{"id":14356,"date":"2017-12-31T10:03:00","date_gmt":"2017-12-31T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=14356"},"modified":"2021-12-20T19:50:20","modified_gmt":"2021-12-20T18:50:20","slug":"berlin-no-alemania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/berlin-no-alemania\/","title":{"rendered":"Berl\u00edn no es Alemania"},"content":{"rendered":"<p>\u2018\u2019Berl\u00edn no es Alemania\u2019\u2019, reza, contundente, un gran cartel colgado del techo en el interior del hostal juvenil Comebackpackers, situado en el coraz\u00f3n del barrio Kreuzberg. Este es uno de los n\u00facleos culturales de Berl\u00edn, que se distingue por la gran diversidad de or\u00edgenes de sus habitantes y que se considera uno de los m\u00e1s alternativos dentro de una ciudad que, ya por s\u00ed misma, se erige como una de las m\u00e1s alternativas de Europa, si no la que m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cualquiera que haya viajado por Alemania podr\u00e1 corroborar la verdad de esta afirmaci\u00f3n. Poco tiene en com\u00fan Berl\u00edn, su atmosfera gris, sus aires decadentes, sus calles m\u00e1s bien sucias y sus edificios m\u00e1s bien feos, con la imagen id\u00edlica y hasta perfecta que ofrecen otras ciudades hermanas, como Hamburgo o M\u00fanich. Pero el atractivo de Berl\u00edn no reside en la belleza arquitect\u00f3nica a la que tan acostumbrados estamos los europeos, su encanto se encuentra m\u00e1s oculto, hay que saber d\u00f3nde buscar, y no todos sabr\u00e1n apreciarlo.<\/p>\n<h3><strong>Ciudad de pasado y presente<\/strong><\/h3>\n<p>Aunque de construcci\u00f3n relativamente reciente, debido a que fue brutalmente devastada durante la Segunda Guerra Mundial y que en las d\u00e9cadas de los 50 y 60 se inici\u00f3 una remodelaci\u00f3n urbana para rehabilitar sus espacios, Berl\u00edn es una ciudad que rebosa historia. Dividida tras el fin de la guerra y la ca\u00edda del fascismo, con la RFA en el sector occidental, enclave en territorio comunista, repartido entre Francia, Reino Unido y Estados Unidos; y con la RDA en el sector oriental, de la cual era capital, la ciudad ha sostenido dicho t\u00edtulo en varias ocasiones a lo largo de su convulsa historia. Lo hizo en el Reino de Prusia, en la Rep\u00fablica de Weimar y en el r\u00e9gimen fascista. Despu\u00e9s se convirti\u00f3 en el centro de la divisi\u00f3n impuesta por el Tel\u00f3n de Acero durante la Guerra Fr\u00eda, para convertirse finalmente, en 1990, tras la ca\u00edda del muro, en la capital de la que es hoy considerada la mayor potencia econ\u00f3mica europea.<\/p>\n<figure id=\"attachment_14358\" aria-describedby=\"caption-attachment-14358\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-14358 size-large\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-500x375.jpg 500w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-140x105.jpg 140w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-678x509.jpg 678w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-326x245.jpg 326w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02-80x60.jpg 80w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-02.jpg 1276w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-14358\" class=\"wp-caption-text\">Berl\u00edn no es Alemania<\/figcaption><\/figure>\n<p>Su historia se ve reflejada en los monumentos m\u00e1s concurridos, como la Puerta de Brandemburgo, el Reichstag, el Checkpoint Charlie, el museo jud\u00edo o el monumento a las v\u00edctimas del Holocausto. Aun as\u00ed, Berl\u00edn atrae m\u00e1s all\u00e1 de su pasado, a trav\u00e9s de otros espacios y disciplinas, de car\u00e1cter cultural, social y art\u00edstico, que aunque sean tambi\u00e9n fruto de ese pasado, proyectan la ciudad hacia el futuro, por lo se ha ganado el t\u00edtulo de urbe innovadora y transgresora.