{"id":14040,"date":"2017-11-27T12:38:52","date_gmt":"2017-11-27T11:38:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=14040"},"modified":"2021-12-07T17:46:01","modified_gmt":"2021-12-07T16:46:01","slug":"los-vampiros-feval","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/los-vampiros-feval\/","title":{"rendered":"Los Vampiros de F\u00e9val"},"content":{"rendered":"<p>Nos dec\u00edan cuando \u00e9ramos ni\u00f1os que las doce de la noche es la hora de las brujas, \u00a1y vaya si daban miedo aquellas campanadas mientras iban cayendo, siniestras, del reloj del comedor! Era un buen m\u00e9todo para procurar la total y segura recogida de los ni\u00f1os, hartos ya sus padres de los tr\u00e1fagos diarios. Lo que no sab\u00edamos es que a las once en punto, las veintitr\u00e9s de nuestra moderna cronograf\u00eda, es la hora del recreo de los vampiros. Ellos, aunque prodigiosos por tantas razones, tambi\u00e9n necesitan un rato de asueto y reposo cotidianos que hallan en los sesenta minutos previos a la medianoche\u2026 Momento en que el toque de diana de las campanadas los devuelve a la acci\u00f3n. As\u00ed se aprende de la lectura de\u00a0La ciudad vampiro, novela de uno de los principales folletinistas franceses del siglo XIX, Paul F\u00e9val padre (1817-1887).<\/p>\n<figure style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/vampiro01-1024x626.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"626\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustra Guillem Manchado.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Publicada veintid\u00f3s a\u00f1os antes que\u00a0Dr\u00e1cula\u00a0de Bram Stoker, la descripci\u00f3n de los muertos vivientes adquiere en\u00a0La ciudad vampiro diferencias no menores con respecto al legendario trasunto de Vlad Tepes. Nos cuenta F\u00e9val que son \u00abmonstruos de apariencia humana que nacen (\u2026) en la baja Hungr\u00eda, entre el Danubio y el Save\u00bb, un territorio que hoy englobar\u00eda la mitad occidental de Hungr\u00eda, dos terceras partes de Eslovenia, el oriente croata y el norte de Serbia, y que por tanto se sit\u00faa m\u00e1s al oeste de Transilvania (Rumania). Siguiendo la arcaica tradici\u00f3n popular, beben sangre humana; cabe decir que medran, se vigorizan con el humor de doncellas j\u00f3venes, pero pueden saciarse de un fluido menos suculento \u2013por la edad de la v\u00edctima\u2013 para salir del paso. Comparten con Dr\u00e1cula la capacidad de convertirse\u00a0en animales, pero, m\u00e1s a\u00fan, tienen \u00abel don del desdoblamiento de s\u00ed mismos\u00bb, con lo cual nunca se aburren, al poder charlar con sus \u00e9mulos. Esta \u00faltima virtud evoca la hip\u00f3fisis divina expuesta por Plotino o Escoto Er\u00edgena, pero a la inversa: una suerte de subsunci\u00f3n, como los objetos individuales se funden en el concepto.<\/p>\n<p>Los vampiros de F\u00e9val tienen la piel y la mirada verde fosforescente. Carentes de los grandes colmillos popularizados por el cine de terror, no muerden sino pinchan \u2013ora con utensilios adecuados ora con un aguij\u00f3n dispuesto en la punta de su boca\u2013 y sorben luego como sanguijuelas, siendo el primer efecto de la succi\u00f3n \u2013para el humano parasitado\u2013 un r\u00e1pido envejecimiento, y despu\u00e9s, una vez devenida la muerte, la apropiaci\u00f3n del cuerpo del finado. F\u00edjense pues qu\u00e9 esclavitud m\u00e1s estrecha: escapar a la cosificaci\u00f3n como v\u00edctima para ser asumido como parte y desdoblamiento del verdugo. A diferencia de los humanos, que cargan sus muertos sobre la conciencia, los vampiros hacen lo mismo en su propio cuerpo, y como los primeros siempre los tienen fuera del propio ser, en el recuerdo, nunca conocer\u00e1n la identidad que el no-muerto alcanza con su v\u00edctima.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la caracterizaci\u00f3n de estas criaturas terror\u00edficas, la narraci\u00f3n de F\u00e9val es una suerte de parodia \u2013hasta deconstrucci\u00f3n se le ha llamado, con socorrida diletancia\u2013 de la novela g\u00f3tica, tan aclamada en su tiempo. Asistimos en\u00a0La ciudad vampiro\u00a0a una supuesta peripecia de juventud de la c\u00e9lebre escritora brit\u00e1nica Ann Radcliffe, una de las figuras del g\u00e9nero, quien deja plantado a su prometido en la ma\u00f1ana de su boda, mas no para abandonarlo por otro hombre sino con la noble intenci\u00f3n de socorrer a sus amigos Cornelia de Witt y Ned Burton, prometidos tambi\u00e9n\u00a0y\u00a0v\u00edctimas de una trama destinada a arrebatarle a la novia fortuna y vida. Con la ayuda de su criado, el ingl\u00e9s Grey-Jack, y del inefable irland\u00e9s Merry-Bones, criado de Burton y enconado opositor del anterior, y tras correr no pocos peligros, Ann lograr\u00e1 salvar a su amiga de las garras de su t\u00edo el conde Tiberio, que quiere desposarla a la fuerza, y del doctor Go\u00ebtzi, un vampiro que pretende sorberle la sangre. Este ser\u00e1 liquidado por Ann y compa\u00f1\u00eda en el lugar m\u00e1s tenebroso de la Tierra: la ciudad donde reposan los no-muertos, Selene, un nombre que evoca las fuerzas oscuras de la noche, la pasi\u00f3n y la animalidad.