{"id":1178,"date":"2011-10-10T12:20:41","date_gmt":"2011-10-10T10:20:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/"},"modified":"2023-12-29T13:44:19","modified_gmt":"2023-12-29T12:44:19","slug":"el-grillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-grillo\/","title":{"rendered":"El grillo"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg\" alt=\"alt\" width=\"550\" height=\"198\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustra Evelio G\u00f3mez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El grillo sali\u00f3 de su agujero de una forma tan inesperada \u2013casi podr\u00eda decirse que la tierra <span data-scayt_word=\"regurgitase\" data-scaytid=\"8\">regurgitase<\/span> un diamante negro despu\u00e9s de un profundo sue\u00f1o, como quien expulsa una excrecencia <span data-scayt_word=\"gestada\" data-scaytid=\"9\">gestada<\/span> en la noche, con asco indiferente\u2013, tan <span data-scayt_word=\"inapropiada\" data-scaytid=\"10\">inapropiada<\/span> \u2013la luz de agosto se desparramaba sobre las monta\u00f1as quietas en el horizonte como la melena dorada de un dios\u2013 que Rut se sobresalt\u00f3, brinc\u00f3, se estremeci\u00f3, y <span data-scayt_word=\"exultante\" data-scaytid=\"11\">exultante<\/span> y gozosa como un vencedor en unos juegos (el cuerpo vibra y crece como una vela hinchada por el viento), corri\u00f3 hacia a la mujer que yac\u00eda casi inerte en el jard\u00edn, <span data-scayt_word=\"dormitando\" data-scaytid=\"12\">dormitando<\/span> con una brizna de hierba sujeta en su mano. \u00abNo pasa nada\u00bb, dijo la mujer, y parec\u00eda que las palabras no saliesen de su boca; \u00abse ha escondido otra vez; <span data-scayt_word=\"int\u00e9ntalo\" data-scaytid=\"13\">int\u00e9ntalo<\/span> t\u00fa\u00bb. Pero el rostro sonrosado de la ni\u00f1a se contrajo en una mueca, y alegre y sonrosada, <span data-scayt_word=\"enrojecida\" data-scaytid=\"14\">enrojecida<\/span> por el gozo y la emoci\u00f3n apret\u00f3 los min\u00fasculos pu\u00f1os, arrug\u00f3 el rostro y emiti\u00f3 una serie de ininteligibles ruidos que sin duda quer\u00edan decir que lo \u00fanico que ella deseaba en ese instante era presenciar de nuevo el espect\u00e1culo de c\u00f3mo ese extra\u00f1o bicho negro, esa excrecencia de la tierra y de la noche, reaparec\u00eda entre la hierba, fastuoso en sus oscuros ropajes, <span data-scayt_word=\"balance\u00e1ndose\" data-scaytid=\"15\">balance\u00e1ndose<\/span> de un lado a otro en electrizantes sacudidas, airado, encolerizado, porque le hab\u00edan llamado para nada, por pura diversi\u00f3n, para que una ni\u00f1a de tres a\u00f1os corriese un segundo y al siguiente regresase con su rostro lleno de arrugas, sonrosado y manchado por una oscura emoci\u00f3n que no pod\u00eda expresar con palabras. Pero \u2013aqu\u00ed Rut alisa las arrugas y esboza algo parecido a una sonrisa\u2013 su madre \u2013o quien quiera que fuese esa mujer que yac\u00eda inerte en la tierra, casi exang\u00fce\u2013 ten\u00eda que saberlo: no ser\u00eda ella quien revolviese con la brizna de hierba el oscuro agujero del grillo.<\/p>\n<p>Entonces <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"16\">Amanda<\/span> movi\u00f3 ligeramente la manta extendida en el jard\u00edn, girando su cuerpo un poco en direcci\u00f3n al sol, como una foca marina acostada en la arena de una isla incierta. Abri\u00f3 los p\u00e1rpados cerrados. Mir\u00f3 alrededor. Pens\u00f3. All\u00ed estaba la hilera de arbustos que divid\u00eda el jard\u00edn en dos frentes, recortados torpemente por la mano de un jardinero aficionado. Al otro lado la casa ofrec\u00eda el aspecto de un <span data-scayt_word=\"bunker\" data-scaytid=\"18\">bunker<\/span> gran\u00edtico. Quiz\u00e1 fuese por la forma del tejado, que se <span data-scayt_word=\"incrustaba\" data-scaytid=\"19\">incrustaba<\/span> en ella como un enorme sombrero color pizarra, o quiz\u00e1 fuese el hecho de que los