¿Hace falta cruzar medio planeta para vivir un verano memorable? Este 2025 reivindicamos la escapada de proximidad: menos transporte, menos emisiones y más historias que contar. España condensa microclimas, patrimonios y sabores capaces de rivalizar con cualquier postal exótica —de rutas milenarias a mesas privadas frente al Mediterráneo— sin perder días en aeropuertos.

Calentar piernas (y alma) en el Camino de Santiago sobre dos ruedas

Olvida la mochila de veinte kilos: el Camino se redescubre hoy a golpe de pedaleo asistido. Cada año casi 25.000 peregrinos eligen la bicicleta –un 5% del total, según las cifras oficiales de 2024–, y la tendencia no deja de crecer gracias a la red de puntos de recarga que ayuntamientos como Pamplona incorporan a la ruta. Si ya sueñas con coronar la plaza del Obradoiro, las bicicletas eléctricas Specialized —ligeras, con gran autonomía y suspensión adaptada a tramos de grava— te permiten cubrir 60km diarios sin castigar las rodillas. Además, los últimos modelos incluyen navegación integrada y conexión con apps de fitness, perfectas para guardar tu «compostela» en la nube mientras firmas la física en la Oficina del Peregrino.

Idea clave: un Camino eléctrico reduce la huella de carbono y abre la experiencia a personas de cualquier condición física.

Tenerife desde la cubierta: alquilar un barco para ver cetáceos

La costa suroeste de Tenerife presume de ser la primera área europea donde conviven de forma permanente delfines mulares y calderones tropicales; en total se han registrado hasta 21 especies de cetáceos a lo largo del año. Con la opción boat hire Tenerife puedes zarpar desde Puerto Colón en un velero de ocho plazas o en un catamarán privado, con patrón y guía. El plan habitual combina baño frente a los acantilados de Los Gigantes y navegación silenciosa a baja velocidad, para minimizar el impacto acústico sobre la fauna. Algunas empresas incluyen hidrófonos para escuchar cantos subacuáticos y ofrecen menú km 0 con mojo y papas arrugadas a bordo. Sostenibilidad y aventura en el mismo paquete.

Nota eco-friendly: muchas navieras compensan CO₂ apoyando proyectos de limpieza de microplásticos en la Macaronesia.

Costa Brava íntima: un chef privado en Palafrugell

Pocas postales superan la de un crepúsculo rosado sobre las aguas turquesa de Llafranc… salvo que lo acompañes de un arroz de gamba roja, recién salteada frente a tu mesa. La propuesta «farm-to-table» de private chef Palafrugell acerca la alta cocina a tu propia villa: producto de lonja, aceite DOP Empordà y vinos de microbodega maridan un menú que viaja del suquet tradicional a la espuma de ratafía. Al contratar la experiencia obtienes, además, una masterclass exprés para emulsionar alioli sin cortarse y un listado de proveedores locales con sello KM 0. Así transformas la comida en acto cultural, apoyas al pequeño productor y ahorras desplazamientos a restaurantes masificados.

Destacado: gastronomía sin colas ni dress code —solo el murmullo de las olas y el swing del cucharón.

Glamur responsable en el Mediterráneo: charter por la bahía de Marbella

Puerto Banús late con yates relucientes y cámaras listas para la «foto de la estrella», pero el lujo local se ha vuelto más plural. El servicio Marbella yacht charter propone salidas de medio día con patrón, paddle-surf inflable y parada para snorkel en la Milla de Oro; los precios van desde 700  por embarcación en temporada baja y 3 000  en el pico estival. Las flotas más modernas incorporan motores híbridos y sistemas de recuperación de aguas grises, reduciendo emisiones mientras navegas frente al skyline de Sierra Blanca. Entre chapuzón y chapuzón, atraca en el casco antiguo: la plaza de los Naranjos y los museos de grabado o arte hispanoamericano demuestran que Marbella es también cultura.

Extra de estilo: pide que te sirvan un espeto a bordo y tendrás la foto perfecta sin pelear por mesa en el chiringuito.

Viajar menos lejos, vivir mucho más

Este verano la distancia deja de ser mérito; lo valioso es cómo viajamos. Desde poner en valor rutas históricas con energía limpia hasta disfrutar del mar sin masificar la costa —pasando por saborear territorios a fuego lento—, los cuatro planes anteriores comparten una premisa: experiencias intensas, huella ligera. Con un poco de planificación (y la reserva temprana de tu e-bike, chef o barco) convertirás los días de descanso en relatos que trascienden las redes sociales. Porque a veces la mejor postal está a pocos kilómetros: solo hay que mirarla con otros ojos… y quizá desde la cubierta, la mesa o la bici adecuada.

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