{"id":15612,"date":"2023-03-08T09:23:56","date_gmt":"2023-03-08T08:23:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=15612"},"modified":"2023-03-08T12:10:16","modified_gmt":"2023-03-08T11:10:16","slug":"he-escrito-un-crimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/he-escrito-un-crimen\/","title":{"rendered":"\u00abHe escrito un crimen\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>El escritor, cineasta y guionista, Carlos P\u00e9rez Merinero nos dej\u00f3 el 29 de enero de 2012. Eran las 20, 30 horas cuando en la calle Jos\u00e9 del Hierro del barrio de Ventas de Madrid, los transe\u00fantes apuraban las \u00faltimas horas dominicales antes de recogerse en sus casas para afrontar el duro lunes de trabajo. Sin transici\u00f3n dolorosa, solamente con atisbos de un malestar que le acompa\u00f1aba desde aquella apacible ma\u00f1ana, termin\u00f3 desplom\u00e1ndose antes los intentos vanos, Carlos hac\u00eda unos a\u00f1os que acarreaba una obesidad considerable, de su madre que trat\u00f3 de incorporarlo. Hab\u00eda nacido en \u00c9cija (Sevilla), en 1950.<\/p>\n<figure style=\"width: 412px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/R@MBLA-Merinero-2.jpg\" alt=\"\" width=\"412\" height=\"298\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustra Josep M. Maya.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Fue as\u00ed, en silencio, c\u00f3mo nos quedamos hu\u00e9rfanos de uno de los mejores, por no decir el mejor, novelista criminal de Espa\u00f1a. Fue as\u00ed, c\u00f3mo un fundido en negro, que nos dej\u00f3 uno de los mejores guionistas, junto a Rafael Azcona, de nuestro cine. De \u00e9l son los guiones de la pel\u00edcula \u201cAmantes\u201d, que dirigiera Vicente Aranda, o \u201cLa buena estrella\u201d, de Ricardo Franco. Y tambi\u00e9n el gui\u00f3n del crimen de la calle Fuencarral de Madrid, de la m\u00edtica serie televisiva \u201cLa huella del crimen\u201d. De su extensa obra como novelista y cuentista negrocriminal, su \u00faltima obra fue <em>La ni\u00f1a que hac\u00eda llorar a la gente<\/em>, y un pu\u00f1ado de relatos in\u00e9ditos publicados de forma p\u00f3stuma en el volumen <em>Cuentos completos <\/em>de El Garaje Ediciones.<\/p>\n<p>No era un novelista que imitara la cr\u00f3nica de sucesos, y menos que hiciera apolog\u00eda policial. Constru\u00eda personajes s\u00f3lidos, cre\u00edbles y, sobre todo con historias duras, pero una dureza cotidiana que contrastaba con el horror, por lo que nos cuenta en este art\u00edculo, que le produc\u00eda la violencia y el mundo del crimen real. Como escriben en la entradilla del art\u00edculo en el diario <em>El Mundo<\/em>, Carlos P\u00e9rez Merinero fue el escritor negrocriminal con las novelas m\u00e1s duras, descarnadas y er\u00f3ticas del g\u00e9nero en castellano, lo que hizo que alg\u00fan cr\u00edtico falto de adjetivos lo llamara el Jim Thompson espa\u00f1ol. Aunque en rigor esto no es una entrevista como las que estamos recuperando del pasado, nos parece interesante conocer por pluma de su autor los pensamientos ante el hecho de crear m\u00e1s all\u00e1 de la pura y s\u00f3rdida realidad que nos envuelve. El presente art\u00edculo, como queda dicho m\u00e1s arriba, se public\u00f3 el en diario <strong><em>El Mundo<\/em>, el mi\u00e9rcoles 27 de febrero de 1991<\/strong>. Agradecemos al hermano del autor, David P\u00e9rez Merinero, el permiso expreso que nos ha dado para reproducir este trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cHE ESCRITO UN CRIMEN\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El novelista espa\u00f1ol m\u00e1s \u201cnegro\u201d siente pavor ante la historia de Puerto Hurraco<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Posiblemente, Carlos P\u00e9rez Merinero es el autor m\u00e1s \u201cduro\u201d y m\u00e1s \u201cinsensible\u201d de la novela negra espa\u00f1ola contempor\u00e1nea. Sin embargo, y como reconoce en su art\u00edculo, da la espalda a la vida real porque piensa que el m\u00e1s cruento asesino de papel no es comparable a los \u201cinofensivos\u201d seres de carne y hueso que fabricaron Puerto Hurraco.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Por: Carlos P\u00e9rez Merinero.