habitantes de ese pueblo \u2013si se puede llamar pueblo a un mont\u00f3n de casas <span data-scayt_word=\"esparcidas\" data-scaytid=\"20\">esparcidas<\/span> al azar\u2013 no parec\u00edan atenerse a regla alguna en cuanto a la construcci\u00f3n de casas se refiere, por lo que cada una parec\u00eda, ora reclinada contra el suelo como un soldado en mitad de una llanura, ora alzada como un tri\u00e1ngulo <span data-scayt_word=\"adelgaz\u00e1ndose\" data-scaytid=\"21\">adelgaz\u00e1ndose<\/span> infinitamente, no una casa, sino una violaci\u00f3n flagrante de la idea que el sentido com\u00fan tiene de qu\u00e9 es una casa y qu\u00e9 no. Nada, ni siquiera las campanas sonando a esa hora de la tarde, se hab\u00eda movido un \u00e1pice de su lugar en esos \u00faltimos diez a\u00f1os. El sonido de las campanas de la iglesia repicando en la distancia ten\u00eda sobre ella un efecto sumamente tranquilizador; casi parec\u00eda brujer\u00eda que el tiempo pudiese detenerse as\u00ed, durante minutos enteros, minutos llenos de sonido, de sol y de cielo, minutos en los que una sensaci\u00f3n como de brisa acariciando la frente, como de voz maternal en la oscuridad de la noche (<em>no te preocupes, no te preocupes<\/em>), la <span data-scayt_word=\"sobrecog\u00eda\" data-scaytid=\"22\">sobrecog\u00eda<\/span> por entero. De todos modos \u2013pens\u00f3 mirando alrededor\u2013 mam\u00e1 se fue antes de haber visto todo esto. Sab\u00eda que los manzanos crec\u00edan desde antes de que ella naciese, pero los perales y las rosas, ahora rebosantes, plenos de fruto y flor bajo la luz de agosto, esos no estaban ah\u00ed desde hac\u00eda mucho tiempo, ella misma hab\u00eda ayudado a plantarlos cuando era muy peque\u00f1a. Desde entonces las ondulaciones de la hierba escond\u00edan agujeros de grillos y de topos; en los muros lagartijas prendidas, inm\u00f3viles, <span data-scayt_word=\"irisadas\" data-scaytid=\"23\">irisadas<\/span>, absorb\u00edan quietas la luz del sol, y siempre el rumor de un r\u00edo, siempre el doblar de unas campanas tejiendo melod\u00edas con los colores del la tarde. \u00bfHabr\u00eda sentido mam\u00e1 la misma pel\u00edcula de calma y cansancio apretando sus ojos? \u00bfHabr\u00eda ella conocido ese abrazo suave y envolvente cada vez que se acostaba en el jard\u00edn, un d\u00eda de verano, cuando el cielo es espl\u00e9ndido y la quietud se extiende en silenciosas vibraciones, como masa vertida en un molde de pastel, sobre la casa y el jard\u00edn? \u00bfHabr\u00eda sido capaz de abandonar su cuerpo en la hierba mientras el sonido se <span data-scayt_word=\"expand\u00eda\" data-scaytid=\"24\">expand\u00eda<\/span> hipnotizante y un sue\u00f1o verde le cerraba los p\u00e1rpados? Pero mam\u00e1 era distinta, pens\u00f3 <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"17\">Amanda<\/span>, persuadida de que la calma que sent\u00eda en esos momentos era algo que su madre nunca hab\u00eda conocido, record\u00e1ndola en la cocina llena de humo y de gente, chicas charlando en el sof\u00e1, o sentadas a la mesa frente a tazas de caf\u00e9, <span data-scayt_word=\"asintiendo\" data-scaytid=\"25\">asintiendo<\/span>, <span data-scayt_word=\"quej\u00e1ndose\" data-scaytid=\"26\">quej\u00e1ndose<\/span>, <span data-scayt_word=\"burl\u00e1ndose\" data-scaytid=\"27\">burl\u00e1ndose<\/span>, <span data-scayt_word=\"esparciendo\" data-scaytid=\"28\">esparciendo<\/span> m\u00e1s y m\u00e1s palabras. Porque las amigas de su madre hablaban sin parar, hablaban de cosas est\u00fapidas; no sabr\u00eda decir de qu\u00e9 hablaban exactamente, pero sin duda eran cosas que no pod\u00eda perdonar, cosas terribles. Pero c\u00f3mo lo hac\u00eda para encontrar siempre gente nueva que invadiese la cocina por las tardes \u2013pensaba\u2013, qu\u00e9 extra\u00f1o don le hab\u00eda sido concedido para congregar a su alrededor a ese ej\u00e9rcito de chicas dispuestas a pasar toda la tarde <span data-scayt_word=\"esparciendo\" data-scaytid=\"29\">esparciendo<\/span> m\u00e1s y m\u00e1s palabras junto a ella, mientras su hija perd\u00eda el tiempo en la otra habitaci\u00f3n sin saber qu\u00e9 hacer. As\u00ed que \u2013la brizna de hierba <span data-scayt_word=\"onde\u00f3\" data-scaytid=\"30\">onde\u00f3<\/span> en el aire\u2013 cuando mi madre lleg\u00f3 aqu\u00ed por primera vez todo esto era un poco diferente.