{"id":11825,"date":"2017-03-04T12:24:58","date_gmt":"2017-03-04T10:24:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=11825"},"modified":"2023-12-29T13:40:29","modified_gmt":"2023-12-29T12:40:29","slug":"epifania-rockera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/epifania-rockera\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda rockera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">Yo tuve una banda de rock and roll adolescente. Yo sub\u00ed a un escenario, aull\u00e9, me aplaudieron y me abuchearon. Yo grab\u00e9 un disco y una vez encontr\u00e9 a alguien que me asegur\u00f3 haberlo comprado y tras su escucha, haberse convertido en fan. Me pas\u00f3 una vez, pero al menos eso puedo contarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11827\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/rok.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/rok.jpg 640w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/rok-300x203.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/rok-500x339.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y es que, la verdad es que el rock and roll est\u00e1 lleno de juguetes rotos, de pobres diablos que se quedaron en la cuneta, de individuos que intentaron subir tan alto como sus \u00eddolos y vivir tan fuerte como ellos que se les quemaron las alas y se dieron la ostia padre. Fracasados.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Yo soy uno de ellos. No quiero mentirte, y tampoco podr\u00eda hacerlo. Google me desenmascarar\u00eda. De m\u00ed, y de miles de m\u00fasicos como yo quedan pocos restos: grabaciones distorsionadas, fotos amarillentas, alg\u00fan instante de televisi\u00f3n en emisoras regionales. Quedas avisado: no he bailado con Mick Jagger y Andy Warhol en Studio54, ni he esnifado pegamento con Dee Dee Ramone. Ni siquiera he seguido cara a cara las sesudas disertaciones de Bunbury en una tasca zaragozana. Hasta Loquillo me ha mirado por encima del hombro. Si es que me mir\u00f3 alguna vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es verdad que no he alcanzado el para\u00edso pop al que muchos cre\u00edmos tener derecho y la tierra prometida permanece lejos de mi barrio. Tan lejos como Oz o Xanad\u00fa, pero tambi\u00e9n es verdad que mi fracaso ha sido glorioso. Intent\u00e9 saltar por encima de mi estatura. La honra consiste en no aceptar la derrota. Ni la evidencia. Saborear tu delirio. Mantener tu ebriedad, como dijo Baudelaire. Para no sentir el peso del tiempo que te inclina hacia el suelo. Consiste en decirte: \u201cEste tema es de puta madre. Con este material triunfamos, fijo\u201d. Da igual que nadie m\u00e1s que t\u00fa lo crea. Y cuando te tumban, vuelves a levantarte porque la posibilidad de alcanzar la meta estar\u00e1 ah\u00ed mientras sigas caminando. Un poco detr\u00e1s de los primeros, de acuerdo, tal vez mordiendo el polvo de sus pasos. Pero en el rock, y en la vida en general, en ocasiones se da la justicia po\u00e9tica, y no es el primer pringado al que de repente todos adulan, y se ve rodeado de grupis rubias antes inalcanzables, solo porque sin saber c\u00f3mo dio con la tecla y ha tenido un \u00e9xito. Y es que no existe una banda que tenga claves para hacer hits. Los n\u00fameros uno prefabricados lo son a base de machacar los o\u00eddos de los consumidores en las radios con una mezcolanza de ritmo y banalidad sin armon\u00eda ni melod\u00eda, que, hay que reconocerlo, provocan en los menos exigentes el reflejo de Paulov. Salivan en cuanto escuchan a Lady Gaga, esa pava.