{"id":156,"date":"2010-07-13T08:49:55","date_gmt":"2010-07-13T06:49:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-desorden-de-las-ramblas\/"},"modified":"2022-10-25T11:43:07","modified_gmt":"2022-10-25T09:43:07","slug":"el-desorden-de-las-ramblas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-desorden-de-las-ramblas\/","title":{"rendered":"El desorden de Las Ramblas"},"content":{"rendered":"<p>S\u00f3lo tengo una visi\u00f3n de las Ramblas, y es difusa, est\u00e1 empa\u00f1ada por los a\u00f1os, corrupta tambi\u00e9n por la mala memoria. Es, adem\u00e1s, una visi\u00f3n literaria. En un hotel de esa calle que es casi coraz\u00f3n, Biedma despierta entre s\u00e1banas sucias, poco antes del alba, junto a alg\u00fan amante joven, probablemente bello, que todav\u00eda duerme a su lado. Alguien habla \u2013creo que es el propio Biedma. Con los sonidos del comienzo del d\u00eda en sus o\u00eddos, alguien piensa sobre los dos cuerpos que yacen, y casi proyecta, como separ\u00e1ndose o despidi\u00e9ndose de la escena que, sin embargo, todav\u00eda est\u00e1 viviendo, una especie de visi\u00f3n de futuro: volver\u00e1 la vida corriente, la inercia del trabajo, los d\u00edas que siguen y siguen con los \u00abnos vemos ma\u00f1ana\u00bb, \u00abno te olvides\u00bb, \u00abal final\u2026\u00bb En esos momentos vacilantes del amanecer, cuando todo se tensa entre la noche, el d\u00eda \u2013los sue\u00f1os del amante, las flores que brillan, abajo, en los quioscos, alg\u00fan murmullo de p\u00e1jaros\u2013 tambi\u00e9n el poeta se parte en dos. Ah\u00ed est\u00e1, tendido sobre esa cama de hotel, medio dormido a\u00fan; aqu\u00ed est\u00e1, sin embargo, despertando para ver que en el fondo lo \u00fanico que falta es aceptar que s\u00f3lo se trata de una noche de amor en un hotel cualquiera de las Ramblas, en <a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/category\/actualidad\/barcelona\/\">Barcelona<\/a>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/rambla%20005.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"267\" \/><\/p>\n<p>No es mucho lo que ofrece este cuadro po\u00e9tico, casi olvidado, y, sin embargo, me parece mucho m\u00e1s real que la imagen que ahora mismo podr\u00eda obtener si decidiese coger el metro y bajar a ver qu\u00e9 pasa en las Ramblas a estas horas de la tarde, un d\u00eda de noviembre, muchos a\u00f1os despu\u00e9s. \u00bfSer\u00e1 que describir verdaderamente un lugar es tan dif\u00edcil como contar verdaderamente una historia, componer una buena melod\u00eda o pintar un cuadro bello? En ese caso, poco puedo hacer aqu\u00ed, a no ser que anote desordenadas las desordenadas im\u00e1genes que ofrece un lugar tan desordenado.<\/p>\n<p>He sugerido que las cosas en las Ramblas aparecen desordenadamente. Y s\u00ed, aqu\u00ed se alzan las estatuas vivientes, una detr\u00e1s de otra, demonios rojos, caballeros blancos, hadas con vestidos brillantes y manos de oro, mimos, sirenas, y all\u00e1 una silueta negra, la muerte, quiz\u00e1, o una N\u00edobe masculina petrificada en llanto. Todas quietas, todas paralizadas, est\u00e1ticas, como si quisieran que su firmeza sirviese de punto de apoyo al magma imparable de una calle que como un r\u00edo avanza hacia el mar, desbord\u00e1ndose. La boca del metro da a luz a un grupo de treinta ni\u00f1os que salen a borbotones; avanzar\u00e1n, chocar\u00e1n con los ingleses que sudando se levantan de sus sillas, despu\u00e9s de comer. Pero de pronto ocurre lo imprevisto: por un momento, el hada ha sonre\u00eddo, el caballero blanco levanta su bast\u00f3n, incluso esa figura semejante a la muerte parece moverse bajo la negrura del manto. Es decir: es un enga\u00f1o, las figuras est\u00e1ticas no han perdido la capacidad de moverse; es posible que los personajes de los sue\u00f1os \u2013hadas, sirenas, ninfas, demonios\u2013 cobren vida de pronto, y todo eso \u2013extraordinario\u2013 a cambio de poca cosa: cincuenta c\u00e9ntimos, un euro quiz\u00e1, y el punto de apoyo vibra, sonr\u00ede, tiembla, se balancea.