<\/p>\n<p>Rut segu\u00eda sentada frente al agujero del grillo. Quer\u00eda que lo intentasen otra vez, quer\u00eda tener otra vez el diamante negro reptando ante sus ojos. Pero esa brizna no serv\u00eda para cazar grillos; era in\u00fatil. Con movimientos lentos y torpes, como los de un enfermo que abandona la cama tras meses de convalecencia, <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"31\">Amanda<\/span> <span data-scayt_word=\"irgui\u00f3\" data-scaytid=\"33\">irgui\u00f3<\/span> el cuerpo en la manta. Expectante, los ojos clavados en la hierba (ojos alumbrados por algo vac\u00edo), Rut cre\u00eda estar viendo ya c\u00f3mo el bicho negro <span data-scayt_word=\"resurg\u00eda\" data-scaytid=\"34\">resurg\u00eda<\/span> de la tierra como un tit\u00e1n que abandona su mazmorra, encolerizado y vengativo, aturdido y alarmado porque hab\u00edan turbado su paz sin objetivo alguno. Justo antes de que cerrase del todo su mano sobre el grillo que reptaba entre la hierba <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"32\">Amanda<\/span> crey\u00f3 o\u00edr a lo lejos una voz que las llamaba. Entonces se volvi\u00f3 y el bicho desapareci\u00f3 en el agujero.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba, serio y taciturno, <span data-scayt_word=\"erguido\" data-scaytid=\"40\">erguido<\/span> y quebrado como una columna. All\u00ed estaba, en pie en el balc\u00f3n, retorciendo algo en sus manos, pero sin fuerza, sin ira, con calma. <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"35\">Amanda<\/span> no pudo evitar sentir verg\u00fcenza. Una niebla s\u00fabita, un punto de luz microsc\u00f3pico le vel\u00f3 un momento la mirada. Despu\u00e9s aparecieron los mechones grises amontonados en la cabeza de su padre, la devolvieron a su lugar y ambos quedaron separados. Vendr\u00e1 con nosotras, bajar\u00e1 las escaleras y se acercar\u00e1, pensaba <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"36\">Amanda<\/span> deseando. Pero el hombre segu\u00eda en pie en el balc\u00f3n, con la cabeza baja, serio, taciturno, guardando algo entre las manos, como si dudase y <span data-scayt_word=\"sopesase\" data-scaytid=\"41\">sopesase<\/span> en su interior qu\u00e9 era mejor, volver dentro o bajar las escaleras; parec\u00eda que la indecisi\u00f3n le <span data-scayt_word=\"estrujase\" data-scaytid=\"42\">estrujase<\/span> el alma (<em>no puedes hacer nada, nada puedes hacer<\/em>). \u00c9l hab\u00eda visto c\u00f3mo crec\u00eda cada uno de los \u00e1rboles del jard\u00edn; \u00e9l estaba all\u00ed mientras Jos\u00e9 abr\u00eda cada vez m\u00e1s el foso de la piscina hundiendo su azada una y otra vez, tarde tras tarde, incansable, hablando solo, cantando, haciendo sonar a cada golpe la chatarra que colgaba de su mugrienta cazadora. Vio c\u00f3mo crec\u00eda la vid junto al muro y c\u00f3mo en el foso se formaban charcas en oto\u00f1o y las ranas cantaban al anochecer. Pero ahora\u2026 ahora se sent\u00eda completamente incapaz de calcular el tiempo transcurrido desde que Jos\u00e9 ya no sol\u00eda estar ah\u00ed, excavando el foso con la esperanza de recibir un reloj en recompensa, o una radio vieja, algo bronc\u00edneo, algo met\u00e1lico que resonase mientras daba ciegamente golpes con la azada. Sin darse cuenta su mirada permanec\u00eda fija en la piscina. El perro se ahog\u00f3. Se inclin\u00f3 y se hundi\u00f3. Lo hab\u00edan envenenado, o quiz\u00e1 fuese la sed, esa terrible sed que <span data-scayt_word=\"sobrecoge\" data-scaytid=\"43\">sobrecoge<\/span> a todos los que saben que