<\/p>\n<p>Berl\u00edn es una ciudad creativa, el arte rebosa en sus calles y en las m\u00e1s de 400 galer\u00edas que hay en la ciudad; es alternativa, pues se ha abanderado de la cultura underground; es joven, sus clubes de m\u00fasica electr\u00f3nica son uno de los atractivos principales; y es moderna, ya que en ella han puesto el foco las cada vez m\u00e1s empresas tecnol\u00f3gicas y start ups que la han elegido para instalar sus sedes. Algunos de sus habitantes afirman por esto, que Berl\u00edn est\u00e1 en auge, que est\u00e1 reviviendo, pero otros, en cambio, lamentan que ha perdido su esencia y que ya no es lo que era. Muchos est\u00e1n de acuerdo, sin embargo, en que Berl\u00edn tiene personalidad propia, que es una ciudad original, compleja y muy din\u00e1mica.<\/p>\n<p>La popularidad de Berl\u00edn como ciudad art\u00edstica y moderna ya surgi\u00f3 tras la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Primera_Guerra_Mundial\">Primera Guerra Mundial<\/a>, cuando la ciudad se convirti\u00f3, a consecuencia de la derrota de Alemania en la guerra, en un territorio que funcionaba como laboratorio para todos aquellos bohemios del mundo de las artes dispuestos a experimentar durante los a\u00f1os veinte. Con la irrupci\u00f3n de nuevas corrientes art\u00edsticas como el expresionismo o el dada\u00edsmo, o la conocida escuela Bauhaus de fondo, se crearon estudios de cine, teatros y cabarets, que reflejaban una nueva mentalidad, m\u00e1s progresista, y que se expandi\u00f3 sobretodo en torno a la comunidad homosexual.<\/p>\n<p>Sin embargo, el nacimiento de la definitiva escena contracultural berlinesa no surgir\u00eda hasta mucho m\u00e1s adelante, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, con su punto \u00e1lgido en los a\u00f1os 70 y 80. La ca\u00edda del muro y la reunificaci\u00f3n de Alemania crearon un contexto de apertura en el que surgi\u00f3 un sentimiento colectivo de liberaci\u00f3n, esperanza en el futuro y ganas de avanzar y modernizarse, que desemboc\u00f3 en la eclosi\u00f3n de nuevas expresiones art\u00edsticas, entre las cuales destaca la que sin duda define la ciudad, el arte callejero.<\/p>\n<h3><strong>La cuna del graffiti <\/strong><\/h3>\n<p>Berl\u00edn es como un museo al aire libre. Se la llama La Meca del graffiti, y es que esa t\u00e9cnica es uno de sus mayores s\u00edmbolos y la relaci\u00f3n que tiene con la ciudad es tan \u00edntima que sus habitantes la reclaman como una se\u00f1a de identidad. Ya sea con grandes murales en fachadas enteras, estarcidos discretos en esquinas, o garabatos en los vagones del metro, se encuentra en todos lados. Algunas obras las firman artistas como Victor Ash, ROA, Blu, JR, Os Gemeos, o el famos\u00edsimo Banksy.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-14359\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-13-copia-682x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"682\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-13-copia-682x1024.jpg 682w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-13-copia-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-13-copia-768x1153.jpg 768w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-13-copia-500x750.jpg 500w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/berlin-13-copia.jpg 1228w\" sizes=\"(max-width: 682px) 100vw, 682px\" \/><\/p>\n<p>El graffiti, t\u00e9cnica surgida en el Nueva York de los a\u00f1os 70, tom\u00f3 fuerza en Berl\u00edn tras la ca\u00edda del muro. Primero lo hizo en barrios como el Friedrichstain, en el sector este, donde quedaron muchos edificios vac\u00edos, la mayor\u00eda f\u00e1bricas o grandes bloques de viviendas obreras que ser\u00edan tomados por j\u00f3venes, muchos de ellos punks y okupas, precursores del movimiento contracultural, y que los convertir\u00edan en sus propias f\u00e1bricas de arte. M\u00e1s adelante, sin embargo, se extender\u00eda por el resto de la ciudad, donde cualquier pared servir\u00eda como lienzo en blanco.