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>\u201cHe matado a much\u00edsima gente en mis novelas, y sin embargo no puedo soportar los cr\u00edmenes de verdad\u201d<\/em><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Cuando se vive del crimen sin ser un criminal, a veces se encuentra uno con la sorpresa, no por repetida menos chocante, de ser interrogado como si fuese un experto. Un experto en asesinatos y hechos violentos, y un experto tambi\u00e9n en las personas de la vida poco recomendable que los han llevado a cabo.<\/p>\n<p>En mi caso, nada m\u00e1s lejos de la realidad. He matado a much\u00edsima gente en mis novelas, y sin embargo, no puedo soportar los cr\u00edmenes que saltan a las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>Y cuando digo que no puedo soportarles, hablo literalmente. Paso esas p\u00e1ginas como si estuviesen manchadas de sangre o doy la espalda a la pantalla del televisor donde en esos momentos se ofrecen v\u00edvidas im\u00e1genes del \u00faltimo acto macabro perpetrado por alg\u00fan ciudadano.<\/p>\n<p>Me produce pavor darme de bruces con el crimen. Es algo que me lleva a hacerme preguntas que no puedo responder, como s\u00ed puedo responder las que se me plantean cuando estoy escribiendo una novela, por muy sangrienta que \u00e9sa sea.<\/p>\n<p>Frente a un crimen \u201cde verdad\u201d son tantas las preguntas sin respuesta que es como si la realidad se me escapara de las manos. Pienso en la v\u00edctima, all\u00ed tendida en medio de un charco de sangre, y me pregunto qu\u00e9 vida, qu\u00e9 esperanzas, qu\u00e9 sue\u00f1os, se habr\u00e1n cortado de ra\u00edz con ese hachazo o ese pistoletazo con el que el otro protagonista \u2013el asesino- le ha quitado de en medio.<\/p>\n<p><strong>V\u00cdCTIMA Y ASESINO.- <\/strong>Otra que tal baila el asesino. Tambi\u00e9n \u00e9l ten\u00eda una vida, unas esperanzas y unos sue\u00f1os, que igualmente se han esfumado. Quiz\u00e1 uno de esos sue\u00f1os fuese el deseo largo tiempo acariciado de dar muerte al que ahora se ha convertido en v\u00edctima. \u00a1Qu\u00e9 deseo tan intenso ha de ser \u00e9se para renunciar a todo por satisfacerlo!<\/p>\n<p>En un crimen est\u00e1n la v\u00edctima y el asesino, pero tambi\u00e9n hay otras personas a su alrededor, a las que asimismo salpicar\u00e1 la sangre \u2013dichosa sangre- y que ver\u00e1n c\u00f3mo se tambalean la firmeza y la seguridad que hasta entonces pensaban que presid\u00eda su vida.<\/p>\n<p>Son los familiares y amigos del asesino y de la v\u00edctima, que en muchos casos ni siquiera sospechaban que aqu\u00e9l con el que ayer hablaban de f\u00fatbol iba a convertirse en asesino o que aqu\u00e9lla con la que hac\u00edan el amor la pasada noche apenas se le quedaban unas horas para que su nombre encabezara un titular de peri\u00f3dico y su cuerpo apareciese en los telediarios cubierto por una manta de aspecto inevitablemente s\u00f3rdido.<\/p>\n<p>Vidas truncadas, sue\u00f1os rotos, esperanzas hechas a\u00f1icos\u2026 Y todo tan incontrolado y tan fuera de la \u201cnormalidad\u201d a la que nos agarramos a diario para no perder pie y convertirnos tambi\u00e9n en v\u00edctimas o en asesinos, que no s\u00e9 c\u00f3mo la gente puede sentir curiosidad por conocer los detalles de esos hechos luctuosos.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, as\u00ed es. Cuando sucede uno de esos cr\u00edmenes condenados a ser populares, las ventas de los peri\u00f3dicos aumentan y los telediarios se aprestan a poner al tanto a los morbosos de los pormenores del caso.<\/p>\n<p>Gimoteantes familiares \u2013los de la v\u00edctima y los del asesino, unidos por las l\u00e1grimas- ocupar\u00e1n entonces la pantalla para balbucear entrecortadas preguntas en las que se interrogan sobre los porqu\u00e9s de lo ocurrido. Casi nunca suelen saberlo y resulta pat\u00e9tico \u2013verles sollozar en medio del absurdo vac\u00edo en que de pronto se han convertido sus vidas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hacer un espect\u00e1culo de este sufrimiento? \u00bfY c\u00f3mo es que ese espect\u00e1culo tiene tantos espectadores? Son cosas que no me explico y para las que no tengo m\u00e1s respuesta que la huida. Es tal la afrenta que me causa un crimen \u2013y, lo que s peor, su representaci\u00f3n- que la \u00fanica salida digna que se me ocurre es la escapada.