van a morir. Con la visi\u00f3n de ese cuerpo animal flotando en las aguas verdes, el oscuro pelaje flotando en sus ojos, <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"37\">Amanda<\/span> \u2013que tambi\u00e9n lo recordaba\u2013 se sinti\u00f3 vieja como una monta\u00f1a gastada por el viento. Algo terrible se hab\u00eda anunciado en ese gesto animal a la hora de morir. Resbalar de cansancio y no salir a flote; morir bebiendo, nadando en el foso que un hombre cav\u00f3 sin saber por qu\u00e9 ten\u00eda que cavar, porque lo \u00fanico importante era el reloj que le dar\u00edan cuando hubiese terminado. Pero su padre segu\u00eda ah\u00ed, vacilando indeciso en el balc\u00f3n. Y fue entonces cuando la sensaci\u00f3n de haber envejecido cien a\u00f1os, la sensaci\u00f3n de ser pose\u00edda por un cansancio indecible, igual que el perro mostr\u00f3 <span data-scayt_word=\"cu\u00e1n\" data-scaytid=\"44\">cu\u00e1n<\/span> cansado estaba al <span data-scayt_word=\"arrojarse\" data-scaytid=\"45\">arrojarse<\/span> de cabeza al agua turbia, alarg\u00f3 su mano y le <span data-scayt_word=\"estruj\u00f3\" data-scaytid=\"46\">estruj\u00f3<\/span> tambi\u00e9n a ella el coraz\u00f3n. Y como cuando ocurre un accidente inesperado, una mano que se quema en la sart\u00e9n y va a la boca, o alguien que env\u00eda un ramo de flores a la direcci\u00f3n equivocada y se da cuenta y salta de su silla hacia el tel\u00e9fono, <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"38\">Amanda<\/span> percibi\u00f3 de pronto c\u00f3mo nac\u00eda en su cuerpo la instintiva necesidad de moverse y emprender algo, inmediatamente, algo definitivo y liberador. Pero no, no hab\u00eda nada que hacer, nada hab\u00eda que borrase esos a\u00f1os <span data-scayt_word=\"malgastados\" data-scaytid=\"47\">malgastados<\/span>, porque el tiempo pasado lejos de su padre era tiempo <span data-scayt_word=\"malgastado\" data-scaytid=\"48\">malgastado<\/span>, y era por eso que no hab\u00eda hecho nada digno de menci\u00f3n durante los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida. Y pensar que esa ni\u00f1a en s\u00f3lo tres hab\u00eda pasado de la oscuridad a la luz, pensar que pod\u00eda <span data-scayt_word=\"sostenerse\" data-scaytid=\"49\">sostenerse<\/span> sola y correr hacia donde se <span data-scayt_word=\"propusiese\u2026\" data-scaytid=\"50\">propusiese\u2026<\/span> un cuerpo que no conoc\u00eda el cansancio, ni el v\u00e9rtigo, ni la decepci\u00f3n\u2026 Una especie de mareo, una niebla espesa segu\u00eda pese a todo interponi\u00e9ndose entre ella y el aire del jard\u00edn.<\/p>\n<p>Esa ola que hace un momento no exist\u00eda y ahora se eleva hacia lo alto sobre la superficie del mar; esa ola que se eriza y se cubre de espuma diciendo \u00abeste es mi reino\u00bb; esa ola que avanza orgullosa y se ensancha congregando mareas a su alrededor, hasta que poco a poco <span data-scayt_word=\"adelgaza\" data-scaytid=\"53\">adelgaza<\/span>, disminuye y finalmente se deshace dejando un rastro en la arena, un cerco de espuma, una guirnalda de flores rendida a los pies de la tierra; esa ola naciendo y <span data-scayt_word=\"muriendo\" data-scaytid=\"54\">muriendo<\/span> en la playa quiz\u00e1 tan s\u00f3lo pretend\u00eda transmitir el mensaje de que el ir y venir no fue nada, que del crecimiento en lo alto del mar y del fuerte abrirse <span data-scayt_word=\"engullendo\" data-scaytid=\"55\">engullendo<\/span> las aguas s\u00f3lo queda al final un reguero de espuma en la orilla, y que esa es toda la verdad que ella, ella y todos los dem\u00e1s, deb\u00edan esforzarse por aceptar de una vez. Mientras esa ni\u00f1a se mece en la primera ondulaci\u00f3n y apenas ha empezado a <span data-scayt_word=\"alzarse\" data-scaytid=\"56\">alzarse<\/span> de la superficie; mientras se mece en el momento suave, difuso, inocente, yo\u2026 la corona de espuma\u2026 el arrastre de las aguas\u2026 la ola que se rompe contra el arrecife