{"id":1289,"date":"2011-12-23T17:27:17","date_gmt":"2011-12-23T17:27:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/jazz-y-metropolis\/"},"modified":"2021-05-16T18:01:09","modified_gmt":"2021-05-16T16:01:09","slug":"jazz-y-metropolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/jazz-y-metropolis\/","title":{"rendered":"Jazz y metr\u00f3polis"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Screenshot_2021-05-09-jazz-Busqueda-de-Google-300x197.png\" alt=\"\" width=\"375\" height=\"246\" \/>Son muchas las reflexiones que se pueden hacer sobre el jazz y la cultura moderna. Sin embargo, de una u otra manera, todas pueden trazar puentes entre este estilo musical y una idea de modernidad com\u00fan a varias formas de expresi\u00f3n art\u00edstica. Por otro lado, parece relativamente frecuente limitar los an\u00e1lisis del jazz al caso norteamericano, desinteres\u00e1ndose de un planteamiento global, que no deje fuera a la cultura europea o las diferencias entre las culturas europea y norteamericana. De hecho, a veces se presenta al jazz como \u201csincretismo\u201d de m\u00fasicas africo-americanas y se sostiene que esta forma de \u201cmixtidad\u201d se repetir\u00eda a lo largo de toda la historia del jazz, al incorporar estilos de m\u00fasica de Europa, Asia, Am\u00e9rica Latina y, de nuevo, \u00c1frica. Tampoco hay que sorprenderse de esta elecci\u00f3n pues el punto de vista que elige a Norteam\u00e9rica como centro es algo frecuente en muchas de las producciones culturales, y no solo\u00a0de las norteamericanas. No s\u00e9 si lo contrario podr\u00eda calificarse de \u201cchauvinismo europeo\u201d, pero el modelo \u201cEuropa\u201d nos interesa cuando tratamos de partir del lugar en el que habitamos. Cierto que, en ocasiones, al explicar las influencias de ritmos latinos en el jazz, se hace referencia, por ejemplo, a la mezcla hispano-francesa-africana del sedimento cultural de Nueva Orle\u00e1ns.<\/p>\n<p>A veces, al tratar del jazz solo se mencionan a hombres y nombres masculinos por lo que se incurre en esa perspectiva, bastante parcial, que asume la masculinidad como norma. Tampoco esto deber\u00eda resultarnos extra\u00f1o ya que nuestro presente se mueve a\u00fan en la etapa de invisibilizaci\u00f3n de las producciones culturales de las mujeres. Sin embargo, es poco compatible con una lectura del jazz como fen\u00f3meno contempor\u00e1neo del movimiento de la mujer nueva o mujer moderna, propio de los a\u00f1os veinte. De todos modos, la idea que tratamos de desarrollar aqu\u00ed es que el jazz surge como el estilo musical propio de un nuevo tipo de juventud, de la belle epoque, de unos a\u00f1os locos que tratan de dejar atr\u00e1s las tradiciones y subvierten, por primera vez en el siglo, la idea de que la generaci\u00f3n adulta pueda servir como referencia. Una nueva generaci\u00f3n modernista, la primera generaci\u00f3n realmente urbana; personas, en fin, que abandonando los espacios rurales, provocan un r\u00e1pido crecimiento de los n\u00facleos urbanos y constituyen as\u00ed las primeras grandes metr\u00f3polis modernas.<\/p>\n<p>Las grandes ciudades son inseparables de una nueva manera de pensar el arte como algo susceptible de ser reproducido, amplificado. Son los espacios oportunos para propagar propuestas culturales dise\u00f1adas para masas an\u00f3nimas y difundir comportamientos que pueden ser adoptados por un gran n\u00famero en muy poco tiempo. Son espacios para experimentar formas de propaganda ideol\u00f3gica y de control de las poblaciones. El jazz y el cine surgen de manera casi contempor\u00e1nea y tienen en com\u00fan el permitir la reproducci\u00f3n y recepci\u00f3n al infinito de una obra pues el jazz es tambi\u00e9n el primero de los estilos musicales que se graba en estudio y hace as\u00ed posible el efecto de onda expansiva de la difusi\u00f3n radiof\u00f3nica. Su venta en forma de disco hace del jazz el primer estilo musical de la sociedad industrial capitalista, el primero susceptible de ser adoptado como un estilo de comportamiento urbano.