{"id":10105,"date":"2016-09-29T06:25:31","date_gmt":"2016-09-29T04:25:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistarambla.com\/?p=10105"},"modified":"2022-10-21T17:37:19","modified_gmt":"2022-10-21T15:37:19","slug":"pedro-sanchez-y-el-holocausto-canibal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistarambla.com\/en\/pedro-sanchez-y-el-holocausto-canibal\/","title":{"rendered":"Pedro S\u00e1nchez y el holocausto can\u00edbal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">Los tupiambaes eran una curiosa comunidad ind\u00edgena que habitaba en el actual estado brasile\u00f1o de Rio de Janeiro. Constituidos por diferentes tribus, por lo com\u00fan enfrentadas pero unidas frente a la amenaza exterior, los tupiambaes se caracterizaban por integrar en su seno a los enemigos capturados.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Aunque nunca dejaban de considerarlos unos extra\u00f1os, el grupo se esforzaba en que el enemigo conviviera con ellos, adquiriera sus costumbres e incluso no dudaba en casarlo con alguna de sus mujeres. Pasados los a\u00f1os, un elegido del grupo se encargaba de matarlo y, despu\u00e9s de que las mujeres descuartizaran su cuerpo y pasearan los miembros por el poblado, se lo com\u00eda para asumir su fuerza y transformarse as\u00ed en un ser cargado de misterio y poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-10107 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/pedro-02.jpg\" alt=\"GRA077. MADRID, 26\/12\/2014.- El l\u00edder del PSOE, Pedro S\u00e1nchez, durante la rueda de prensa que ha ofrecido hoy para hacer balance del a\u00f1o, en la que ha dicho que le parece &quot;indecente&quot; e &quot;injusto&quot; que el Gobierno haya subido &quot;solamente tres euros&quot; el salario m\u00ednimo a los trabajadores y ha anunciado que su grupo ha registrado hoy mismo en el Congreso una iniciativa para pedir una subida del 15 por ciento en 2015. EFE\/Ballesteros\" width=\"700\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/pedro-02.jpg 700w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/pedro-02-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/pedro-02-500x281.jpg 500w, https:\/\/www.revistarambla.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/pedro-02-678x381.jpg 678w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El fen\u00f3meno de la antropofagia siempre ha causado una fuerte impresi\u00f3n en nuestro imaginario. En ocasiones ha adquirido el car\u00e1cter \u00e9pico de la lucha por la supervivencia, como ocurri\u00f3 en el caso de la balsa de Medusa inmortalizado por Delacroix. O en el no menos famoso episodio de los supervivientes del accidente a\u00e9reo ocurrido en los Andes de 1972. Sin embargo, por lo com\u00fan, el tema se presenta como una mirada directa al horror, al infierno, a los abismos m\u00e1s abyectos del ser humano, cuya atracci\u00f3n explica \u00e9xitos cinematogr\u00e1ficos como el falso documental Holocausto can\u00edbal (1979) de Ruggero Deodato o de personajes como Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (1991) de Jonathan Demme. M\u00e1s recientemente, la crudeza de las escenas de sexo y canibalismo en el filme Grave (2016), de la francesa Julia Ducournau, provoc\u00f3 el desmayo de varios espectadores durante su proyecci\u00f3n en el festival de Toronto, una an\u00e9cdota que seguro que sabr\u00e1n explotar los responsables de su promoci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El inter\u00e9s por el tema es comprensible en unas sociedades como las nuestras que a base de recetas neoliberales han hecho del canibalismo social la base de su l\u00f3gica de funcionamiento. Pero la antropofagia no solo nos ilumina sobre los mecanismos que rigen en el capitalismo del siglo XXI. Tambi\u00e9n nos ayuda a entender no pocas de las vicisitudes que vienen afectando al secretario general de los socialistas espa\u00f1oles, a cuyo alrededor no faltan estos d\u00edas voluntarios afilando los cuchillos para el banquete. En cualquier caso, el papel de v\u00edctima para el sacrificio no se reduce a Pedro S\u00e1nchez, sino que en realidad se ampl\u00eda al conjunto de la socialdemocracia espa\u00f1ola y europea.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y es que esta corriente ideol\u00f3gica que desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en la Europa del \u00faltimo siglo, parece llamada a correr la misma suerte que aquellos integrados enemigos de los tupirambaes. Durante d\u00e9cadas, y especialmente tras el derrumbe del socialismo real, los socialdem\u00f3cratas europeos han ido experimentando la misma esquizofr\u00e9nica crisis de identidad que aquellos cautivos a los que los antrop\u00f3fagos se esforzaban por adoptar en su cultura. En su caso, lejos de resistirse, fueron ellos mismos quienes se entregaron con entusiasmo al proceso de aculturaci\u00f3n, empap\u00e1ndose con las costumbres de sus captores hasta interiorizarlas como propias. Asumieron as\u00ed aquella cosmovisi\u00f3n tribal que divid\u00eda el mundo en ganadores y perdedores y acataron sin rechistar las recetas marcadas por los brujos de la tribu neoliberal que parec\u00eda acogerles con inusitada hospitalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En realidad, resultaba f\u00e1cil entregarse. Si los tupirambaes ofrec\u00edan a sus prisioneros el calor de algunas de sus mujeres para afianzar su conversi\u00f3n, los caciques neocon en Bruselas, el FMI o el IBEX-35 agasajaron a sus cautivos de origen socialista con todo tipo de puertas giratorias que les iban conduciendo a selectos consejos de administraci\u00f3n donde las elevadas retribuciones y un sinf\u00edn de privilegios les aguardaban con la misma seductora tentaci\u00f3n con que las hur\u00edes aguardan al creyente en el para\u00edso mahometano.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Fue entonces cuando comenzaron a escucharse los gritos de alarma por temor al sorpasso, la posibilidad de que nuevas voces tomaran la palabra social y electoral frente a su complaciente entrega desplaz\u00e1ndoles en protagonismo. El temor se adue\u00f1\u00f3 de ellos y cargaron beligerantes contra la presentida amenaza. Sin embargo, en su ceguera, no fueron capaces de comprender que el verdadero peligro no proven\u00eda de aquellos b\u00e1rbaros que les acechaban desde las latitudes de la izquierda. No, su verdadera tragedia resid\u00eda en que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de cautiverio acomodado, sus guardianes consideran que ha llegado el momento de sacrificarles en el rito antropof\u00e1gico para que uno de ellos se transformase en un ser poderoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El pat\u00e9tico destino ha querido que el elegido para alcanzar ese estadio superior ni siquiera sea un poderoso guerrero, sino un ser tan mezquino Mariano Rajoy. En cualquier caso, los prisioneros socialistas no son conscientes de que est\u00e1n a punto de convertirse en v\u00edctimas de la voracidad del antrop\u00f3fago. Est\u00e1n tan integrados en la tribu can\u00edbal que el sacrificio les va a sorprender comi\u00e9ndose entre ellos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tupiambaes eran una curiosa comunidad ind\u00edgena que habitaba en el actual estado brasile\u00f1o de Rio de Janeiro. Constituidos por diferentes tribus, por lo com\u00fan enfrentadas pero unidas frente a la amenaza exterior, los tupiambaes se caracterizaban por integrar en su seno a los enemigos capturados. 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