incorpora nuevos estudios interdisciplinares, modulados por los estudiantes. Ese centro experimental, muy politizado, se cerr\u00f3 en 1980. Reci\u00e9n elegido presidente en 1974, el centrista Val\u00e9ry Giscard d\u2019Estaing aprob\u00f3 medidas muy conformes al esp\u00edritu de 1968, como la reducci\u00f3n de la mayor\u00eda de edad a los 18 a\u00f1os, la despenalizaci\u00f3n del aborto, el divorcio por consentimiento mutuo \u2014hasta entonces siempre ten\u00eda que haber un culpable\u2014 o la supresi\u00f3n \u2014solo dur\u00f3 unos a\u00f1os\u2014 de las fichas de hotel.<\/p>\n<p>Aunque el sistema establecido del \u201corden republicano\u201d no volvi\u00f3 a verse amenazado nunca m\u00e1s, la extrema izquierda francesa continu\u00f3 siendo activa en manifestaciones y conflictos sociales, sobre todo hasta 1973. En su seno pueden establecerse dos tendencias, muy permeables entre s\u00ed, con una capacidad de movilizaci\u00f3n muy superior a su militancia real. Una es la corriente trotskista, articulada en torno a la Liga Comunista (LC) liderada por Alain Krivine, muy activo en los hechos de Mayo, y otra la Lucha Obrera encabezada por Arlette Laguiller, con cierta presencia en los centros fabriles. La LC pas\u00f3 a denominarse LC Revolucionaria en 1974, antes de disolverse en el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en 2009, que consigui\u00f3 una quincena de concejales en las municipales de 2014. Tanto Krivine como Laguiller se han presentado a casi todas las elecciones presidenciales para usarlas como altavoz de su ideario.<\/p>\n<p>La corriente autodenominada mao\u00edsta, casi desaparecida hoy en d\u00eda, ten\u00eda unos rasgos libertarios que la habr\u00edan hecho inviable en la China de Mao. <em>Vive la R\u00e9volution<\/em> (VLR), fundada por marxistas-leninistas y miembros del 22 de Marzo, se orient\u00f3 hacia el feminismo radical y la reivindicaci\u00f3n de la homosexualidad. Desarroll\u00f3 un discurso muy rompedor en la revista <em>Tout<\/em> (<em>Todo<\/em>, subtitulada \u201cLo queremos todo\u201d), que presentaba un dise\u00f1o psicod\u00e9lico en la onda de la prensa <em>underground<\/em> estadounidense. VLR se autodisolvi\u00f3 en el verano de 1971, un par de meses despu\u00e9s de que uno de sus militantes m\u00e1s notorios, Richard Deshayes, quedara ciego y desfigurado por una granada lacrim\u00f3gena en una manifestaci\u00f3n prohibida.<\/p>\n<p><em>Gauche prol\u00e9tarienne<\/em> (Izquierda proletaria) fue un partido fundado en setiembre de 1968 por miembros de diversas organizaciones disueltas en junio, lo que explica su eclecticismo ideol\u00f3gico. Defensor del espontane\u00edsmo y de la acci\u00f3n directa, se sum\u00f3 siempre a las luchas de los m\u00e1s desfavorecidos. En su modo de actuar destacan las incursiones en tiendas de lujo para distribuir lo robado a los pobres, el trabajo en la f\u00e1brica para ganar la clase obrera a su causa y el enfrentamiento con la polic\u00eda durante las manifestaciones, en general muy violentas. Militantes y simpatizantes del grupo se consideraban herederos de la Resistencia contra la ocupaci\u00f3n nazi y un centenar acab\u00f3 en la c\u00e1rcel. La GP expon\u00eda su ideario y relataba sus acciones en el peri\u00f3dico <em>La Cause du peuple<\/em> (La Causa del pueblo, 1968-1973), dirigido entre mayo de 1970 y mayo de 1971 por el fil\u00f3sofo Jean-Paul Sartre para contrarrestar la detenci\u00f3n de dos directores anteriores, condenados a 20 meses de c\u00e1rcel. Secuestrada en varias ocasiones, la publicaci\u00f3n lleg\u00f3 a imprimir cien mil ejemplares. Prohibida en mazo de 1970, la GP continuar\u00e1 en una clandestinidad vigilada hasta su disoluci\u00f3n en 1973, a consecuencia de su rechazo de la lucha armada con la que algunos militantes hab\u00edan coqueteado un a\u00f1o antes.<\/p>\n<p>En febrero de 1972, un guardia de seguridad mat\u00f3 de un disparo a un militante obrero, Pierre Overney, durante una acci\u00f3n de la GP ante las puertas de Renault en Billancourt. Despu\u00e9s de violentas algaradas en varias poblaciones, m\u00e1s de doscientas mil personas asistieron a su entierro. Como represalia, unos activistas autodenominados Nueva Resistencia Popular (NRP) secuestraron a un ejecutivo de la empresa. Era un camino sin retorno que los militantes decidieron no seguir. Dos d\u00edas despu\u00e9s la NRP liber\u00f3 al ejecutivo y se autodisolvi\u00f3. El rechazo a la violencia armada se acentu\u00f3 con la matanza de deportistas israel\u00edes en las Olimpiadas de Munich, que la GP desaprob\u00f3 pese a su apoyo a la causa palestina. Las discusiones internas y las dudas sobre el papel que deber\u00eda jugar frenan su actividad y la direcci\u00f3n opta por autodisolverse en noviembre de 1973.<\/p>\n<p>Se han apagado los \u00faltimos rescoldos de Mayo y no volver\u00e1n a registrarse movilizaciones callejeras de envergadura. <em>Action directe<\/em>, grupo terrorista anarco-comunista, lleg\u00f3 a cometer unos 80 atentados, incluyendo varios asesinatos, de 1979 a 1987, pero no tuvo el impacto de las Brigadas rojas italianas o de la Baader-Meinhof alemana. Hoy en d\u00eda, en los medios franceses se considera extrema izquierda a la Francia Insumisa, dirigida por Jean-Luc M\u00e9lenchon, un antiguo militante del Partido Socialista. La historia sigue, pero son otros tiempos. Mayo del 68 ha entrado en los museos y es objeto de exposiciones. Que cada uno saque sus conclusiones.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El levantamiento juvenil de mayo de 1968, que deriv\u00f3 en la mayor huelga salvaje de la historia de Francia, constituye sin duda, a pesar de durar menos de dos meses, el episodio m\u00e1s relevante de los \u00faltimos 70 a\u00f1os vivido por el pa\u00eds vecino. 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