<\/p>\n<p>Es frecuente que, en los temas de las canciones, aparezcan\u00a0sentimientos de melancol\u00eda. Ya en Baudelaire, el poeta de la modernidad que vaga sin rumbo por las calles de Par\u00eds, entre coches de caballos y seres que han perdido el aura, es fuerte el v\u00ednculo entre el sentimiento de p\u00e9rdida y la atomizaci\u00f3n de la vida urbana. Los sentimientos de soledad y desarraigo que se recogen en el esp\u00edritu del jazz se generan de modo autom\u00e1tico en la lucha competitiva por una posici\u00f3n social, la demanda de amor tratar\u00eda in\u00fatilmente de establecer un mecanismo compensatorio. El jazz encaja en el estilo vital del desarraigo, de ah\u00ed sus v\u00ednculos con la topograf\u00eda de la bohemia urbana: clubs nocturnos, cafes concierto, cabarets, etc. Anudar un lazo entre el desarraigo y la p\u00e9rdida general del amor es algo frecuente, en ocasiones bajo la forma de una b\u00fasqueda imposible de lo que solo es un amor fantasm\u00e1tico, siempre el ser huidizo en una realidad urbana inhumana. En este sentido, el \u00eddolo musical cristaliza un precipitado de todos esos sentimientos de amor hacia un fantasma creado por la propia mente. El par amor-ciudad aparece, por ejemplo, en las letras de \u201cA foggy day\u201d, \u201cStars fell on Alabama\u201d y \u201cMoonlight in Vermont\u201d tres temas escritos para Billie Holiday. El amor y la ciudad se funden en paisajes urbanos de Londres \u2013cerca del British Museum se esconde bajo la niebla de la ma\u00f1ana el rostro del que se ama\u2013, de Alabama \u2013bajo el impacto de una lluvia de estrellas que caen sobre la ciudad por la noche\u2013, de Vermont \u2013bajo la mirada vigilante de la luna y su luz de nieve\u2013. La simbolog\u00eda de la luna es acorde con el mundo nocturno del jazz, la niebla y la lluvia son elementos a los que se recurri\u00f3 muchas veces para recrear su atm\u00f3sfera y es adecuada para un amor que se busca. La lluvia de estrellas \u2013un brillo de las luces dispersas por la ciudad\u2013 formar\u00eda parte de esa misma atm\u00f3sfera y sirve de s\u00edmbolo para un amor logrado, pero como la canci\u00f3n se refiere a estrellas ca\u00eddas anticipa tambi\u00e9n su imposibilidad esencial, la advertencia de que ni entre los rascacielos ni en las peque\u00f1as casas de los suburbios es posible en la metropolis un amor definitivo. Como si hubiese una intr\u00ednseca demanda de amor en las ciudades pero al tiempo una incompatibilidad entre la ciudad y el amor, esos espacios figuran como el escenario de un amor siempre en fuga, pues en su mismo nacimiento est\u00e1 ya condenado al fracaso.<\/p>\n<p>El jazz surge como un estilo musical popular bailable. De hecho, hay pel\u00edculas y fotograf\u00edas de \u00e9poca que muestran parejas bailando, por ejemplo, en las calles de Par\u00eds y de Estambul. Pero, por otro lado, el v\u00ednculo que une a esta forma musical con la danza ir\u00e1 perdi\u00e9ndose m\u00e1s y m\u00e1s al avanzar el siglo. Es m\u00e1s, puede que antes del siglo veinte nadie acudiese a un espect\u00e1culo a escuchar m\u00fasica y solo m\u00fasica, sin danza, sin actores. El jazz define tambi\u00e9n un estilo que encaja con un nuevo producto t\u00e9cnico, la radio. Su radiodifusi\u00f3n permit\u00eda que la gente lo bailase en cualquier lugar, incluso en las acampadas de j\u00f3venes durante el fin de semana. Es curioso que posteriormente sea una m\u00fasica para personas adultas y tambien que, siendo un estilo popular, sea adoptado por una \u00e9lite intelectual, ahora ya no como una m\u00fasica bailable sino como m\u00fasica de culto impregnada de belleza formal. Sin embargo, ocurri\u00f3 lo mismo con los dise\u00f1os de Coco Chanel, la primera dise\u00f1adora moderna. Ella propuso por vez primera el estilo sobrio, austero y de l\u00edneas rectas de las campesinas y de las obreras de las f\u00e1bricas, mujeres j\u00f3venes y activas llegadas del campo, pero, parad\u00f3jicamente, este estilo lo van adoptar las mujeres de la \u00e9lite social y econ\u00f3mica de la burgues\u00eda m\u00e1s acomodada. Lo propio de la modernidad se encuentra en la posibilidad de invertir la l\u00f3gica de la promoci\u00f3n social, creando el r\u00e1pido ascenso de los nuevos ricos o, debido en parte a las nuevas posibilidades que ofrece la especulaci\u00f3n financiera, la ruina de las fortunas y los nuevos pobres. Otra de las tendencias de todo lo moderno: que las propuestas creativas que surgen en zonas marginales de una sociedad cada vez m\u00e1s uniforme en sus estilos de vida son las que van a ser incorporadas masivamente al estilo de vida y consumo de las masas despersonalizadas.