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hay una gran diferencia entre el perdedor y el aficionado a la m\u00fasica. Y te dar\u00e9 un consejo, aunque no sea qui\u00e9n para d\u00e1rtelo, vistas las circunstancias: no seas nunca un amateur en nada que te importe de veras. Nada hay m\u00e1s triste que un dominguero del rock, o de la pintura o de la poes\u00eda. El fracasado saborea su fantas\u00eda hasta que se la quitan a la fuerza, y cuando todo se esfuma, los focos y los amplis se apagan, a\u00fan se dice: \u201cque co\u00f1o, yo ten\u00eda raz\u00f3n\u201d. Quienes no se ha implicado jam\u00e1s en una idea con todo su coraz\u00f3n, se han quedado en la tibieza. Sufren poco, es verdad, pero tampoco saben lo que es disfrutar de lo lindo. Cultivan su jardincito mientras otros se pierden en los bosques.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En el principio de una banda est\u00e1 el friki. La hace posible el impulso de locos monotem\u00e1ticos que se encuentran porque, como los enanos, tienen un sexto sentido por el que se reconocen nada m\u00e1s verse. Uno observa que, en la parada del bus, alguien de tu edad lleva un disco bajo el brazo, o una carpeta con el logo de los Clash, o una chupa Perfecto y no le habla, porque el friki es casi mudo y tan t\u00edmido que si alguien que le gusta se dirige a \u00e9l, corre el peligro de convertirse en charco. Pero estudia al otro d\u00eda tras d\u00eda. Hasta que salta la chispa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El embri\u00f3n de un grupo es siempre un racimo de cazurros extravagantes unidos por encuentros azarosos, generalmente en lugares alejados del conservatorio. Suelen ser escoria, pero en fin, hay cosas peores, se puede ser pescador de ca\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El friki no se da por predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, ni por selecci\u00f3n natural, como el que nace con seis dedos. Una cosa es ser un tarado -aunque el friki a veces tambi\u00e9n lo sea- y otra un ser peculiar que ha desarrollado una afici\u00f3n extravagante que la mayor\u00eda no comprende. El friki es un raro cultural, hecho a conciencia tras un desajuste de la realidad que le hace mirar la vida con otro enfoque; el \u201cdesarreglo de todos los sentidos\u201d que dijo el poeta adolescente Athur Rimbaud. Y si no conoces a Rimbaud ya est\u00e1s tardando en dejar esta chorrada e ir a la biblioteca a leer los poemas y la vida de este primer punk, aunque solo sea porque fue una gran influencia en m\u00fasicos como Bob Dylan, Jim Morrison, Patti Smith o Tom Verlaine. A m\u00ed tambi\u00e9n me influy\u00f3, tampoco soy original en esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El ser ins\u00f3lito no nace de la nada como los champi\u00f1ones, aunque pueda asemejarse mucho a ellos, y cuando aprende a balbucear sus primeros intentos son las cl\u00e1sicas palabras mam\u00e1 o pap\u00e1, no \u201cstar wars\u201d o \u201cGreen day\u201d. El futuro friki beb\u00e9 tambi\u00e9n quiere teta, chupete y se conforma con esos juguetes m\u00f3viles de colores recomendados por pediatras perturbados que sus padres cuelgan del techo de la cuna tras comprarlos a precio de caviar, y gracias a los cuales el beb\u00e9 llora espantado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Todo indica que el friki es un fen\u00f3meno cultural. Ya en la edad de piedra hubo majaras, y de ah\u00ed en adelante, los que quieras. Ciertos croma\u00f1ones, en vez de dedicarse a cazar fieras y com\u00e9rselas prefer\u00edan hurgar en sus v\u00edsceras humeantes -de las fieras-, mirarlas y anunciar: \u201cva a hacer frio o va a hacer calor\u201d; poner perdida la caverna con grafittis de bisontes y, por la noche, dar vueltas alrededor de la hoguera danzando a saltos y aullando, mientras sus colegas hac\u00edan ritmo golpeando tibias de tigre huecas una contra otra. Los antrop\u00f3logos actuales llaman a eso ritos m\u00e1gicos, y a los primitivos chamanes, pero en verdad era puro rocanrol.