<\/p>\n<p>Me viene ahora a la memoria el verano pasado, cuando se produjeron los hechos de Puerto Hurraco. En los bares, no se hablaba de otro asunto. Tomaba uno el peri\u00f3dico en las manos, y la sangre \u2013otra vez la sangre- chorreaba. Y qu\u00e9 decir de los telediarios. Se nos ofrec\u00eda un panorama de horro y de brutalidad tan semejante al infierno que lo m\u00e1s sensato que se me ocurri\u00f3 era cerrar los ojos a la realidad de esa barbarie y convertirme en avestruz para no ser ni siquiera lejano testigo de una pesadilla que, si me descuidaba, tarde o temprano tambi\u00e9n poblar\u00eda mis sue\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>EXPLICAR LO INEXPLICABLE.- <\/strong>Yo, a pesar de mi dedicaci\u00f3n a la novela criminal, deb\u00eda ser una excepci\u00f3n. Los dem\u00e1s, a mi lado, parec\u00edan fascinados por lo sucedido. Todos conoc\u00edan al dedillo los nombres y la naturaleza de los hechos \u2013una venganza incubada durante a\u00f1os, a la que se dio rienda suelta en medio de una locura de la que todo un pueblo se contagi\u00f3, como si se tratara del tifus- y m\u00e1s de uno se atrev\u00eda a perpetrar teor\u00edas que intentaban explicar lo inexplicable.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1n este tipo de cr\u00edmenes, qu\u00e9 tendr\u00e1n los cr\u00edmenes en general, para que muchos los contemplen embelesados? Me lo pregunto y tampoco a esto s\u00e9 qu\u00e9 contestar. A lo mejor s\u00f3lo se trata de esa inclinaci\u00f3n tan \u201chumana\u201d de regodearse en el mal ajeno. Y qu\u00e9 peor mal que la muerte, sobre todo cuando las v\u00edctimas se multiplican y todo un pueblo se convierte en protagonista.<\/p>\n<p>Yo, entonces, trataba de huir de Puerto Hurraco, como ahora intento escapar de los ecos de uno de esos cr\u00edmenes de primera p\u00e1gina: un grupo de ni\u00f1os de pocos a\u00f1os ha visto c\u00f3mo su maestra era asesinada delante de sus ojos. Unos ojos ya nunca jam\u00e1s inocentes, como tampoco lo son los m\u00edos despu\u00e9s de haber tenido que soportar a mi alrededor, pese a mi deseo de escurrir el bulto y no querer saber nada de ellos, tantos Puertos Hurracos.<\/p>\n<p><strong>TODO PATAS ARRIBA.- <\/strong>Los escritores de novelas policiacas nos esforzamos en construir sobre el papel cr\u00edmenes perfectos. Cr\u00edmenes para pasar el rato, nosotros y nuestros lectores. Son cr\u00edmenes en los que todo est\u00e1 medido y controlado, y en los que no hay lugar para preguntas sin respuestas. Cr\u00edmenes que nada tienen que ver con esos otros de la realidad, que son todo menos perfectos y que algunos, quiz\u00e1 menos civilizados que nosotros (o menos cobardes, por qu\u00e9 no) llevan a cabo, arruinando vidas y coloc\u00e1ndolo todo patas arriba.<\/p>\n<p>Todo lo contrario que uno, siempre empe\u00f1ado ilusoriamente en poner orden en el caos y en escribir ese crimen perfecto frente al que todos quedar\u00e1n deslumbrados.<\/p>\n<p>S\u00e9 que es un sue\u00f1o vano, un espejismo, y que en los imp\u00fadicos cr\u00edmenes de la realidad tendr\u00e9 unos rivales con los que siempre saldr\u00e9 derrotado en la comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo s\u00e9 y no me importa. Prefiero decir en voz baja \u201cHe escrito un crimen\u201d a ser asesino, v\u00edctima, testigo, figurante o simple espectador de ninguna desmesura horrible, condenada a ser vista por todos en las primeras p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>\u201cHe escrito un crimen\u201d. Rodeado de muertos por todos lados, me pregunto si \u00e9se no ser\u00eda un buen epitafio.<\/p>\n<p><strong>Carlos P\u00e9rez Merinero, <\/strong>escritor, especialista en cine y novela negra. Su \u00faltimo libro publicado es <em>Las noches contadas<\/em>.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor, cineasta y guionista, Carlos P\u00e9rez Merinero nos dej\u00f3 el 29 de enero de 2012. 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