<\/p>\n<p>La East Side Gallery es el coraz\u00f3n del arte callejero en Berl\u00edn. Los pocos restos que quedan del muro, en el mismo Friedrichstain, justo a orillas del r\u00edo Spree, re\u00fanen en 1300 metros obras de m\u00e1s de 200 artistas que quisieron dejar su huella como acto de celebraci\u00f3n tras la apertura de la ciudad. En 2009, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de su ca\u00edda, fue renovada, pues se encontraba en muy mal estado, pero a d\u00eda de hoy se pueden ver algunos de los graffitis m\u00e1s emblem\u00e1ticos, como el famoso beso entre Honecker y Breznev, obra de Dmitri Vrubel; los enormes rostros coloridos de Thierry Noir; el coche comunista por excelencia, el Trabant atravesando la pared, de Birgit Kinder; o la triste imagen, por su actualidad, de miles de individuos amontonados en el mar, presionados por muros a cada lado, que contrasta con un graffiti ya actual que se encuentra justo en frente, al otro lado del r\u00edo, de \u2018\u2019Refugees welcome\u2019\u2019.<\/p>\n<p>Aunque el graffiti es ilegal en Alemania, tras varios intentos frustrados de borrarlos por parte de las autoridades, que se vieron impedidas por las reivindicaciones de los vecinos, su persecuci\u00f3n es m\u00e1s bien laxa. Adem\u00e1s, actualmente muchas de las obras, especialmente las de gran tama\u00f1o, son comisionadas, y es que su presencia se ha consolidado como uno de los mayores reclamos de la ciudad, y no solo en t\u00e9rminos tur\u00edsticos, tambi\u00e9n inmobiliarios. El conocido artista italiano Blu hizo cubrir de negro una de sus obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas en 2015 para evitar que fuera usada como valor a\u00f1adido por una constructora que estaba edificando un bloque de apartamentos en frente.<\/p>\n<p>El hist\u00f3rico Friedrichshain es uno de los que alberga m\u00e1s obras, pero tambi\u00e9n hay muchas en el Kreuzberg o en el centro, en el Mitte.Algunas de las primeras obras que se crearon a\u00fan resisten, pero otras desaparecen tal y como aparecen, en cuesti\u00f3n de d\u00edas. Esto es, en cierto modo, la gracia de Berl\u00edn, sus calles son cambiantes, nunca iguales.<\/p>\n<h3><strong>Acechada por la gentrificaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Berl\u00edn nunca ha ejercido el tradicional papel de fortaleza econ\u00f3mica que se asocia a las ciudades capitales, y tampoco lo hace ahora, aun y el liderazgo econ\u00f3mico alem\u00e1n. De hecho un estudio realizado en 2016 por el Instituto de Econom\u00eda Alemana de Colonia revelaba que el pa\u00eds ser\u00eda m\u00e1s rico sin la capital, porque Berl\u00edn cuesta m\u00e1s de lo que produce.<\/p>\n<p>Sin esta condici\u00f3n probablemente Berl\u00edn no hubiera desarrollado su dimensi\u00f3n alternativa, pero la ciudad, acostumbrada a lo largo de la historia a vaivenes econ\u00f3micos, a bancarrotas y a una falta de recursos constante, parece estar reactiv\u00e1ndose. Dada la afirmaci\u00f3n, sin embargo, cabr\u00eda preguntarse de qu\u00e9 forma lo hace. La gentrificaci\u00f3n es uno de los efectos evidentes de ello, con todo lo malo que conlleva.<\/p>\n<p>Como en comparaci\u00f3n con otras ciudades alemanas, a\u00fan puede considerarse una ciudad barata, Berl\u00edn representa para las empresas una buena oportunidad de negocio. Se calcula la llegada de unos 40.000 nuevos residentes cada a\u00f1o a la ciudad, pero seg\u00fan datos del FMI, Alemania es el cuarto pa\u00eds de Europa donde el precio de la vivienda se dispara m\u00e1s r\u00e1pido en relaci\u00f3n con el salario de sus ciudadanos, una situaci\u00f3n que se ve agravada por la creciente moda de los pisos tur\u00edsticos.<\/p>\n<p>El resultado de esto es que los vecinos de rentas m\u00e1s bajas de la zona c\u00e9ntrica pero tambi\u00e9n de cada vez m\u00e1s distritos, como el Neuk\u00f6lln o el Pankow, sean progresivamente expulsados de sus casas que son, en muchas de la ocasiones, donde llevan toda la vida viviendo.