<\/p>\n<p>Todo lo anterior se cuenta con agilidad, en una trama trufada por descripciones precisas, basadas en met\u00e1foras ingeniosas. El autor rompe la secuencia temporal y espacial para introducir episodios aclaratorios de ciertos aspectos de la historia principal, sin que ello suponga complicar la lectura con esfuerzos adicionales de comprensi\u00f3n para el lector; estriba su objetivo en entretener, no pretende probar\u00a0las dotes de nadie. Por otra parte, la novela es apta para todos los p\u00fablicos (como suele decirse), pues carece de cualquier ensa\u00f1amiento descriptivo: no hay escenas truculentas, nada perturba la intenci\u00f3n festiva que F\u00e9val imprimi\u00f3 a la obra desde su inicio, sin detrimento por ello de la intensidad narrativa.<\/p>\n<p>La ciudad vampiro\u00a0est\u00e1 trufada de alusiones encomi\u00e1sticas a Inglaterra (\u00abesa reina del mundo\u00bb) y sus gentes\u2026 A pesar de que el narrador se identifique al principio del relato como escritor franc\u00e9s, quejumbroso de los frecuentes plagios de obras literarias de su pa\u00eds por parte de literatos brit\u00e1nicos. No obstante, el personaje mejor descrito es Merry-Bones (aparentemente, el preferido por F\u00e9val), prototipo de irland\u00e9s impulsivo pero astuto, zafio aunque noble; dotado de fuerza, tes\u00f3n y sentido de la lealtad. El cual \u00aba pesar de su animalidad ten\u00eda cierto sentido com\u00fan\u00bb. Su dureza se acent\u00faa cuando el autor lo califica de \u00abcabeza de clavo\u00bb, olvidada profesi\u00f3n \u2014supongo\u2014 que consist\u00eda en cobrar por recibir garrotazos (a un chel\u00edn cada golpe) o heridas de sable (un mandoble, una corona). Todos los trabajos son dignos, dicen por ah\u00ed.<\/p>\n<p>En cuanto a los\u00a0vampiros, son una \u00abclase social\u00bb seg\u00fan puede leerse en un pasaje de la novela. Pensar\u00e1n algunos que cabr\u00eda exigir un m\u00ednimo de rigor l\u00e9xico al autor, puesto que la tipificaci\u00f3n del monstruo chupasangre escapa a cualquier categor\u00eda sociol\u00f3gica; su taxonom\u00eda debiera ser doble, biol\u00f3gica y metaf\u00edsica, pero extra\u00f1a que alguien la establezca en relaci\u00f3n a una posici\u00f3n en la urdimbre de las relaciones de producci\u00f3n. Ahora bien, si el vampiro vive del parasitismo\u2026 Y si se alimenta de\u2026 \u00a1Caramba, qu\u00e9 mal pensado soy! \u00bfNo estar\u00e9 sugiriendo que F\u00e9val identifica aleg\u00f3ricamente a sus tenebrosas\u00a0criaturas\u00a0con la clase plutocr\u00e1tica de la segunda revoluci\u00f3n industrial?<\/p>\n<p>A ver, Monsieur Paul, \u00bfno hab\u00edamos venido a re\u00edrnos de las novelas de terror como Cervantes se escarneci\u00f3 en su Quijote de los libros de caballer\u00edas? Pero cuando se lee que el mausoleo de Go\u00ebtzi era de los m\u00e1s peque\u00f1os de Selene, \u00abde dimensiones apenas superiores a las de San Pablo de Londres\u00bb, o que, afortunadamente, existen pocos vampiros, cada uno de los cuales, adem\u00e1s de tener sus dobles, \u00ablleva siempre consigo a sus accesorios o anexos, que tambi\u00e9n pueden desdoblarse\u00bb, de modo que un vampiro \u00abque pertenezca a la banca o a la nobleza absorbe y arrastra a un centenar de clientes, y los de la\u00a0gentry\u00a0no tienen nunca menos de cincuenta\u00bb, todo parece indicar que el vampiro no es sino met\u00e1fora de quien medra a costa de los dem\u00e1s, y su corte, de la habitual orla\u00a0de los m\u00e1s pudientes, la servidumbre voluntaria de los ambiciosos que pululan\u00a0a expensas del plut\u00f3crata.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos dec\u00edan cuando \u00e9ramos ni\u00f1os que las doce de la noche es la hora de las brujas, \u00a1y vaya si daban miedo aquellas campanadas mientras iban cayendo, siniestras, del reloj del comedor! 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