de rocas\u2026 <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"39\">Amanda<\/span> no pod\u00eda creer que estuviese all\u00ed, que estuviese otra vez en esa casa, las campanas sonando al fondo, los perales y las rosas desbord\u00e1ndose al atardecer, todo tan calmado, tan quieto, tan familiar\u2026 No pod\u00eda creer que mientras ella estaba all\u00ed, con el cerebro <span data-scayt_word=\"entumecido\" data-scaytid=\"57\">entumecido<\/span> todav\u00eda por el golpe de las sensaciones, su padre hubiese desaparecido dentro de la casa s\u00f3lo porque ella hab\u00eda envejecido. La imagen le espantaba. Y ten\u00eda raz\u00f3n. Las pruebas lo dec\u00edan, hab\u00eda envejecido, algo no marchaba bien en su cuerpo, algo se esfumaba, algo se perd\u00eda para siempre. Quedarse en blanco cuando ellas dijeron que la prueba era positiva, cerrar los ojos durante la espera, horas y horas de espera, cuando bajo los p\u00e1rpados percibes de pronto qu\u00e9 insignificantes resultan las cosas que cinco minutos antes luc\u00edan gigantes, pomposas, robustas en primera fila, cosas que se <span data-scayt_word=\"desintegran\" data-scaytid=\"58\">desintegran<\/span> cuando uno cierra los ojos con el coraz\u00f3n <span data-scayt_word=\"estrujado\" data-scaytid=\"59\">estrujado<\/span>, cosas, chispas, fuegos que nos enga\u00f1an y nos <span data-scayt_word=\"pierden\" data-scaytid=\"60\">pierden<\/span>. Quedarse en blanco hasta que ellas abren de nuevo la puerta y dicen que no hay nada que temer, que esta vez la prueba es negativa, y respirar mientras las cosas recobran su peso y sus formas, cosas de las que ya te hab\u00edas despedido, y luego comprobar con extra\u00f1a satisfacci\u00f3n que esas mujeres que tienes delante son esbeltas, son fuertes, poseen el tesoro que tanto codicias, la palabra exacta, la fuerza de vivir, la sabidur\u00eda. Son mujeres colosales que nos <span data-scayt_word=\"recuerdan\" data-scaytid=\"61\">recuerdan<\/span> que no todos somos igual de humanos, que algunos se destacan por encima de los otros como saltos en un valle, pues en el mundo hay seres que habitan otro tiempo distinto del nuestro, un tiempo de claridad y amplitud en el que todo se percibe desde arriba, porque ellas son enormes y habitan las alturas, y sus cuellos hacen pensar en escalinatas que conducen a alguna atalaya, una colina cubierta de nieve que nadie ha pisado a\u00fan, y desde all\u00ed uno puede verlo todo, la llanura de la vida extendida a sus pies, brillante y llena de respuestas. Quedarse en blanco y esperar en la sala del hospital aquella tarde de abril le hizo comprender que nunca se hab\u00eda tomado en serio esa \u00fanica fiesta, ese <span data-scayt_word=\"entusiasmarse\" data-scaytid=\"62\">entusiasmarse<\/span> hasta el agotamiento que era la vida, un <span data-scayt_word=\"jug\u00e1rselo\" data-scaytid=\"63\">jug\u00e1rselo<\/span> y perderlo todo de una sola vez.<\/p>\n<p>Algo hab\u00eda aburrido o asustado a Rut, que se alejaba lentamente con la brizna de hierba en la mano. <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"51\">Amanda<\/span> se sacudi\u00f3 la ropa y fue tras ella, la levant\u00f3 en brazos y la devolvi\u00f3 al jard\u00edn. Haci\u00e9ndole cosquillas la acost\u00f3 sobre la manta. La ni\u00f1a <span data-scayt_word=\"re\u00eda\" data-scaytid=\"64\">re\u00eda<\/span>, sonrosada, diminuta, estremecida, pero quer\u00eda marcharse ya. <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"52\">Amanda<\/span> la dej\u00f3 ir.