<\/p>\n<p>Desde el ayuntamiento se han tomado medidas al respeto, pero la poblaci\u00f3n afectada las considera insuficientes, y lamenta como la ciudad est\u00e1 sucumbiendo a la especulaci\u00f3n inmobiliaria acorde con las pol\u00edticas liberales emprendidas en la \u00faltima d\u00e9cada y en cuya cabecera se encuentra precisamente Alemania.<\/p>\n<p>Puede que Berl\u00edn est\u00e9 creciendo econ\u00f3micamente, pero con esta afirmaci\u00f3n choca la imagen, veces sorprendente, de la gran cantidad de vagabundos que dormitan en sus calles fr\u00edas o estaciones de metro, demostraci\u00f3n de que la brecha social sigue abri\u00e9ndose. En este panorama, sin embargo, hay peque\u00f1os brotes resistentes a este modus operandi de crecimiento de ciudades enmarcados en un sistema de capitalismo devastador que perjudica cada vez m\u00e1s a sus habitantes, y desde estos, proponen otra forma de hacer las cosas.<\/p>\n<h3><strong>Ciudad reivindicativa<\/strong><\/h3>\n<p>De car\u00e1cter hist\u00f3ricamente subversivo, Berl\u00edn ha sido a lo largo de su historia n\u00facleo de varios movimientos sociales y protestas, inscritas en los movimientos del antifascismo, que ahora parece volver a recuperar su necesidad despu\u00e9s que el partido de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD) entrase como tercera fuerza en el Parlamento el pasado setiembre, y del anticapitalismo, que se traducen en un rechazo a la excesiva comercializaci\u00f3n de los barrios y a la especulaci\u00f3n urban\u00edstica, y en una apuesta clara por el peque\u00f1o comercio, la autogesti\u00f3n de espacios y el ecologismo.<\/p>\n<p>Los centros comunitarios son la iniciativa m\u00e1s extendida reflejo de esta visi\u00f3n. Se trata de espacios de car\u00e1cter cultural o social surgidos a partir del movimiento okupa, que ya en los 80 contar\u00eda con 160 casas ocupadas, pero que se acabar\u00eda consolidando tras la ca\u00edda del muro, cuando unos 20.000 edificios quedaron vac\u00edos.<\/p>\n<p>La ocupaci\u00f3n de los espacios desemboc\u00f3 en aquellos primeros a\u00f1os en acciones violentas, con disturbios y enfrentamientos con la polic\u00eda habituales, pero acab\u00f3 por alcanzar un nivel de estabilizaci\u00f3n gracias al cual algunos de ellos a\u00fan siguen en pie. Hoy se les sigue llamando okupados, pero todos tienen alg\u00fan tipo de contrato de alquiler con el propietario, con al que se ha llegado a un acuerdo, una pr\u00e1ctica que se conoce como <em>instadbesetzen.<\/em><\/p>\n<p>La Haus Schwarzenberg, en pleno Mitte, situada en los patios industriales de Scheunenviertel, por la que se entra por una peque\u00f1a puerta que apenas es visible, es uno de ellos. El espacio, que fue ocupado en los 90 y comprado por el Ayuntamiento en 2004, el cual lo registr\u00f3 como monumento hist\u00f3rico para protegerlo de cualquier inter\u00e9s comercial, alberga un patio interior repleto de graffitis, un oscuro pero acogedora cafeter\u00eda, una librer\u00eda y una galer\u00eda de arte. Adem\u00e1s, all\u00ed mismo, en el edificio original, se encuentra tambi\u00e9n el museo de Otto Weidt, el due\u00f1o del taller de pinceles y escobas que empleaba a trabajadores ciegos y sordos y que salv\u00f3 a muchos de ellos de origen jud\u00edo escondi\u00e9ndolos en su taller<\/p>\n<p>Est\u00e1 tambi\u00e9n el Bethanienhaus, un centro cultural construido en un antiguo hospital donde se hacen m\u00faltiples exposiciones, talleres, actuaciones musicales y audiovisuales; el Raw Temple, una galer\u00eda de arte situada en las antiguas cocheras pegadas a la v\u00eda ferroviaria de Berl\u00edn, y el Holzmarket 25, un terreno de 12.000m2 que funciona como un peque\u00f1o pueblo autogestionado, todo construido a base de materiales reciclados. All\u00ed se encuentra un cine, una sala de conciertos, bares, y hasta una enfermer\u00eda, una peluquer\u00eda y una guarder\u00eda.