Steven Soderbergh, un cineasta que ha sabido navegar entre el cine independiente y los grandes estudios con una versatilidad envidiable, regresa con Presence (2025), una obra que redefine las convenciones del género de terror sobrenatural. Estrenada en el Festival de Cine de Sundance el 19 de enero de 2024 y distribuida por Neon a partir del 24 de enero de 2025, esta película de 84 minutos, escrita por David Koepp, se presenta como un ejercicio narrativo audaz y minimalista. Protagonizada por Lucy Liu, Chris Sullivan, Callina Liang, Eddy Maday, West Mulholland y Julia Fox, Presence no es solo una historia de fantasmas, sino una exploración de la dinámica familiar y la percepción de la realidad, contada desde una perspectiva única: la del ente sobrenatural que habita la casa.

Presence sigue a la familia Payne, conformada por Rebekah (Lucy Liu), su esposo Chris (Chris Sullivan) y sus dos hijos adolescentes, Chloe (Callina Liang) y Tyler (Eddy Maday). Tras mudarse a una majestuosa casa en los suburbios de Nueva Jersey, comienzan a experimentar fenómenos inexplicables que sugieren la presencia de un ente sobrenatural. La narrativa se distingue por adoptar el punto de vista del propio «fantasma», un recurso que convierte a la cámara en un observador omnipresente pero impotente, que presencia las tensiones familiares, los secretos y las tragedias que se desarrollan en el hogar. La película, rodada en tan solo 11 días con un presupuesto de 2 millones de dólares, es un testimonio de la capacidad de Soderbergh para maximizar recursos limitados y entregar una obra de gran impacto visual y emocional.

La Mirada de Soderbergh: Innovación Formal

Uno de los mayores logros de Presence radica en su propuesta formal. Soderbergh, quien también funge como director de fotografía y montador bajo sus seudónimos habituales (Peter Andrews y Mary Ann Bernard), utiliza una cámara Sony A7 para capturar la acción en planos secuencia de gran angular, separados por breves fundidos en negro. Este enfoque crea una sensación de continuidad y claustrofobia, reforzando la idea de que el espectador está atrapado en la perspectiva del ente sobrenatural. La cámara se mueve con fluidez por la casa, espiando a los personajes en sus momentos más íntimos, pero sin recurrir a primeros planos, lo que elimina la posibilidad de una conexión emocional directa y refuerza la alienación del observador fantasmal.

La elección de narrar desde el punto de vista del fantasma no es del todo novedosa—películas como I Am a Ghost (2012) o A Ghost Story (2017) han explorado perspectivas similares—, pero Soderbergh la lleva a un nuevo nivel al integrar la cámara como un personaje activo dentro de la narrativa. La presencia no solo observa, sino que parece tener intenciones, aunque estas se revelan gradualmente. Este dispositivo narrativo, descrito por críticos como un “juego sesudo con el espectador”, convierte a Presence en una obra que invita a la relectura y al análisis detallado, ya que las pistas sobre la naturaleza del ente están hábilmente diseminadas a lo largo del metraje.

Temática: Más Allá del Terror

A pesar de ser clasificada como una película de terror, Presence se aleja de los tropos tradicionales del género. No hay jump scares, ni una atmósfera de amenaza constante, ni una resolución catártica típica de las historias de casas encantadas. En cambio, Soderbergh y Koepp optan por un enfoque introspectivo que combina el suspense sobrenatural con un drama familiar profundamente humano. La familia Payne está fracturada: Rebekah y Chris enfrentan la posibilidad de un divorcio, mientras que Chloe lidia con el trauma de la muerte de su amiga Nadia por una sobredosis, y Tyler exhibe un comportamiento egoísta y cruel que tensiona aún más las relaciones familiares.

El verdadero horror de Presence no reside en el ente sobrenatural, sino en las dinámicas disfuncionales de la familia. La presencia fantasmal actúa como un espejo que refleja las miserias, los secretos y las agresiones que los personajes intentan ocultar. Como señala una crítica, “es más inquietante asistir desde el lugar del fantasma a las siniestras dinámicas de esa familia, que la amenaza de esa presencia sobre ellos”. En este sentido, la película se alinea con obras como Hereditary (2018) de Ari Aster, donde el terror sobrenatural sirve como metáfora para explorar el dolor y la disfunción familiar.