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00f3 de pie en la cocina. Alz\u00f3 sus manos diminutas como pidiendo algo y \u00e9l obedeci\u00f3. Sus labios eran tan finos que le daban cierto aspecto de anciana, sus mejillas recordaban la piel de muchachos obesos despu\u00e9s de jugar. Hab\u00eda algo liberador en el aspecto extra\u00f1o de esa ni\u00f1a. Con ella no ten\u00eda m\u00e1s deber que el de ser un hombre viejo. Antes hab\u00eda tenido que ser un hombre joven, un hombre necesitado, amado y odiado y cargado de culpas. Eso le hab\u00eda dejado sin habla durante m\u00e1s de diez a\u00f1os. Recordaba que hab\u00eda algo, una parte de s\u00ed mismo, que no hab\u00eda logrado asimilar; ahora (ahora que su hija ten\u00eda m\u00e1s de treinta a\u00f1os) segu\u00eda <span data-scayt_word=\"sinti\u00e9ndose\" data-scaytid=\"65\">sinti\u00e9ndose<\/span> v\u00edctima de algo as\u00ed como un reproche, una acusaci\u00f3n. Ocurr\u00eda cuando estaban juntos. La hab\u00eda visto dormitar en el jard\u00edn con Rut a su lado, completamente ausente. Nadie pod\u00eda explicar c\u00f3mo hab\u00eda sucedido, pero se hab\u00eda transformado, ahora era una mujer dura, inflexible y sin compasi\u00f3n. Qui\u00e9n sabr\u00eda decir c\u00f3mo pas\u00f3, pero un muro imped\u00eda llegar a ella, al menos \u00e9l no pod\u00eda llegar, tampoco antes llegaba. En su cara pod\u00eda ver las cicatrices explicando todas las veces que se hab\u00eda enfurecido con el mundo. Iracunda le mir\u00f3 desde el jard\u00edn cuando se asom\u00f3 para ver qu\u00e9 hac\u00edan; iracunda le respond\u00eda al tel\u00e9fono cuando estaba lejos y la llamaba. Y siempre esas arrugas protegi\u00e9ndola, siempre el muro inexpugnable, siempre la c\u00f3lera. Se hab\u00eda perdido algo, pero era demasiado tarde. Y ah\u00ed estaba ahora Rut, blanda como una esponja, ligera como un p\u00e1jaro, y sus enfados no eran m\u00e1s que chapoteos en el agua. Sin embargo \u2013pens\u00f3 a la vez que dejaba a la ni\u00f1a en el suelo\u2013 muy probablemente no llegue a conocer a Rut cuando cumpla treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Qui\u00e9n podr\u00eda nombrar esa enfermedad que <span data-scayt_word=\"estruja\" data-scaytid=\"67\">estruja<\/span> corazones cada vez que un paisaje nos arrastra m\u00e1s lejos de lo que cre\u00edamos estar, <span data-scayt_word=\"zarande\u00e1ndonos\" data-scaytid=\"68\">zarande\u00e1ndonos<\/span> hasta que en la mente se dibujan el lugar y el momento exactos. Son esp\u00edritus que nos golpean por sorpresa bajo la luz de agosto, esp\u00edritus mensajeros, at\u00e1vicos, libres, o m\u00e1s libres que nosotros, que no podemos hacer nada m\u00e1s que decir \u00abaqu\u00ed estoy, <span data-scayt_word=\"t\u00f3mame\" data-scaytid=\"69\">t\u00f3mame<\/span>\u00bb, hasta que poco a poco el temblor se interrumpe porque algo nos crece en el cuerpo; ben\u00e9volo como una bacteria en el est\u00f3mago algo empu\u00f1a su arma y acomete al esp\u00edritu, que fluye libre por los ojos, por la boca y regresa a su morada de ultratumba dejando un sabor salado en los labios. Es nuestra sed, nuestra hambre quien los vence. O al menos eso ocurri\u00f3 cuando <span data-scayt_word=\"Amanda\" data-scaytid=\"66\">Amanda<\/span> entr\u00f3 en la cocina aquella vez.<\/p>\n<p>No le mir\u00f3, pero sab\u00eda que el verde de sus ojos, esos ojos profundos como gotas <span data-scayt_word=\"oc\u00e9anicas\" data-scaytid=\"70\">oc\u00e9anicas<\/span>, lentos como algas marinas, la miraban desde una distancia tal que era imposible que no descubriesen en ella alguna impureza, alguna mancha, porque esos ojos lo ve\u00edan todo, la ve\u00edan cruzando la calle muy lejos de all\u00ed, la ve\u00edan sumergir el pie en la ba\u00f1era y despertar en mitad de la noche, la ve\u00edan <span data-scayt_word=\"hundirse\" data-scaytid=\"71\">hundirse<\/span>, la ve\u00edan huir y claudicar. Por este motivo su vista se qued\u00f3 quieta en la hilera de figuras que <span data-scayt_word=\"sobresal\u00edan\" data-scaytid=\"72\">sobresal\u00edan<\/span> en los estantes de la cocina. Un mech\u00f3n de pelo resbal\u00f3 sobre su frente; lo apart\u00f3 como quien abre una persiana despu\u00e9s de una noche de insomnio. Entonces una luz como la que se filtra a trav\u00e9s de la exuberancia de un bosque inund\u00f3 sus ojos, que eran verdes como el agua de un