{"id":15314,"date":"2018-03-20T09:52:28","date_gmt":"2018-03-20T08:52:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=15314"},"modified":"2021-02-03T03:27:56","modified_gmt":"2021-02-03T02:27:56","slug":"el-anonimato-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-anonimato-del-poder\/","title":{"rendered":"El anonimato del poder"},"content":{"rendered":"<p>Hay dos tipos de poder. Uno es el que busca ser expl\u00edcito, mostrarse y que en su propia escenificaci\u00f3n busca construir una herramienta para consolidarse. El otro es an\u00f3nimo. Busca el contrario, pasar desapercibido, aunque la realidad nos hace patente su existencia.<\/p>\n<p>Del primer poder tenemos muchas evidencias. Del mismo modo que se hace expl\u00edcito y se muestra abiertamente, nosotros lo sufrimos y somos conscientes constantemente que lo tenemos encima. No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos. La pol\u00edtica institucional es una buena muestra de lo que digo. Hay unas personas, generalmente de forma permanente, que protagonizan los espacios de la vida colectiva donde se escenifica la toma de decisiones. Los parlamentos estatales y auton\u00f3micos, consistorios municipales, gobiernos de diferente clase son un paradigma de ello. Las personas que los integran adquieren relevancia p\u00fablica, conocemos la cara y el nombre de una parte de ellas, acumulan seguidores al TUITT, se las llama para opinar sobre casi todo los medios, etc. Sabemos de qu\u00e9 hablo, no me extender\u00e9.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-15315\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3.jpg 713w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3-500x666.jpg 500w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3-425x566.jpg 425w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3-325x433.jpg 325w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3-229x305.jpg 229w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/anonimatodelpoder-3-600x799.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>A otro nivel, pero como una forma de poder similar, hay toda la escenificaci\u00f3n de personas uniformadas, armadas hasta los dientes, a calles, estaciones de tren, aeropuertos o haciendo aparatosos controles en las carreteras sin motivo aparente. Lo vemos tambi\u00e9n en las manifestaciones, donde tenemos muy claro que el despliegue de polic\u00edas antidisturbios y furgones busca recordar qui\u00e9n tiene el monopolio del espacio p\u00fablico dentro de los actuales estados. Y de paso marcar, hacia el resto de la poblaci\u00f3n, los manifestantes como elementos raros, ajenos a lo que ser\u00eda el concepto de \u00abpersona normal\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el primero es un poder que nos acompa\u00f1a cada d\u00eda en una buena parte de las im\u00e1genes y experiencias que nos depara la realidad. Un poder del que los medios de comunicaci\u00f3n, de manera reiterada, no se cansan de record\u00e1rnoslo en la existencia.<\/p>\n<p>El poder an\u00f3nimo es m\u00e1s dif\u00edcil de identificar. Y, por mucho que sepamos que existe, de combatir. Intuimos que detr\u00e1s muchas decisiones de gobiernos (municipales, estatales, auton\u00f3micos, &#8230;) hay alguien que las promueve. Tambi\u00e9n decimos, aunque sin ponerle cara, que tal o cual partido pol\u00edtico responde al gran capital. Ahora est\u00e1 de moda hablar del \u00abpartido del IBEX-35\u00bb. Y que este tipo de v\u00ednculos explican con las grandes corporaciones capitalistas, como por ejemplo de manera descarada con en Macron en Francia, que los medios de comunicaci\u00f3n nos lo hagan aparecer en cada momento de nuestro d\u00eda a d\u00eda. Incluso nosotros tendemos a jugar el mismo juego cuando nos referimos a un ente abstracto, el \u00abCapital\u00bb, como nuestro enemigo. Como si existiera al margen de personas que lo hacen funcionar y lo defienden.