<\/p>\n<p>Otros, sin embargo, han desaparecido. Es el caso del reconocido Tacheles, que se encontraba en un centro comercial que fue utilizado como sede de la SS durante el nazismo y como almac\u00e9n en la RDA, que acab\u00f3 cerrando en 2011 tras una oferta millonaria del propietario para marcharse que fue aceptada por la mayor\u00eda de los artistas.<\/p>\n<p>Con el cierre de algunos de estos centros, algunos admiten, con cierta tristeza, que la ciudad pierde parte de su autenticidad y fuerza social, pero hay algunos pros en la comercializaci\u00f3n y la apertura de ciertas zonas de naturaleza hist\u00f3ricamente subversiva, y es que se crea una especie de equilibrio que permite que barrios como el Kreuzberg, considerado hace 15 a\u00f1os marginal y peligroso, debido a las m\u00faltiples revueltas okupas y estudiantiles y tensiones raciales que hab\u00eda, renazca hoy de sus cenizas y se haya consolidado como el coraz\u00f3n cultural de la ciudad.<\/p>\n<p>El Kreuzberg se hace llamar barrio turco o peque\u00f1o Estambul por la gran cantidad de habitantes de origen turco que habitan en \u00e9l, y de hecho se dice que all\u00ed fue donde se invent\u00f3 el kebab. La comunidad turca es la predominante en los emigrantes que llegan a Alemania y existe en el barrio ya una tercera generaci\u00f3n de alemanes turcos.<\/p>\n<p>Caminar por sus calles supone adentrarse en una atmosfera de explosiva interculturalidad. El Kreuzberg est\u00e1 repleto de restaurantes, ya sean \u00e1rabes, vietnamitas o tailandeses; de pubs, bares donde fumar shisha, quioscos con prensa turca, los conocidos sp\u00e4tis, que son peque\u00f1as tiendas donde venden de todo y que est\u00e1n abiertas hasta altas horas de la noche; mercadillos y parques y, evidentemente, graffitis por todas partes.<\/p>\n<p>Aunque el barrio conformaba la zona de Berl\u00edn dominada por Estados Unidos, ya desde entonces tiene una potente voz reivindicativa y las protestas y manifestaciones son ah\u00ed habituales. Algunas de ellas han llegado a conseguir, por ejemplo, que se abrieran establecimientos de cadenas multinacionales como Subway.<\/p>\n<p>Otras, en cambio, no han sido tan efectivas. Las protestas no consiguieron evitar que la conocida \u2018\u2019tienda de la esquina para necesidades revolucionarias\u2019\u2019, la M99, un peque\u00f1o local en el que se vend\u00edan todo tipo de artilugios, ropa o libros, muchos de \u00edndole anarquista, entre los que se encontraba una variedad de 40 variedades de espray de pimienta bautizado como \u2018\u2019desodorante antifascista\u2019\u2019, cerrase en 2016.<\/p>\n<p>Hans-Georg Lindenau, el propietario de la tienda durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os, y que se describ\u00eda a s\u00ed mismo como el enemigo p\u00fablico n\u00famero 1 de Berl\u00edn, pues su tienda fue asaltada m\u00e1s de 50 veces por la polic\u00eda, sospechosa de encontrar ah\u00ed objetos ilegales, vio c\u00f3mo se cerraba su negocio despu\u00e9s que un nuevo inversor adquiriera el edificio y lo acusara de incumplir las condiciones de su contrato. Su respuesta entonces fue tajante, \u2018\u2019siempre he sido ilegal, son solo las definiciones de ilegalidad las que van cambiando\u2019\u2019, declar\u00f3.<\/p>\n<p>De la misma \u00e9poca existe la iniciativa de otro hombre, Osman Kalin, que se apoder\u00f3 en 1982 de una parcela situada en la calle Bethaniendamm, que qued\u00f3 abandonada en el sector oeste aunque formara parte del este, y que se hab\u00eda convertido en un vertedero en el que vecinos de ambos bandos tiraban sus desechos. El hombre lo limpi\u00f3 por completo y construy\u00f3 ah\u00ed lo que se conoce como la Casa del \u00c1rbol, adem\u00e1s habilitar un jard\u00edn con un huerto que \u00e9l mismo cultivaba.