pantano, turbios, revueltos. Retir\u00f3 una silla para sentarse. Comieron juntos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El grillo sali\u00f3 de su agujero de una forma tan inesperada \u2013casi podr\u00eda decirse que la tierra regurgitase un diamante negro despu\u00e9s de un profundo sue\u00f1o, como quien expulsa una excrecencia gestada en la noche, con asco indiferente\u2013, tan inapropiada \u2013la luz de agosto se desparramaba sobre las monta\u00f1as quietas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[75],"tags":[],"class_list":["post-1178","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-letras-y-cuentos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El grillo - Revista Rambla<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-grillo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_GB\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El grillo - Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El grillo sali\u00f3 de su agujero de una forma tan inesperada \u2013casi podr\u00eda decirse que la tierra regurgitase un diamante negro despu\u00e9s de un profundo sue\u00f1o, como quien expulsa una excrecencia gestada en la noche, con asco indiferente\u2013, tan inapropiada \u2013la luz de agosto se desparramaba sobre las monta\u00f1as quietas [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-grillo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista Rambla\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-10-10T10:20:41+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-12-29T12:44:19+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Aida M\u00edguez Barciela\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@revistarambla\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Aida M\u00edguez Barciela\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Estimated reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"14 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Aida M\u00edguez Barciela\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/25a0419bcd668768d91ea2aed2fa2b3f\"},\"headline\":\"El grillo\",\"datePublished\":\"2011-10-10T10:20:41+00:00\",\"dateModified\":\"2023-12-29T12:44:19+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/\"},\"wordCount\":3241,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2011\\\/10\\\/el%20grillo1.jpg\",\"articleSection\":[\"Letras y Cuentos\"],\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/\",\"name\":\"El grillo - Revista Rambla\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2011\\\/10\\\/el%20grillo1.jpg\",\"datePublished\":\"2011-10-10T10:20:41+00:00\",\"dateModified\":\"2023-12-29T12:44:19+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-GB\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2011\\\/10\\\/el%20grillo1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2011\\\/10\\\/el%20grillo1.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/el-grillo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El grillo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"name\":\"Revista Rambla Barcelona\",\"description\":\"Periodismo independiente\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-GB\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#organization\",\"name\":\"Revista Rambla\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-GB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/banner_rambla_1900x600_BB.png\",\"width\":1900,\"height\":600,\"caption\":\"Revista Rambla\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistarambla\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/revistarambla\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista_rambla\",\"https:\\\/\\\/es.linkedin.com\\\/company\\\/revista-rambla\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.revistarambla.