{"id":1497,"date":"2012-03-21T05:59:56","date_gmt":"2012-03-21T04:59:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-bolero-de-kandahar\/"},"modified":"2022-10-21T18:42:14","modified_gmt":"2022-10-21T16:42:14","slug":"el-bolero-de-kandahar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-bolero-de-kandahar\/","title":{"rendered":"El bolero de Kandahar"},"content":{"rendered":"<div>\n<dl id=\"\">\n<dt>\n<p><figure style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/El%20bolero%20de%20Kandahar.jpg\" alt=\"alt\" width=\"550\" height=\"198\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustra Evelio G\u00f3mez.<\/figcaption><\/figure><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p>Desamor y alcohol eran ingredientes b\u00e1sicos en aquellas viejas historias que nos contaba la m\u00fasica popular. Ahogar las penas de amor por los manchados mostradores de las tabernas fue uno de los principales recursos para mostrar en las canciones ese desagarro de los sentimientos, esa tragedia que solo las pasiones fatales lograban desatar. Por eso aun permanecen en nuestra memoria la voz rota de Chavela Vargas ofreciendo al amante una botella final para \u00a0afrontar la ruptura con la altivez de un \u00faltimo trago, o la desesperanza de un Carlos Gardel huyendo de los recuerdos, rendido a la borrachera nocturna, al desespero et\u00edlico de perderse \u00a0\u201cbien mamao, pa\u2019 no pensar\u201d.<\/p>\n<p>Ahora, la ciencia viene a descubrirnos que aquellas sobreactuadas escenas no escond\u00edan la sublime belleza del drama, sino la fr\u00eda conjunci\u00f3n de unas reacciones qu\u00edmicas que determinan nuestro comportamiento. El descubrimiento se ha debido a un equipo de investigadores de la Universidad de California que durante meses se ha entregado al voyeurismo de laboratorio observando los h\u00e1bitos sexuales de la Drosophila melanogaster o mosca del vinagre. Estos estudios han permitido dictaminar que los machos rechazados por las hembras tienden a elegir entre los alimentos que se les ofrecen, aquellos que fueron preparados con una mayor concentraci\u00f3n de alcohol. La pasi\u00f3n, los sentimientos, todos esos elementos imprescindibles para dar cuerpo a las historias, se esfuman con las nuevas evidencias. Su lugar lo ocupa la hip\u00f3tesis contrastada, capaz de ordenar el aparente caos de los sentimientos. Y con este orden nos llega la tranquilidad de no tener que afrontar responsabilidades, saber que alg\u00fan chispazo de nuestras neuronas, alguna secreci\u00f3n de desconocidas hormonas permite explicar, al margen de la voluntad, nuestros actos m\u00e1s irracionales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el sargento Robert Bales, tras discutir por tel\u00e9fono con su esposa, estuvo bebiendo la noche que decidi\u00f3 salir de su cuartel en la regi\u00f3n afgana de Kandahar, para dirigirse a la aldea pr\u00f3xima de Panjawai y tras entrar en varias casas disparar indiscriminadamente contra sus moradores que dorm\u00edan. Despu\u00e9s arrastr\u00f3 y apil\u00f3 los cuerpos de sus diecis\u00e9is victimas, nueve de ellas ni\u00f1os, y trat\u00f3 de prenderles fuego sin \u00e9xito. Un horror desbocado al que los encargados de investigar los hechos, sin embargo, han hallado una r\u00e1pida explicaci\u00f3n: considerarlos fruto de \u201cuna combinaci\u00f3n de estr\u00e9s, alcohol y asuntos dom\u00e9sticos\u201d.<\/p>\n<p>El Pent\u00e1gono se ha apresurado de este modo a tratar de desactivar cuanto antes la tragedia. La discusi\u00f3n conyugal, qui\u00e9n sabe si de amor, empuj\u00f3 al soldado hasta el alcohol, gener\u00e1ndose en su mente un descontrol que, acrecentado por el estr\u00e9s, hizo inevitablemente que su dedo presionara el gatillo. Pero con \u00e9l, la locura ha quedado aislada, permitiendo que el resto del cuerpo expedicionario militar desplegado en el pedregoso pa\u00eds recupere su imagen saludable y democr\u00e1tica en los informativos. Balles ser\u00e1 lobotomizado, trepanado y, si es preciso, quir\u00fargicamente ejecutado. La Drosophila melanogaster llega as\u00ed en auxilio de Tio Sam, evitando que la opini\u00f3n p\u00fablica tenga otro relato de los hechos que no sea la as\u00e9ptica versi\u00f3n de la historia cl\u00ednica de un sargento enajenado. La r\u00e1pida y cient\u00edfica resoluci\u00f3n nos ahorra a todos el inc\u00f3modo trabajo de hacer balance de diez a\u00f1os de guerra sin sentido, sin objetivos, sin explicaciones, sin m\u00e1s resultados contrastados que la mera multiplicaci\u00f3n de horrores.<\/p>\n<p>Y es que las modernizadoras huestes de la OTAN, con las aportaciones hisp\u00e1nicas incluidas, hace tiempo que no aspiran a la gloria de Alejandro Magno en Afganist\u00e1n. Se conforman con marcharse de all\u00ed cuanto antes sin que su salida se presente como la epopeya que en su d\u00eda se proyecto de la derrota sovi\u00e9tica. Por eso luchan por conseguir explicaciones que eludan el drama generado, igual que los concienzudos investigadores californianos dejaron sin sentido el desgarro fatal de los boleros.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desamor y alcohol eran ingredientes b\u00e1sicos en aquellas viejas historias que nos contaba la m\u00fasica popular. 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