<\/p>\n<p>Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s el espacio a\u00fan sigue en pie, y aunque se encuentre ya en decadencia, se ha convertido en una concurrida destinaci\u00f3n tur\u00edstica por ser considerada una peque\u00f1a muestra de rebeld\u00eda contra el poder por cuenta de un solo hombre. Un vecino de la zona explic\u00f3 que en una ocasi\u00f3n unos guardias fronterizos del sector este fueron a afrontar a Kalin, pensando que pod\u00eda ser un esp\u00eda que estaba construyendo un t\u00fanel, y el hombre lo neg\u00f3 tranquilamente d\u00e1ndoles algunas de sus verduras.<\/p>\n<h3><strong>Noches fren\u00e9ticas<\/strong><\/h3>\n<p>Llega la noche pero Berl\u00edn no duerme, hace d\u00e9cadas que la ciudad no descansa y ello se debe a su activa escena musical, que estall\u00f3 con el movimiento punk y que es dominada ahora por la m\u00fasica techno, motivo por el cual muchos j\u00f3venes acuden a la ciudad, donde se pierden en una amplia oferta de clubes, todos ellos tan exclusivamente berlineses, y algunos tan estramb\u00f3ticos.<\/p>\n<p>Primero fue el punk, g\u00e9nero surgido en los 70 de la mano de bandas como los Sex Pistols o The Clash y que se defini\u00f3 en Berl\u00edn como Neue Deutsche Welle (NDW, la nueva ola alemana). Su mayor esplendor fue de mediados de los 70 a mediados de los 80, y tuvo como centro de acogida el mismo Kreuzberg, donde abrir\u00eda el m\u00edtico SO36, hoy aun en activo, que recib\u00eda los mejores grupos y era frecuentado por artistas de la talla de Iggy Pop o David Bowie, quienes, por cierto, vivieron en la ciudad.<\/p>\n<p>El Deutschpunk se caracterizaba por sus letras escritas en alem\u00e1n, algo poco com\u00fan para la m\u00fasica de la \u00e9poca, y de marcado posicionamiento pol\u00edtico, ya que se inscrib\u00edan claramente en la izquierda, y mostraban su inconformismo a la vez que eran un reflejo de la atmosfera del momento con el Tal\u00f3n de Acero de fondo. Aunque la etapa punk fue breve, su legado fue intenso. El g\u00e9nero se ver\u00eda cristalizado con festival Geniale Dilletanten, que tuvo lugar en 1981 y que se convertir\u00eda en su mayor s\u00edmbolo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del punk llegar\u00eda el techno, que sigue siendo hoy la banda sonora de la ciudad. Si los espacios abandonados tras la ca\u00edda del muro desembocaron en la creaci\u00f3n de centros sociales y la emergencia de nuevas disciplinas art\u00edsticas, impulsadas por j\u00f3venes sedientos de crear con su reci\u00e9n estrenada sensaci\u00f3n de libertad, tambi\u00e9n se exprimi\u00f3 la m\u00fasica, y fueron en esas f\u00e1bricas donde se celebraron las primeras raves, inicialmente fiestas clandestinas que se extend\u00edan durante d\u00edas, a ritmos electr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed se consolid\u00f3 el g\u00e9nero musical m\u00e1s futurista, abri\u00e9ndose camino hacia a la vez que lo hac\u00eda la ciudad. De la b\u00fasqueda de espacios vac\u00edos entre los escombros por parte de esos j\u00f3venes empezaron a crearse clubes como el Ufo, considerado el primero embri\u00f3n del movimiento, creado por los DJs Westbam y Dr. Motte, o tambi\u00e9n los m\u00edticos Planet o el Tresor, aun en activo. Algunos de ellos crearon sus propias discogr\u00e1ficas, y nacieron tambi\u00e9n festivales como el Love Parade, en 1989.<\/p>\n<p>Muchos de los precursores del techno ven\u00edan del punk, el g\u00e9nero oficial del rechazo, pero vieron en el techno una continuaci\u00f3n de ese esp\u00edritu adecu\u00e1ndose a las particularidades de los tiempos, a trav\u00e9s de dispositivos electr\u00f3nicos, y transformando este rechazo en una mirada m\u00e1s optimista ante las perspectivas de futuro venideras, que era mucho m\u00e1s extendida por los vecinos de cualquier barrio y que se adhirieron r\u00e1pidamente al movimiento.