{"id":11854,"date":"2017-03-06T22:14:53","date_gmt":"2017-03-06T21:14:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=11854"},"modified":"2022-10-21T17:23:46","modified_gmt":"2022-10-21T15:23:46","slug":"opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/","title":{"rendered":"El pestilente recuerdo de Moby Dick"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">El 29 de diciembre de 1954 ten\u00eda lugar en el varadero de la Compa\u00f1\u00eda Carbonera de Las Palmas una extra\u00f1a botadura. No se trataba ni de un buque mercante, ni de un nav\u00edo de guerra. Lo que la se\u00f1orita Amalia Guill\u00e9n, la inevitable hija del gobernador civil para este tipo de acto, bautiz\u00f3 aquel d\u00eda estampando una botella de champ\u00e1n contra su casco era una ballena. Y no una cualquiera, no. Era La Ballena Blanca, un artificial monstruo marino construido sobre la estructura de un viejo barco-aljibe para dar vida a la m\u00edtica Moby Dick, cuyas \u00faltimas escenas estaba filmando por entonces John Huston junto a la costa canaria. Con ella y la tranquilidad de las aguas del archipi\u00e9lago, Huston, Gregory Peck y el resto del equipo confiaban en poder finalizar el rodaje, despu\u00e9s de que sus dos \u201cballenas\u201d anteriores, impulsadas por la fuerza de los temporales, se hubiesen dado a la fuga en mares m\u00e1s brav\u00edos como los galeses.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11856\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-02.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-02.jpg 660w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-02-300x143.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-02-500x238.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Lo que ignoraba Huston es que aquel mismo a\u00f1o otra Moby Dick atra\u00eda la atenci\u00f3n de unos espa\u00f1oles atenazados por la negritud de la posguerra, el hambre mal disimulado con el levantamiento de la cartilla de racionamiento y la brutal represi\u00f3n del r\u00e9gimen. Era una enorme ballena hembra de 20 metros de longitud y 60 toneladas, que hab\u00eda sido capturada, seg\u00fan las \u00e9picas cr\u00f3nicas de la \u00e9poca, entre el 12 y el 14 de abril del 54 en las aguas del Estrecho. Quienes la cazaron -o la encontraron varada en la playa, seg\u00fan versiones menos literarias- tuvieron la ocurrencia de embalsamar al animal y pasearlo por Espa\u00f1a como atracci\u00f3n de feria, tal vez seducidos por el aparente \u00e9xito econ\u00f3mico que un a\u00f1o antes hab\u00eda logrado el brit\u00e1nico Leif Soegaard, exhibiendo un ejemplar mucho m\u00e1s peque\u00f1o por toda Europa y Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Fue as\u00ed como el animal inici\u00f3 su peregrinar por Madrid, Barcelona, Burgos, Zamora o Zaragoza. Tambi\u00e9n hay constancia de un espect\u00e1culo similar en C\u00f3rdoba y Sevilla, aunque en esta \u00faltima ciudad se presentara en 1955 asegurando formar parte de una gira por Francia, Suiza, Italia o Alemania que habr\u00eda sido vista por m\u00e1s de 24 millones de espectadores. En cada parada sus promotores no escatimaban alardes pseudodid\u00e1ctico para destacar el novedoso m\u00e9todo cient\u00edfico empleado para su conservaci\u00f3n, a base de inyecciones de formalina y aire comprimido. O al recordar que su peso equival\u00eda al de 15 elefantes o un centenar de toros: solo su lengua pesaba dos toneladas y su coraz\u00f3n media, aunque por paradojas de la evoluci\u00f3n su cerebro no superaba los siete quilos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Incluso, fiel a la fiereza de su hom\u00f3nima, esta Moby Dick disecada protagonizar\u00eda alguna tragedia durante su romer\u00eda, como cuando en marzo del 55 el cami\u00f3n que la transportaba \u2013presentado como el m\u00e1s grande del mundo- destroz\u00f3 las conducciones de agua de Lorca, no sabemos si por el peso de su carga o por las endebles construcciones de la \u00e9poca. Sin embargo, el peso no ser\u00eda la principal amenaza de la ballena. La m\u00e1s implacable ser\u00eda el olor, como ya augurara Alberto Ins\u00faa en un art\u00edculo para La Vanguardia sobre la visita del cet\u00e1ceo a Madrid. En \u00e9l alertaba sobre la fetidez que provocan estos mam\u00edferos