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/25a0419bcd668768d91ea2aed2fa2b3f\",\"name\":\"Aida M\u00edguez Barciela\",\"description\":\"Doctora en Filosof\u00eda por la Universidad de Barcelona. Su trabajo de investigaci\u00f3n se centra en la hermen\u00e9utica de los textos griegos antiguos.\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El grillo - Revista Rambla","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-grillo\/","og_locale":"en_GB","og_type":"article","og_title":"El grillo - Revista Rambla","og_description":"El grillo sali\u00f3 de su agujero de una forma tan inesperada \u2013casi podr\u00eda decirse que la tierra regurgitase un diamante negro despu\u00e9s de un profundo sue\u00f1o, como quien expulsa una excrecencia gestada en la noche, con asco indiferente\u2013, tan inapropiada \u2013la luz de agosto se desparramaba sobre las monta\u00f1as quietas [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/el-grillo\/","og_site_name":"Revista Rambla","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","article_published_time":"2011-10-10T10:20:41+00:00","article_modified_time":"2023-12-29T12:44:19+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Aida M\u00edguez Barciela","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@revistarambla","twitter_site":"@revistarambla","twitter_misc":{"Written by":"Aida M\u00edguez Barciela","Estimated reading time":"14 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/"},"author":{"name":"Aida M\u00edguez Barciela","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/25a0419bcd668768d91ea2aed2fa2b3f"},"headline":"El grillo","datePublished":"2011-10-10T10:20:41+00:00","dateModified":"2023-12-29T12:44:19+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/"},"wordCount":3241,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg","articleSection":["Letras y Cuentos"],"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/","name":"El grillo - Revista Rambla","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg","datePublished":"2011-10-10T10:20:41+00:00","dateModified":"2023-12-29T12:44:19+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-GB","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/el%20grillo1.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/el-grillo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.revistarambla.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El grillo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#website","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","name":"Revista Rambla Barcelona","description":"Periodismo independiente","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-GB"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#organization","name":"Revista Rambla","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-GB","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","contentUrl":"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/banner_rambla_1900x600_BB.png","width":1900,"height":600,"caption":"Revista Rambla"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistarambla\/","https:\/\/x.com\/revistarambla","https:\/\/www.instagram.com\/revista_rambla","https:\/\/es.linkedin.com\/company\/revista-rambla"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revistarambla.com\/#\/schema\/person\/25a0419bcd668768d91ea2aed2fa2b3f","name":"Aida M\u00edguez Barciela","description":"Doctora en Filosof\u00eda por la Universidad de Barcelona. Su trabajo de investigaci\u00f3n se centra en la hermen\u00e9utica de los textos griegos antiguos."}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1178","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1178"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1178\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57803,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1178\/revisions\/57803"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1178"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1178"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1178"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}