<\/p>\n<p>Existe quiz\u00e1s una relaci\u00f3n del jazz con la guerra, pero es dif\u00edcil. Las mismas estructuras y los mismos esquemas narrativos que caracterizan a una determinada \u00e9poca aparecen en su m\u00fasica, su literatura, sus artes pl\u00e1sticas y en las formas generales de vida desarrolladas por su espec\u00edfico mundo cultural. Del otro lado existe la complejidad de la realidad y su resistencia a ser abordada bajo formas abstractas, pero estos son otros intereses. Para comprender el jazz como estilo musical nuevo tiene gran importancia la red de asociaciones jazz-ciudad-modernidad-amor- (\u00bfy guerra?). De alguna manera que habr\u00eda que ver, esta cadena de met\u00e1foras est\u00e1 anticipando el rock, de la misma manera en que las propuestas existencialistas anticiparon el mayo del sesenta y ocho. La guerra es, en comparaci\u00f3n con el amor, el fondo no expl\u00edcito y no pensado de la vida an\u00f3nima de las metr\u00f3polis, la corriente que fluye como amenaza subterr\u00e1nea. En la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, no es obvia la relaci\u00f3n entre el jazz y la vida de los soldados en las trincheras, esa primera l\u00ednea del frente muy lejos del segundo frente que es la vida en unas ciudades en las que apenas hay hombres. Es posible que entre el 1914 y el 1918 ni siquiera exista algo que pueda considerarse \u201cjazz\u201d; en cualquier caso, s\u00ed que habr\u00eda algo as\u00ed como \u201cprehistoria del jazz\u201d. En la Segunda Guerra Mundial, una guerra que, a diferencia de la primera, no tiene una l\u00ednea del frente sino que pretende la ocupaci\u00f3n del territorio y de las ciudades, \u00a0el jazz adquiere formas espec\u00edficas y, de la misma forma que la pintura se vuelca hacia los negros y los grises de las ciudades bombardeadas, los rojos ensangrentados y otros colores por el estilo, algo habr\u00e1 que haga sentir la detonaci\u00f3n de las armas en el jazz. De todas formas, es posible tambi\u00e9n que la guerra sea m\u00e1s acorde con la m\u00fasica cl\u00e1sica y m\u00e1s compatible con el viejo orden que siempre pretenden dejar atr\u00e1s los modernos. Puede ser que, frente a lo que parece una econom\u00eda de la melancol\u00eda urbana moderna en el jazz, el recurso a las composiciones de los cl\u00e1sicos por parte de las bandas sonoras de las pel\u00edculas b\u00e9licas se presente como la norma general.<\/p>\n<p>El guitarrista Cuchus Pimentel compuso, sin pensar ni en la vida ni en la voz quebrada de Billie Holyday en sus \u00faltimos a\u00f1os, un tema titulado \u201cL\u00e1grimas negras\u201d. Alguien que vive en el ritmo fren\u00e9tico e intensificado de la vida de las metr\u00f3polis modernas experimenta a veces la sombra oscura de la melancol\u00eda. Ser\u00edan muchas las dificultades si tratasemos de reflexionar sobre el color de las l\u00e1grimas. La met\u00e1fora de las \u201cl\u00e1grimas negras\u201d es un poco extra\u00f1a. Hace pensar en las \u201cl\u00e1grimas de la noche\u201d, las \u201cl\u00e1grimas nocturnas\u201d o las \u201cl\u00e1grimas amargas\u201d. Y el blanco o transparente conviene mejor al color de las l\u00e1grimas. \u201cL\u00e1grimas blancas\u201d o \u201cl\u00e1grimas al amanecer\u201d son met\u00e1foras que parecen quedar mejor si van a ser escritas sobre el papel de una p\u00e1gina en blanco. \u201cL\u00e1grimas negras\u201d valdr\u00eda tambi\u00e9n como met\u00e1fora de una guerra, como \u201cl\u00e1grimas rojas\u201d o \u201cl\u00e1grimas de sangre\u201d. \u00bfEn qu\u00e9 se puede pensar al escribirla, quiz\u00e1s en alguna p\u00e9rdida? De todos modos, entre el sentimiento de p\u00e9rdida del negro y el de liberaci\u00f3n del blanco existe el jazz, toda la gama de un arco iris de l\u00e1grimas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son muchas las reflexiones que se pueden hacer sobre el jazz y la cultura moderna. Sin embargo, de una u otra manera, todas pueden trazar puentes entre este estilo musical y una idea de modernidad com\u00fan a varias formas de expresi\u00f3n art\u00edstica. 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