marinos al descomponerse, asegurando que \u201cno es posible, ni aun por la qu\u00edmica de Luzbel, inventar una mayor y m\u00e1s horrible pestilencia\u201d. Por ello, ante la perspectiva de la larga gira por Espa\u00f1a, el autor de El negro que ten\u00eda el alma blanca mostraba su temor, no exento de sarcasmo, a que \u201cno haya suficiente formol para evitar que se corrompa y recupere su diab\u00f3lica pestilencia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y, en efecto, eso es lo que acab\u00f3 ocurriendo, pues conforme iban pasando los meses del pobre cad\u00e1ver marino iba fluyendo un olor tan nauseabundo que apenas dejaba inmunes a los millares de moscas que se arremolinaban alrededor de sus tristes restos. Para evitarlo, Ins\u00faa hab\u00eda propuesto con pragmatismo y humor negro comerse al animal, lo cual no era alternativa descabellada para los tiempos de carencias que corr\u00edan. De hecho, por aquella \u00e9poca no eran extra\u00f1os en la prensa de Barcelona los anuncios de carne ballena, mucho m\u00e1s asequible que la de ternera, para mitigar el hambre de prote\u00ednas y esperanza que tan extendida estaba por aquella \u00e9poca. Pero no se hizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El caso es que el cuerpo de aquel gigante continu\u00f3 su curso natural de putrefacci\u00f3n hasta que la repugnancia hizo imposible por m\u00e1s tiempo su exhibici\u00f3n. Tal vez aquel final tan poco memorable explique el desinter\u00e9s de John Huston por la peculiar odisea de este cet\u00e1ceo por la Espa\u00f1a franquista. De este modo, la decr\u00e9pita Moby Dick se qued\u00f3 sin una pel\u00edcula que perfectamente podr\u00eda haber rivalizado con las quimeras cinematogr\u00e1ficas que a\u00f1os m\u00e1s tarde filmar\u00eda el alem\u00e1n Werner Herzog. S\u00ed tuvo, por el contrario, su minuto de gloria en el NODO y no pocos chistes y chirigotas que har\u00edan perdurable en el tiempo el recuerdo de su viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero la historia lo merec\u00eda. De hecho, el h\u00fangaro L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai, que curiosamente naci\u00f3 aquel mismo a\u00f1o de 1954, har\u00eda de la visita de unos feriantes que exhib\u00edan una ballena disecada el desencadenante de su novela Melancol\u00eda de la resistencia, met\u00e1fora de la decadencia del r\u00e9gimen totalitario de su pa\u00eds que el realizador magiar B\u00e9la Tarr adaptar\u00eda al cine con Armon\u00edas de Werckmeister (2000). Y entre nosotros, otro particular h\u00fangaro, el dramaturgo valenciano Paco Zarzoso rescata ahora las vicisitudes de la carpetovet\u00f3nica ballena en el \u00faltimo montaje de Companyia Hongaresa de Teatre, Ultramarins, que se estren\u00f3 recientemente en Sagunto y que en mayo tiene programada su presentaci\u00f3n en Valencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Zarzoso conoci\u00f3 las vicisitudes de la ballena por los recuerdos que dej\u00f3 en el Puerto de Sagunto, una de las escalas que el grotesco espect\u00e1culo realiz\u00f3 por la geograf\u00eda valenciana. El resultado fue esta obra que se estren\u00f3 en 1999, bajo la direcci\u00f3n de Yvette Vigat\u00e1, en el Festival Internacional de Sitges y en la Sala Beckett de Barcelona. Pero nunca antes hab\u00eda sido presentada fuera de Catalu\u00f1a, donde la pieza obtuvo los prestigiosos premios Ciutat de Barcelona y Serra d\u2019Or. El nuevo montaje que ahora llega a los escenarios est\u00e1 dirigido por el propio autor e interpretado por la actriz Lola Lopez -que junto a Zarzoso y la dramaturga catalana Llu\u00efsa Cunill\u00e9 conforman la sant\u00edsima trinidad de la Hongaresa-, Pep Ricart y Miguel L\u00e1zaro.