<\/p>\n<p>Muchas situaciones pueden servir para ejemplificar lo que digo. Explico dos. El 23 de abril de 2009 una serie de miembros de la Asamblea de PDI (personal docente e investigador) y PAS (personal de administraci\u00f3n y servicios) de las universidades catalanas hicimos presentarnos ante la puerta del Palacio de Pedralbes de Barcelona . Era parte de la batalla contra la imposici\u00f3n del Plan Bolonia en las universidades que se estaba entregando ese curso en todo el estado y que en Catalu\u00f1a se hac\u00eda a golpes de porra y expedientes a estudiantes. Y \u00edbamos a repartir un libro que hab\u00edamos hecho a las \u00abautoridades\u00bb de todo tipo que iban a uno de los principales actos institucionales del d\u00eda de Sant Jordi. All\u00ed vimos consejeros, ministros, jefes de la oposici\u00f3n, vicepresidentas de la \u00e9poca, diputados, etc. M\u00e1s o menos a todos y todas los \u00edbamos reconociendo. Eran caras p\u00fablicas, televisivas. Ejemplificaban aquel poder que se muestra a s\u00ed mismo. De los militares y religiosos que fueron apareciendo no reconoc\u00edamos cabeza. Pero los uniformes, con medallas y bandas en el caso de los militares, nos daban una idea que tambi\u00e9n eran parte de ese poder con voluntad de mostrarse a torcido y en derecho.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda, de coches grandes y generalmente con chofer, aparecieron tambi\u00e9n algunas decenas de personas trajades. Con ropa y relojes muy caros. No hab\u00eda que ser demasiado perspicaz para intuir que era de esa gente que simplemente con una orden pod\u00edan enviar cientos o miles de personas en paro, deslocalizar industrias y, quien sabe, si hacer caer ministros o gobiernos. Algo nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n. No conoc\u00edamos de la cara de ninguno de ellos. Y, por extensi\u00f3n, tampoco su nombre. Unas personas que seguramente pod\u00edan destronar al primer grupo nos eran unas perfectas desconocidas. An\u00f3nimas.<\/p>\n<p>El segundo ejemplo. Lunes 15 de enero de 2018, el d\u00eda que hac\u00eda 40 a\u00f1os del Caso Scala. Pero no tiene que ver con ello. Se trata de la sentencia del Caso Palau. Condena en Millet y en Montull, iconos de formas de poder expl\u00edcito a su \u00e9poca. Condena el tesorero de Convergencia, se\u00f1ala el propio partido que durante a\u00f1os us\u00f3 Catalu\u00f1a como su corral e incluso a Artur Mas de que nadie se nos escapa que ha dejado la presidencia del PDCAT por ello. Todo por corrupci\u00f3n, para recibir dinero de Ferrovial a cambio de la concesi\u00f3n de obra p\u00fablica. En cambio, no condena a nadie de Ferrovial, que es quien corrompi\u00f3, quien pag\u00f3. Cuando digo a nadie, me refiero a los peces gordos, a los fines de consejos de administraci\u00f3n y cosas similares, los principales accionistas. A nadie. Los que ponen y quitan ministros pero que no conocemos la cara, han seguido pasando desapercibidos. Y, de hecho, dir\u00eda que ning\u00fan medio de comunicaci\u00f3n ha preguntado por ellos. Y parece que nadie les exige ninguna responsabilidad o medidas como, por ejemplo, que se les retire cualquier contrataci\u00f3n p\u00fablica. Curioso (o no).<\/p>\n<p>En definitiva, hay dos tipos de poder. Uno es el que se pone bien ante las c\u00e1maras, se pone medallas y uniformes. Y el otro. El an\u00f3nimo. Lo que pasa desapercibido. Lo que mueve los hilos realmente, incluso los del poder m\u00e1s aparatoso.<\/p>\n<p>Sin olvidarnos del primer poder, hay que empezamos a sacar a la luz p\u00fablica el segundo. Con nombres y apellidos. Y recordar, a lo menos, quienes son nuestros enemigos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay dos tipos de poder. Uno es el que busca ser expl\u00edcito, mostrarse y que en su propia escenificaci\u00f3n busca construir una herramienta para consolidarse. El otro es an\u00f3nimo. Busca el contrario, pasar desapercibido, aunque la realidad nos hace patente su existencia. Del primer poder tenemos muchas evidencias. 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