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Siempre ha habido personas que han cultivado un don al que juzgaban digno de entregar su esfuerzo. Y eso se ha convertido en su gasolina.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Nada de eso se sospecha en los primeros a\u00f1os. Los ni\u00f1os peque\u00f1os son enanos horteras y gritones. Vale que cada vez gritan menos a medida que pasan los meses, pero siguen siendo vulgares hasta la arcada.<br \/>\nEl que nos va a ocupar no es una excepci\u00f3n si no un ejemplo de lo dicho. Un ejemplo algo m\u00e1s escuchimizado y larguirucho que la media y bastante m\u00e1s miope.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es igual que el resto en sus gustos y repulsas. Odia el cole y a los curas que lo dirigen, como es l\u00f3gico, y sus aficiones son el f\u00fatbol, los dibujos animados de los viernes en la tele y los c\u00f3mics. Como sucede a la mayor\u00eda de ni\u00f1os, considera las horas dedicadas al estudio pura p\u00e9rdida. Algo, dentro de s\u00ed, le hace compararse con los perros o los gatos, incluso con los \u00e1rboles, aunque la existencia de los vegetales parezca menos apasionante. Ninguno de esos bichos tiene deberes, y no parece irles tan mal, al menos cuando los ve tumbados al sol mientras \u00e9l sube la calle que lo lleva al matadero. Un mayor invent\u00f3 la escuela para fastidiar, no cabe duda, para que los ni\u00f1os carecieran de libertad de hacer lo que les de la gana. Y al resto de mayores la idea les pareci\u00f3 cojonuda. Y a los propios ni\u00f1os tambi\u00e9n se lo parece cuando encanecen, echan tripa y se les llena la cabezota de porcentajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El flaco fantasea con ser un Pinocho que fuma, juega al billar y rebuzna como el campe\u00f3n de los asnos; con Mowgli subido en la panza de un oso bonach\u00f3n devorador de bananas, hipnotizado por la serpiente del mal; con el joven guapo y sin cuatro ojos que es escudero de un h\u00e9roe medieval salvador de princesas, a cuyas doncellas enamoraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El ni\u00f1o es d\u00edscolo y le incomodan las obligaciones. Es natural. Tenemos la sensaci\u00f3n de que el mundo est\u00e1 para que lo disfrutemos, para la diversi\u00f3n. Pero esa intuici\u00f3n va perdi\u00e9ndose a medida que aprieta el nudo de la corbata y el coche se agranda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Mal que bien, la criatura crece entre cates y pescozones de los curas, que hace algunos a\u00f1os eran una especie de pr\u00e1ctica deportiva. Y crece tambi\u00e9n entre grandes satisfacciones: zurrar a los dem\u00e1s y no ser zurrado por los de la otra clase, marcar un gol, ocultar las notas hasta el \u00faltimo d\u00eda y salvar con disimulo el castigo, conseguir el \u00faltimo libro de Tint\u00edn\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A los doce o trece a\u00f1os no se sabe lo que uno quiere ser de mayor. De mayor, tampoco se sabe y son las circunstancias, a menudo absurdas y malvadas, la que te han llevado al lugar donde te hallas, casi siempre un mal sitio, siempre peor que el del cu\u00f1ado. Para el chico, la pregunta \u201c\u00bfqu\u00e9 quieres ser de mayor?