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La obra nos cuenta la historia de dos feriantes, padre e hija, que pasean una ballena disecada por los pueblos de la Espa\u00f1a profunda de los a\u00f1os 50. En uno de estos pueblos olvidados coincidir\u00e1n con un viajante, un encuentro con el que pondr\u00e1n punto y final a un espect\u00e1culo itinerante que ambos saben ya condenado a la putrefacci\u00f3n. La barroca escenograf\u00eda de Dami\u00e1n Gon\u00e7alves, los vestuarios de Jos\u00e1n Carbonell y el espacio sonoro de Marcos Sproston consiguen recrear la polvorienta y casposa realidad espa\u00f1ola de aquella d\u00e9cada. Sin embargo, fiel a su trayectoria como uno de los principales exponentes de la nueva dramaturgia, Zarzoso huye en su texto de la aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica y realista para situar al espectador ante un discurso po\u00e9tico no exento de melancol\u00eda: el tr\u00e1nsito de un tiempo en el que la evocaci\u00f3n del mar era capaz de despertar los sue\u00f1os, hacia otro m\u00e1s prosaico donde el protoconsumismo se abr\u00eda paso junto a los reclamos m\u00e1s disparatados de un vendedor ambulante.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es precisamente esa po\u00e9tica lo que convierte Ultramarins en una obra tan intemporal como vigente. Aunque su vigencia sea, por desgracia, mucho m\u00e1s mundana. En marzo de 1955, influida por la ballena embalsamada o por la pel\u00edcula de Huston sobre el cl\u00e1sico de Melville, la cabalgata del ninot sacaba a las calles de Valencia a la m\u00edtica Moby Dick. En 2017, la falla del Mercat de la capital del Turia pretende hacer socio de honor a la Fundaci\u00f3n Francisco Franco. Sin duda, la pestilencia de la viaje ballena sigue en el aire. Con toda su putrefacci\u00f3n y todas sus moscas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 29 de diciembre de 1954 ten\u00eda lugar en el varadero de la Compa\u00f1\u00eda Carbonera de Las Palmas una extra\u00f1a botadura. No se trataba ni de un buque mercante, ni de un nav\u00edo de guerra. Lo que la se\u00f1orita Amalia Guill\u00e9n, la inevitable hija del gobernador civil para este tipo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":325,"featured_media":11855,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[72],"tags":[],"class_list":["post-11854","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El pestilente recuerdo de Moby Dick - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El pestilente recuerdo de Moby Dick - Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El 29 de diciembre de 1954 ten\u00eda lugar en el varadero de la Compa\u00f1\u00eda Carbonera de Las Palmas una extra\u00f1a botadura. No se trataba ni de un buque mercante, ni de un nav\u00edo de guerra. Lo que la se\u00f1orita Amalia Guill\u00e9n, la inevitable hija del gobernador civil para este tipo [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/josemanuelrambla\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-03-06T21:14:53+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-10-21T15:23:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-01.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"419\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Jos\u00e9 Manuel Rambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@jmrambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jos\u00e9 Manuel Rambla\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Estimated reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Jos\u00e9 Manuel Rambla\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f8e404c0293434eaf6a60da08d1123e3\"},\"headline\":\"El pestilente recuerdo de Moby Dick\",\"datePublished\":\"2017-03-06T21:14:53+00:00\",\"dateModified\":\"2022-10-21T15:23:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/\"},\"wordCount\":1443,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2017\\\/03\\\/ballena-01.jpg\",\"articleSection\":[\"Opiniones\"],\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/\",\"name\":\"El pestilente recuerdo de Moby Dick - Revista Rambla\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2017\\\/03\\\/ballena-01.jpg\",\"datePublished\":\"2017-03-06T21:14:53+00:00\",\"dateModified\":\"2022-10-21T15:23:46+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2017\\\/03\\\/ballena-01.