La conexión entre Chloe y la presencia es particularmente significativa. La adolescente, marcada por la pérdida de su amiga, parece ser la más sensible a los fenómenos paranormales, lo que sugiere que el ente podría estar relacionado con Nadia. Sin embargo, Soderbergh evita respuestas definitivas, dejando que el espectador interprete las motivaciones del fantasma. Esta ambigüedad, aunque frustrante para quienes buscan una resolución clara, enriquece la experiencia al invitar a múltiples lecturas.

Actuaciones y Personajes

El reparto de Presence ofrece interpretaciones sólidas que sustentan la narrativa minimalista. Lucy Liu, como Rebekah, aporta una intensidad contenida que refleja la determinación y la frialdad de una madre que prioriza el éxito de su hijo Tyler por encima de todo, incluso a costa de su relación con Chloe. Chris Sullivan, por su parte, dota a Chris Payne de una vulnerabilidad que contrasta con la dureza de Rebekah, creando un equilibrio emocional que resuena en las escenas más íntimas. Callina Liang, como Chloe, es el corazón emocional de la película, transmitiendo el peso del duelo y la alienación con una sutileza que evita caer en el melodrama.

Eddy Maday, en el papel de Tyler, interpreta al hijo “perfecto” con una arrogancia que oculta una crueldad inquietante, mientras que West Mulholland y Julia Fox, en roles secundarios, aportan matices que enriquecen la dinámica familiar. La médium Lisa (Natalie Woolams-Torres) y su esposo Carl (Lucas Papaelias) introducen un elemento externo que, aunque breve, ofrece pistas cruciales sobre la naturaleza del ente. El elenco, en conjunto, logra que las interacciones familiares se sientan auténticas, incluso bajo la mirada intrusiva del fantasma.

Aspectos Técnicos

La dirección de Soderbergh es un punto culminante de Presence. Su decisión de rodar en una sola locación—a una casa centenaria renovada en Nueva Jersey—y con un presupuesto ajustado demuestra su maestría en el cine de bajo costo. La cinematografía, a cargo del propio Soderbergh, utiliza la iluminación natural y los espacios abiertos de la casa para crear una atmósfera que oscila entre lo cotidiano y lo inquietante. La música de Zack Ryan, aunque minimalista, complementa la narrativa sin sobrecargarla, dejando que los silencios y los sonidos ambientales intensifiquen la tensión.

El montaje, también realizado por Soderbergh, es preciso y deliberado. Los fundidos en negro entre escenas no solo marcan el paso del tiempo, sino que refuerzan la sensación de fragmentación en la vida de los personajes. La ausencia de primeros planos, una elección arriesgada, obliga al espectador a observar a los personajes desde la distancia, alineándose con la perspectiva del ente y generando una sensación de impotencia que es central a la experiencia de la película.

Recepción y Contexto en la Filmografía de Soderbergh

Presence ha recibido críticas mayormente positivas, con un 91% de aprobación en Rotten Tomatoes basado en 23 reseñas. Los críticos han elogiado su originalidad y el enfoque innovador de Soderbergh, aunque algunos han señalado que la trama puede sentirse simplista o que la falta de sustos tradicionales podría decepcionar a los fanáticos del terror convencional. Leonardo García Tsao, en La Jornada, describe la película como un “consumado ejercicio de estilo” que crea una atmósfera “de otro mundo”, mientras que otros han comparado su impacto con el de El sexto sentido de M. Night Shyamalan, destacando su capacidad para contar una historia de manera diferente sin recurrir a artificios.

En el contexto de la filmografía de Soderbergh, Presence se alinea con su interés por experimentar con el lenguaje cinematográfico, evidente en películas como Unsane (2018), rodada con un iPhone, o Kimi (2022), también escrita por Koepp. Su capacidad para alternar entre proyectos comerciales (Ocean’s Eleven, 2001) y ejercicios más personales (Sex, Lies, and Videotape, 1989) demuestra su versatilidad y su compromiso con la innovación. Presence es, en este sentido, una continuación de su exploración del cine de género desde una perspectiva autoral.

Presence es una obra que desafía las expectativas del género de terror, ofreciendo una experiencia que es tanto un experimento formal como un drama familiar profundamente humano. La decisión de Soderbergh de narrar desde la perspectiva del fantasma, combinada con su virtuosismo técnico y la solidez del reparto, convierte a la película en una adición notable a su filmografía. Aunque no satisface las demandas de un público que busca sustos fáciles, su atmósfera inquietante, su exploración de la disfunción familiar y su apuesta por la sutileza la convierten en una de las propuestas más originales de 2025. Para los amantes del cine de autor y los que aprecian las narrativas que invitan a la reflexión, Presence es una joya que merece ser descubierta.

Puntuación: ★★★★½ (sobre 5)

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