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero nacido en Detroit encontrar\u00eda en Berl\u00edn una segunda madre, y las dos ciudades, que compart\u00edan similitudes claras, como sus escasos recursos y una mayoritaria poblaci\u00f3n obrera, acabar\u00edan, de hecho, creando una alianza, cuando en 1993 el sello de Tresor public\u00f3 un \u00e1lbum recopilatorio, el <em>Tresor II: Berl\u00edn &amp; Detroit &#8211; A Techno Alliance<\/em>.<\/p>\n<p>Hoy son muchos los j\u00f3venes que se bifurcan en la noche berlinesa hacia alguno de sus clubes, que cada vez est\u00e1n m\u00e1s masificados. Para ello des del Ayuntamiento se est\u00e1n promoviendo cada vez m\u00e1s medidas para proteger los locales. Se ha anunciado que pr\u00f3ximamente van a invertir un mill\u00f3n de euros para insonorizarlos, de modo que puedan seguir en activo, coexistiendo con la necesidad de silencio de los vecinos.<\/p>\n<p>Algunos de los clubes actualmente m\u00e1s reconocidos de Berl\u00edn son, adem\u00e1s del Tresor, el Berghain o el Watergate. Paralelamente a su m\u00fasica, sin embargo, algunos locales han dado un paso m\u00e1s all\u00e1 a la hora de definir su distintivo, dejando atr\u00e1s la m\u00fasica por decantarse por la creaci\u00f3n de eventos, muchos de ellos de car\u00e1cter er\u00f3tico. Y estos, se han ido consolidando en los \u00faltimos a\u00f1os como peculiaridades exclusivas de los clubes de Berl\u00edn, excusas por las cuales se tiene que ir.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s del cartel de \u2018\u2019Berl\u00edn no es Alemania\u2019\u2019 del hostal juvenil del Kreuzberg se encuentra otro que declara \u2018\u2019Sobreviv\u00ed el KitKat Club\u2019\u2019, y es que esta discoteca, creada por los directores de cine porno Simon Thaur y Kirsten Kr\u00fcgeren en 1994 y distinguida por sus fiestas de car\u00e1cter sexual, ha tenido que cambiar de local varias veces, despu\u00e9s de pol\u00e9micas y acusaciones de perversi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Los eventos del KitKat estipulan un c\u00f3digo de vestimenta cambiante dependiendo del d\u00eda de la semana pero que apuesta siempre por la m\u00ednima ropa, el club se de no permitir la entrada de tel\u00e9fonos m\u00f3viles para que nadie pueda capturar lo qu\u00e9 pasa en su interior, y es la apropiaci\u00f3n definitiva de la idea del amor libre en la ciudad. Ah\u00ed no es de extra\u00f1ar que sus visitantes bailen desnudos en la pista, o que algunos practiquen sexo all\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Algunos turistas acuden al local por simple curiosidad, y aunque las opiniones al respeto puedan ser diversas, compartida es la idea de que all\u00ed se respira un respeto y una tolerancia dif\u00edcil de encontrar en otros sitios. Cualquier usuario que se comporte de forma violenta, machista o racista es inmediatamente expulsado, pero pocas veces ocurre, pues solo las mentes abiertas y tolerantes entender\u00e1n la filosof\u00eda del lugar y acudir\u00e1n a \u00e9l.<\/p>\n<p>La noche revela buena parte de la personalidad de Berl\u00edn, ciudad que en algunos aspectos se encuentra a un paso adelante, pero esta raramente presume de ello o lo grita bien alto. Solo hay que fijarse, pasada la media noche, en los numerosos grupos de j\u00f3venes que andan por sus calles, probablemente dirigi\u00e9ndose a alg\u00fan club o alg\u00fan bar. No est\u00e1 permitido beber en sitios p\u00fablicos, pero la mayor\u00eda de ellos ir\u00e1n cerveza en mano, y la disfrutaran, probablemente, con una calma muy clich\u00e9, sin causar estruendo. Quiz\u00e1 en eso Berl\u00edn s\u00ed que sea un poco Alemania.<\/p>\n<p>[meta_gallery_slider id=\u00bb14361&#8243; autoplay=\u00bbtrue\u00bb dots=\u00bbfalse\u00bb show_title=\u00bbfalse\u00bb show_caption=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2018\u2019Berl\u00edn no es Alemania\u2019\u2019, reza, contundente, un gran cartel colgado del techo en el interior del hostal juvenil Comebackpackers, situado en el coraz\u00f3n del barrio Kreuzberg. 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