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2017\\\/03\\\/ballena-01.jpg\",\"width\":800,\"height\":419},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El pestilente recuerdo de Moby Dick\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"name\":\"Revista Rambla Barcelona\",\"description\":\"Periodismo independiente\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\",\"name\":\"Revista Rambla\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"width\":1900,\"height\":600,\"caption\":\"Revista Rambla\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistarambla\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/revistarambla\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista_rambla\",\"https:\\\/\\\/es.linkedin.com\\\/company\\\/revista-rambla\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f8e404c0293434eaf6a60da08d1123e3\",\"name\":\"Jos\u00e9 Manuel Rambla\",\"description\":\"Periodista cultural y columnista.\",\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/aesteladodelparaiso.com\\\/\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/josemanuelrambla\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/jmrambla\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El pestilente recuerdo de Moby Dick - Revista Rambla","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/","og_locale":"en_GB","og_type":"article","og_title":"El pestilente recuerdo de Moby Dick - Revista Rambla","og_description":"El 29 de diciembre de 1954 ten\u00eda lugar en el varadero de la Compa\u00f1\u00eda Carbonera de Las Palmas una extra\u00f1a botadura. No se trataba ni de un buque mercante, ni de un nav\u00edo de guerra. Lo que la se\u00f1orita Amalia Guill\u00e9n, la inevitable hija del gobernador civil para este tipo [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/","og_site_name":"Revista Rambla","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/josemanuelrambla\/","article_published_time":"2017-03-06T21:14:53+00:00","article_modified_time":"2022-10-21T15:23:46+00:00","og_image":[{"width":800,"height":419,"url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-01.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Jos\u00e9 Manuel Rambla","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@jmrambla","twitter_site":"@revistarambla","twitter_misc":{"Written by":"Jos\u00e9 Manuel Rambla","Estimated reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/"},"author":{"name":"Jos\u00e9 Manuel Rambla","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/f8e404c0293434eaf6a60da08d1123e3"},"headline":"El pestilente recuerdo de Moby Dick","datePublished":"2017-03-06T21:14:53+00:00","dateModified":"2022-10-21T15:23:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/"},"wordCount":1443,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-01.jpg","articleSection":["Opiniones"],"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/","name":"El pestilente recuerdo de Moby Dick - Revista Rambla","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-01.jpg","datePublished":"2017-03-06T21:14:53+00:00","dateModified":"2022-10-21T15:23:46+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-01.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/ballena-01.jpg","width":800,"height":419},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/opinion-el-pestilente-recuerdo-de-moby-dick\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.revistarambla.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El pestilente recuerdo de Moby Dick"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","name":"Revista Rambla Barcelona","description":"Periodismo independiente","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization","name":"Revista Rambla","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","width":1900,"height":600,"caption":"Revista Rambla"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","https:\/\/x.com\/revistarambla","https:\/\/www.instagram.com\/revista_rambla","https:\/\/es.linkedin.com\/company\/revista-rambla"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/f8e404c0293434eaf6a60da08d1123e3","name":"Jos\u00e9 Manuel Rambla","description":"Periodista cultural y columnista.","sameAs":["https:\/\/aesteladodelparaiso.com\/","https:\/\/www.facebook.com\/josemanuelrambla\/","https:\/\/x.com\/jmrambla"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/325"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11854"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11854\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48289,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11854\/revisions\/48289"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11855"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}