<\/p>\n<p>Pero volvamos a la dificultad que nos concierne. El amante de Albada se despierta precisamente en las Ramblas, no en Bellvitge ni Pedrables, quiz\u00e1 porque es ah\u00ed donde las posibilidades de que algo pueda pasar (pero \u00bfpuede todav\u00eda algo pasar?) se multiplican. Este dato, de ser cierto, enredar\u00eda todav\u00eda m\u00e1s las cosas; la dificultad se expande y se anuda, pues no sabemos bien qu\u00e9 queremos decir cuando decimos que en las Ramblas algo puede de verdad suceder. A primera vista suceden a cada instante las m\u00e1s diversas cosas en todas partes; en cada rinc\u00f3n de la ciudad se empieza, se acaba, se discute, se aprueba, se rompe algo; no cabe la menor duda. Entonces, \u00bfser\u00e1 presunci\u00f3n, ser\u00e1 un lugar com\u00fan decir que es en las Ramblas \u2013no en Pedrables ni en Bellvitge\u2013 donde pasan realmente las cosas? No tenemos m\u00e1s remedio que prestar atenci\u00f3n otra vez al desorden de las Ramblas.<\/p>\n<p>Atardece. Los sem\u00e1foros abren y cierran sus p\u00e1rpados; destellos rojos y naranjas se prenden en los vestidos y abrigos que pasan y cruzan. El sol se dispone a dormir arriba; se inclina en la monta\u00f1a; un destello ilumina el mar unos segundos; baila entre los barcos; desaparece. Pero aqu\u00ed unos cuerpos ya se inclinan sobre la superficie del tablero: espacios blancos y negros, matem\u00e1ticos, pulcros, y sobre ellos, desliz\u00e1ndose, figuras blancas y negras, estilizadas, abstractas, realizan ellas mismas por un momento los saltos regulados de la vida cotidiana. Un alfil, una torre, una reina; poderes, reglas, saltos. Ante el tablero, dos desconocidos se encuentran cara a cara, rodeados por una peque\u00f1a multitud. La Rambla \u2013descubro\u2013 no es s\u00f3lo el magma que supura la ciudad durante todas horas las horas del d\u00eda, como si por alg\u00fan sitio tuviese que expulsar lo que le sobra; es tambi\u00e9n un espacio de juego \u2013no lo son Bellvitge ni Pedralbles\u2013, y se me ocurren dos razones casi contrapuestas que puedan explicar por qu\u00e9 estos hombres se han reunido precisamente aqu\u00ed para jugar al ajedrez. No se conocen, eso es lo m\u00e1s importante; no se quieren conocer, eso es quiz\u00e1 m\u00e1s decisivo; no se ver\u00e1n por ello en las puertas de sus casas (\u00bfqui\u00e9n sabe d\u00f3nde viven?); necesitan, por tanto, un lugar neutral, un lugar c\u00edvico, un sitio disponible para todos; necesitan, digamos, un \u00e1gora o una stoa (algo dulcificada y embrutecida a la vez) como la de una polis griega. Acuden a las Ramblas porque neutralizan la particularidad de los espacios.<\/p>\n<p>Pero he dicho que se me ocurr\u00eda otra raz\u00f3n. \u00c9sta es m\u00e1s dif\u00edcil concretarla. La neutralizaci\u00f3n es requisito necesario pero insuficiente. No es lo mismo jugar al ajedrez en las Ramblas que jugar en Collserola (no s\u00f3lo por la distancia), y es aqu\u00ed donde el problema del pasar o no pasar algo en las Ramblas resurge otra vez. Desplegando el tablero justo aqu\u00ed, esos hombres desconocidos depositan su grano de arena sobre el mont\u00edculo de cosas que pasan en las Ramblas. Ellos mismos se han congregado alrededor del mont\u00edculo. Ahora ya no s\u00f3lo vemos estatuas fant\u00e1sticas y quietas, transe\u00fantes iluminados por los ojos brillantes de un sem\u00e1foro, flores rotas al final de la tarde, dos desconocidos saliendo de un hotel; hay tambi\u00e9n seres vivos y concretos que se juntan en este lugar y juegan. Otros les observan. El contagio es asombroso. \u00bfSer\u00e1 cierto entonces que en abril la calle se cubre de libros y de rosas porque tres hombres extendieron all\u00ed su ajedrez una tarde de noviembre?, \u00bfo ser\u00e1 justo al rev\u00e9s? \u00bfSer\u00e1 que el g\u00e9iser ardiente de las Ramblas no s\u00f3lo expulsa, sino que atrae, como irresistiblemente, atrae lo que confusamente arrastra, los fragmentos dispersos de las cosas, los ratos muertos de los hombres, las faldas, los abrigos, las flores, las luces? \u00bfUn campo magn\u00e9tico? Y, sin embargo, todo eso, tan real, tan desbordante de cosas, parece palidecer ahora tanto como al principio ante la realidad de un poema de mediana calidad, pero un poema al y fin y al cabo. Bajo cierto punto de vista, nada pasa en las Ramblas, y el desorden, el ruido y las luces \u2013as\u00ed parece desde aqu\u00ed\u2013 s\u00f3lo cubren un espantoso silencio.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo tengo una visi\u00f3n de las Ramblas, y es difusa, est\u00e1 empa\u00f1ada por los a\u00f1os, corrupta tambi\u00e9n por la mala memoria. Es, adem\u00e1s, una visi\u00f3n literaria. 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