\u201d le parece una gilipollada, y deber\u00eda estar prohibida. Y si alg\u00fan repelente con el pelo peinado con saliva de su madre contesta \u201cpolic\u00eda\u201d o \u201cm\u00e9dico\u201d ya es que lo considera serio candidato a ostiable. Tiene muy pocas cosas claras, el nota, su cerebro es un potaje de est\u00edmulos, su cuerpo se retuerce entre deformidades, bultos que salen y desaparecen, erupciones continuas, terremotos en la musculatura. Todo \u00e9l es un bigbang en expansi\u00f3n y en su cabeza bullen asteroides, cometas sin rumbo y voraces agujeros negros devoradores de creencias. Pero algo s\u00ed tiene claro: de mayor no quiere ser mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Vagamente se sabe distinto, aunque en verdad todos lo somos. En la vida de cada cual puede datarse una epifan\u00eda, el instante \u00e1lgido en que todo concuerda en un aqu\u00ed y ahora que revela una posibilidad hasta el momento desconocida y que marca nuestra diferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Algo as\u00ed va a pasarle al chiquillo. En principio no anuncia nada apasionante: la visita a los primos de Tarragona. Los primos de Tarragona no son de all\u00ed, sino del barrio de la Verneda, pero veranean en una ciudad de vacaciones que imita la arquitectura ibicenca. Entonces el ni\u00f1o -bueno va, era yo- no sab\u00eda nada de Ibiza, pero eso es lo que dec\u00edan los padres: \u201ctipo ibicenco\u201d, o sea, casas peque\u00f1as, pegadas unas a otras, encaladas en blanco doloroso, todas alrededor de una plaza redonda, mal adoquinada y en cuyo centro hab\u00eda un pozo de mentira. Dec\u00edan Ibiza, pero pod\u00eda ser Bollullos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La excursi\u00f3n anual a Tarragona es todo un viaje que requiere una log\u00edstica digna de un movimiento de tropas. Nos levantamos al alba. Desayunamos y los cuatro hermanos toman la pastilla del mareo, porque hay curvas al poco de salir. Nos metemos como podemos en el seat seiscientos los seis seres humanos y sus seis bocatas m\u00e1s una cesta con toallas, mudas y otros cachivaches. El cochecito atraviesa los primeros kil\u00f3metros con calor sofocante y Nino Bravo en el casette. El padre ataca con decisi\u00f3n la primera curva y entonces, como siempre, la hermana peque\u00f1a vomita sobre sus hermanos. Y as\u00ed llegamos a la costa de Tarragona hediondos y mareados, no s\u00e9 si por las curvas o a causa de la qu\u00edmica de las pastillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cNo te quedes como un pasmao. Vete a ver al primo, que est\u00e1 en su cuarto\u201d. Sinceramente, hubiera preferido quedarme en la terraza con Mortadelo y Filem\u00f3n, fresco tras el ba\u00f1o en la playa, mientras imb\u00e9ciles gaviotas graznaban a la arena y a las olas. El mundo en el que existan esos pajarracos es rid\u00edculo, pero Mortadelo era una cosa seria. Sin embargo, los padres no eran de mi opini\u00f3n. El viaje sudoroso y vomitado merec\u00eda mayor demostraci\u00f3n de entusiasmo, mayor actividad. Hab\u00eda que comerse la paella de la t\u00eda y confraternizar con los primos. Adem\u00e1s, se supone que los cr\u00edos necesitan agitarse y no saben estarse quietos, aunque a m\u00ed el rollo zen me sal\u00eda bastante bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El primo rondaba los diecisiete, una diferencia de edad considerable, que a medida que pasa el tiempo va convirti\u00e9ndose en un abismo. Ya no compart\u00edamos nada, atr\u00e1s quedaron para \u00e9l los balones y las guerras desde hac\u00eda un par de veranos, y tras un a\u00f1o sin verlo, intu\u00eda que apenas me soportar\u00eda y que a m\u00ed me dar\u00eda lo mismo con tal de poder volver pronto a mi lectura. Error. Es cierto que para el primo era un mocoso, pero para m\u00ed lleg\u00f3 a ser un \u00eddolo, una aproximaci\u00f3n cutre a la rockstar en que quise convertirme.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al ser var\u00f3n y el mayor, era el \u00fanico que disfrutaba de habitaci\u00f3n propia. Sus dos hermanas se hacinaban en un cuarto m\u00ednimo maravillosamente alfombrado de bragas, camisones y sujetadores que yo miraba de reojo. Eran un enigma, las chicas, como todas, incluyendo a mis hermanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La habitaci\u00f3n del primo estaba en penumbra, con las persianas entornadas. En las paredes hab\u00eda posters de Keith Richards, Led Zeppelin y Janis Joplin clavados con chinchetas. Desperdigados por los rincones vi pantalones acampanados, camisas floreadas, foulares, unas botas camperas, y al fondo un catre en el suelo y tumbado encima un chaval delgado vestido con ba\u00f1ador y camiseta rosa agujereada. Pelo largo y ojos adormilados. Y ese olor. \u201cle digo a mis viejos que es incienso indio, pero es chocolate\u201d. Aquel tufo no ten\u00eda nada que ver con el Colacao. Pero hab\u00eda visto tanto en un segundo que me lo tom\u00e9 con naturalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Me sent\u00e9 sobre un coj\u00edn en el suelo y permanec\u00ed callado cuando el primo call\u00f3 y se concentr\u00f3 en un mont\u00f3n de discos apilados en una mesa. Puso uno en el plato y me tir\u00f3 la car\u00e1tula. El dibujo era horrible, luciferino y fascinante: un mutante de pelos extra\u00f1os mitad ser humano mitad perro. Tras \u00e9l, unos monstruos azulados. Su t\u00edtulo: \u201cBowie Diamond dogs\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">-\u201cEs gay\u201d-me dijo.<br \/>\n-\u201c\u00bfQu\u00e9?\u201d-pregunt\u00e9.<br \/>\n&#8211; \u201cMaric\u00f3n\u201d.<br \/>\n-\u201c\u00bfQui\u00e9n?\u201d-repuse.<br \/>\n-\u201cEl de la foto, capullo\u201d- exclam\u00f3 el primo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tras tan relevante informaci\u00f3n, encendi\u00f3 un cigarrillo, apestaba a colacao indio.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Entonces sucedi\u00f3. Son\u00f3 un riff de guitarra estridente e hipn\u00f3tico al que se sum\u00f3 un ritmo de bajo que percut\u00eda directamente en el est\u00f3mago y una bater\u00eda machacona, incansable y enloquecida \u201cPATUMPATUMPA\u201d. Unos segundos m\u00e1s y Bowie arranca a cantar tarareando una frase simple, comprensible para cualquiera, perfecta: \u201cDoo doo doo doo doo doodo\u201d. Aquel ruido acerado se apoderaba de uno, incendiaba cada neurona y cada poro, tensaba los m\u00fasculos hasta el espasmo y sab\u00edas, sin entender ni una palabra, que el cantante aullaba la historia de alguien rebelde de quien su madre no sab\u00eda si era chico o chica, de j\u00f3venes que lucen divinos, con peinados perfectos, que salen a bailar al ritmo de bandas que suenan duro; que quieren que todo sea r\u00e1pido porque saben que tienen raz\u00f3n. Y los viejos no. Nunca la tienen, nunca la tendremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La letra de los versos no era familiar, no sab\u00eda ingl\u00e9s, pero tanto la m\u00fasica como la manera de cantar lograban que hasta un analfabeto de doce a\u00f1os captara su esp\u00edritu al instante. Hab\u00eda sufrido una metamorfosis que iba a cambiarme para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al atardecer, regresamos a casa en el seiscientos. Mi hermana volvi\u00f3 a vomitar. El mar, desde el acantilado por donde corr\u00eda la carretera, era de un azul f\u00e9rreo. La luz era sentimental. Las gaviotas segu\u00edan dando vueltas all\u00e1 abajo, porque les iba la vida en eso, en graznar tontamente a la puesta de sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Dentro de mi cabeza hab\u00eda empezado a sonar \u201cRebel rebel\u201d. Segu\u00eda y seguir\u00eda sonando siempre, obsesion\u00e1ndome, acompa\u00f1ada despu\u00e9s de otras muchas canciones.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo tuve una banda de rock and roll adolescente. Yo sub\u00ed a un escenario, aull\u00e9, me aplaudieron y me abuchearon. Yo grab\u00e9 un disco y una vez encontr\u00e9 a alguien que me asegur\u00f3 haberlo comprado y tras su escucha, haberse convertido en fan. 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